InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura

Celia Filipetto Isicato (Traductor)
ISBN : 8495359669
Editorial: Acantilado (11/02/2002)

Calificación promedio : 3.95/5 (sobre 19 calificaciones)
Resumen:
A medio camino entre el ensayo y la autobiografía, ?Las pequeñas virtudes? reúne once textos de tema diverso que comparten una escritura instintiva, radical, una mirada comprometida llana y conclusivamente humana. La guerra y su mordedura atroz de miedo y pobreza, el recuerdo estremecedor y bellamente sostenido de Cesare Pavese y la experiencia intrincada de ser mujer y madre son algunas de las historias de una historia?personal y colectiva?que Natalia Ginzburg ensa... >Voir plus
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea
Críticas, Reseñas y Opiniones (8) Ver más Añadir una crítica
Monbuk
 04 February 2022
«En cuanto vemos rotos nuestros sueños, nos consume la nostalgia por el tiempo en que bullían dentro de nosotros. Nuestra suerte transcurre en ese alternarse de esperanzas y nostalgias.»
Prácticamente todo en este libro rezuma memoria. Memoria, añoranza y melancolía, pues a través de estas crónicas periodísticas, que abarcan desde 1944 hasta 1960, Natalia Ginzburg lleva a cabo un recorrido por su vida, hace un ejercicio de amor (y crítica, a partes casi iguales) hacia su entorno más inmediato, hacia su propio proceso vital.
Y hay algo que se repite a lo largo de estos escritos: la sensación permanente de exilio en la autora; desde el exilio al que tuvo que marcharse por el auge del fascismo en Italia y el estallido de la guerra hasta el exilio dentro del propio oficio de la escritura, en ocasiones algo ingrato.
El estilo de Ginzburg es directo, casi seco, y aún así, todo en él tiene una delicadeza y belleza que te envuelve. Como si cada palabra estuviera ahí porque tiene que estarlo. Hay una mirada muy particular en lo que se cuenta y, sobre todo, me sorprende la capacidad de la autora para escribir sobre los procesos internos de cada vivencia; los procesos internos de una relación tóxica; los procesos internos de la escritura; los procesos internos de ir creciendo y convirtiéndose en adulto; los del exilio, cómo no, también.
Es esta mirada la que une a todos estos artículos, pues partiendo de la base de que todos sus textos de una forma u otra parten de sus propias vivencias, son bastante diferentes entre sí: hay una una primera parte, mi favorita, en la que Ginzburg se centra especialmente en hablar del pasado, como quien va recordando las etapas en que se fue feliz sin saberlo, y una segunda parte en la que encontramos reflexiones más generales de la vida, el ser humano, la educación, la escritura o la maternidad.
Fue empezar a leer y yo ya sentí el corazón llenito y ganas de llorar de lo feliz que me hacía haber conectado así con su escritura. Ahora mismo solo pienso en leer todo lo que pueda de Ginzburg, que me cuente y me invada de esta nostalgia tan suya, tan bella.
«Somos adultos porque tenemos a nuestras espaldas la muda presencia de los muertos.»
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
Queridobartleby
 15 March 2019
Contiene el valioso libro, once ensayos que transitan entre la autobiografía y la reflexión, en torno a temas que partiendo de lo cotidiano trascienden a una visión más profunda de las cosas.
Habla de lugares en los que ha vivido, como Pizzoli, en Los Abruzos, allí fueron deportados en 1940 a causa de la disidencia política de su marido, con el régimen fascista. Pasaron tres años que considera la mejor época de su vida. Después su marido se fue a Roma y Natalia con sus hijos se reencontró con él. Desgraciadamente apresó y torturó la Gestapo a su marido de procedencia judía, para fallecer en febrero de 1944.
Otros ensayos giran en torno a su estancia en Inglaterra a partir de 1960. Destaca la melancolía reinante en ese país. De Roma nos habla de la pobreza que pasó, donde solo disponía de un par de zapatos rotos. Ciudad querida a pesar de los momentos angustiosos que vivió.
Emotivo es el ensayo dedicado a su amigo Cesare Pavese y la ciudad donde vivía: Turín. Destaca la tristeza de la ciudad y su amigo, que parecían fundirse.
Hay relatos de sus vivencias de la guerra. El miedo acompañará siempre, temiendo que en cualquier momento se pueda caer el techo sobre ella o los que han sobrevivido a las guerras.
Tiene ensayos relacionados con su oficio de escritora.
Sobre las diferencias entre su marido y ella, a veces incluso con gustos contrarios entre los dos, pero a pesar de ello; hay una afinidad común.
Destaca el ensayo que da título al libro en el que habla en torno a la educación de las pequeñas virtudes, en lugar de las grandes. Pues en ellas está el buen camino tolerante de los hijos.
De lectura obligada.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         20
michislibris
 15 June 2022
Recuerdo que cuando iba al colegio mis padres siempre me hacían un regalo al final de cada evaluación para felicitarme por mi boletín de notas lleno de sobresalientes (a excepción de Educación Física, que se solía quedar en notable). Durante años he asociado que el esfuerzo traía consigo una recompensa, un premio como forma de ensalzar mis méritos. Sin embargo, ahora con el tiempo me doy cuenta que por mucho que disfrutase del premio, esa dinámica ponía en la mente de una niña bastante joven una gran presión por alcanzar la excelencia. ¿Hubiese tenido los mismos regalos con varios notables y bienes? ¿Y si hubieran sido todo suficientes? Tengo que reconocer que nunca había reflexionado sobre esto hasta leer ‘Las pequeñas virtudes' de Nataliza Ginzburg, editado por @acantiladoeditorial.

En esta recopilación de textos breves que se mueven entre el ensayo y la autobiografía, la autora habla, entre otras cosas, sobre las relacionales paterno y maternofiliales: Las dinámicas de autoridad que se establecen por parte de los padres, las expectativas que se depositan en lxs hijxs, cómo debe ser su relación con el dinero, las peleas en el hogar… Todo ello me ha llevado a pensar acerca de mi niñez e incluso a reflexionar sobre qué me gustaría replicar o cambiar en un supuesto futuro con mis propixs hijxs.

Es curioso pensar que Natalia Ginzburg nació en 1916, por lo que sus padres lo habrían hecho a finales del siglo XIX, y sin embargo he encontrado multitud de similitudes entre lo que ella describe y las relaciones entre padres e hijos que todavía encontramos en la actualidad. Sé que hay muchas cosas que han evolucionado, pero he sentido que los textos estaban llenos de actualidad.

A pesar de todo, aunque he disfrutado mucho con el contenido de algunos ensayos y la reflexión posterior que han generado en mí, especialmente los de la segunda parte del libro, ha habido otros que no siento que me hayan aportado demasiado. Quizá tenía muchas expectativas puestas en este libro, pero tengo que admitir que me ha resultado bastante irregular.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
Mireialectora
 07 December 2021
En este pequeño libro encontramos un conjunto de textos en los que su estilo, a medio camino entre la escritora y la periodista, brilla de manera particular.
Temas que aparecen de manera recurrente en sus escritos, como la guerra, la escritura o la infancia, vuelven a estar presentes en esta ocasión. Son aspectos clave en la vida de la autora, le marcaron e incluso le definieron en determinadas épocas. Por eso ella, ya desde la reflexión, desde la perspectiva que dan el tiempo y la experiencia, nos transmite una visión llena de sabiduría y belleza, con recuerdos muy vivos y miedos aún latentes.
Mis dos textos favoritos fueron 'Los zapatos rotos' y 'Las pequeñas virtudes' en los que la mezcla de recuerdos y de reflexiones sobre la educación de los menores dan mucho que pensar. Cuesta creer que hayan pasado tantas décadas desde su escritura y que, sin embargo, algunos aspectos sean tan actuales.
Su instinto le decía que debía escribir porque le gustaba y, además, lo hacía bien. Debemos alegrarnos de que Natalia Ginzburg fuera tan valiente como para escuchar esa voz, hacerle caso en una época en la que no debió de resultarle fácil, y así disfrutar de sus textos.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         30
Lavidamurmura
 26 January 2022
Creo que puedo empezar a afirmar que cualquier obra de Natalia Ginzburg va a ser un acierto. Tras leer tres de sus novelas breves los últimos días del año pasado, no me he podido resistir a seguir descubriéndola en otros registros, como es el caso de Las pequeñas virtudes, libro en el que encontramos once ensayos que nos harán corroborar que la palabra de Ginzburg es perfecta en su ejecución.
Una de sus virtudes (y de las grandes) es que, independientemente de que te interese más o menos el tema sobre el que escribe, vas a acoger con la sed del náufrago cualquiera de sus textos. En mi opinión, en la segunda mitad de estos ensayos es donde se encuentran aquellos con más calidad, más profundidad y más definitorios de un estilo preciso y rico en perspectiva y alcance.
Destacaría El hijo del hombre, que nos habla de las consecuencias de la guerra y de cómo los jóvenes (entendiéndose como aquellos que han heredado en sus pesadillas la visión de la criatura deforme y sangrienta del conflicto) asumen con frialdad su destino, sin engañarse como así lo hacen las generaciones anteriores, siempre sufrientes en su miedo e inseguridad del recuerdo.
Otro texto brillante es Mi oficio, en el que Ginzburg hila la escritura con la felicidad y la infelicidad y los peligros que encontramos en considerar a la escritura como el exorcismo necesario contra la tristeza.
Por último, destacaría Silencio, que será una interesante reflexión sobre la oportunidad del psicoanálisis como contrapunto al odio que sentimos por nosotros mismos cuando callamos; cuando incluso el acto de hablar es inmerecido.
Aunque estos tres ensayos sean los que más me han gustado, a lo largo de todo el libro es posible ver la humildad de la escritura de Ginzburg, una escritura donde prima la belleza, no por lo estático de la palabra como escultura de la posibilidad del mundo, sino una belleza que abraza el hecho de que cada pequeña cosa sea, sin más.
Su literatura es cincelada con el pulso firme del juez y la culpabilidad tácita del acusado.

Enlace: https://www.instagram.com/p/..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         20
Citas y frases (22) Ver más Añadir cita
SandragamaSandragama23 August 2022
Sé que escribir es mi oficio. Cuando me pongo a escribir me siento extraordinariamente a gusto y me muevo en un elemento que me parece conocer extraordinariamente bien: utilizo instrumentos que me son conocidos y familiares y los siento bien firmes en mis manos.
(...)
Es un oficio bastante difícil, ya lo veis, pero es el más bonito que existe en el mundo. Los días y las cosas de nuestra vida, los días y las cosas de la vida de los demás a que nosotros asistimos, lecturas, imágenes, pensamientos y conversaciones: se alimenta de todo esto y crece en nuestro interior. Es un oficio que se nutre también de cosas horribles, come lo mejor y lo peor de nuestra vida, a su sangre afluyen lo mismo nuestros sentimientos buenos que los malos. Se nutre de nosotros y crece en nosotros.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         30
LavidamurmuraLavidamurmura18 January 2022
Algunas veces estaba muy triste, pero durante mucho tiempo nosotros pensamos que se curaría de esa tristeza cuando se decidiera a hacerse adulto, porque la suya nos parecía una tristeza como de muchacho, la melancolía voluptuosa y despistada del muchacho que todavía no tiene los pies sobre la tierra y se mueve en el mundo árido y solitario de los sueños.
Comentar  Me gusta         50
PaseadoradelibrosPaseadoradelibros30 October 2021
"Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo de éxito, sino el deseo de ser y de saber." (Pág.145).
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         30
LavidamurmuraLavidamurmura20 January 2022
Ama a tu prójimo como a ti mismo, dijo Dios. A nosotros esto nos parece absurdo: Dios dijo algo absurdo, impuso a los hombres algo que es imposible realizar. ¿Cómo amar a nuestro prójimo, que nos desprecia y no se deja amar? ¿Y cómo amarnos a nosotros mismos, si somos despreciables, pesados y tétricos? ¿Cómo amar a nuestro prójimo, que quizá no exista y no sea más que una multitud de sombras, si Dios nos hizo a nosotros, a nosotros solos, y nos puso aquí, en una tierra que es una sombra, solos, para que nos alimentásemos de nuestros vertiginosos pensamientos?
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         20
LavidamurmuraLavidamurmura20 January 2022
No hay paz para el hijo del hombre. Los zorros y los lobos tienen sus madrigueras, pero el hijo del hombre no tiene dónde apoyar la cabeza. Nuestra generación es una generación de hombres. No es una generación de zorros y de lobos. Cada uno de nosotros tendría muchas ganas de apoyar la cabeza en alguna parte; cada uno de nosotros tendría ganas de una pequeña madriguera seca y caliente. Pero no hay paz para los hijos de los hombres. Cada uno de nosotros se ha ilusionado una vez en su vida con poder dormirse sobre algo, adueñarse de una certeza cualquiera, de una fe cualquiera y darle reposo al cuerpo. Pero todas las certezas de entonces nos fueron arrancadas y la fe no es nunca algo sobre lo que al fin se pueda conciliar el sueño.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         00
Video de Natalia Ginzburg (1) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Natalia Ginzburg
Vidéo de Natalia Ginzburg
otros libros clasificados: biografíaVer más
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea





Test Ver más

¿A quién pertenece el poema?

Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto

Nicanor Parra
Pablo Neruda
Gustavo Adolfo Bécquer

10 preguntas
27 lectores participarón
Thèmes : poesíaCrear un test sobre este libro