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Leticia 21 noviembre 2017
Rebelión en la granja de George Orwell
Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros
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JanetGaspar 21 noviembre 2017
Retrato en sepia de Isabel Allende


Porque no había razón alguna para que las vacas chilenas no fueran capaces de producir quesos tan sabrosos como los de las vacas francesas, que eran igualmente estúpidas
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JanetGaspar 21 noviembre 2017
El Zorro de Isabel Allende
El enamoramiento es una condición que suele nublar la razón de los hombres, pero no es grave, por lo general basta que el paciente sea correspondido para que recupere la cordura y empiece a olfatear el aire en busca de otras presas
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JanetGaspar 20 noviembre 2017
Relato De Un Naufrago de Gabriel García Márquez


Por fortuna hay libros que no son de quien los escribe sino de quien los sufre, y éste es uno de ellos.
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Lunilla 20 noviembre 2017
La radio de piedra de Juan Herrera
En la guerra, los niños o lo pasan muy mal o lo pasan muy bien, no tienen término medio. Cuando no los matan ni los bombardean ni les dejan huérfanos, lo pasan bien. En las guerras no hay clases y los mayores les dejan en paz porque están demasiado ocupados pasando miedo.
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Lunilla 20 noviembre 2017
La radio de piedra de Juan Herrera
Porque nadie podrá negar que las guerras, además de una vergüenza, son un gran espectáculo. Las guerras tienen prestigio, y cuando más sangrientas y crueles, más prestigio. A pesar de su coste disparatado y del derroche de dolor y de odio que provocan durante generaciones, las guerras siempre han sido las madrastras del progreso.
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Lunilla 20 noviembre 2017
La radio de piedra de Juan Herrera
Las moscas y los hijos de puta disfrutan en la guerra porque hay basura en abundancia y porque ambos son inmunes a la mala conciencia
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Lunilla 20 noviembre 2017
La radio de piedra de Juan Herrera
La guerra es terrible, pero no consigue nunca parar la vida. La vida puede más que la guerra. La vida puede con todo.
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Galena 20 noviembre 2017
El Señor de las Sombras: Cazadores de Sombras. Renacimiento 2 de Cassandra Clare
—¿Sabes?, Holmes nunca dice: «Elemental, querido Watson» en los libros.

—Juro que lo he visto en las películas —le aseguró Kit—. O quizá en la tele.

—¿Y quién quiere películas o televisión cuando hay libros? —replicó Ty con desdén.
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Galena 20 noviembre 2017
El Señor de las Sombras: Cazadores de Sombras. Renacimiento 2 de Cassandra Clare
La mirada de la reina recorrió a Emma, y esta pudo ver por fin lo que aquella había estado esforzándose por ocultar antes: su rabia y su crueldad.

—¿Por eso te has proclamado protectora de los Blackthorne? Como no pudiste salvar a tus padres, los salvarás a ellos, tu familia de pega.

Emma miró a la reina un largo momento antes de contestarle.

—Puedes apostar el culo a que sí —le soltó.
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Galena 20 noviembre 2017
El Señor de las Sombras: Cazadores de Sombras. Renacimiento 2 de Cassandra Clare
Durante años, desde que Julian tenía doce, solo él fue consciente de que su tío Arthur estaba loco, con la mente destrozada debido a su cautiverio en la corte seelie, y él solo había cargado con ese peso. (…)

Si la Clave supiera la verdad habría despojado a Arthur de su posición de director del Instituto al instante. Y entonces lo más probable es que hubiera cavado encerrado en la Basilia, con las salidas y los visitantes prohibidos. En su ausencia, sin ningún Blackthorn adulto para dirigir el Instituto, separarían a los niños, los enviarían a la Academia de Idris, o los repartirían por el mundo. La decisión de Julian de no permitir que eso ocurriera lo había llevado a guardar ese secreto durante cinco años, cinco largos años de ocultar a Arthur del mundo y al mundo de Arthur.

A veces se preguntaba si estaría haciendo lo mejor para su tío. Pero ¿acaso importaba? De un modo u otro, protegería a sus hermanos y hermanas. Sacrificaría a Arthur por ellos, de ser necesario, y si las consecuencias morales a veces lo despertaban en medio de la noche, con un ataque de pánico y sin poder respirar, entonces tendría que vivir con eso.

Recordó los agudos ojos de hada de Kieran clavados en él: «Tienes un corazón despiadado».

Quizá fuera cierto.
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Imaginatura 20 noviembre 2017
El principito de Antoine de Saint-Exupéry
Yo poseo las estrellas porque jamás, nadie antes que yo, soñó con poseerlas.
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Galena 19 noviembre 2017
Cress de Marissa Meyer
—¿Y si resulta que soy una princesa terrible?

Él se encogió de hombros.

—La gente de Luna no necesita una princesa. Necesita una revolucionaria.

Cinder arrugó la frente.

—Una revolucionaria —repitió.

Le gustó mucho más que «princesa».
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Galena 19 noviembre 2017
Cress de Marissa Meyer
—¿Cómo están tus ojos? —preguntó.

—Bueno, me han dicho que son magníficos, pero prefiero que seas tú la que juzgue.
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Galena 19 noviembre 2017
Cress de Marissa Meyer
Aunque estaban separados por dos pantallas y un enorme espacio vacío, ella pudo sentir en esa mirada el vínculo que se había forjado entre los dos. Un vínculo que no podría romperse. Sus ojos se habían encontrado por primera vez, y por la expresión de total estupor de su rostro, ella supo que él también lo sentía.

El calor avanzó lentamente por sus mejillas. Sus manos comenzaron a temblar.

—Vaya… —murmuró Carswell Thorne. Dejando caer los pies al suelo, se inclinó hacia delante para verla más de cerca—. ¿Todo eso es pelo?

El vínculo se rompió; la fantasía de un momento perfecto de amor verdadero se desintegró a su alrededor.
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Galena 19 noviembre 2017
Cress de Marissa Meyer
Su satélite daba un giro completo alrededor del planeta Tierra cada dieciséis horas. Era una prisión que tenía una vista interminablemente imponente: vastos océanos azules, nubes que se arremolinaban y alboradas que envolvían en fuego la mitad del mundo.
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Galena 19 noviembre 2017
El beso del infierno de Jennifer L. Armentrout
—Tengo una idea mejor. —Se inclinó hacia mí, y unos mechones de pelo oscuro cayeron sobre sus ojos dorados—. Tú y yo vamos a divertirnos un poco.

Me dolían los dientes de lo mucho que los estaba apretando.

—Ni en un millón de años, colega.

Parecía ofendido.

—¿Qué te piensas que estoy sugiriendo? No estaba planeando emborracharte y aprovecharme de ti en la parte trasera de un BMW como estaba haciendo Gareth. Claro que supongo que podría ser peor. Podría estar planeando hacerlo en la parte trasera de un Kia.
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Galena 19 noviembre 2017
El beso del infierno de Jennifer L. Armentrout
—Sinceramente, me da igual a cuántos demonios identifiques, o cuántos manden los Guardianes de vuelta al Infierno. Como puedes ver, ese truco de hacer brillar en la oscuridad no funciona conmigo.

Fruncí el ceño mientras lo observaba. Mierda, tenía razón. Y ni siquiera me había dado cuenta hasta entonces. Qué bien.

—No funciona en ningún demonio de Nivel Superior. Simplemente molamos demasiado.
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Galena 19 noviembre 2017
Patricia Brent, solterona de Herbert George Jenkins
—¡Oh, Dios mío! —gimió Patricia—. Me temo que la señora Wangle tiene un amigo que tiene un primo en todos los rincones conocidos del mundo, e incluso en muchos lugares desconocidos —añadió—. Tiene un obispo en el cielo, innumerables amistades en Mayfair, conocidos en la corte, primos de amigos en el Departamento de Guerra… El único lugar en el que parece no tener a nadie es el infierno.
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Galena 19 noviembre 2017
Patricia Brent, solterona de Herbert George Jenkins
—Nadie viene a recogerla nunca para salir y jamás va a ninguna parte y, sin embargo, no tendrá más de veintisiete años, y realmente no es fea.

—No es el aspecto lo que atrae a los hombres —había un matiz definitivo en aquella voz—. Es otra cosa.

La oradora arrojó estas palabras en un tono que manifestaba una extrema desaprobación.

—¿Qué? —inquirió la otra voz.

—Oh, es… pues bien, es una cosa bastante delicada —respondió la otra voz sombríamente—. Los franceses lo llaman ser très femme. En cualquier caso, ella no lo tiene.



—Pues vaya, me siento muy apenada por ella y su soledad. Estoy segura de que se sentiría mucho más feliz si tuviera un agradable joven de su clase que la llevara aquí y allá.
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