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Lydia Vázquez Jiménez (Traductor)
ISBN : 8494443402
240 páginas
Editorial: Editorial Cabaret Voltaire (06/11/2019)

Calificación promedio : 4.18/5 (sobre 39 calificaciones)
Resumen:
Tiene treinta años, es profesora, casada con un ejecutivo, madre de dos niños. Vive en una casa confortable. Sin embargo, es una mujer helada. Igual que miles de mujeres ha sentido cómo su curiosidad, su impulso vital se iban anquilosando a fuerza de un trabajo que compaginar con compras que hacer, cenas que cocinar, baños de niños que preparar… Todo eso que se entiende por la condición normal de mujer. Annie Ernaux cuenta brillantemente esta alteración de lo cotid... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (16) Ver más Añadir una crítica
Guille63
 06 March 2023
“Yo también caí en la trampa de la mujer total, orgullosa de ser por fin capaz de conciliarlo todo, la subsistencia, un hijo, tres cursos de lengua francesa, guardiana del hogar y dispensadora del saber, superwoman…”

¡Ay, Despentes, Despentes, Despentes! de la misma forma que Borges se enorgullecía más de los libros que había leído que de los que había escrito, tú bien puedes presumir de maestra: Annie Ernaux, nada más y nada menos. Ella quizás escribe con algo más de lirismo, aunque este sea seco, directo, telegráfico, como ella misma dice, “buscar la poesía en el rastro de la leche vomitada, en el pañal sucio”, pero tiene tu mismo descaro, tu misma insolencia, tu misma inteligencia, tu misma valentía para decir las cosas, aunque sean incómodas, aunque molesten incluso a las propias mujeres. No le falta ni el humor.

“Tenía un miedo espantoso a que se me apareciera la Virgen, después habría tenido que ser santa y no tenía ninguna gana.”

La novela retrata una época mucho más dura que la actual para la mujer, ciertas cosas podemos pensar que están ya superadas o que suenan a rancio, pero no nos engañemos, siguen habiendo muchas Brigitte en el mundo y posiblemente siempre las habrá, “chicas dulces, revoltosas pero buenas” que se convertirán en hermosas señoritas bien educadas, instruidas lo justo para encontrar un buen marido, mujeres que deciden recoger la casa, acunar al nene, hacer la comida, mientras el marido trabaja, las que piensan que “cuando se quiere a un hombre, se acepta todo de él, una se comería hasta su mierda”. Y de la misma forma, siempre habrá hombres a los que les guste ese tipo de mujer, e incluso mujeres a las que también les guste ese tipo de mujer como pareja. Esto entra dentro de la elección personal. Lo que sí es necesario, y ahí es donde todavía queda bastante por hacer, es conseguir que cualquier otra forma de vida sea una opción tan viable y sencilla como esa otra pueda serlo.

La novela de Ernaux es un intento de explicarse a sí misma, y de paso fundamentar ante nosotros, cómo una chica lista, universitaria, con unos padres como los suyos, que se sienten orgullosos de sus notas en dictado y cálculo pero que no dicen nada del dos en costura ni del aprobado pelado en conducta, pudo llegar a convertirse en una mujer helada. No es solo la denuncia de una sociedad construida para perpetuar unos roles de género, una diferenciación entre sexos en la que las mujeres tienen todas las de perder y que las aboca a una vida de insatisfacción e infelicidad, sino también una llamada de atención a las propias mujeres para que no se dejen arrastrar, para que sean conscientes de que en ellas recae también una parte importante de la responsabilidad de su estado, de que deben tener no solo voz para condenar sino fuerzas y decisión para dirigir su propio destino.

"Durante años nunca veré a nadie defender la libertad sexual de las mujeres, y aún menos a las mujeres mismas… Libertad, cosa de zorras. No me sentía con fuerzas de ser una zorra."

Ernaux se esfuerza mucho en describir el contexto en el que se produjo su decisión.

Es comprensible la fuerza que tiene la educación, el poder de los dogmas repetidos una y otra vez, incluso por mujeres, el discurso machacón exaltando el “don del sí y el sacrificio. El cuerpo sucio y la inteligencia un pecado”, la santificación del papel de esposa y madre. Es comprensible el poder del entorno, de las amigas que buscan la feminidad que atrae a los hombres y acaban reduciéndose a poco más que una apariencia. Cómo no leer las revistas que te enseñan a tener una tez esplendorosa, cómo no querer saber cómo se hace de una casa un lugar agradable para el esposo.

“La ecuación, bella, factor de gustar y de amor, igual a finalidad de existencia, penetró en mí como si fuera mantequilla.”

Es comprensible el miedo a la soledad, a no tener un hombre al lado, a prestarles toda la atención cuando ellos no muestran ninguna, el pavor a su rechazo, a que piensen ciertas cosas, la humillación de tener que dejarse elegir, del hombre arriba y la mujer abajo ofreciéndose pasiva, de no poder llegar más lejos, como él, a que “cada placer lleve el nombre de derrota para mí, de victoria para él”, el drama de tener que matar “el deseo de ser yo y nada más que yo”.

“…eso o la soledad, el problema era el de siempre. La fealdad de la realidad, la callábamos, las humillaciones a las chicas, las guardábamos para nosotras como si la culpa fuera nuestra, como si hubiéramos merecido la vejación.”

Es comprensible su desconcierto ante todas esas normas aceptadas, llegar a pensar que le falta algo, sentirse mal porque no tiene ningún interés en esmerarse en la limpieza de la casa, porque en la cocina no llega más allá de un filete y una sopa, porque no sabe ni cómo pedir la carne en el supermercado, porque prefiere el estudio y el trabajo o ir al cine o leer un libro, por sentir el embarazo como una úlcera de estómago, por no disfrutar la terrible experiencia del parto, por nunca sentir que criar un hijo fuera el oficio más maravilloso del mundo.

Sí, todo eso es comprensible, pero había señales, las descubriste y te casaste, y aumentaron las señales, la diferencia se hizo abrumadora, y no abandonaste, “la mujer que se larga a los tres meses, qué vergüenza”, y hasta tuviste tu alegría con el primer suflé de tu vida, con esa lámpara en madera torneada española que ahora también tendrás que limpiar, y quisiste un hijo y no te rebelaste cuando a él, muy pronto, le pareció indigno ocupar tu lugar ante el plato de papilla, y conseguiste un trabajo de profesora agregada, y te remordió la conciencia por dejar al niño en la guardería, y seguías siendo tú quién debía ocuparse de casi todo al llegar a casa y…


“Acabaron sin que me diera cuenta los años de aprendizaje. Después se convierte en una costumbre. Una suma de ruidillos en el interior, molinillo de café, cazuelas, profe discreta, mujer de ejecutivo vestida de Cacharel o de Rodier en el exterior. Una mujer helada”.

… quisiste otro hijo.

“Ah, ya veo las risitas de las buenas conciencias, no haberte casado si no querías aceptar las consecuencias.”
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Kansas
 05 June 2022
"Toda mi historia de mujer es la de una escalera que se va bajando a regañadientes."

Mientras leía La mujer helada pensaba que podría pasarle este texto a mi sobrina, que acaba de cumplir dieciocho años, para que percibiera de una forma directa lo que es la lucha del día a día de una mujer intentando encajar en una sociedad que “todavía” no está organizada para ello. Siempre le he dicho que la lucha feminista no es la tonteria de las pancartas y de un día al año con colorines y banderas, la igualdad es una cosa del día a día en casa, en el trabajo, en el supermercado, incluso en celebraciones y fiestas donde todos los chistes (qué casualidad) acaban siendo sexistas... El texto de Annie Ernaux es muy accesible, muy directo, sencillo, perfectamente comprensible para una chica jovencita que todavía no ha vivido directamente lo que supone ser mujer en un mundo pensado para los hombres. El caso es que luego lo pensé mejor y me dije ¿para qué?? La madre de Annie Ernaux también intentó prepararla para que saliera del ambiente en que ella misma habia crecido; su madre también quiso que fuera más libre y la educaron en una cierta igualidad y sin embargo, Annie Ernaux al igual que las mujeres a lo largo de la historia también acabó entrando por el aro del estereotipo, también con la inconsciencia de la juventud quiso complacer, cumplir etapas a través de los roles que la sociedad le iba marcando…. Pero de repente, después de algunos años viviendo como una zombie viene la conciencia... cuando descubres que te has convertido en una mujer completamente helada. Lo fundamental es ser capaz de detectarlo y poder despertar, no todas lo consiguen, no todas tienen el valor de romper con el estereotipo, porque incluso para eso tienes que montar una especie de revolución personal, volver encajar todas las piezas y encarrilar tu vida. Todo este proceso está perfectamene narrado por Annie Ernaux en un estilo seco y directo, sin florituras.

"Ese es el drama que voy a vivir, el miedo terrible del que no voy a poder desembarazarme. Necesito a los chicos, pero para gustarles tendría que ser dulce y buena chica, admitir que tienen razón, servirme de mis 'armas femeninas'. Matar todo lo que sigue resistiéndosr, el gusto por la conquista, el deseo de ser yo y nada más que yo. Eso o la soledad."

A través de un monólogo interior, tal como dije antes, directo, accesible y muy fluído, Annie Ernaux hace un repaso a su vida desde su infancia, rememorando a las mujeres de su familia, hasta que casada y con dos hijos, cobra conciencia de que su vida ha sido un continuo cumplir etapas perfiladas por la sociedad. Desde la infancia, como niña educada en un ambiente sin diferencias, pasando por la adolescencia, la juventud y ya cuando se casa, y llegado un momento percibe que en el matrimonio y como madre ella se lleva la peor parte, siempre…

"La huida irrisoria de unas horas, un aparentar que me voy lejos que acabará devolviéndome al establo. Más adelante no voy a tener siquiera la posibilidad de tomar aire inesperadamente, con el niño en la cuna, qué vergüenza, y aún más adelante, , me veré privada de la idea misma de huir, total no sirve para nada, y lloraré entre cazuelas. Un potro domado."

Durante la lectura me sorprendía por la cantidad de momentos durante el texto en los que me sentía perfectamente identificada con lo que cuenta la autora, no en ciertas experiencias vitales, sino más bien en momentos concretos del día a día, e incluso hay momentos en que he pensado ¿cómo es posible que no hayamos evolucionado nada en ciertas cuestiones en el ámbito de la rutina diaria? Tengo compañeras de trabajo con niños pequeños emocionalmente devastadas en algún momento porque son incapaces de gestionar esa diferencia de roles en el ámbito doméstico, por poner un ejemplo…, así que lo que contaba Annie Ernaux en este libro de 1981, sigue estando más vigente que nunca. Annie Ernaux convierte La mujer helada en una especie de diario íntimo y a su vez en una reflexión sobre la evolución de una mujer continuamente en conflicto consigo misma, con todo lo que esto puede signficar para la autoestima y tu evolución sobre todo como ser humano en una jungla donde no hay contemplaciones personales.

"Por la tarde, por la noche, los domingos, saca un diario, un libro de la biblioteca municipal, un libro comprado, a veces. Mi padre grita: -¡te estoy hablando, no te cansas de tanta novela!-, ella se defiende -¡déjame acabar la historia!-"

En La mujer helada, Annie Ernaux narra con maestría los conflictos del día a día cuando estás obligada a cumplir unos roles y sin embargo tienes libertad a la vuelta de la esquina sin terminar de poder tocarla. La mujer helada estoy convencida de que debería ser una lectura obligada en los institutos. Hacia mucho que quería leer a Annie Ernaux, tenía mucha curiosidad por una autora que ha construido una obra en torno a ella misma, a su percepción de la vida y del mundo, y no tengo ninguna duda de que a partir de ahora la seguiré leyendo.

"Yo también caí en la trampa de la mujer total, orgullosa de ser por fin capaz de conciliarlo todo, la subsistencia, un hijo y tres cursos de lengua francesa, guardiana del hogar y dispensadora del saber, superwoman, no solo intelectualmene hablando, en resumidas cuentas, armónica. El hombre armónico, total, que va a la oficina, se pone el delantal y baña a los niños, si existe, no va contándolo a los cuatro vientos."
Enlace: https://kansasbooks.blogspot..
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entresomnis
 23 January 2024
Este es ya el quinto libro que leo de la autora y tal como dije en el anterior, cuánto más la leo más me gusta. En éste vuelve a autoanalizarse repasando su vida desde la niñez hasta la adultez. Una niñez ya contada en otras de sus obras pero que en cada libro le da una dimensión distinta. Aquí se centra en la imagen más positiva que guarda de su madre, como mujer estricta, pero que le dió las herramientas necesarias para alcanzar la independencia y libertad. Y que fue para ella un modelo de mujer que aprecia desde la distancia, pero que en su momento chocó con la realidad de la sociedad del momento y sintió vergüenza al no encontrar en su casa el modelo de madre y esposa que veia en las demás mujeres.

Así llega a una adolescencia llena de deseos y de anhelo de libertad, pero también llena de ingenuidad y contradicciones. Una chica que se resistirá a hacer lo que se espera de ella, que se revelará ante la sociedad del momento, pero que sin darse cuenta irá cayendo en una trampa tras otra hasta verse casada, ama de casa y con dos hijos.

Esa última parte es la que más he disfrutado por no habérmela encontrado aun en ninguno de los otros libros leídos. En ella Annie Ernaux hace una crítica a la sociedad patriarcal del momento reconociéndose culpable de haber caído en ella. Una mujer que había conseguido estudiar y ser brillante, para acabar renunciando a todos sus sueños de realización personal y profesional. Ahí refleja la desigualdad en el rol destinado a la mujer tradicional. Un precio a pagar por haber subido de escalafón social, mujer de un ejecutivo, donde el patriarcado estaba más marcado que en las clases más humildes.

A través de un relato muy íntimo consigue ir desnudándose ante el lector y a la vez hacer un excelente retrato de la sociedad francesa en los años 60. Lo cuenta todo de manera atropellada, tal como le va viniendo, con pocos espacios para hacer una pausa, provocando un ritmo trepidante de principio a fin. Y consigue retratar a la mujer en la que muchas pueden verse expuestas y sentirse identificadas, también en la actualidad, como mujeres a las que les es muy difícil compaginar el rol de esposa, madre y profesional. El retrato de una mujer helada.

De momento, quizás junto a Memoria de chica, uno de los mejores libros que he leído de la autora. Muy recomendable para descubrir a Annie Ernaux y su magistral escritura.
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vedacris
 14 June 2021
Narrada en primera persona, y con un estilo muy peculiar al que al principio me costó cogerle el punto, vamos a conocer la historia de una "mujer helada". Una novela autobiográfica.
Es un libro sin capítulos, todo él escrito con frases muy cortas, sin diálogos, donde todo transcurre con la velocidad y el desorden de los pensamientos y recuerdos de la protagonista, y que nos narra las vivencias de una infancia en una familia que nada tenía que ver con las tradicionales de la época (Ernaux nació en 1940).

Su madre no era la típica ama de casa, regentaba un negocio, le daba igual tener las camas sin hacer, le metió en el mundo de los libros y le repetía incansablemente que tenía que ser independiente y vivir la vida, no perseguir el sueño que se suponía destinado a las mujeres: casarse y tener hijos, quedarse en casa, asumir el papel de cuidadora.

Su padre cocinaba, fregaba, la recogía en la escuela. No, su familia no era como las demás y a ella no le parecía ni mal ni bien, nunca se lo planteo ni le avergonzó. Pero a medida que va entrando en la adolescencia empieza a dejarse arrastrar por los estereotipos y roles de género que marcan la sociedad y el entorno que le rodea, acabando donde nunca deseo: en una vida llena de insatisfacciónes donde su identidad se borra para ser lo que se espera primero de una "mujercita", después de una "jovencita" y finalmente en una "mujer" o más bien lo que se entiende por una "mujer de verdad": la madre y esposa que corresponde y que renuncia a todo por su familia.

Me ha gustado mucho cómo la autora nos va mostrando todas esas influencias que recibimos las mujeres y que nos empujan a cumplir con las convenciones sociales en detrimento propio. Cómo ya desde niñas la sociedad nos inocula el papel que por ser mujer nos corresponde. Me gusta cómo expone el machismo desde los ojos de esa niña-joven-mujer, cómo la protagonista se da cuenta de las diferencias injustas entre hombres y mujeres y cómo le afectan a ella personalmente y a su manera de ver el mundo, enfrentarse y amoldarse a él.

La prosa de Ernaux me ha parecido bellísima: metáforas y poesía se mezclan con frases punzantes, concisas y claras; la naturalidad con la que se expone el deseo, el sexo, el descubrimiento del cuerpo (el propio y el ajeno), las frustraciones y las insatisfacciones... Una novela en la que me costó entrar (creo que por empezarla en plenas fiestas y con la cabeza en otros asuntos) pero que una vez entré me atrapó hasta el final pese a saber de qué me iba a hablar y no tener sorpresas a vuelta de hoja.

Uno de los puntos fuertes de esta novela creo que es lo sencillo que nos va a resultar empatizar y sentirnos identificadas -como mujeres- con la protagonista en muchos momentos de la narración, a pesar de los diferentes momentos históricos que nos ha tocado vivir. Es una novela que nos va a dar un bofetón en la cara al demostrarnos todo lo que aún falta por avanzar en la ruptura de roles de género que nos adjudican a las mujeres el papel de cuidadoras. El lugar de desventaja que seguimos ocupando frente a los hombres a la hora de decidir cómo y cuándo encaminar nuestros pasos hacia nuestros deseos y aspiraciones. La sumisión (sí, sumisión) y abnegación que se espera de nosotras.
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Monica_Ruano
 01 December 2022

Annie en estado puro, transitando como mujer en la Francia de los años 40, 50 y 60. Es la gran relatadora de su propia existencia con la que muchas podemos sentirnos identificadas aunque nos separen las generaciones. Con este libro te das cuenta que muchas cosas no han cambiado.

El libro empieza con Annie siendo una niña. En el universo de una niña sus referencias son cristalinas, son las mujeres de su día a día, sus tías, sus abuelas, su madre. "El primer eco del mundo me llegó por mi madre" Esa frase se me ha quedado algo así como tatuada. La lectura que hace sobre ella es de lo que más me ha gustado. Una madre que quiere que su hija sea solo una niña, que juegue, que crea, que imagine, que lea y que conozca. Me encanta esa mirada a la infancia.

Conforme vas leyendo te encuentras con su adolescencia y la mujer adulta. Por lo que somos espectadoras de su primer beso, su primera regla, sus amigas, la manera de pensar sobre las mujeres y lo que se espera de ellas o los prejuicios que hay entorno a nuestro papel en la familia y en la sociedad. Hasta que Annie se hace adulta, conoce a su marido, tiene a su primer hijo, y todo el peso de esos roles establecidos en torno a la madre, a la mujer casada, caen sobre ella. Aquí la lectura para mí se vuelve más profunda, más reivindicativa, más feroz. Hace una revisión de las actitudes de los hombres, la vida en pareja, maternidad, la manera en la que es ella la que sacrifica su vida laboral… absolutamente todo un repaso de su vida y, por extensión, de muchas mujeres que pueden compartir vivencias. En definitiva, la mujer helada.

Hubiese subrayado todo el libro en ciertas partes. La narración de Annie al inicio me costó, pensé que no iba a saber entrar en ella pero nada más lejos de la realidad. de repente te envuelves y podrías leer este libro casi de una sentada. de las mejores autoficciones que he leído.



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Citas y frases (8) Ver más Añadir cita
ciaovalentinaciaovalentina04 October 2020
Yo también caí en la trampa de la mujer total, orgullosa de ser por fin capaz de conciliarlo todo, la subsistencia, un hijo y tres cursos de lengua francesa, guardiana del hogar y dispensadora del saber, superwoman, no solo intelectualmente hablando, en resumidas cuentas, armónica. Vía libre al lirismo cuando lo demás, la reflexión en particular, ha desaparecido.
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sinoloveo_nololeosinoloveo_nololeo21 January 2023
Mujeres frágiles y vaporosas, hadas de manos suaves, pequeñas auras de sus casas… Mis mujeres, las mías, vociferaban todas, tenían el cuerpo descuidado, demasiado pesado o demasiado plano, dedos rasposos, caras sin pintar o, al contrario, maquilladas como puertas, con gruesas manchas rojas en mejillas y labios.
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herbookssherbookss04 September 2023
Me decía, con los ojos brillantes, «está bien tener imaginación», prefería verme leer, hablar sola mientras jugaba, escribir historias en mis cuadernos de clase, antes que ordenar mi cuarto o bordar interminablemente un tapete. Y recuerdo esas lecturas que ella favoreció como una apertura al mundo.
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microleTTeramicroleTTera12 September 2023
Y dónde he leído yo que Virginia Woolf “también” hacía tartas, ves como no es incompatible. Dos horas y media. El crío duerme. Papel, bolígrafo. Cualquier cosa, diario, poema, novela. Miedo a que se despierte [...] La apariencia de la creación.
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herbookssherbookss04 September 2023
Era magnífico tener una bella historia que me esperaba, hacia los quince años, como la regla, como el amor. Entre todas las razones que tenía para querer crecer estaba la de tener derecho a leer todos los libros.
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Vidéo de Annie Ernaux
La historia trágica de un acontecimiento biográfico de la autora y ganadora del premio nobel de literatura Annie Ernaux.
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