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Críticas sobre El día que se perdió la cordura (52)
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mariacriado
 22 junio 2018
Este libro no me ha convencido nada. La idea es muy buena, pero el desarrollo está muy mal planteado.
El primer tercio del libro te engancha, pero a partir de ahí todo es confuso. Está escrito en varias líneas temporales y no correlativas, salta de una fecha a otra y tienes que fijarte muy bien para saber qué época está narrando. Tres voces.
La trama, a partir de que la desarrolla no es creíble, hay demasiados cabos sueltos y muchas de las incógnitas no llegan a resolverse. al final ni se sabe quienes eran los culpables de todo, ni el motivo.
El final muy precipitado, y para mí hasta pierde madurez al escribirlo.
Lo he acabado porque no me gusta dejar libros a medias, pero a mitad ganas me dieron...
No lo recomiendo
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atramhg
 06 junio 2019
El libro tiene una buena historia pero es realmente malo. Me ha decepcionado enormemente. Yo tenía muchas expectativas ya que era un libro súper famoso pero es malo, muy muy malo
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Loreto
 07 octubre 2018
Un libro que me ha dejado completamente descolocada, sin poder decidir si me ha gustado o no. Ni siquiera puedo decir qué tipo de historia es: thriller, terror, romance,.... Toca tantos palos que no sé cómo ubicarlo.

Está escrito de forma que cada capítulo está narrado desde el punto de vista de distintos personajes en distintos momentos temporales, que confluyen en un final que no lo es o sí. No lo sé. Argg, el autor ha conseguido dejarme tan confusa que aún estoy rumiando la historia, intentando entenderlo y sin conseguirlo.

El ritmo no es vertiginoso, los personajes no son muy atractivos, pero la historia tiene algo que no puedes parar de leer, intentando comprender algo que creo que no tiene explicación. O por lo menos no la veo en este libro. Tal vez en el segundo libro de esta serie lo descubra.
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evargasalvarez
 29 julio 2019
Una verdadera mierda. Trama pueril más propia de un niño de 8 años que de una adulto. Mal escrito. Tóxico para aquellos que no les gusta dejar un libro a medias.
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Beatriz_Villarino
 21 agosto 2019

Si alguien pensaba, al leer el título, que era una alegoría de un estado sublime, una metáfora de algún sentimiento, noble o despiadado, o una alusión a cualquier suceso clave para la humanidad, está equivocado. Es mejor que no siga leyendo. El título lo dice todo; bueno, no, porque las consecuencias de haber perdido la razón, o más bien de no haberla tenido nunca, son un cúmulo de disparates que ni el más tierno infante sería capaz de creer.

El día que se perdió la cordura es un despropósito. O puede que haya leído una maravilla, una nueva forma de hacer literatura y no haya sabido entenderla. Lo siento. La historia no se sostiene. A saber, una señora empieza a soñar con nombres de chicas y fechas de nacimiento y considera —o lo ve en el sueño— que dichas mujeres son nefastas para el mundo, así que si queremos seguir viviendo en él hay que sacrificarlas. Como son de diversas partes del planeta, enseguida se hace (la vidente onírica) con una red de hombres fuertes y creyentes que, por la fe que depositan en esta supermujer, buscan, raptan y cortan la cabeza de aquella desgraciada cuyo número ha salido en la lotería surrealista. Todo ello, por supuesto siguiendo un ritual al más propio estilo del Ku Klux Klan. En fin, que esta loca no lo está tanto desde que ve que sale el nombre y la fecha de nacimiento de su propia hija en el sueño, así que hipnotiza a su marido, doctor en psicología, para que cambie a su hija por otra chica. Además recluta al padre de esta víctima, para que esté a su servicio durante diecisiete años a cambio de devolvérsela una vez pase dicho tiempo, no sé muy bien por qué, creo que era una mentira.

Como la vidente posesa, Laura, es muy lista, consigue mantener esta ola de crímenes durante 17 años y ni su marido ni el padre de la secuestrada, ni el novio (por un día) son capaces de recordar contacto alguno con Laura y sus secuaces, aunque cada uno por su parte vaya actuando de forma que todos se den cita, pasado el tiempo convenido, en el pueblo donde empezó el calvario para ellos y consigan recordar quiénes son, por qué están ahí, y creer que todo ha terminado. Digo creer porque la historia tiene un final abierto que amenaza con continuar.

Este es aproximadamente la historia; no quiero desvelar nada importante, pero sí me gustaría argumentar por qué no es creíble esta novela, por qué raya en la ciencia ficción, por qué de tan inverosímil, Javier Castillo ha conseguido que el lector no sienta miedo, tensión, suspense o simplemente curiosidad por saber lo que pasa.

Ya al comienzo somos testigos de diálogos sin chispa, sin gracia (aunque lo pretendan) e imposibles de suceder a una familia normal, que llega al lugar de vacaciones, toma un taxi para que la lleve a la casa alquilada y se produce la siguiente plática:

—¿El número 35 me dijo, señor? —preguntó el taxista.
—El 36, corrigió Steven.
—Exacto, el 36. Quería ponerlo a prueba —bromeó el taxista.
—¡Risas, risas! gritó Carla a su padre al ver que no se reía mientras estiraba con las manos una sonrisa en sus labios.
—Carla, por favor, compórtate.
—Sólo quería que sonrieras, papá —respondió Carla.
—Carla, cariño, ya sabes que a tu padre no le gusta demasiado bromear —aclaró su madre.

Pues yo releí este diálogo por si debía acordarme de algo en el futuro del argumento, no sé, que el taxista es un asesino, o el padre y la madre se volverán locos al ver la niña imprudente que les ha tocado en suerte. Ninguna niña de 7 años le dice eso a su padre, sobre todo tras algo que comenta un desconocido y que no tiene gracia. de hecho, ningún taxista gasta ese tipo de “broma”. Pues los diálogos son todos por el estilo, así que tampoco es el ingenio de los personajes lo que hemos de resaltar.

La narración menos aún. Demasiado extensa (a lo mejor hay determinadas novelas que requieren 500 páginas para que parezcan grandes novelas); con la mitad de palabras nos hubiéramos enterado igual. de hecho algunas, no sólo se pueden eliminar sino que debería hacerse para no caer en la obviedad o la repetición. Si decimos que son las 3 es conveniente aclarar si de la mañana o la tarde, pero si decimos «a las 15» lo único que podemos añadir es “horas”, porque ya implica que es por la tarde, no pueden ser las 15 de la mañana; no obstante el narrador lo aclara «A las 15 de la tarde estaba prevista una rueda de prensa». No sólo es en los horarios, también la lógica hace que podamos ahorrar palabras para evitar el aburrimiento. Si hablamos de dos hermanas «que no compartían ningún interés en común», rechina algo en nuestra mente porque si se trata de compartir ya implica que va a quedar —lo compartido— en común. Además de palabras innecesarias, hay bastantes ocasiones en las que la repetición se convierte en un arma cargada para provocar hastío en la lectura, «se preparó mentalmente para la entrevista a solas con el prisionero. Repasó mentalmente…», «Era un momento en el que se había modificado el estándar […] la modificación…».

Las repeticiones no sólo se dan en el momento sino que hay acciones que quedan como epítetos épicos, caracterizadores de alguien en particular «se escuchó un pequeño terremoto de minipasos» «un terremoto de diminutos pasos se aproximó», o de un sexo en general:

Stella se acercó y lo abrazó (al director), rodeándolo con sus delgados brazos.

rodeándolo con sus delgados brazos (Laura al director).

lo abrazó con sus delgados brazos (Susan a Steven).

Sus delgados brazos lo rodearon (los de Amanda a Steven).

El autor ha dejado claro que las acciones de las chicas tienen que ver con la poca fuerza que denotan sus extremidades, lo “mejor” es que las de los chicos están relacionadas con la debilidad sentimental:

Los portentosos ojos azules de Jacob dejaron entrever unas lágrimas.

Sus ojos vidriosos comenzaron a llorar.

Nunca podré volver, Kate —dijo con la voz entrecortada por el llanto.

Si todo este cúmulo de circunstancias, además de reacciones impensables como que un psicólogo trate de “amigo” a un psicópata, o que una secuestrada que tiene una arma delante de su captor, la baje y lo abrace compadeciéndolo y ofreciéndose para ayudarlo sin dar tiempo a que haga efecto el Síndrome de Estocolmo, hacen de esta historia algo inadmisible, los personajes tampoco son demasiado creíbles: El doctor en psicología, que tiene delante por primera vez a un posible asesino, loco, comienza su toma de contacto con una lección de manual barato «—Creo que tienes mucho que contar. Las motivaciones, muchas veces infravaloradas, son el motor de la conducta humana». Está claro que para que el “loco” hable habrá de venir otra persona.

Asimismo ningunos padres normales, creo, dan por supuesto que su hija se finge aterrorizada para no estar con ellos, y se inventa una historia de persecuciones el primer día de vacaciones, y es capaz de hacer un asterisco gigantesco en el garaje de la casa de alquiler y sólo aceptan creerla si va al psicólogo esa misma tarde. ¿En serio?

El chico que se enamora de la protagonista es el típico superhéroe. Sólo la ve un momento y ya fantasea con la que será su mujer. Luego está con ella un rato, durante el cual son perseguidos por los que quieren raptarla y él sueña —literalmente— con vida en común, hijos… No sé, estamos hablando de adolescentes, por eso se admite que, en plena persecución, se duerman, pero por eso mismo es improbable que este chico pase diecisiete años buscando a su media naranja, sin tener claro si está muerta o no.

No voy a hablar, de nuevo, de la niña de siete años que, tras un accidente queda en coma en el hospital, lugar del que, pese a la vigilancia, desaparece en un visto y no visto «cuando todos entraron en la habitación y se agolparon en la puerta, se quedaron petrificados. La cama estaba vacía y Carla había desaparecido». Yo tengo la teoría de que hay seres de otra galaxia, que no salen pero están preparados para la siguiente entrega porque tanta desaparición sin que la policía pueda hacer nada no es de este mundo.

Además, tampoco es de este siglo que la mala malísima, la que lo urde todo, porque su mente está más fuera que dentro de su cabeza, es verdad, es una mujer; ella es la que corrompe a los hombres porque necesita su fuerza para llevar a cabo el descabellado plan salvador. Lo siento, pero lo de Eva-serpiente tentando-hipnotizando a Adán es otro tópico inadmisible.

Me gustaría que alguien me argumentara que la novela es buena. A veces empiezas mal una lectura y estás condicionada. Todo puede ser.

Enlace: http://elblogaurisecular.blo..
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LuciaNN
 02 julio 2019
Soy adicta a los thrillers y tengo que decir que me ha decepcionado muchísimo este libro...la primera parte te engancha pero después llega un punto que lo va enredando todo y no ves el final hasta que de repente se acaba... la historia es entretenida pero con poca originalidad... el epílogo puf creo que podría haber cerrado la historia y no hacer una segunda parte donde probablemente e todo se líe más...
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SilvanaCerro
 07 marzo 2018
El día que se perdió la cordura es la primer parte de una bilogía de Javier Castillo, el cual me llamó mucho la atención por las buenas opiniones y reseñas que vi sobre él en diferentes redes sociales como instagrammers y booktubers. Este libro lo comencé en un viaje y prácticamente lo devoré, no podía dejar de leerlo y me intrigaba mucho descubrir la verdad detrás de cada personaje y lo que en verdad había pasado.

En este libro nos encontramos con tres historias en diferentes tiempos, y de personajes totalmente diferentes en cada capítulo, y que están relacionados de alguna forma entre ellos, que es lo que vamos descubriendo a medida que avanzamos en su lectura.
En cuanto a los personajes están muy bien construidos, pero me hubiera gustado conocerlos más a fondo, aun así son excelentes.

Es una excelente novela, donde vemos notablemente que al autor no se le escapó ningún detalle de su tintero, y donde encontramos gran cantidad de detalles escondidos, como por ejemplo, algunas expresiones que aparecen en varios libros de Gabriel G. Márquez, entre otros autores y referencias a la infancia del autor; lo que me pareció extraordinario, y una de las cosas que más me gustaron.

Tengo que aclararles que aunque se trate de un thriller, no es una historia común de asesinatos a los que estamos acostumbrados, sino que es una historia diferente con sucesos raros y giros totalmente inesperados que mantienen al lector atrapado hasta la última página y con millones de preguntas en la cabeza.

En resumen, El día que se perdió la cordura es uno de los mejores thrillers que he leído hasta el momento, promete mucho y verdaderamente lo cumple. Como dije anteriormente, contiene giros inesperados, uno detrás del otro, lo cual ayuda al lector a mantenerse atento a cada suceso y no lo aburre en ningún momento. Sinceramente lo recomiendo muchísimo, es una historia rápida de leer y se disfruta desde el primer párrafo, es un libro increíble.
Enlace: https://milugarentrelaspagin..
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noatbuk
 30 enero 2019
Con esta historia me encuentro en un término medio. Después de tantas reseñas, no lo he considerado ni tan bueno como lo pintan algunas personas, ni tan malo como lo pintan otras. La historia en sí me ha resultado bastante original y adictiva, y el hecho de que esté narrada en distintos tiempos y por diferentes personajes es un punto a su favor. Ahora, con la cantidad de fallos gramaticales que tiene y la incongruencia de muchas de las acciones de los personajes principales (sobre todo del cuerpo de policía), no puedo darle una puntuación mayor.
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MonicaM
 21 marzo 2018
Increíble historia. Sinceramente una de los mejores libros que he leído de novela negra. Me considero una fanática incondicional de este tipo de géneros.
Todo comienza cuando un hombre va caminando por la calle desnuda y con una cabeza entre las manos, esto aparece en la sinopsis. de manera muy resumida porque soy la primera que odia leer las sinopsis, por la posibilidad de encontrar algún spoiler innecesario.
Pero Javier Castillo sabe escribir y crear en el lector intriga y tensión, que no va a resolver hasta el último capitulo.
El libro, consta de 89 capítulos y 456 páginas. Tras avanzar en el último capítulo, encontramos tres apartados más que están resumidos en el epílogo, carta al lector y curiosidades del libro.
Ahora os comento los pros y contras que he encontrado: en los pros, quiero añadir que los capítulos son relativamente cortos, pueden oscilar, si no me equivoco, tres o cuatro páginas por capítulos. Lo que hace que el autor se motive y quiera seguir leyendo porque el autor nos deja con la miel en los labios.
El contra, solo uno, la historia en sí es la típica que tienes que entenderla desde el primer momento, sino, cabe la posibilidad que te pierdas y no sepas continuar la historia. Puedes perderte, ya que la trama avanza de manera rápida, porque como comenté antes los capítulos son muy cortos y eso hace que todo vaya rápido, tanto trama en general como los personajes.
En el pro quiero añadir que debido a que los capítulos son relativamente cortos puede leértelo en una tarde o en dos. Personalmente, tardé tres días en leérmelo porque no dispongo de mucho tiempo así que se hace muy ameno el libro.
Soy consciente de que hay una segunda parte. Ya que nos enfrentamos a una bilogía. La pregunta del millón. ¿Te leerás la segunda parte? Sí. Pero primero me apetece otro tipo de libros. Es cierto que el final deja con muy buen sabor de boca en el sentido que, en realidad, deja la historia inacaba porque es un final abierto, aunque la trama en principio está cerrada. Es Castillo el que tiene todo un reto al relacionar una historia casi acabada con una nueva historia.
He leído la sinopsis del segundo libro y la verdad es que atrae bastante. al principio de este primer libro encontramos unas palabras y una historia de fácil comprensión. Todo cambia a medida que avanzamos en la trama, las palabras se van complicando un poco más. de la historia quizás puedo decir lo mismo porque, conforme avanzamos la historia va tomando otro rumbo.
Cabe destacar que la historia está contando tanto en tercera como en primera persona. Lo que nos permite saber lo que piensa tanto los protagonistas como los personajes en general.
Un pro que ahora quiero añadir es, los cambios en el tiempo. Es decir, por ejemplo, el primer capítulo está basado en un año, 1996, y el segundo capítulo se cuenta desde el año 2013.
Estos saltos en el tiempo me gustan bastante porque me permite conocer dos historias conectadas de manera simultánea. La historia es bastante rara, pero la verdad que tiene algo que hace que no quieras soltar este libro.
Y por último quiero añadir, que, espero ansiosa la realización de la serie o película. No recuerdo que iban hacer, pero hagan lo que hagan, lo veré.
Puedes seguirme en insta: @mlectoraa
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Fesaro
 19 febrero 2018
La obra de Javier Castillo es un thriller con todas sus letras al más puro estilo americano donde ya con la sinopsis se nos muestra una historia vertiginosa, llena de misterio, de ritmo ágil y trepidante cuya velocidad puede dejarnos sin respiración. Mis palabras pueden parecer muy entusiastas pero debo reconocer que en el ámbito que he descrito la novela está construida a partir de capítulos cortos, hasta un total de 89, con un contenido que nos provocara en toda la novela una sensación de necesidad de leer para saciar la acuciante falta de respuestas a muchas interrogantes. El autor proveerá de esas respuestas pero a cambio nos dejara más sombras que iluminar. El recurso de los capítulos cortos tengo demostrado que funciona muy bien si la trama es interesante y Castillo aquí lo ha utilizado de una forma magistral ya que todo guarda relación y la estructura de su novela forma un auténtico puzle ambicioso.

El día que se perdió la cordura” es una novela y me reitero con mucha acción y con una frase que figura en su trasera que da sentido a sus personajes “a veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe” porque estos tal vez carecen de la fuerza y la profundidad de no estar completamente desarrollados (creo que el ritmo, el número de páginas y las circunstancias no lo permiten) y esa falta de fuerza provocan al lector empatizar poco con ellos pero sí obligarnos a ponernos en su pellejo para pensar por un momento que haríamos nosotros en su lugar. Aun así, el equilibrio entre ellos es muy bueno y su planteamiento permite fácilmente seguir la estela de todos.

Enlace: http://librosenelpetate.blog..
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