InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
Crea una cuenta en Babelio para descubrir tus próximas lecturas Babelio en Français
ISBN : 8483659050
Editorial: Suma de Letras (02/02/2017)

Calificación promedio : 3.46/5 (sobre 77 calificaciones)
Resumen:
MÁS DE 100.000 EJEMPLARES VENDIDOS ¿Estás listo para perder la cordura? Descubre la novela de la que todo el mundo habla. "A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe". Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, s... >Voir plus
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Amazon ESCasa del libro
Críticas, Reseñas y Opiniones (52) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 21 agosto 2019

Si alguien pensaba, al leer el título, que era una alegoría de un estado sublime, una metáfora de algún sentimiento, noble o despiadado, o una alusión a cualquier suceso clave para la humanidad, está equivocado. Es mejor que no siga leyendo. El título lo dice todo; bueno, no, porque las consecuencias de haber perdido la razón, o más bien de no haberla tenido nunca, son un cúmulo de disparates que ni el más tierno infante sería capaz de creer.
El día que se perdió la cordura es un despropósito. O puede que haya leído una maravilla, una nueva forma de hacer literatura y no haya sabido entenderla. Lo siento. La historia no se sostiene. A saber, una señora empieza a soñar con nombres de chicas y fechas de nacimiento y considera —o lo ve en el sueño— que dichas mujeres son nefastas para el mundo, así que si queremos seguir viviendo en él hay que sacrificarlas. Como son de diversas partes del planeta, enseguida se hace (la vidente onírica) con una red de hombres fuertes y creyentes que, por la fe que depositan en esta supermujer, buscan, raptan y cortan la cabeza de aquella desgraciada cuyo número ha salido en la lotería surrealista. Todo ello, por supuesto siguiendo un ritual al más propio estilo del Ku Klux Klan. En fin, que esta loca no lo está tanto desde que ve que sale el nombre y la fecha de nacimiento de su propia hija en el sueño, así que hipnotiza a su marido, doctor en psicología, para que cambie a su hija por otra chica. Además recluta al padre de esta víctima, para que esté a su servicio durante diecisiete años a cambio de devolvérsela una vez pase dicho tiempo, no sé muy bien por qué, creo que era una mentira.
Como la vidente posesa, Laura, es muy lista, consigue mantener esta ola de crímenes durante 17 años y ni su marido ni el padre de la secuestrada, ni el novio (por un día) son capaces de recordar contacto alguno con Laura y sus secuaces, aunque cada uno por su parte vaya actuando de forma que todos se den cita, pasado el tiempo convenido, en el pueblo donde empezó el calvario para ellos y consigan recordar quiénes son, por qué están ahí, y creer que todo ha terminado. Digo creer porque la historia tiene un final abierto que amenaza con continuar.
Este es aproximadamente la historia; no quiero desvelar nada importante, pero sí me gustaría argumentar por qué no es creíble esta novela, por qué raya en la ciencia ficción, por qué de tan inverosímil, Javier Castillo ha conseguido que el lector no sienta miedo, tensión, suspense o simplemente curiosidad por saber lo que pasa.
Ya al comienzo somos testigos de diálogos sin chispa, sin gracia (aunque lo pretendan) e imposibles de suceder a una familia normal, que llega al lugar de vacaciones, toma un taxi para que la lleve a la casa alquilada y se produce la siguiente plática:
—¿El número 35 me dijo, señor? —preguntó el taxista.
—El 36, corrigió Steven.
—Exacto, el 36. Quería ponerlo a prueba —bromeó el taxista.
—¡Risas, risas! gritó Carla a su padre al ver que no se reía mientras estiraba con las manos una sonrisa en sus labios.
—Carla, por favor, compórtate.
—Sólo quería que sonrieras, papá —respondió Carla.
—Carla, cariño, ya sabes que a tu padre no le gusta demasiado bromear —aclaró su madre.
Pues yo releí este diálogo por si debía acordarme de algo en el futuro del argumento, no sé, que el taxista es un asesino, o el padre y la madre se volverán locos al ver la niña imprudente que les ha tocado en suerte. Ninguna niña de 7 años le dice eso a su padre, sobre todo tras algo que comenta un desconocido y que no tiene gracia. de hecho, ningún taxista gasta ese tipo de “broma”. Pues los diálogos son todos por el estilo, así que tampoco es el ingenio de los personajes lo que hemos de resaltar.
La narración menos aún. Demasiado extensa (a lo mejor hay determinadas novelas que requieren 500 páginas para que parezcan grandes novelas); con la mitad de palabras nos hubiéramos enterado igual. de hecho algunas, no sólo se pueden eliminar sino que debería hacerse para no caer en la obviedad o la repetición. Si decimos que son las 3 es conveniente aclarar si de la mañana o la tarde, pero si decimos «a las 15» lo único que podemos añadir es “horas”, porque ya implica que es por la tarde, no pueden ser las 15 de la mañana; no obstante el narrador lo aclara «A las 15 de la tarde estaba prevista una rueda de prensa». No sólo es en los horarios, también la lógica hace que podamos ahorrar palabras para evitar el aburrimiento. Si hablamos de dos hermanas «que no compartían ningún interés en común», rechina algo en nuestra mente porque si se trata de compartir ya implica que va a quedar —lo compartido— en común. Además de palabras innecesarias, hay bastantes ocasiones en las que la repetición se convierte en un arma cargada para provocar hastío en la lectura, «se preparó mentalmente para la entrevista a solas con el prisionero. Repasó mentalmente…», «Era un momento en el que se había modificado el estándar […] la modificación…».
Las repeticiones no sólo se dan en el momento sino que hay acciones que quedan como epítetos épicos, caracterizadores de alguien en particular «se escuchó un pequeño terremoto de minipasos» «un terremoto de diminutos pasos se aproximó», o de un sexo en general:
Stella se acercó y lo abrazó (al director), rodeándolo con sus delgados brazos.
rodeándolo con sus delgados brazos (Laura al director).
lo abrazó con sus delgados brazos (Susan a Steven).
Sus delgados brazos lo rodearon (los de Amanda a Steven).
El autor ha dejado claro que las acciones de las chicas tienen que ver con la poca fuerza que denotan sus extremidades, lo “mejor” es que las de los chicos están relacionadas con la debilidad sentimental:
Los portentosos ojos azules de Jacob dejaron entrever unas lágrimas.
Sus ojos vidriosos comenzaron a llorar.
Nunca podré volver, Kate —dijo con la voz entrecortada por el llanto.
Si todo este cúmulo de circunstancias, además de reacciones impensables como que un psicólogo trate de “amigo” a un psicópata, o que una secuestrada que tiene una arma delante de su captor, la baje y lo abrace compadeciéndolo y ofreciéndose para ayudarlo sin dar tiempo a que haga efecto el Síndrome de Estocolmo, hacen de esta historia algo inadmisible, los personajes tampoco son demasiado creíbles: El doctor en psicología, que tiene delante por primera vez a un posible asesino, loco, comienza su toma de contacto con una lección de manual barato «—Creo que tienes mucho que contar. Las motivaciones, muchas veces infravaloradas, son el motor de la conducta humana». Está claro que para que el “loco” hable habrá de venir otra persona.
Asimismo ningunos padres normales, creo, dan por supuesto que su hija se finge aterrorizada para no estar con ellos, y se inventa una historia de persecuciones el primer día de vacaciones, y es capaz de hacer un asterisco gigantesco en el garaje de la casa de alquiler y sólo aceptan creerla si va al psicólogo esa misma tarde. ¿En serio?
El chico que se enamora de la protagonista es el típico superhéroe. Sólo la ve un momento y ya fantasea con la que será su mujer. Luego está con ella un rato, durante el cual son perseguidos por los que quieren raptarla y él sueña —literalmente— con vida en común, hijos… No sé, estamos hablando de adolescentes, por eso se admite que, en plena persecución, se duerman, pero por eso mismo es improbable que este chico pase diecisiete años buscando a su media naranja, sin tener claro si está muerta o no.
No voy a hablar, de nuevo, de la niña de siete años que, tras un accidente queda en coma en el hospital, lugar del que, pese a la vigilancia, desaparece en un visto y no visto «cuando todos entraron en la habitación y se agolparon en la puerta, se quedaron petrificados. La cama estaba vacía y Carla había desaparecido». Yo tengo la teoría de que hay seres de otra galaxia, que no salen pero están preparados para la siguiente entrega porque tanta desaparición sin que la policía pueda hacer nada no es de este mundo.
Además, tampoco es de este siglo que la mala malísima, la que lo urde todo, porque su mente está más fuera que dentro de su cabeza, es verdad, es una mujer; ella es la que corrompe a los hombres porque necesita su fuerza para llevar a cabo el descabellado plan salvador. Lo siento, pero lo de Eva-serpiente tentando-hipnotizando a Adán es otro tópico inadmisible.
Me gustaría que alguien me argumentara que la novela es buena. A veces empiezas mal una lectura y estás condicionada. Todo puede ser.

Enlace: http://elblogaurisecular.blo..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         52
mariacriado
 22 junio 2018
Este libro no me ha convencido nada. La idea es muy buena, pero el desarrollo está muy mal planteado.
El primer tercio del libro te engancha, pero a partir de ahí todo es confuso. Está escrito en varias líneas temporales y no correlativas, salta de una fecha a otra y tienes que fijarte muy bien para saber qué época está narrando. Tres voces.
La trama, a partir de que la desarrolla no es creíble, hay demasiados cabos sueltos y muchas de las incógnitas no llegan a resolverse. al final ni se sabe quienes eran los culpables de todo, ni el motivo.
El final muy precipitado, y para mí hasta pierde madurez al escribirlo.
Lo he acabado porque no me gusta dejar libros a medias, pero a mitad ganas me dieron...
No lo recomiendo
Comentar  Me gusta         210
MonicaM
 21 marzo 2018
Increíble historia. Sinceramente una de los mejores libros que he leído de novela negra. Me considero una fanática incondicional de este tipo de géneros.
Todo comienza cuando un hombre va caminando por la calle desnuda y con una cabeza entre las manos, esto aparece en la sinopsis. de manera muy resumida porque soy la primera que odia leer las sinopsis, por la posibilidad de encontrar algún spoiler innecesario.
Pero Javier Castillo sabe escribir y crear en el lector intriga y tensión, que no va a resolver hasta el último capitulo.
El libro, consta de 89 capítulos y 456 páginas. Tras avanzar en el último capítulo, encontramos tres apartados más que están resumidos en el epílogo, carta al lector y curiosidades del libro.
Ahora os comento los pros y contras que he encontrado: en los pros, quiero añadir que los capítulos son relativamente cortos, pueden oscilar, si no me equivoco, tres o cuatro páginas por capítulos. Lo que hace que el autor se motive y quiera seguir leyendo porque el autor nos deja con la miel en los labios.
El contra, solo uno, la historia en sí es la típica que tienes que entenderla desde el primer momento, sino, cabe la posibilidad que te pierdas y no sepas continuar la historia. Puedes perderte, ya que la trama avanza de manera rápida, porque como comenté antes los capítulos son muy cortos y eso hace que todo vaya rápido, tanto trama en general como los personajes.
En el pro quiero añadir que debido a que los capítulos son relativamente cortos puede leértelo en una tarde o en dos. Personalmente, tardé tres días en leérmelo porque no dispongo de mucho tiempo así que se hace muy ameno el libro.
Soy consciente de que hay una segunda parte. Ya que nos enfrentamos a una bilogía. La pregunta del millón. ¿Te leerás la segunda parte? Sí. Pero primero me apetece otro tipo de libros. Es cierto que el final deja con muy buen sabor de boca en el sentido que, en realidad, deja la historia inacaba porque es un final abierto, aunque la trama en principio está cerrada. Es Castillo el que tiene todo un reto al relacionar una historia casi acabada con una nueva historia.
He leído la sinopsis del segundo libro y la verdad es que atrae bastante. al principio de este primer libro encontramos unas palabras y una historia de fácil comprensión. Todo cambia a medida que avanzamos en la trama, las palabras se van complicando un poco más. de la historia quizás puedo decir lo mismo porque, conforme avanzamos la historia va tomando otro rumbo.
Cabe destacar que la historia está contando tanto en tercera como en primera persona. Lo que nos permite saber lo que piensa tanto los protagonistas como los personajes en general.
Un pro que ahora quiero añadir es, los cambios en el tiempo. Es decir, por ejemplo, el primer capítulo está basado en un año, 1996, y el segundo capítulo se cuenta desde el año 2013.
Estos saltos en el tiempo me gustan bastante porque me permite conocer dos historias conectadas de manera simultánea. La historia es bastante rara, pero la verdad que tiene algo que hace que no quieras soltar este libro.
Y por último quiero añadir, que, espero ansiosa la realización de la serie o película. No recuerdo que iban hacer, pero hagan lo que hagan, lo veré.
Puedes seguirme en insta: @mlectoraa
+ Leer más
Comentar  Me gusta         20
Loreto
 07 octubre 2018
Un libro que me ha dejado completamente descolocada, sin poder decidir si me ha gustado o no. Ni siquiera puedo decir qué tipo de historia es: thriller, terror, romance,.... Toca tantos palos que no sé cómo ubicarlo.
Está escrito de forma que cada capítulo está narrado desde el punto de vista de distintos personajes en distintos momentos temporales, que confluyen en un final que no lo es o sí. No lo sé. Argg, el autor ha conseguido dejarme tan confusa que aún estoy rumiando la historia, intentando entenderlo y sin conseguirlo.
El ritmo no es vertiginoso, los personajes no son muy atractivos, pero la historia tiene algo que no puedes parar de leer, intentando comprender algo que creo que no tiene explicación. O por lo menos no la veo en este libro. Tal vez en el segundo libro de esta serie lo descubra.
Comentar  Me gusta         80
AnnieMoneth
 04 junio 2019
Este año se ha publicado el último thriller del malagueño Javier Castillo, Todo lo que sucedió con Miranda Huff (Suma), y no me he resistido a comprarlo. Constituye su tercera novela, tras él éxito cosechado con El día que se perdió la cordura y El día que se perdió el amor (ambas editadas, asimismo, por Suma), cuyos derechos audiovisuales han sido adquiridos para la producción de una serie en televisión.
Me apasiona este género literario, y qué decir si se trata de novelas bien ejecutadas que desde el principio me mantienen enganchada a la lectura y con ganas de saber qué pasará con los personajes en el siguiente capítulo. Sin saber cómo, saco tiempo de debajo de las piedras (¡qué más da si, además, me cuesta unas horas de sueño!); me encanta la tensión que me transmiten, devanarme los sesos intentando componer el rompecabezas, buscar respuestas en los hechos descritos.
No obstante, antes de disfrutar de Todo lo que sucedió con Miranda Huff, hice mis deberes y recuperé de la lista de lecturas pendientes su primer título, El día que se perdió la cordura, deseosa por conocer si era tan bueno como me dijeron. Ahora puedo decir que he disfrutado con su lectura, pero no tanto como me imaginaba. Supongo que es debido a las expectativas puestas en ella.
El comienzo no puede ser más impactante. Un hombre desnudo, ensangrentado, en mitad de la calle y sujetando la cabeza de una mujer decapitada entre las manos. Cuando la policía lo detiene lo trasladan a un psiquiátrico, dirigido por el reputado doctor Jenkins, para que le realicen una evaluación psicológica. La agente experta en perfiles del FBI, Stella Hyden, llega al centro para ayudarle en su cometido.
Superada mi sorpresa inicial y mi primer «¡qué coño pasa aquí!», devoré la lectura intentando no perder el juicio con los continuos saltos temporales, en mi opinión, algo caóticos. Los hechos que acontecen en la actualidad, principalmente en Boston, se intercalan con los que ocurrieron diecisiete años antes en Salt Lake, pero unos y otros no siempre están narrados cronológicamente, ni la voz narrativa es la misma. Ya sea en el pasado, o en el presente, es increíble que el autor aglutine todos los sucesos en apenas dos o cuatro días, respectivamente; de modo que, en ocasiones, al comenzar un capítulo me sorprendía comprobar que la fecha de cabecera se mantenía inalterable, y pensaba, “¡hay que ver, lo que dan de sí las horas!”.
“la historia ya se encuentra bastante avanzada, aunque quizá sería conveniente contártela desde el principio otra vez a ti, solo a ti, para que no te pierdas detalle”.
Bien. Esas palabras del supuesto decapitador (de nombre Jacob) dirigidas a Stella, en una escena inicial que trajo a mi memoria la novela de El silencio de los corderos (Thomas Harris), me cautivaron e intrigaron a partes iguales. Ella (al igual que yo) parecía que era la única que no sabía qué pasaba. Y esa atención particular que recibía por parte del hombre… sospechosa, daba qué pensar. Y enseguida intuí que, de alguna manera, todos los personajes estaban conectados por el pasado, de modo que la trama me mantuvo en vilo hasta que logré poner nombre a lo desconocido, esto es, hacia un tercio de la obra. Después, mi interés decayó bastante debido, también, a lo absurdo que me parecieron ciertas situaciones (algunas escenas macabras, tan difíciles de imaginar, dan risa) y modos en que se conducen los personajes. Respecto a estos últimos, considero un acierto las veces en que Jacob es la voz narrativa, porque permite conocerlo mejor. del resto poco o nada puedo decir.
A esta obra, el título le va como anillo al dedo porque al final sí logras pensar que todos los personajes han perdido la cordura. Lo que me resulta difícil de digerir es que el autor justifique la razón de ello en el amor exacerbado de un padre, una madre o un novio.
La novela está estructurada en capítulos cortos, con un lenguaje sencillo (no esperes encontrar digresiones psicológicas), lo que ayuda a imprimirle ritmo. El final, inesperado, nos deja con dudas que (imagino) se resolverán en El día que se perdió el amor, la segunda parte de esta saga.
Valoración: 3/5
Enlace: https://despertaresdestonewa..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
Citas y frases (9) Ver más Añadir cita
SanfizSanfiz21 julio 2018
Creo que nadie debería arrepentirse de sus decisiones. Debe aceptarlas,vivirlas, pedir perdón cuando proceda, pero nunca arrepentirse. La vida se compone de momentos fútiles, de insignificantes decisiones tomadas por tu yo particular en cada instante, de manera más o menos meditada, pero siempre es uno quien las toma
Comentar  Me gusta         20
MonicaMMonicaM17 marzo 2018
"Creo que poco a poco todo comienza a ubicarse, y por muchos actos, tanto bondadosos como malévolos que uno realice, al final sigues siendo tú. Puede que no el mismo tú, pero tú al fina y al cabo."
Comentar  Me gusta         20
MarMar26 marzo 2019
[...] Es muy distinto lo que una persona dice que quiere, o lo que una persona necesita, a lo que una persona quiere. [...]
Comentar  Me gusta         20
lectorasinnombrelectorasinnombre20 junio 2019
Podemos amar con todas nuestras fuerzas algo, pero siempre nos queda una parte oscura esperando despertar
Comentar  Me gusta         20
Yanina_DanieleYanina_Daniele03 marzo 2018
Todos y cada uno de nosotros guardamos dos mitades, dos extremos que nos impulsan hacia un lado o hacia otro. Que podemos amar con todas nuestras fuerzas algo, pero siempre nos queda una parte oscura esperando despertar.
Comentar  Me gusta         00
otros libros clasificados: fbiVer más
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Amazon ESCasa del libro





Test Ver más

Literatura española

¿Quién es el autor/la autora de Episodios Nacionales?

Emilia Pardo Bazán
Benito Perez Galdós
Rosalía De Castro
Gustavo Adolfo Bécquer

5 preguntas
67 lectores participarón
Thèmes : literatura españolaCrear un test sobre este libro
{* *} .. ..