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ISBN : 8420414832
Editorial: Alfaguara (19/06/2013)

Calificación promedio : 4.35/5 (sobre 284 calificaciones)
Resumen:
El mayor fenómeno editorial de los últimos años: un joven suizo de 27 años con un thriller monumental. Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policíaca cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción. Intentémoslo: Una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. En 2008, Marcus Goldm... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (107) Ver más Añadir una crítica
Lyra
 07 agosto 2018
Se torna complicado escribir una reseña breve sobre esta historia que toque, al menos en líneas generales, todas las tramas y los aspectos que contiene la misma. Intentémoslo:
En 2008 un escritor de éxito, Marcus Goldman, en plena crisis creativa decide visitar a su mentor, Harry Quebert, quien vive retirado de la escritura y de la docencia en la población de Aurora, New Hampshire, en su mansión de Goose Cove. Allí, además de con los consejos de su antiguo profesor de facultad (1998), se encuentra con un secreto que ha permanecido escondido durante mucho tiempo: Harry a sus treinta y tantos años mantuvo una relación (1975) con Nola Kellergan, una joven del pueblo de tan solo quince años de edad. ¿Inspiró esa muchacha la obra magistral de Quebert, Los orígenes del mal? En ese mismo año Nola desapareció y nunca se supo nada más de ella. ¿Cuenta Quebert todo lo que sabe?
Descolocado con el pasado de su mentor y apurado por los imperativos de su editor, Marcus debe volver a Nueva York. Poco tiempo después, el cadáver de Nola Kellergan es hallado junto con el manuscrito de Los orígenes del mal en el jardín de Harry Quebert, tras haber permanecido más de treinta años allí. Finalmente, este es acusado de asesinato. La noticia es seguida muy de cerca por todos los medios del país, y Marcus opta por regresar a Aurora y afanarse en descubrir lo que ocurrió realmente y en defender la inocencia de Harry escribiendo un libro sobre el caso. A partir de este punto, la novela se organiza en torno a tres líneas temporales: 1975,1998 y 2008, siendo esta última la que se alzará como el hilo conductor de la trama. También comenzará a desfilar ante los ojos del lector un elenco de variados personajes que aportará al relato las claves del misterio.
¿Por qué me gustó La verdad sobre el caso Harry Quebert?

1. Constituye un soplo de aire fresco en cuanto a la novela negra/policíaca se refiere. En esta obra el peso de la investigación lo lleva un escritor (y no un detective o un inspector), lo que aporta un punto de vista característico y novedoso. Así, la crítica al sector editorial y las reflexiones sobre metaliteratura tienen también cabida y otorgan al relato matices muy interesantes (recordemos que es un libro sobre un escritor -Marcus- que escribe un libro sobre un escritor -Harry-para demostrar la inocencia del último).

2. La alternancia de las tres líneas temporales arroja luz sobre momentos del pasado de la historia que de otra manera quedarían ensombrecidos para el lector. Así, se puede asistir al primer encuentro entre Marcus y su maestro, se puede conocer a un joven Harry Quebert enamorado de Nola e incluso a través de los informes policiales y de los testimonios de los testigos se puede seguir paso a paso la muerte de Nola.
3. La originalidad que el autor ha demostrado poseer queda muy bien plasmada en la peculiar disposición del contenido de la obra. Se leen al tiempo la historia de cómo Marcus Goldman escribe un libro sobre el caso Harry Quebert y el libro que finalmente Marcus escribe para demostrar la inocencia de Harry: es el mismo libro, el que lector sujeta entre sus manos. Para hacer esto aun más evidente, los capítulos de comienzo a fin son una cuenta atrás y se acaba la lectura por el primero. Hay además un prólogo y un epílogo escritos por Marcus en los que explica los objetivos de su investigación y de su libro y sus impresiones finales. Es una historia circular, completamente genial.
Por otro lado, los capítulos son cortos y al comienzo de cada uno de ellos se lee un consejo de Harry a Marcus sobre cómo escribir la obra perfecta o una explicación acerca de por qué existen personas que necesitan contar historias. He leído en algunas reseñas que a ciertos lectores tanta "palabrería" les cansó pero a mí me encantó cada una de las citas que encontré. En un libro sobre escritores, ¿de qué esperas que hablen los personajes?

4. En este libro uno se encuentra , a pesar de sus particularidades, con esas reconstrucciones de la escena del crimen y detalles forenses que tanto nos gustan a los aficionados a la novela negra, y también con una de esas ambientaciones tipo "Agatha Christie" en las que todos los personajes saben o esconden algo. Aurora cumple a la perfección con el tópico (sí, tópico, pero que funciona) de lugar en el que en apariencia nunca pasa nada y todos los habitantes llevan una apacible vida, hasta que comienzan a salir a la luz trocitos de verdad. El lector llega a conocer tal cantidad de detalles sobre Aurora, sus calles y sus habitantes que la toma sin pensarlo dos veces como un escenario real (y no, no lo es) y se descubre con ganas de conocer la localidad y tomar allí un café, por lo que la creación de una ambientación tan real es otro punto positivo de la historia de Quebert.
5. La lectura en general presenta un ritmo muy ágil sin pasajes densos o episodios lentos. El estilo de Dicker en esta obra deslumbra por su versatilidad: la narración se dinamiza con la combinación de fragmentos divertidos (las desternillantes conversaciones telefónicas que mantiene con su madre o las simpáticas charlas que tiene con su secretaria o con su editor) y partes de un calado más reflexivo (sus momentos con Quebert) con la acción y la intriga propias de una novela negra. El autor hace gala de una pluma cuidada a ratos muy sencilla y a veces más compleja pero sin florituras o digresiones innecesarias. Son los diálogos la herramienta fundamental de la narración en detrimento de las descripciones o de otras técnicas.
6. La construcción de los personajes puede que sea en cierta parte el talón de Aquiles de Dicker, al menos en este libro (el único que por el momento leí de él). Nada que objetar sobre los protagonistas Quebert y Marcus, cuya complejidades y evoluciones personales son impecables, ni sobre algunos secundarios como Luther Caleb cuya aura de misterio es más que atractiva, o sobre la naturalidad del sargento Gahalowood que atraviesa las hojas del libro y te sienta en su balcón con él a tomar una cerveza. También se perdona que introduzca algunos topicazos como la madre obsesionada con el fracaso sentimental de su hijo a pesar de su éxito profesional, como la secretaria obnubilada con el encanto de su jefe -Marcus- o como el editor jefe sin escrúpulos y tiburón de las finanzas que persigue a su autor estrella...no son personalidades sorprendentes o trabajadas pero te las crees y cumplen su función en la trama.

Pero...¿qué ocurre con Nola Kellergan? Analicemos: una chica de quince años que tiene embelesados a todos los varones del pueblo, que posee un encanto especial y una gracia natural que nunca se explican y que en lugar de quedar con amigas de su edad se dedica a pasar las tardes con un solitario escritor en ciernes para leer sus textos...¡y corregirlos! ¿Es creíble? Sí, bueno, ¿por qué no? Pero ante tales precedentes el lector atribuye a la joven ciertas capacidades mentales que dan al traste cuando Nola interviene en los diálogos con frases cortas, siempre exclamativas, cursis y tontas. ¿La chica es demasiado simple para construir oraciones complejas pero no para corregir una novela? A mi esto no me cuadra, y es lo único que me sacó algo de quicio durante la lectura.
En general, recomiendo la novela muchísimo: un crimen sin resolver, una relación alumno-maestro inquebrantable, una intrincada investigación policial que parece no acabar nunca , los secretos e intereses financieros del mundo editorial, reflexiones literarias a doquier, una historia de amor poco convencional, misterios que se multiplican según avanza la historia, personajes inolvidables...y un final de infarto, todo en un formato circular que atrapa al lector dentro del bucle del caso sobre Harry Quebert.
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Celeste_Cruz
 22 enero 2021
Marcus Goldman es un afamado escritor que con su primera novela ha alcanzado un éxito sin precedentes, llegando a la lista de los más leídos y vendidos. Ahora se encuentra en la tesitura de aprovechar su fama para continuar escribiendo, pero está tan obsesionado con que su segunda novela tenga la misma buena acogida que la primera, que se presiona en exceso y eso le impide escribir ni una sola línea. El mundo editorial es una máquina que nunca para de girar, por lo que si un escritor quiere mantenerse vivo entre sus lectores debe publicar sin descanso. Sin embargo, pasa el tiempo y la presión que el propio Marcus se pone sobre sí mismo hace estragos, metiéndole en un bloqueo creativo del que se ve incapaz de salir. En un arranque desesperado decide ponerse en contacto con su antiguo profesor de literatura de la universidad y brillante escritor a partes iguales, Harry Quebert. Este está encantado de ayudarle, ya que no solo son alumno y profesor sino también magníficos amigos, por lo que no duda en invitarle a su casa de Aurora, como tantas otras veces en el pasado, para aconsejarle a salir del bloqueo. Marcus pasará en su casa un tiempo que, si bien no le ayudará demasiado a escribir, sí que servirá para que ambos retomen su estrecha relación y para que Quebert le dé un par de buenos consejos sobre los que reflexionar como escritor.
Poco después de regresar a su casa, Marcus recibe una llamada de su agente en la que este le dice que han arrestado a Quebert porque han hallado enterrado en su jardín un cadáver, presumiblemente el cuerpo de Nola Kellergan. Nola Kellergan fue una muchacha de quince años que un día desapareció sin dejar rastro en el pueblecito de Aurora. La historia conmocionó a los vecinos porque todo el mundo la adoraba: era guapa, carismática, dulce y muy amable. Todo el mundo la conocía por ser la hija del reverendo Kellergan y por trabajar en la cafetería. Después de treinta años sin saber qué fue de ella, el descubrimiento de su cadáver reabre viejas heridas y viejas historias, especialmente para Harry. Marcus, que conoce bien a su profesor y amigo, sabe que él no mató a la pequeña de los Kellergan y que es inocente, a pesar de que su cuerpo estuviera enterrado en su jardín. Por eso comienza a investigar los sucesos por su cuenta no solo para averiguar qué fue lo que realmente pasó con Nola, sino también para saber qué relación tuvo Harry con ella y por qué su mentor es el principal sospechoso.
Esta novela está narrada a tres tiempos. Por un lado tenemos el presente, 2008, donde Marcus nos narra sus pesquisas acerca del asesinato de Nola y lo que va descubriendo del mismo. Por otro lado tenemos el año 1998, que fue cuando Marcus y Harry se conocieron. En estos capítulos se nos cuenta acerca del pasado del protagonista y de cómo se forjó la amistad entre los dos hombres. Por último nos retrotraemos al año 1975, el año en el que Nola desapareció y el verano en el que ella y Harry se conocieron. Esta parte de la historia está contada de la boca de Harry, pues Marcus va a visitarle con asiduidad a la cárcel para que el escritor le cuente su versión de los hechos y los motivos que le llevaron a entablar una relación con la adolescente. Para mí los capítulos más interesantes son los que transcurren en 1975 y en 2008 puesto que es donde está toda la "chicha" y los datos más relevantes para comprender qué fue lo que sucedió con Nola. No diría que el pasado de Marcus sobre o esté de más, pues ayuda a comprender al personaje y entender mejor qué tipo de persona es, pero a mí lo que me más me entretenía eran los sucesos que estaban intrínsecamente relacionados con el crimen.
Como buen thriller que es, la trama engancha desde el principio. A cada paso que das vas descubriendo nuevos secretos, a cada cuál más turbio que el anterior, y ciertas acciones de tanta bajeza moral que no puedes más que sorprenderte por la nula ética de los personajes y, al mismo tiempo, no puedes evitar devorar las páginas por todas las cosas alucinantes que están ocurriendo en ellas.
Empezando por los personajes, Marcus es un tipo odioso. Es egocéntrico, mentiroso, calculador, con un afán importante de protagonismo y que es capaz de hacer cualquier cosa con tal de llenarse los bolsillos de dinero. Aun así, Dicker se adentra tan bien en su psicología que, aunque no puedas evitar odiarle, también eres capaz de entender por qué hace lo que hace y su forma de ver las cosas, independientemente de si estás de acuerdo o no con su filosofía. El culmen de su nula ética es cuando decide que, ya que su capacidad creativa le ha dado la espalda, su próximo bestseller estará basado en la vida de su mentor Harry Quebert y en la verdad de su relación con Nola, decisión que si bien tiene el beneplácito de Quebert, más o menos, no hará ni puñetera gracia al resto de vecinos de Aurora que le ayudan en su investigación, los cuales desconocen que Marcus les está usando para forrarse a su costa. Como digo, es un personaje que, si bien no llega a ser insufrible, es cuanto menos detestable.
Os recomiendo que si queréis leer esta novela y tener un gran factor sorpresa, os saltéis los párrafos donde hablo de Harry y Nola. Si bien lo que voy a contar no es spoiler porque sale al principio del libro, a mí me impactó muchísimo descubrirlo por mí misma y no tener ni idea de lo que se me venía encima. Advertid@s quedáis.
Harry Quebert es un escritor entrañable que al principio te cae genial (y que de hecho te da bastante lástima por cómo Marcus le ha dado de lado desde que se ha hecho famoso), pero que, conforme te adentras en su pasado, te das cuenta de que debería haber ido a la cárcel mucho antes y no por asesinato, precisamente. Como ya he dicho, Marcus está convencido de que él no le hizo ningún daño a Nola, pero necesita comprender por qué el cadáver de la muchacha ha aparecido precisamente en su jardín. Así pues, Harry le abrirá el corazón y le contará cómo hace más de treinta años él y Nola tuvieron una relación. Para poneros en contexto, Harry tenía 34 años y Nola 15. Sí, se llevaban unos diez años. Y sí, ambos estaban convencidos de estar enamorados el uno del otro. Esta relación tan turbia es el hilo conductor de la novela y lo que nos lleva, sobre todo, a conocer a Nola. Harry al principio es muy consciente de que lo que está haciendo es, cuando menos, ilegal y sabe que debería ignorar a Nola y echarla de su vida. Pero la chica no es que sea precisamente poco insistente y hará lo posible por conseguir los afectos de Harry y el escritor tampoco es que se haga mucho de rogar.
En cuanto a Nola, no os voy a engañar, la chica me caía fatal. En realidad tampoco creo que sea culpa del personaje en sí, sino que, más bien, para mi gusto Dicker no ha sabido profundizar en el por qué Harry le despierta esos sentimientos casi obsesivos. También es cierto que la relación entre Harry y Nola está contada desde el punto de vista de Harry, lo que justifica el por qué no se incide mucho en los sentimientos de Nola, pero la realidad es que se la presenta como una cría caprichosa, obsesionada con Harry no se sabe muy bien por qué e incapaz de ver que sus sentimientos por el hombre están mal, por más que Quebert (al principio) intenta explicárselo. Lo que me consuela es que cuando esta historia sale a la luz, todo el mundo juzga a Harry con dureza por enamorarse de una niña. Por más que Harry insista en que lo suyo era amor verdadero (y por más que el autor te lo pinte como tal, como una relación de amor imposible, pero puro y real), el resto de personajes le recriminan al Harry su actitud y lo desprecian abiertamente. El único "pero" que le pongo a esta relación es que Marcus termina entendiendo el punto de vista de Harry y pasa del "pero qué coño tenías en la cabeza" a defender los sentimientos de su amigo y eso algo que no me gustó un pelo. al menos, la sensación general de esta novela no es que Dicker defienda este tipo de dinámicas de poder entre un adulto y una niña, sino más bien que la condena, por más que al final del libro el protagonista sienta cierta empatía por Harry.
Hay un elenco muy amplio de personajes, pero por mencionar a unos pocos que no sean el trío principal, destacaré a Jenny Quinn, una mujer que en su juventud estuvo profundamente enamorada de Harry, pero tuvo que ver cómo sus esperanzas se desvanecían de la peor manera posible; Tamara Quinn, su madre, la cuál estaba obsesionada con Harry y con conseguir que su hija pescara al famoso escritor, haciéndole posteriormente la vida imposible viendo que el corazón de Harry seguía otros derroteros; Luther Caleb, el chófer del famoso millonario Elijah Stern, con un profundo amor por el arte, pero que vio truncada su carrera debido a una paliza cuando era un crío que le dejó la cara de formada. Ambos resultan tener también un vínculo del todo inesperado con Nola.
Respecto al final, es una vorágine de sentimientos y hechos insólitos que se van desvelando con respecto a Nola en particular y a su asesinato en general. Cuando pensamos que sabemos quién es el criminal o que al menos tenemos el puzzle resuelto y todo va en una dirección, de repente aparecen nuevos datos que cambian por completo las tornas y que te hace poner en el punto de mira a otros personajes. Esto es una cosa que disfruto particularmente del thriller y que me hace recordar que no hay que darlo todo por supuesto y que en menos de veinte páginas todo puede dar un giro inesperado.
La pluma del autor es magnífica y te atrapa sin querer soltarte. A pesar de su considerable número de páginas, como todo el rato están sucediendo cosas en ningún momento te aburres o se te hace pesado. al contrario, cuanto más avanzas más quieres saber y llega un punto en el que es imposible cerrar el libro. Quizá, como he comentado al principio, las escenas más "aburridas" son las referentes a la vida de Marcus y a cómo se forjó su relación con Harry, al menos eran las que a mí menos me interesaban. Por otro lado, también me gustaría destacar que, al ser tanto Marcus como Harry escritores, se habla mucho de su profesión, de cómo viven el peso de la fama, de cómo funciona el mundo editorial en general y, al principio de cada capítulo, Harry le da consejos a Marcus sobre escritura. Estos detalles le dieron un toque especial al libro y yo personalmente los disfruté muchísimo.
Si os gusta el thriller, La verdad sobre el caso Harry Quebert es un imprescindible. Tiene todos los elementos que hacen las novelas de asesinatos adictivas, está plagado de giros de trama, de subtramas a cada cuál más interesante, de multitud de sospechosos sobre los que poner el foco y cargado de acción.

Enlace: https://notodoesfantasia.blo..
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AlhanaRhiverCross
 28 julio 2018
Escribo estas líneas después de haber leído esta novela por segunda vez. La primera vez que la descubrí nadie había oído hablar de este joven escritor suizo y la novela no era lo que se dice exactamente llamativa por esa portada, pero fue de estos libros que llegan a una por casualidad y le di la oportunidad sin ni siquiera haber leído de qué iba, aunque sí sabía que era un thriller. Han pasado varios años de aquello pero desde entonces se convirtió en uno de mis libros preferidos, de los que voy recomendando a cualquiera que conozco que no se lo haya leído aún. Decidí que este verano me apetecía volver a leerlo y comprobar que no lo tenía idealizado en mi cabeza por la primera impresión. Además aproveché que sólo tenía un recuerdo general porque había olvidado los detalles y también la resolución final del caso. Teniendo todo esto en cuenta, os adelanto que sigue siendo uno de los mejores libros que he leído en mi vida y que me ha gustando tanto o más que la primera vez, porque con una segunda pasada he podido fijarme más en lo matices sin estar pendiente de lo que de verdad importa: ¿quién mató a Nola Kellergan?
El protagonista es Marcus Goldman, un joven escritor arrogante, cínico y perseverante que ha probado las mieles del éxito con su primera novela y ahora se enfrenta a su peor rival: él mismo. No sabe cómo repetir la fórmula que le ha convertido en un reconocido autor de best-sellers y ahora tiene que asumir que ser escritor significa muchas más cosas además de vender libros. En esta crisis existencial que se le junta con la llegada inminente de treintena, Marcus se ve inmerso de repente en un caso muy mediático reabierto: la desaparición de una chica de 15 años de la que se perdió el rastro en el pueblecito costero de Aurora hace más de 30 años. En realidad, es el propio Marcus el que se mete voluntariamente en la investigación porque el cadáver de la joven Nola Kellergan aparece enterrado en el jardín de su antiguo profesor y mentor, Harry Quebert, quien es detenido inmediatamente acusado del asesinato de Nola, con quien mantuvo una relación sentimental cuando él le doblaba la edad a la chica.
Una de las mejores cosas que se aprecian en la novela es la relación tan estrecha que mantienen Marcus y Harry, alumno y mentor, pero también únicos amigos el uno para el otro, una relación casi familiar. El mensaje que lanza el libro sobre la solitaria vida del escritor que se sienta ante el mar (o ante el ordenador, dependiendo de la generación) a contemplar la vida a ver si aparece la inspiración es constante en toda la novela, así que mientras tanto vamos viendo numerosos fenómenos a los que se enfrentan l@s autor@s como el síndrome del impostor, la página en blanco, el miedo al fracaso o la presión por no estar a la altura de las expectativas. Todos los capítulos comienzan con pequeños consejos escritoriles de Harry hacia su pupilo pero con los cuales pretende también aconsejarle en la vida. Pequeñas reflexiones que son joyitas en sí mismas incluso aunque se lean por separado de la novela. Las conversaciones que mantienen entre profesor y alumno a lo largo de toda la investigación tiene un aura de complicidad, respeto y admiración mutuos que aunque formen parte del misterio central que Marcus trata de resolver exculpando a su amigo, tienen una profundidad sobre cuestiones de la vida, el amor y la amistad que también he disfrutado muchísimo aunque en esas partes la historia en general avance poco o nada, pero es innegable que sirven para conocer la vida de ambos personajes desde muchas perspectivas.
Mientras tanto, aunque los personajes principales sean Marcus, Harry y la propia Nola, la novela está cargada de personajes secundarios tan variopintos como suele ser habitual en las novelas policiacas del tipo Agatha Christie, algunos tan extravagantes e histriónicos que claramente se ve que son personajes de una novela, rozando lo cómico de lo absurdo que puede llegar a ser su comportamiento. También los escenarios típicos de un pueblecito costero tienen muchísima importancia como la cafetería en la que trabaja Nola, la cabaña en la playa que compra Harry Quebert en busca de tranquilidad para escribir, la mansión de Elijah Stern, el mecenas de la zona o la comisaria en la que trabaja Perry Gahalowood, el nuevo jefe de la policía de Aurora, con quien Marcus enseguida hace buenas migas por cercanía en edad y porque ambos manejan el arte del sarcasmo a la perfección. Sus mutuas pullas constantes dejan entrever una bonita amistad que me parece adorable.
Seguramente, el personaje de Nola es uno de los más polémicos que veréis en mucho tiempo. A sus 15 tiernos añitos es una jovencita precoz que trabaja como camarera y que enamora perdidamente al escritor treintañero que desayuna todas las mañanas en su cafetería y escribe en el porche de su casita en la playa. La bonita historia que viene a la mente se distorsiona una y otra vez cuando recordamos las edades de ambos, pese al afán de la novela en romantizar este tipo de relación justificándolo en el amor verdadero independientemente de factores como la edad. Este es quizás el único punto en el que no consigo ver por qué el autor no intenta darle otro enfoque en vez de afianzar esa idea de “amor romántico” entre una niña de 15 años y un hombre de 34 (año arriba año abajo). Y lo peor de todo es que las críticas llueven por ambas partes acusando a Harry de pederasta y a Nola de zorra engatusadora de hombres mayores cual Lolita adolescente, pero siempre dando a entender que esas críticas provienen de personas que no tienen ni idea de la verdadera historia que hay detrás: “Es que están enamorados”. Pues vale, pero no lo comparto.
Independientemente de esta cara de la novela, la polémica ayuda muchísimo a que el componente moral del asesinato de Nola Kellergan sea otro de los factores más interesantes de la investigación del caso y supongo (quiero pensar) que Joël Dicker incide en esta cuestión a sabiendas. Hay muchos elementos religiosos que suman morbo al tema y también una buena dosis de psicología retorcida en varios de los personajes. Incluso las historias personales de casi todos los secundarios son tan escabrosas que resultan interesantes sólo por saber qué es verdad y qué es invención de ellos para salvarse y utilizar únicamente a Harry Quebert como cabeza de turco. Además, todos parecen fichas sacadas del juego de mesa La herencia de tía Agatha y tenemos a casi todos los sospechosos habituales de una buena novela de misterio: el reverendo, el jefe de policía, el chófer, la camarera, el mecenas, el escritor, la amiga… A lo largo de todos los capítulos es imposible no ir saltando de uno a otro y verlos como los claros asesinos de Nola Kellergan.
Por otra parte, Joël Dicker tiene una forma de escribir que 600 páginas se convierten en la mitad porque casi todo transcurre en diálogos muy dinámicos, la mayoría entre Marcus y el resto de personajes, porque casi nunca perdemos su punto de vista. Es más, gran parte del libro está escrito en primera persona cuyo narrador es el propio Marcus, excepto las partes narradas en tercera persona del pasado para contarnos la historia en la época de Harry Quebert hace treinta años. Esta curiosa forma de narrar los acontecimientos a dos tiempos le da mucha más velocidad a la novela porque podemos avanzar en la investigación presente mientras vamos viendo lo que realmente ocurrió en los años 1975. Además, el autor cuenta con recursos narrativos suficientes para lograr crear suspense y jugar al despiste lanzándonos datos en ambas épocas sin confirmarlos ni desmentirlos porque todo proviene de potenciales sospechos@s. Así que en general, este autor me parece un maestro del thriller que no da puntada sin hilo y que nos mantiene en ascuas hasta el mismísimo final, imposible de predecir por muy suspicaces que seamos.
En resumen, una historia adictiva de principio a fin que mantiene el interés hasta el mismo desenlace de lo que esconde esa verdad de la que habla el título de la novela. Admiro la capacidad del autor de crear una historia central sobre la que construir múltiples subtramas relacionadas acerca de cada personaje nos mantiene a la expectativa de saber más y más, porque nunca sabemos con seguridad si todo tiene relevancia para la resolución del asesinato o si es mera paja interesante. He disfrutado (por segunda vez) de cada página de esta novela y como vengo haciendo desde hace años, seguiré recomendando a Joël Dicker y su novela revelación hasta aburriros, aunque ahora con energías renovadas.
Enlace: http://enmitiempolibro.blogs..
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Sylva
 16 abril 2020
Si bien no conocía al escritor Joël Dicker, a juzgar por lo que me ha ofrecido este libro, debo considerarlo un gran descubrimiento. Debo admitir que durante cuatro noches sus páginas me mantuvieron tan en vilo que no fui consciente de que me había alcanzado el amanecer persiguiendo los misterios del caso que describe. La inmersión que consiguen sus 31 capítulos (numerados del último al primero) es total y la ambientación y los giros que ellos contienen nos impelen a seguir la lectura de una forma casi compulsiva. Confieso que uno de mis mayores placeres en lo que a la novela negra se refiere, consiste en tratar de adivinar “quién es el asesino” desde los momentos más tempranos de la trama pero el autor consigue despistar y asombrar tantas veces que dejé la tarea y decidí disfrutar del relato sin presiones autoimpuestas.
Nos describe así Joël Dicker a un joven escritor de éxito (¿con el que tal vez se identifica?) que sufre la frustración de enfrentarse a la temida página en blanco con las presiones de un exigente editor que le persigue. Ante esta situación decide acudir a su maestro y profesor universitario, Harry Quebert, cuyos 31 consejos recibidos por el joven Marcus en retrospectiva constituyen el hilo conductor de cada capítulo. La trama se complica cuando Marcus acude a la residencia de su profesor y descubre que éste mantuvo una relación sentimental con una chica de 15 años desaparecida hace más de tres décadas en el momento en que éste contaba con 34. Días después del descubrimiento, el cuerpo de la chica aparece en el jardín de Quebert, quedando éste como principal sospechoso de su muerte.
De esta manera, el libro desarrollará la investigación paralela a la policial de su pupilo Marcus convencido de la inocencia del maestro que, además, decidirá plasmar en su nueva novela. La investigación, por lo tanto, nos llevará por una trama a tres niveles cronológicos: los sucesos de 1975, los de finales de la década de los 90 (momento en que se conocieron Harry y Marcus) y los actuales situados en 2008. La brillante sagacidad del protagonista conseguirá desgranar los rasgos de personalidad de los habitantes de la localidad de Aurora, lugar en que se produjo la desaparición de la joven, consiguiendo desentrañar secretos e incógnitas que llevaban más de 30 años ocultos. Descubriremos así cómo los encubrimientos innecesarios por sospechas infundadas, los egos exacerbados, orgullos heridos, etc. vinieron a lastrar una investigación durante tantos años. Y por supuesto, como trasfondo, tenemos una historia de amor prohibido que conseguirá en muchos casos dividir nuestro criterio sin saber si decantarnos hacia la simpatía o hacia el total rechazo. Es, de hecho, la misma dicotomía ante la que se halla nuestro protagonista en el momento de descubrir la antigua relación de su maestro hasta el punto de preguntarnos en muchos casos si realmente busca probar su inocencia en el asesinato de la joven o en el hecho de haberse involucrado sentimentalmente con ella para, de este modo, exculpar su amor y evidenciar la pureza del mismo.
En cualquier caso, y sin poder avanzar más detalles de su contenido, nos encontramos ante un relato envolvente cuyos carismáticos protagonistas nos dejan un poco huérfanos a la hora de despedirnos de ellos. Es igualmente una sensación apasionante el hecho de leer un libro acerca de la redacción de otro, hecho que reviste de veracidad al relato hasta el punto de hacernos olvidar en muchos puntos que se trata de una obra de ficción y no existe la investigación que nos está narrando Dicker y no Marcus. Esta asociación considero que es uno de los mayores atractivos del libro y, posiblemente, uno de los factores que más influye a la hora de engancharnos a su historia. Únicamente puedo concluir apuntando que mi primer acto tras pasar la última página de la Verdad sobre el caso Harry Quebert fue consultar el resto de bibliografía de Joël Dicker con la convicción, derivada en gran medida de la imagen de exigencia que desprenden las personalidades de los dos escritores que describe en su relato, de que no defraudarán el resto de sus obras literarias.
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FINA
 10 octubre 2019
Impresionada.
Ha sido todo un descubrimiento, una lectura diferente, llena de giros, con una trama muy bien elaborada y enlazada, nada es lo que parece a primera vista, todos parecen sospechosos en el pequeño pueblo de Aurora. Transcurre en diferentes épocas, en la actualidad contado en primera persona por Marcus, en el año 75 cuando ocurrió la desaparición de Nola y en diferentes años universitarios donde comienza la amistad entre Harry y Marcus. Todo muy bien detallado al comienzo de cada párrafo, no pierdes el hilo en ningún momento.
El desarrollo me ha parecido adictivo, cada nuevo descubrimiento, cada interrogatorio, como va añadiendo información al puzle inicial. También me han gustado mucho los personajes, los principales sobre todo, su sentido del humor, Marcus se va continuamente por las ramas y aunque al principio me ponía de los nervios, al final me encantaba y cuando aparece su madre, las conversaciones son muy graciosas.
También nos muestra todo el proceso de escritura de un libro, lo que supone el bloqueo del escritor y lo que supone haber alcanzado el éxito. Esta lleno de consejos para escritores y para la vida según Harry.
Es un libro que no ha parado de sorprenderme hasta ultima hora, como vamos conociendo lo que une a todos los personajes, las diferentes visiones de cada uno de los interrogados, no imaginaba ese final ni de casualidad, tenia mi sospechoso y tengo que decir que falle y que dude de todos. Lo recomiendo mucho, la verdad es que yo tendría que haberlo leído antes.
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Las críticas de la prensa (1)
elperiodico20 junio 2018
El novelista suizo catapultado a la fama por 'La verdad sobre el caso Harry Quebert' publica 'La desaparición de Stephanie Mailer'
Leer la crítica en el sitio web: elperiodico
Citas y frases (32) Ver más Añadir cita
Vane24Vane2411 julio 2018
Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar.
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lalectorasincolalalectorasincola31 julio 2020
La gente cree que se ama y se casa. Y después, un día, descubren el amor, sin ni siquiera quererlo, sin darse cuenta. Y se dan de bruces con él.
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ingbazapataingbazapata31 mayo 2019
Quien arriesga gana, Marcus. Piense en este lema cada vez que se enfrente a una elección difícil. Quien arriesga gana.
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AnucaAnuca04 noviembre 2019
La vida es una larga caída, Marcus. Lo importante es saber caer.
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Tamyreyes78Tamyreyes7827 junio 2018
Un libro fantástico, me gustó mucho como se desarrolla la novela y los giros inesperados que tiene. Si os gusta el género apuntarlo para leerlo
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Vidéo de  Joël Dicker
En el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2020, Joël Dicker nos lleva a su país natal para narrarnos con la maestría que lo caracteriza una investigación policial en la que se mezclan un triángulo amoroso, juegos de poder, traiciones y envidias en una Suiza no tan tranquila, donde la verdad es muy distinta a todo lo que hayamos imaginado. Esta novela de suspenso es un reloj suizo de suspenso que simplemente no podrás dejar de leer. Consigue su libro aquí: https://bit.ly/3lUBI9z
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