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María Luisa Balseiro (Traductor)
ISBN : 8420609293
Editorial: Alianza (16/10/2012)

Calificación promedio : 4.15/5 (sobre 10 calificaciones)
Resumen:
La novela más popular y escandalosa de Virginia Woolf en una edición maravillosa, con la traducción de Jorge Luis Borges y acompañada de espléndidas ilustraciones. Virginia Woolf se atrevió a abordar temas tan tabú para su época como la sexualidad en su sentido más amplio, y retrató los roles de hombres y mujeres en los distintos períodos históricos con una mirada fresca e inimitable. Por su gran carga simbólica, Orlando es una de las grandes obras de la literat... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (7) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 23 septiembre 2018
He terminado Orlando (¡por fin!); esta exclamación viene a cuento por la falta de tiempo que he tenido últimamente para leer, pues otros quehaceres han ocupado casi todo el que tenía libre. Pero digo, he terminado Orlando y estoy maravillada ¿Cómo a principios del siglo XX una mujer fue capaz de escribir una novela que rompiera con todos los cánones de la novela tradicional? ¿Cómo no la había leído antes? Son preguntas que me hago y que, indudablemente, la respuesta da igual. Lo importante es que he conocido a Virginia Wolf y lo único que lamento, como tantas otras veces, es no haberme comunicado en persona con la autora. Hubiera estado bien ser una Orlando y viajar en el tiempo para hablar con tantos y tantos autores que han dejado huella.
Pero no es posible, como tampoco lo es que Orlando comience su historia en 1588, a finales del reinado de Isabel I y la termine en 1928, cuando muere a los 36 años, sin apenas haber envejecido.
El libro es una metáfora tras otra, es prácticamente una alegoría que se coloca en los antecedentes del Realismo Mágico hispanoamericano, se une al simbolismo de finales del XIX al criticar la falta de sensibilidad, la descripción objetiva, y quedar la propia autora entre esos poetas malditos que, como Baudelaire, apostó por la responsabilidad del arte para capturar la experiencia efímera de la vida, para capturar la Verdad absoluta; Orlando queda asociado a las vanguardias a través de su perspectiva narrativa, principalmente desde el sueño o el pensamiento; las imágenes oníricas del surrealismo le permiten abordar temas tabúes como la homosexualidad, la libertad sexual, el papel social de la escritora en la sociedad…
Orlando cambia de apariencia; empieza la novela siendo un joven apuesto, decidido, alocado con las mujeres y algo torpe… y después se convierte en una mujer… y se asusta por ello pues a lo largo de un sueño se le aparecen la Pureza, la Modestia y la Castidad, cualidades que se le suponían al sexo femenino y que él no las practicó nunca; así que las echa de su habitación y se queda con la Valentía y la Verdad, atributos que, a lo largo de los siglos han sido considerados propios de los hombres.
¿Cuerpo de mujer, sentimientos masculinos…? ¡Uf!
Como mujer, Orlando, está estancada, incluso se enamora, se casa y tiene un hijo, sin embargo con su marido mantiene una relación atípica
…si el marido de una siempre estaba navegando para doblar el cabo de Hornos, ¿era eso un matrimonio? Si una lo amaba ¿era eso un matrimonio? Si una amaba también a otras personas, ¿era eso un matrimonio? Y por último, si una todavía deseaba escribir versos, más que nada en el mundo, ¿era eso un matrimonio?
No cabe duda de que esta relación, estas dudas, son las que atormentan a Virginia Wolf durante su vida, capaz de amar tanto a su marido como a una amiga perteneciente también al Bloomsbury, grupo en el que también se encontraban nuestra autora y su marido y, entre otras características bastante avanzadas para la época, se mostraba en contra de la exclusividad sexual. Por eso Orlando al llegar a casa se quita el miriñaque para ponerse los bombachos y poder moverse libremente por el jardín, por el campo…
En este cambio inusual de sexo, que además surge de forma espontánea tras un sueño, intuimos la finalidad del libro: defender que no hay diferencia de sexos en el interior de las personas; la inteligencia, los sentimientos son los mismos.
…estos yoes que nos forman, uno apilado encima de otro […] tienen […] pequeños códigos y derechos propios […] porque todo el mundo puede multiplicar a partir de su propia experiencia las diferentes condiciones con que sus diferentes yoes han pactado con uno…
Virginia Wolf hace acopio de novedosas técnicas, tanto formales como de contenido. Entre las formales, no duda en aunar lo correspondiente al silencio verbal con la palabra, es decir puede dejar espacios en blanco para que el lector los llene con sus propias reflexiones «Por esas razones dejamos aquí un gran espacio en blanco, lo que es señal de que el espacio está repleto». Entre los procedimientos de contenido, destacamos las hipérboles «A un pobre gato lo habían tomado por carbón y lo habían asado»; los diálogos absurdos «—¡Señora! —gritó el hombre, echando pie a tierra—: ¡Está herida! —Estoy muerta, señor —contestó ella. Pocos minutos después estaban comprometidos»; las sinestesias vivificadoras «las nubes color pulga y color flamenco»; las antítesis surrealistas «De una gran cruz […] pendían crespones de viuda y velos de novia»; o los oxímoron «con agradable angustia». Asimismo abundan las técnicas narrativas que le permiten viajar a lo largo de la Historia en un tono distendido, a veces humorístico, casi siempre irónico: «La vida normal de la mujer era una sucesión de partos».
Entre estas técnicas me gustaría destacar el monólogo interior que, al cambiar de sexo cambia de perspectiva al igual que modifica la técnica, pues a este monólogo interior se une la narrativa tradicional en tercera persona, un narrador omnisciente que nos recuerda a la tradición; de hecho hay momentos en los que se nos vienen a la mente otras afirmaciones de otros escritores. Así si Oscar Wilde afirmó que «la literatura no crea la naturaleza sino que la recrea», el narrador de Orlando opina algo parecido «Una cosa es el verde en la naturaleza y otra en la literatura. La naturaleza y las letras parecen profesarse una antipatía natural […] ¿Cuántos más soles veré declinar?» Esto le permite una búsqueda constante del conocimiento y del placer estético a través de la escritura «releyó y le pareció repulsivo; corrigió y rasgó; omitió; agregó; conoció el éxtasis y la desesperación; […] rio y lloró; vaciló entre uno y otro estilos;», porque Orlando empieza escribiendo un poema El roble, como hombre; de hecho al principio tenemos la impresión de estar ante la continuación del Orlando furioso, de Ariosto, pues si éste es víctima de la locura y del amor, prepotente y falto de delicadeza…, nuestro Orlando es un joven aristócrata aficionado a las mujeres, favorito de la anciana reina, y sufre asimismo, como hombre, el abandono de una princesa rusa. Sin embargo termina el poema como mujer, cuando ha sido víctima de todos sus derechos, ya que al haber estado durante un tiempo en Estambul viviendo como gitana en una tribu, se le da por muerto en Inglaterra «entró inmediatamente en legítima posesión de sus títulos […] a pesar de ser otra vez perpetuamente noble, era también extremadamente pobre».
Será por lo tanto, como mujer, cuando luche realmente por lo que es suyo y cuando obtenga un éxito editorial inigualable.
La inclinación hacia la mujer es indudable, pues queda claro que es a quien le ha tocado sufrir más en cualquier época; abusos sexuales, prohibiciones de pensamiento o acción son denunciados en el libro, por lo que, de alguna manera, al tratar temas tabú como la libertad sexual, la diferencia entre hombres y mujeres o el papel social de las escritoras, Wolf se convierte en defensora, si no pionera, de los derechos de la mujer.
Entre otros temas que aparecen, podemos destacar la maldad del ser humano, identificada sobre todo en el sexo masculino, el aprovecharse de la buena fe de los demás
Porque —dijo— he acabado ya con los hombres.
Sin embargo pagó la pensión trimestralmente
[…]
Si sus perros no desarrollaban el don de la palabra […] podría vivir los años que le quedaban en una satisfacción tolerable.
La crítica hacia el plagio en la literatura es indudable en algunos momentos, de hecho, cuando el crítico Nicolás Greene afirma que «en Inglaterra había muerto el arte de la poesía» y ataca a Shakespeare, Marlowe, Donne y Browne, sorprende a Orlando; Greene sólo salva a Ben Jonson porque «era amigo suyo, y él nunca hablaba mal de sus amigos», y de paso le pide que le pague una pensión para tener un sitio donde trabajar. Orlando lo hace y le deja que lea su libro Muerte de Hércules para que le dé su opinión; hecho que Greene aprovecha para plagiarlo con un título parecido y obtener un éxito inmediato. Aunque sea el propio Greene años después el causante de su éxito como escritora.
Asimismo predomina la importancia del tiempo interior «Una hora, una vez que se instala en el extraño dominio del alma humana, puede extenderse cincuenta o cien veces su duración en el tiempo», que, a veces deviene en Realismo Mágico «Una vez, por ejemplo, hizo que toda una ciudad de mujeres ciegas, cerca de Brujas, tejiera las cortinas para una cama con dosel de plata». Esto es lo que le permite que su biografía, de 36 años dure más de 300.
Y esto es lo que permite al lector olvidarse de si Orlando es un hombre, de si se convierte en mujer, de si es una mujer atrapada en un cuerpo de hombre… Orlando es una persona que reflexiona sobre por qué, a lo largo de los siglos ha habido seres considerados superiores, con derecho a todo hacia aquéllos considerados inferiores por cualquier circunstancia, y el ser mujer, no cabe duda, sigue siendo una circunstancia primordial. Sigamos el ejemplo de Wolf y reivindiquemos, como tantas personas que la mujer es eso, una persona, que siente, piensa y decide como persona.

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Ber
 22 febrero 2019
Lo que se considera bueno o malo en cualquier arte es variable, depende de los gustos de cada época, o lo que es lo mismo pero con un cariz despectivo: de las modas; y Virginia Woolf está de moda, por razones evidentes.
Normalmente, la única razón por la que me leo libros es si me atrae lo que está escrito, y no era el caso de este libro ni de la autora, la verdad; pero por vicisitudes de la vida me lo he acabado leyendo, y me alegro. Sobre todo me gusta su estilo, cómo escribe, intercalando paranoias mentales que le entran y yéndose por los cerros de Úbeda cada dos por tres con reflexiones personales de un narrador que, si bien nunca es el autor, en este caso parece acercársele mucho y que me recuerda un montón a Saramago, que todos sabemos que es Dios. O más bien al revés, porque ella es anterior. Seguro que Saramago la leyó y le gustó.
En esas reflexiones descubrimos un poco de la personalidad de la autora, y esto tiene su parte buena y su parte mala. La buena es que así la conocemos un poco más a ella, además de que están muy bien hilvanadas y razonadas, o sea, mola leerlas; pero por otro lado esas reflexiones dejan un poco de lado la historia y hace la lectura poco ágil, reducen el ritmo y te hacen perder un poco el interés.
La historia carece de la fuerza que se ve que podría tener y al final el libro pasa como un poco sin pena ni gloria, aun reconociéndolo como de calidad.
Creo, aun así, que el balance es positivo y que, además de la historia del protagonista, la mitad del encanto del libro está precisamente en estas reflexiones sobre la masculinidad, la feminidad, ambas en relación a la sociedad e individualmente, la literatura, los estereotipos, las diferentes épocas... El cambio de sexo del protagonista cambia al protagonista, pero nada más, no cambia el libro. Esto es un indicativo de que la obra no gira en absoluto a su alrededor. Es, simplemente, un acontecimiento más, y esto se ve reforzado por la naturalidad con la que el resto de personajes aceptan el cambio y por la carencia de énfasis que le da la escritora a la circunstancia.
En fin, sí que me ha gustado, pero no creo que sea ninguna maravilla. Es lo que tienen las modas, quizá.
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MegRaven
 24 mayo 2018
Escrita como una biografía ficticia, "Orlando" no deja de ser, como bien cita su contraportada, una de las obras más transgresoras de Virginia Woolf. Es bastante más ágil que otras de sus novelas, la prosa se vuelve menos densa y esto la hace muy recomendable para todos aquellos que aún no han dado el paso de tener su primer encuentro con la autora. Aunque sigue teniendo esos toques poéticos que la caracterizan, su lectura resulta más sencilla y hasta diría que divertida.
Porque vamos a ver, imaginad que un día os dormís, quedáis sumidos en un largo letargo y al despertar... ¡Habéis cambiado de género! Es justo lo que le ocurre al joven Orlando, que tras varios trágicos desencuentros con la vida termina experimentando el mayor cambio jamás imaginado. Ni su desengaño amoroso con una princesa rusa, ni las burlas proferidas contra él por uno de sus poetas más admirados, lo habían preparado para todo lo que estaba por llegar.
Su nueva condición de mujer la permite explorar una posición diferente en la sociedad y un trato que nunca había recibido. Descubre, por ejemplo, que los hombres van siempre armados mientras ellas a su lado son unas pobres ingenuas e indefensas a las que se las niega incluso el aprendizaje del alfabeto... y sin embargo, son ellos los que pierden la concentración con la simple visión de sus tobillos. ¡¡Sus tobillos!!
Pero Orlando siempre ha sido de carácter sensible y una apasionada de las artes, especialmente la poesía (Y su único poema completo le lleva toda una vida componerlo). Es por eso que dentro de su andrógina identidad, siente que posee cualidades que comúnmente se asocian tanto a hombres como a mujeres. Y lo ve bien. Acepta en toda su entereza esa metamorfósis y rechaza las ridiculeces con las que el mundo trata de encasillarla.
Por supuesto, en una historia como ésta siempre hay lugar para situaciones disparatadas y un toque de crítica mordaz hacia todo cuanto Virginia observaba a su alrededor y no terminaba de aceptar. Mención aparte merece el momento en el que su dedo empieza a sufrir espasmos por la ausencia de un anillo de matrimonio, como al que le amputan un miembro.
La vida de Orlando comienza en el siglo XVI, durante el reinado de Isabel I y se prolonga hasta casi el siglo XX, de hecho, finaliza en la fecha en que se escribió el libro. de algún modo, Virginia estaba realmente reflejando tanto su sociedad como a su propia persona dentro de la novela, de ahí ese carácter biográfico, y que en muchos de sus capítulos se basa en la vida de Vita Sackville-West, uno de los grandes amores de Virginia. de hecho el hijo de Vita describe esta novela como la más "larga y encantadora carta de amor", lo que no deja lugar a dudas.
Las ilustraciones son obra de Helena Perez García, la traducción es la realizada por Jorge Luis Borges y viene con prólogo de Jeanette Winterson. Son muchísimas las ediciones publicadas de la novela, pero como suele ser mi caso, si está ilustrado, me atrae más. Helena hace un fantástico trabajo recreando algunas de las escenas de la novela y hasta nos muestra la evolución de Orlando a lo largo de toda su vida, de hombre a mujer, de juventud a madurez.
No diré que sea una novela para todo tipo de lectores porque hace falta detenerse en su lectura con calma y tiene una diferencia abismal de sus momentos más adictivos a los más densos, siendo lenta en algunas de sus narraciones. No por ello dejaría de recomendarla. Creo que su fama es merecida, que profundiza mucho en cada detalle de la historia y que cuando la sueltas sientes la necesidad de ser más creativa, más libre. Y si la literatura es algo, es precisamente eso.
La bendición de sentirnos libres.
Enlace: http://elcuervodealasrotas.b..
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Yani
 17 enero 2019
Le haré una reseña extensa porque se lo merece, pero mientras tanto dejo la pre reseña. Es una historia fascinante, narrada de manera bellísima por una voz que oscila siempre entre la crítica, la ironía y la melancolía (sobre todo, por los tiempos pasados). Creo que me va a dejar una resaca lectora. Me impactó mucho por la amplitud de temas que toca y reflexiona sobre los géneros con una lucidez y una modernidad increíbles. Woolf era de otro planeta. Recomendadísimo.
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santialonsoyuso
 20 junio 2018
Sabía que mi primera cita literaria con Virginia Woolf no podía producirse en cualquier momento. Considerando que 2018 lo quiero orientar a descubrir y disfrutar la literatura femenina, qué mejor manera de emprender mi viaje que con uno de los estandartes históricos del feminismo.
Orlando se compone de cinco capítulos que se distribuyen a lo largo de la obra. Cada uno corresponde a uno de los siglos en los que el/la protagonista vive. Y digo el/la porque, a mitad de novela, el personaje sufre un cambio de sexo que nos ayudará a asimilar, desde otra perspectiva, el mensaje que nos transmite Woolf.
El ritmo pausado y las extensas descripciones invitan al lector a disfrutar de la lectura en momentos de calma que inciten a reflexionar y digerir las palabras y contundencia de Virginia. En un alarde de narrativa, originalidad y fantasía, la británica hace factible y veraz un viaje por cinco siglos distintos en lo que es considerado uno de los preámbulos del realismo mágico literario.
Atendiendo a esa labor que desenvolvía Virginia en pos de la justicia y la igualdad, encontramos, a lo largo de los distintos pasajes, mazazos directos a nuestra conciencia en forma de párrafos de condición eterna.
Pero, si bien el feminismo configura uno de los principales temas de la obra haciéndonos empatizar con la Orlando mujer y sus monólogos internos, también hay hueco para aspectos como el amor, la nostalgia del paso del tiempo y la naturaleza.
En un título en el que abundan las introspecciones, también eran imprescindibles las alusiones a la literatura y a la vida, conceptos que se dan la mano persiguiendo un fin común.
Orlando va más allá de una novela original repleta de descripciones y meditación.
La época, la valentía y la audacia de Virginia Woolf convierten este libro en una joya necesaria por su trasfondo e intención. Su defensa por la equidad, por los tesoros naturales y su feroz, a la vez que elegante, crítica a los roles establecidos y perpetuados a lo largo del tiempo son motivos suficientes para despertar responsabilidades que, a día de hoy, son necesarias para hacer del mundo un lugar mejor.
Enlace: https://lacasadelnomada.com/..
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Las críticas de la prensa (1)
revistan19 noviembre 2018
Desde la juventud cultivó la novela psicológica de vanguardia y desarrolló la técnica del fluir de la conciencia.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
Citas y frases (7) Ver más Añadir cita
santialonsoyusosantialonsoyuso20 junio 2018
El amor había sido para él un poco de aserrín y cenizas. Los goces que le había dado parecían infinitamente insípidos. Se asombraba de haberlos soportado sin bostezar. Mirándola se derretía el espesor de su sangre; el hielo se volvía vino en sus venas; oía correr las aguas y cantar los pájaros; brotaba la primavera sobre el duro paisaje invernal…
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YaniYani26 diciembre 2018
Por más que registrara el idioma, le faltaban las palabras. Necesitaba otro paisaje y otra lengua. El inglés era demasiado abierto, demasiado cándido, demasiado meloso para ella.
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MegRavenMegRaven24 mayo 2018
Vale más estar vestida de pobreza e ignorancia, estar libre de ambición marcial, de codicia del poder y del resto de los deseos varoniles con tal de disfrutar en su plenitud de los arrobamientos más sublimes que de que la mente humana es capaz, que son la contemplación, la soledad, el amor. Gracias a dios que soy una mujer.
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MegRavenMegRaven24 mayo 2018
La costurera es la Memoria, y por cierto bien caprichosa. La Memoria mete y saca su aguja, de arriba abajo, de acá para allá. Ignoramos lo que viene enseguida, lo que vendrá después. [...] De ahí que Orlando, al mojar su pluma en la tinta, viera la cara burlona de la princesa perdida.
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victorrymvictorrym11 agosto 2018
...Orlando estuvo por arrancarse los pelos, al ver que la persona era de su mismo sexo, y que no había posibilidades de un abrazo.
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Video de Virginia Woolf (1) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Virginia Woolf
La única grabación conocida de la escritora Virginia Woolf.
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