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Concha Cardeñoso (Traductor)
ISBN : 8417977589
Editorial: Libros Del Asteroide (22/02/2021)

Calificación promedio : 4.49/5 (sobre 90 calificaciones)
Resumen:
Agnes, una muchacha peculiar que parece no rendir cuentas a nadie y que es capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones de plantas, es la comidilla de Stratford, un pequeño pueblo de Inglaterra. Cuando conoce a un joven preceptor de latín igual de extraordinario que ella, se da cuenta enseguida de que están llamados a formar una familia. Pero su matrimonio se verá puesto a prueba, primero por sus parientes y después por una inesperada desgracia.>Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (55) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 27 abril 2021
Es unánimemente reconocido que Shakespeare fue un genio, lo es. Hace años pensaba que este afán de los españoles por infravalorar lo propio era la consecuencia de tanto alboroto por el bardo de Avon. Acababa de leer la Primera Parte del Quijote y era de la opinión de que nadie podía igualar a nuestro Cervantes. Hasta que leí El sueño de una noche de verano ¿Cómo es posible magia, humor, ingenio, color, en una obra? Luego leí las grandes tragedias. No sabría por cuál decidirme. Puede que por Othelo, pero está claro que mi juicio sobre Shakespeare cambió. Es difícil superarlo. Lo lees y lo vives a pesar de haber escrito para ser representado. La fuerza de la escritura es tal que consigue llevar las palabras a la mente del lector y que estas formen ahí el mundo imaginado por su autor.
He analizado muchas obras de Shakespeare. Su vida está más difusa. No me importaba, probablemente esa imprecisión contribuía a que el mito creciese en mi interior.
No voy a comparar a William Shakespeare con Maggie O'Farrell, no se me ocurre. Pero algo ha sucedido dentro de mí al leer su novela. Sus palabras han conformado una realidad patente que me ha atrapado. Cada vez que abría el libro la angustia crecía, pero era incapaz de dejar de leer. Sabía lo que ocurrió con Hamnet pero nunca me había parado a pensar en cómo sería ese niño, ni en su vida ni, sobre todo, en su madre. Agnes (Anne) es la verdadera protagonista durante toda la novela. Una novela cuyo tiempo externo no coincide con el interno. Hamnet comienza in medias res, cuando el pequeño busca desesperadamente a alguien de su familia para que ayude a su hermana gemela Judith, que se encuentra muy mal.
Mediante digresiones y analepsis vamos sabiendo la historia familiar, la infancia del escritor, la relación con su padre, un fabricante de guantes caído en desgracia ante el pueblo por su corrupción, avaricia y maldad; cómo se enamoró de Agnes, cómo fueron a vivir junto a los padres de él, cómo tuvieron a sus hijos, cómo él se trasladó a Londres y cómo murió el niño. A partir de ahí, la soledad, la muerte de Agnes que, como madre, es incapaz de asimilar que no verá más a su hijo.
Es increíble la capacidad de O'Farrell para introducirnos en el ambiente del siglo XVI, la vida natural del campo, la alta densidad de población en la ciudad, su ajetreo y el ambiente cultural frente a la tranquilidad y primitivismo del pueblo.
Pero es el manejo del léxico y sobre todo la mezcla de tiempos y modos verbales lo que consiguen que mantengamos la tensión en todo momento. No hay nada seguro en la novela, aunque sepamos el final. El narrador intenta establecer, con el uso del futuro, una distancia temporal en la que casi nunca se confirma lo propuesto, a pesar de que ofrezca cierto carácter imperativo, como si los deseos del personaje se transformasen en órdenes en la mente del narrador. Con el futuro, además, la intensidad de los hechos aumenta, por lo que resulta abrumador «Judith estará arropada entre sábanas limpias […] hará una mueca porque el remedio es amargo, pero se lo tomará […] Hamnet llega a la alcoba […] Respira poco y deprisa». al combinar dos tiempos verbales, el presente es el que aporta la coherencia real al escrito, pero a pesar de ser más dinámico, no consigue relajar la tirantez pues, ha hecho desaparecer parte de la omnisciencia del narrador.
Hamnet supone una relativización del realismo. Ante nosotros aparece un mundo edificado al amparo de la literatura en el que los rodeos a la hora de hacer continuar la acción muestran la relación efectiva con la realidad. El relato imaginario del futuro se coloca frente al del presente. Los cambios bruscos de tiempo y espacio que aparecen contrastan con la profundidad psicológica que denotan las acciones de los personajes o sus diálogos, en los que la repetición anafórica confirma la excitación, la inquietud que ha dominado al protagonista «—¿Alguna vez has visto que […] ¿Alguna vez has visto que se pusiera de mi parte? ¿Alguna vez has visto que […] —A lo mejor si esperas […] —No soporto esperar».
Cuando el narrador quiere que se introduzcan hechos posteriores, o deseos, recurre a una prolepsis difuminada por medio del condicional. de esta manera puede mantenerse en el presente narrativo aunque cuente lo que sucederá en un futuro; el ritmo del relato decelera al tiempo que los personajes van tomando forma, van desnudando su yo íntimo ante el lector; avisan de sus actos y de los cambios surgidos en su evolución. El condicional cambia su valor temporal por otro modal en el instante en que describe acciones efectuadas en un mundo posible, no en el real de la narración. «Eliza no vivirá allí con su marido el sombrerero, desde luego que no, sino ellos […] Su hijo ya sería mayor…».
Es increíble como Maggie O'Farrell es capaz de subjetivizar el realismo de la novela, a sus personajes y a su protagonista. Protagonista que es en realidad el dolor de la mujer. El que parece protagonista, el padre de Hamnet, el enfrentado a su familia, el amante de su mujer e hijos, el autor de éxito, que curiosamente no tiene nombre en la novela, es nominado como “El preceptor”, “su hermano”, “mozuelo”, “el marido”, “el hijo”, “el padre”, “su cuñado”, “el joven”, “el hombre ese”. No aparece William Shakespeare en ningún momento, otra causa de la relativización del realismo, de la escritura literaria cuya autora es O'Farrell, y ha querido conceder toda la importancia, el peso de la novela, a la mujer. Joan, la madrastra, será quien eche a Agnes de su lado para que resuelva sola sus problemas. Mary, su suegra, la acogerá, Eliza, su nuera, la querrá como a una hermana. Susanna, su primogénita será querida antes de nacer. Agnes no necesita más. Su sensibilidad y amor por la vida conforman un mundo en el que lo importante es eso, la vida y todo lo que la conecta a ella. Agnes no escapa de la realidad circundante sino que la yuxtapone a la que percibe en su mente «Agnes ve que Mary está pensando en su hija, Anne, que murió de peste a los ocho años […] sabe que la pequeña Anne está ahí, en la habitación». Agnes se mueve en una realidad maravillosa en la que solo encaja aquél que puede encontrar la belleza en la naturaleza que le rodea. Cuando queda embarazada de Hamnet es incapaz de sentir esa seguridad, todo da un giro violento, el parto no es sosegado como el de Susanna y desde el momento en que sucede nos viene a la mente la primera imagen preocupante que leímos en la novela. El dolor de Agnes, su duelo infinito, la oprime hasta el punto de destrozar su vida entera.
Una vida destrozada y un dolor que se intensifican en cada página con una técnica que parece propia del cine. La autora congela la imagen, une tiempos, usa oraciones cortas en las que el gerundio aporta la sucesión continua de acciones, igualando presente a futuro, congelando la imagen descrita en la que los personajes, aunque intenten actuar con rapidez, quedan enfocados por el narrador en una perspectiva estática, hasta dar la impresión de que en realidad están parados, son una fotografía que no pertenece a ese tiempo «Pero, ¿dónde está su madre ahora? Cruza y descruza los tobillos. Correteando por el campo, vadeando estanques, recogiendo hierbajos, saltando cercas […] Estará dando un espectáculo, como de costumbre, parada, contemplando…». Paradójicamente esta suspensión del tiempo capta la atención por encima de cualquier elemento narrativo. al detener el tiempo, el contraste hace que el movimiento tenga todo el sentido. Las secuencias correlacionadas establecen la trayectoria de los personajes, de ahí que siempre aparezca el presente.
El tiempo no pasa aunque el personaje cambie la acción, aunque varíe el personaje. La narración avanza inmóvil, en una sucesión de imágenes expuestas que se instalan en la mente del lector, hasta que llegan al clímax narrativo en una especie de silencio: «La carta de Eliza se la lleva un muchacho […] El muchacho la guarda […] la lleva a la posta […] El maestro de postas […] El hospedero tiene que esperar […] la carta pasará de mano en mano […] Un niño pequeño […] agita una carta […]Tiene que salir, tiene que irse de ahí […] Percibe una mano en el hombro […] el joven trota calle abajo […] Lo ve marchar entre el bosque de piernas que lo rodean».
No hay un solo clímax, la novela está llena de ellos porque en todas las secuencias el dolor de Agnes es capaz de romper su alegría. Lo que no consiguió la falta de padres, la humillación de su suegro, la abulia de su marido, lo logró la muerte de su hijo, eso es lo que hace que se rompa «ella no encuentra, no localiza el espíritu de su propio hijo». Y de nuevo la literatura es capaz de establecer un puente salvador con la realidad más dura «Su marido lo ha devuelto a la vida de la única forma que podía».

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Fabiaili
 11 mayo 2022
Conmovedora, desgarradora, son las palabras que encuentro para resumir esta novela. En un punto me ha dejado de importar si está basada en hechos reales y cuánto de lo escrito es ficción y cuánto realidad.
Cada personaje es único, la autora logra adentrarnos en cada uno de ellos hasta hacerlos tan queribles que los sentimos nuestros.
Agnes, es un personaje que enamora, que me causa admiración, y por la que me es inevitable sentir empatía. Ella transita por el peor de todos los dolores que puede sentir una madre, y todo ese relato es desgarrador, me ha dejado en carne viva y hasta quería por momentos dejar de leer porque la tristeza era demasiada. Vamos y venimos en los tiempos de su vida queriendo conocer más, qué le pasó, cómo sucedió.
Hamnet es una novela para sentir. Quedamos inmersos en los olores, en las fragancias a hierbas silvestres, a campo; somos observadores de las imágenes que nos propone la autora, y nos adentramos en los distintos ambientes con una facilidad que se siente real y se disfruta.

La naturaleza del hombre queda expuesta y no nos deja otra salida que reconocernos en ella.
Recomiendo esta novela, totalmente emotiva, triste sí, pero vale la pena. Tantas emociones la recorren como la vida misma.
La he disfrutado muchísimo, espero les suceda lo mismo.
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Celia_0504
 19 octubre 2021
Me está pasando algo con este libro muy curioso, que creo que nunca antes me había ocurrido: sé perfectamente qué es lo que me ha gustado y lo que no me ha gustado de él, y el porqué. Pero al mismo tiempo no sé qué puntuación ponerle exactamente. Es una lectura que ha tenido cosas que me han gustado mucho junto con otras que me han resultado muy indiferentes o incluso han llegado a provocarme cierto tedio. Y es que es lo malo de que una novela reciba tantas reseñas positivas y sea tan multipremiada: se crean en torno a ella una serie de expectativas que no siempre se cumplen con todos los lectores.
Lo que sí tuve claro desde que supe de su existencia por primera vez y su sinopsis, aquí en Goodreads, es que su argumento no iba a ser solamente sobre la vida familiar y personal de William Shakespeare, su núcleo central y emocional iba a tratar de algo más profundo y universal. Pero al mismo tiempo fue alguien relacionado con Shakespeare (que no él) lo que más me atrajo de este libro… Para empezar por una razón meramente sentimental, porque “Hamlet” fue el primer trabajo que leí de él hace ya más de diez años. Y a día de hoy sigue siendo mi obra shakesperiana preferida. Y para acabar por curiosidad porque hay que reconocer que Shakespeare como ser humano y figura histórica tiene un aura misteriosa y enigmática que llama poderosamente la atención.
Se ha estudiado y se ha investigado mucho sobre la vida del escritor más famoso de todos los tiempos, pero realmente es muy poco lo que sabemos a ciencia cierta de él. de hecho hay muchas hipótesis sobre que este personaje,que realmente existió, no me fue más que la identidad tras la que es oculto alguien para publicar y producir sus obras de teatro. Sea quien sea, el Shakespeare histórico es un autentico desconocido para el gran público. Sabemos muy poco de su personalidad, gustos y relaciones personales y familiares. Muchas de las cosas que se dan por hecho han nacido a partir de rumores y leyendas que se han ido engrandeciendo o modificando a lo largo de los siglos. Si sabemos poco del auténtico William Shakespeare, imaginados lo poquísimo que conocemos de su esposa, Anne Hathaway. Con deciros, como se señala al final de esta novela, que posiblemente su nombre original era Agnes y no Anne ya os lo digo todo (Aunque a saber cuál era su nombre. En la Inglaterra medieval no se le daba mucha importancia a la grafía de los nombres, cada cual los escribía como mejor les parecía. Incluso una persona podía escribir de varias formas su propio nombre. Dato estulto de la reseña). Y sin embargo, la mitología popular la representado generalmente como una especie de bruja siempre en contra del genio de su marido; una asaltacunas que no paró hasta lograr casarse con un hombre que era entonces menor de edad; que le hizo la vida imposible y le obligó a huir a Londres para crecer como dramaturgo lejos de su sombra asfixiante; una analfabeta indigna de un esposo con quien tuvo una relación fría, lejana y negativa. Y todo eso a raíz de supuestas ideas que se sugieren de algunos sonetos del autor y del hecho de que le legará en su testamento la segunda mejor cama de la casa, algo usual en la época, pues la mejor cama era la que se permitía usar a los invitados, siendo la segunda la que la pareja residente solía usar habitualmente. Pero ese hecho ha sido la excusa para que Anne Hathaway haya sido considerada como un personaje marginal y oscuro al lado de su marido y de la brillante luz de las obras que lego al mundo. Y por eso me ha encantado que ya se convierta en la protagonista de la historia, que se la dé la oportunidad de mostrarse como un ser humano, con sus matices y sus claroscuros. Históricamente Anne (Agnes) ha quedado siempre relegada, ahora es el turno de que Shakespeare se quede a un lado, y pase a ser simplemente el marido o el tutor, sin que le se le permita usar nombre propio.
Si hay algo que me ha gustado especialmente es la forma de escribir de O'Farrell. O más bien la forma en que sabe crear atmósferas. Tiene algo en su pluma que no se describir más que como cinematográfico. En el sentido de que a medida que leía yo podía ver perfectamente en mi cabeza la escena casi como si fuera una película, y notar el ambiente que ella quería crear, haciendo al lector participe de lo que lee. Y casi con efectos lumínicos y con diferentes ángulos cinematográficos. Es algo que rara vez me ha pasado, y que en esta ocasión he valorado mucho, ha sido el artífice de que me metiera totalmente en la historia en muchas ocasiones, por lo menos en la mayoría de la lectura. En ello también ha tenido gran importancia la forma en que se ha acercado a la historia y a sus personajes, de su pluma intimista y cercana que se recrea en las personalidades y motivaciones de sus caracteres y en las relaciones que se establecen entre ellos. Eso ha hecho de la obra algo profunda y detalladamente intimista. No es un libro que vaya de cosas grandes y profundas, de arte y genios. Es una oda a la cotidianidad, a la cara b de la vida de los genios, al día al día del que surgen los grandes momentos de la historia y del arte. Todo ello justifica que sea una lectura que deba hacerse lentamente, saboreando todos los matices en la prosa de la autora y en las personalidades de sus protagonistas, obligando al lector a que tome nota de todos los detalles y se dé cuenta de que todo lo que aparece impreso en sus páginas tiene una intención clara, o incluso una segunda o tercera.
Es realmente una lectura hermosa, desgarradora y profunda a muchos niveles. Hay momentos en los que resulta terriblemente desconsolador leer, O'Farrell sabe guiar con pulso firme al lector por un terreno sombrío y descarnado, tratando temas como el amor, la perdida y el duelo de una forma sensible y hermosa. al principio la lectura resulta de una placidez sospechosa en sí misma, que a medida que van sucediéndose las hojas se va volviendo más turbulenta y descorazonada. Es como empezar a caminar en un campo abierto un día de verano hasta llegar a un bosque sombrío y oscuro en plena tormenta. Y todo para terminar encontrando, casi al final, un refugio seguro, que aunque no parezca el sitio ideal, por lo menos sientes cierto consuelo al llegar a él.
Pero está bien ahí donde surgen las dos cuestiones que han hecho que no sea una lectura que me haya impactado realmente. Por un lado siento que al principio, como he señalado antes, todo empieza de forma muy plácida y se lee muy bien. Hacia la mitad del libro todo va cogiendo un ritmo frenético a medida que la desgracia central va acercándose. El culmen de la obra es la parte mejor escrita sin lugar a dudas, aquella que se queda grabada en la mente del lector y que le deja totalmente impactado y le hace sufrir y empatizar con lo que lee.
Y después de eso, la sensación que me ha dado es que la novela se queda a medio gas, pierde fuelle. Algunos personajes a los que se les daba mucho peso al principio van perdiendo consistencia hasta desaparecer, y todo coge un ritmo demasiado lento y repetitivo, pasan cosas pero uno siente que no se avanza en lo que es la narrativa. de hecho, el arco de muchos personajes (y me refiero a las hijas de Agnes y el tutor) no queda al final bien definido o cerrado. Uno se queda en ciertas cuestiones y aspectos con ganas de más porque al final se quedan en nada. Eso podría entenderse y comprenderse por la propia naturaleza de la novela. de no ser porque a veces me ha dado la sensación de que sobraban páginas y de que muchos de los temas se han manejado en ciertos momentos de una forma demasiado … no sé como decirlo ¿grandilocuente? ¿Pretencioso, quizás?. No sabría definirlo exactamente, pero me da la impresión de que la propia prosa sobrepasa a lo que quiere decir al lector. Y me parece una pena cuando estamos hablando de una obra en la que se tratan asuntos que son universales porque son, con sus luces y sus sombras, cercanos para todos. Siento que para acercarse a cuestiones tan trascendentes y trascendentales a veces vale con usar una narrativa más cercana y realista para el lector. Como he dicho antes las obras que sean tan premiadas son un arma de doble filo, y creo que en este caso la fama y el éxito van muchas veces en contra de la propia historia.
A modo de conclusión lo único que puedo decir es que me ha parecido un libro que generalmente es bastante bueno, pero que tiene partes muy irregulares. Demasiadas, y es una pena porque me parece, como he dicho antes, que hay cosas realmente buenas en él y que la forma en que se acerca a la vida de Shakespeare es realmente interesante. Y necesario. “Hamnet” ha sido una lectura que ha tenido algo de lejano e inalcanzable. Como lo tiene la Agnes de O'Farrell. Como lo sigue teniendo la figura histórica de Shakespeare. Como lo tiene Hamnet, un joven que podría haber sido uno de tantos más muerto en la niñez, pero que fue inmortalizado en una de las mejores obras de teatro jamas escrito. Pero a la vez ha tenido algo demoledoramente cercano, por los temas que se tratan en ella y por como se manejan. Temas eternos, da igual que vivas en el siglo XVIII o en el XXI y que Shakespeare trato también en su momento, justificando su importancia y fama imperecederas.
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Aitor_Castrillo
 23 julio 2021
Suelo decir que antes que escritor soy lector, pero es que antes que lector o que cualquier otra cosa... soy padre. Y quizá por eso Hamnet me ha llegado muy adentro.
La novela comienza tranquila como un paseo sin prisa, está bien escrita, vamos conociendo a los personajes, se van entrelazando las dos líneas temporales… hasta que llegan dos capítulos que me emocionaron dejándome el corazón temblando y las mejillas húmedas.
Y entonces pensé… Si la autora acaba de edificar las Torres Petronas 192 y 238 en cuanto a intensidad y emotividad, ¿tendrá ladrillos suficientes para igualar esa emoción antes del punto final 340? Era una tarea imposible y en mi opinión no lo logra, pero en cualquier caso Maggie O'Farrell construye un gran final.
Le doy cinco estrellas y la promesa de que repetiré con la autora.
Hamnet, te recordaré.
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lauli
 25 noviembre 2021
Dicen que no hay peor dolor que el de perder un hijo. Y es esa pérdida atroz, irreparable y desgarradora la que da lugar a esta narración, donde la peste llega al Stratford-Upon-Avon, residencia de la familia Shakespeare, para arrancarles su único hijo varón. En la primera parte O'Farrell nos lleva en un movimiento pendular desde el presente narrativo en que Hamnet busca ayuda porque su hermana acaba de enfermar, al pasado del cortejo entre William y Agnes y los obstáculos que debieron superar para estar juntos. La segunda parte trata lisa y llanamente del después: el duelo, el dolor, el estupor, y la búsqueda de sanación.
Es importante aclarar que no es una novela sobre la vida y obra de Shakespeare; es un drama familiar que se centra principalmente en Agnes (a quien O'Farrell le restituye su nombre familiar) y su viaje por la maternidad y esa orfandad invertida sin nombre que implica la pérdida de su hijo. O'Farrell realmente la convierte en un personaje entrañable y enigmático a la vez, una digna heroína shakespeareana.
Hay tres momentos literarios que me deslumbraron. Primero, la sección en donde se narra cómo llega la peste a Stratford: la autora nos pasea por África y Europa, de puerto en puerto, de pulga en pulga, hasta explicarnos la lógica de la pandemia de forma magistral. El segundo es la descripción del sentimiento de pérdida de Agnes, que la lleva a pensar que toda su vida seguirá pasando lista mentalmente de donde está cada uno de sus hijos, y cada vez que lo haga sentirá la misma incredulidad y el mismo vacío. Y el último es el final, que es sencillamente perfecto y me dejó con la piel de gallina, conmovida hasta las lágrimas. La reconstrucción histórica de la época es impecable y está entretejida muy orgánicamente con la trama. Una novela bella y conmovedora de principio a fin.
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Las críticas de la prensa (4)
elperiodico31 marzo 2021
La escritora irlandesa publica su celebrada novela 'Hamnet' que recrea la corta vida del hijo de Shakespeare e ilumina la figura de Anne Hathaway, la esposa del genio.
Leer la crítica en el sitio web: elperiodico
Laverdad24 marzo 2021
La autora irlandesa Maggie O'Farrell ficciona con maestría la corta vida de Hamnet, el único hijo varón de William Shakespeare.
Leer la crítica en el sitio web: Laverdad
revistan24 marzo 2021
La autora irlandesa Maggie O'Farrell novela la vida cotidiana del célebre dramaturgo inglés y el dolor que debió atravesar. Se pregunta cómo eran sus padres y su esposa.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
elperiodico27 febrero 2021
Maggie O'Farrell fabula en su novela en torno a la muerte del hijo del gran dramaturgo inglés.
Leer la crítica en el sitio web: elperiodico
Citas y frases (30) Ver más Añadir cita
MireialectoraMireialectora05 marzo 2021
La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer nunca que se está a salvo. No dar nunca por hecho que el corazón de tus hijos late, que tus hijos beben leche, que respiran, que andan y hablan, sonríen, discuten y juegan. No olvidar ni un momento que pueden desaparecer, que te los pueden robar en un abrir y cerrar de ojos, que se los pueden llevar como leves vilanos.
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MomoMSMomoMS25 febrero 2022
¿Cómo se dice, pregunta Judith a su madre, cuando una persona tenía un gemelo y ya no lo tiene?
Si estás casada, continúa Judith, y tu marido se muere, entonces eres viuda. Y si a un niño se le mueren los padres se convierte en un huérfano. Pero ¿cómo se dice lo que me pasa a mí?
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zoeshivazoeshiva19 marzo 2021
Al Hamnet l'envaeix la sensació que ha tingut tota la vida: que la Judith és l'altra cara d'ell mateix, que tots dos encaixen com les dues meitats d'una nou. Que sense ella és incomplet, està perdut. La resta de la seva vida, portarà una ferida oberta al costat, de dalt abaix, allà on li hagin arrencat la Judith. ¿Com ha de poder viure sense ella? No pot. És com demanar al cor que visqui sense els pulmons, com arrabassar-li la lluna al cel i demanar a les estrelles que facin la seva feina, com esperar que l'ordi creixi sense la pluja. Ara apareixen llàgrimes a les galtes de la Judith, com llavors de plata; semblen haver sortit per art de màgia. El Hamnet sap que són seves, que han anat a parar des dels seus ulls a la cara de la Judith, però que fàcilment podrien ser d'ella. Tots dos formen una sola cosa.
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pilarurgelpilarurgel18 agosto 2021
"𝑳𝒂 𝒔á𝒃𝒂𝒏𝒂 𝒔𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒅𝒐𝒃𝒍𝒂, 𝒔𝒆 𝒂𝒃𝒓𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓 𝒆𝒏𝒐𝒓𝒎𝒆 𝒅𝒆 𝒂𝒏𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒑é𝒕𝒂𝒍𝒐𝒔 𝒚 𝑨𝒈𝒏𝒆𝒔 𝒔𝒆 𝒆𝒏𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒂 𝒂 𝒍𝒂 𝒔𝒐𝒓𝒑𝒓𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒆𝒙𝒕𝒆𝒏𝒔𝒊ó𝒏 𝒃𝒍𝒂𝒏𝒄𝒂, 𝒗𝒂𝒄í𝒂. 𝑬𝒔 𝒖𝒏𝒂 𝒃𝒍𝒂𝒏𝒄𝒖𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒓𝒆𝒍𝒍𝒂, 𝒊𝒏𝒆𝒗𝒊𝒕𝒂𝒃𝒍𝒆, 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒂 𝒉𝒂𝒃𝒊𝒕𝒂𝒄𝒊ó𝒏"
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SrtaLeolibreSrtaLeolibre02 abril 2021
“She grows up feeling wrong, out of place, too dark, too tall, too unruly, too opinionated, too silent, too strange. She grows up with the awareness that she is merely tolerated, an irritant, useless, that she does not deserve love, that she will need to change herself substantially, crush herself down if she is to be married. She grows up, too, with the memory of what it meant to be properly loved, for what you are, not what you ought to be.”
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