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ISBN : 842334245X
Editorial: Austral (24/06/2009)

Calificación promedio : 4.39/5 (sobre 36 calificaciones)
Resumen:
Un prestigioso pintor, sumido en una grave crisis creativa, va hilando ante su hija sus recuerdos más íntimos en un monólogo que es a la vez homenaje y exorcismo. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detención de dos de sus hijos por motivos políticos y, fundamentalmente, la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los cuarenta y ocho años. Ana contagiaba una sensación de belleza y plenitud que cobró un verdadero alcance sobre el fondo gris de lo cotidiano ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (11) Ver más Añadir una crítica
Queridobartleby
 10 diciembre 2019

El libro es un sentido homenaje de Delibes a su mujer, Ángeles de Castro, fallecida apenas cumplidos cincuenta años, en 1974. Se dirige a una hija, contando las cualidades de su madre. En el libro modifica los nombres y él mismo figura con el oficio de pintor.
El narrador (y autor) parece tener una gran dependencia en torno a su mujer. Es decidida, será un gran apoyo para Miguel en la toma de decisiones, como lo demuestra la adquisición del estudio idóneo para la actividad creativa de su marido:
"Siempre admiré en ella su determinación, ese saber lo que quería, su manera de afrontar las cosas, aunque a veces, como en este caso, le desagradasen el papeleo y los oficialismos."
Que Delibes siguiera en el camino de la escritura se lo debía en gran parte a ella, que adoraba la lectura:
"Ella entendía que el vicio o la virtud de leer dependían del primer libro. Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente en esclavo de la lectura. Un libro te remitía a otro libro, un autor a otro autor, porque, en contra de lo que solía decirse, los libros nunca te resolvían problemas sino que te los creaban, de modo que la curiosidad del lector siempre quedaba insatisfecha."
Le recomendaba lecturas de todo tipo, aparentemente en las antípodas unas de otras, pero con el nexo común de calidad literaria:
"Tu madre me llevó a Proust, a Musil, pero también a Robbe Grillet."
Ana (Ángeles), será para Delibes un respaldo total. Ejercerá de consejera, secretaria y relaciones públicas, además de madre en siete ocasiones:
"Conocía mis compromisos, mis deseos y caprichos; seguía mi vida tan puntualmente que rara vez me consultaba antes de responder a una carta.
Procuraba desbrozarme el camino para que yo trabajase despreocupado: Lo tuyo es pintar, solía decirme. Por encima de premios y honores, del juicio de los críticos, era su fe lo que me animaba."
El libro se torna doloroso en todo el proceso de la enfermedad y el triste final. Es emotivo como Delibes muestra detalles admirativos en el funeral:
"Su atractivo era tan irresistible que, en el funeral, la gente lloraba. La iglesia estaba atestada, en silencio, un silencio que únicamente rompían los sollozos. Yo recuerdo aquel día como vivido dentro de otra piel, desdoblado."
Nos cuenta como se refugiaba en el alcohol para mitigar su desconsuelo:
"Algunas mañanas no la veo, únicamente la oigo, la siento acercarse por detrás, haciendo crujir las tablas de roble como sólo su peso podría hacerlas crujir. Entonces intuyo que me acompaña aunque no la vea. Es claro que son visiones producidas por el alcohol, pero me valen: ya no puedo vivir sin esas visiones."
El libro de Delibes es un libro duro, se lee con un nudo en la garganta en no pocas ocasiones. Nos cuenta vividos momentos junto a su mujer y, puntualmente su sensación de perdida y refugio en la bebida.
Que tras diecisiete años transcurridos desde la pérdida de Ángeles se decidiera a exorcizar sus demonios, demuestra hasta que punto fue amarga su propia subsistencia sin su ser más querido. Seguramente un infierno.
Editorial: Austral, Edición 2010
Artículo y música de Mozart en blog:
Enlace: https://www.offthehook.es/20..
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MarioG17
 11 febrero 2020
Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes, es un libro que me recomendó un amigo lector sabedor de mi predilección por Delibes, del que ya he leído al menos cuatro libros, de los cuales Cinco horas con Mario es mi favorito.
En esta novela nos encontramos con un monólogo del protagonista, un señor ya mayor que había sido pintor de brocha fina, cansado y desvalido, que parece hablarle a su hija. Es curioso el interés de Delibes por hacer de sus libros monólogos, como si a través de sus personajes intentara deshacerse de sus propios pensamientos.
El protagonista ha pasado por una mala época (no le viene inspiración para pintar, su esposa ha muerto con 48 años, la dictadura franquista ha detenido a dos de sus hijos…) y se nos planta enfrente para que le ayudemos o para que, simplemente, le escuchemos. En las palabras del protagonista apreciamos su amor hacia su esposa, parece adorarla, y utilizo el verbo adorar porque creo que la adoración es el grado de aprecio más alto que se le puede profesar a alguien. Pero también calibramos cierto arrepentimiento en su monólogo por haberla tratado un poco mal en ciertos momentos, o los celos que le acecharon durante su matrimonio.
El libro no está dividido en capítulos, sino que es todo seguido, enmarcado por ese precioso y adecuado título propio de un cuadro del protagonista. de hecho, hay un cuadro en la novela que se llama así. Con algún sutil toque de humor, esta novela es el retrato de la enfermedad de la mujer del protagonista y de su incapacidad para pintar mientras se desvive en amor hacia su nieta, cuya madre está en la cárcel. Los pasajes difusos y brevísimos donde el protagonista habla de su nieta me han recordado inevitablemente a La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro.
Es un libro por el que se pasea rápidamente y sin hacer ruido. La verdad es que la recomendación de mi amigo me hizo ilusión, pero no ha resultado ser de mis libros favoritos de Delibes ahora que lo he terminado (además de que la edición es bastante fea, lo siento). Aun así, como todo Delibes, muy recomendable.
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varyvol
 12 abril 2021
No me duele admitir lo equivocado que estaba con las sensaciones que me transmitía Delibes y cuánto me ha gustado esta lectura. Puro prejuicio, pensaba que esta sería una novela bien escrita, quizás agradable y con una historia interesante, pero algo anticuada y sin demasiada novedad que aportarme.
¡Qué equivocado estaba y qué “guantá” me ha dado, con efecto retroactivo, el señor Delibes! Voy a empezar por lo primero, lo que se ve, la escritura: una absoluta maravilla. Un lenguaje tan depurado, tan sencillo pero a la vez tan culto y lleno de matices, que incluso extraña verlo hoy día. Me ha impresionado, además, cómo sin haber prácticamente párrafos en el libro (y por no pillarme los dedos, porque diría a bote pronto que no hay ninguno), en todo momento estamos dentro de la historia y se van enlazando temas, momentos, reflexiones, diferentes personajes y momentos temporales. Insisto, qué fácil es decirlo y leerlo, pero qué jodidamente difícil debe ser escribirlo.
Y continúo admitiendo otro nuevo error por mi parte. Pensaba y he hablado de historia, pero ¿qué historia? ¿Hay alguna historia en este libro? Lo que aquí se destila es reflexión, alegría, dolor, tristeza, desesperación y un absoluto amor, rozando la dependencia en muchos momentos, del personaje (que ahora sabemos que era el propio Delibes) hacia su mujer (que ahora sabemos que fue la suya). El análisis que hace de su forma de ser, de su forma de comportarse, de su forma de elevarle, a través del simple relato de lo que no son más que meras vivencias familiares, es, de verdad, deslumbrante.
Debía ser una mujer sensacional, porque yo me conformaría con que alguien pensara sobre mí la mitad de las cosas que Delibes piensa sobre ella. No diré ya que las escriban, porque escribirlas como Delibes es probablemente imposible. de verdad, leed este libro. Yo ya no pienso parar hasta leer toda su obra.
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encarnipm
 10 julio 2021
El mes pasado leí su famoso “Cinco horas con Mario” y no me defraudó, todo lo contrario. Este mes he leído esta maravilla. Un libro que, después me he enterado, de que es autobiográfico. Un libro duro por la historia que cuenta, la pérdida de un familiar cuando todavía tiene muchas cosas por hacer. Una historia en la que Delibes desnuda su alma, que le costó muchos años escribir. Está narrado para su hija, pero es todo un monólogo. Una vez más este autor me ha conquistado por su pluma, por su forma de conocer al ser humano y por la capacidad de volcarse en la historia. Me pongo en su piel y debió ser muy doloroso escribirlo. Toda una joya de nuestra literatura.
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Mariavs
 24 octubre 2021
Señora de rojo sobre fondo gris es una novela corta e íntima que tenía que haber leído antes, como también debía haber leído antes de Miguel Delibes. Ahora lo se. Y es que el autor consigue encogerte el corazón con esta obra dedicada a su mujer que rezuma tanto amor que resulta imposible sentir cierta (o mucha) envidia.
La novela, escrita de forma sencilla, accesible, se ve invadida pronto por la nostalgia y la tristeza. Un tristeza que se hace más y mas pesada según se avanza y que sabes que no acabará cuando lo hagan sus páginas aunque para entonces la camufle el dolor. Un dolor que he sentido como mío. Porque he reconocido la enfermedad, he reconocido las preguntas, he reconocido las respuestas y he reconocido también el final. ¿Puede resultar la elección de una lectura a ciegas tan poco inocente como lo ha sido la de esta?
Preciosa y preciosa Ana.
"Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, mueves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales."
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Citas y frases (5) Añadir cita
MarioG17MarioG1711 febrero 2020
Pero todo el mundo sabe que la vida no vale la pena de ser vivida. En el fondo, no ignoraba que morir a los treinta años o a los setenta importa poco, pues, naturalmente, en ambos casos, otros hombres y otras mujeres vivían y así durante miles de años. En suma, nada podría ser más claro. Era siempre yo quien moriría, ahora o dentro de veinte años.
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QueridobartlebyQueridobartleby06 diciembre 2019
Algunas mañanas no la veo, únicamente la oigo, la siento acercarse por detrás, haciendo crujir las tablas de roble como sólo su peso podría hacerlas crujir. Entonces intuyo que me acompaña aunque no la vea. Es claro que son visiones producidas por el alcohol, pero me valen: ya no puedo vivir sin esas visiones.
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QueridobartlebyQueridobartleby05 diciembre 2019
Ella entendía que el vicio o la virtud de leer dependían del primer libro. Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente en esclavo de la lectura. Un libro te remitía a otro libro, un autor a otro autor, porque, en contra de lo que solía decirse, los libros nunca te resolvían problemas sino que te los creaban, de modo que la curiosidad del lector siempre quedaba insatisfecha.
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laplumarrosalaplumarrosa21 enero 2021
Ella entendía que el vicio o la virtud de leer dependían del primer libro. Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente en esclavo de la lectura. Un libro te remitía a otro libro, un autor a otro autor, porque, en contra de lo que solía decirse, los libros nunca te resolvían problemas sino que te los creaban, de modo que la curiosidad del lector siempre quedaba insatisfecha. Y, al apelar a otros títulos, iniciabas una cadena que ya no podía concluir sino con la muerte.
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juelesjueles27 agosto 2020
Cuando alguién imprescindible se va de tu lado,vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad,porque los vivos,comparados con los muertos,resultamos insoportablemente banales!!!.
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Videos de Miguel Delibes (2) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Miguel Delibes
“¿Qué mundo heredarán nuestros hijos?” es el subtítulo del libro La Tierra herida, una charla sobre la amenaza del colapso ecológico entre el escritor Miguel Delibes y su hijo, el biólogo Miguel Delibes de Castro, publicado en 2005. En aquel libro el padre, ya anciano, apremiaba al científico en plenitud para que le diera respuestas concretas sobre cómo arreglar el destrozo que se estaba cometiendo en el planeta.
Casi 20 años después, cuando catástrofes como una pandemia o una guerra cercana alertan de que el colapso planetario puede ser más que una simple amenaza, Miguel Delibes de Castro se reformula la pregunta. Para este científico, la demanda humana de recursos y la producción de residuos excede la capacidad de la Biosfera para producir los unos y depurar los otros. Es insostenible aspirar a vivir todos como los que mejor viven. Por eso se precisa una justicia económica global para salvar la naturaleza. Es decir, la sostenibilidad ambiental debe ir a la par de la sostenibilidad social. Mientras sigan creciendo globalmente la población y el consumo habrá daño al medio ambiente y peligrarán las especies animales, habrá pérdida de bosques y biodiversidad y crecerán el calentamiento global y la hiperfertilización de la tierra y de los océanos.
En el tiempo transcurrido desde la publicación de la Tierra herida, la inquietud por el medio ambiente ha crecido. Se han llevado a cabo políticas ecológicas y sostenibles generalizadas y se han producido pequeños avances -los ríos europeos están más limpios, hay más parques naturales y más especies, como el lince y la nutria, que han mejorado su situación-. Sin embargo, Delibes de Castro asegura que a escala global la situación ha empeorado. Tomar consciencia es un primer paso, pero las pequeñas mejoras locales solo son tiritas en una Tierra herida en su totalidad.
Miguel Delibes de Castro visita La Térmica para advertir de que solo se podrá evitar el colapso del planeta alumbrando una gobernanza global, que haga hincapié en cambiar la manera de vivir y repartir mejor lo que es de todos. Hacen falta economistas que orienten hacia la economía del no crecimiento y políticos que ayuden a mejorar el nivel de vida de los que menos tienen. de no hacerlo por las buenas, serán las catástrofes venidas y por venir las que obligarán a ir por ese camino.
Más información en latermicamalaga.com
#Latermicamalaga #DiputacióndeMálaga
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