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ISBN : 842330826X
Editorial: Destino (01/09/1997)

Calificación promedio : 4.19/5 (sobre 16 calificaciones)
Resumen:
El príncipe destronado es una obra fiel a la poética de la reducción temporal que  Miguel Delibes ha utilizado en diversas obras de su producción narrativa. En la novela predomina el procedimiento dialogal para presentar a lo largo de una jornada el conflicto psicológico de un niño de cuatro años que se siente destronado por su hermana menor. La obra, además, presenta de forma realista la cotidianeidad de una familia de clase media acomodada en la postguerra español... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (5) Añadir una crítica
GemaMG
 10 diciembre 2020
Para celebrar el centenario del nacimiento de Delibes este año me había propuesto acercarme de nuevo a sus novelas y releer, al menos una de ellas. A las alturas del año en que estamos casi no soy capaz de cumplir este reto, pero lo he conseguido.
En principio me plantee leer “La sombra del ciprés es alargada”, una novela a la que tengo cierto apego por desarrollarse la primera parte entre las calles de la ciudad que me vió nacer. Era una buena opción, pero entonces encontré entre los libros de una de mis estanterías un ejemplar de El Príncipe destronado, una tiernísima novela en la que el autor da voz a Quico, un niño de tres años (casi cuatro) que en mi memoria siempre tendrá el rostro y el gesto de Lolo García, el pequeño actor que le dió vida en “La guerra de papa”, la película que Antonio Mercero dirigió en el año 1977 basándose en la obra que nos ocupa.
Esta película es una maravilla de adaptación y os aconsejo verla, no solo por la ternura que transmite su pequeño protagonista, sino también por el papelón de Verónica Forqué como Vitora. Pero vamos a lo que nos ocupa, el libro, porque, por muy buena que sea la cinematografía, la novela es aún mejor.
Estamos ante una novela corta, en la que se narra un día corriente de la vida de Quico, el quinto hijo de una familia acomodada, en diciembre de 1963. La novela transcurre desde que despierta, a las 10 de la mañana, hasta que se acuesta, a las 9 de la noche. Un día que en sí podría resultar simple, un día que podría resultar pobre literariamente, pero en la que el autor, a través de la mirada del niño y de sus vivencias cotidianas nos adentra en los mundos de la psicología, la sociología, la política e incluso la historia.
Los aspectos psicológicos son evidentes, quedando ya de entrada patentes incluso en el título de la novela “El príncipe destronado” que responde a un síndrome del mismo nombre que se refiere, básicamente a los celos que la llegada de un nuevo hermano generan en el hermano anterior y que se caracteriza por ciertos comportamientos tipo como la desobediencia, que en Quico coincide además con la desobediencia típica de los niños a la edad de nuestro protagonista. El regreso a una etapa de desarrollo anterior patente y reiterativa en la vuelta a la falta de control de esfínteres de nuestro protagonista por la noche (hacerse pis en la cama) e incluso durante el día ("repasarse", haciéndose pis sin darse cuenta) y que a la edad que tiene, tres años llegando a cuatro, ya debería estar controlado. Cambios en el sueño, que se traducen en la última y magnífica escena final, y en la alimentación, ese "hacerse bola" de la comida en la boca de Quico y el tener que darle de comer por su desgana. Sus continuas llamadas de atención, caracterizadas por esa necesidad de hacer a todos los mayores con los que se relaciona partícipes de todo lo que le ocurre y de implicar a sus hermanos en su vida para sentirse, de nuevo, el centro de atención. Y, por último, la tristeza, esa tristeza que el autor coloca siempre en su mirada.
Y si la personalidad de nuestro pequeño protagonista queda descrita de forma precisa, no queda menos patente la personalidad del resto de los personajes a los que conocemos más por sus acciones que por la descripción que el autor hace de los mismos:
Papa: un hombre ausente de la vida diaria, pero autoritario, intransigente y machista como el común de los hombres de la época.
Mama: una mujer que mantiene la distancia con sus hijos.
Vito: la mujer servil y la que ejerce, en la práctica, de madre para este pequeño.
Domi: la niñera desmotivada, más preocupada del cotilleo y de quedar por encima de “su señora” que de ejercer las labores por las que recibe su salario.
Juan: ese hermano que en su momento también fue "destronado" y cuya mayor afición es hacer rabiar al pequeño.
Estos personajes, junto al resto de secundarios, los hermanos, Femio, la Loren... conforman un microcosmos que es el reflejo de una sociedad que el autor refleja en su novela de manera magistral. Estableciendo en primer lugar una clara frontera entre clases que se da ya, en el mismo domicilio, donde existe una clara distinción entre la zona noble por donde se mueven la familia y la niñera y la zona de servicio, reino indiscutible de Vito, y a la que la madre se acerca esporádicamente y casi, exclusivamente, para poner orden cuando ve que al servicio se le va de las manos la "educación" de los niños.
Plasma además el autor con verdadera maestría la diferencia de roles de género, el hombre trabaja fuera para llevar el dinero y la mujer se ocupa de la casa y de los niños. Y en esta separación de géneros el autor plasma implícita y explícitamente la relación de un matrimonio que hace aguas, poniendo ante nuestros ojos el enojo contenido y las discusiones educadas que no suben de tono para no dar “oídos al pregonero”, pero cuyas palabras envenenadas duelen más que la mayor de las bofetadas.
Papá pertenece al bando de los vencedores de una guerra que, a pesar de los años transcurridos sigue muy presente en la vida de esta familia. Esa victoria es, posiblemente el origen, o al menos uno de los factores que le permite llevar una vida desahogada, manteniendo dos casas, 6 hijos, el servicio de la casa y el chofer y las vacaciones anuales en San Sebastián. Y le supone además esgrimir ante sus hijos y su mujer una "superioridad moral" que le hace creerse poseedor de la verdad ideológica absoluta y garante de transmitir esa verdad a sus hijos, de imponerles esa idea de que ellos, su bando, son los buenos y los vencidos, los que tienen enfrente son los malos. Y de esa forma el padre sigue confirmando una historia que ganaron ellos, los vencedores de "la guerra de Papa".
La novela está escrita de forma aparentemente simple, y sin embargo tremendamente compleja. Una novela en cuyo lenguaje el autor desliza, en su justa medida, expresiones propias del lenguaje infantil y del lenguaje “vulgar” propio de las “clases bajas”. El paisaje se reduce a las estancias de la casa y las páginas están repletas de diálogos que dotan de verdadera agilidad a la historia, predominando en esta novela más el arte de mostrar que el de contar.
Una lectura deliciosa que apenas dura una tarde, pero a la que no le falta nada para ser una novela redonda. Una lectura que nos muestra una época que quizá nos resulte ajena, con sus casa señoriales, con sus telenovelas en la radio, con sus coplas, con el servicio militar que a muchos les llevaba a tierras africanas, con los niños entretenidos con TBOS y con chapas de refresco, con la presencia continua del cielo y el infierno en la educación de los pequeños… una época que pasó, pero que fue así, al menos para algunos. Una novela en la que la inocencia de un niño y la literalidad de las palabras que escucha y que interpreta sin sarcasmos e ironías, pondrán, en más de una ocasión la sonrisa en nuestros labios. Una novela que, estoy segura que disfrutareis si la leéis sin más pretensiones que disfrutar de una gran historia y una magnífica novela.
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MarioG17
 11 febrero 2020
Nuestra infancia es un paraíso perdido, como el de John Milton. Solo que aquella fue real, pasó y no volverá. Con una introducción extensa de Antonio Gómez Yebra, El príncipe destronado se abre como una flor, como uno de esos cuentos de antaño en los que resonaba el iniciático "Érase una vez".
Esta novela se publicó durante el franquismo y el título, según nos cuenta Gómez Yebra, sonó mal porque parecía que se refería a Juan Carlos I, que era el heredero al trono para cuando falleciera Franco. Sin embargo, consiguió pasar esa censura y se publicó. Más que el título, hay reminiscencias pacifistas en su interior que suponen una mayor crítica a cualquier guerra o régimen dictatorial.
Protagonizada por un niño de tres años llamado Quico, esta novela transcurre durante doce horas de un día cualquiera en la vida de Quico y su entorno. Desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche, el lector será protagonista, al igual que el propio Quico, de multitud de anécdotas, experiencias, diálogos y sucesos.
Esta edición contiene algún que otro dibujo realizado por el hijo del escritor cuando tenía una edad aproximada a la del protagonista Quico. El príncipe destronado se titula así porque, un día, Quico es efectivamente destronado. Nace su hermana Cris y, como es de suponer, todas las atenciones son hacia ella y él pasa a un segundo plano, deja de ser el rey de la casa.
El personaje de Cris, al ser una bebé, apenas interviene si no es para expresar algún intento de palabra. La madre de Quico, sin embargo, es quizás el segundo personaje más potente tras el protagonista. Se nos define como una mujer agobiada, de carácter fuerte, sometida al mandato de su marido y relegada al cuidado de los hijos, que no son pocos precisamente. Merche, la madre, está cargada de paciencia porque Quico llega a resultar exasperante al lector y así lo refleja narrativamente el autor.
Las doce horas transcurren en la casa de Quico, excepto en dos ocasiones en las que salen de casa. La pasión del niño está en llamar la atención a la madre, y para ello Delibes realiza un examen minucioso de la infancia como ya lo había hecho en otras obras como "Mi idolatrado hijo Sisí", "El camino" y "Las ratas".
Quico, y los niños pequeños en general, en realidad, se da cuenta de muchas más cosas que, a veces, creemos que ignoran. Que sean pequeños no les exime de no saber de lo que los adultos hablan, lo que sienten e incluso lo que piensan, más bien al contrario, puesto que lo ven con su mirada límpida y desprejuiciada.
Aunque está situada temporalmente en los años 60, hay ecos de Guerra Civil, como no podía ser menos en una obra de Delibes. Por ejemplo, el padre de la familia —que está la mayoría del tiempo ausente y que quizás es infiel a su mujer— le cuenta a Quico que él luchó en el bando nacional y que mató alrededor de “cien malos”. El padre, aunque aparece poco, saca a relucir constantemente su carácter horrible, déspota y autoritario. Quizás por ello el lector empatiza con Merche y se pone de su lado en las rencillas matrimoniales de las que es testigo.
Llevada al cine con el título de "La guerra de papá" (Antonio Mercero, 1977), los personajes son coetáneos con la actualidad de la época. La novela sigue un orden cronológico, un ritmo rápido de ajetreo de las tareas del hogar y se definen los personajes a partir de la multitud de diálogos que encontramos en ella y que agilizan la narración.
La narración en tercera persona aporta una visión que de haber sido en primera quizás resultaría más limitada y angosta. Aun así, Quico dice palabras en sus diálogos que no le corresponden a un niño de tres años —al resultar demasiado formales o cultas—. Sin embargo, la verosimilitud de las conversaciones ayuda a empatizar con el pequeño y al final su presencia se hace casi física: podemos sentir a Quico a nuestro alrededor.
Delibes vuelve a cometer el tan temido laísmo en una obra brillante que, aunque no sea de sus novelas más famosas ni reconocidas, quizás por su sencillez merecería más méritos. Cabe destacar que no me ha resultado nada naíf, algo que podría haber ocurrido.
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RepellentBoy
 09 febrero 2021
Por fin me inicio con Delibes. Mi gran esperanza de enamorarme de la literatura española, o al menos de parte de ella. Y estoy muy contento porque el resultado ha sido el esperado. El príncipe destronado nos narra una historia desde el punto se vista de Quico, un niño de 3 años. Bajo el fondo de una gran guerra. Quico me ha despertado una ternura increíble. Él, que hasta entonces, era el benjamín, pasa a convertirse en el 5° de seis hermanos. Comienza ahí una historia que se desarolla en un solo día donde Quico tratará de recuperar su estatus perdido, a través de cualquier gamberrada. Lo dicho, muy tierno. Delibes que alegría haberte conocido. Y ahora ¿con qué sigo?
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HumildeLector
 08 noviembre 2020
Siempre es una delicia leer cualquier cosa escrita por Miguel Delibes. Hoy toca hablar de una novela corta, aparentemente sencilla, pero cargada de matices.
El príncipe destronado (1973) lleva el título del síndrome que los psicólogos infantiles usan para explicar la aparición de los celos en los niños después del nacimiento de un nuevo hermano.
En este caso el “príncipe” es Quico, un niño de cuatro años que vive en el seno de una familia acomodada en el Madrid de los años 60.
El planteamiento narrativo sumamente original: toda la historia transcurre en un sólo día, desde la mañana hasta la noche, y el escenario es el piso donde vive Quico con su familia y las mujeres del servicio doméstico. Cada capítulo corresponde a una hora del día.
Quico es el hilo conductor en todo momento. Él nos devuelve al mundo infantil, del que todos provenimos, lleno de imaginación, inocencia, maravillosos descubrimientos e ilusiones, pero también poblado de miedos e inseguridades.
(Sigue leyendo la reseña en el enlace)
Enlace: https://humildelector.com/20..
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Shorby
 13 marzo 2018
El libro comienza con un “Martes, 3 de diciembre de 1963” y básicamente se nos cuenta qué ocurre ese día. Un día cualquiera en el hogar de la familia protagonista, la de Quico.
Quico es un crío a punto de cumplir cuatro años y es el príncipe destronado de la casa, Cris acaba de nacer, así que las atenciones son para ella.
Así, pasamos el día entero tras él y –en otro plano- sus hermanos, su familia, las criadas, etc.

La historia se divide en horas, marcando así cada capítulo, el autor nos cuenta las andanzas de Quico en un lenguaje ampliamente coloquial, que de vez en cuando nos hace esbozar más de una sonrisa.
El niño pasa mucho tiempo con Juan (al que destronó en su día), dejándonos momentos que muchos podemos reconocer a la vez como nuestros, de nuestra infancia, seamos de la quinta que seamos.
La destreza literaria de Delibes nos permite entender perfectamente al crío, sus miedos y sus gozos, dejando- como digo- sentirnos identificados.
Me gustó bastante, es una obra que no conocía hasta encontrarla en la estantería de una librería de segunda mano; no leí la sinopsis si quiera, simplemente autor y título, se vino conmigo a casa… y la verdad es que fue toda una sorpresa, una narración entretenida que se lee de forma muy ágil, prácticamente del tirón
Una novelita sin giros argumentales ni altibajos de ningún tipo y que, sin embargo, tiene algo especial.
Finalizo, como viene siendo costumbre, recomendando su adaptación cinematográfica: “La guerra de papá”, de 1977, dirigida por Antonio Mercero.
Enlace: http://locaporincordiar.blog..
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Citas y frases (4) Añadir cita
GemaMGGemaMG09 diciembre 2020
- ¿Que quería el niño, señora?
- Mi mano- dijo Mamá
- ¿Su mano?
- Tenía miedo
- ¡Ah!
La Domi relajó su expresión y en sus ojos brillo una chispa de ternura:
- A saber que tendrá la mano de una madre- dijo.
Mamá adoptó un gesto duro para replicar:
- Lo malo es luego- dijo-, el día que falta mamá o se dan cuenta de que Mamá siente los mismos temores que sienten ellos. Y lo peor es que eso ya no tiene remedio.
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HumildeLectorHumildeLector16 noviembre 2020
—Me voy a escapar de esta casa.
—¿Sí?
—Sí.
—¿Dónde, Juan?
—Donde no me peguen.
—¿Cuándo, Juan?
—Esta noche.
—¿Te vas a escapar esta noche de casa, Juan? (…)
—Haré cuerdas con las sábanas y las ataré y me marcharé por el balcón.
—¿Como los Reyes, Juan?
—Como los Reyes.
Quico pestañeó varias veces y, al cabo, dijo abriendo una amplia sonrisa:
—Yo quiero que los Reyes me traigan un tanque.
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MarioG17MarioG1712 febrero 2020
—En el mundo —le dijo Mamá, y el cigarrillo se movía a compás de sus labios como si fuera un apéndice propio— hay personas absorbentes, que creen que sólo lo suyo merece respeto. Huye de ellas, Quico, como de la peste.
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ShorbyShorby13 marzo 2018
-¿Qué quería el niño, señora? / -Mi mano –dijo mamá. / -¿Su mano? / -Tenía miedo. / -Ah. / […] A saber qué tendrá la mano de una madre…
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La Real Academia Española (RAE) recuerda al escritor y académico Miguel Delibes en el centenario de su nacimiento.
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