InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura

IOULIA; DOBROVOLSKAIA (Traductor)
ISBN : 8466338845
Editorial: Debolsillo (16/03/2017)

Calificación promedio : 4.43/5 (sobre 36 calificaciones)
Resumen:
Casi un millón de mujeres combatió en las filas del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial, pero su historia nunca ha sido contada. Este libro reúne los recuerdos de cientos de ellas, mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es una historia de la guerra, ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra.

¿Qué les ocurrió? ¿Cómo les transformó? ¿De qué tenían m... >Voir plus
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea
Críticas, Reseñas y Opiniones (20) Ver más Añadir una crítica
Paloma
 28 December 2017
¿Sabe lo preciosos que resultan los amaneceres en la guerra? Antes de un combate…Los observas y estás segura: ese podría ser el último. La tierra es tan bella…Y el aire…Y el sol…”
- Olga Nikitichna Zabélina
No sé ni cómo empezar la reseña de este libro. Quizá debería esperar un par de días o semanas más, porque una serie de pensamientos e ideas se agolpan en mi mente y no sé si haya un hilo conductor. al mismo tiempo, siento que estas reflexiones desean salir ya, expresarse porque tengo miedo que la impresión se desvanezca con el paso de los días.
He de confesar que cuando Svetlana Alexievich ganó el Premio Nobel hace dos años pensé que el máximo premio de literatura comenzaba a desviarse de su propósito original (lo cual resultó evidente en el ganador de 2016). Sin embargo, nunca había leído a la autora y me dejé llevar por algunos artículos que indicaban que su obra era, fundamentalmente, la crónica. ¿No sé supone que la literatura es fantasía, imaginación, la posibilidad de recorrer otros mundos, reales o ficticios, pero con una narrativa propia? Bueno, por lo menos así siempre he percibido al género literario y, en ese sentido, he de reconocer que soy una “clasista” del arte, lo cual implica que: (1) no me gustan los experimentos; (2) no me gusta el arte moderno en general (salvo algunas excepciones y sobre todo en las artes plásticas); y (3) la literatura, para mí, no debe ser un medio de denuncia o propaganda por encima de la calidad literaria.
Dicho lo anterior, me pareció extraño que se premiara a una escritora cuyo trabajo es más cercano al periodismo. No obstante, no la veté de mi lista de potenciales lecturas y me propuse leerla eventualmente, también por solidaridad ante el hecho que los Nobel han estado dominados por hombres. de esta manera fue como me hice de la Guerra no Tiene Rostro de Mujer, ejemplar que estuvo un par de meses en mis estantes, hasta que decidí no dejar pasar más tiempo.
¡Qué gran descubrimiento resultó y cómo me demostró que estaba equivocada en algunos de mis preceptos literarios! Si bien es una literatura distinta a lo que yo considero como el estándar o modelo, la crónica de Alexievich es estupenda porque es humana, nos horroriza, nos conmueve, nos hace repensar nuestro mundo y, a pesar del pesimismo latente, nos permite también imaginar un mundo mejor.
La Guerra no Tiene Rostro de Mujer es una obra épica, tanto por el tema como por los protagonistas, pues desentierra y pone en evidencia la realidad de una de las guerras más cruentas de la humanidad y el papel de las mujeres, el cual fue silenciado o ignorado por más de cincuenta años. En las primeras páginas, la escritora relata el inicio de su búsqueda, las barreras que en principio encontró, la censura, el miedo. Pero confiesa que era algo que quería desenterrar, conocer, porque la voz oficial, la voz de la historia, no parecía suficiente ya que sólo es la voz de los vencedores. Y puede parecer contradictorio, toda vez que los vencedores no fueron otros que los rusos, quienes como aliados, derrotaron a Hitler. Sin embargo, en el espíritu de la Victoria, del triunfo del bien sobre el mal representado por el nazismo, muchos otros crímenes internos fueron silenciados y los héroes de esta guerra borrados de los capítulos de la historia.
En ese sentido, leer la crónica de Alexiévich implica no sólo conocer las historias de cientos y cientos de mujeres que se alistaron en el ejército o se unieron a los partisanos sino también conocer la historia de la Unión Soviética, de la crueldad que enfrentó un pueblo, de los sinsabores del triunfo. En este primer aspecto, son tantas las voces que existen en el libro que si bien uno no podría registrar todos los nombres, lo que sí es imposible de olvidar son las historias de valentía, de coraje, de tristeza, de desamor. Después de leerlo, queda esa impresión (y lo escribo con el temor de caer en un sesgo de género o sexismo) que, en definitiva, la guerra no es una actividad de mujeres: pero no por qué no tengan la fuerza, o la determinación o la capacidad –algo que las historias que el libro recoge demuestran – sino porque no es algo con lo cual la mujer sueñe. Esto sin duda puede deberse a la educación, a la diferencia y desigualdad de género, pero lo cierto es que la mujer tiende a unir, a construir, a apoyar.
”Hubiera sido mejor que me hubieran herido en el brazo o en la pierna, que me doliera el cuerpo. Porque el alma…duele mucho. Es que éramos muy jóvenes, unas niñas” (p. 55)
Varias de las mujeres recuerdan que en el campo de batalla, como rescatistas, estuvieron a punto de abandonar a soldados alemanes heridos, a negarles el pan a niños alemanes que encontraban por los caminos –y simplemente no lo hicieron: regresaban por ellos, los sanaban, compartían la poca comida disponible. Esto no lo hacían con gusto, es cierto, pero algo –considero que su humanidad las obligaba a ello.
”No me había olvidado de nada. Pero no sería capaz de pegar a un prisionero por el mero hecho de que está indefenso. Lo importante es que cada uno tomaba sus propias decisiones.” (p. 189).
Quizá uno de los fragmentos que más me impactó fue sobre una mujer rusa que al final de la guerra lloraba la pérdida de sus hijos. En su pueblo, un día pasó un grupo de prisioneros alemanes y al verlos, esta mujer lloró más, y les gritó que cómo era posible que las madres de estos soldados hubieran tenido el corazón de mandarlos a una guerra tan cruenta: los prisioneros no eran más que unos niños de entre 12 y 13 años.
La guerra lo cambió todo –separó familias, acabó con la infancia, generó muerte, condenó a muchas mujeres a la soledad. Pero, quizá lo más sorprendente es que, una vez concluido el conflicto, las mujeres entrevistadas por Aléxievich, guardaron silencio y esto tuvo múltiples razones: el querer olvidar, seguir adelante, vivir, volver a creer en la posibilidad de la bondad, del amor. Sin embargo, otro factor crucial fue sin duda el hecho que sin guerra se volvió al viejo estándar –el conflicto no era una actividad de mujer y quiénes habían participado, eran consideradas como desnaturalizadas o raras a lo menos. Tantas mujeres coinciden que era un tema que ni siquiera hablaban con sus maridos, algunos de los cuales habían conocido en el frente, y muchas de ellas habían guardado sus condecoraciones. Porque, ¿es normal que una mujer pueda tomar una metralla, manejar un avión, lanzar bombas? al parecer no, a pesar que expusieron la vida con el mismo arrojo que un hombre, se revolcaron en ríos de sangre, tuvieron que amputar miembros, tuvieron que comer animales de campo. Porque quizá una heroína no hace eso. Muchas historias coinciden que, al regresar de la guerra, cuando todo terminó, la gente las llamaba prostitutas, pensando que su labor entre tantos hombres no podría ser otra que satisfacerlos; otras indican que, al no tener hijos, se consideraba una maldición por haber realizado actividades masculinas.
Qué impotencia y qué injusticia, el haber amado a la patria, luchado por un ideal, y ser juzgado por no amoldarse a cierto modelo. Sin duda esto es algo con lo cual las mujeres en pleno siglo XXI seguimos enfrentando pero no por ello deja de crear indignación lo vivido por las mujeres rusas en la guerra. En este contexto, otro de los aspectos que explora el libro, sin ser una denuncia abierta pero considero que lo suficientemente contundente, es la vida bajo el régimen estalinista. Además de que algunas mujeres sufrieron cierta discriminación al volver de la guerra, otras debieron enfrentar nuevas separaciones al ser sus familiares juzgados como traidores a la patria por un gobierno autoritario: ¿por qué volvían los hombres del frente, cuándo todos estaban muriendo? Aquellos que habían participado en la liberación en Alemania, en Francia, eran enviados a campos de trabajos forzados porque su estancia en el extranjero pudo haberlos contaminado. Una enfermera narra como cuando los alemanes capturaron a la familia de un general, le enviaron un mensaje diciendo que si no se entregaba, asesinarían a todos los miembros. La orden del regimiento fue que no se entregara, que era por la patria. Y la familia murió… y a los pocos días el hombre fallecía en el frente, en una expedición sin mayores complicaciones.
En la década de los ochentas, cuando la autora empezó a redactar este libro, mucho de su material fue sujeto a la censura y resulta evidente por qué: la victoria también fue sufrimiento, fue pérdida, fue sacrificio, causado en parte por la guerra pero también por el propio gobierno. Como parte de otra de las confesiones de esta reseña, uno de los clásicos que no he leído aún es Fahrenheit 451 , que entiendo habla sobre el temor de regímenes autoritarios a los libros y por ello, su constante censura o destrucción. A reserva que ahora dicha novela estará en mis próximas lecturas, con un libro como La Guerra… creo que resulta más que evidente el por qué ese temor a las palabras, a la libertad de expresión. Como mencioné anteriormente, la crónica de Svetlana no es contra el régimen soviético ni es anticomunista –es la verdad contada en las historias de miles de mujeres que vivieron la guerra desde otra perspectiva. Pero dicho relato, tanto en lo extraordinario como en lo cotidiano, contiene una denuncia sobre un régimen opresivo, inhumano. Sin temor a equivocarme, considero que este libro me ha ilustrado bastante sobre una parte del régimen soviético sin tener que recurrir a un volumen de historia.
De tal forma, considero que La Guerra… debería ser una lectura obligatoria en todo el mundo: a veces parece tan fácil, tan simple olvidar la guerra, o glorificarla como una lucha en la que gana el bien y se castiga al mal, cuando en realidad, ésta tiene más víctimas que triunfadores. Olvidar el horror del conflicto beneficia los intereses de unos cuantos mientras entierra el futuro de millones: “A veces oigo una música…O una canción…Una voz de mujer… Y allí encuentro lo que he sentido. Algo semejante…En cambio, veo una película de guerra y sabe a mentir, leo un libro y lo mismo, mentira. No es…No es correcto.” (p. 243).
Al leer crónicas como ésta, uno no puede más que estremecerse ante lo terrible, lo sangriento, lo vulnerable que nos deja el conflicto y desear fervientemente que nunca más volviera a repetirse, porque la guerra es irracional e irracionales quiénes la promueven. Así de simple.
Este es un libro difícil, duro, pero también conmovedor. En varios momentos estuve a punto de las lágrimas tanto por el sufrimiento, como por la honestidad. Y es que, a pesar que este es un libro sobre la guerra, es brutal también el deseo por vivir, la esperanza en medio del caos, la bondad que surge en los lugares que menos se espera:
Fue en Stalingrado…El combate más terrible. Más que cualquier otro… Querida mía. Es imposible tener un corazón para el odio y otro para el amor. El ser humano tiene un solo corazón y yo siempre pensaba en cómo salvar el mío.” (p. 365)
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
Bren
 26 November 2019
Había estado viendo un documental sobre la segunda guerra mundial, pero a diferencia de los muchísimos documentales que hay de este tema, éste estaba basado únicamente en la guerra contra Rusia, las batallas y demás, me llamó mucho la atención ver películas y fotografías de muchas mujeres rusas peleando, hoy en día es muy común ver mujeres soldados, pero en esa época no era común, nada común ver mujeres pilotos, mujeres solados manejando tanques, francotiradoras y mucho menos soldados de infantería en primera linea siendo mujeres, pero lo que más me llamó la atención fue la enorme cantidad de mujeres que había en el frente. El documental se centraba en lo desconcertados que se encontraron los soldados alemanes al ver que peleaban contra mujeres.
Así que recordé este libro, lo tenía desde hace mucho, cuando leí voces de Chernóbil de esta autora busqué sus demás trabajos, sin embargo no lo leí en su momento y lo olvidé.
Muy a su estilo, la autora se va a hablar con todas las mujeres que pudo encontrar que participaron el la II Guerra Mundial y más que entrevistas nos presenta monólogos de cada una de ellas relatándonos, como fue que se alistaron y como fue que cada una de ellas termino siendo ya sea soldado, francotirador, tanquista, médico en combate, ingenieras mecánicas, chóferes de camiones, como aprendieron a tirar con rifle, a usar tanques, a lanzar bombas y cuidarse el trasero en las trincheras.
El libro comienza diciendo que la guerra contada por una mujer resulta diferente a cuando es contada por un hombre, bueno, no me ha parecido de esa manera, lo que si me ha parecido es que se hacen mucho menos victimas que muchos veteranos de guerra, no cuentan sus logros militares, como muchos soldados a la hora de hablar de sus guerras, más bien relatan lo terrible, lo espantoso de la guerra, el shock de matar a otro ser humano, a tener que usar ropas de hombre, botas enormes porque eran hechas para hombres, no para mujeres.
Lo terrible es como muchas de ellas fueron si, aceptadas y ¿por qué no decirlo? utilizadas en esta guerra para ir al frente, nadie les hizo el feo, nadie las trato de manera diferente que a un hombre, no fueron abusivos con ellas y se les reconocieron todos sus logros, tienen medallas muchas de ellas y también recibieron sus honores como cualquier otro soldado, pero... PEEEEROOO, una vez terminada la guerra, los hombres no querían casarse con ellas porque habían luchado, la sociedad las marginó, la mayoría de ellas no enseña sus medallas, no le cuentan a nadie de sus proezas bélicas o de su valentía porque fueron tan altamente criticadas que al final terminaron por negar y negarse que estuvieron ahí.
Esto me echo literal un balde de agua fría, porque primero pensé "vaya, si el comunismo después de todo tuvo sus ventajas, fue el primero en quitarse de encima el machismo y dio un paso enorme en feminismo", para luego toparme que, pues resulta que no, que si que se quitaron de encima sus traumas machistas para usarlas en la guerra, para volverse a poner el papel encima una vez terminada la guerra.
Estas mujeres merecen ser recordadas por su valentía, por su lucha, por el amor a su patria y porque rompieron esquemas mucho, mucho antes que otras
+ Leer más
Comentar  Me gusta         60
thia_
 10 May 2022
La guerra no tiene rostro de mujer no es una crónica sobre la guerra, al menos no tal y como las conocemos. No es la historia de la victoria ni de los ganadores, sino de las mujeres del Ejército Rojo que combatieron durante la segunda guerra mundial, quienes se subieron a un tren siendo unas niñas con falda que querían luchar por sus ideales y regresaron convertidas en adultas, después de haber mirado a la cara al peor y mejor rostro del ser humano, de haber visto muerte, dolor, sufrimiento, pero también esperanza, restos de inocencia y amor.
Aleksiévich realiza un trabajo ejemplar en el que aúna testimonios de enfermeras, médicas, zapadoras, soldados o cocineras. Todas las labores de guerra tienen cabida en la historia, todos los testimonios son igual de importantes y es la palabra sincera, la confesión tras años de silencio, de esconder la realidad, la que va configurando la narración. La autora se vale de distintos temas que introduce para marcar el hilo narrativo, pudiendo encontrar capítulos dedicados a absolutamente todo lo que configuró el mundo de estas mujeres en esos años, relatándose su relación con la familia, con los hombres del frente, con la muerte, con la primera vez que tuvieron que pulsar el gatillo, con el amor, y también con lo que hubo más allá, con ese mundo al que regresaron pensando que sería como antes pero encontrándose con que su vida había cambiado para siempre y de forma irremediable.
No sólo se realza el papel que realizaron en el campo, no es un mero recopilatorio en el que podemos tener un acceso privilegiado a esta parte secreta de la historia, a esta visión silenciada, sino que la vida continuó para las voces de la novela. Personalmente nunca me había planteado cómo encaja en una sociedad patriarcal el acceso de la mujer a roles tradicionalmente considerados masculinos, me sorprendió leer cómo se las aceptó en el frente, el cariño que se les mostró y que incluso les dieron reconocimientos. Sin embargo, una vez acabada la guerra, el trato cambió. Nunca tuvieron los privilegios que sí poseyeron los hombres que regresaron y lamentablemente ya no encajaban en los estereotipos de lo que se presupone que es una mujer (sin contar con cómo les afectó a nivel mental la guerra, no poder hablar con claridad del tema, tener que esconder sus medallas o verse obligadas a disimular sus heridas por miedo a no poder encontrar marido o salir adelante). Me ha gustado y dolido poder leer estos testimonios, que la autora fuese más allá e incluyera en el libro también estos angustiosos relatos, esta crítica que traspasa la sociedad bélica y llega a los cimientos de nuestra cultura.
Sin duda, es de las mejores lecturas que he tenido, un libro sincero, con una labor de documentación increíble, necesario, y no por ello menos doloroso. Es realista, valiente y, por tanto, duro. Es por ello que quiero acabar la reseña con una cita que a mi parecer recoge bien la idea subyacente a la obra, cómo estamos acostumbrados a leer sobre una guerra edulcorada, masculina, distante, y cuán necesario es hacer una historia de la guerra humana, detallada, sincera y cercana.
"¿Seré capaz de encontrar las palabras adecuadas? Puedo contar cómo disparaba. Pero explicar cómo lloraba, nunca, ni hablar. Eso quedará mudo para siempre. Lo único que sé es que en la guerra las personas se vuelven espantosas e inconcebibles. ¿Cómo vas a entenderlas? Usted es escritora. Invéntese algo. Algo bonito. Sin parásitos ni suciedad, sin vómitos... Sin olor a vodka y a sangre... Algo no tan terrible como la vida...".
+ Leer más
Comentar  Me gusta         30
Alsondeunlibro
 27 April 2022
Un trabajo espectacular que reúne conjunto de testimonios de gran crudeza contados desde el corazón de las mujeres que lucharon en la Segunda Guerra Mundial, del lado del Ejército Rojo.
Svetlana Alexiévich ganó el Premio Nobel de Literatura en 2015 “por su obra polifónica, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo”, tal y como anunció la academia sueca.
Normalmente estamos acostumbrados a conocer los datos más objetivos y superficiales de las guerras. Las batallas más conocidas y celebradas, los generales más aclamados, las victorias... La guerra siempre ha tenido como resultado vencedores y vencidos, formulándose en torno a ella una serie de datos, cifras e información imparcial en la que lo cotidiano y sentimental, parecía no tener cabida. Además, tal y como afirma Svetlana, “todo lo que sabemos de la guerra, lo sabemos por la voz masculina”. El silencio parece ser un compañero inseparable de la mujer, “guardan silencio incluso las que estuvieron en la guerra”. En este sentido, la labor de investigación llevada a cabo por la autora me parece inmensa, necesaria y fundamental.
A medida que iba leyendo, he experimentado angustia y pavor, y raro era el día en el que no aparecía un nudo en la garganta, y la humedad de las lágrimas no empañaban las letras impresas en las páginas del libro. Me parece admirable el ejercicio de “regreso al pasado” que realizan las mujeres que son entrevistadas por Svetlana. Un pasado tan doloroso, entre trincheras, heridos, terror y odios (aunque también hubo destellos de luz y de hermandad), y todo ello impregnado por el olor de la sangre. Es curioso como olores o detalles sencillos se quedan clavados en el recuerdo. Fragmentos de vida que vuelven a renacer en la mente y que Svetlana logra capturar en esta obra. Momentos de los que la autora extrae los sentimientos, lo que está en el interior de las mujeres, ejerciendo una labor de “historiadora del alma”.
Recomiendo enormemente la lectura de “La guerra no tiene rostro de mujer”. Es la voz y el testimonio de mujeres que, tras la Victoria, “al principio se escondían y ni siquiera se atrevían a mostrar sus condecoraciones”. Mujeres que ahogaron su voz y sepultaron sus vivencias intentando refugiarse en el olvido. Mujeres que aprendieron que “el único camino es amar al ser humano. Comprenderlo a través del amor”.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
AngieSantiz
 10 May 2021
La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexiévich es el segundo libro que leo de la autora y se ha consolidado como unas de mis favoritas.
Sus libros son recopilación de relatos de las vivencias contadas por sus protagonistas, aquellos que vivieron la historia en su piel.
La guerra no tiene rostro de mujer es la recopilación de las historias de muchas mujeres que estuvieron en la segunda guerra mundial. Mujeres que no han recibido el reconocimiento que merecen.
Desde el principio de los tiempos, las mujeres han participado en la guerra y no solo como enfermeras, cocineras… sino que también como soldados, han disparado, han matado. Pero a ellas no se les ha reconocido como tales.
En el libro conoceremos el relato de muchas de ellas; quiénes eran antes, durante y después de la guerra. El relato de mujeres que amaron tanto a su país, que lo dejaron todo, absolutamente todo, por estar al frente y luchar para defenderlo.
La mayoría de las mujeres tenían solo 16 años cuando empezó la guerra y se enlistaron en el ejército. Fueron enfermeras, cocinas, lavanderas, soldados, francotiradoras, conductoras, mecánicas, pilotos, guerrilleras, zapadoras… y muchas profesiones militares más.
Se enfrentaron a la estigmatización de que eran profesiones de hombres, pero demostraron que eran más que capaces y en muchas ocasiones, mejores. No solo se enfrentaron a obstáculos durante la guerra, sino que después de ella también.
Solo después de más de treinta años desde que terminó la guerra, a las mujeres las han invitado a eventos, a dar ponencias de sus vivencias. ¿Por qué? Me hierbe la sangre de rabia al ver que no querían aceptar el papel tan importante que desempeñaron.
Creo que esta ha sido mi reseña más difícil, siento que nada de lo que diga le hace justicia.
La magia de este libro está en leerlo. Es doloroso, es horroroso, porque narra las vivencias de una guerra, lo horrible que es perder a todos los miembros de tu familia. El hambre, la sangre, la rabia y el odio son muchos de los sentimientos que se pueden encontrar entre sus páginas.
Siempre he pensado que en la guerra todos somos perdedores. Y aquí lo vuelvo a confirmar. Ni todos los solados Nazis eran malos, ni todos los soldados Soviéticos los eran. Todos cometieron actos atroces, actos que me hicieron perder la fe en la humanidad.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
Citas y frases (36) Ver más Añadir cita
LavidamurmuraLavidamurmura21 September 2022
El semblante de una persona tarda en moldearse. El trabajo de perfilar el alma sobre el rostro toma su tiempo. Sin embargo, la guerra creó sus imágenes con mucha rapidez. Se dio mucha prisa en completar sus retratos.
Comentar  Me gusta         50
LavidamurmuraLavidamurmura08 September 2022
Antes pensaba que el sufrimiento libera, que, tras superar las penas, el individuo ya solo se pertenece a sí mismo. Que su propia memoria le protege. Pero estoy descubriendo que no, no es una regla general. A menudo este saber e incluso el saber superior (inexistente en la vida normal) existen como un ente oculto, como una especie de reserva intangible y secreta, como las pepitas de oro en una mina. Hay que separar minuciosamente el lastre y rebuscar bien entre los sedimentos del ajetreo diario para finalmente hacerlo brillar. [...] Entonces ¿qué somos en realidad, de qué estamos hechos? ¿De qué material? ¿Cuál es su resistencia? Eso es lo que quiero entender.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         50
LavidamurmuraLavidamurmura01 September 2022
Los recuerdos no son un relato apasionado o impasible de la realidad desaparecida, son el renacimiento del pasado, cuando el tiempo vuelve a suceder. Recordar es, sobre todo, un acto creativo. Al relatar, la gente crea, redacta, su vida. A veces añaden algunas líneas o reescriben. Entonces tengo que estar alerta. En guardia. Y al mismo tiempo, el dolor derrite cualquier nota de falsedad, la aniquila.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         70
adbana9adbana909 January 2022
El libro narra en primera persona las historias de mujeres que lucharon en el Ejercito Soviético contra los alemanes en la II Guerra Mundial.
A pesar de la gran cantidad de mujeres que combatieron durante esta horrible guerra, nunca había leído acerca de ellas, ni aparecen en documentales o películas/series relacionadas con ello.
Me costó mucho de leer, lo tuve que dejar y retomar un par de veces debido a las espeluznantes vivencias que tuvieron y por todo lo que pasaron.
Me parece un libro extraordinario porque muestra una realidad olvidada y poco contada, pero que también fue real y sufrida por muchas mujeres que se vieron empujadas a formar parte de la guerra.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         20
LavidamurmuraLavidamurmura02 September 2022
Textos. Textos. Los textos están en todas partes. En los apartamentos de la ciudad, en las casas del campo, en la calle, en el tren... Estoy escuchando... Cada vez me convierto más en una gran oreja, bien abierta, que escucha a otra persona. "Leo" la voz.
Comentar  Me gusta         60
Videos de Svetlana Aleksiévich (4) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Svetlana Aleksiévich
Un fragmento del libro La guerra no tiene rostro de mujer, de la escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich.
otros libros clasificados: ensayoVer más
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea





Test Ver más

Mujeres en la literatura

"El segundo sexo" de Simone de Beauvoir es ...

un ensayo
un cuento
una novela

10 preguntas
81 lectores participarón
Thèmes : mujer , literaturaCrear un test sobre este libro