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Isabel González-Gallarza (Traductor)
ISBN : 8415140673
Editorial: Ediciones Maeva (20/09/2012)

Calificación promedio : 4.3/5 (sobre 38 calificaciones)
Resumen:
Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Una noche de verano la Policía secreta soviética irrumpe encasa de Lina, una joven de quince años, y se la lleva junto con su madre y su hermano. Su padre, profesor universitario, ha desaparecido. A través de una voz sobria y poderosa, Lina relata el largo y arduo viaje que emprenden hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape son los dibujos que quiere hacer llegar a su padre para que sepa que siguen vivos, y el a... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (25) Ver más Añadir una crítica
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 14 junio 2019
Este no es un lIbro bonito, no es una historia linda o feliz. Este libro habla de hechos por los que pasaron miles de personas. Es un libro fuerte y a mí me destrozo emocionalmente.

El libro nos narra la historia de Lina y su familia cuando, el 14 de junio de 1941, los sacaron de su casa en Lituania y los deportaron junto a cientos de otras personas.
En 1939 la Unión Soviética invadió los estados bálticos de Lituania, Estonia y Letonia, y en 1941 empezaron a deportar a personas a Siberia, el polo norte o a alguna cárcel en medio de la nada porque se sospechaba que eran antisoviéticos o ayudaron a escapar a personas que lo eran.
Yo creo que este la razón por la cual este libro me toco y me afecto mucho emocionalmente es que mi familia es Lituana y conozco a personas que tuvieron que pasar por todo lo que los personajes pasan, los sacaron de sus casas, los metieron en un tren donde los mataban de hambre y los encerraron en campos de trabajo por años culpándolos de crímenes que no habían cometido, y al leer el libro pensaba en ellos, en como los conozco, en cómo están tan agradecidos de haber sobrevivido y eso me volvía muy sentimental (literal no podía leer mucho seguido porque me ponía a llorar)
A mi parecer los personajes de la historia evolucionaron mucho, por ejemplo Lina empieza siendo esta niña de quince años que al principio no entendía porque su mama repartía su comida con los demás, y termina creciendo mucho emocionalmente y queriendo ayudar a todas las personas que pueda sin importarle ponerse a ella misma en peligro.
Otro de los ejemplos que más se nota es el de Jonas, el es un niño de diez años que tiene que pasar por todo eso, y se ve obligado a madurar muy rápidamente, evoluciona de ser un niño indefenso con miedo a dejar de tener miedo, no dejarse intimidar y cuidar de su hermana y madre.
La historia en si se puede dividir en tres partes: El viaje en tren, Siberia y el polo norte.
En cada parte pasan cosas distintas, la velocidad de los hechos cambia (al principio contaba cada día, luego cada una semana o un par de días y al final se saltea semanas o meses enteros y resume las cosas importantes que pasaron) y también podemos ver cómo va cambiando lo que piensan, sienten y cómo actúan Lina y los otros personajes.
El romance que aparece en el libro no me disgusto ni aprecio innecesario o poco creíble, ya que demuestra que aun en las peores circunstancias podes encontrar algo o alguien que te haga feliz o te de esperanza. También me gustó mucho que no se enamoraron instantáneamente, si no que al principio se hicieron amigos y se fueron enamorando lentamente casi sin darse cuenta de que estaba pasando.
Otra cosa que me gustó mucho del libro fue el hecho de que Lina dibujase, que fuese tan apasionada a ello y que decida pintar todo lo que ve y siente durante su encierro, a veces triste sin esperanza y otras veces buscando la belleza y alegría en momentos o lugares donde no parece haberlas.
El personaje de Lina es muy impulsivo y no tiene miedo a decir lo que piensa cuando lo piensa, aunque sea contra los soviéticos, y eso me ponía nerviosa y me hacía enojar con ella aunque entendía porque reaccionaba como lo hacía. Yo personalmente no hubiese hecho algunas de las cosas que ella sí o hubiese actuado de manera diferente en algunos de los momentos pero la mayoría de las veces me hubiese sentido como ella y hubiese sentido la necesidad de reaccionar de la manera que Lina lo hace.
Las escenas donde una palabra o una situación disparaban un recuerdo del pasado me pareció una táctica muy linda y bien usada teniendo en cuenta de lo que se trata el libro. Me gusto que pudiéramos ver como era su vida antes, con sus amigos y familia, y poder ver algunos detalles o señales con los que podemos suponer algunas cosas que van a suceder en la historia que son advertencias a lo que iba a pasar.
El final me gusto pero no me encanto, me gustó mucho que después de un libro tan triste y cruel el final fuese esperanzador combinando la promesa a la cual Lina se aferra para superar por lo que está pasando, la posibilidad de que los lugareños los ayuden a mejorar su situación y el sol saliendo en el polo norte luego de 180 días de oscuridad y muerte.
Lo que si me hubiese gustado es que capaz cuenten que les paso a los otros personajes luego del final, me hubiese gustado saber si la niña de la muñeca o el señor calvo sobrevivían o que fue de las otras personas del campamento en esos años que estuvieron en el polo norte.
La historia en si es simple, no tiene ningún giro en la trama que no se vea venir y el final es bastante predecible, pero eso no lo hace un peor libro. La simpleza de la historia, lo que cuenta y transite cada página, lo fuerte que son los sentimientos de Lina y todo lo que narra hacen de este libro hermoso. Personalmente creo que todos deberían darle una oportunidad a este libro sin importar que géneros les gusten o la edad que tengan (mi abuela de 70 años lo leyó y lo amo), esta es una historia que vale la pena leer.
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SchildyB
 28 abril 2018
El libro Entre tonos de gris de Ruta Sepetys nos sitúa en 1941, durante la invasión de Stalin a los países bálticos, y nos narra la difícil situación que vivieron los ciudadanos que fueron deportados a cárceles o a campos de trabajo.
Y es que hay muchos libros basados en la época de la Segunda Guerra Mundial que nos narran el holocausto nazi, pero pocos tratan de los crímenes soviéticos que se llevaron la vida de veinte millones de personas. Es una parte de la historia muy poco conocida pero igualmente inhumana, pues esos países llegaron a perder hasta una tercera parte de su población.
La historia está narrada por Lina, una chica Lituana de 15 años que vive con sus padres y hermano pequeño, Jonas. Su mayor sueño es estudiar arte en una escuela prestigiosa en la que acaba de ser admitida.
Pero todo cambia, cuando una noche se presenta en la puerta de su casa la policía soviética y se los lleva detenidos sin ninguna explicación. Les dan unos pocos minutos para que puedan recoger un poco de ropa y algún objeto de valor sentimental, entonces los tres (Lina, Jonas y su madre) son transportados en camión hasta la estación de tren dónde serán deportados. No sabén done está su padre ya que a los hombres los han enviado a un destino diferente.
Suben a un tren de ganado, donde viajan durante semanas amontonados, en condiciones despreciables y con apenas comida hacia un destino desconocido. Allí conoce a varias personas con las que compartirá la esperanza de sobrevivir y ser rescatados.
A Lina, lo único que le queda es su arte, y a través de él intenta contactar con su padre para saber si está vivo.
La autora ha echo un trabajo increíble, se pasó meses entrevistando a algunos supervivientes que habían pasado por esas situaciones tan crueles y despiadadas, por lo que aunque la historia tiene toques de ficción sigue siendo bastante realista.
Me ha parecido un libro increíble, demostrándonos la cruda realidad de lo que pasaron todas esas personas, transmite un mensaje de supervivencia y esperanza.
Lo único que me ha decepcionado un poco ha sido el final, que lo he visto demasiado precipitado, para mi gusto sin algunos cabos que atar, pero nada que me haya desagradado demasiado.
Sin duda es un libro que os recomiendo al 100% aunque si que es muy triste, vale la pena leerlo.
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Elrincondeiveth
 01 marzo 2021
Lina es una chica lituana de 15 años, que adora dibujar y con sueños de quizá en un futuro dedicarse a otro, hasta que una noche (en 1941) oficiales soviéticos irrumpen en su casa y obligan a su familia y a ella a llevarlos a campos de trabajos forzados, a través de un tortuoso viaje en tren.

Me parece excelente para conocer sobre las terribles penurias que pasaron los habitantes de los países bálticos, esos pequeños países la Unión Soviética absorbió. Porque no se trató solamente de imponer el mismo régimen social y político a Estonia, Letonia y Lituania: implicó lidiar con los disidentes, con aquellos cuya lealtad estaba con su propia nación. Y la solución fue mandarlos a gulags, donde trabajan bajo las peores condiciones, con apenas un pequeño trozo de pan diario y un techo donde dormir. Las decenas de muertos que se acumulaban cada noche luego de tormentas terribles o los muertos por tifus o escorbuto traía sin cuidados a los oficiales.

Está ambientada en el marco de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo tenía el foco en Europa occidental, en la ascensión de Hitler y en en inminente dominio de los países anglo y fracófonos: poco se sabe de los horrores que vivieron aquellos países de Europa oriental. En ese momento, la URSS era uno de los Aliados, aquel que contribuía a derrotar a Hitler: parece que nadie se preguntó qué pasaba dentro de sus fronteras.

A través de Lina, un personaje enteramente ficticio, nos relata acontecimientos y condiciones que la autora documentó detalladamente y fueron reales. Por medio de su visión, todavía una niña, nos sumerge en el horror de este escenario, sin entenderlo totalmente, intentando sobrevivir día a día e intentando mantener las esperanzas de contactar con su padre, que mandaron a una prisión. A veces puede parecer odiosa, pero es una chica que enfrenta situaciones inimaginables.

La narrativa me pareció un poco cansada, ya que estaba narrada en primera persona y a veces puede ser un poco insoportable Lina. Además, la autora a veces hacía flashbacks a su vida pasada que sinceramente me aburrían y tenía una muy débil conexión con la historia: perfectamente se pudo prescindir de ellos. Lo que le concedo que me encantó fue que los capítulos eran muy breves: personalmente, hace que me enganche más la novela y sea un poco más ágil.

El personaje de la mamá no me agradó mucho: siempre intentaba ver lo mejor de cada persona y hacía lo impensable por sus hijos. Me parece extraordinario que haya gente tan bondadosa y pura, pero hasta tal extremo llega a parecerme irreal, no creíble. A quien más sentí real fue al calvo: la desesperación, el pesimismo, el permanente deseo de morir me pareció más mundano y común, aunque sus constantes gritos fatalistas eran casados.

Una novela desgarradora, que te encariña con diversos personajes que se ven confinados al lado de Lina. Insisto, las situaciones en las que se encuentran: 12 horas de trabajo extenuante, míseras cantidades de comida, condiciones insalubres y un clima inclemente contribuyeron a que un tercio de la población total de los habitantes bálticos murieran. Ruta logra transmitir en sus páginas la desesperación, el sufrimiento y la impotencia que todas estas personas padecieron.
Si quieren acercarse un poco a este tema a través de una novela juvenil, ésta es una buena opción.
Enlace: http://elrincondeiveth.blogs..
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Cristi2510
 13 marzo 2021
La palabra que mejor define esta lectura es “imprescindible”.
Es una novela terriblemente dura que narra cómo fueron tratados los disidentes del régimen de Stalin. En ella se relata su traslado y su estancia en los Gulag (campos de concentración dirigidos por la KGB). La lectura me ha resultado muy dura, pues en ella se ve y se siente la muerte muy de cerca, pero no solo el acto en sí de morir, sino la agonía que la precede. En concreto, la novela muestra el viaje desde Kaunas (Lituania) hasta Trofimovsk (Polo Norte). La orografía de los lugares que atraviesan hace que sus protagonistas sufran las penurias no solo del hacinamiento y del hambre, sino del frío inhumano que paraliza y congela hasta causar la muerte. En este contexto, sus personajes tienen que realizar trabajos desproporcionados y sin medios, personas ni esperanzas que los apoyen e iluminen. Sucede justo lo contrario, la contraprestación a su esfuerzo es nula o prácticamente inexiste, en lugar de recibir buenas noticias ven morir a sus iguales o incluso a miembros de sus familias.
De entre todos los personajes que aparecen, tengo que destacar a Lina, Jonas y Elena (hijos y madre protagonistas de esta historia). Todos ellos son ese tipo de personas que perduran en la memoria y en el tiempo, por lo que creo que tardaré bastante en olvidarlos, si es que logro hacerlo.
En cuanto a la portada, esta ilustra a la perfección los gulags en los que se contextualiza la historia; pues están cercados y en ellos la nieve cubre hasta donde alcanza la vista. Sin embargo, entre todo ese gris aparece una franja dorada que da paso a la luz y a la vida.
La prosa de la autora es exquisita, lo que la dota de una calidad extraordinaria y de un buen gusto abrumador. La novela está dividida en dos partes: Ladrones y prostitutas (más breve) y Mapas y serpientes (mucho más extensa), y se articula en ochenta y cuatro capítulos, un epílogo y una nota de la autora. A pesar de la crudeza y dureza de los hechos que narra, la novela atrapa desde el comienzo y no puedes soltarla hasta conocer el desenlace.
En definitiva, creo que es una lectura indispensable tanto por la historia ficticia en sí, como por su carácter formativo a nivel histórico.
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MGAranguren
 24 marzo 2019
Una novela estremecedora que te hará sentir en tu propia piel el horror que sufrieron las personas que fueron deportadas a Siberia. Un lamento que traspasará las páginas de este libro para instalarse en tu corazón.
La historia está ambientada en Lituania, en el año 1941, durante la invasión soviética. Habla de Lina, una niña lituana de quince años que tiene un don especial para el dibujo. Su aspiración es estudiar Bellas Artes y llegar a ser una gran artista, pero como suele pasar en épocas de guerra, ni el talento, ni la bondad, ni la inocencia, son óbice para esquivar al horror. Por eso, una noche y de forma inesperada, el NKVD —Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos—, la policía secreta soviética de Stalin, entra de noche en su casa. Sin dejar ni siquiera que se vistan, se llevan a la niña, a su hermano pequeño y a la madre de ambos. A partir de aquí, la autora nos narra escenas desgarradoras en vagones de tren para transporte de animales con gente hacinada en ellos. Muerte, destrucción, frío, enfermedad, momentos devastadores en campos de trabajo en Siberia, la convivencia entre los presos en gulags, y la vida de los soldados que quedan al cargo de esos presos.
Dentro de la historia, Lina, Jonas —el hermano pequeño de esta— y su madre, tratan de buscar y reencontrarse con su padre. Lina utiliza sus dibujos como instrumento para reflejar el horror que están viviendo, los usa como fotografías a lápiz, y con ellos, a través del intercambio de estos de una mano a otra, trata de que puedan llegar hasta la cárcel donde se supone que su padre está encerrado, dándole así un mensaje de esperanza.
Los capítulos del libro son muy cortos, eso da al lector la oportunidad de recobrar el aliento, porque leerá cada línea conteniendo la respiración, buscando la salvación para todos y cada uno de los personajes que Ruta Spetys refiere tan magistralmente en esta que es su ópera prima.
Un libro sencillo de leer, sin mucha complejidad, pero que nos muestra unos hechos reales durísimos, cargados de la crueldad a la que el ser humano es capaz de llegar manipulado por las ideas, la ambición y los odios. Esto la convierte en una novela de imprescindible lectura.
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Citas y frases (52) Ver más Añadir cita
DiemDiem25 julio 2019
Mi profesor de arte nos había contado que si respirabas hondo y te imaginabas en algún lugar, podías estar allí. Podías verlo y sentirlo. Durante nuestras protestas silenciosas [...] aprendí a hacerlo. Me aferraba a mis herrumbrosos sueños durante esos momentos de silencio. A punta de pistola, me abandonaba a la esperanza, me permitía a mí misma confiar y ser optimista. [...] pensaban que nos estaban torturando, pero lo que hacíamos era concentrarnos en la quietud que se formaba dentro de nosotros mismos. Allí encontrábamos las fuerzas para continuar.
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YaniYani19 septiembre 2019
Planté una semilla de odio en mi corazón. Me juré que crecería hasta convertirse en un árbol inmenso cuyas raíces los estrangularían a todos algún día.
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DiemDiem25 julio 2019
Era lo único sobre lo que no tenía dudas, nunca: quería vivir. Quería ver crecer a mi hermano. Quería volver a ver mi patria. Quería ver a Joana. Quería volver a sentir el aroma de los lirios que la brisa traía hasta mi ventana. Quería pintar en los campos. Quería ver a Andrius con mis dibujos. En Siberia solo había dos escenarios posibles: el éxito significaba sobrevivir; el fracaso significaba morir. Yo quería la vida. Quería sobrevivir.
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DiemDiem25 julio 2019
Personas a las que yo no conocía formaron un círculo a mi alrededor para ocultarme de los guardias. Me acompañaron así hasta la yurta, sin que nos descubrieran. No pidieron nada a cambio. Estaban contentos de ayudar a alguien, de lograr hacer algo, aunque no fuera en su beneficio. Habíamos estado intentando tocar el cielo desde el fondo del mar. Me di cuenta de que si nos ayudábamos unos a otros, tal vez lo lograríamos.
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yvo_about_booksyvo_about_books17 noviembre 2018
Cerré la puerta del cuarto de baño y sorprendí el reflejo de mi rostro en el espejo. Entonces no tenía idea de lo deprisa que iba a cambiar, de lo poco que tardarían mis rasgos en desdibujarse. De haberlo sabido, me habría quedado mirando fijamente mi reflejo, para aprendérmelo de memoria. Era la última vez que me miraría a un espejo de verdad durante más de una década.
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Videos de Ruta Sepetys (3) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Ruta Sepetys
En marzo lanzamos la tan esperada novela de la escritora americana Ruta Sepetys, Las fuentes del silencio, pero no pudimos presentarla con la autora debido a la situación que nos tocó vivir. Por suerte, hemos podido retomar las presentaciones online y aquí una charla entretenida y muy interesante entre Ruta Sepetys y Giedre Pavalkyte de Madrid Bookie.
"Las fuentes del silencio es una manera de reflexionar sobre nuestro derecho a contar la historia de otras personas. Creo que la historia pertenece a aquellos que la viven, a los verdaderos testigos de ella."
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Nosferatu (también conocida como Una sinfonía del horror) de Friedrich Wilhelm Murnau (1922).

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