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TOMÁS;POCHTAR DE LA ASCENSIÓN RECIO (Traductor)
ISBN : 8497592581
Editorial: Debolsillo (01/06/2017)

Calificación promedio : 4.33/5 (sobre 109 calificaciones)
Resumen:
La novela emblemática de Umberto Eco. Una apasionante trama y admirable reconstrucción de una época especialmente conflictiva, la del siglo XVI. Valiéndose de las características propias de la novela gótica, la crónica medieval y la novela policíaca, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina en el año 1327. Le ayudará en su labor el novicio Adso, un hombre... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (11) Ver más Añadir una crítica
Yani
 08 enero 2019
Quiero empezar diciendo (opinando, en realidad) que la contratapa de mi edición me resultó un tanto engañosa. En una parte intenta recomendar el libro tanto a los lectores que busquen una novela culta como a aquellos que aman el entretenimiento. Yo no lo vi así: difícilmente un lector que busca el entretenimiento se divierta con una novela en donde abundan largas disertaciones sobre filosofía (de la buena, no de la barata), doctrinas religiosas, intrigas políticas y hasta un poco de historia de la lengua. Sigo sosteniendo que Eco es un escritor que selecciona a su público e incomoda a aquel que no está a la altura (lo dije en La misteriosa llama de la Reina Loana). No hay nada malo en ello (tiene todo el derecho a hacerlo), pero las advertencias siempre se hacen para algo. El enojo latente en las opiniones sobre este libro tiene bastante relación con la trama de fondo. al parecer, el conocimiento a veces se convierte en una amenaza, no en algo digno de ser amplificado y/o admirado. Si a alguien le molesta que Umberto Eco sea una persona que sabe mucho y que tiene ganas de volcar todo eso en sus novelas, puede optar por no leer sus libros. Estoy casi segura de que Eco no se ofenderá porque no lo hizo. Y punto.
Afortunadamente, El nombre de la rosa tiene “aspecto” de espantar gente. Ladra, pero no muerde. Más allá de que haya referencias históricas (creo que usaré bastante esa palabra en esta reseña), más allá de que se confronten distintas “ramas” de la religión, más allá de que aparezcan párrafos en latín (el horror) y nombres de libros al estilo Borges, todo está planteado con sencillez, sin sobresaltos. de hecho, me sorprendió que algunas cosas fueran más simples de lo que creía. Pero además de ideas este libro tiene una historia, por supuesto. Adso de Melk es un joven novicio de la orden benedictina al que lo envían junto con fray Guillermo de Baskerville para emprender un viaje. Ese viaje (del que Guillermo sabe mucho y Adso, hasta el momento, no sabe nada) tiene como punto final Italia, más precisamente una abadía en donde sucedió algo fuera de lo común ¿Pistas? Guillermo demuestra, apenas llega al lugar, una gran capacidad para leer signos, huellas, y deducir. Para algo lo habrán invitado a ir.
Y es así como nuestra versión franciscana de Sherlock Holmes (no estoy equiparando) y el fiel (aunque un tanto inútil) ayudante se ven metidos en una madeja, en un laberinto o en cualquier otra cosa que resulte confusa y asfixiante. Si había algo que podía hacer que la historia fuera más fascinante era la centralidad de la biblioteca. Apenas transcurren un par de capítulos (no es spoiler, tranquilos) ya se empieza a sospechar que la misión de Guillermo podría pasar fundamentalmente por la biblioteca de la abadía, que está llena de textos antiguos, permitidos o prohibidos, que representan el saber. Es terrorífica. Me gustó mucho que ese fuera uno de los escenarios más recurrentes y que, gracias a ello, se hicieran muchos comentarios sobre el uso y abuso de los libros, sobre la capacidad de leer, sobre la avidez de conocimiento, sobre el recelo con el cual uno protege ciertos libros. Hasta ahora no había visto que se trataran con tanta insistencia en una novela de ficción (o tal vez yo no recuerdo haber leído una, cosa que a estas alturas de mi vida ya es normal… pero sí me acordé de otros leyendo El nombre de la rosa).
Adso es el narrador de esta historia y ofrece una mirada particular. Su forma de contar no es para nada aburrida, le da ritmo al transcurso de los hechos. Aquí lo enlazo con la escritura: no es un estilo rebuscado, hay palabras que pertenecen a ciertas disciplinas pero no estancan la lectura. La dificultad las traen el latín y otros idiomas que aparecen con menos frecuencia. Hay un truco para no patalear con eso (a mí me funciona) cuando no conocen el idioma: lean primero todo el capítulo que tenga la frase que los complique, no se detengan. Cuando lo terminen, vuelvan y traduzcan, aunque probablemente se den cuenta de que igual entendieron lo esencial. Eco es filólogo y se le nota a la legua, incluso en ciertas actividades de los protagonistas que resultan complicadas de seguir. Y ahora vuelvo a Adso. En varias ocasiones es un espectador, casi no participa de las discusiones. Su función parece estar limitada a hacer las preguntas adecuadas para que Guillermo suelte un poco el hilo de sus razonamientos. No lo consigue del todo: Guillermo es bastante reservado con sus hipótesis y en más de una ocasión el lector le gritará mentalmente, pidiendo al menos un dato. Pero también Adso puede ser un protagonista como se debe, alguien que se involucra demasiado en los acontecimientos y que intenta, desde su yo presente anciano, transmitirle todo lo posible al lector, incluso cuando no hay palabras para describir.
Sobre los demás personajes, no puedo agregar demasiado. La mayoría de ellos, como el abad, Severino o Malaquías, son dueños de algunos saberes específicos que los meten de lleno en el problema o que los señala como una ayuda. Otros, como Ubertino, son las voces de la reflexión: están para discutir y recrear un contexto (el siglo XIV) que repercute en la abadía, la toma desde afuera hacia adentro. Estructuran las digresiones cultas que están diseminadas durante toda la novela. Algunas son extensas y hasta parecen sobrar, pero se gana más leyéndolas que salteándolas. Lo importante es que los personajes no son de esos con los que uno forma relaciones inexistentes. No despiertan otra cosa que sospecha. En mi caso, hasta resentimiento. Detalle aparte: no hay personajes femeninos. Hay uno, sí, y a otras mujeres se las menciona, pero por ser una abadía es lógico que no aparezcan.
¿Por qué no cinco perfectas y doradas estrellas? El final tiene un buen giro, pero la ejecución no terminó de resultarme convincente. Anticipé ciertos mecanismos porque los leí en otros libros (más nuevos que este, puedo decir en su defensa). Se reflexiona sobre cosas muy sensatas y otras muy descabelladas y de repente, debido a la falta de ciertas habilidades… el ridículo. Si bien puedo conformarme con pensar “está genial que no todo sea perfecto”, tampoco puedo dejar de ser ilógica. No puedo comentar con más detalles. También pesa en la estrella que falta la delineación de algunas subtramas que no llegaron (desde mi humilde punto de vista) a buen puerto y que tal vez hubieran sido más llamativas que otras que no lo hicieron. Sé que son observaciones superficiales sobre la trama, pero son las primeras que se evidencian. Todavía necesito chequear un par de anotaciones que hice, así que dentro de un año o dos volveré a leer este libro para que hable un poco más.
El nombre de la rosa es un enigma, es un laberinto (¿habrá alguna Ariadna?). Es una novela de misterio, de terror, de ideas, de historia. Es un dolor de cabeza de los buenos y pide un lector paciente, que no se desanime. No me decepcionó y cumplió con las expectativas, ya que resultó ser tan genial como me habían dicho todos los que me comentaron este libro. Eco es un autor y un pensador extraordinario y quiero seguir leyéndolo, así que estoy segura de que me esperan más situaciones rebuscadas, una tormenta de referencias (gracias por existir, Google, enciclopedias y diccionarios) y erudición por todas partes. Suena desafiante. Así que El nombre de la rosa se va a mis favoritos.
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fabite26
 05 marzo 2019
Se Puede pensar que la vida en un monasterio del siglo XIV es monótona y que nada interesante puede ocurrir en un lugar donde solo se rinde devoción al dios cristiano. Pero es precisamente en lugares de este tipo dónde se traman conspiraciones o se planean venganzas.
El nombre de la rosa posee una trama atrayente para el lector, una serie de asesinatos que suceden en una abadía de benedictinos que viven con el temor de sucumbir, en cualquier momento, al diablo. La abadía es el escenario del crimen y, a la manera de los clásicos relatos policiales, la historia también cuenta con un investigador, Guillermo de Baskerville un antiguo inquisidor franciscano que muestra una aguda capacidad para deducir acontecimientos a través de diversos signos observables. Semejante a Sherlok Holmes o Dupin, Guillermo de Baskerville tiene un acompañante quien es el que narra la historia.
La novela no es meramente una historia policial, podría decir que utiliza este género como base o estructura narrativa sobre la que se teje una trama más elaborada que contiene reflexiones sobre los signos; recordemos que Umberto Eco es un reconocido semiólogo. Además, la novela, recrea una época violenta donde lo desconocido era interpretado como obra del diablo y, ante la menor sospecha de herejía, la santa inquisición imponía severos castigos.
Es en este panorama de violencia que Guillermo de Baskerville contrasta con los demás religiosos a quienes el dogma ha dominado. Guillermo demuestra racionalidad y sabiduría tras una vida de estudio. Todo ello lo lleva a reflexionar sobre la naturaleza del conocimiento y la obsesión que implica buscar la verdad.
Al final Guillermo resuelve los crímenes de la abadía benedictina y enseña a Adso, su aprendiz, que el conocimiento tiene múltiples aristas entre ellas el peligro que implica cuando este contradice doctrinas muy arraigadas.
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Edd62
 12 septiembre 2018

Un ejercicio literario, que culmino en un exito internacional, la pretension de crear un Collage, a partir de historia, ficcion, citas, referencias, ideas propias, asi como el traslado de la novela policiaca al medioevo y confrontada a la inquisicion . El laberinto arquitectonico en contraposición al linguisticoTodo ello aderezado con el magistral uso de la pluma y lenguaje por parte de Eco, resultan en una novela que inia a la lectura desde la primera pagina, mantiene el interes en crescendo, la resolucion del misterio, si , pero el placer que provoca su lectura, y el concitar imaginacion, memoria, conocimiento, deduccion es gratificante, ejercicio para el autor, ejercicio para el lector...
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Yalonso
 18 marzo 2019
Yo llegue a esta novela totalmente desprevenida, sin expectativas, solo era un libro en mis manos y agradezco que así haya sido porque sé que las expectativas tienden a poner el listón muy alto para un libro y aquellos que son tan recomendados terminas decepcionado sencillamente porque esperabas más. Por suerte lo leí por primera vez hace muchos años, antes de mi furia lectora y de que supiera qué era un clásico de la literatura. Esta es una historia original, con unos personajes muy bien logrados, una trama muy orgánica. Algunas veces me perdí pero fue por falta de referentes históricos y aun así lo disfruté muchísimo y cada vez que lo leo (ya lo he hecho varias veces en mi vida) puedo encontrar más lecturas porque cada vez voy mejor preparada para lo que voy a leer. Para mí es un clásico imprescindible para todo lector.
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soleblanco77
 23 febrero 2018
El nombre de la rosa es una novela escrita por Umberto Eco y publicada en 1980. Hace unos años la compré y empecé a leerla, avanzaba lento porque el vocabulario me resultaba difícil (estaba llena de palabras en latín) y me mareaban y confundían los nombres de los personajes. al final, abandoné el libro porque no tenía tiempo para leerlo y decidí que lo intentaría de vuelta en las vacaciones. En enero del año pasado lo leí completo y esta vez no tuve ningún problema. Tanto me gustó que le puso el máximo de estrellas en Goodreads y se convirtió en uno de mis libros preferidos.
El franciscano Guillermo de Baskerville y su discípulo Adso de Melk llegan a una abadía benedictina, en la cual Guillermo debe organizar una reunión entre los delegados del Papa y los líderes de la orden franciscana. Sin embargo, se produce una serie de misteriosos asesinatos en la abadía que ponen en peligro la reunión y Guillermo deberá hacerse cargo de la investigación de las muertes.
La labor de Eco es formidable. La vida en la Edad Media está descripta de forma detallada y es como si viajáramos al pasado a través de la novela. Cuenta minuciosamente las actividades que se llevan a cabo en la abadía y aprendemos de la importancia que los monjes tenían en esa época (1327) como difusores de cultura ya que por se entonces todavía no se había inventado la imprenta y los libros eran copiados e ilustrados a mano por los monjes.
En la novela también aparecen personajes históricos como Ubertino da Casale y Bernando Gui que realmente existieron, lo que me hace pensar en la cantidad de tiempo que le habrá llevado a Eco documentarse sobre la historia de la iglesia además de las cuestiones sobre la vida cotidiana que comenté antes. Umberto Eco maneja el suspenso de forma acertada, creando un detective inolvidable: Guillermo es una especie de Sherlock Holmes de la Edad Media que usa el método científico para resolver los misterios mientras que los acontecimientos son narrados por Adso, que hace las veces de un Dr. Watson. Para poder disfrutar y comprender mejor a la novela recomiendo leerla cuando uno disponga de bastante tiempo libre (las vacaciones, por ejemplo) ya que es bastante compleja y no dejarse atemorizar por el vocabulario difícil y las expresiones en latín.
Enlace: http://soldeechesortu.blogsp..
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Citas y frases (8) Ver más Añadir cita
nicorosenicorose27 febrero 2019
Era como si toda la creación me hablara de ella, y deseaba, sí, volver a verla, pero también estaba dispuesto a aceptar la idea de no volver a verla jamás, y de no unirme más a ella, siempre y cuando pudiese sentir el gozo que me invadía aquella mañana, y tenerla siempre cerca aunque estuviese, por toda la eternidad lejos de mí. (...) Y, sin embargo, en medio de tanta dicha, sentía una especie de dolor, en medio de todos aquellos fantasmas de una presencia, la penosa marca de su ausencia.
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SatrinaSatrina30 noviembre 2017
Nada hay en el mundo, ni hombre ni diablo ni cosa alguna, que sea para mí tan sospechoso como el amor, pues éste penetra en el alma más que cualquier otra cosa. Nada hay que ocupe y ate más al corazón que el amor. Por eso, cuando no dispone de armas para gobernarse, el alma se hunde, por el amor, en la más honda de las ruinas.
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anamrsanamrs13 enero 2019
A menudo es indispensable probar la culpa de hombres a quienes cabría atribuir una gran santidad, pero conviene hacerlo de modo que pueda eliminarse la causa del mal sin que el culpable quede expuesto al desprecio de los demás. Si un pastor falla, hay que separarlo de los otros pastores, pero ¡ay, si las ovejas empezarán a desconfiar de los pastores!
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anamrsanamrs13 enero 2019
- ¿Por qué - preguntó- insistis en hablar de actos delictivos sin pronunciaros sobe su causa diabolica?
- Porque razonar sobre las causas y los efectos es algo bastante dififcil, y creo que sólo Dios puede hacer juicios de ese tipo.
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anamrsanamrs13 enero 2019
Porque no todas las verdades son para todos los oídos, ni todas las mentiras pueden ser reconocidas como tales por cualquier alma piadosa.
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¿Cuánto sabes de la novela «El nombre de la rosa» de Umberto Eco?

¿Para qué viajan Fray Guillermo y Adso a la abadía benedictina?

Para investigar en su biblioteca secreta
Para debatir con enviados papales si una rama franciscana es herética
Para enseñar
Para resolver el misterio de las muertes de varios hermanos

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