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ISBN : 8490628777
Editorial: Debolsillo (24/09/2015)

Calificación promedio : 4.07/5 (sobre 35 calificaciones)
Resumen:
¿Y si la gente dejara de morirse?Una brillante sátira del Nobel de Literatura que juega con el miedo más profundo del ser humano. «Sabremos cada vez menos qué es un ser humano.»LIBRO DE LAS PREVISIONES En un país cuyo nombre no será mencionado, se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (16) Ver más Añadir una crítica
SilviaMago
 11 noviembre 2020
En pocas ocasiones una obra de arte es a su vez una obra maestra. José Saramago (Portugal, 1922), sabe con qué tinta escribir. Este autor, ganador del premio nobel de literatura en 1998, apareció en mi vida de casualidad y desde entonces se ha convertido en uno de mis escritores favoritos. Fueron el título, la sinopsis y el misterio que envolvía la idea de una muerte que deja de venir, los responsables de que ese libro cayera en mis manos.
Imaginativamente racional, entrañable, compleja, elaborada, minuciosa y detallista, son algunos de los adjetivos que usaría para intentar describir esta novela publicada en el 2005 bajo el título de “As Intermitências da Morte”. Saramago consigue con su rico vocabulario y propias reglas de puntuación, una atmósfera personal y original, alejada de sus contemporáneos. Es la forma de transmitir, además de las ideas tan curiosas que comparte, lo que convierten al autor en un referente de la literatura universal.
“Al día siguiente, no murió nadie”. Con esa primera frase abre el viaje que nos regala a modo de novela. Las personas de un país sin nombre dejan de pronto de fallecer y el autor portugués nos plantea todo lo que esto conlleva. al principio, la población irradia felicidad y no puede contener su júbilo, pero a medida que avanza la trama, se plantean problemáticas que surgen ante este hecho: la iglesia católica ve peligrar sus cimientos (“Sin muerte no hay resurrección, y sin resurrección no hay iglesia.”), los cementerios y funerarias se vuelven innecesarios, las enfermedades siguen doliendo, pero el fin no parece acercarse… El dolor es insoportable cuando se sabe que no nos abandonará. La vida que no acaba deja de apreciarse, y el miedo a morir ya no es una de las preocupaciones que martillean nuestra cabeza.
La muerte se plantea como un personaje protagonista que evoluciona, crece, se esconde, aprende, teme y ama. Es colocada al mismo nivel que el resto de mortales, pues no hay nada más humano que la propia muerte. Esa normalización de la antítesis de la vida, actúa como un abrazo en los momentos donde el miedo a dejar de ser amenaza con paralizarnos.
Además de estar maravillosamente escrita, es una obra inteligente, rozando lo ensayístico. Narra la vida y el miedo, la ausencia de muerte y el amor, que tan caprichoso se posa donde nadie lo hubiera esperado. No hay excesos ni faltas, cada palabra está colocada en el lugar que le corresponde. Pellizca donde duele y sopla donde ya no, aliviando cada herida que antes fue motivo de llanto. Esta novela que parece plasmar una historia de ficción no podría haber sido más realista, consiguiendo en algunos momentos que dudemos si ese país donde ya no muere nadie no es el mismo que contemplamos desde nuestra ventana.
A partir del análisis de consecuencias que nacen de la ausencia de fallecimientos, Saramago deconstruye a la sociedad y sus matices de sombra. Critica la hipocresía y mediocridad que subyacen en las instituciones y grandes entidades. Coloca un foco de luz en la oscura realidad, esa que queda después de que no quede nada. ¿Cómo seríamos si no tuviéramos miedo a morir?, ¿cuánto perderíamos si perdiéramos el miedo a perder?, ¿seguiríamos trayendo personas al mundo sabiendo que nunca serán capaces de abandonarlo?
Intermitencias de la muerte me hizo reflexionar cada una de esas cuestiones y me despertó otras tantas. La lectura de esta novela marcó un antes y un después en mi forma de ver las cosas. Sólo una composición libre de tapujos y prejuicios es capaz de sacar a relucir la verdad: “si no volvemos a morir, no tenemos futuro”. Si el mañana dejara de ofrecernos la posibilidad de ser el último día de nuestra vida, dejaríamos de apreciar el día en el que vivimos.
Formamos parte de una sucesión de momentos que nos definen, pero ¿y si esos momentos nunca dejaran de ocurrir?, ¿qué pasaría si fuéramos un árbol enfermo al que nunca le llega su hora?, ¿y si no pudiéramos justificar la falta de tiempo? Querido lector, estimada lectora, si os atrevéis a darle una oportunidad a esta maravillosa historia, os recomiendo que dejéis la mente abierta a todas las preguntas que emerjan desde lo más profundo de vuestro ser. La idea de una muerte que no llega es cuanto menos tentadora, porque ¿acaso ser inmortal no es el sueño más antiguo de la humanidad?
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Pianobikes
 07 septiembre 2021
“Al principio, como es natural, hubo envidias, hubo conspiraciones, se dio algún que otro caso de tentativa de espionaje científico para descubrir cómo lo habíamos conseguido, pero, a la vista de los problemas que desde entonces se nos vinieron encima, creemos que el sentimiento general de las poblaciones de esos países se puede traducir con estas palabras, de la que nos hemos librado.” ~ Las intermitencias de la muerte de José Saramago.
Un día, en un país no determinado, la muerte deja de actuar. Nadie muere. ¡Menudo chollo!, ¿no? Pues lo cierto es que se genera más de una complicación y la primera en darse cuenta es la Iglesia que, como bien dice, ¿qué va a vender ahora si vive de la promesa de una vida mejor después de la muerte? No es la única. A la lista de damnificados se suman los seguros de vida o las funerarias y poco a poco las familias con enfermos terminales que permanecen sine die en el limbo entre la vida y la muerte.
Un libro muy interesante y lleno de reflexiones, críticas y símiles. ¿El problema? Que no es nada fácil de leer. Saramago ha prescindido de signos de puntuación de que nos facilitan la lectura y así, por ejemplo, los diálogos no están marcados con guiones, ni con puntos; está todo escrito separado por comas aunque marcando con mayúsculas las palabras de los distintos interlocutores. Eso sí, la lectura es fluida pero no es sencilla.
La verdad es que me ha gustado el trasfondo de este libro, o más bien dicho los trasfondos, porque Saramago no desperdicia balas y dispara contra todo y contra todos: política, religión, economía, humanidad. La verdad es que no deja títere con cabeza, de la misma manera que lo haría la muerte. Y todo aderezado con ironía y un negro sentido del humor. Si os animáis a leerlo tomadlo con calma porque la verdad que la ausencia de signos de puntuación no facilita la lectura, por lo menos para mi y, en algunas partes, me ha sobrado texto, me parecía que se iba por las nubes en exceso.
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Rai
 19 diciembre 2021
Usualmente damos por sentado muchas cosas, creo que en cierta forma esto nos deja vivir. El hecho de no saber que nos depara la noche, o el día siguiente, es síntoma de inestabilidad, y a muchas personas les da ansiedad pensar que será de sus vidas en ese contexto; sin embargo, incluso ellas tienen una sola cosa segura, y es que un día todos vamos a morir, tarde o temprano va a pasar, una enfermedad, un mal golpe, una bala, podríamos seguir con una lista casi sin fin.
Así que la muerte es la única verdad absoluta, más allá de las teorías acerca de lo que pueda pasar después, hasta ahora suponemos que es el fin y nadie ha llegado con pruebas fehacientes de lo contrario; pero que pasa si a la susodicha se le ocurre renunciar, se toma vacaciones, se aburre, pues que, seguimos viviendo, que alegría para unos, que desgracia para otros; creo que todos en algún momento hemos fantasiado con la idea de la vida eterna, dando por hecho que va de la mano de la eterna juventud, o la eterna disposición de recursos. Pues Saramago se puso realista, se planteo la idea de dejar a los humanos de un determinado país sin morir y desentraño todas las cuestiones ultimas de las que se tendría que ocupar la humanidad en el supuesto de que la muerte dejara de cumplir su única labor.
La lucidez de Saramago se aprecia al plasmar la parte práctica de esta caótica situación narrando la supuesta reacción de la sociedad, con todos los matices que permite la escala del blanco – negro, poniéndose en muchos zapatos, desde los de los filósofos hasta los de los economistas; pero lo que hace que se lleve las palmas; no es el tema en sí, porque a muchos otros se les ha ocurrido la idea del descanso, renuncia, vacaciones, de la muerte; sino que muy pocos han sabido ponerlo por escrito con tal maestría, con un estilo es tan propio y tan interesante que no hace mas que sumar a la ya larga lista de virtudes. Sin duda alguna una buena escritura, un buen tema, y buenos personajes, ¿Qué más se le puede pedir a un libro?
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Hefesto
 29 octubre 2019
Durante la mayor parte de nuestra existencia no dedicamos demasiados pensamientos a la finitud de nuestras vidas. Sabemos que la muerte está ahí, que llegaremos, pero hasta determinadas edades lo vemos algo lejano e incluso ajeno. Y sin embargo, ese hecho, o ese dejar de existir, condiciona todas nuestras vidas. No solo a nivel personal sino también en lo que a estructura social se refiere. Si la muerte se tomase unas vacaciones el sistema colapsaría, se derrumbaría.
Saramago, en esta travesura literaria traspasa, una vez más, la barrera de lo imposible para desplegar una crítica inmisericorde al sistema, a la iglesia (en concreto a la católica) y al oportunismo como algo inherente al comportamiento humano.
“Las religiones, todas, por más vueltas que le demos, no tienen otra justificación para existir que no sea la muerte”.
Esta cita define perfectamente la crisis en la que se ve inmersa la iglesia católica en un estado donde la gente deja de fallecer. Tras abrir un debate filosófico sobre como subsistir a su propio sinsentido, el clero no tiene reparos en involucrar a los poderes políticos que desbordados ante la gran cantidad de problemas que les rodean, se muestran como meros títeres conciliadores con sus aliados históricos. En esta tesitura seremos testigos de la forma en que los moribundos se convierten en una carga, tanto para las familias como para la sociedad, pero se aplicará una doble moral a quienes se atrevan a dar una solución al “problema”, y las funerarias y el resto de la "industria" de los difuntos tendrán que reinventarse para sobrevivir. Por supuesto, las "maphias" lograrán sacar provecho con el beneplácito del gobierno al que con sus malas artes aliviarán de cargas.
El autor debió divertirse con este juego crítico, exponiendo una vez más lo sucio y contradictorio de nuestra sociedad además de ensañarse con la figura de un monarca incapaz e irrisorio y denunciar la utilización de los medios como medio propagandístico del gobierno. Pero todo esto sólo ocupa la primera mitad de la novela. En la segunda la protagonista es la muerte que da a conocer su ¿existencia? y sus motivos. Y sí, la muerte es ese esqueleto con guadaña del imaginario popular, de esencia femenina e infalibilidad probada, pero en un gesto mal calculado de conciliación con l@s viv@s empieza a complicarse su labor. En esta parte, más cómica y disparatada que la anterior, asistiremos al fin de esa desvinculación con la humanidad que la caracterizaba hasta llegar a un desenlace que bien podría haber sido filmado por algún cineasta italiano de la década de los 70.
La novela en su conjunto no es suficientemente contundente. La crítica social de la primera mitad no deja la huella esperada en el lector al ser tratada de una forma escueta y con demasiada celeridad. La segunda parte, sin embargo, es un contrapunto a la anterior; llega incluso a parecer una obra independiente, tanto en el mensaje como en el tono. Aun así, no puede considerarse esta lectura como un tiempo perdido. Hay que acercarse a ella con ánimo divertido más que con espíritu crítico para llevarse mejores sensaciones.
Enlace: https://elyunquedehefesto.bl..
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anaovejero
 27 mayo 2021
Y de repente, la gente dejó de morir.
Así comienza esta excelente novela del ganador del Nobel de Literatura Portugués José Saramago.
Al comienzo la gente festeja. En un país desconocido, tiempo desconocido, la muerte ya no circula y, sin embargo, los inconvenientes surgen pronto. Por ejemplo ¿ que hará ahora la iglesia católica que no puede pregonar más su idea del paraíso después de la muerte? ¿Y con los enfermos terminales? ¿que hacemos? Pero los animales siguen muriendo, así que esta muerte (la minúscula es apropósito) pareciera solo reinar entre las personas.
Comienza el negocio de la maphia (ph también apropósito) para trasladar moribundos al otro lado de la frontera, dónde si se muere. Pero los países vecinos no quieren muertos en sus fronteras, ¿y ahora?
Saramago cuenta con humor lo complicado que somos los humanos, a los que nada nos viene bien, ni morir ni dejar de morir.
Así aparece la muerte, una dama harta de las críticas de las personas hacia su nuevo rol, decidiendo volver a trabajar, pero para amortiguar el susto, decide enviar un sobre violeta dos semanas antes. Y nuevamente veremos las reacciones más desopilantes de los que quieren adelantar la muerte, de los que quieren evitarla a toda costa y la de un violonchelista, cuya carta retorna sin llegar a destino.
Una novela que se lee rápido, casi sin aliento, preguntándonos que haríamos es su lugar, repensando nuestra postura hacia el fin de nuestros días y de los que amamos. Y si todo tiene que tener un fin, ¿porqué no nosotros?
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Citas y frases (9) Ver más Añadir cita
HefestoHefesto03 octubre 2019
El paraíso, Paraíso o infierno, o cosa ninguna, lo que pase después de la muerte nos importa mucho menos de lo que generalmente se cree, la religión, señor filósofo, es un asunto de la tierra, no tiene nada que ver con el cielo
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Paulina26Paulina2613 mayo 2021
Es deplorable desde todos los puntos de vista que (...) usted no tuviera en cuenta aquello que constituye los cimientos, la viga maestra, la piedra angular, la llave de la bóveda de nuestra santa religión. (...) Sin muerte no hay resurrección, y sin resurrección no hay iglesia
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RaiRai20 diciembre 2021
... Las manos son dos libros abiertos, no por las razones, supuestas o autenticas de la quiromancia, con sus lineas del corazón y de la vida, de la vida, si, han oido bien, queridos señores, de la vida, sino porque hablan cuando se abren o se cierran, cuando acarician o golpean, cuando enjugan una lagrima, o disimulan una sonrisa, cuando se posan sobre un hombro o expresan un adiós, cuando trabajan, cuando estan quietas, cuando duermen, cuando despiertan...
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HefestoHefesto03 octubre 2019
nuestra otra especialidad, además de la balística, ha sido neutralizar, por la fe, el espíritu curioso.
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HefestoHefesto03 octubre 2019
Porque la filosofía necesita tanto de la muerte como las religiones, si filosofamos es porque sabemos que moriremos
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Vidéo de José Saramago
Escrita en 1947, La viuda es la primera novela del autor, que vio la luz en Portugal con el título de Terra do pecado por decisión del editor. Hoy, cuando se cumple el centenario del autor, se publica por primera vez en español, respetando su título original, esta historia escrita por un joven José Saramago, que anticipa el gran escritor que todos conocemos. En ella está ya presente su personal forma de mirar el mundo y algunas de las características de sus novelas más aclamadas: la extraordinaria fuerza narrativa y un personaje femenino inolvidable.
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