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ISBN : 841774715X
Editorial: Galaxia Gutenberg (15/05/2019)

Calificación promedio : 4.07/5 (sobre 7 calificaciones)
Resumen:
Nadie debería escribir después de los setenta y cinco años', había dicho un amigo. A los setenta y siete, bloqueado como escritor, Theodor Kallifatides toma la difícil decisión de vender el estudio de Estocolmo, donde trabajó diligentemente durante décadas, y retirarse. Incapaz de escribir y, sin embargo, incapaz de no escribir, viaja a su Grecia natal con la esperanza de redescubrir la fluidez perdida del lenguaje. En este bellísimo texto, Kallifatides explora la r... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (6) Ver más Añadir una crítica
offthehook
 23 septiembre 2019

El autor griego emigra en 1964, con 26 años a Suecia. No le fue difícil adaptarse al idioma y sus libros están escritos en la lengua adoptada, pero con setenta y siete años siente un bloqueo en su escritura. Se plantea un viaje a su Grecia natal con el consiguiente reencuentro con su idioma materno.
En el libro, Kallifatides plantea una sugerente diversidad de temas.
Nos habla de su incursión en el cine con la realización de una película en la que contó con el asesoramiento de Bergman:
"Cada mañana nos sentábamos el uno al lado del otro y Bergman, desde el primer momento, se concentraba como un torero a punto de enfrentarse con el toro más peligroso de su vida. Lo detectaba todo. Las fallas en la iluminación y en la escenografía y, principalmente, que los actores no fueran veraces, que actuaran representando un papel que no era el suyo. ¡Y el responsable era yo!
«He cometido todos los errores que se pueden cometer», me lamenté. «No te aflijas —me consoló—, no todos.»
Cada día aprendía yo algo. Cómo se trama una escena y cómo se termina, cómo debe uno relacionarse con los actores y con los demás colaboradores."
Sale a colación la emigración a Suecia. En las entrevistas concedidas en Suecia, suelen interrogarle en torno a la cuestión:
"Me fui no sólo porque no encontraba trabajo o porque la presión política era severa, sino porque el hombre que se va, que quema las naves, es alguien muy común. Como aquel que vuelve o aquel que no olvida."
La deshumanización afecta enormemente al autor, incidiendo a su vez en su bloqueo creativo:
"Pero mi problema no era sólo con la escritura, era también con la sociedad que me rodeaba.
No soportaba ver a Suecia dejar de ser un país de justicia social y solidaridad, para enredarse en los tentáculos del comercio. La educación se privatizaba, la salud y la asistencia médica también. Los maestros y los médicos se convertían en empresarios, los alumnos y los enfermos, en clientes. Esos dramáticos cambios acontecían con tanta celeridad que ni siquiera llegaban a volverse historia. No quedaban registrados en ningún lado. Yo no tenía tiempo de adaptarme. Envejecía en un mundo que me parecía cada vez más ajeno. La nueva realidad moral me ofendía personalmente. Todo se compraba y todo se vendía. Ah, no. Esa vulgaridad no me representaba."
El regreso a Grecia y en concreto Atenas, desgarra a Theodor el corazón por la situación de pobreza en la que buena parte de la población vive:
"Atenas es la única ciudad en el mundo que me produce vértigo, y en aquellos días también un sentimiento de tristeza profunda. La pobreza, la indigencia, los vagabundos, las víctimas de nuestro tiempo flotan en el aire como una nube densa y oscura sobre la ciudad. No sólo encima de casas y edificios, calles y callejones, sino sobre lo pasado. Y eso significa vértigo. Que el cerebro se parta en dos como una sandía, mientras el corazón se encoge como un caracol."
La Visita su pueblo por un homenaje de la escuela que quiere que lleve su nombre, se vuelve emotiva:
"Después de la función, que fue calurosamente aplaudida, me tocaba a mí decir unas palabras. Pero estaba tan emocionado y me temblaban tanto las piernas que me habría caído si Antonis, el agradabilísimo filólogo de la escuela que por casualidad estaba a mi lado, no me hubiera sostenido del brazo. Dije mis palabrejas con la sensación constante de estar ahogándome. En vano intenté encontrar los ojos de mi esposa. Luego firmé los ejemplares de mis libros que los chicos habían traído consigo e intercambié unas palabras con cada uno.
Sus ojos. Resplandecientes y profundos. No olvidaré jamás sus ojos."
El reencuentro con sus raíces proporciona a Theodor el impulso que necesitaba para la escritura en su idioma de este libro:
"Me acordé del ave migratoria que había visto en el cielo solitario de Gotland. Había perdido a su bandada, pero no la dirección. El mismo problema tenía yo. Había perdido a mi bandada. La dirección que debía tomar, sin embargo, me la habían dado aquellos muchachos, su maestra, Olimpía Lampusi, y las palabras de Esquilo.
Y este libro, el primero que escribo directamente en griego después de cincuenta años, es mi agradecimiento tardío para ellos, que me devolvieron a mi lengua, la única patria que todavía me queda y la única que no me heriría."
"Otra vida por vivir", es un libro reflexivo donde el autor se sincera consigo mismo y con el lector. El bloqueo creativo, la emigración, la memoria, el paso del tiempo, la convivencia, la vejez o la deshumanización actual, son algunos de los principales temas que aborda Kallifatides, emotiva e inteligentemente.
Editorial: Galaxia Gutenberg, edición 2019
Traducción: Selma Ancira
Artículo y complemento música folk griega en blog:
Enlace: https://www.offthehook.es/20..
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papapepe47
 28 julio 2020
De mayor quiero ser Theodor Kallifatides y seguir escribiendo hasta los 77 años. Y me quedan sólo cuatro.
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Me inventaré un apellido uniendo dos de origen centroeuropeo de mi tierra materna. Por ejemplo, Ots y Feits. Otsfeits. Ramón, como mi abuelo, Otsfeits. Después me inventaré para él un significado como hacía el autor con el suyo, al que traducía por, según le conveniese, "el que cafetea el barco" o "el que habla bien". Otsfeits significará "el que llegó desde lejos y quiso volverse" o "el que pasó del frío al calor engañado"
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Me iré a Portugal, que está cercana y porque @icarobooks y yo somos iberistas, como Saramago. Aprenderé portugués y escribiré en el idioma de Camoes, Pessoa,... como nuestro autor hizo en Suecia y en sueco. Seguiré pensando en español y añorando España.
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Me sentiré extranjero en tierras lusas y al retornar a las españolas, se desbordará mi "verbo" creativo aunque me notaré extraño en mi propia tierra.
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Querré "emigrar de mí mismo como había emigrado de mi país" y como, escribió Horacio, "no sabes cuántos inviernos nos tiene reservados aún Zeus" me dedicaré a leer de España en portugués en Faro y de Portugal en castellano en Málaga.
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Pero como no sé escribir como Kallifatides ni en portugués ni en español, ni en sueco ni en griego, ni de izquierda a derecha ni de derecha a izquierda,... me leeré todos sus libros en español. Para aprender de su vida con sentido, de su trabajo con sentido, de cómo reconciliarme con el envejecimiento en esa edad que uno se vuelve fantasma y "no le ladran ni los perros"
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Este mayo no hemos levantado las Cruces, ni paladeado nuestros vinos en la Cata, ni abierto nuestros sentidos en los Patios, ni tragado polvo al bailar en la Feria... Este mayo será inolvidable porque será leí y releí a Theodore.
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Un autor, hasta ahora, desconocido que me ha proporcionado optimismo. Compartido alegría. Lo que me falta en el mayo "kallifatido" en que vivimos.
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¿Lo habéis leído?. Es de una sola y, gracia a él, maravillosa tarde. Os lo aseguro.
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Icarobooks
 10 noviembre 2019
📕Otra vida por vivir de ✒️Kallifatides en #galaxiagutenberg
De repente, sin previo aviso, sin causa aparente. Cada día de las últimas décadas ha ido a fichar a su propia oficina, su rincón literario. Pero no salen más palabras. Abandona su estudio y vuelve a su casa. Se busca en un espacio nuevo donde no había escrito. En el que ha sido su hogar en Suecia. Pero la niebla persiste. “Las palabras no tienen huesos, pero los rompe” dice su abuelo. Hogares solo hay uno.
Las palabras no tienen vida, pero la alarga. Porque realmente donde tienes que volver es donde se te espera. de donde fuiste y serás aunque hables y escribas ( y sueñes) en otra lengua. Encuentra consuelo en #zweig y 📕El mundo de ayer, pero donde consigue encontrarse es en su lengua materna, vuelve al griego y retorna a Grecia después de décadas fuera. Los inmigrantes andan juntos por la calle pero yo aquí no tengo con quien andar.
Su mirada triste, la misma con la que ve como su Grecia se debate entre su orgullo y su deuda. Como solo se puede mirar desde lejos cuando te acercas de donde huiste , como solo puede mirar un maduro inmigrante que duda si lo quiere ver. Tu tierra es tu lengua, parte de tu alma también. No hay nada que una vuelta a casa no pueda lograr. Por primera vez en los últimos cincuenta años va a escribir en griego. Se da cuenta de ello en un homenaje que le dan en su tierra mientras oye a Esquilo. Vuelve a su hogar. Y qué es más nuestro hogar que con las palabras que aprendimos a entender el mundo.
Os leo...¿con qué palabras le dais sentido al mundo?
#otravidaporvivir #theodorkallifatides #grecia #greek #instanovels #vernuestrosbooks #vernuestroslibros #librosrecomendados
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Ferrer
 14 marzo 2020
Narrado en primera persona, su autor (un escritor griego de éxito residente en Suecia) va a participar en una charla literaria y se queda atrapado en el hotel por la nieve. A partir de ahí, un cúmulo engarzado de sentimientos, reflexiones, emociones, retazos biográficos componen un libro delicado y apetecible, escrito de manera brillante y enganchando al lector a pesar de carecer de conflicto narrativo al uso. El autor nos habla de él, del miedo al papel en blanco, de su relación con I. Bergman, al que le encantaba "Kaspar Hauser" de Herzog, la distancia entre parejas curtidas amorosamente, la privatización de servicios del país, el trabajo para completar de sentido la vida, de una lectura de Zweig, de sus recuerdos familiares... El novelista no aburre, no cansa, a pesar de alguna consideración política severa, porque conecta en todo momento con el lector con un lenguaje delicioso y un estilo narrativo digno de elogio, además de deleitar e instruir. Estamos ante un autor interesante al cual vale la pena seguir.
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Antarai
 07 junio 2020
Theodor Kallifatides está en un momento de estancamiento. Sus cuarenta años en Suecia le han alejado de su Grecia y de su espíritu helénico mucho más de lo que querría reconocer. Ahora que llega el momento de la jubilación, si es que eso existe para un escritor, decide vender su estudio en Estocolmo y volver sobre sus huellas.
Es un ensayo sobre la memoria y el desarraigo, sobre cómo nuestra percepción nos engaña sin poder evitarlo. A veces un poco caótico, la mayor parte del libro me ha parecido muy logrado. Poético a ratos, crítico también.
"Grecia había cambiado sin preguntarme"
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Las críticas de la prensa (1)
elmundo24 septiembre 2019
El escritor griego narra en Otra vida por vivir el reencuentro con su idioma después de 50 años.
Leer la crítica en el sitio web: elmundo
Citas y frases (5) Añadir cita
offthehookoffthehook18 septiembre 2019
Me acordé del ave migratoria que había visto en el cielo solitario de Gotland. Había perdido a su bandada, pero no la dirección. El mismo problema tenía yo. Había perdido a mi bandada. La dirección que debía tomar, sin embargo, me la habían dado aquellos muchachos, su maestra, Olimpía Lampusi, y las palabras de Esquilo.
Y este libro, el primero que escribo directamente en griego después de cincuenta años, es mi agradecimiento tardío para ellos, que me devolvieron a mi lengua, la única patria que todavía me queda y la única que no me heriría.
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offthehookoffthehook17 septiembre 2019
Pero mi problema no era sólo con la escritura, era también con la sociedad que me rodeaba. No soportaba ver a Suecia dejar de ser un país de justicia social y solidaridad, para enredarse en los tentáculos del comercio. La educación se privatizaba, la salud y la asistencia médica también. Los maestros y los médicos se convertían en empresarios, los alumnos y los enfermos, en clientes. Esos dramáticos cambios acontecían con tanta celeridad que ni siquiera llegaban a volverse historia. No quedaban registrados en ningún lado. Yo no tenía tiempo de adaptarme. Envejecía en un mundo que me parecía cada vez más ajeno. La nueva realidad moral me ofendía personalmente. Todo se compraba y todo se vendía. Ah, no. Esa vulgaridad no me representaba.
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offthehookoffthehook16 septiembre 2019
Me fui no sólo porque no encontraba trabajo o porque la presión política era severa, sino porque el hombre que se va, que quema las naves, es alguien muy común. Como aquel que vuelve o aquel que no olvida.
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FerrerFerrer14 marzo 2020
La emigración no me había hecho escritor. Yo no era el resultado de determinadas circunstancias, sino de la confrontación de ciertas circunstancias.
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FerrerFerrer14 marzo 2020
Como artista, eres lo que eres mientras eres. Luego no eres nada.
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