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Aleix Montoto Llagostera (Traductor)
ISBN : 8408143085
Editorial: Planeta (02/06/2015)

Calificación promedio : 3.22/5 (sobre 175 calificaciones)
Resumen:
¿Estabas en el tren de las 8.04? ¿Viste algo sospechoso?Rachel, sí. Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas? y la misma parada en la señal roja. Son sólo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (62) Ver más Añadir una crítica
joes093
 16 julio 2018
Un libro que fácilmente me encontré en muchos blogs y que se recomendaba, pero que desgraciadamente no puedo coincidir que sea un buen libro.
La historia que nos plantea Paula Hawkins es de Rachel, una mujer que toma un tren a las 8:04 y siempre ve el mismo paisaje. Dentro de esa vista, siempre ve a la pareja perfecta: "Jess y Jason" (nombres que ellas les da dentro de su imaginación). Pero un día abre el periódico, y descubre que Jess ha desaparecido.
Este fue una de las lecturas que más odié durante el año pasado. Me parecía una buena idea lo que planteaba la autora (el de que una persona dentro de un tren viese algo que la hiciera participe de algo "misterioso"). Pero ni siquiera esta idea se acerca a lo que viene detrás del libro. Sí, quizás ve algo "escandaloso" dentro del tren, pero ni es lo suficiente interesante para que la trama del libro girara sobre eso.
La situación que ella vive y que hace la trama gire al rededor de toda la historia, ¡es algo que sucede fuera del tren! Así que se podría decir, que lo único que le da sentido al título del libro es que todas las mañanas tome el tren, pero nada tiene que ver con el "misterio".
Además de eso, vemos la frase dentro de la sinopsis "Tú no la conoces. Ella a ti, sí." Lo que me lleva a comentar que la actitud de la protagonista Rachel se hace pesada de leer. Tiene un problema de alcoholismo que nunca le vemos superar (aunque no necesariamente estoy diciendo que sea malo), sino que independientemente de su problema, no la vemos madurar ni evolucionar como personaje. Este misma adicción con sus otros malestares, le atribuyen una personalidad ociosa que le conduce a tomar actitudes inverosímiles, casi acosadoras. Y eso no se detiene ahí, sino que los que interactúan con ella cuando ella dice "Que los conoce, y que sabe su vida", no se espantan, sino que la invitan a tomar café y cervezas, cuando deberían escandalizarse al ver que una persona ajena a su vida "supuestamente" los conoce. En un resumen de esa parte, diría que fue un pobre recurso que utilizó la autora para relacionar a sus personajes.

Y el problema no es sólo el de Rachel. Si hubiera existido un sólo personaje que fuera agradable y tuviera coherencia dentro de la historia, creo que la trama se hubiera rescatado algo, pero resulta que cada uno de ellos tenían sus propios problemas sumado con actitudes egoístas. Lo que hace que la historia se vuelva difícil de digerir pues no existe un catalizador. Paula Hawkins no logra surgir empatía con alguno de ellos.
En cuanto al final, diría que es demasiado previsible. Desde un inicio, cuando la autora nos comienza a proyectar la historia y a presentar a los personajes, nos podemos dar idea de lo que vamos a leer. (Incluso uno de los pensamientos, dentro de los primeros capítulos, de Megan nos revela quién es el villano).
Así que diría, que de ser posible, eviten en lo posible este libro. (Al menos que quieran saber cómo NO escribir un thriller).
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Marinieves
 09 julio 2018
al principio pensé que no me iba a gustar pero acabé leyendo casi compulsivamente, aunque solo fuera para confirmar mis sospechas sobre la culpabilidad, que las confirmé, pero con la suficiente dosis de intriga como para que no me sintiera terriblemente decepcionada.
No me gustan los libros que parecen dirigirse a mujeres, y éste comenzó pareciéndomelo, y menos me gusta que la protagonista empiece cayéndome mal y así los sucesivos personajes que van apareciendo. Y, sin embargo, ésta historia no me ha disgustado, aunque tampoco me explico que sea el superventas que está siendo.
No es una novela coral, pero tampoco tiene protagonista único. Comenzamos acompañando a Rachel, luego seguimos a Megan y a Ana y también, aunque con menor dedicación, a algunos de los hombres de la historia, pero siempre desde el punto de vista de las mujeres que se relacionan o han relacionado con ellos, no en primera persona como los personajes femeninos.
Ninguna de las mujeres del libro parece estar muy centrada ni siquiera la que aparenta serlo. Rachel es alcohólica, como consecuencia de lo cual (o eso parece), sufre fallos de memoria que impiden que recuerde lo que hace cuando bebe pero siempre se siente culpable aunque no sabe si tiene alguna participación o es responsable de algún suceso que ocurriera encontrándose borracha.
Aunque la despidieron del trabajo, sigue yendo y viniendo a Londres a diario para que la amiga con la que vive no se de cuenta. Está divorciada pero sigue llamando a su exmarido, Tom, y mandándole mensajes por teléfono y correo electrónico varias veces al día, principalmente cuando ha bebido, para exasperación de la nueva pareja de éste, Ana.
En su diario viaje a Londres, el tren en el que viaja Rachel para en un semáforo cerca de la vivienda en la que había residido con su marido en la que él sigue viviendo, con Ana y la hija de ambos. Para no mirar hacia allí, Rachel mira hacia otra casa cercana en el patio de la cual suele ver a una mujer sobre cuya vida comienza a fantasear inventándole un nombre a ella y al hombre con el que vive montando en su cabeza una idílica película sobre la pareja que parece desmoronarse cuando ve que la chica besa a otro hombre y sobre todo cuando la mujer a la que mira desaparece.
La actitud de mera observadora, aunque obsesiva, de Rachel pasa a ser real al involucrarse en la historia e informar de sus observaciones a la policía ya que parece que ésta sospecha del marido de Megan, la mujer desaparecida, cuya tormentosa vida también seguimos con sus propias palabras. Aparentemente feliz con su marido (o eso percibe Rachel desde el tren), lleva una doble o triple vida y soporta un pasado que no sospechamos. Su propio relato nos va llevando de sospechoso en sospechoso como buen libro de intriga.
Entre trago y trago, Rachel las va liando de a kilo, mezcla realidad, ficción, imaginación, sueños y flashes de realidad que de vez en cuando hacen que recuerde episodios que no sabe si ocurrieron o no incluso de la famosa noche en que Megan desapareció y todo ocurrió. Toma contacto con el marido de Megan fingiéndose amiga de ella, discute con su exmarido, que parece un santo varón que soporta todo los problemas que le sigue dando su ex, tiene problemas con la policía y poco a poco vamos adentrándonos en una trama que nos va envolviendo y haciéndonos cambiar de opinión respecto de los personajes a cada paso, avanzando en una historia que, lejos del folletín de amores y desamores que casi esperaba, se acaba convirtiendo en un thriller sin detectives ni casi policías (los que hay no ven más allá de su nariz) que nos engancha.
Al final me acabó gustando y desde luego es recomendable para las psicólogas de los Centros de la Mujer. En la historia podemos ver ilustrada la dependencia emocional, la falta de solidaridad entre mujeres, las ideas preconcebidas sobre determinadas personas y relaciones, la tendencia a considerar enajenadas a las mujeres cuando su comportamiento afectivo o emocional no responde a lo esperado, la diversidad de reacciones masculinas al enfrentarse a los problemas o a sus parejas... También podemos ver modernas formas de control del móvil o el ordenador, ideas de psicología barata tenidas por verdaderas y que influyen en muchas preconcepciones, maltrato psicológico...
Pues eso, que no me parece tan estupendo como para que se haya vendido tanto, pero que el libro no está mal, así que hay que leerlo, ya que desde luego que resulta absorbente, casi adictivo, que comienzas a leer a leer y a lo tonto te has tirado un par de horas y sigues leyendo. No obstante, no se si tendrá ese mismo efecto en los lectores masculinos, que no salen bien parados, aunque la autora reparta leña para ambos sexos. Ya me contaréis.
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Adivina
 27 enero 2018
na vez que comienzas a leer La chica del tren es imposible dejarla a un lado y quitársela de la cabeza. Y no es una es una novela que transcurra a un ritmo trepidante ni que contenga muchísima acción pero te atrapa prácticamente desde la primera página con una intriga creciente que la convierte en el best seller perfecto. La novela, que Paula Hawkins escribió para salir del apuro económico en que se encontraba, va arrasando por donde pasa y ha vendido ya más de seis millones de copias. Y a mí no me extraña en absoluto.
Rachel tiene una vida patética. Está divorciada y obsesionada con su exmarido y la nueva pareja de este, físicamente se ha abandonado, está deprimida y el alcohol se ha convertido en su único compañero. Cada mañana toma el mismo tren de las 8.04 que le lleva hasta el centro de Londres y cada mañana se repiten las mismas imágenes ante sus ojos. Son los paisajes que el tren va dejando atrás. Cada mañana el viaje se interrumpe durante unos segundos cuando el tren hace una parada en un semáforo lo que le da a Rachel la oportunidad de fijarse en la misma casa y observar a Jess y Jason, la joven pareja que vive allí y que parece llevar una vida absolutamente perfecta. Quizás la que ella querría tener. Pero una mañana como cualquier otra algo distinto sucede en el jardín de la pareja…
La chica del tren parte de nuestra curiosidad natural que nos lleva a observar al de al lado y termina por indicarnos que las apariencias engañan. Diariamente nos encontramos con las mismas personas y a veces es inevitable que sin conocerlas de nada, sin saber ningún detalle de ellas nos imaginemos como es su vida o les dotemos de unas características determinadas. Pero las apariencias engañan y ciertos actos o actitudes que vemos en los demás nos pueden llevar a conclusiones erróneas.
La chica del tren es una novela de suspense psicológico que como os he dicho no tiene una acción trepidante. Avanza a un ritmo lento pero seguro, sembrando en el lector desde el primer momentos unos interrogantes que le enganchan a la historia y creando momentos de una tensión increíble. No quiero entrar más detalles sobre su trama porque pienso que es una de esas novelas de las que cuanto menos se sepa mejor. Tan solo indicar que no es de corte policial sino que sus protagonistas son personajes comunes y cotidianos.
Un aspecto que me ha parecido todo un acierto y que permite a la autora jugar con un espejo de verdades y mentiras es que esté narrada a tres voces en primera persona que nos ofrecen tres perspectivas distintas. Primero se centra en una de ellas y así el lector parte de las apariencias para luego ir desvelando la realidad poco a poco y a través de las otras dos. Estos personajes cuentan con información limitada, subjetiva y a veces puede resultar incluso distorsionada de la realidad. Este efecto no hubiese podido conseguirlo a través de una voz en tercera persona sin que nos sintiésemos engañados.
El personaje principal de la chica del tren es una figura que me ha causado sentimientos encontrados durante su lectura. Por un lado no he podido sentir más que lastima por ella, por lo penosa que resulta su existencia. Por otro lado me producía impotencia la forma en que ha perdido el dominio de su vida y no hace nada para encauzarla. al final yo creo que solo es una víctima de sus propias circunstancias que no ha sabido enfrentarse y superar ciertos problemas. Los mismos que la han hecho caer en el alcoholismo y perder las riendas. Y no son problemas excepcionales que se salen de la norma sino aquellos que nos pueden ocurrir a cualquiera de nosotros o cualquiera que nos rodee en un momento determinados y a que atañen a cosas cotidianas. A los sueños que no hemos sido capaces de cumplir, a la incapacidad para aceptar lo que hemos perdido y la imposibilidad de mirar hacia adelante. Los otros dos personajes que acompañan a Rachel y que son pilares fundamentales en la historia a pesar de que tienen menor protagonismo son Megan y Anne de las cuales me reservo la información.
La construcción de la novela entraña cierta complejidad. Está narrada a través de tres voces en primera persona que conducen la historia en dos planos temporales diferentes que se desarrollan en de un año y una increíble forma de dosificar la información que nos hace querer devorar la novela. de hecho, prácticamente la mitad de la misma la leí de una sentada. A ello además del suspense ayuda la agilidad y el ritmo con el que está narrada. Es cierto que en el último tramo la novela se vuelve predecible y que si una ha estado atenta a todas las pistas no es difícil adivinar el final aunque después del viaje experimentado durante el resto de la novela no me ha importado en absoluto. En mi opinión la resolución, después de varios giros que cambian el sentido de lo que hemos vivido en la historia, es muy coherente, sin dejar ningún aspecto o detalle por resolver.

Enlace: http://adivinaquienlee.blogs..
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soleblanco77
 23 febrero 2018
Hoy les traigo la reseña de la chica del tren de Paula Hawkins. Aunque compré este libro en 2015, cuando lo publicaron en Argentina, recién este mes lo leí. Mi lista de pendientes es enorme. Creo que lo más apropiado sería calificarla de infinita porque la velocidad con la que compro libros es mayor que la velocidad de mis lecturas.
Rachel es una treintañera fracasada. Se divorció hace un tiempo de Tom, que la cambió por Anna. Rachel todavía no logró superar esto. Siempre quiso ser madre, pero no pudo quedar embarazada. Comenzó a beber y se convirtió en alcohólica. Aunque está divorciada de Tom, sigue usando su apellido de casada y, aunque perdió su trabajo, sigue tomando el tren todos los días para simular ante su amiga Cathy, que le alquila una habitación, que continúa trabajando normalmente. Durante el recorrido del tren, siempre pasa delante de la casa donde vivió con Tom y en la cual vive en la actualidad Tom con su nueva esposa y la pequeña hija de ambos. En la misma cuadra vive una pareja que parece perfecta, que Rachel bautiza como "Jess y Jason" y a los cuales idealiza. Hasta que un día Rachel ve algo que la hace dudar de la felicidad de esta pareja ideal. Luego, un hecho misterioso ocurre y Rachel siente que sabe algo y que podría ayudar a descubrir la verdad. Todo esto es el comienzo de la novela; no les estoy espoileando nada.
Me enganché rápido con la historia porque me sentí identificada con Rachel. ¡No piensen mal! No soy una treintañera fracasada ni alcohólica, sino que la novela me hizo acordar a cuando tomaba el colectivo todos los días para ir a la facultad y veía siempre a la mismas personas y a las mismas casas. Entre las personas que siempre veía me llamaban la atención un chico con un leve parecido a Daniel Radcliffe (yo lo llamaba el hermano mayor no reconocido de Harry Potter), un chico que siempre subía al colectivo con un libro y se ponía a leer durante el trayecto (leía clásicos grossos, como El príncipe de Maquiavelo) y una chica que siempre tomaba el colectivo en la Plaza Sarmiento. Su marido o novio siempre la acompañaba, le daba un beso antes de que subiera al colectivo y después se quedaba mirándola un rato mientras ella marcaba la tarjeta y buscaba un asiento libre. Si se sentaba junto a la ventanilla, se volvían a saludar. Parecían la pareja perfecta, pero desde que leí esta novela me pregunto qué habrá sido de sus vidas.
Luego de esta breve digresión, vuelvo a La chica del tren. Es un thriller que me resultó interesante a pesar de que avanza lentamente. La autora nos va dosificando la información. El libro está narrado en primera persona y nos encontramos con los puntos de vista de tres personajes: Rachel, Anna y Megan (la verdadera "Jess"). Predominan los capítulos narrados por Rachel, que se toma muy en serio su papel de investigadora del misterio que involucra a Megan. Creo que Rachel es el personaje que más me gustó ya que es una perdedora querible. Todos los personajes son complejos. Acá no hay buenos: todos tienen algo que ocultar, todos tienen defectos y cometen errores. Me gusta que sean personas comunes y corrientes llenas de imperfecciones.
Mientras leía la novela trataba de adivinar la resolución. Sospechaba de todos. Me parecía que todos podían ser culpables. Eso me parece un acierto de la autora. Más o menos cuando se llega al 80 % del libro, nos damos cuenta de quién es el culpable. Yo hubiera preferido que fuera más tarde. Me gustan más las novelas donde todo se resuelve en el último capítulo. de todos modos, hay un detalle que se revela en los últimos párrafos que sí es sorprendente. Otra cosa que tengo para marcar es que me hubiera gustado saber más sobre el muchacho pelirrojo. Durante la novela hace varias apariciones, pero al final no sabemos más nada sobre él. Pensé que la escritora nos iba a dar más información o que iba a participar activamente en la conclusión del libro.
Una curiosidad sobre la edición que yo tengo: en la tapa dice "Tú no la conoces. Ella a vos, sí". ¿En qué quedamos? ¿Usamos el "vos" o el "tú"? Creo que es un error bastante grave que se le pasó a la editorial. Tal vez fue un error que solo ocurrió en la edición que yo compré porque vi que otras personas tenían la versión correcta: "Tú no la conoces. Ella a ti, sí".
Mientras leía la novela, me iba haciendo la película en mi mente. Después vi el tráiler y, aunque Emily Blunt es una actriz excelente, no se parece físicamente a la Rachel de la novela. A pesar de esto, tengo ganas de ver la película para ver si la adaptación es buena.
En resumen, La chica del tren es un thriller lento que nos va metiendo de a poco dentro de una historia que le podría ocurrir a cualquier persona. Es una lectura entretenida, ideal para cuando queremos leer algo liviano y que nos distraiga de las preocupaciones cotidianas.
Enlace: https://soldeechesortu.blogs..
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fly_paperwings
 26 octubre 2017
Todas las mañanas, Rachel coge el tren de las 8.04 hacia Londres. En ese trayecto, el tren suele detenerse por unos minutos en un semáforo en rojo y, desde ahí, Rachel echa un vistazo a las vidas de otras personas, imaginándose cómo serán, su nombre, en qué trabajan... Un día, una de esas personas, a quien Rachel a bautizado como Jess, desaparece misteriosamente y el primer sospechoso resulta ser su marido, "Jason". Pero Rachel sabe que hay algo más, algo que la policía desconoce y que podría ser una pieza clave en la investigación que se está llevando a cavo.
La chica del tren se nos presenta como un thriller que deja sin respiración y que arrasa en las librerías. Como comprenderéis, mis expectativas eran altas, más aún por culpa de todas las reseñas positivas que se han visto últimamente pero, para mí, ha resultado ser una pequeña decepción, ya desde el principio.
Para empezar, me ha costado entrar en la historia. El inicio me ha parecido bastante lento e introductorio, y así ha seguido la mayor parte del libro. No ha habido nada que me haya impedido dejar de leer, que me haya atrapado irremediablemente; solo el querer saber lo que había pasado me impulsaba a seguir, un poco a desgana. Por suerte, en las últimas 100-150 páginas la cosa mejora, el ritmo se agiliza y las sospechas, junto con las ganas de continuar con la lectura, aumentan. Esas últimas páginas son las que han conseguido dejarme un mejor sabor de boca del que me esperaba mientras leía el libro.
También tengo que decir que me ha parecido que el misterio queda a un lado mientras que se le da más importancia a lo melodramático de la historia, al oscuro pasado de nuestras protagonistas y a su presente lleno de problemas, engaños y dudas. Sí, tiene relación con la intriga y sí, habrá gente a quien eso no le moleste e incluso lo agradezca, pero no ha sido mi caso, quizás porque ha entorpecido mi lectura, impidiendo que la historia me atrapase del todo.
En cuanto a la narración, encontramos capítulos en primera persona desde los puntos de vista de las tres protagonistas, Rachel, Anna y Megan (también conocida como Jess). Rachel es la que más protagonismo tiene de las tres. Es una mujer alcohólica que vive en casa de una amiga desde que su marido la dejó por otra y que finge ir a Londres a trabajar a pesar de llevar meses en paro. Quiere sentirse útil y es por eso que decide entrometerse en la investigación. Luego tenemos a Anna, o "la otra". Se ve obligada a vivir en una casa que odia y a soportar las constantes intrusiones de la exmujer de su marido. Me ha parecido una persona celosa, protectora y bastante hipócrita. Y, por último, Megan, una chica con más problemas y secretos de los que parece y que un día desaparece sin dejar rastro. Tengo que decir que ninguna de las tres ha terminado de gustarme, no he conseguido conectar con ellas, ni me han inspirado empatía. Aún así, le concedo a la autora que son personajes bastante reales y creíbles; imperfectas, mentirosas, celosas, soñadoras... Además de ellas, también tenemos a tres hombres con gran importancia en la trama, al marido, al amante, al exmarido... de los cuales dos serán los principales sospechosos de la desaparición de Megan. Y no voy a comentaros mucho más sobre ellos para evitar posibles spoilers.
En resumen, un libro que prometía mucho pero que ha terminado decepcionándome.
Enlace: http://fly-withpaperwings.bl..
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Citas y frases (11) Ver más Añadir cita
GalenaGalena10 noviembre 2017
Sol radiante, cielos despejados, nadie con quien jugar, nada que hacer. Vivir tal y como lo hago hoy día resulta más duro en verano, cuando hay tantas horas de sol y tan escaso es el refugio de la oscuridad; cuando todo el mundo está en la calle, mostrándose flagrante y agresivamente feliz. Resulta agotador y una se siente mal por no unirse a los demás.
El fin de semana se extiende ante mí, cuarenta y ocho horas vacías para ocupar. Me vuelvo a llevar la lata a los labios, pero ya no queda una sola gota.
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TinuwelTinuwel25 noviembre 2017
Sol radiante, cielos despejados, nadie con quien jugar, nada que hacer. Vivir tal y como lo hago hoy día resulta más duro en verano, cuando hay tantas horas de sol y tan escaso es el refugio de la oscuridad; cuando todo el mundo está en la calle, mostrándose flagrante y agresivamente feliz. Resulta agotador y una se siente mal por no unirse a los demás.
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abua_blogabua_blog29 octubre 2018
Voy a ir a la comisaría de policía para confesar. Voy a contárselo todo: que perdí mi trabajo hace meses, que el sábado por la noche estaba muy borracha y que no tengo ni idea de qué hora era cuando llegué a casa. Voy a decirle lo que debería haberle dicho ayer: que está buscando en la dirección equivocada. Voy a revelarle a Gaskill mis sospechas de que Megan Hipwell tenía una aventura.
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Cristi2510Cristi251026 noviembre 2018
Lo único que sé es que, un minuto estoy bien y la vida es dulce y no echo nada en falta y, al siguiente, me disperso, comienzo a desbarrar y otra vez me muero por escaparme.
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Cristi2510Cristi251028 noviembre 2018
Los agujeros de la vida son permanentes. Hay que crecer alrededor de ellos y amoldarse a los huecos.
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