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ISBN : 8420439452
328 páginas
Editorial: Alfaguara (27/08/2020)

Calificación promedio : 3.93/5 (sobre 123 calificaciones)
Resumen:
«La alegría es un hábito.»

¿Qué impulsa a un hombre a bajarse anticipadamente de un tren y ocultarse en un pueblo de mala muerte? ¿Quiere recomenzar su vida o pretende acabar con ella? Tal vez esté huyendo de alguien, o de algo, o incluso de sí mismo, y el destino le ha traído a Pozonegro, un antiguo centro hullero que ahora agoniza. Por delante de su casa pasan trenes que pueden ser salvación o condena, mientras los perseguidores estrechan el cerco. ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (53) Ver más Añadir una crítica
rafaperez
 27 December 2022
Los comentarios recibidos acerca de esta escritora y su maltrato al género masculino en cierta obra, me alejaban de ella como alma que lleva el diablo.

Para ser justo, he evitado debutar con Montero y su "ridícula idea" con otro libro.
He de reconocer que la he mirado con lupa y muy predispuesto a ponerla a caer de un burro.
No ha lugar.

Es cierto que en la novela que nos ocupa se le ven los colores metiéndonos con calzador un episodio cruel cometido por falangistas que sin embargo, nada tiene que ver ni con argumento ni con la temática de la novela.
Aun así, me parece intrascendente con respecto al conjunto total.

La buena suerte es por derecho, un texto inteligente y de prosa exquisita.
No se me caen los anillos por decir que doña Rosa escribe muy pero que muy bien.

El relato tiene muchas cosas buenas. En realidad casi todas.

Un hombre viaja en tren para dar una conferencia. Durante su trayecto y a través de la ventanilla observa un pueblo gris, feo, desangelado. En su retina queda la imagen de un cartel.
Llegado a su destino, vuelve a los pies de ese cartel abandonado sus obligaciones.

Montero juega desde el principio con una introducción ambigua que poco a poco irá desmigando.
Dado que la idea es generar un misterio en la forma de actuar del personaje principal, contar demasiado rompería el efecto.
No seré yo quien lo haga.
Ir a ciegas en esta novela es necesario.

Sí me parece, en cambio, oportuno decir que el texto habla de dificultades.
De dramas sufridos por los personaje y como estos los afrontan.
Aquí hay que destacar claramente a Raluca, que a pesar de una vida llena de sinsabores, considera cada tropiezo como un hecho de buena suerte, pues su alma lo asimila como la puerta de entrada a un momento mejor.
Este optimismo, esta forma de afrontar la vida, hacen de ella un ser entrañable, fuerte.
Raluca es la luz de Pozonegro.

Entre sus páginas también encontramos continuas referencias a maltratos infantiles.
Abandonos, palizas, asesinatos cometidos a los más débiles que tocarán, y mucho, la fibra del lector.

La culpa también está muy presente. Es el cáncer de la conciencia que te devora contaminando a las células sanas del alma.

Un texto de huidas, de miedos y de conductas. Y de encuentros con seres de dos y cuatro patas que irradian tanta luz que son capaces de iluminar la oscuridad más profunda.

Mi primera experiencia con Montero ha sido muy positiva. Me ha gustado tanto su ejecución como su escritura. Rotos, de momento, mis prejuicios, no descarto buscar otro título.

De hecho, no se lo contéis a nadie, hasta lo estoy deseando.

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Beatriz_Villarino
 18 September 2020
Acabo de terminar su última novela y, como siempre que leo algo de Rosa Montero, me siento afortunada.

La forma del texto participa de la frescura propia de la novela actual. Comienza como una obra de misterio, con una serie de preguntas que el lector se va haciendo ¿Quién es Marcos? ¿Por qué persigue la policía a Pablo Hernando? ¿Por qué éste huye de su despacho de arquitectos y se instala en un pueblo sin apenas vida? ¿Qué pretende en realidad? Pero no es una novela de misterio al uso, en ella se intuye la escuela periodística, cantera inagotable de sucesos reales que acercan cada vez más a universos irreales sacados del terror de la ciencia ficción.

Rosa Montero es la redactora que intercala, con rigor, una serie de noticias aparecidas tiempo atrás en la prensa, que aluden a crímenes contra la infancia, abusos a niños provocados por sus propios padres, asesinatos, torturas, violaciones… Asimismo deja constancia de la brutalidad que los falangistas llevaron a cabo con los más débiles, los mineros, sometiéndolos a la tortura y al dolor de sentirse artífices de las muertes de sus propios compañeros. Y evidencia la atrocidad de aquellos que se sienten superiores, cuando en realidad son cobardes que actúan arropados por la masa, seguros al saber que se enfrentan al indefenso, como «aquellos dos mendigos a los que rociaron con gasolina en un cajero de Madrid y los quemaron vivos».

Además de noticias periodísticas, la autora expone, con un punto de humor, leyendas sobre aquellos que se creen por encima de los demás y no aceptan ayuda, como la del «barquito de Yiannis». Asimismo encontramos citas de autores literarios, como Quevedo o Pessoa, «Si el corazón pudiera pensar, se pararía», que dan fe de la locura actual, y versos de cantantes que denuncian el acoso a la mujer «malamente, tras, tras».

En esta oscura fantasía real, Rosa Montero alumbra con una realidad imaginada que conecta desde el principio con la sensibilidad del lector, quedando un equilibrio entre su universo esperanzado y la dureza de una realidad en la que el hombre deja de serlo cuando se deja llevar por la frustración, el sentimiento de rechazo o la enfermedad.
La forma de la buena suerte es actual. El narrador omnisciente cambia a veces a segunda persona para increparse desde el propio personaje, para demostrar una obsesión que se agudiza por el efecto de la enumeración de las oraciones cortas, «¿Han quedado para luego? ¿En otro lugar? ¿Pablo se va a ir? ¿Regresará a Madrid? Para. ¡Para ya! […] ¡No sigas siendo un hámster!».

En otras ocasiones la tercera persona pasa a primera para incriminarse a sí mismo, de manera que los horrores de los demás, de la sociedad, quedan unidos a los suyos, al individuo; aparece entonces la incertidumbre de lo terrible, del dolor que podamos llegar a experimentar «Va mareado, se ahoga, el pánico le ronda […] ¿Quién es el responsable de tanto dolor?, ¿Cómo pueden, cómo puedo soportarlo?».

También en las analepsis descubrimos la infancia traumática de ambos protagonistas, el desamparo, la soledad, el maltrato infantil que acude a la memoria, que nos atiza cuando lo revivimos en el presente, hasta que somos conscientes de que forma parte de la vida del hombre y de que podemos llegar a comportarnos de manera más desnaturalizada que los propios animales, «El amor entre padres e hijos está tremendamente mitificado».

Y sin embargo en esta fealdad que nos rodea siempre podremos encontrar belleza, alegría; por eso las descripciones, ayudadas por diminutivos afectivos y humor, contienen gran amor hacia los personajes, pero sobre todo, a la vida: «hay un arbolito seco como de unos dos metros de altura, el cadáver de una planta joven. En las ramas de la pequeña y pelada copa, alguien ha atado media docena de flores artificiales, una en cada ramita, una burda simulación de que el árbol está vivo».

La buena suerte representa la confianza que Rosa Montero ha ido imprimiendo en su obra, y la empatía que siempre ha mostrado con la vida y con los más desfavorecidos. En la novela se privilegia a la persona, no al grupo o a la clase por lo que la estabilidad jerárquica queda anulada en favor de la movilidad social. La autora sigue rompiendo lanzas con el fin de que cambien las situaciones en que la mujer sobre todo, desde niña, está expuesta a los malos tratos, al abuso y al silencio; para ello enfrenta el demonio de la violencia con aquello que da sentido a su obra y a la vida: la inflexibilidad ante cualquier tipo de agresor, ya sea el que se aprovecha de la mujer, como Moka, de los desprotegidos, como los neonazis o de aquellos que envidia, como Benito.

Sí intenta comprender a Ana María, porque sabe que una de las consecuencias del maltrato y el abandono es la infelicidad y el maltrato «Recuerda a sus vecinas, la madre y la niña, tan pálidas las dos, tan poca cosa, inanimadas casi en aquella tarde de piscina». El recuerdo es importante. El protagonista, Pablo Hernando, recuerda constantemente su vida. Una vida llena de contrastes, el dolor que ha soportado en su persona, desde pequeño, se ha visto compensado con el éxito laboral y económico, por lo que de manera inconsciente fue dejando de lado el ámbito privado para concentrarse en su profesión hasta que se da cuenta del daño que ha hecho y del vacío que siente. Raluca García será la persona encargada de descubrirle el gozo de hacer bien las cosas, aunque sean insignificantes, el gusto de intervenir para que hasta lo más feo resulte gratificante «Hay un cierto placer en colocar las baldas. Que los colores de los productos armonicen, que los artículos se vean bien, que las pequeñas torres sean equidistantes y estables». Raluca le hace percibir la buena suerte que tiene. Ella, con una vida a sus espaldas marcada por la angustia, sin apenas futuro laboral, personal o social, vive la esperanza del presente, de encontrar en todo lo que la rodea la alegría necesaria para seguir adelante.
La buena suerte es la negativa de las víctimas a convertirse en verdugos. Es la superación de los traumas infantiles hasta conseguir interactuar en la sociedad de manera positiva. Pablo vuelve a soñar con Raluca, o empieza a vivir al encontrarla. Necesita crear un mundo más feliz, menos oprimido por el poder del dinero y sus consecuencias deshumanizadoras. En este mundo se va elaborando una nueva identidad formada por todos los aspectos que más le gustan de él. Un mundo formado por Raluca, Felipe y Perra, en el que cada uno le ha aportado lo necesario para crecer y sentirse bien. Perra le ha mostrado el calor incondicional de la compañía, Felipe le ha descubierto el amor por la vida y la empatía «En lo que se divide de verdad la humanidad es entre buena y mala gente. Entre las personas que son capaces de ponerse en el lugar de los otros y sufrir con ellos y alegrarse con ellos, y los hijos de puta que sólo buscan su propio beneficio». Y Raluca le enseña la bondad de la inocencia, la fuerza y el optimismo. Pablo consigue, eso creemos, ser feliz en el mundo que se fabrica lleno de esperanzas.
Rosa Montero nos conquista de nuevo, hace que deseemos ese mundo que ella sueña una y otra vez, donde el amor por lo que nos rodea es lo más importante, «Raluca es un planeta, Raluca es la Tierra flotando en el espacio, azul y verde y blanca por la nata batida de las nubes, como una bola soleada y fulgurante, tan bella como la más bella joya en la solitaria negrura del cosmos, y Pablo es un meteorito que cae desenfrenado hacia ella, atrapado por la inexorable ley de la gravedad».

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astateaine
 09 October 2020
Pese a los buenos comentarios y críticas que hay de este libro, debo decir que no me ha gustado y me pareció fuertemente tedioso.
Al comienzo no hay claridad de hacia donde va el relato, de a poco se van armando las piezas como si se tratara de un puzzle, lo que sabemos es que Pablo de forma intempestiva se baja de un tren y dejando todo atrás se instala en un pueblo con el cual no ha tenido hasta ese momento relación alguna. ¿Qué motiva está decisión? Esa pregunta es lo que lleva a seguir leyendo, se descubre que el protagonista huye de algo o de alguien que le provoca un fuerte miedo. Pero a la medida que se avanza el supuesto misterio que sirve de enganche para la lectura va perdiendo fuerza e interés y su importante dentro de la trama va siendo eclipsado por otras cuestiones que a todas luces la autora le da más relevancia.
Es evidente que la autora quiere plantear varios temas acerca de la culpa y la violencia, pero lo disfrazas este interés con una supuesta novela de suspenso haciendo que el libro pierda las características propias de este género, no ocurre nada relevante que acentúe y recuerde que se trata de un thriller, excepto uno que otro, pero que su falta de importancia queda demostrada a medida que avanzan los capítulos.
El libro se convierte en un tratado sobre las huellas que una infancia difícil deja sobre las personas, y como estos traumas van marcando sus vidas de adultos y la forma como se relacionan con los demás. Así tenemos que Pablo cuando niño fue víctima de abandono y maltrato y a consecuencia de ello tiene una inteligencia emocional poco desarrollada, lo que luego repercutió en su matrimonio y en la relación con su hijo, quien de niño y adolescente mostró todas las señas de alguien que pide atención a gritos, pero Pablo era incapaz de demostrar sus sentimientos.
Para acentuar está relación directa entre infancia y la forma en como nos relacionamos de adultos la autora intercala varias historias verdaderas sobre violencia y maltrato como dando a entender que estos hechos se explican por los maltratos y violencia vivida en la infancia.
El libro es sobre las víctimas de distintas formas de maltrato y como este los marca de una y otra manera, y como es indispensable cortar ese círculo de violencia y proteger a quienes lo sufren, es también sobre el abandono que puede ser tanto físico como psicólogo.
Es tan claro que estos elementos son más importantes para la autora que el misterio que lleva a iniciar la lectura es aclarado cuando falta una buena parte para terminar el libro y que luego de saberse esta verdad no sucede nada que destaque en este sentido, con excepción de uno que otro hecho que tienden a dar un cierto cierre.
El final del libro trata de dar un cierto mensaje positivo en el sentido que la felicidad y la buena suerte en parte son decisiones de las personas y que en gran parte dependen de la actitud con que se reciben determinados hechos de la vida, en este sentido la personalidad de Raluca es muy esclarecedora.
En definitiva el libro me hubiera gustado mucho más si los temas que trata estuvieran abordados de otra manera y no mal simulados tras una mala historia de suspenso.







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GemaMG
 15 September 2020
Hace algunos años, antes de que mis gustos literarios se inclinaran claramente por la novela negra, Rosa Montero, Carmen Martin Gaite y Ana María Matute eran, entre otras, escritoras disfrutaba en todas y cada una de sus historias y de las que cada nueva novela era un verdadero regalo
Estos tiempos quedaron atrás y, para nuestra desgracia, Carmen Martin Gaite y Ana María Matute nos dejaron hace años, por suerte Rosa Montero sigue deleitándonos con sus letras y regalándonos maravillosas historias como la que hoy nos ocupa.
He de reconocer que cuando leí la sinopsis y vi la portada hubo algo que no me cuadraba, n o entendía el porqué de esa imagen de mujer. Una vez acabada la lectura debo confesar que ninguna otra me hubiera parecido más adecuada y es que esta imagen es pura belleza, como lo es el personaje de Raluca, uno de esos personajes que son luz, uno de esos personajes que te alegran la vida.
Rosa ha escrito una novela de supervivientes, una novela de segundas oportunidades, una novela sobre esas personas que tras cada varapalo, son capaces de volver a levantarse, haciéndolo incluso con más fuerzas y de aquellas otras que tras un revés, pierden el control con que ordenan su existencia encontrándose de repente en medio de un mundo hostil en el que no son capaces de manejarse y en el que solo queda la opción de empezar de nuevo o dejarse ir.
Ha escrito también una novela sobre el miedo, sobre las reacciones que provoca en nuestras vidas, sobre su forma de determinarnos, no solo en nuestros actos, sino incluso en nuestros sentimientos y pensamientos.
Y ha escrito, además, una novela sobre la culpa que nos reconcome y nos determina y que nos ahoga a veces, hasta no dejarnos respirar.
La autora ha construido una maravillosa novela de personajes llenos de matices, personajes reales llenos de luces y de muchas más sombras. Unos personajes de los que nos va dosificando la información, de los que nos va desgranando, a cuentagotas, un pasado que determina su presente, un pasado del que no somos capaces de separar la parte real de esa parte “ficticia” que a veces inventamos para “dulcificar” nuestras vivencias.
Hay personajes, así como hay personas, que ven la vida en color aunque su pasado haya sido negro, su presente sea gris y su futuro vire a gris oscuro y hay personajes, tantos como personas que ven la vida de color negro aunque su presente asemeje el mismo arcoíris y hay personas ancladas en el resentimiento que, hasta de las buenas rachas de la vida se empeñan en encontrar el lado más amargo y si no lo hay, se lo inventan.
Hay personas qué, aun con todo lo malo que les ha tocado vivir, son siempre capaces de encontrar la parte positiva que les permita avanzar y hay personas a quienes lo malo les paraliza, les vuelve la vida del revés y les lleva, irremediablemente al borde del abismo.
Hay personas que se enfrentan al presente pintando el cielo de colores y hay personas que en vez de enfrentarse al presente huyen de él, sin ser conscientes de que no se puede huir de uno mismo, que los errores, las culpas, los miedos y nuestros fantasmas van con nosotros donde quiera que vayamos.
Y estos dos polos que son opuestos son los protagonistas de esta historia, Raluca y Pablo, dos personas que se encuentran en un lugar atípico y forjan una relación asimétrica en la que uno se “desnuda” y el otro se esconde, en el que a base de tesón y de buena o mala suerte, depende de quién lo cuente, se acaba forjando una alianza de vasos comunicantes, en los que una parte de cada uno de ellos incide irremediablemente en el otro.
En un paisaje desolado y desolador y con unos personajes rotos, la autora construye una preciosa novela que nos habla de la culpa, el dolor, el abandono y el abuso, pero también del amor, de la solidaridad, de la supervivencia y ante todo y sobre todo de esa redención a la que todos tenemos derecho.
Es una novela deliciosa, escrita de manera magistral, con tantas frases grandiosas, tantos pensamientos sublimes y tantas reflexiones certeras que, en mi costumbre de anotar las frases que me hablan directamente, que tienen algo que ver con mi realidad o que me llevan a reflexionar, casi me han obligado a apuntar frases, cuando no párrafos completos en casi cada página.
No perdáis la oportunidad de acercaros a la prosa de Rosa Montero, no os perdáis el privilegio de conocer a un personaje como Raluca, os aseguro que no os vais a arrepentir.
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brownchoco
 16 December 2022
Cuando tomas una novela de tu biblioteca sin muchas expectativas y te deja tan buenas sensaciones cuando la lees es lo más,no son muchos sus personajes,pero estos están muy bien conseguidos y tratados con una elegancia absoluta. Es una narración con pinceladas de thriller y con algunos personajes oscuros. Una historia de segundas oportunidades,en donde damos un vuelco a la vida sin red de seguridad y sin esperar nada,eso sí,con ganas de seguir nuestro nuevo camino ,sin tener idea de hasta donde nos hará llegar y quienes dejaremos en la cuneta para dejar hueco a los que están por llegar.Sin duda una novela que me sorprendió para bien y la que recomiendo.
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Las críticas de la prensa (3)
Laverdad11 November 2020
Una mujer incapaz de rendirse, aferrada a una sonrisa.
Leer la crítica en el sitio web: Laverdad
revistan05 October 2020
En “La buena suerte”, la española Rosa Montero plantea un “thriller existencial”. Qué hacer cuando no hay más caminos.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
BurgosConecta14 September 2020
La narradora regresa con un optimista «thriller existencial sin asesinatos y plagado de enigmas y misterios».
Leer la crítica en el sitio web: BurgosConecta
Citas y frases (26) Ver más Añadir cita
SaritaSarita14 September 2020
Siempre creí que el amor consistía en encontrar a la persona adecuada, pero en realidad de lo que se trata es de escoger a la persona adecuada ¿no crees? Se trata de realizar una buena elección y entregarse de corazón.

La gente no se divide en ricos y pobres, negros y blancos, derechas e izquierdas, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, moros y cristianos. No. En lo que se divide de verdad la humanidad es entre buena y mala gente.
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pmarco84pmarco8423 April 2023
En lo que se divide de verdad la humanidad es entre buena y mala gente. Entre las personas que son capaces de ponerse en el lugar de los otros y sufrir con ellos y alegrarse por ellos, y los hijos de puta que sólo buscan su propio beneficio, que sólo saben mirarse la barriga.
Comentar  Me gusta         90
rafaperezrafaperez20 December 2022
No hay nada que envejezca tan deprisa como el amor mal amado.
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merysbooks_merysbooks_11 April 2022
El miedo es como una piedra que acarreas dentro del estómago. Día tras día vas tragando tu maraña de temores igual que los gatos se tragan sus pelos, hasta que acaban por formar una bola de pelo en la barriga, una densa pelota que produce ganas de vomitar y te obliga a caminar un poco encorvado, como esperando un golpe. El miedo es un parasito, un invasor. Un vampiro que te chupa los pensamientos, porque no puedes alejarlo de tu cabeza. E incluso si, en un raro momento de tregua, consigues olvidar por un instante tu miedo, siempre queda cierta pesadumbre pendiendo sobre ti, una vaga premonición de riesgo y desgracia. No hay manera de librarse por completo de él.
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marta_lomarta_lo02 January 2021
Silencio. Ahora también dentro de su cabeza. Siempre fue un hombre muy callado. Una costumbre defensiva aprendida en la infancia, supone. Cuando has crecido sin madre y con un padre alcohólico, prefieres no hacer ruido. Borrarte. Que él no se acuerde de ti. Que no te vea.
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Videos de Rosa Montero (25) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de  Rosa Montero
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