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ISBN : 8420439452
Editorial: Alfaguara (27/08/2020)

Calificación promedio : 4.09/5 (sobre 41 calificaciones)
Resumen:
«La alegría es un hábito.»

¿Qué impulsa a un hombre a bajarse anticipadamente de un tren y ocultarse en un pueblo de mala muerte? ¿Quiere recomenzar su vida o pretende acabar con ella? Tal vez esté huyendo de alguien, o de algo, o incluso de sí mismo, y el destino le ha traído a Pozonegro, un antiguo centro hullero que ahora agoniza. Por delante de su casa pasan trenes que pueden ser salvación o condena, mientras los perseguidores estrechan el cerco. ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (29) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 18 septiembre 2020
Acabo de terminar su última novela y, como siempre que leo algo de Rosa Montero, me siento afortunada.
La forma del texto participa de la frescura propia de la novela actual. Comienza como una obra de misterio, con una serie de preguntas que el lector se va haciendo ¿Quién es Marcos? ¿Por qué persigue la policía a Pablo Hernando? ¿Por qué éste huye de su despacho de arquitectos y se instala en un pueblo sin apenas vida? ¿Qué pretende en realidad? Pero no es una novela de misterio al uso, en ella se intuye la escuela periodística, cantera inagotable de sucesos reales que acercan cada vez más a universos irreales sacados del terror de la ciencia ficción.
Rosa Montero es la redactora que intercala, con rigor, una serie de noticias aparecidas tiempo atrás en la prensa, que aluden a crímenes contra la infancia, abusos a niños provocados por sus propios padres, asesinatos, torturas, violaciones… Asimismo deja constancia de la brutalidad que los falangistas llevaron a cabo con los más débiles, los mineros, sometiéndolos a la tortura y al dolor de sentirse artífices de las muertes de sus propios compañeros. Y evidencia la atrocidad de aquellos que se sienten superiores, cuando en realidad son cobardes que actúan arropados por la masa, seguros al saber que se enfrentan al indefenso, como «aquellos dos mendigos a los que rociaron con gasolina en un cajero de Madrid y los quemaron vivos».
Además de noticias periodísticas, la autora expone, con un punto de humor, leyendas sobre aquellos que se creen por encima de los demás y no aceptan ayuda, como la del «barquito de Yiannis». Asimismo encontramos citas de autores literarios, como Quevedo o Pessoa, «Si el corazón pudiera pensar, se pararía», que dan fe de la locura actual, y versos de cantantes que denuncian el acoso a la mujer «malamente, tras, tras».
En esta oscura fantasía real, Rosa Montero alumbra con una realidad imaginada que conecta desde el principio con la sensibilidad del lector, quedando un equilibrio entre su universo esperanzado y la dureza de una realidad en la que el hombre deja de serlo cuando se deja llevar por la frustración, el sentimiento de rechazo o la enfermedad.
La forma de la buena suerte es actual. El narrador omnisciente cambia a veces a segunda persona para increparse desde el propio personaje, para demostrar una obsesión que se agudiza por el efecto de la enumeración de las oraciones cortas, «¿Han quedado para luego? ¿En otro lugar? ¿Pablo se va a ir? ¿Regresará a Madrid? Para. ¡Para ya! […] ¡No sigas siendo un hámster!».
En otras ocasiones la tercera persona pasa a primera para incriminarse a sí mismo, de manera que los horrores de los demás, de la sociedad, quedan unidos a los suyos, al individuo; aparece entonces la incertidumbre de lo terrible, del dolor que podamos llegar a experimentar «Va mareado, se ahoga, el pánico le ronda […] ¿Quién es el responsable de tanto dolor?, ¿Cómo pueden, cómo puedo soportarlo?».
También en las analepsis descubrimos la infancia traumática de ambos protagonistas, el desamparo, la soledad, el maltrato infantil que acude a la memoria, que nos atiza cuando lo revivimos en el presente, hasta que somos conscientes de que forma parte de la vida del hombre y de que podemos llegar a comportarnos de manera más desnaturalizada que los propios animales, «El amor entre padres e hijos está tremendamente mitificado».
Y sin embargo en esta fealdad que nos rodea siempre podremos encontrar belleza, alegría; por eso las descripciones, ayudadas por diminutivos afectivos y humor, contienen gran amor hacia los personajes, pero sobre todo, a la vida: «hay un arbolito seco como de unos dos metros de altura, el cadáver de una planta joven. En las ramas de la pequeña y pelada copa, alguien ha atado media docena de flores artificiales, una en cada ramita, una burda simulación de que el árbol está vivo».
La buena suerte representa la confianza que Rosa Montero ha ido imprimiendo en su obra, y la empatía que siempre ha mostrado con la vida y con los más desfavorecidos. En la novela se privilegia a la persona, no al grupo o a la clase por lo que la estabilidad jerárquica queda anulada en favor de la movilidad social. La autora sigue rompiendo lanzas con el fin de que cambien las situaciones en que la mujer sobre todo, desde niña, está expuesta a los malos tratos, al abuso y al silencio; para ello enfrenta el demonio de la violencia con aquello que da sentido a su obra y a la vida: la inflexibilidad ante cualquier tipo de agresor, ya sea el que se aprovecha de la mujer, como Moka, de los desprotegidos, como los neonazis o de aquellos que envidia, como Benito.
Sí intenta comprender a Ana María, porque sabe que una de las consecuencias del maltrato y el abandono es la infelicidad y el maltrato «Recuerda a sus vecinas, la madre y la niña, tan pálidas las dos, tan poca cosa, inanimadas casi en aquella tarde de piscina». El recuerdo es importante. El protagonista, Pablo Hernando, recuerda constantemente su vida. Una vida llena de contrastes, el dolor que ha soportado en su persona, desde pequeño, se ha visto compensado con el éxito laboral y económico, por lo que de manera inconsciente fue dejando de lado el ámbito privado para concentrarse en su profesión hasta que se da cuenta del daño que ha hecho y del vacío que siente. Raluca García será la persona encargada de descubrirle el gozo de hacer bien las cosas, aunque sean insignificantes, el gusto de intervenir para que hasta lo más feo resulte gratificante «Hay un cierto placer en colocar las baldas. Que los colores de los productos armonicen, que los artículos se vean bien, que las pequeñas torres sean equidistantes y estables». Raluca le hace percibir la buena suerte que tiene. Ella, con una vida a sus espaldas marcada por la angustia, sin apenas futuro laboral, personal o social, vive la esperanza del presente, de encontrar en todo lo que la rodea la alegría necesaria para seguir adelante.
La buena suerte es la negativa de las víctimas a convertirse en verdugos. Es la superación de los traumas infantiles hasta conseguir interactuar en la sociedad de manera positiva. Pablo vuelve a soñar con Raluca, o empieza a vivir al encontrarla. Necesita crear un mundo más feliz, menos oprimido por el poder del dinero y sus consecuencias deshumanizadoras. En este mundo se va elaborando una nueva identidad formada por todos los aspectos que más le gustan de él. Un mundo formado por Raluca, Felipe y Perra, en el que cada uno le ha aportado lo necesario para crecer y sentirse bien. Perra le ha mostrado el calor incondicional de la compañía, Felipe le ha descubierto el amor por la vida y la empatía «En lo que se divide de verdad la humanidad es entre buena y mala gente. Entre las personas que son capaces de ponerse en el lugar de los otros y sufrir con ellos y alegrarse con ellos, y los hijos de puta que sólo buscan su propio beneficio». Y Raluca le enseña la bondad de la inocencia, la fuerza y el optimismo. Pablo consigue, eso creemos, ser feliz en el mundo que se fabrica lleno de esperanzas.
Rosa Montero nos conquista de nuevo, hace que deseemos ese mundo que ella sueña una y otra vez, donde el amor por lo que nos rodea es lo más importante, «Raluca es un planeta, Raluca es la Tierra flotando en el espacio, azul y verde y blanca por la nata batida de las nubes, como una bola soleada y fulgurante, tan bella como la más bella joya en la solitaria negrura del cosmos, y Pablo es un meteorito que cae desenfrenado hacia ella, atrapado por la inexorable ley de la gravedad».

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astateaine
 09 octubre 2020
Pese a los buenos comentarios y críticas que hay de este libro, debo decir que no me ha gustado y me pareció fuertemente tedioso.
Al comienzo no hay claridad de hacia donde va el relato, de a poco se van armando las piezas como si se tratara de un puzzle, lo que sabemos es que Pablo de forma intempestiva se baja de un tren y dejando todo atrás se instala en un pueblo con el cual no ha tenido hasta ese momento relación alguna. ¿Qué motiva está decisión? Esa pregunta es lo que lleva a seguir leyendo, se descubre que el protagonista huye de algo o de alguien que le provoca un fuerte miedo. Pero a la medida que se avanza el supuesto misterio que sirve de enganche para la lectura va perdiendo fuerza e interés y su importante dentro de la trama va siendo eclipsado por otras cuestiones que a todas luces la autora le da más relevancia.
Es evidente que la autora quiere plantear varios temas acerca de la culpa y la violencia, pero lo disfrazas este interés con una supuesta novela de suspenso haciendo que el libro pierda las características propias de este género, no ocurre nada relevante que acentúe y recuerde que se trata de un thriller, excepto uno que otro, pero que su falta de importancia queda demostrada a medida que avanzan los capítulos.
El libro se convierte en un tratado sobre las huellas que una infancia difícil deja sobre las personas, y como estos traumas van marcando sus vidas de adultos y la forma como se relacionan con los demás. Así tenemos que Pablo cuando niño fue víctima de abandono y maltrato y a consecuencia de ello tiene una inteligencia emocional poco desarrollada, lo que luego repercutió en su matrimonio y en la relación con su hijo, quien de niño y adolescente mostró todas las señas de alguien que pide atención a gritos, pero Pablo era incapaz de demostrar sus sentimientos.
Para acentuar está relación directa entre infancia y la forma en como nos relacionamos de adultos la autora intercala varias historias verdaderas sobre violencia y maltrato como dando a entender que estos hechos se explican por los maltratos y violencia vivida en la infancia.
El libro es sobre las víctimas de distintas formas de maltrato y como este los marca de una y otra manera, y como es indispensable cortar ese círculo de violencia y proteger a quienes lo sufren, es también sobre el abandono que puede ser tanto físico como psicólogo.
Es tan claro que estos elementos son más importantes para la autora que el misterio que lleva a iniciar la lectura es aclarado cuando falta una buena parte para terminar el libro y que luego de saberse esta verdad no sucede nada que destaque en este sentido, con excepción de uno que otro hecho que tienden a dar un cierto cierre.
El final del libro trata de dar un cierto mensaje positivo en el sentido que la felicidad y la buena suerte en parte son decisiones de las personas y que en gran parte dependen de la actitud con que se reciben determinados hechos de la vida, en este sentido la personalidad de Raluca es muy esclarecedora.
En definitiva el libro me hubiera gustado mucho más si los temas que trata estuvieran abordados de otra manera y no mal simulados tras una mala historia de suspenso.



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GemaMG
 15 septiembre 2020
Hace algunos años, antes de que mis gustos literarios se inclinaran claramente por la novela negra, Rosa Montero, Carmen Martin Gaite y Ana María Matute eran, entre otras, escritoras disfrutaba en todas y cada una de sus historias y de las que cada nueva novela era un verdadero regalo
Estos tiempos quedaron atrás y, para nuestra desgracia, Carmen Martin Gaite y Ana María Matute nos dejaron hace años, por suerte Rosa Montero sigue deleitándonos con sus letras y regalándonos maravillosas historias como la que hoy nos ocupa.
He de reconocer que cuando leí la sinopsis y vi la portada hubo algo que no me cuadraba, n o entendía el porqué de esa imagen de mujer. Una vez acabada la lectura debo confesar que ninguna otra me hubiera parecido más adecuada y es que esta imagen es pura belleza, como lo es el personaje de Raluca, uno de esos personajes que son luz, uno de esos personajes que te alegran la vida.
Rosa ha escrito una novela de supervivientes, una novela de segundas oportunidades, una novela sobre esas personas que tras cada varapalo, son capaces de volver a levantarse, haciéndolo incluso con más fuerzas y de aquellas otras que tras un revés, pierden el control con que ordenan su existencia encontrándose de repente en medio de un mundo hostil en el que no son capaces de manejarse y en el que solo queda la opción de empezar de nuevo o dejarse ir.
Ha escrito también una novela sobre el miedo, sobre las reacciones que provoca en nuestras vidas, sobre su forma de determinarnos, no solo en nuestros actos, sino incluso en nuestros sentimientos y pensamientos.
Y ha escrito, además, una novela sobre la culpa que nos reconcome y nos determina y que nos ahoga a veces, hasta no dejarnos respirar.
La autora ha construido una maravillosa novela de personajes llenos de matices, personajes reales llenos de luces y de muchas más sombras. Unos personajes de los que nos va dosificando la información, de los que nos va desgranando, a cuentagotas, un pasado que determina su presente, un pasado del que no somos capaces de separar la parte real de esa parte “ficticia” que a veces inventamos para “dulcificar” nuestras vivencias.
Hay personajes, así como hay personas, que ven la vida en color aunque su pasado haya sido negro, su presente sea gris y su futuro vire a gris oscuro y hay personajes, tantos como personas que ven la vida de color negro aunque su presente asemeje el mismo arcoíris y hay personas ancladas en el resentimiento que, hasta de las buenas rachas de la vida se empeñan en encontrar el lado más amargo y si no lo hay, se lo inventan.
Hay personas qué, aun con todo lo malo que les ha tocado vivir, son siempre capaces de encontrar la parte positiva que les permita avanzar y hay personas a quienes lo malo les paraliza, les vuelve la vida del revés y les lleva, irremediablemente al borde del abismo.
Hay personas que se enfrentan al presente pintando el cielo de colores y hay personas que en vez de enfrentarse al presente huyen de él, sin ser conscientes de que no se puede huir de uno mismo, que los errores, las culpas, los miedos y nuestros fantasmas van con nosotros donde quiera que vayamos.
Y estos dos polos que son opuestos son los protagonistas de esta historia, Raluca y Pablo, dos personas que se encuentran en un lugar atípico y forjan una relación asimétrica en la que uno se “desnuda” y el otro se esconde, en el que a base de tesón y de buena o mala suerte, depende de quién lo cuente, se acaba forjando una alianza de vasos comunicantes, en los que una parte de cada uno de ellos incide irremediablemente en el otro.
En un paisaje desolado y desolador y con unos personajes rotos, la autora construye una preciosa novela que nos habla de la culpa, el dolor, el abandono y el abuso, pero también del amor, de la solidaridad, de la supervivencia y ante todo y sobre todo de esa redención a la que todos tenemos derecho.
Es una novela deliciosa, escrita de manera magistral, con tantas frases grandiosas, tantos pensamientos sublimes y tantas reflexiones certeras que, en mi costumbre de anotar las frases que me hablan directamente, que tienen algo que ver con mi realidad o que me llevan a reflexionar, casi me han obligado a apuntar frases, cuando no párrafos completos en casi cada página.
No perdáis la oportunidad de acercaros a la prosa de Rosa Montero, no os perdáis el privilegio de conocer a un personaje como Raluca, os aseguro que no os vais a arrepentir.
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lavidademisilencio
 04 enero 2021
Pablo es un exitoso arquitecto trabajando en Madrid. Un día, en el trayecto en tren de camino a una conferencia en Málaga, vislumbra una pequeña población que le llama la atención: Pozonegro. Algo en él le hace no solo bajarse en esa parada, sino comprarse un destartalado piso allí, donde se pone a vivir de inmediato. ¿Qué pudo llevarle a dejar atrás su vida anterior y empezar una nueva en un pequeño pueblo donde no conoce a nadie?
Conforme pasan los días irá cruzándose con los vecinos de Pozonegro. Pablo, hermético y reservado, no querrá acercarse a nadie; sin embargo, Raluca, su desenfadada y dicharachera vecina no se lo pondrá fácil. Poco a poco, con su buen corazón y sus ganas de ayudar, se hará hueco en la vida de Pablo. También lo hará su vecino, Felipe, un anciano que hará todo por proteger a Raluca de todo mal.
Pero no todo serán buenas caras en Pozonegro; la llegada de Pablo ha despertado la desconfianza en algunos de sus habitantes y, con ello, se ha ganado enemigos que le harán la vida imposible.
¿Podrá Pablo vivir pacíficamente en Pozonegro, o tarde o temprano se revelará la razón que lo llevó allí?
La buena suerte es una novela de 328 páginas cuyos capítulos son cortos y sin numerar. Se narra en tercera persona y en presente, tomando la perspectiva de numerosos personajes, pero centrándose sobre todo en las voces de Pablo y Raluca.
La novela se relata de forma cronológica y tiene lugar en Pozonegro, una pequeña población de orígenes mineros situada en Ciudad Real. La ambientación es uno de los aspectos que más he valorado de la novela, pues Rosa Montero ha conseguido transportarme a ese lúgubre lugar que, a pesar de ser todo ruinas, conserva su encanto gracias a las personas que lo habitan. La autora trata el pueblo como un personaje más, dotándolo de un aura que atraviesa las páginas.
En cuanto al ritmo, es pausado, tomándose la autora el tiempo adecuado en desvelarte poco a poco los secretos de sus personajes, haciendo que les vayas conociendo y te encariñes de ellos. Empiezas La buena suerte tan desorientado como el propio Pablo, sin saber qué le ha llevado allí ni cuál es el rumbo que tomará la historia. Conforme avanzas en la lectura, le empiezas a conocer y va cobrando todo sentido de forma gradual, sin grandes giros ni sorpresas en la trama.
Me ha gustado de la pluma de Rosa Montero su sencillez, la manera que tiene de convertir en extraordinario lo cotidiano. No adorna la historia con florituras; hay pasajes muy crudos y la autora no los maquilla. La belleza de la buena suerte reside en que es una historia de a pie, con personajes muy realistas y con los que podrías cruzarte en la vida real.
De la trama me ha gustado cómo va envolviendo al lector hasta que no puede dejar de leer. El misterio que gira en torno tanto a los personajes —especialmente a Pablo— como al pueblo hace que las páginas prácticamente pasen solas.
A destacar queda también el fuerte mensaje de esperanza y optimismo frente a las adversidades. En La buena suerte los personajes han tenido vidas duras, han vivido situaciones que los han llevado al límite y cada uno lo ha sobrellevado a su manera. Sin embargo, gracias a Raluca, con lo que se queda el lector es con un mensaje positivo, buscando en lo negativo una oportunidad para crecer en lugar de achantarse. También enseña el libro a encontrar la belleza en lo simple, en lo sencillo. Dejar de lado lo superficial y centrarse en lo importante, en el valor de las cosas.
La buena suerte aborda la temática de la crianza y del peso que tienen los padres en el desarrollo de los hijos.
También trata la locura y lo hace de una forma muy apropiada y respetuosa. La introduce en la trama y la libera de todos los prejuicios a la que siempre va sujeta.
En cuanto al final, me ha gustado cómo ha cerrado la historia sin dejar ningún cabo suelto. Me ha parecido el desenlace más adecuado para La buena suerte, siendo este muy fiel a los personajes y a su desarrollo a lo largo de la historia.
Con respecto a los personajes, me ha fascinado que se nos presenta a personas que van desde la bondad más absoluta a la maldad más extrema. Además, también conocemos a otros personajes que no podríamos etiquetar como buenos o malos, pues, como todo el mundo, están llenos de matices.
Como ya he mencionado, Pablo es una persona muy cerrada y hermética nada más llega a Pozonegro. No hay manera de que se abra, ni se exprese. Es entonces cuando llega Raluca a su vida y, poco a poco, la deja entrar en su vida. La dinámica entre ellos dos me ha parecido fascinante, pues son las dos caras de una misma moneda; él introvertido y reservado, ella extrovertida y dicharachera. A pesar de formar un dúo muy peculiar, se complementan muy bien y sacan lo mejor el uno del otro.
Para evitar spoilers no comentaré nada sobre los antagonistas, de los que comentaría que me han gustado pero me ha faltado saber más sobre sus motivos e indagar más en sus psiques.
En definitiva...
Una emocionante novela que, ambientada en un lúgubre y recóndito pueblo minero, nos presenta a personajes atormentados por su pasado. Sin embargo, a pesar de todos los obstáculos a los que los protagonistas se han enfrentado a lo largo de su vida, prevalece en "La buena suerte" un mensaje de esperanza y optimismo, la necesidad de girar las tornas y encontrar belleza hasta en los momentos más oscuros. Una obra que no deja indiferente.
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marta_lo
 02 enero 2021
Aunque no me ha parecido el mejor libro de Rosa Montero, lo he disfrutado bastante y me ha conseguido enganchar.
Eso sí, en este utiliza la misma fórmula para atraer al lector que en La loca de la casa. No desvelé de qué trataba esta fórmula tan eficaz para atraer la atención del lector cuando reseñé ese libro ni lo voy a hacer ahora. Solo decir que lo vuelve a conseguir, pero no me ha sorprendido en esta ocasión, ya que conocía este truco de su otra obra.
La trama es sencilla, pero con una fórmula que atrapa desde las primeras páginas: chico malo quiere ser bueno, chica buena quiere que se fije en ella. El tópico de que a las chicas hetero nos van los chicos malos. No obstante, el protagonista masculino tiene un oscuro secreto, y este hace que el lector se pregunte cual es durante su lectura.
Llama la atención la intercalación de consejos para sobrevivir a grandes catástrofes con el texto. Es una herramienta que el protagonista utiliza para relajarse, pero también una fórmula de la autora para descansar entre sorpresa y sorpresa.
Algunas críticas han etiquetado este libro como thriller, pero a mí no me lo ha parecido. En mi opinión, quizá tenga tintes de suspense, pero me parece que traspasa más la línea de lo romántico que de thriller. No obstante, esta es solo mi manera de verlo. Confieso que entiendo la postura de suspense, pero no me parece lo suficientemente sorpresivo en ese sentido como catalogarlo así.
Igualmente, si alguna vez la autora quiere escribir un thriller auténtico, creo que lo haría muy bien. Sabe jugar con fórmulas que enganchan, confunden y sorprenden.
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Las críticas de la prensa (3)
Laverdad11 noviembre 2020
Una mujer incapaz de rendirse, aferrada a una sonrisa.
Leer la crítica en el sitio web: Laverdad
revistan05 octubre 2020
En “La buena suerte”, la española Rosa Montero plantea un “thriller existencial”. Qué hacer cuando no hay más caminos.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
BurgosConecta14 septiembre 2020
La narradora regresa con un optimista «thriller existencial sin asesinatos y plagado de enigmas y misterios».
Leer la crítica en el sitio web: BurgosConecta
Citas y frases (17) Ver más Añadir cita
SaritaSarita14 septiembre 2020
Siempre creí que el amor consistía en encontrar a la persona adecuada, pero en realidad de lo que se trata es de escoger a la persona adecuada ¿no crees? Se trata de realizar una buena elección y entregarse de corazón.

La gente no se divide en ricos y pobres, negros y blancos, derechas e izquierdas, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, moros y cristianos. No. En lo que se divide de verdad la humanidad es entre buena y mala gente.
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marta_lomarta_lo02 enero 2021
Silencio. Ahora también dentro de su cabeza. Siempre fue un hombre muy callado. Una costumbre defensiva aprendida en la infancia, supone. Cuando has crecido sin madre y con un padre alcohólico, prefieres no hacer ruido. Borrarte. Que él no se acuerde de ti. Que no te vea.
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reinalectorareinalectora02 octubre 2020
Es necesario aprender a amar en la infancia, como se aprende a caminar o a hablar.
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GemaMGGemaMG15 septiembre 2020
Se diría que este hombre no ha logrado un acuerdo con la vida, un acuerdo consigo mismo, lo cual, a estas alturas ya todos lo sabemos, es el único éxito al que podemos aspirar: a llegar como un tren, cómo este mismo tren, a una estación aceptable.
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GemaMGGemaMG21 septiembre 2020
Lo más importante, se dice ese niño qué ahora es ese hombre, es tener siempre el control. Qué es justo lo que ahora se le escapa.
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Videos de Rosa Montero (23) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de  Rosa Montero
Rosa Montero, autora de «La buena suerte», visita nuestro Libromatón.
#Libromatón #RosaMontero
Ficha de «La buena suerte»: https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/7120-la-buena-suerte-9788420439457
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