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ISBN : 8483657104
Editorial: Suma de Letras (06/07/2011)

Calificación promedio : 4.02/5 (sobre 62 calificaciones)
Resumen:
En vísperas de la Primera Guerra Mundial una niña es abandonada en un barco con destino a Australia. Una misteriosa mujer llamada La Autora ha prometido cuidar de ella, pero desaparece sin dejar rastro... Un terrible secreto sale a la luz... En la noche de su veintiún cumpleaños, Nell O'Connor descubre que es adoptada, lo que cambiará su vida para siempre. Décadas más tarde, se embarca en una búsqueda de la verdad de sus antepasados que la lleva a la ventosa cos... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (21) Ver más Añadir una crítica
margazquez
 01 febrero 2020
Las editoriales que rechazaron los manuscritos de Kate Morton andarán tirándose de los pelos. Esta australiana afincada en Brisbane ha conseguido con su segundo libro, El jardín olvidado, toda una legión de lectores y de fans que se han rendido a sus pies, andan leyendo su primera novela, La casa de Riverton, y ya están impacientes ante la inminente publicación de su tercera novela, Las horas distantes.
Y es que "El jardín olvidado" engancha.
Buena parte de este éxito la tiene la campaña de promoción que Suma de letras le está dedicando al libro. Tiene su propia página en Facebook y gracias a los sorteos que realiza la editorial y a las reseñas que cuelgan los lectores la página tiene ya un buen número de adeptos que no han dudado en pinchar el “me gusta”.

Además de tan magna campaña publicitaria no hay que dejar de lado el trocito de gloria que, a mi juicio, le corresponde al creador de la portada del libro, infinitamente mejor y más sugestiva que las portadas extranjeras. Su nombre es Eduardo Ruiz y considero que merece también ser mencionado puesto que parte el éxito del libro se debe al exquisito diseño de la portada.

Sin embargo un libro no llega a tan altas cimas tan sólo por las campañas de promoción y por una portada atractiva y sugerente siendo el buen oficio en el arte de escribir de Kate Morton el que ha conseguido que miles de personas se hayan acercado a la lectura de este libro, encumbrándolo como una de las mejores novelas del pasado y a la vez tan cercano 2011.
Imagino que la historia del libro es de sobra conocida por todos a la vista de las cifras de ventas que presenta, pero por si alguien todavía no lo sabe, transcribo la sinopsis de la contraportada del libro:

"En vísperas de la Primera Guerra Mundial, una niña es abandonada en un barco con destino a Australia. Una misteriosa mujer llamada la Autora ha prometido cuidar de ella, pero la Autora desaparece sin dejar rastro…
Un terrible secreto sale a la luz…
En la noche de su veintiún cumpleaños, Nell O'Connor descubre que es adoptada, lo que cambiará su vida para siempre. Décadas más tarde, se embarca en la búsqueda de la verdad de sus antepasados que la lleva a la ventosa costa de Cornualles.
Una misteriosa herencia que llega en el siglo XXI…
A la muerte de Nell, su nieta Casandra recibe una inesperada herencia: una cabaña y su olvidado jardín en las tierras de Cornualles que es conocido por la gente por los secretos que estos esconden. Aquí es donde Casandra descubrirá finalmente la verdad sobre la familia y resolverá el misterio, que se remonta un siglo, de una niña desaparecida."

El jardín olvidado es la historia de varias mujeres, principalmente de tres, la niña abandonada, Nell; una escritora de cuentos de hadas, La autora Eliza Makepeace; y Casandra, la nieta de Nell. Todas ellas presentan un pasado con muchos claroscuros que se irá desentrañando conforme avanza la historia.
Varias fuentes sirvieron de inspiración a Kate Morton para escribir El jardín olvidado. La más importante fue un caso real que le contaron sobre una niña que apareció sola en un puerto de Australia, historia con la que arranca la novela. Su abuela fue también fuente de inspiración para Morton, quien le contó que a los 21 años supo que había sido adoptada, hechos que le sirvieron para dar vida al personaje de Nell. Y por último Los jardines perdidos de Heligan en Cornualles, que si bien no están mencionados explícitamente en el libro, también fueron un punto clave a la hora de escribir la novela.
 La historia se va contando con saltos en el tiempo según se trate de una u otra de las tres protagonistas, por lo que iremos del pasado al presente pasando por distintas épocas y lugares desde 1900 a 2005. Pese a ser un libro de sagas familiares y forjarse en un periodo de tiempo tan amplio, la historia del libro no va de la mano de sucesos históricos acaecidos en las épocas narradas a diferencia de otros libros sobre sagas familiares donde la historia es protagonista indiscutible. El jardín olvidado no es por tanto una novela histórica y más que nada lo digo para que nadie se despiste al leer en la sinopsis lo de la Primera Guerra Mundial.
 
Los saltos en el tiempo y las distintas voces que los acompañan en la narración pueden al principio resultar un tanto liosos pero no lleva mucho hacerse con la historia porque está muy bien contada. A medida que vamos descubriendo de la mano de cada protagonista una pieza más, Kate Morton añade nuevas piezas, de manera que quedas enganchada desde la primera hasta la última página del libro. Tampoco el misterio que envuelve la historia del libro tiene nada que ver con las novelas de suspense tal cual las conocemos. Aquí no hay detectives ni policías. Aquí hay secretos familiares que marcarán las vidas de tres generaciones de mujeres.
  
La historia de la autora, Eliza, es sin lugar a dudas la que más sobrecoge y la que más me ha gustado, sobre todo en lo tocante a la parte dedicada a su infancia, que consigue transportarte hasta los cuentos de Dickens, esos que estaban poblados de adultos miserables y usureros y niños que malvivían y a duras penas sobrevivían, teniendo siempre presente la amenaza del orfanato. Y es que si algo destaca en este libro, por encima del misterio que lo envuelve, es la perfecta ambientación que tiene la novela. Porque ésta es también una novela de descripciones de lugares, de edificios, que se convierten casi en un personaje más, y todo ello de la mano de una prosa exquisita, asequible y amena, muy al estilo de las novelas victorianas.

No sólo resultan interesantes las tres protagonistas principales de la historia, hay otras que incluso me han llegado más que Nell o Casandra. Adeline es un personaje con el que pese a ser "la mala de la película" he empatizado. He podido sentir la amargura de esa mujer, el amor incondicional hacia su hija enferma Rose, el no sentirse ni de una clase social ni de otra, queriendo pertenecer a toda costa a una pero sintiéndose en su fuero interno de la otra. He podido oír el roce de sus pesados vestidos de época al andar, y todo ello gracias a la perfecta descripción que hace Kate Morton, sin escatimar en detalles, pero haciéndolo de forma amena, sin aburrir, antes al contrario, gracias a ellos consigues introducirte tanto en la historia de la novela.
A mí, que soy tan amante del misterio, una vez leído el libro me doy cuenta de que ni tan siquiera eso ha sido ni lo más importante ni lo que más me ha gustado. Lo mejor ha sido el disfrutar página a página de una prosa encantadora que recupera lo mejor de los clásicos. Y tanto es así que temes que se acabe y entonces entiendes que los lectores salgan corriendo a hacerse con "La casa de Riverton" o anden expectantes ante la próxima publicación de "Las horas distantes".
 
No obstante ser una historia redonda también se le pueden poner "peros" al libro, como por ejemplo, el no terminar de entender la reacción de Nell ante el descubrimiento de su adopción, algo que me ha resultado excesivo y por ende un poco inverosímil, o el no terminar de empatizar con Casandra pese a ser el hilo conductor de la novela y sin cuya presencia no se podría desvelar ese secreto de familia que conforma el nudo principal de la historia.
Los personajes masculinos, si bien muy interesantes dos de ellos, Linus y Nathaniel, están bien perfilados pero poco desarrollados, lo que hace que algunas circunstancias queden inconclusas. Concretamente el personaje de Linus, pese a devenir bastante jugoso, me ha resultado poco creíble quizá por esa falta de desarrollo. Y el de Nathaniel sin duda podía haber dado mucho más de sí de haber decidido Kate Morton ahondar tanto en ellos como lo ha hecho con las mujeres del libro.
Y es que, no nos engañemos, El jardín olvidado es una novela escrita por una mujer y escrita sobre todo para mujeres y aunque no dudo de que pueda ganar adeptos en el género masculino, será sin duda en el femenino donde los tendrá a mansalva. No debe llevar sin embargo este comentario a error porque esto no es un folletín ni una novela romántica, y pese a que Suma de letras la encuadre en el género de "Novela de sentimientos", que los hay, no por ello cae en el sentimentalismo ni en la lágrima fácil.
Algunos lectores también podrán encontrar un fallo en el desenlace y lo tildarán de previsible, de estar cantado, circunstancia que no tiene la más mínima importancia porque lo verdaderamente interesante del libro se encuentra a lo largo de sus más de 500 páginas. Ya digo que no es una obra maestra pero ronda la perfección. Hasta los cuentos que se narran dentro del libro, escritos por el personaje de Eliza, La autora, son bonitos, y es que "El jardín olvidado" es un cuento de hadas con la fuerza de los clásicos pero dotado de un halo actual que te transportará durante sus más de 500 páginas a un mundo del que no querrás salir.

En conclusión "El jardín olvidado" es una novela redonda, con una historia inolvidable, escrita con una prosa de gran calidad y que te deja con ganas de seguir leyendo el resto de la obra de Kate Morton, circunstancia que, no me cabe duda, es el mejor piropo que se le puede dedicar a un libro.

 

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Paloma
 08 junio 2020
El Jardín Olvidado me ha parecido una novela entretenida, que cumple con su propósito y en particular, que me ayudó a salir de una especie de ‘bloqueo de lector' porque mis lecturas anteriores a ésta habían sido francamente mediocres. Este es uno de esos libros que son ágiles, con una buena dosis de misterio que captan la atención y quiere uno devorarlos para saber qué sucede al final.
Morton me ha parecido una buena escritora, ya que hila tres tramas distintas de una manera muy inteligente. Esta novela narra la historia de Nell, una niña que a los cuatro años llega sola a Australia en un barco procedente de Inglaterra y sin nada más que una maleta que contiene poca información sobre su identidad. Muchos años después, tras su muerte, Cassandra, nieta de Nell, descubre su secreto y emprende un viaje a Inglaterra para descubrir la verdad sobre el origen de su abuela. La tercera perspectiva es justo los secretos de la familia de Nell y su relación con Eliza Makepeace, autora de cuentos de hadas clásicos y quien es de los únicos recuerdos que conserva de su niñez.
La construcción de la atmósfera me ha encantado, en particular los recuerdos y la personalidad de Eliza y la familia Mountrachet: era tan fácil imaginar esas casas victorianas, captar el olor de libros viejos impresos con historias fantásticas de hadas y un tanto terroríficas y sentir el frescor de un jardín inmenso, oyendo el rumor de las olas del mar golpeando la costa de Cornualles.
También disfruté mucho del personaje de Eliza y no pude más que imaginarla como una de esas musas pre-rafaelitas que inspiraron a muchos pintores y escritores de la época. En verdad me hubiera encantado una novela solo para ella, y con un final distinto. Sin spoilear, creo que merecía más y sacrificó mucho por gente que no valía la pena.
El pero que le pongo al libro es que, con todo lo que me gustó, creo que pudo ser más conciso y que justo a mitad del libro, muchas cosas sobran y la lectura pierde su agilidad. Por ejemplo, la perspectiva de Cassandra pudo haberse omitido, o haberse hecho más corta. Y no tengo nada contra su personaje pero creo que realmente Cassandra y Nell pudieron ser una sola perspectiva, en términos de la búsqueda para descubrir el secreto. Lo mismo me pasó con algunos de los pasajes de la vida de Eliza –por ejemplo toda su niñez y sus carencias en Londres, a los que sí se dedican algunos capítulos, si bien me resultaron muy entretenidas (y como dije, merecerían un libro por si mismas) en el conjunto total de la novela me parecieron que si se hubiera eliminado, no afectaría a la trama principal de El Jardín Olvidado.
Por otra parte, hubo algunas acciones de los personajes que no me encantaron, por ejemplo cuando Nell descubre la verdad de su origen por voz de su padre, cuando alcanza la mayoría de edad, la verdad que se vuelve un tanto insoportable y demasiado fría. Sin duda es algo que la marca pero me pareció una reacción exagerada. Asimismo, Eliza, con todo lo que sufrió durante su infancia y el fuerte carácter que formó, me parece que al final se ablanda demasiado ante su familia que claramente solo quería sacar provecho de ella. Una mujer de esta personalidad creo que hubiera sido un poco más inteligente en sus decisiones.
Con todo, me ha parecido una novela bien escrita, interesante y que mantuvo la mayor parte del tiempo mi atención, y sin duda, me dejó con ganas de leer algo más de esta autora.
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Yani
 16 marzo 2018
Debo admitir que compré el libro tironeada por el “Primera Guerra Mundial” que se lee en la sinopsis de la edición, ya que creí que la parte del pasado estaría ambientada en ese hecho. Sin embargo, apenas roza el año en que ocurrió e inesperadamente me vi envuelta en otra clase de historia, una que oscila entre la identidad y el amor (no necesariamente hacia una pareja). A grandes rasgos que después ampliaré, mi calificación no puede ser más generosa porque no me gustó la construcción de sus personajes, que son pilares fundamentales, y los capítulos ambientados en el tiempo presente (2005 en el libro) se me hicieron de plomo.
Algo más para discutirle a la sinopsis: no son tres voces. En todo caso, son tres tiempos en donde se alternan muchas voces, aunque las principales sean las de Cassandra, Nell, Eliza y Rose. Nell es el eslabón de la cadena que se pierde y un buen día (el día de su cumpleaños, precisamente, porque… ¿qué padre no creería que el mejor momento para revelar un gran secreto es la fiesta de su hija adorada?) empieza a buscar a su familia biológica. Cassandra, su nieta, va a ser heredera de esa búsqueda cuando Nell muera ¿La pista principal? Un libro de cuentos de hadas.
Así la narración se va a dividir en capítulos en donde se especifica tiempo y lugar, para orientar al lector. En cierto momento, deja de hacer falta. Las partes del pasado transcurren a fines del siglo XIX y principios del XX (como ya dije, rozando la Gran Guerra), las del pasado reciente en el 75-76 y las del presente, en el 2005. Lo menciono no con la finalidad de aclarar porque esto se nota a la legua en el libro, pero me facilita hablar de los tiempos en la reseña. Ahora bien, el pasado es lo que más me interesó porque describía una Inglaterra victoriana en donde se situaba el germen de toda la historia, la familia Mountrachet. El pasado reciente sirve para reconstruir qué sucedió anteriormente mientras la narración se niega a darnos más datos y el presente se encarga de poner las piezas del rompecabezas en orden. Obviamente, la jugadora original, Nell, le pasa sin querer una responsabilidad a Cassandra. La trama de secretos y de intrigas (casi todas impulsadas por intereses mezquinos y perturbadores) es muy entretenida. Genera interés, incluso cuando abre tantas ramificaciones que es difícil creer que haya un tronco allí. Pero lo hay… y se empieza a ver con nitidez en la última parte del libro.
Los personajes del pasado salvan el libro. Cuando leía no podía dejar de pensar en Oliver Twist y Jane Eyre, que además están protagonizados por huérfanos que viven una infancia espantosa (no, no me voy a poner a teorizar sobre las vicisitudes de los niños victorianos pobres porque la reseña sería eterna). Los “villanos” tienen características similares a los que están en estos libros y estoy segura de que se me deben haber escapado referencias. Eliza, Rose (esta parece más de un libro de Jane Austen, por lo delicada) y Adeline forman una trama casi de telenovela, sin olvidar a los hombres que también la integran. Hay de todo: mujeres con instintos maternales monstruosos, afectos que pueden llegar a ser incestuosos, gente envidiosa y demás. Particularmente me gustó Eliza, que tiene apariciones muy etéreas, casi como si no fuera de carne y hueso. Los personajes masculinos son escasos y, si bien ayudan en la reconstrucción de la identidad de Nell, tienen poca fuerza para sobresalir del papel.
Está bien escrito y no cae en los convencionalismos a la hora de describir una situación. La dosis de información está bien administrada, lo suficiente como para que uno quiera empezar inmediatamente el capítulo siguiente. Creo que el punto flojo está en los diálogos: algunos no son creíbles o, en todo caso, sobran. Y digo “sobran” porque es un libro que no suele dispersarse, salvo en algunas ocasiones que son absolutamente perdonables. Casi todo lo discutible está en el tiempo presente porque Cassandra me causó aburrimiento nivel mil y, por más que la autora le inventó todo un pasado propio que justifica por qué es como es, no lo compré. Hace casi lo mismo con Nell, aunque a esta la deja mal parada. Agregarle más drama a lo que ya es dramático en un libro satura, no conmueve (al menos, no en mi caso). Y el final deja un par de cabos sueltos sin resolver, tal vez porque no son relevantes en la trama. Ciertas cosas me hicieron pensar que entre los tiempos que se manejan aquí, los cuentos de hadas y los personajes que tienen una cuota de tristeza para aportar podrían haberse escrito 3 o 4 libros distintos.
Levanté mucho las cejas durante la lectura de El jardín olvidado pero no puedo decir que fue una pérdida de tiempo. No lo siento así. Fue una inversión de esfuerzo en un libro que sonaba bien por fuera y que adentro no sólo era diferente, sino que mutaba en todos los capítulos (a veces para bien, otras para mal). Con personajes más sólidos (y menos patchwork de otras historias) se hubiera llevado mejor.
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patriciamiranda782
 02 mayo 2020
Entrar en cualquier historia de Kate Morton es descubrir su clara obsesión: la estrecha relación entre el ayer y el hoy. Y es descubrir su innegable habilidad para echar un manto de claridad sobre esos dos opuestos temporales. A la manera de las antiguas sagas familiares de la novelas inglesas clásicas, nos aúpa en brazos del ayer y nos deposita en las faldas de la realidad. La literatura inglesa es su ancestral legado y el amplio sentido de continuidad histórica que los ingleses han sabido instaurar en las letras sigue incólume. Heredera de los grandes que la precedieron, Kate Morton es capaz de acercarnos el eco de Dickens, de las hermanas Brönte de Lucy Clifford y tantos otros.
Licenciada en filología inglesa y arte dramático declara: “Soy una lectora muy ecléctica: entre mis títulos preferidos los hay desde Ian McEwan a Jeffrey Eugenides, pasando por Ruth Rendell, Daphne du Maurier, Evelyn Waugh... Son mi paleta de lecturas y los que me han dejado huella; que mi lector no los pille no les afectará al sentimiento o a la compresión de mi obra”.
Lo cierto es cada una de sus historias son una verdadera obra de fino cristal, delicada y perfecta desde sus bordes hacia su centro, sólido y resistente que la tornan no solamente verosímil sino atrapante.
El jardín olvidado no es la excepción de cualquiera de sus novelas. La historia se despliega en un escenario compuesto de instantes hábilmente amalgamados, y el resultado es un tapiz entramado con la delicadeza de un artista y el sentido estético de un artesano.
Mi primer acercamiento a su obra fue a través de Las horas distantes, con El jardín olvidado ha logrado revivir y potenciar aquellas sensaciones de la primera vez. Kate Morton subyuga, encandila y en aquellos que intentan acercarse a la experiencia de escribir es inevitable que despierte admiración y la sana envidia de alcanzar el resultado final que logra esta joven autora.
Nacida en Australia en 1976 y con tan solo 30 años logra en el 2006 su primer gran éxito con La casa Riverton y desde entonces se ha instalado como una de las escritoras románticas de los últimos tiempos más leídas y más buscadas. Kate Morton es sin lugar a dudas una artista de la palabra y una artesana en el manejo del tiempo.
Uno de los mayores retos de la narrativa de Morton está en ir saltando de pasado a presente y en coordenadas geográficas y sociales muy distintas. Ella misma explica su método: “Mantener una sola línea narrativa es pobre para mí, me aburre incluso, y el juego temporal es como hacer un puzzle conmigo misma a partir de las notas que tomo en libretas, los mapas que tengo que hacer con gráficos y líneas… Luego la intuición me da la voz y lo ensambla todo en mi cabeza”.
“La estructura para mí es un placer. Me gusta escribir y me gusta crear los personajes, la trama, el entorno... Es como ir creando todas las piezas de un puzle que va a dar como resultado lo que quiero presentar. Es como la vida: compleja, no una historia lineal.”
Lo cierto es que El jardín olvidado es uno de esos maravillosos puzzles que desencadenan en el lector la necesidad de ensamblar hasta la última pieza. Y una vez encajada la última de ellas resignarse ante esa inevitable sensación de haber terminado de leer un buen libro: la nostalgia de haberlo leído.
Como cada una de sus obras la rama gira en torno a un secreto. En este caso, La obra se concentra en la búsqueda de los antepasados de Casandra, una mujer que recibe como herencia una cabaña en Cornualles, a través de tres continentes y un siglo de historia.
Pero sin lugar a dudas la protagonista central es Eliza Makepeace, escritora de cuentos de hadas perdida en los recuerdos de Nell, abuela de Cassandra quien descubre que es adoptada en su cumpleaños número veintiuno y desde entonces se afana en desvelar los misterios de sus orígenes.
Eliza, también llamada la Autora vive en el plano temporal más lejano que trabaja Morton, Nell representa el plano medio y Cassandra será simplemente la encargada de unir el presente con el lejano y misterioso pasado de su abuela Nell.
El libro puede mirarse con ribetes autobiográficos si pensamos que la porpia abuela de Kate Morton (como la abuela de Cassandra) se entera a los veintiún años que no es hija biológica de sus padres. Aquel era un secreto oscuro en la familia y se transformó en el secreto oscuro que tira de los hilos de esta historia.
“Toda historia debe tener un secreto para ser interesante” dice Eliza, la protagonista de El jardín olvidado y parece de alguna manera ser la voz de la propia Morton ya que de eso justamente se tratan sus historias. Secretos que prácticamente se materializan y cuyos personajes deben desenredar como viejas madejas abandonadas.
En torno a esos secretos que toda historia debe guardar, cuidando que las acciones sean casi como un engranaje de relojería perfecto y poniéndose en la piel de personajes creíbles Kate Morton logra una vez más una trama hábilmente urdida.
El jardín olvidado espera que seas el próximo lector en hallar esa punta oculta que unirá pasado y presente en un recorrido por los escenarios ingleses de principios y mediados del 1900 y del siglo XXI donde la historia nos deposita en su desenlace.
Porque por supuesto el final es a la medida de Kate Morton sin lugar a dudas una escritora con brillo propio que no olvida el pasado pero mantiene los pies firmes en un presente que solo le ha deparado hasta ahora éxitos.
Enlace: https://www.taller-palabras...
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Rosita_bn
 30 junio 2020
Aquello que hemos vivido parece estar unido por un fino hilo a nuestros recuerdos. Habrá quien piense que, a pesar de no poder recordarlo, la vivencia siempre estará ahí de una forma u otra, por lo que no merece la pena malgastar un presente en busca del pasado. Sin embargo, en el curso de la lectura de esta novela, he podido comprender cómo el simple conocimiento de otro pasado puede cambiarlo todo, hasta el punto de que ya nada o todo cobre sentido. de esta forma, los acontecimientos parecen convertirse en una espiral en la que todo se entrelaza independientemente de la dimensión tiempo, fusionándose como historias paralelas.

Esta percepción queda perfectamente delineada por medio de la narración entrecruzada de diferentes épocas y protagonistas, pero todos interconectados a su vez en el amplio y articulado puzzle que produce el misterio. Sin embargo, éste no es el único género que plasma la autora entre líneas, sino que también se sumerge en la literatura fantástica a través de relatos puntuales, presentando tintes de la tradicional literatura metafórica anglosajona así como de la cultura tan importante en época victoriana.
A la muerte de Nell, su nieta Casandra recibe una inesperada herencia: una cabaña y un jardín olvidado en Cornualles que le llevará a descubrir los secretos del pasado de su auténtica familia y a encontrarse a sí misma.
En vísperas de la Primera Guerra Mundial una niña es abandonada en un barco con destino a Australia. Una misteriosa mujer llamada la Autora ha prometido cuidar de ella, pero la Autora desaparece sin dejar rastro...
Las distintas personalidades de los personajes ponen sobre la mesa la importancia de las raíces de cada persona, a veces tan fuertes y arraigadas que visten de prejuicios sus acciones, inmersas en un atisbo de humanidad en contraste con la más pura naturalidad e inocencia, alejada de todo convencionalismo.
Multitud de incógnitas presentadas sobre la marcha van siendo desveladas livianamente hasta concluir todas ellas y culminar en la auténtica historia. No obstante, la escritora también consigue infundir posibilidades diversas por las que mi mente ha ido divagando, algunas de ellas acertadas y otras finalmente desechadas.
Bajo mi punto de vista, lo que realmente transmite la historia es la búsqueda existencial de una persona, que no es otra que saberse amado en el origen o profundamente conectado a otro ser. El significado de lo que precede a la vida y no de un mero tutor posterior. Llegar a entender este mensaje requiere un ejercicio de reflexión para aquellas personas a las que por nacimiento o fortuna les ha venido dada dicha respuesta. Una respuesta por la que aquellos que carecen de ella, merece la pena invertir la vida misma en encontrarla, para así poseer la libertad del sentido de la existencia.
“Y, por fin, el encantamiento de la malvada Reina fue roto, y la joven mujer, a quien las circunstancias y la crueldad habían atrapado en el cuerpo de un ave, fue liberada de su jaula.”
Enlace: http://conlatintaquesobraba...
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Citas y frases (4) Añadir cita
MasquepalabrasblogMasquepalabrasblog11 mayo 2020
Una niña que espera que la rescaten nunca se salvará a sí misma. Incluso aunque tenga los medios, descubrirá que le falta valor. No seas así, Eliza. Debes encontrar tu valor, aprender a rescatarte, no depender de nadie.
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LalectoraLalectora17 noviembre 2017
Comprendió el poder de las historias. Su mágica habilidad para sanar las heridas internas de la gente.
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SamarkandaSamarkanda22 noviembre 2018
Debemos recordar, querida –susurró-, que un secreto nunca está a salvo cuando otros lo conocen.
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anapeiganapeig29 diciembre 2018
La memoria es una amante cruel con la que todos debemos aprendrer a bailar.
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