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ISBN : B088DHCBRX
Editorial: No reconocida (08/05/2020)

Calificación promedio : 4/5 (sobre 6 calificaciones)
Resumen:
Sigrid está a punto de cumplir el sueño profesional de trabajar de conservadora en un museo y, como despedida de su actual empleo, su amiga Ángela la ha reclutado para la convención anual hotelera que este año se celebra a bordo del extraordinario Venice-Simplon Orient Express. Entre ninfas, flores y lámparas Art Decó de la exquisita restauración de los vagones del mítico Express d'Orient, la historiadora atraviesa el corazón de Europa cuando un reencuentro inespera... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (6) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 12 noviembre 2020
Una buena amiga os hubiese hablado de este libro hace ya unos meses; por diversas circunstancias no pude hacerlo, así que una vez establecido el hecho de que soy mala amiga, me dije que ya que lo reseñaba tarde, al menos debía hacerlo en un día especial. Ese día es hoy. Así que sin haberle dicho siquiera a su autora que ya he leído su libro, hoy os hablo de Próxima estación, de mi querida Mónica Gutiérrez.

Los días de Sigrid Merlo trabajando para Moonlight Hoteles están contados. Va a incorporarse al trabajo que siempre ha soñado (un puesto de conservadora en el Museu d'Història), pero su jefa (y amiga) Ángela la convence para que, a modo de despedida, le acompañe a una convención anual de hoteles que en esta ocasión se celebra en el Venice Simplon-Orient-Express (el Orient Express de toda la vida). Allí se presenta Sigrid acompañada de Houdini, su conejo enano, y la cosa al principio no pinta nada mal: el tren por dentro quita el aliento, el agente de acompañamiento parece una enciclopedia con patas, hace buenas migas con un tipo de la competencia que se parece a Ed Sheeran, los menús que se sirven en el vagón restaurante están de chuparse los dedos... bueno, esto último en concreto deja de pintar tan estupendo cuando empieza a reconocer los platos y a quien, muy probablemente, está detrás de su preparación. Y no, que Sigrid no está para estas tonterías, que ella ya dejó todo eso atrás, que ahora se ha vuelto a reencontrar a sí misma y no quiere volver a perderse... Pero varios días encerrada en un tren sin ningún sitio donde poder esconderse no le pondrá las cosas demasiado fáciles para escapar de su destino, sea cual sea.

Nada más publicar el libro, lo primero que me dijo Mónica era que le había quedado una historia más romántica que feelgood, y sé que me hizo esa advertencia porque sabe que yo siempre leo sus novelas centrándome en todo menos en la trama romántica, que para mí siempre resulta totalmente secundaria. Y no estoy de acuerdo con ella, porque sí, hay romance de esos bonitos y naturales que ella sabe contar tan bien sin empalagar ni monopolizar la historia, pero también están todos los elementos que sobrevuelan como hadas danzarinas por sus viajes literarios (siempre están, aunque su presencia fluctúe al alza o a la baja dependiendo de la trama) y son precisamente esas hadas las que hacen de sus historias un rincón acogedor al que acudir cuando se quiere huir del mundanal ruido y viajar hacia donde sea, hacia donde ella quiera llevarnos, pero donde siempre se está mucho mejor. Y en Próxima estación ha ido a escoger nada menos que el Orient Expres. ¡Nada menos! Mi obsesión con el Orient Express es digna de estudio, no sabe ella lo especial que ha sido para mí recorrer este tren de arriba a abajo, ya fuese de la mano de Sigrid deambulando perdida por los vagones del tren como de esa enciclopedia andante que ha resultado ser Gilberto, Agente de Acompañamiento.

Admito que me vinieron aires de un libro con ambientación en el Orient Express al menos un año antes de su publicación, y llevaba desde entonces esperando que viese la luz (cosa que ocurrió con nocturnidad y alevosía, dicho sea de paso xD). Creo que cuando os hablé de Asesinato en el Orient Express hace unos años, ya os dije que uno de mis sueños de toda la vida era hacer un viaje en ese tren, y aunque de sobra sé que mi presupuesto daría para subirme en una estación y bajar en la siguiente (sin sentarme siquiera, probablemente...), y que el romanticismo y encanto de finales del XIX y principios del siglo XX es difícil de emular en este siglo XXI tan carente de hechizo en muchos aspectos, yo sigo erre que erre y me niego a claudicar y pensar que no lo conseguiré jamás. Por eso agradezco muchísimo la enorme documentación que se percibe detrás de la historia, las muchas anécdotas históricas reales que pueblan la narración, las anécdotas más banales (¡no te puedes duchar en el Orient Express!) y, sobre todo (que además imagino que habrá sido lo más complicado) el haber conseguido que nos adentremos en cada uno de esos vagones originales y restaurados, y que, mirando en derredor, hayamos contemplado la decoración, los materiales usados, los detalles y la impronta que dejaron maestros profesionales de la época cuando dieron vida única e individual a cada uno de los espacios del tren: los cortinajes, los butacones, los paneles de cristal... Tal y como se dice en algún momento, el Orient Express es un museo sobre raíles, y aunque podría hablar y fangirlear eternamente sobre este tema, os voy a ahorrar el sufrimiento y lo voy a dejar aquí... pero que conste que ambientar un libro en el Orient Express es lo más de lo más (¡lo replus!).
Por otro lado, creo que quienes ya habéis leído a Mónica sabéis qué podéis encontrar en Próxima estación, porque sus lectores acudimos a sus libros y su charming agarimoso como polillas a la luz cuando se avecinan tormentas, pero eso no quita para que nos sorprenda todas y cada una de las veces en el microcosmos que rodea a cada uno de los personajes principales. Sigrid es un personaje muy serendipiano (menuda ración de palabras inventadas estoy soltando, no me lo tengáis en cuenta): una mujer joven sobradamente preparada pero irremediablemente en busca de suelo firme y asideros a los que aferrarse después de capear vendavales emocionales, buena persona, mejor amiga, con un talento cuasiperfecto para encontrar la felicidad en los pequeños detalles, un ingenio innegable que le hace tener una respuesta en la punta de la lengua para casi cualquier comentario y un boquete en la muralla que tanto tiempo le ha costado construir por el que pueden pasar (y pasan) muchas cosas buenas que derrotan sus férreas defensas. Esta es Sigrid, y ese microcosmos del que hablaba (la vieja amistad con derecho a no callarse nada que tiene con su exjefa, la nueva amistad con ese Ed Sheeran a una guitarra pegado, la relación cómplice que establece con el incansable y omnipresente Agente de Acompañamiento, ese barman encantador llamado Walter y ese Guido pianista, melancólico y taciturno, que siempre está pero nunca dice una palabra...) orbita alrededor suyo para acompañarla y que entendamos el modo en que ella ve el mundo. Todos ellos se reflejan en Sigrid, y Sigrid se ve reflejada en ellos.
¿Qué más os puedo decir que no os haya dicho ya en otras ocasiones? Mónica brilla en el ambiente acogedor que crea para sus personajes femeninos, en el camino que les hace recorrer en busca de sí mismas y su felicidad (que muchas veces está donde ya no esperaban encontrarla), en el cariño que pone al plasmar sobre papel cosas que son muy suyas, en el amor por los libros que la definen a ella como lectora, en esos diálogos cargados de humor y fina ironía que siempre son uno de sus puntos fuertes porque consigue hacer fácil lo difícil, y en esa facilidad que tiene para encontrar siempre un rincón calentito en el que hacerse un ovillo en calcetines con una manta y un té en la mano... si aún encima se las apaña para regalarnos un Rochester caminando mojado bajo la lluvia de Venecia, ¿qué más podemos pedir? (que ahora no me venga nadie diciendo que Venecia huele mal y que si llueve se inunda... ¡un poco de respeto por Venecia, porfaplis!).
¿Sabéis que conforme escribo me vienen fogonazos de la historia que me encantaría leer escrita con el estilo, la luz, el sentido del humor y el estilazo en los diálogos de Mónica? Uy, no os la digo que me la quitan de las manos xD.
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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FINA
 06 noviembre 2020
Un viaje para recordar.
Una historia entrañable, un viaje para recordar con unos personajes muy particulares y que se hacen querer desde el primer momento.
Esta contada en primera persona por Sigrid, de forma sencilla y amena nos va metiendo en la trama y vamos disfrutando en un viaje en tren con su jefa y amiga Angela, un viaje en el Orient Express, un lugar lleno de historia y magia.
No hay giros inesperados o sorpresas, pero si tenemos un par de datos que se intuyen desde el principio y estas deseando que salgan a la luz, también es una historia de segundas oportunidades, un reencuentro en ese lugar tan mágico hace que todo pueda suceder.
Los personajes tienen mucha fuerza, Sigrid es una mujer fuerte y decidida, que ha sufrido un desengaño con anterioridad y que todavía no lo ha superado del todo. Sabe lo que quiere y como tiene que seguir su camino.
Pol es muy persistente, sabe que ha fallado y como solucionarlo. Los secundarios son todos maravillosos, muy particulares y entrañables, Gilberto con sus anécdotas, Angela con su mal carácter y gran corazón, David con su sensibilidad y apoyo, Houdini tan tierno, etc.
Es un libro lleno de frases para recordar y de hecho yo me he guardado unas cuantas, de historias y personajes famosos que pasaron por allí a lo largo del tiempo y de un presente y futuro por vivir.
Es una historia corta pero muy completa, un viaje inolvidable, lleno de momentos bonitos y paradas en las que ocurre algo importante.
La portada me encanta, llena de detalles como el libro.
El final ha sido en la misma linea, de valientes y con confianza, sabiendo donde no hay que fallar, o si se falla, verlo a tiempo y reaccionar.
Lo recomiendo.
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LEMB
 27 mayo 2020
¡Pero qué bonito escribe Mónica! Si todavía no os habéis dado cuenta, ya os lo digo yo. Bonitas son sus historias, a la par sencillas y maravillosas, y llenas de personajes buenos, detalles deliciosos, que te llevan a un cómodo y agradable viaje por sus letras. En este caso, el viaje lo vas a realizar montado en el Orient Express; ese mítico y romántico tren que solo con el nombre ya te traslada a otras épocas, literarias y no literarias. No es fácil que en una novela corta tengas la impresión de que no te ha faltado nada, pero Mónica lo consigue. Eso sí, olvidaos de giros bruscos, de complicaciones narrativas, de tramas complicadas. En cambio, tendréis la suerte de disfrutar de una autora que cuida el uso de las palabras y consigue darles belleza. Leer a Mónica es disfrutar del libro con serenidad y una sonrisa.
No dejes que te cuenten mucho sobre el argumento; creo que es mejor que viajes con la protagonista y esa maravillosa ignorancia que tiene el lector nada más empezar un libro, a través de los capítulos, averiguando lo que es y lo que pasó. Solo debes saber que Sigrid escribe esta especie de memorias, o diario, sobre su viaje, junto a su jefa y su conejo enando, Houddini, en el Orient Express.
Una de las partes más interesantes, aparte de la historia en sí y quizá de los personajes protagonistas, que lógicamente tienen que tener su peso y ser el centro de la trama, son esos personajes secundarios que, con pequeñas escenas y momentos, con algunas frases y algunos diálogos que parecen inocentes, dicen tanto, y ayudan tanto a la protagonista para poder seguir su camino: el gran Gilbert y su verborrea, Ángela y su aparente fría inteligencia, David y su forma de afrontar la vida, ese maravilloso y lánguido pianista, Houddini y lo que intuyo representa para la autora, y, finalmente, el tren, ese viaje al pasado pero hacia delante.
Es una historia maravillosa que nos lleva a través de un viaje muy especial que, de una forma tierna, a veces divertida, a veces sentimental, nos permite acompañar a Sigrid en ese encuentro; porque el viaje es un encuentro, como ya podréis haber imaginado.
Si con la historia en sí, y esos personajes de los que ya os he dicho algo, no fuera suficiente aliciente, la novela está plagada de referencias literarias y de anécdotas del Orient Express. Todo está construido de tal manera que te lo van contando de forma fluida y adecuada; mientras lees disfrutas como si alguien compartiera contigo esa parte «romántica» que tienen las historias de otras épocas, de otros personajes y de los viajes. Hay mucho simbolismo en esta novela.
Sencillamente, me ha encantado. Es perfecta para leer en uno de esos días que quieres estar tranquila leyendo, con buen libro. Tiene la romántica del recuerdo, del viaje a través de momentos pasados. Te lleva a entender que «sin conocer no se puede querer» (frase sacada de la novela), acercándote a cada uno de ellos.
Me ha gustado muchísimo viajar en tren, ir pasando por todas las estaciones, así como acompañar a Sigrid en ese camarote, en los momentos geniales junto con esa música tétrica de fondo, sin olvidarme de él. No quiero hablar mucho de él porque al final es ella la que descubre y acepta.
No dejéis de descubrirla. Por cierto, si os detenéis a observar la cubierta del libro, veréis cada uno de los detalles de la historia. Y una cosa más, adoro que cada capítulo sea una parada del tren.

Enlace: https://millibrosenmibibliot..
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Raquel
 09 junio 2020
Última novela de la escritora Mónica Gutierrez, una novela recién salida del horno y que me ha encantado.
La protagonista Sigrid es invitada por su amiga y jefa Ángela para la convención anual hotelera que se celebra a bordo del mítico tren Venice-Simplon Orient Express.
De la mano de Sigrid y su conejo Houdini vamos a hacer un espectacular recorrido en tren por Europa pasando por ciudades como París, Lausanne, Milan, Verona, Venecia o Viena entre otras. Con este ambiente tan cinematográfico se desarrolla una historia típicamente feelgood donde la escritora se mueve como pez en el agua y que no os voy a contar para no desvelar la trama pero que es súper cuqui.
Por si esto fuera poco, la escritora ha sacado su vena de historiadora y nos cuenta anécdotas súper curiosas de estas ciudades y de este tren tan mítico donde ocurrieron hechos como la que sufrió por cuarentena debido a una epidemia de cólera, el traslado de tropas norteamericanas en la Segunda Guerra Mundial o el utilizado por Agatha Christie para su novela “Asesinato en el oriente Express”, con pasajeros como Graham Green John Dos pasos, Sidney Lumet o Churchill.
Y para terminar deciros que una parte a destacar en la novela es la gastronomía que acompaña a la novela, formando así, junto con la historia, la ambientación y las curiosidades históricas del mítico tren “Orient Express”, un maridaje perfecto.
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beladarcy
 26 julio 2020
Leer a Mónica es sentarse en el sofá una tarde de domingo de diciembre, envolverse en una manta y disfrutar de una buena historia acompañada de un café. Leer a Mónica es trasladarte a una historia donde los detalles, en los que reside la felicidad, son mágicos y capaces de atraparte y hacerte formar parte de la historia.
Sí lleváis tiempo por aquí sabréis que le tengo un cariño especial a la autora y que no me pierdo ninguno de sus libros (bueno, me falta «La librería del señor Livingstone» pero me lo estoy reservando para la época Navideña).
La autora se caracteriza por crear escenarios de ensueño y personajes dignos del cariño del lector. En este caso me ha llevado en un paseo por el Orient-express con personajes excéntricos, entrañables e interesantes. En apenas 300 páginas ha conseguido engancharme y disfrutar de cada escena. Me ha encantado la protagonista y sus calcetines de lana (creo que me siento demasiado identificada) y su conejito Houdini. Las referencias, como siempre, que no pueden faltar al romanticismo y Alicia en el país de las maravillas. En definitiva, lo he disfrutado mucho. No esperaba menos y Mónica consigue que sus novelas mantengan la línea feel good y ensoñadoras, pero a la vez sean completamente diferentes.
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Citas y frases (21) Ver más Añadir cita
Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield12 octubre 2020
A veces, tenemos que perdernos un montón de veces en vestíbulos en los que no encajamos, en fronteras portuarias, en tierra de nadie, en ciudades distintas, hasta encontrar el lugar exacto al que pertenecemos.
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Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield24 octubre 2020
Todo se reducía a eso: el amor movía al mundo y el miedo se dedicaba a ponerle palos bajo las ruedas.
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FINAFINA05 noviembre 2020
las segundas oportunidades empiezan cuando se da por cerrada la primera equivocación.
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LEMBLEMB26 mayo 2020
A oscuras, muerta de frío, de sueño, de hambre y del cansancio de los aeropuertos, me pregunté por enésima vez por qué me gustaba viajar. Conocer mundo estaba bien, contemplar el patrimonio artístico de otras culturas era un privilegio, pero trasladarse hasta el interesante destino resultaba, el mejor de los casos, incómodo.
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LEMBLEMB26 mayo 2020
La vida, como Twitter, debería tener un modo oscuro. Se nos cansan los ojos de tanto brillo, de tanta pantalla y tanta claridad, y es solo en la noche, al amparo del silencio, la soledad y la sombra, cuando somos capaces de proporcionar a nuestros pensamientos el contraste necesario para encontrar un poco de luz.
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