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ISBN : 8416498156
Editorial: Roca Editorial (07/07/2016)

Calificación promedio : 4.09/5 (sobre 17 calificaciones)
Resumen:
Kate tiene una vida que no le hace feliz. Trabaja de secretaría en una multinacional en la que no soporta a su temible jefe, tiene una familia con la que mantiene un escaso contacto y sus relaciones sociales se limitan a sus encuentros con Pierre, ya sea en el bar escondido donde trabaja este o en sus reuniones en el jardín secreto del edificio de Kate. Un día, por su incapacidad para decir que no, acepta colaborar en un programa de radio del hijo de una compañera d... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (11) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 28 noviembre 2017
Di con El noviembre de Kate por casualidad. Echando un vistazo a los lanzamientos allá por finales de junio me apareció esa portada con la bufanda voladora, las hojas otoñales, el abrigo (¡que me encanta, quiero uno!), la melena al viento, esos colores... y me gustó tanto que me puse a leer la sinopsis sin ni siquiera mirar el nombre del autor. Fue cuando llegué al final y vi lo de una novela feelgood ambientada en Inglaterra cuando se me encendió la bombilla y miré el nombre de la autora... Mónica Gutiérrez. Creo que le escribí enseguida para preguntarle si era ella, aunque realmente no me cabían muchas dudas. Nunca le he preguntado si está contenta con esa portada, pero a mí me parece una preciosidad, y creo que capta muy bien el espíritu un tanto mágico de Kate y su esencia de brujilla buena.
Cuando ya lo tuve en mi poder, hablando sobre este libro con una amiga le dije que con esa portada, ese título, esa nevada de la trama... ¿cómo se le ocurría a la editorial sacarlo en julio? Ella me dijo que menuda tontería (tal cual... qué poco respeto, oye), pero yo seguí en mis trece, y por unas cosas o por otras, unas conscientes, y otras inconscientes, varios meses después de leerlo... ahora he encontrado el momento adecuado para que salga la reseña. En noviembre. Como tiene que ser. Y si de mí dependiese le hubiese hecho foto en la nieve, pero donde yo vivo es como pedir que lluevan ranas de chocolate. Esto además me ha permitido algo que me apetecía mucho: leerla de nuevo y "en condiciones". La primera fue a 40 grados a la sombra (os hablaré de lo mucho que odio el calor en otra ocasión), y esta ya ha sido bajo la manta, con un té calentito y unas galletas al lado. Menuda diferencia de ambientación... Acurrucada en busca de calorcillo, con degustación british que llevarse a la boca, y con el poso que da siempre leer algo por segunda vez, creo que la he disfrutado incluso más.
Sé que a estas alturas ya han salido muchas reseñas, y que lo que yo diga a nivel de argumento ya estará muchas veces dicho y es de sobra conocido, así que quiero centrarme en lo que me ha transmitido a mí la historia. Intentaré que no me quede muy largo, pero no prometo nada (con lo larga que me ha quedado la intro, no tengáis muchas esperanzas).
Leer cada una de las novelas de Mónica es como reencontrarte con algo que sabes que te va a gustar, pero aun así te mueres por descubrir qué será diferente y nuevo con respecto a los anteriores. Y nunca defrauda: su estilo cálido, reposado, cercano, bonito... siempre está ahí, y cada uno de sus libros está un escalón por encima del anterior. Aun así, El noviembre de Kate va más allá. Es como ser testigo de una Mónica 2.0 y ver la evolución de una escritora ante tus ojos, una escritora que ya empezó con una pequeña maravilla como fue Cuéntame una noctalia y que desde ahí no ha hecho más que superarse y mejorar en la complejidad de sus tramas, cosa que en esta historia es evidente ya no solo en la historia principal sino también en las secundarias.
Mónica sabe que yo tiendo a dejar las tramas amorosas en un segundo plano o, por definirlo mejor, no es en lo que más me fijo cuando leo sus libros. No porque les quite importancia o no me gusten, sino porque las veo como un complemento necesario para la historia, como el detonante indispensable que sus protagonistas precisan para salir de sus burbujas al tiempo que sanan y cicatrizan sus heridas, pero no como la finalidad en sí misma de lo que en ella se cuenta. Nunca las he sentido como tal, y El noviembre de Kate no ha sido una excepción. La relación (o la evolución de esa relación) entre Don y Kate es sin duda el motor que mueve la historia, lo que complementa la narración, pero creo que la base de este cuento de brujas buenas y polis buenos justicieros es precisamente todo aquello que les ha llevado a ambos a la situación en la que están y a todo aquello que se aferran casi inconscientemente para salir de ella. Y esa situación se presenta de un modo natural porque les llega en el momento preciso en el que ambos están preparados para dejarse llevar por ella, ni antes ni después.
Dicho esto, huelga decir que en lo que más me fijo es en la evolución de sus personajes a lo largo de la trama, que en el caso de El noviembre de Kate, y a diferencia de sus otras novelas, no concierne solamente a su protagonista femenina, sino también al masculino. En Cuéntame una noctalia, Cole está ahí pero los que realmente nos importan son Grace y su familia; en Un hotel en ninguna parte, Samuel gana mucha relevancia como personaje masculino y tiene voz propia dentro de la narración, pero Emma, como personaje femenino, sigue siendo el centro de la historia y es a ella a quien realmente conocemos y de quien realmente sabemos en qué momento se encuentra y cómo va evolucionando conforme pasan las páginas. En El noviembre de Kate es cuando ya vemos un personaje masculino, Don, que, aunque sigue a la estela del femenino sin llegar a ponerse nunca a su altura (porque la autora tampoco lo pretende, diría yo), resulta tangible para el lector; tiene su propia trama, su propio recorrido y sus propios demonios que exorcizar. Kate es la dueña de la historia, pero Don llega desde el principio para quedarse.
Hay una frase pasados unos capítulos del libro que define perfectamente la situación emocional en la que se encuentra Kate; dice algo así como que ha bajado el volumen de la vida al mínimo para que nada le moleste y pueda permanecer anestesiada, y sinceramente creo que es difícil expresar mejor en tan pocas palabras la rutina existencial en la que Kate está atrapada, y con la que resulta fácil empatizar. Tiene un trabajo que empezó siendo temporal, que odia, que se ha eternizado en el tiempo y que no sabe cómo abandonar; le aterrorizan los cambios, la incertidumbre, el no saber qué pasará si abandona la comodidad de la silla que ocupa todos los días; se siente muy sola, y habita en una especie de tristeza desangelada y desesperanzada de la que es muy consciente pero a la que se aferra como si el hecho de dejarla marchar fuese a incrementar el vacío en el que está perdida.
Es en esta situación cuando todo empieza a cambiar para ella con la aparición de ese programa de radio que emite desde un caserón del siglo XIX, con la entrada de Don y sus amigos en las noches de los viernes, con el empujón de ese Pierre sabio detrás de la barra de un bar escondido en un hotel de lujo y la intervención de esa histórica, monumental y descomunal nevada que espera su momento oportuno (con permiso de William) para descargar su furia justo en el instante de la historia en que tanto Kate como Don están preparados para afrontar ese mundo que les duele a pesar del letargo adormecido con el que lo afrontan. Esa nevada no solo aisla a la gente en sus casas, sino que posibilita la vida dentro de ellas, unas vidas que hoy en día, tal y como están las cosas, vivimos más hacia fuera que hacia dentro, cegándonos ante los pequeños detalles, pequeños momentos, pequeños instantes que lo cambian todo y sosiegan el alma. Y esta tormenta de inmensas proporciones facilita precisamente eso, que el tiempo se detenga fuera pero se llene de vida y momentos de esos que alimentan el espíritu dentro de la casa de los Berck. El mundo tiene que pararse fuera para que tengamos tiempo de darle vida dentro, podría decirse.

No puedo dejar de mencionar ciertas huellas que forman parte del mundo que Mónica entreteje en sus novelas y que a poco que se conozcan son fácilmente identificables: ese señor Berck que, con su sabiduría y su saber estar, tanto me recordaba al abuelo de Grace en Cuéntame una noctalia; esa señora con el pelo rosa pastel que con un té, unas galletas y unas sabias palabras nos recuerda que la vida es capaz de ofrecernos muchas cosas buenas, al estilo de la señora Povedy de Un hotel en ninguna parte; o ese jardín mimado donde perderse y sentirse a gusto que tanto me traía a la memoria al de Samuel en le Bosc de les Fades. Leer sus novelas es como buscar y encajar las piezas que forman parte de ese estilo que ha hecho tan suyo y tan personal.

A todo esto, y por ir terminando (sí, ya termino, prometido), lo de la ubicación en Inglaterra que se nombra en muchas sinopsis que rulan por la red lo puedes intuir, pero jamás está explícito en la trama. Yo quiero creer que está ambientada allí, pero porque a mí todo lo que me gusta y está emplazado en un sitio indeterminado, me lo llevo para allá. Me aferro a varias pistas que seguramente serán fruto de mi imaginación para hacerme ilusiones. Por otro lado, las referencias culturales constantes, las alusiones a series y películas que en algunos casos podrían considerarse un poco frikies (y que huelga decir creo que pillé todas, y a mucha honra) y las menciones a la literatura en general y al romanticismo en particular (en referencia al movimiento cultural, no al género literario) son otras de las gozadas que pululan por el libro.
Que me ha gustado mucho, por si no se nota. Que es un lujazo ver crecer a Mónica como escritora con cada libro que publica, que es una alegría inmensa comprobar que una editorial ha sabido ver lo bonito que escribe, y que estoy deseando leer lo que tenga a bien publicar próximamente. Que espero que sea a no mucho tardar, dicho sea de paso.
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Nedyah
 26 octubre 2017
Kate es una joven que vive sola en Coleridge, un pequeño pueblo de Inglaterra en el que intenta llevar una vida lo más plena posible, tarea difícil si tenemos en cuenta que trabaja en una empresa prácticamente las veinticuatro horas al día, con un jefe que sólo sabe dar órdenes a voz en grito e insultándola, sin apreciar nunca su trabajo y el sobreesfuerzo que realiza al soportar a alguien como él, sin el menor reparo y agradecimiento por lo que hace. Lleva siete años soportando ese mal trato por su jefe, y para colmo, nunca ha encontrado en sus padres el cariño que una hija necesita y, estando a mil kilómetros de distancia, esa sensación se ha vuelto mucho más evidente. Su única alegría la obtiene los viernes por la noche cuando sale a tomar algo al bar escondido de su amigo Pierre. Pero las cosas parecen cambiar un poco el rumbo cuando le ofrecen la oportunidad de participar en un pequeño programa de radio en un pueblo vecino con el que empieza a emocionarse y a disfrutar de verdad, al tiempo que, en una de sus visitas al bar escondido, conoce a Don, un policía informático que le ofrecerá refugio en su casa cuando el fin del mundo hace acto de presencia en forma de tormenta perfecta, tal y como manifestaban los partes meteorológicos.
Y así, durante los días de encierro en la casa de Don en compañía de su padre Norm, su hermano Charlie, dos gemelos revoltosos y risueños, y la madre de ambos, Kate descubrirá que la vida está marcada por las pequeñas cosas y hay que saber apreciarlas y disfrutarlas al máximo.
La novela se encuentra narrada tanto por Kate como por Don. Ambos nos hacen partícipes de la historia en tiempo pasado, a modo de recuerdo de lo que vivieron en ese noviembre en el que sus mundos se entrelazaron para no separarse jamás. Kate y Don nos relatan los hechos como si estuviesen recordando lo que les ocurrió y me ha gustado mucho la técnica utilizada porque Mónica Gutiérrez muestra una pluma marcada por las descripciones claras, sencillas y directas, permitiendo que te sitúes en cada escenario con suma facilidad; algo a destacar más aún cuando la propia autora en las notas del libro hace mención a que los escenarios no existen en la realidad. Así que hay que elogiar la habilidad de la autora para que el lector se sienta trasladado a los lugares donde transcurre la historia como si hubiese estado allí en persona.
Además de la narración de los dos protagonistas, también nos encontramos con breves entradas sobre las memorias de Willian Dorner, un personaje que adquiere importancia con el paso de las páginas y me ha resultado interesante descubrir esa parte de su historia.
El personaje de Kate me ha caído muy bien. Es una joven que vive lejos de su familia y esa soledad trata de llevarla lo mejor que puede, tratando de mantener el contacto telefónico con sus padres, pese a la escasa atención e interés que ambos le muestran cuando hablan. El trabajo también trata de sobrellevarlo como buenamente puede. Estudió periodismo y sueña con dedicarse a lo que de verdad le gusta, pero lo que empezó como un trabajo temporal en una empresa de Consultoría y Finanzas, acabó convirtiéndose en algo permanente, teniendo que soportar a un jefe que siempre pide las cosas gritando y sin miramientos por nada ni por nadie. Por todo ello, vive refugiada en el calor de su hogar, disfrutando de su pequeño paraíso en el jardín y en sus noches de viernes con Pierre en su bar, los únicos alicientes que le motivan para seguir adelante y pensar que lo bueno está por llegar. Me ha gustado mucho esa fortaleza que muestra y cómo aguanta los chubascos que se le echan encima día sí y día también en el trabajo y en la soledad de su vida.
Don, por su parte, es un policía informático con sed de venganza, empeñado en cerrar un asunto que lleva persiguiendo años y que acabó con la vida de su amigo Gabriel. Pero también es una persona muy familiar y cercana y me ha enamorado su forma de ser: un tipo duro en su trabajo, empeñado en cumplir con su misión y poner entre rejas a los culpables, y un buen hombre atento y considerado con los suyos.
Los demás personajes como Pierre, Norm, Sarah y los argonatuas, como se les llama a los gemelos, aportan su rayito de luz en la vida de Don, y en la de Kate una vez que ésta los conoce y convive varios días con ellos, y hacen que la historia, de corte inicialmente romántico, adquiera un cariz variado y se ahonde en otros temas como la familia, la amistad y el saber apreciar el valor de las pequeñas cosas que ofrece la vida.

El apartado romántico, por otro lado, está llevado de forma muy pausada. No es amor a primera vista entre dos desconocidos que se vuelcan en una relación sentimental desde el primer momento.
Nos encontramos ante una relación forjada muy a fuego lento, primero como amistad, sin nada más allá de miradas cómplices o charlas y risas, conociéndose poco a poco, sin forzar nada, hasta que llega el momento en el que ambos se hallan en la misma página y se presenta el inicio de un bonito 'y vivieron felices...'.
En resumen, 'El Noviembre de Kate' es una novela agradable y entretenida que tiene un poco de todo: romance a fuego lento, amistad, familia, superación laboral, búsqueda de la felicidad... Todo ello con unos protagonistas reales, cercanos y directos que nos dan un viaje por la historia de cómo se conocieron y por qué la gran tormenta del siglo fue tan importante en sus vida, tanto en el ámbito laboral como en el personal.

Enlace: http://eraseunlibro.blogspot..
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SandraCP
 12 junio 2018
Es complicado encontrar un libro que te enganche desde las primeras páginas en las que, como nos advierte nuestro querido barman Pierre, los capítulos están narrados por los propios protagonistas, Kate y Don. de esta forma, conoceremos de primera mano los antecedentes personales de cada uno, por qué Kate tiene esa tristeza interna, por qué odia tanto su trabajo, por qué Don tiene esas ganas de venganza y contra quién, quiénes son Punisher y Sierra. Poco a poco, las historias de Kate y Don se conectaran durante ese noviembre tan frío y tan especial. Así Kate podrá descubrir quienes son los argonautas, lo bien que te pueden hacer sentir un grupo de personas desconocidas pero que se desviven por cuidarte y lo que puede curar unas tortitas y un café. Tengo que decir que, aunque no me siento especialmente identificada con Kate (creo que soy bastante más positiva pero me encantaría tener a veces su clarivivencia y su jardín ;-)), tengo que reconocer que entiendo su odio interno hacia su trabajo, hacia las oficinas cerradas en las que parece que no hay luz del sol, en las que los directores y directivos piensan que los demás están ahí para servirles en lo que quieran y a cualquier hora... pero admiro a Kate por su capacidad para salir de esa inercia.
Uno de los aspectos que más me llaman la atención son los personajes. Ya no sólo Kate y Don como protagonistas que cumplen su papel de manera excelente (por mucho que Don se empeñe en que no es un romántico, sus acciones lo definen), sino que los secundarios también son fabulosos: el padre de Don, Sierra, los chicos de la radio en especial Josh con su energía y sus ganas y, especialmente, Pierre. Esos desencuentros con su familia, ese romper con lo establecido, esos viajes por Europa... me hubiera encantado saber más de él. El único personaje que no me ha calado hondo ha sido Charlie, el hermano de Don, aunque supongo que ea debido a la propia historia, está construido para no agradar, para ser el antagonista de Don.
Si hay algo especial además de buen rollo que transmite son los lugares en los que está ambientada la novela. Situados en el imaginario pueblo inglés de Coleridge, encontramos escenarios de cuento como el jardín secreto del edificio de Kate o la casa de las tres chimeneas. Están tan bien descritos y transmiten tan buenas sensaciones que consigue deseemos estar allí para poder disfrutar de unas tortitas con caramelo, un té, una buena tarta de zanahoria o, simplemente, del placer de una buena conversación a la orilla de la chimenea. Personalmente, a mí también me enamoró el estudio de radio en el participa Kate, pero ya son manías personales por la radio o por los lugares de madera que transmiten calidez en tiempos de frío.
No quiero olvidarme de lo feliz que me hacen las referencias a todo lo que tenga que ver con bibliotecas, archivos, libros especiales como es en este caso Alicia en el país de las maravillas o los cuentos de Gianni Rodari. Y ya, cuando alguno de los personajes por secundarios que sean se dedican o quieren dedicarse al ámbito de las bibliotecas o los archivos, yo ya #muerodeamor
En resumen, he disfrutado muchísimo con el primer libro del año. Habrá quien diga que es un libro previsible pero seamos sinceros, no escogemos este tipo de libros para sufrir o pasarlo mal. Por supuesto que no todo es un camino de rosas y que los protagonistas no se pasan los días con frases de Mr. Wonferful pero si un libro se define como feel-good, ¿alguien duda de que vaya a tener un final feliz? Es una novela para sentir, para querer vivir en ella, ayudar a los personajes en sus problemas, para saborear cada página, de los que apetece leer en casa, debajo de una manta y acompañada de un chocolate/té/ caliente. Así que, aprovechar estos días de ola de frío siberiano (antes llamada invierno) para haceros con él y disfrutar con la calidez que transmite.
Enlace: http://miviajeliterario.blog..
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carlotenia
 13 octubre 2018
Tengo que reconocer que cuando leí la sinopsis, me quedé un poco a cuadros, porque es un poco extraña, nos habla de lugares raros, de personajes atípicos, de un bar y una emisora de radio que es difícil imaginar, y también me pregunté como en una tormenta de nieve puede surgir el amor??? Pues si te adentras en el libro lo descubrirás pasito a pasito!
La novela está dividida en un montón de capítulos cortitos, así que no se nos hará nada espesa, porque además cada capítulo está contado o relatado por uno de los personajes principales, bien Kate, bien Don. Cada uno de estos protagonistas tiene una historia personal muy distinta, pero el destino (o vivir a los dos en la misma ciudad) los unirá. Kate es una chica que lleva una vida gris y un poco apagada, su familia no le hace mucho caso, tiene un trabajo que es un infierno, está un poco deprimida porque no encuentra alicientes y tampoco tiene el valor suficiente para ir a buscarlos y que sólo actúa a través de los demás que prácticamente la empujan a que haga cosas o cuando la meten en alguna encerrona. Ella considera que no es nada del otro mundo, pero siempre habrá alguien que te vea y pensará que ha llegado a su vida toda la magia que le faltaba. Por su parte Don es un policía de crímenes cibernéticos que por una historia pasada en relación a un amigo, está metido en una vorágine de venganza de la que no puede ni sabe salir, y en su locura le siguen otros dos amigos que son igual de friquis que él.
A priori parece que estas dos almas no tienen nada que ver y que no casan ni con cola... ¿Dónde podrían coincidir estos dos personajes? Pues en un lugar mágico de esos que aparecen en esta novela que Mónica nos narra de manera que podemos imaginarnos que estamos allí con los personajes. Eso es algo que destaca en la pluma de la autora, la manera de narrar y describir los lugares es algo maravilloso! Especialmente ese jardincito trasero del edificio casi en ruinas donde vive Kate, o la radio, o la misma casa de Don, te dan ganas de estar allí, son lugares mágicos, entrañables, llenos de detalles preciosos.
A lo largo de sus 310 páginas se va desarrollando una historia que no es la típica de chico conoce a chica, se gustan, celos, se pelean, y al final todo es de cuento de hadas, aquí no sabes realmente qué va a suceder, porque hay tantos factores, personajes... Pero todo se acelera cuando se desata una tormenta de nieve del infierno que nadie se creía y deja a todo el pueblo casi sepultado, y Kate se encuentra sola en la ciudad, qué digo en la ciudad, en mitad de la calle y sin poder regresar; Don la rescata y la lleva a su casa, pero él no vive sólo, no voy a desvelar nada de esta parte para que lo descubráis en el libro, pero me parece la parte más dulce de la novela, los personajes que habitan la casa son deliciosos y hacen la estancia de Kate deliciosa... Y ahí los dos protagonistas tendrán momentos de intimidad en el que desearemos el beso pero este no llega... Se producirá? Porque para que pase tienen que dejar muchas cosas atrás, soltar lastre, se tienen que arreglar muchas cosas. Y es que el Noviembre de Kate puede ser mágico o catastrófico.
Creo que con estos párrafos ya podéis ver que la novela me ha gustado un montón, tengo que reconocer que es rara al principio, porque aparecen escenarios muy distintos y extraños y te puede costar ubicarte pero cuando vas entrando en ese universo que nos propone la autora te quedas fascinad@ y deseas que llegue a tu ciudad una tormenta de nieve invernal! Lo que más destaco son los personajes, casi me atrevería a decir que más los "secundarios", me parecen ingeniosos, me encantaría conocerlos! En especial el padre de Don, por favor, me he enamorado de ese señor!
Enlace: https://losauguriosdelaluna...
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Aliciaac
 20 enero 2018
En esta historia nos encontramos con Kate, una chica que está harta de la monotonía. Lleva siete años trabajando como secretaria, ahora su compañera Marian le ha conseguido un trabajo en una emisora de radio llamada Longfellow, aunque no lo podemos llamar trabajo ya que no cobra.
Allí conoce a William, un meteorólogo. Xavier que es el que pincha y corta en la radio, es decir, el jefe. También a Josh, el hijo de Marian.
Kate suele ir al Ambassador, un hotel en el que trabaja su mejor amigo, Pierre. Lo que no sabe Kate que ese día conocería a la persona que pondrá su mundo patas arriba.
Donald Berck o también llamado the ghost, es un hacker. Trabaja para la unidad de delitos informativos federal. al principio del libro nos explican que Donald tiene algo es su vida que le impide avanzar, algo que hace que surja su sed de venganza.
Kate, es un personaje que me ha gustado bastante, es una mujer valiente y muy decidida, trata de luchar por sus sueños y creo que va por buen camino😉.
Charlie, es el hermano de Don. Un poco grosero, mujeriego pero en el fondo se preocupa por su hermano y vela por su bien.
Los compañeros de Donald, o también llamado el grupo de los viernes. Formado por Sierra y Punisher, otros dos hackers informáticos que solo aparecen en el Ambassador para tomar cerveza negra y compinchar con Don sobre la venganza.
😂Chan-chan-chan😂
Pierre, amigo de Kate, no le veo una parte importante de la historia. Creo que es Francés y que tiene un novio, el cual, Kate odia.
Con el único personaje que no he podido es la madre de Kate nunca he visto a una madre despreciar tanto a su hija, se muda dejándola sola por estar con la hermana de Kate, su marido y los bebes de esta.
Empecé leyendo el libro creyendo que sería la típica historia de amor a primera vista, pero no. Los personajes de la historia nos enseña el valor de la amistad y el valor de la familia, que son los que al fin y al cabo estarán con nosotros en las buenas y en las malas, excluyendo a la familia de Kate.
Lo misterioso de Don es como se encierra en la venganza, algo que hace que no disfruta del presente. Por mucho que Don se intente hacer el fuerte la muerte de su amigo lo consume por dentro tanto que su ser de venganza no se consumirá hasta acabar con los que hicieron daño a su amigo.
La historia es bastante original, a veces leyéndola me he sentido como si estuviera leyendo un libro que nos trasporta al pasado. Eso sí, me ha atrapado bastante.
Por eso le doy un 4/5, porque creo que es la nota que se merece el libro, la portada es súper bonita y el formato de libro es muy cómodo a la hora de ponerse a leer. La letra es grandecilla y los capítulos no tienen más de cinco páginas.
Enlace: http://elrincondealexiaandbo..
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Citas y frases (9) Ver más Añadir cita
SandraCPSandraCP12 junio 2018
La vida es mucho más interesante de lo que creemos, siempre que estemos dispuestos a tener bien abiertos los ojos y los oídos.
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SandraCPSandraCP12 junio 2018
Si conseguía relativizar mis problemas como se merecían, perdían tanto peso que salían volando al primer soplo de brisa.
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SandraCPSandraCP12 junio 2018
Vivir es una aventura si estamos atentos a los detalles. Los pequeños detalles son las bisagras del universo
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SandraCPSandraCP12 junio 2018
Si no tienes los ojos bien abiertos, ¿cómo vas a ver la aventura cuando pase por tu lado?
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SandraCPSandraCP12 junio 2018
Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada.
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