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ISBN : 1977843077
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform (19/10/2017)

Calificación promedio : 4.34/5 (sobre 51 calificaciones)
Resumen:
Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que pe... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (42) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 17 diciembre 2017
Qué difícil es escribir una reseña sobre un libro del que quieres resaltar absolutamente todo, pero que sabes que no debes ni puedes hacerlo. En esa tesitura me hallo, y me he puesto a escribir sin saber lo que va salir al final. Que sea lo que los Inklings, en su sabiduría, quieran.
Creo que nunca lo he dicho, pero antes de abrir Netherfield, jamás había leído un libro autopublicado. No por nada, simplemente es un mundo al que no me había acercado con anterioridad; en él me he llevado muy buenas sorpresas, y otras no tan buenas que han sido evidentes en mis reseñas. Creo que el segundo que leí, un par de meses después de comenzar la andadura bloguera, fue Cuéntame una noctalia, de una tal Serendipia que nos seguía casi desde el principio. al entrar en su blog vi que tenía varios libros autoeditados, y como los libros que reseñaba eran muy "yo", quise saber cómo escribía empezando por el primero, que yo soy mucho de leer en orden. A la vista quedó ya lo mucho, muchísimo, que conecté con el mundo literario de Mónica Gutiérrez, la cabecita pensante detrás de Serendipia. Después vinieron Un hotel en ninguna parte, también autopublicado, y la publicación tan merecida con la editorial Roca de El noviembre de Kate.
Es decir, que he leído y reseñado todas sus novelas, y me pasa con ellas lo que me pasa con muy pocos escritores contemporáneos: que sé que lo que escriba me va a gustar. Es de esas autoras que lees con confianza, sabiendo que vas a abrir las páginas y vas a disfrutar de lo que encierran, del mundo que crean, del modo en que lo cuentan y de la encantadora particularidad de sus personajes.
Conocimos La librería del señor Livingstone en un relato incluido dentro de la antología La librería a la vuelta de la esquina, y pedía a gritos una continuación a lo grande. La base estaba perfectamente asentada... era, en realidad, tan perfecta, que la autora incluso traslada a esta novela algunas frases o párrafos de la descripción que en su día hizo de esta particular librería. A partir de ahí, comenzamos con la nueva trama, que tiene muchas de las características que identifican la literatura de Mónica, ese particular microcosmos donde ella hace grandes sus historias: una mujer protagonista (Agnes Martí) un tanto perdida que intenta encontrar su lugar en el mundo, ese lugar que le sirva como refugio en la tormenta de su inseguridad y que le proporcione la tranquilidad y magia necesarias para comenzar a ver caminos que antes no veía (la librería); un personaje más mayor, inteligente, agudo, sabio, observador y protector que le dará la mano y le ayudará a sentirse protegida y a dar los pasos que necesita (sí, sí, usted, señor Livingstone, que de cascarrabias no tiene nada, es achuchable y tiene sonrisas que derriten los polos); un interés amoroso guapo, grandullón y de ojos intensos y parlanchines que derriba murallas invisibles y descifra el hechizo que esconde nuestra protagonista (Lockwood); un niño que tiene más sentido común que muchos adultos y que, no sé cómo lo hace, nunca jamás es repelente si no todo lo contrario (Oliver Twist); y una ristra de personajes secundarios que son para llevártelos todos a tu casa y hacerles litros y litros de té sin descanso para que no se vayan jamás.

Mónica coge todos estos elementos y en cada una de sus novelas los conjuga, los malea, los adapta, los perfecciona, pone por aquí, quita por allá... y al final te cuenta una historia con una personalidad totalmente propia e independiente en la que reconoces a la autora en cada una de sus páginas, y al mismo tiempo estás en territorio inexplorado. Todo esto lo consigue siempre gracias a la construcción que hace de los personajes y a la ambientación, a la cotidianidad de sus vidas y a cómo sabe hacerlas fascinantes, a unos diálogos que me han hecho soltar carcajadas en algunos momentos, a esos earl grey, bizcochos y pastas que todo lo solucionan, a la nieve, a la lluvia, a esos noviembres llenos de encanto que creo que pocas personas sabemos valorar como se merecen, a la Navidad, y además, en esta librería del señor Livingstone, a un homenaje... o a varios homenajes, en realidad.
En estas páginas hay tanto amor por tantas cosas que los homenajes son constantes: a Londres y a todos los tesoros que esconde; a la campiña inglesa, esa que no te cansas de mirar cuando la tienes delante, y a la singularidad de sus gentes; a la arqueología bien entendida, no la que puebla nuestras mentes rebosantes de Indiana Jones; a las librerías especiales, esas que nos aislan del mundanal y detestable ruido que es la vida más allá de sus puertas; a los libros, porque esta novela desborda pasión por la literatura que su autora adora... y sobre todo creo que es un homenaje al amor que la autora siente por todas y cada una de estas cosas. Quizás me equivoco, pero creo que Mónica ha escrito, aunque pueda no parecerlo, un libro muy personal. Leerlo es hacer un recorrido por su pasión por la esencia más british y por la literatura que le corre por las venas. Hay escenas, como la del Jubilee, que lo dicen todo; solo hay que sentarse a tomar un té en esas páginas para conocer cómo concibe la autora la literatura: la que lee y la que escribe.
Confieso que me he muerto del gusto con cada alusión literaria... me he propuesto sacar de la estantería en una relectura todos y cada uno de los libros que se nombran y hacerles una foto, porque rondarán el 75%. Y los que no, apuntados están ya. Me quedo con las ganas de destacar muchas de las alusiones en cuanto a novelas, citas, autores, nombres de personajes... pero esto ya me está quedando larguísimo. Tendréis que leerlo para descubrirlas :)
Mónica tiene algo que no todos los autores tienen: personalidad en su estilo narrativo, buen gusto y elegancia en la narración, mucho (muchísimo) talento para los diálogos y una capacidad sorprendente para hacer que el lector se vea inmerso casi sin pensarlo en los mundos que ella crea: terrenales y realistas al aferrarse a situaciones cotidianas, pero siempre con un pie en Nunca Jamás. Y además estoy segura de algo: que esos mundos son infinitos y puede escribir sobre lo que ella quiera y le apetezca porque lo hará bien, así que las expectativas sobre lo que vendrá son de frotarse las manos.
He intentado no destriparos nada y aun así hablaros de todo lo que contiene este libro. de ahí lo difícil que comentaba al principio. Os podría hablar de las similitudes que he encontrado en esta novela con mis estancias y paseos por Londres; de lo identificadísima que me he sentido en muchas cosas; de cómo Agnes, igual que ya me pasó con Kate, tiene pedazos de mí; de lo mucho que me reí al leer las reticencias de Agnes a sentarse en el Jubilee del Fortnum & Mason, porque yo sigo luchando contra esas miradas escrutadoras y no he conseguido sentarme todavía; de que yo siempre que voy a Londres, siempre, me alojo donde Agnes vive porque adoro aquella zona; de que me he visto transportada al Londres que adoro y que visito cada vez que puedo... pero me saldría de tema.
En definitiva, que leyendo me he sentido como en casa. Adoro los clásicos, los libros ilustrados, Londres, Inglaterra, la campiña, los cottages, las librerías, las series de televisión y las películas, los tés en tazas bonitas, los bizcochos con crema, Fortnum & Mason, el British Museum, la estación de St. Pancras, las ruinas medievales, los paseos bajo la nieve, la arqueología, Oxford, los remansos de paz en rincones y sillones rodeados de libros... y los libreros gruñones encantadores, las editoras idealistas, los escritores residentes, las buenas personas y las señoras mayores con pelo color violeta que leen todo lo que les pongan por delante y sueñan con pillar cacho con un highlander. Así que por todo esto perdono las malévolas frases dirigidas a Henry James (¡será posible!) y que se nombre siempre a Arwen de El señor de los anillos cuando la que mola, obviamente, es Éowyn (esta elección es el único defecto aparente del heredero de Isildur... jajaja).
En serio, que me ha encantado. Cuesta desprenderse de la magia y la sonrisa cuando cierras el libro. Ahí se queda, como un copo de nieve sobre la punta de la nariz que no llega a derretirse. Seguro que el señor Livingstone encontraría la cita apropiada de Shakespeare para cerrar la reseña, pero yo la cierro con una cita suya: Encontrará su camino, Agnes. Lo tiene bajo sus pies.
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LAKY
 24 noviembre 2020
Edward Livingstone es el propietario de la librería Moonlight Books, en el barrio londinense del Temple. Un acogedor y encantador local regido por un apasionado de los clásicos. Agnes Martí es una joven arqueóloga española que, no encontrando en España trabajo relacionado con lo suyo, decide emigrar a Londres pensando que allí tendrá más oportunidades. Pero no es así: por más curriculums que envía, por más entrevistas que realiza, no consigue ningún trabajo relacionado con sus estudios por lo que ha de buscar otra cosa o bien volver a su país. Un día de mucha lluvia, Agnes se refugia en la librería del señor Livingstone y él no duda en ofrecerle un té primero y un trabajo como ayudante después.
Pronto Agnes se sentirá como en casa en la librería. Aunque su jefe es un poco gruñón, no deja de ser un gran hombre. Lo mismo que la novia de éste es una gran mujer. Junto a ellos y los clientes habituales de la librería –algunos de lo más excéntricos- Agnes será feliz. Hasta que un manuscrito perteneciente al doctor Livingstone, el explorador, que Edward exponía en una vitrina, desaparece y el inspector de policía John Lockwood llega rompiendo con todo.
La librería del señor Livingstone” es una novela deliciosa, cálida, cómoda, amable. Con mucho de literatura, mucho de amistad, una pizca de intriga y un buen toque de amor, pasar un tiempo en esta librería ha sido un auténtico placer. Yo necesito una librería como ésta: no para comprar allí, sino para irme a vivir allí. Y si es con personajes como los de esta novela, mejor aún.
Agnés, el hada, me ha parecido una delicia de muchacha. Edward un cielo por mucho que él se las dé de gruñón. Me ha hecho mucha gracia el escritor afincado en la novela: un hombre que está escribiendo una novela y lo hace en un rinconcito de la librería bajo una lámpara azul. Pero el que más me ha gustado ha sido Oliver Twist. Oliver es un niño de unos ocho años, con una mente tremendamente despierta, que sueña con ser astrónomo. No es un niño huérfano como su alter ego literario pero casi lo parece. Su madre es una abogada con mucho trabajo y demasiadas prisas y le deja todas las tardes en la librería. Allí Oliver se pasa las horas feliz, hablando con su dueño y los clientes. También me ha hecho gracia el gran policía –gran en el sentido más literal- que entra como una tromba en la librería y, ya de paso, en la vida de uno de los personajes.
La librería del señor Livingstone” es una novela feel-good. ¿Y qué es una novela feel-good? Pues, como lo define uno de los personajes:
“Novelas en las que los protagonistas jamás comen acelgas. Historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos”

Y esta novela encaja perfectamente en esta descripción. Sus protagonistas son absolutamente normales, no pasa nada extraordinario. Incluso el pequeño misterio que incorpora es muy ligth. Se sabe de antemano cómo va a terminar y, de hecho, se espera que termine así: cualquier otro final sería una tremenda decepción. Pero lo que no dice en la descripción es lo bien que te hace sentir. Como he dicho al principio: a gusto, cómoda, calentita, en casa.
Por si eso fuera poco, la novela está llena de libros. Autores y sus obras, citas, comentarios… Y de té (Earl Grey, del que más me gusta). Vamos, que sólo faltaría un perro y ya están todos mis amores juntos (ah, que igual hay hasta un perro)

Conclusión final
No puedo sino recomendar esta novela y cualquiera de las de Mónica (de las que he leído todas salvo “Próxima estación”). Y, además, os recomiendo que la leáis en otoño o invierno. Mejor en fin de semana para empezarla y terminarla. Y, si os gusta el té, con una o dos tazas. Ya si tuvierais chimenea…, eso sería un lujo asiático; si no, al menos elegid un día frío o lluvioso y leedla en el sofá con una mantita.

Enlace: https://librosquehayqueleer-..
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PilarLaEremita
 13 abril 2020
Reseña y pequeña entrevista con la autora: La Librería del señor Livingstone - Mónica Gutiérrez
😸😸😸😸😸
Receta. Mezclamos los siguientes ingredientes batiéndolos bien hasta que adquieran la consistencia de una crema inglesa:
Un buen pedazo de arquitectura con encanto.
Un maduro gentleman victoriano (que no me oiga) entero de profesión librero.
Un niño superdotado entero con nombre de personaje de Dickens.
Una grácil e intuitiva arqueóloga barcelonesa entera que ha marchado a Londres a buscarse la vida como tantos españoles.
Una bella dama inglesa que sueña con publicar algo de Tolkien en su modesta editorial, en porciones generosas.
Media ancianita de rizos violetas y calcetines de pollitos ávida lectora.
Medio apuesto policía de Scotland Yard.
Media joven británica muy amistosa.
Un cuarto de escocés malencarado pero bonachón.
Un cuarto de anciano sastre cegato.
Mitad de cuarto de escritor residente con querencia por las lámparas azules.
100 gramos de abogada soberbia y 100 de aupair que ni está ni se la espera.
El manuscrito original del diario del Dr. Livingstone, supongo.
Muchos libros, pero muchos, sin escatimar, eso si de buena calidad.
Un puñado de conocimiento de lugares reseñables de Londres, especialmente pero no solo, de la City.
Una buena dosis de diálogos hilarantes y fino sentido del humor.
Una pizca de amor de pareja y mucho amor a la humanidad.
Otra de magia de la que que existe, de esa que creamos los humanos cuando sabemos apreciar la belleza de la vida y que no precisa de varitas.
Las cantidades se miden por protagonismo bajo mi punto de vista, que después de todo cocino yo.
Removemos todo bien et voilà! tenemos La Librería del señor Livingstone leída. Durante el proceso, los vapores de cocción pueden provocar movimientos musculares bucales en forma de continua sonrisa, pero no hay que preocuparse, pues cuando esté listo, el resultado nos dejará el corazón ligero, feeling good.
Sinopsis, por si no he sido suficientemente explícita con la receta:
Agnes Martí es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas. Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr. Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de tormenta, el inspector John Lockwood...Una comedia muy feelgood, con un toque Wodehouse irresistible. Un homenaje de la autora a sus libros y escritores favoritos.
Os puedo asegurar que es la novela más deliciosa que he leído en mucho tiempo. Narrativa adorable. Ni un ápice de sufrimiento, sabes que cualquier situación imprevisible tendrá buenas consecuencias... Risas, muchas risas con las interacciones entre los personajes, y como muestra un botón:
—Quiero escribirle una carta al profesor Gervase Fen —dijo sin preámbulos—, ¿sería tan amable de proporcionarme proporcionarme su dirección postal? Vive en Oxford.
(...)
—Señora Dresden, Fen es de ficción —advirtió el librero.
—No. Es de Oxford, estoy segura.
***
—A mí me parece un plan deleznable, ya te puedes imaginar —sonrió—. Mi abuela y la tía Prudence viven juntas en una casita en plena campiña, entregadas a sus tres pasiones: el bridge, la búsqueda de peregrinas excusas para despedir al jardinero que cuida de su pequeño cottage y los sombreros estrambóticos. Hasta la fecha han coleccionado unos veintidós.
—¿Sombreros?
—Jardineros.
En estos días de confinamiento es fácil encontrarte a los escritores en twitter. Encontré a Mónica, le eché cara y le pregunté. Además de contestarme me aclaró a qué se refiere el género feelgood que me traía tan de cabeza

LE : Mónica, disculpa que te moleste, primero gracias, conocí el libro por la iniciativa del escritor invisible y me está encantando, de verdad ¿me contarías con tus palabras cómo surgió la idea del libro?

Mónica ; Hola, guapa. Claro, ninguna molestia. "La librería del señor Livingstone" es mi novela más personal hasta la fecha, quería que fuese un homenaje a toda la literatura que me gusta, como una pequeña historia que hiciese guiños a mi bagaje lector. El personaje del librero gruñón nació en un relato anterior y me gustaba tanto que me apetecía darle más recorrido. Añade a eso que estaba leyendo "Oliver Twist", que me encanta Londres y que como buena lectora adoro las historias sobre librerías y ya tienes "La librería del señor Livingstone".
Hace años, tropecé con casualidad con el género feelgood en la figura de D. E. Stevenson y pensé que si me animaba a escribir novela sería feelgood. Para dramas realistas ya tenemos los telediarios, quería apostar por una literatura amable que me ayudase a desconectar del ruido.
Si tienes curiosidad los cuatro pilares de la novela feelgood son:
1. Final feliz
2. Evolución positiva del personaje protagonista como hilo principal. Puede haber historia de amor, pero no puede ser la trama principal porque sino sería novela romántica.
3. Ambientación y paisaje tan importantes como los personajes.
4. El punto dramático no puede ser una muerte

Igual me dejo algo, pero en términos generales es la línea que sigue Stevenson y todas mis novelas.
Yo me declaro adicta al género en tiempos difíciles ¿Y vosotros? Leedlo y me decís.
Ahora una bronca para las editoriales : ¡No tenéis gusto! ¡Pero si esta novela es una joyita de las raras! ¿Cómo ha tenido que autopublicarse?... con lo que sacáis a veces, que no pedimos que nos devolváis el dinero porque nos pilláis lejos, pero no por ganas...
Podéis encontrarla en Amazon kindle

Editor: CreateSpace Independent Publishing Platform (19 de octubre de 2017)
Idioma: Español
ISBN-10: 1977843077
ISBN-13: 978-1977843074
Enlace: https://www.desdeelredondal...
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MarisaCB
 16 noviembre 2020
Mónica Gutiérrez Artero, licenciada en Periodismo y en Historia, ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito de la comunicación y la enseñanza. Escribe regularmente artículos en su blog Serendipia y se ha consolidado como la escritora icónica de la corriente "feel good"en el mundo literario contemporáneo. Una corriente que día a día gana más adeptos en el creciente grupo de lectores abocados a este tipo de obras.
La autora de novelas ampliamente conocidas como "Todos los veranos del mundo", "Un hotel en ninguna parte" o "Cuéntame una noctalia", presenta esta bella historia como gran ejemplo de su calidad literaria y desbordante imaginación.
"La librería del señor Livingstone" sigue el mismo estilo al que Mónica tiene acostumbrados a sus seguidores. Se trata de una novela placentera, capaz de crear en el lector la sensación de tranquilidad y relajación por medio de una prosa exquisita y de personajes y ambientes descritos excepcionalmente.
Su pluma es fluida, muy ágil y elegante, resaltando las amplísimas descripciones, personajes y situaciones que consiguen crear una ambientación completa y absorbente.
Los personajes son seres entrañables que adquieren personalidad propia al permitirnos conocer su trasfondo y vivencias individuales. Si bien, el peso narrativo de la historia recae en el señor Livingstone y en Agnes, el resto de los personajes juegan tal papel preponderante que llamarlos secundarios parece irrelevante.
Se trata de un homenaje a los libros, los lectores y, por supuesto, los libreros. Un tema así, quizás, parezca sencillo y casi superfluo, sin embargo, el atractivo de esta historia radica en la capacidad de la autora para transportar al lector al interior de su creación haciéndolo partícipe de situaciones reales dentro de los mundos casi perfectos que logra construir.
A través de las páginas, el lector descubrirá diversos guiños literarios que demuestran parte del trabajo documental que respalda la historia. Alusiones a la obra de William Shakespeare y Lewis Carroll, entre otros, ayudan a destacar los sentimientos, emociones y reflexiones de los personajes. del mismo modo, se pueden encontrar numerosas citas y referencias literarias que crean un conjunto perfecto.
Es ese mismo trabajo documental el que le da un carácter veraz y realista a los personajes al ubicarlos en un contexto real y bien descrito, con ello, las escenas son mucho más precisas al dotarlas de una mayor fuerza y belleza visual. El estilo fresco de la historia y el ritmo narrativo hacen una lectura amena y vivaz.
Aunque, a priori, pudiese parecer una historia más cercana a una novela romántica, la trama se desarrolla con tanta habilidad que el humor, el drama y el misterio se hacen presentes, relegando el lado más romántico a un segundo plano. En este variopinto contexto los personajes que conforman un entrañable grupo tienen la capacidad de reflexionar y sentir transmitiendo sensaciones positivas al lector.
Como seguidora de todo lo que escribe Mónica debo admitir que me ha sorprendido gratamente con esta novela, convirtiéndose en mi favorita hasta el momento. La lectura fue una delicia, el libro se lee solo y la historia deja las emociones a flor de piel.
Sin duda, una novela totalmente recomendable que con seguridad dejará gratos momentos a los lectores asiduos del "feel good" convirtiéndose en una buena oportunidad para otros a acercarse a este tipo de lecturas.
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LaPetitaLlibreria
 25 noviembre 2020
Hoy empiezo avisando que escriba lo que escriba me voy a quedar muy corta, si por mí fuera solo os diría “Leedla” pero no sería justo para la autora, Mónica Gutiérrez, quien presento esta novela de manera auto publicada y que hoy nos llega de la mano de Ediciones B.
La librería del señor Livingstone es una novela donde me gustaría perderme, ser uno de sus clientes habituales, pasearme por sus pasillos y descubrir nuevas joyas que aún no he leído.
Esta vez lo que me atrajo hacia su lectura no fue su portada, donde una joven protegida por un paraguas rojo se encamina hacia un faro de luz, una librería que parece estar llamándola bajo un cielo nocturno estrellado.
Lo que realmente me atrajo fue su título, a todos los amantes de los libros y de las historias que se esconden en ellos nos seducen las librerías, esos lugares que en cuanto pones un pie en ellos son como un remanso de paz y tranquilidad, como si cientos de amigos te saludaran y otros desconocidos tienen ganas de dejar de serlo y nos invitan a conocer su historia, así que quise conocer la Moonlight Books y a su propietario.
Nuestra protagonista es una joven arqueóloga catalana que decide dar un giro a su vida, es una mujer joven perdida en el mundo y está buscando su lugar en él, así que se marcha a Londres en busca de trabajo pero de momento este le es esquivo, un día mientras pasea por el barrio del Temple la sorprende una lluvia intensa y se refugia en una librería, la Moonlight Books.
Allí conocerá al Señor Livingstone, un hombre que se muestra cascarrabias y un poco gruñón aunque en realidad es absolutamente adorable, es inteligente, agudo, muy observador y un librero muy especial.
Mientras toman un té, el señor Livingstone decide contratarla como ayudante, ve en ella algo especial y así es como el lector entrará a formar parte de una clientela de lo más variopinta.
No voy a negar que un romance entre sus páginas me encanta pero creo que llega a quedar en un segundo plano ante la sencilla complejidad que nos presenta la autora. Solo os diré que Agnes encontrará ante sí un mundo realmente nuevo a partir de la desaparición de un libro y la entrada en escena de John Lockwood, inspector de policía.
Creo que ya he dicho más de la cuenta, quiero mencionar la prosa de la autora y su manera de crear una fluida trama donde el lector encuentra refugio, un momento de relax y tranquilidad. de manera ágil nos cuenta su historia con una ambientación en un Londres impresionante sin olvidarnos de sus referencias literarias como a Shakespeare o a Lewis Carroll.
Me gustaría terminar con las últimas líneas de su contraportada: “ Una historia para todos aquellos que han sentido alguna vez que la literatura les salvaba”.
No os la perdáis.

Enlace: http://lapetitallibreria.blo..
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Citas y frases (30) Ver más Añadir cita
BabelBabel28 noviembre 2020
Y se preguntaba si era posible que todas las cosas buenas cupieran en una librería.
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BabelBabel28 noviembre 2020
Pues es una verdad universalmente reconocida que toda historia de amor que valga la pena empieza con una invitación a tomar el té.
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BabelBabel28 noviembre 2020
Todos los seres humanos necesitan alguna vez creer en la bondad de sus destinos.
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cocoabookscocoabooks13 julio 2018
– ¿Qué es eso del feelgood?
– Novelas en las que los protagonistas jamás comen acelgas – resumió ella pensando en todos los títulos que le había descubierto su amiga-. Historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos…
– Como tomarse un té en el Jubilee con la mujer más hermosa de Londres.
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cocoabookscocoabooks13 julio 2018
Había algo de mágico en compartir un gran pedazo de bizcocho de mantequilla y una taza de chocolate bajo la clarividente claraboya; en sentarse en el suelo de madera, noctámbulos sobre lo sacos de dormir, y escuchar el silencio de los centenares de libros alrededor; en imaginar que la eternidad era justo eso, la compañía callada de la literatura en una librería cerrada, la expectación infinita de esos volúmenes silentes bajo la noche estrellada.
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