InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
Crea una cuenta en Babelio para descubrir tus próximas lecturas Babelio en Français
ISBN : 1977843077
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform (19/10/2017)

Calificación promedio : 4.42/5 (sobre 26 calificaciones)
Resumen:
Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que pe... >Voir plus
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Amazon ESCasa del libro
Críticas, Reseñas y Opiniones (19) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 17 diciembre 2017
Qué difícil es escribir una reseña sobre un libro del que quieres resaltar absolutamente todo, pero que sabes que no debes ni puedes hacerlo. En esa tesitura me hallo, y me he puesto a escribir sin saber lo que va salir al final. Que sea lo que los Inklings, en su sabiduría, quieran.
Creo que nunca lo he dicho, pero antes de abrir Netherfield, jamás había leído un libro autopublicado. No por nada, simplemente es un mundo al que no me había acercado con anterioridad; en él me he llevado muy buenas sorpresas, y otras no tan buenas que han sido evidentes en mis reseñas. Creo que el segundo que leí, un par de meses después de comenzar la andadura bloguera, fue Cuéntame una noctalia, de una tal Serendipia que nos seguía casi desde el principio. al entrar en su blog vi que tenía varios libros autoeditados, y como los libros que reseñaba eran muy "yo", quise saber cómo escribía empezando por el primero, que yo soy mucho de leer en orden. A la vista quedó ya lo mucho, muchísimo, que conecté con el mundo literario de Mónica Gutiérrez, la cabecita pensante detrás de Serendipia. Después vinieron Un hotel en ninguna parte, también autopublicado, y la publicación tan merecida con la editorial Roca de El noviembre de Kate.
Es decir, que he leído y reseñado todas sus novelas, y me pasa con ellas lo que me pasa con muy pocos escritores contemporáneos: que sé que lo que escriba me va a gustar. Es de esas autoras que lees con confianza, sabiendo que vas a abrir las páginas y vas a disfrutar de lo que encierran, del mundo que crean, del modo en que lo cuentan y de la encantadora particularidad de sus personajes.
Conocimos La librería del señor Livingstone en un relato incluido dentro de la antología La librería a la vuelta de la esquina, y pedía a gritos una continuación a lo grande. La base estaba perfectamente asentada... era, en realidad, tan perfecta, que la autora incluso traslada a esta novela algunas frases o párrafos de la descripción que en su día hizo de esta particular librería. A partir de ahí, comenzamos con la nueva trama, que tiene muchas de las características que identifican la literatura de Mónica, ese particular microcosmos donde ella hace grandes sus historias: una mujer protagonista (Agnes Martí) un tanto perdida que intenta encontrar su lugar en el mundo, ese lugar que le sirva como refugio en la tormenta de su inseguridad y que le proporcione la tranquilidad y magia necesarias para comenzar a ver caminos que antes no veía (la librería); un personaje más mayor, inteligente, agudo, sabio, observador y protector que le dará la mano y le ayudará a sentirse protegida y a dar los pasos que necesita (sí, sí, usted, señor Livingstone, que de cascarrabias no tiene nada, es achuchable y tiene sonrisas que derriten los polos); un interés amoroso guapo, grandullón y de ojos intensos y parlanchines que derriba murallas invisibles y descifra el hechizo que esconde nuestra protagonista (Lockwood); un niño que tiene más sentido común que muchos adultos y que, no sé cómo lo hace, nunca jamás es repelente si no todo lo contrario (Oliver Twist); y una ristra de personajes secundarios que son para llevártelos todos a tu casa y hacerles litros y litros de té sin descanso para que no se vayan jamás.

Mónica coge todos estos elementos y en cada una de sus novelas los conjuga, los malea, los adapta, los perfecciona, pone por aquí, quita por allá... y al final te cuenta una historia con una personalidad totalmente propia e independiente en la que reconoces a la autora en cada una de sus páginas, y al mismo tiempo estás en territorio inexplorado. Todo esto lo consigue siempre gracias a la construcción que hace de los personajes y a la ambientación, a la cotidianidad de sus vidas y a cómo sabe hacerlas fascinantes, a unos diálogos que me han hecho soltar carcajadas en algunos momentos, a esos earl grey, bizcochos y pastas que todo lo solucionan, a la nieve, a la lluvia, a esos noviembres llenos de encanto que creo que pocas personas sabemos valorar como se merecen, a la Navidad, y además, en esta librería del señor Livingstone, a un homenaje... o a varios homenajes, en realidad.
En estas páginas hay tanto amor por tantas cosas que los homenajes son constantes: a Londres y a todos los tesoros que esconde; a la campiña inglesa, esa que no te cansas de mirar cuando la tienes delante, y a la singularidad de sus gentes; a la arqueología bien entendida, no la que puebla nuestras mentes rebosantes de Indiana Jones; a las librerías especiales, esas que nos aislan del mundanal y detestable ruido que es la vida más allá de sus puertas; a los libros, porque esta novela desborda pasión por la literatura que su autora adora... y sobre todo creo que es un homenaje al amor que la autora siente por todas y cada una de estas cosas. Quizás me equivoco, pero creo que Mónica ha escrito, aunque pueda no parecerlo, un libro muy personal. Leerlo es hacer un recorrido por su pasión por la esencia más british y por la literatura que le corre por las venas. Hay escenas, como la del Jubilee, que lo dicen todo; solo hay que sentarse a tomar un té en esas páginas para conocer cómo concibe la autora la literatura: la que lee y la que escribe.
Confieso que me he muerto del gusto con cada alusión literaria... me he propuesto sacar de la estantería en una relectura todos y cada uno de los libros que se nombran y hacerles una foto, porque rondarán el 75%. Y los que no, apuntados están ya. Me quedo con las ganas de destacar muchas de las alusiones en cuanto a novelas, citas, autores, nombres de personajes... pero esto ya me está quedando larguísimo. Tendréis que leerlo para descubrirlas :)
Mónica tiene algo que no todos los autores tienen: personalidad en su estilo narrativo, buen gusto y elegancia en la narración, mucho (muchísimo) talento para los diálogos y una capacidad sorprendente para hacer que el lector se vea inmerso casi sin pensarlo en los mundos que ella crea: terrenales y realistas al aferrarse a situaciones cotidianas, pero siempre con un pie en Nunca Jamás. Y además estoy segura de algo: que esos mundos son infinitos y puede escribir sobre lo que ella quiera y le apetezca porque lo hará bien, así que las expectativas sobre lo que vendrá son de frotarse las manos.
He intentado no destriparos nada y aun así hablaros de todo lo que contiene este libro. de ahí lo difícil que comentaba al principio. Os podría hablar de las similitudes que he encontrado en esta novela con mis estancias y paseos por Londres; de lo identificadísima que me he sentido en muchas cosas; de cómo Agnes, igual que ya me pasó con Kate, tiene pedazos de mí; de lo mucho que me reí al leer las reticencias de Agnes a sentarse en el Jubilee del Fortnum & Mason, porque yo sigo luchando contra esas miradas escrutadoras y no he conseguido sentarme todavía; de que yo siempre que voy a Londres, siempre, me alojo donde Agnes vive porque adoro aquella zona; de que me he visto transportada al Londres que adoro y que visito cada vez que puedo... pero me saldría de tema.
En definitiva, que leyendo me he sentido como en casa. Adoro los clásicos, los libros ilustrados, Londres, Inglaterra, la campiña, los cottages, las librerías, las series de televisión y las películas, los tés en tazas bonitas, los bizcochos con crema, Fortnum & Mason, el British Museum, la estación de St. Pancras, las ruinas medievales, los paseos bajo la nieve, la arqueología, Oxford, los remansos de paz en rincones y sillones rodeados de libros... y los libreros gruñones encantadores, las editoras idealistas, los escritores residentes, las buenas personas y las señoras mayores con pelo color violeta que leen todo lo que les pongan por delante y sueñan con pillar cacho con un highlander. Así que por todo esto perdono las malévolas frases dirigidas a Henry James (¡será posible!) y que se nombre siempre a Arwen de El señor de los anillos cuando la que mola, obviamente, es Éowyn (esta elección es el único defecto aparente del heredero de Isildur... jajaja).
En serio, que me ha encantado. Cuesta desprenderse de la magia y la sonrisa cuando cierras el libro. Ahí se queda, como un copo de nieve sobre la punta de la nariz que no llega a derretirse. Seguro que el señor Livingstone encontraría la cita apropiada de Shakespeare para cerrar la reseña, pero yo la cierro con una cita suya: Encontrará su camino, Agnes. Lo tiene bajo sus pies.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         50
Lyra
 10 septiembre 2018
Si no has disfrutado de esta novela aún, estás de suerte porque te puedo asegurar que tienes por delante, si finalmente te adentras en su lectura, unos ratos deliciosos. Unas horas que a mí, tras haber finalizado el libro, me encantaría haber pasado en una tarde de lluvia bajo una manta y con una humeante taza de chocolate. Así, me habría imbuido aún más en la londinense atmósfera que esta preciosa suerte de cuento navideño recrea.

El entusiasmo que desprende esta crítica se debe a que , a veces, una se cruza en su camino con libros que parece que han sido escritos pensando en ella, con unos personajes, una ambientación y unas referencias o una inspiración mejor elegidos que si una misma hubiese pensado en ellos. Esta novela feelgood llegó a mis manos porque, primero su preciosa portada y después su sugerente sinopsis, atraparon poderosamente mi atención. Después, caí en la cuenta de que la autora me era conocida debido a la buena acogida que sus anteriores novelas tuvieron en el mundo blogger y debido, también, a que ella, Mónica, escribe en el blog Serendipia.

Nunca me llamó la atención, hasta que di con Mónica Gutiérrez, el género feelgood. Ahora, me declaro amante del mismo y espero con impaciencia el momento en que pueda encontrar un rato para disfrutar de otra de sus historias.



Pero, ¿por qué me ha gustado tanto La librería del Señor Livingstone? Porque es un libro para, perdón por la redundancia, amantes de los libros. Un libro para lectores voraces que adoran las reflexiones literarias, las referencias a autores y títulos, las citas y que aprecian que, en ocasiones, la metaliteratura parezca, sencillamente, un personaje más. Pero, también es una divertida historia de enredos, una tierna historia de amor (no, necesariamente, en el sentido más romántico del término) y, también, una oda al optimismo y un dulce alegato humanista. Porque esta novela está tan sumamente bien escrita que leer es un placer (¡he subrayado la mitad del libro!).
Y, quizás, también me haya deslumbrado tanto esta historia porque desde el primer momento me he identificado en gran medida con Agnes, su protagonista: arqueóloga en paro fascinada por las librerías que busca en Londres la manera de realizarse profesionalmente. Si me hubiese ido a Londres a probar suerte con la Arqueología tras acabar el Máster y acudir a varias excavaciones en lugar de exiliarla al rincón de los complicados sueños rotos, decididamente habría creído que Mónica hablaba de mí.

Cuando Agnes está a punto de tirar la toalla, cansada de deambular por un frío y solitario Londres, se topa, calada hasta los huesos, con Moonlight books: una peculiar y mágica librería en Temple que cuenta con una claraboya para ver las estrellas en las rarísimas noches de cielo despejado, con el diario del famoso explorador escocés Livingstone presidiendo en una vitrina el vestíbulo, con un Oliver Twist del siglo XXI de madre ocupada y habilidades sociales limitadas, con un rincón de los románticos para tomar el té y con un incansable escritor residente nada aficionado a acudir al Starbucks a escribir como hacen sus análogos, entre otras muchas particularidades.

Tal curioso y, al tiempo, encantador comercio es regentado por Edward, descendiente del antes mentado misionero anglosajón y librero de profesión. al contrario que su antecesor, el espíritu intrépido y aventurero de Edward acaba en el mismo umbral de su librería, en la que pasa el tiempo enamorándose una y otra vez de las letras y de su editora favorita, Sioban. Edward, con una exquisita educación inglesa, hace gala de una lengua afilada y de un humor algo cínico y ácido que provocan en el lector un montón de sonrisas cómplices.


Agnes comienza a trabajar para Edward y su vida comienza a cambiar. Ahora, Londres ya no se le antoja tan oscuro ni tan solitario ni tan triste... Ahora, en su vida cotidiana, ya no solo estará su alegre compañera de piso Jasmine, sino que empezarán a desfilar por ella personajes divertidos y carismáticos: el niño Oliver que pasa las tardes en el piso de arriba de la librería entre libros de astronomía, el propio librero, la editora, el contable, Charlie, sastre del establecimiento vecino, la Señora Dresden, la cliente más fiel y extravagante de la librería... Moonlight Books, en definitiva, constituye un refugio acogedor y hogareño del que uno no quiere salir jamás.

A raíz de la misteriosa desaparición del diario del famoso aventurero, entra en escena Jhon Lockwood, amigo de Sioban e inspector, que, a modo de favor, investiga, pese a las iniciales reticencias de Edward, el presunto hurto del ejemplar y que, de mientras, cae rendido ante la nueva librera, Agnes. Es con la línea argumental que Jhon protagoniza, con la que toma relevancia en la novela el divertidísimo toque cómico de enredos, casualidades y malentendidos que recorre varios escenarios de Londres y cercanías y presenta a nuevos personajes. Simplemente, irresistible.


En resumen, la ambientación es mágica, los personajes son cautivadores y el argumento es la excusa vehicular perfecta para combinar los dos elementos anteriores. La novela avanza a un ritmo adecuado, puede que lento para algunos, perfecto para cada detalle que Mónica hilvana con una magnífica destreza en una pequeña y sencilla aventura urbana contada con una deliciosa pluma y una forma de narrar evocadora y repleta de guiños.






Enlace: https://ecosdecaliope.blogsp..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         20
cocoabooks
 13 julio 2018
La librería del Señor Livingstone es la última novela de la escritora Mónica Gutiérrez y entra dentro del género feelgood. La autora de El noviembre de Kate nos muestra en esta novela el fantástico universo que hay en una librería y cómo éste puede cambiar la vida de las personas que la visitan. En concreto, la vida de la protagonista, Agnes Martí.
Agnes Martí es una arqueóloga barcelonesa que emigra a Londres en busca de un trabajo en su sector ya que en España no ha tenido esa suerte. Devastada por la falta de trabajo en la ciudad a la que emigró y sin poder pagar las facturas, se plantea volver a su casa pero el destino la lleva a Moonlight Books, una mágica librería ubicada en el barrio del Temple regentada por Edward Livingstone y que justamente está buscando una ayudante.
Su personalidad de hada hará que los personajes que rodean la librería -aparte del librero- se “enamoren” de ella y la conviertan en un miembro más de esa loca y estrambotica familia donde podemos encontrar a Oliver Twist, un niño que se pasa las tardes en la sección de astronomía; un escritor del que nadie sabe nada pero que se ha agenciado la lampara azul; Sioban, la encantadora novia de E. Livingstone, y unos cuantos personajes más como Mr. Magoo, que anima algunos de los momentos de la obra y el apuesto John Lockwood que hará que tiemblen los cimientos de la joven ayudanta.
A lo largo de la obra se hacen constantes referencias a autores y publicaciones inglesas y ese entorno literario convierte La librería del Señor Livingstone en una bella oda a esos grandes de la literatura. Pero además, como buena novela feelgood, la trama y los acontecimientos que van pasando nos hablan sobre los pequeños momentos que le dan sentido a la vida y que hacen de ella un lugar maravilloso. Tomar un té mientras lees un libro tranquilamente, una cena con tu mejor amiga, un paseo a solas por las calles londinenses, los copos de nieve caer, los adornos navideños en las calles, ver las estrellas en una noche sin luna, etc.
La propia Agnes Martí nos explica en el libro que es la literatura feelgood en este dialogo.
– ¿Qué es eso del feelgood?
– Novelas en las que los protagonistas jamás comen acelgas – resumió ella pensando en todos los títulos que le había descubierto su amiga-. Historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos…
– Como tomarse un té en el Jubilee con la mujer más hermosa de Londres.
A mi este género literario me encanta, me aporta tranquilidad, armonía y hace que me relaje y desconecte de los problemas, del trabajo, de las responsabilidades y me teletransportan a un universo lleno de sueños y cosas bonitas. Y Mónica Gutiérrez lo ha conseguido con esta historia. Me la leí en tres días y porque no tuve tiempo suficiente para hacerlo en uno. Tiene unos personajes adorables, una trama que engancha, y unos diálogos preciosos.
Sin hablar de la maravillosa portada diseñada por Javier Morán Perez y que no podía ser más perfecta y encajar más con el libro.
Este libro se ha convertido en uno de los mejores de la lista de este año sobre todo porque ha conseguido hacerme soñar y eso, para mi, es fundamental. Gracias.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         20
Breny
 21 noviembre 2018
Como cada vez que leo a Mónica Gutiérrez terminó el libro con una sonrisa en la cara.
Una librería con un librero que se enorgullece de ser un cascarrabias, una arqueóloga que termina trabajando para él, un niño que hace de la librería su guardería.
Todo esto enmarca una historia de amor, de encuentros, de desencuentros, de magia y de mucha ternura.
Este no es un libro romántico, ni siquiera es un libro de grandes dramas, tampoco tiene una historia profunda, mucho menos es un libro de relaciones interpersonales con algún mensaje de trasfondo, pues no, no tiene nada de eso, es otra historia más, una de muchas que de tan sencilla te roba el corazón.
Eso es lo que me gusta de esta autora, sin grandes aspavientos, sin grandes historias, nada de grandes romances, nada de dramas tremendos, simplemente pone el tinte exacto de magia para que te enamores de los personajes, para que puedas hacerlos parte de ti y que te dejes llevar por una historia linda.
Siempre me gusta leer a esta autora para relajarme, me deja tan buen rollo que se vuelve adictivo, termino el libro con un sentimiento tan positivo que me encanta.
Esta historia además transcurre dentro de una librería que ya su pura descripción te hace querer estar ahí también tu, viendo las estrellas con Ágnes y Edward, sentarte en la chimenea y tomarte el té con ellos.
Una historia tan feelgood como sus otros libros, que definitivo, no puede tener mejor nombre este género y esta autora no puede definirlo mejor.
Un libro para leerse en el sofá, con manta y café a mano, si llueve mejor, además se lee literal en una sentada.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         40
Bajolapieldeunlector
 23 enero 2018
Agnes es una joven arqueóloga que viendo cómo están las cosas en España decide emigrar a Londres; quizás allí, en la ciudad de los museos, encuentre el trabajo que tanto ansía. Sin embargo tras unos meses viviendo en la ciudad británica parece que no hay suerte, incluso se ha planteado regresar a Barcelona tras ver que sus ahorros están cada vez más mermados.
Una de esas tardes en la que la lluvia londinense parece abrazar a sus transeúntes, Agnes, tratando de dar respuestas a sus dudas, entra por casualidad en la preciosa librería Moonlight Books, y una vez que gira ese pomo de la puerta, en forma de pluma, la triste realidad parece esfumarse. A partir de ese momento le acogerá el olor a libro nuevo, a la madera de un suelo pulcramente pulido y la simpatía del librero más excéntrico de Londres. Por la otra parte, cuando Edward Livingstone ve entrar a Agnes, cual ninfa en su jardín, al instante cae rendido a su encanto y a la tristeza que esconde su mirada. Por eso, y porque necesita ayuda para cargar con los libros, decide contratarla y que ésta entre a formar parte del encanto de Moonlight Books.
Moonlight Books no es una librería cualquiera, es la librería en la que cualquier amante de los libros querría entrar. Un edificio de dos plantas, comunicadas por una preciosa escalera de caracol labrada, por el que transitan una serie de personajes de lo más interesantes. Tenemos nuestro propio Oliver Twist, un jovencito que sueña con alcanzar las estrellas que vislumbra en la claraboya de la librería las tardes de invierno; un escritor que pasa allí los días tratando de finalizar su próxima novela; una asidua clienta que acude cada semana buscando nuevas recomendaciones; Sioban la pareja de nuestro particular librero, que además de ser editora, es la que da cierta cordura a Edward cuando éste parece trasladarse por completo a la época victoriana; el amigo de Edward que regenta una sastrería y parece Mr. Magoo; y finalmente Agnes, la nueva ayudante que parece flotar descalza por la librería.
Este ambiente idílico por los libros, y algo caótico y surrealista por los clientes, parece animar a Agnes. Haciendo que Moonlight books pase a formar parte de su vida, de su felicidad y sea un reconstituyente cuando el traslado a Londres parecía haber perdido su sentido. Pero esa rutina bucólica parece desvanecerse cuando John Lockwood, inspector amigo de Sioban, entra como un elefante en un cacharrería cuando allí se requieren sus servicios. No solo alterará a Agnes, también a nuestro querido Edward que hará gala su lenguaje más irónico y punzante.
Solo os he contado un poquito de lo que es La librería del señor Livingstone, porque efectivamente esta novela, que no llega a las trescientas páginas, es mucho más. Es un homenaje a los libros, a los lectores y a sus libreros. Una historia que cualquier persona: enamorada de Londres, de los clásicos literarios, de los que gustan entrar en las librerías solo para respirar ese olor tan característico y de la literatura buenrollera, debería leer. Además tenemos un librero de lo más particular anclado en el S.XIX, humor irónico inglés, amistad, ternura y amor. Aquí hay mucho amor. Amor por los libros, amor entre personas, y amor por las cosas más cotidianas, por esos detalles, que al compartirlos con alguien especial, se convierten en algo mágico e inolvidable.
Los que ya habéis leído a Mónica conoceis la magia que transmite a través de sus letras, esa sensación de viaje que logra a través de su historia y la sonrisa que mantienes hasta que finalizas su lectura. Una sensación adictiva que estoy deseando repetir. Y para los que no conozcais sus historias, no sé a qué esperais.
Enlace: https://bajolapieldeunlector..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
Citas y frases (11) Ver más Añadir cita
cocoabookscocoabooks13 julio 2018
– ¿Qué es eso del feelgood?
– Novelas en las que los protagonistas jamás comen acelgas – resumió ella pensando en todos los títulos que le había descubierto su amiga-. Historias en las que apenas ocurre nada extraordinario, cuyos protagonistas no son grandes héroes. Historias en las que la felicidad se mide en pequeños momentos y se halla en los gestos más cotidianos…
– Como tomarse un té en el Jubilee con la mujer más hermosa de Londres.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         30
CarolSanguezCarolSanguez23 enero 2018
Los clientes habituales del señor Livingstone, el té de la tarde con Oliver, las lecturas en el rincón de los románticos, la callada presencial del escritor residente bajo la lamparilla azul, las frecuentes visitas de Sioban... Todo formaba parte ahora de su pequeña vida londinense, diminutos gestos y rutinas cotidianas.
Comentar  Me gusta         20
cocoabookscocoabooks13 julio 2018
Había algo de mágico en compartir un gran pedazo de bizcocho de mantequilla y una taza de chocolate bajo la clarividente claraboya; en sentarse en el suelo de madera, noctámbulos sobre lo sacos de dormir, y escuchar el silencio de los centenares de libros alrededor; en imaginar que la eternidad era justo eso, la compañía callada de la literatura en una librería cerrada, la expectación infinita de esos volúmenes silentes bajo la noche estrellada.
+ Lire la suite
Comentar  Me gusta         10
LEMBLEMB07 mayo 2018
Como buen librero, su Mundo era su librería; su Estado, la lectura; y su Constitución, el índice alfabético de títulos y autores que había informatizado hacía unos años pese a que era capaz de encontrar de memoria cualquier ejemplar que el cliente le solicitase, incluso en el peor de sus días
Comentar  Me gusta         10
leyendoenelbusleyendoenelbus24 enero 2018
Resultaba extraño acompasar el movimiento al de otra persona cuando se llevaba tanto tiempo caminando en solitario.
Comentar  Me gusta         20
otros libros clasificados: feelgoodVer más
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Amazon ESCasa del libro





Test Ver más

¿Has leído El Principito?

¿Cuál es la profesión del narrador que encuentra el Principito en el desierto?

Periodista
Aviador
Pastor
Taxidermista

7 preguntas
134 lectores participarón
Thème : El principito de Antoine de Saint-ExupéryCrear un test sobre este libro
{* *} .. ..