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ISBN : 8415470282
Editorial: Salamandra (07/12/2011)

Calificación promedio : 4/5 (sobre 14 calificaciones)
Resumen:
El inspector Salvo Montalbano y su particular forma de ver el mundo desde el imaginario pueblo de Vigàta, en Sicilia, han conseguido un espacio propio y original en la literatura policiaca contemporánea. Sus anteriores andanzas en Un mes con Montalbano, El perro de terracota y La voz del violín han trazado su polifacético perfil que, como demuestra esta nueva aventura, está lejos de agotarse en el simple estereotipo.
En esta ocasión el comisario debe investig... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (6) Ver más Añadir una crítica
mariabv2012
 14 September 2022
Tercera entrega del comisario Montalbano. En esta ocasión debe investigar y resolver el caso del asesinato de un comerciante jubilado que aparece apuñalado en el ascensor de su edificio. Montalbano hace gala de una genialidad y unas dotes de deducción impresionantes a lo largo de la investigación. También nos muestra más retazos de su personalidad y carácter, así como algunos aspectos de su vida privada.
A medida que vas leyendo vas apreciando más al comisario y vas entendiendo su forma de actuar e investigar. Alrededor del asesinato van apareciendo otros sucesos que parecen, o no, tener relación con el primero. Montalbano irá acumulando indicios de los diversos acontecimientos, lo que le llevará, por diferentes caminos, a la resolución del caso que no es lo que parecía en un principio.
La lectura se hace muy amena, fácil de interpretar, con toques de humor y un componente gastronómico que no puede faltar dado el buen paladar y afición por la buena comida de nuestro famoso comisario. El autor tiene la habilidad de entrelazar todos estos ingredientes de manera magistral para llevarnos, de la mano de Montalbano y todos los que le rodean, implicados o no en el caso en cuestión, hasta su esclarecimiento total.
No puedo dejar de recomendar la lectura de las aventuras del comisario Montalbano, pues estoy segura que quien las lea, quedará satisfecho y pasará entretenido unos buenos ratos.

En esta entrega hay un aspecto muy importante de la trama, que hace referencia a la vida personal de nuestro comisario, que queda en el aire y no he tenido más remedio que empezar a leer la cuarta novela para averiguar cómo se resuelve. Si te ha picado la curiosidad ya sabes lo que toca, empezar a leer...
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Beatriz_Villarino
 11 September 2019
Como no hay dos sin tres, aquí está El ladrón de meriendas, título divertido para una novela cuyo trasfondo es bastante trágico, aunque nuestro comisario se lance a él de manera optimista.
Está claro que Camilleri no escribe una novela policíaca al uso, el humor no escapa a su pluma, incluso para reflejar verdaderas desgracias; la sonrisa aparece en nuestro gesto cuando empezamos a leer y una paz beatífica nos envuelve hasta el final; porque Salvo Montalbano tiene la cualidad de saber sobrellevar con entusiasmo y decisión cualquier situación adversa, aun en el caso de ser muy adversa, como ocurre en este episodio.
Algo muy curioso es que el protagonista sigue evolucionando; su forma de ser desprendida, justa y volcada en el más necesitado se afianza en El ladrón de meriendas. También su sensibilidad, al igual que sus celos infundados.
La técnica de aludir a otras entregas es habitual en Andrea Camilleri, así que en ésta aparece de nuevo el profesor Rahman, «Montalbano lo había conocido un año atrás, cuando estaba investigando el caso que más adelante se conocería como el del “perro de terracota”».
Asimismo el humor es constante:
• Para certificar la poca paciencia de Salvo ante la ineficacia de Catarella quien, incapaz de comunicar lo importante en el momento oportuno, siempre empieza con rodeos inútiles; así, cuando aparece un muerto en el ascensor, Catarella entra alteradísimo en el despacho anunciando:
Acaban de telefonear ahora mismo y hay uno que está en el ascensor.
El tintero de bronce delicadamente labrado pasó rozando la frente de Catarella.
• Para describir al muerto, «elegantemente vestido con corbata incluida, era un distinguido sesentón con los ojos abiertos y la mirada perpleja».
• Para describir a los vecinos del difunto mediante hipérboles: «había un elefante, un hombre de proporciones gigantescas».
• Para describir a la mujer madura: «no hay ninguna mujer siciliana de cualquier clase social, aristócrata o plebeya que, cumplidos los cincuenta, no se espere siempre lo peor. ¿Qué tipo de peor? Cualquiera, pero siempre lo peor».
• Y sobre todo para regocijarse en los diálogos, con los que juega asombrosamente con el lenguaje
—Pásese por la comisaría esta tarde…
—No puedo
—Entonces mañana
—Mañana tampoco. Soy paralítica
Indudablemente lo políticamente correcto no abunda –eran otros tiempos–. Lo que sí prolifera es la crítica sociopolítica. Camilleri no pasa una: Nos enteramos, por las noticias del periódico, de que «La pequeña maniobra económica que el gobierno había aprobado […] subirían algunos precios […] el paro en el sur había alcanzado unas cifras que era mejor no revelar […] después de la huelga fiscal, habían decidido echar a la calle a los prefectos […] Treinta jóvenes […] habían violado a una muchacha etíope, el pueblo los defendía […] Un chiquillo de ocho años se había ahorcado. Detenidos tres camellos de doce años. Un veinteañero se había saltado la tapa de los sesos jugando a la ruleta rusa».
Reconozco que la cita es un poco larga, pero merece la pena para darnos cuenta de que el panorama sociopolítico de la Italia de final de siglo se asemeja al de principio del XXI en Polonia según vimos en El caso Telak y, lo gracioso es que ha cambiado poco, si acaso en algunos aspecto ha ido a peor en toda Europa (España incluida y encabezando determinadas cuestiones). Esto da para un largo debate pero aquí no tiene lugar. Aquí nos atenemos a la crítica que Camilleri lanzó a su gobierno basándose en noticias reales, y a la que elabora en su novela a través de diferentes acciones. Nos choca la forma de aleccionar antes a los chavales, no hace tanto, comparada con la de ahora. Si hoy un niño nos echa agua en la cara con su pistolita, es impensable que su mamá le quite la pistola (por miedo al posible trauma) o que seamos nosotros los que se la quitemos y lo mojemos a él (por miedo a las represalias de la mamá), sin embargo esto le ocurrió a Montalbano y «Como primera medida, la señora abofeteó con fuerza a su hijo, cogió la pistola que el comisario había dejado caer al suelo y la arrojó por la ventana. —¡Se acabó la historia».
Después de reírnos ante la situación, reflexionamos sobre lo mucho que ha cambiado la educación. Y nos reímos menos ante la corrupción encubierta, sabida por todos y sobre la que nadie mueve un dedo, «De las cartas que tardan dos meses en ir de Vigàta a Vigàta, de los paquetes que me llegan reventados y con sólo la mitad de su contenido […] Eres una mierda que se reviste de dignidad para tapar esta cloaca». Puede que esto no ocurra hoy en Correos, pero la situación nos suena en otras entidades y por otros motivos.
Y no nos reímos nada cuando caemos en la cuenta de que los gobiernos de los países desarrollados siguen implicados en el tráfico de armas sin el menor escrúpulo hacia los países en vías de desarrollo.
Uno de nuestros hombres que, de vez en cuando, comprobaba qué tal iban las cosas.
—Y, de paso, se tiraba a Kalima
—Son cosas que ocurren
Está claro que Camilleri no temía decir la verdad y éste ha sido su sello en la colección de Montalbano, pero en El ladrón de meriendas hay algo que marca la diferencia: Livia aparece mucho más, por eso la conocemos mejor y también a Salvo, quien ha dejado constancia de ser un hombre bueno, recto, justo, amante de la comida y del ambiente tranquilo, aunque como pareja deje mucho que desear. Es celoso aun sin motivo alguno, fruto de la concepción que se tenía del hombre y de la mujer en el siglo XX. El caso es que él es quien lleva las riendas en la relación, o eso pretende, de ahí que Livia se enfrente y le diga las cosas claras «a veces no soporto tu hipocresía tan bien camuflada. Tu cinismo es más auténtico».
El final de la novela constituye un giro sorprendente. No revelo nada. Hay que leerlo, y continuar la serie para ver si se cumple o no lo prometido.
Por unas cosas o por otras no podemos dejar de leer a Montalbano.

Enlace: https://elblogaurisecular.bl..
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librosolvidados
 23 November 2021
Reseña conjunta con el libro 4 de la serie: La voz del violín
“Usted, hábilmente, me ha llevado a alta mar, pero yo no me olvido de los que se han quedado en tierra.”⁣

Camilleri se está volviendo un imprescindible en mi biblioteca, cuando necesito despejarme con algo de ironía, de buen humor (es decir, el del comisario cuando come pasta 'ncasciata o cuando entiende un mínimo de lo que quiere decirle Catarella). También si necesito investigaciones policíacas que vayan más allá de asuntos forenses y se centren en entender la situación. Destacaría que lo bueno de Montalbano es el instinto de justicia por delante de la burocracia. ⁣

Si en los dos libros anteriores hablé lo ingenioso y lógico que es Montalbano, en estos siguientes (3 y 4) nos encontramos el Comisario más humano. ¿Nunca os había hablado de Livia? su eterna y paciente novia, que vive en Génova, es hasta ahora en los libros en los que más protagonismo tiene, y en los que se nota el amor que se profesan. ⁣

🍡 En El ladrón de meriendas, se investiga el asesinato en un ascensor de un comerciante jubilado (imaginaos aquí lo cómico que es tener que sonsacarle información a los vecinos), cuya amante está desaparecida tras el crimen. ⁣

🎻 La voz del violín es quizás un libro más serio - o un comisario más triste- y se le nota, donde la paz siciliana se ve truncada por el asesinato de una joven, mujer de un médico boloñés, y que entre sus pocas pertenencias se encuentra un misterioso violín. ⁣

A medida que voy siguiendo con la serie me doy cuenta de que la mafia está ahí pero en un papel secundario, algo así como que aparece-pero-no, y he leído (ojalá recordar dónde) que fue decisión propia del autor, para huir de la glorificación y la mitificación de sus miembros. ⁣
¡Qué ganas de seguir con estos libros y volver a Vigata!
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Loreto
 29 September 2018
Quinto libro de la serie protagonizada por Salvo Montalbano, nuestro querido comisario siciliano, tan obsesionado con la comida como siempre. No sé como puede moverse con esas comilonas que se mete.
Un hombre es asesinado y todo apunta a su amante, una joven tunecina que ha desaparecido muy oportunamente. al mismo tiempo un pescador es muerto en un tiroteo con una patrullera tunecina en un incidente internacional, que en principio no tiene nada que ver con el caso que ocupa a Montalbano.
Pero las apariencias engañan, lo que parecía blanco ahora es negro, y Montalbano ve como todo se vuelve patas arriba, incluso su vida personal.
Como siempre, la lectura es ágil, sencilla, divertida. Y tras ver también el episodio en Tv, sorprendentemente, la adaptación a la serie ha sido bastante buena.
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NekaneRamirez
 09 June 2022
Una nueva aventura del inspector Montalbano, que como siempre, nos convence por su humor, ironía, humanidad y solidaridad. En este caso, se mezclan asuntos como la inmigración ilegal, los servicios secretos y su guerra contra el terrorismo internacional, así como las relaciones de Montalbano y su compañera Livia, implicados con el destino de un niño.
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Citas y frases (5) Añadir cita
mariabv2012mariabv201214 September 2022
En las películas americanas, bastaba con que la policía diera el número de la matrícula para que, en menos de dos minutos, le facilitaran el nombre del propietario, los hijos que tenía, el color de su cabello y el nº exacto de pelos que le crecían en el trasero. Pero en Italia...
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HumildeLectorHumildeLector28 October 2020
Cinco coches que había en el garaje se han achicharrado. Después le han pegado un tiro a uno que se llama Filippo Quarantino, pero han errado y han dado, en su lugar, en la ventana de la señora Saveria Pizzuto, que se ha pegado tal susto que la han tenido que llevar al hospital. Después ha habido otro incendio, seguramente provocado, un incendio con fuego. En resumen, comisario, tonterías, bromas, cosas sin importancia.
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Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino13 September 2019
La burocracia italiana, habitualmente muy lenta, actúa como un rayo cuando se trata de joder al ciudadano.
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HumildeLectorHumildeLector28 October 2020
Era la amistad siciliana, la auténtica, la que se basa en lo tácito, en lo que se intuye: a un amigo no hace falta pedirle nada, es el otro el que automáticamente comprende y actúa en consecuencia.
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HumildeLectorHumildeLector28 October 2020
Montalbano tardó media hora larga en comerse los salmonetes, en parte porque quería saborearlos tal como se merecían…
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Videos de Andrea Camilleri (3) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Andrea Camilleri
Andrea Camilleri creó en 1994 a Salvo Montalbano, el entrañable comisario siciliano protagonista de una serie que consta de treinta y dos novelas y varios libros de cuentos. En su tercer aniversario luctuoso, no existe mejor manera de recordarlo que acercarse a su gran legado literario.
Encuentra al comisario Montalbano aquí: https://bit.ly/3IJ7CCb
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