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Elizabeth Power (Traductor)
ISBN : 8491048952
Editorial: Alianza (26/10/2017)

Calificación promedio : 3.94/5 (sobre 31 calificaciones)
Resumen:
Las tribulaciones de una institutriz victoriana. La primera novela de la menor de las hermanas Brontë.
Cuando su familia queda empobrecida tras una especulación fnanciera desastrosa, Agnes Grey decide colocarse como institutriz para contribuir a los escasos ingresos familiares y demostrar su independencia. Pero su entusiasmo se apaga rápidamente al tener que luchar contra los difíciles hijos de los Bloomfeld y el doloroso desdén con que la trata la familia Mu... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (23) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 11 abril 2018
Hoy vengo con otra relectura, pero este es de esos libros que los leería veinte veces de ser necesario. Seguramente os habrá pasado desapercibido, pero tanto en el sorteo del primer aniversario como en el del segundo, hubo un libro de Anne Brontë. En el primero fue esa maravilla llamada La inquilina de Wildfell Hall, y en el segundo y último sorteo fue su otra novela, Agnes Grey, que es mucho más conocida a nivel popular. No habrá más en próximos aniversarios, porque son las dos únicas novelas que Anne tuvo tiempo de escribir. Murió muy joven, jovencísima, como todos los hermanos Brontë, y no le dio tiempo a más, pero fueron suficientes para dejar sobrada muestra de su talento.
Os preguntaréis el por qué de incluir siempre un libro de Anne Brontë en los sorteos de aniversario cuando las famosas son sus hermanas. La familia Brontë era una familia con genio... no en cuanto al temperamento (que también y mucho), sino en cuanto a eso que la RAE llama "una capacidad mental extraordinaria para crear". Charlotte, Emily y Anne eran muy distintas entre sí, y es algo que además puede apreciarse en la obra que dejaron como legado. Las historias a las que dieron vida no podrían ser más diferentes, y aun así (casi) todas rozan la genialidad. Pero siempre, desde siempre, una de las hermanas ha quedado injustamente tapada y ensombrecida por las otras dos, y yo, que ya desde pequeña me llamaban en mi casa la "la defensora de los pobres", es la hermana Brontë a la que siempre reivindico cuando me preguntan: Anne, la pequeña Anne.
Agnes Grey es una joven de 19 años que ha vivido siempre excesivamente protegida por su familia. Siendo la pequeña de la casa, tanto sus padres como su hermana Mary le han evitado siempre cualquier esfuerzo o responsabilidad, pero ella siempre ha tenido la inquietud interior de trabajar y de demostrar que puede hacer muchas más cosas de las que su familia cree. Cuando su padre pierde mucho dinero en una inversión por culpa de un mal golpe de fortuna, las apreturas económicas se asientan en el hogar de los Grey, y es entonces cuando Agnes decide, a pesar de la oposición inicial de su familia, llevar a cabo lo que lleva mucho tiempo anhelando: ser institutriz, y así ayudar en lo que pueda a su familia al tiempo que les ahorra su manutención y cuidados.
Agnes nos narra en primera persona su historia, y es a partir de esta situación familiar cuando tenemos dos partes diferenciadas en la narración, que además se corresponden con las dos casas en las que sirve Agnes a lo largo de la lectura. Para su primer trabajo, Agnes parte una mañana hacia la recia mansión de Wellwood, donde le espera la familia Bloomsbury. Allí tendrá que hacerse cargo de la educación de tres de sus cuatro hijos. Agnes confía en sus cualidades, perseverancia y preparación a pesar de su inexperiencia, pero lo cierto es que no está preparada para lo que allí se encuentra ni para las humillaciones de las que será objeto. En su segunda casa, Horton Lodge, donde entra para ser institutriz sobre todo de las dos hijas del matrimonio Murray, aun sin llegar a encontrarse un panorama mucho mejor y sentirse muy sola, surgirán elementos, personas, relaciones y situaciones que harán de su estancia en Horton Lodge una experiencia muy distinta a la de la primera casa.
Esto es una simple introducción a lo que podréis encontrar en el libro, porque no quiero destripar más de lo necesario. Lo cierto es que Anne lo escribió basándose en sus propias experiencias en las casas en las que trabajó como institutriz, así que la novela tiene muchos tintes autobiográficos además de narrar sin extenderse en detalles las tareas que una institutriz debía llevar a cabo. El hecho de que Agnes Grey nos narre sus vivencias en primera persona da más pie a imaginar las semejanzas entre las casas donde trabaja Agnes y aquellas en las que trabajó Anne Brontë, aunque quizás esto sea más acusado en la primera casa que en la segunda, donde ya introduce más elementos ficticios y/o novelados que se alejan en muy determinados aspectos de lo que fue su vida a poco que se conozca sobre ella.
La vida de una institutriz victoriana no era nada fácil, y Anne pasó por muchas situaciones incómodas, humillantes y desesperantes, lidiando con padres incompetentes que malcriaban a sus hijos y menoscababan su autoridad, y niños/adolescentes groseros y consentidos que, sabiendo que tenían vía libre para hacer lo que quisieran ante la negligente mirada de sus padres, hacían insportable su vida e irrealizable su cometido... y nada mejor que escribir una primera novela sobre algo que ella conocía de primera mano. El resultado en Agnes Grey es una novela realista, honesta, narrada de manera lineal y con esa prosa que parece sencilla y que precisamente necesita de mucho talento para mostrarse así de asequible ante el lector. Anne era tan, tan distinta escribiendo a sus hermanas... Mesurada, contenida, cercana... Agnes Grey nos narra su historia de manera sensata, humilde y sin florituras. Lejos quedan los elementos románticos y góticos que caracterizan a las otras dos Brontë, y eso es algo que me encanta de Anne: que supo tener su propia personalidad para contar sus historias a su manera sin querer seguir la estela de nadie. Ni en Agnes Grey, ni mucho menos en La inquilina de Wildfell Hall, donde metió el dedo en la llaga hablando de un tema del que en aquella época no se hablaba en la literatura y mucho menos de la mano de una mujer (los malos tratos dentro del hogar).
Volviendo a Agnes Grey, este personaje representa el arquetipo de institutriz en aquella época. Muy jóvenes (en ocasiones apenas eran 3 o 4 años mayores que sus propios alumnos), eran señoritas que habían recibido una educación esmerada pero que se veían abocadas a trabajar para aportar dinero a la familia o para exhimirla de su manutención en una época de inestabilidad económica en la que muchas familias de clase media perdieron todos sus ahorros por un motivo u otro. No estaba bien visto que trabajasen en las mismas tareas que cualquier muchacha de clase baja, así que la única salida que tenían era la de entrar a trabajar como institutrices en casas de gente acomodada. Una vez en la casa, su posición dentro de ella tenía límites difusos, porque aunque convivían en muchos casos durante años con la familia, obviamente no pertenecían a ella. Tampoco formaban parte de la servidumbre ordinaria, así que no terminaban de encajar en ninguna parte: los señores de la casa no las trataban como a una igual, y los criados las miraban con malos ojos por estar varios peldaños por encima de ellos.
En Agnes Grey vemos reflejados todas y cada una de estas particularidades, pero lo que prima sobre todo es el propio personaje de Agnes. Una muchacha sobreprotegida en su casa que sin embargo no tiene miedo a enfrentarse a un mundo del que no ha visto ni conoce nada, y que a pesar de lo mal que lo pasa, de lo mal que la tratan, de lo sola que se encuentra, de la nula vida social que tiene, de que es marginada por aquellos que son superiores a ella socialmente pero no intelectualmente... a pesar de que ella, en alguna página, a sus escasos veintipocos años se pregunta si esa es la única vida que puede esperar y a la que puede aspirar, se muestra fuerte, decidida, valiente, con una moral intachable, inocente e ingenua para algunas cosas pero demostrando a cada momento lo extremadamente bien que se conoce, para lo bueno y lo malo. Jamás pierde pie y siempre se muestra fiel a sí misma.
Agnes Grey es una lectura fantástica y de una calidad indudable, y a quien le den un poco de miedo los tochos clásicos, de entre las dos novelas de Anne es la más asequible sin lugar a dudas, por su narrativa sencilla y sus escasas 250 páginas. de hecho es su novela más famosa. Admito que en eso, por mucho que ame este libro, no puedo estar de acuerdo, porque la novela que le equipara a sus hermanas, la que grita a voces su talla como escritora, lo valiente que era y las muchas excelentes obras que podría habernos regalado de haber tenido tiempo, es su otra novela, La inquilina de Wildfell Hall. Me encantaría poder traeros también este año su reseña, pero la relectura con el trajín que llevo la veo complicada (se intentará, en todo caso).
Sé que estoy abusando de vuestro tiempo y vuestra paciencia, así que lo voy dejando aquí. Cojo lo dicho al principio de la reseña. Siempre, siempre, defenderé el talento de Anne Brontë. Es difícil destacar entre Charlotte y su archiconocida Jane Eyre y Emily y sus turbadoras Cumbres borrascosas, pero nunca, jamás, se debe perder de vista a Anne, porque hacerlo sería un craso error. Y ya que este rinconcillo me permite defender, fangirlear y mostrar mi lado groupie literario, pues eso, que coloco y promociono a Anne subliminalmente donde puedo y como puedo.
Leed Agnes Grey. de verdad. Es una lectura que todo lo que tiene de sencilla en apariencia, lo tiene de incuestionable en calidad narrativa.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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Clarion
 13 abril 2019
Hace unos meses he leído por primera vez la novela Cumbres Borrascosas de la gran Emily Brontë, y apartir de ahí empecé a interesarme por la vida de ella y de su hermanas (Charlotte y Anne), sintiendo una gran admiración y respecto por ellas. Seguidamente me he puesto a buscar novelas de su hermanas, y libros que hablaran de ellas, fué entonces cuando leí "Todo Ese Fuego" de Ángeles Caso (podéis ver la reseña en mi perfil) un libro que habla de su vidas y gracias al que lo he entendido mejor.
La siguiente obra en caer ha sido Jane Eyre (reseña aquí en babelio) de Charlotte, y ahora le toco la vez a la más pequeña de las Brontë: Anne, con su novela más conocída Agnes Grey.

Esta es la obra más breve, en comparación con las de su hermanas, son unas 250 páginas, frente a las 400 aprox de Cumbres Borrascosas, las 600 de Jane Eyre, Villette con unas 700, El profesor con 400... y esto, pese a que me gustan las obras breves y concisas, hizoo que el final me paecira demasiado apresurado y forzoso. Como si faltaran páginas de por medio que me llevaran pausadamente hasta el final.
Las obras de su hermanas destacan por las vueltas que da la historia, las larguas descripciónes que te acercan mucho más a los personajes, a su emociones... Y a tener unos cambios y unos finales muy drásticos e inesperados. Este para mí no sucede en Agnes Grey.
De todas formas, ha sido una obra que me ha gustado mucho leer, en la que he visto muchos paralelismos con la vida de la autora, y sobre todo con la realidad que le ha tocado vivir junto a su hermanas, localizando similitudes con las obras de Emily y Charlotte y con sus propias experiencies personales.
En Cumbres Borrascosas y en Jane Eyre aparecen diferentes temas y argumentos, pero uno de los temas principales son el amor y las pasiones prohibidas, y al rededor de este se desenvuelve la novela. En Agnes Grey, sin embargo, el tema principal es mostrar la realidad de una niña que decide ejercer de institutriz para apoyar a su familia y contribuir con la economía doméstica, y de como es tratada por la vida, y sobre todo por las personas que le dan trabajo. Viéndose las diferencias sociales y de clase que estaban a la orden del día en esa época.

Pero en Agnes Grey también hay lugar para el amor, pero de una forma mucho menos profunda y contra el final del libro, dándole poca importancia durante toda la historia, pero aumentando su presencia al final.
Agnes es una joven encantadora, a la que le cojes cariño desde las primeras páginas, es la pequeña de la familia, y quiere demostrarles a todos que ella también puede apoyar a sus padres, y quiere que la dejen de tratar como una niña y demostrarles todo el que vale y lo que es capaz de hacer.
Me pregunto si Anne, la autora, querría decirnos y demostrarnos algo, ya que ella era también la pequeña de las hermanas, y no es difícil que sintiera algo parecido en algún momento y quisiera mostrarlo a través de Agnes.
Durante la lectura, al igual que con Cumbres y Jane, he sentido rabia, frustración, pena y he llegado a odiar a la mayoría de personajes de la obra. Pero al final es un libro de los que dejan un buen sabor de boca y un recuerdo bonito, con un final dulce y esperanzador, pero como os decía anteriormente, para mí, bastante forzado y apresurado. En cuanto iba llegando al final, iba pensando: No puede pasar esto, aunque sea lo que quiero que pase, por que sería demasiado obvio. Y pasa... Y entonces quedas agusto pero te falta historia, te faltan argumentos, páginas...
Pero aún así, sigue siendo una lectura bonita, amena, veloz y que nos habla de muchas cosas en muy poco texto, y que nos acercar a la realidad de la época en la que ha sido escrito, y de las injusticias y la forma de vida que se daban día a día.
Un libro muy recomendable!!! Os animo a leer, yo me quedo con ganas de seguir leyendo obras de las Brontë, así que seguimos con este maratón Brontë!!
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LectoraEmpedernida88
 07 junio 2020
3,25. Agnes Grey es una jovencita integrante de una familia pobre, que decide ponerse a trabajar de institutriz para valerse por sí misma y ayudar a su familia en todo lo que pueda. Ilusionada y con confianza en sí misma, la acompañaremos en su primer trabajo: se va a vivir a Wellwood House para encargarse de la educación de los hijos de los Bloomfield, los cuales pondrán su paciencia y sus capacidades a prueba. Luego también la acompañaremos a Horton Lodge, donde en esta ocasión será la institutriz de los hijos de los Murray, más concretamente de sus dos hijas, que tampoco se lo ponen fácil a nuestra querida Agnes. En dichas vivencias verá la maldad y la hipocresía humanas, conocerá a personajes verdaderamente desagradables y altivos, pero también a otros humildes y bondadosos que le darán cierto respiro en esa vida solitaria y alejada de los suyos. ¿Qué le depara el futuro a esta joven institutriz hija de un clérigo pobre?
Esta novela nos adentra en lo que era ser institutriz en esa época, lo doloroso de abandonar la casa de origen para ir a vivir a casas extrañas y encargarse de niños/as en su mayoría malcriados, sin autoridad alguna ni permiso para poder controlarlos; se observa cómo no solían estar bien valoradas socialmente las institutrices, tratadas con muy poca consideración, siendo educadas y formadas solían recibir un trato muy desdeñoso.
Agnes es un personaje bastante pasivo, de delicada sensibilidad, no muy dada a sacar los pies del plato, ni siquiera cuando es necesario; no defiende su dignidad aunque la pisoteen una y otra vez; se deja ver en ella un gran convencimiento y adoctrinamiento religioso (incluso llega a sentirse mal por dedicarle sus pensamientos a un hombre en lugar de a Dios), sufriendo en silencio y orando ante sus experiencias desdichadas, pero no siendo ella la que busque cambiar las cosas. Personalmente, este tipo de personajes me desesperan un poco.
La lectura no me ha parecido aburrida pero tampoco me ha enganchado en exceso, diría que de los medios al final mejora bastante y me tenía más expectante. Además la escritura de Anne me gusta, sus descripciones y su forma de narrar me llenan. Describe vivencias, aunque sean simples como puede ser un paseo por la orilla del mar, de forma muy bella; y lleva a cabo reflexiones muy interesantes a través de su protagonista.
Me ha parecido inferior a La inquilina de Wilfell Hall (también obra de la autora), pero es algo que ya esperaba, y lo que me chirrió en esa obra sobre su alta carga religiosa, en esta también lo he encontrado; Anne Brontë era muy religiosa, fervientemente diría yo, y lo deja relucir muchísimo en sus obras (para quien guste de estos temas, bien, para el que no pues que sepa que las cuestiones y normas religiosas están bastante presentes), aunque también deja su crítica a los cargos religiosos abusivos e hipócritas.
En definitiva, me ha gustado leerlo y he disfrutado de la novela, pero sin llegar a engancharme y con una protagonista demasiado pasiva para mí gusto pero de la que también se aprenden cosas y con la que se puede llegar a empatizar.
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Rosa_Halcombe
 28 marzo 2020
«Todas las historias verídicas encierran una enseñanza, aunque en algunos casos es posible que cueste encontrar el tesoro y, al hallarlo, puede resultar tan minúsculo que ese fruto seco y marchito apenas compensa el esfuerzo empleado en romper la cáscara. Sin embargo, no creo que yo sea la persona más adecuada para juzgar si ese es el caso de mi historia o no. A veces pienso que mi relato podría resultar de utilidad a algunas personas y entretenido a otras, pero será el mundo quien lo juzgue. No me asusta contarlo protegida por mi propio anonimato, el paso de los años y algunos nombres inventados, y compartiré con el público muy sinceramente lo que no le confesaría ni a mi amiga más íntima.»
Así comienza Agnes Grey, la primera novela que escribió la pequeña de las Brontë. Con un inicio tal, me dije que esta es una lectura que me resultaría muy agradable y, con bastante tiempo por delante por esto del coronavirus, emprendí la lectura totalmente enfrascada.
Las primeras páginas me gustaron muchísimo, sobre todo por la voz de la narradora, Agnes Grey, una muchacha que decide irse de su casa para ganarse la vida trabajando de institutriz pese a su juventud e inexperiencia. En los primeros capítulos relata su procedencia, los apuros económicos en los que se vio sumida su familia debido a la mala fortuna en los negocios y la primera familia a la que fue destinada como institutriz. La verdad es que Agnes tuvo mala pata, porque los niños que le cayeron en suerte eran unos tremendos maleducados y sus padres, adinerados y obtusos, no le dejaban imponer disciplina.
Tras dos o tres capítulos en los que se narran los desdichados episodios que le suceden a Agnes Grey con esta familia que tan mal la trata, uno empieza a preguntarse si la trama lleva a algún lado o si solo vamos a saber de sus infortunios. Por suerte, pronto cambia de familia y una espera que ahí el ritmo de la lectura cambie también un poco, pero lo cierto es que es más de lo mismo.
Agnes Grey es una novela de marcado carácter autobiográfico en la que Anne Brontë refleja los sinsabores que le depararon sus experiencias como institutriz a lo largo de su corta vida. En efecto, en esta novela no vemos la experiencia positiva que tuvo Jane Eyre (la protagonista de la novela que escribió su hermana Charlotte) en un puesto similar, con una pupila un poco superficial y mimada pero nada maleducada. Agnes Grey tiene un carácter más realista y una intención didáctica, y solo aparece una historia de amor muy en segundo plano.
Tampoco hay giros inesperados en la trama, como ocurre en Jane Eyre, ni los elementos góticos que caracterizan la novela de Charlotte Brontë (mansiones oscuras, elementos sobrenaturales, naturaleza amenazante, ruinas, la cárcel simbolizada en la habitación roja y el orfanato, el terror que produce oír unas risas siniestras en medio de la noche...).
Como digo, nada de esto ocurre en Agnes Grey, y tampoco creo que fuera la intención de la autora. Sin embargo, si la intención era escribir una novela realista en torno a la figura de una institutriz victoriana, creo que ese personaje central debería ser muy potente; de lo contrario la novela no se sustenta. Y ese creo que ha sido el fallo para mí: Agnes Grey es una protagonista muy poco memorable. Da la impresión de que, para que Agnes destaque, la autora ha tenido que crear a todo un elenco de personajes desagradables a su alrededor, pero son todos tan malos que parecen caricaturas. Sus reacciones y sus diálogos me han parecido muy exagerados, todos pensados para que Agnes Grey se erija en mártir. Además en cada escena parece que Agnes juzga a todo el mundo de manera implacable, con arrogancia y aires de superioridad, y cargada de moralinas. He aquí un ejemplo de esto:
«Como ser irracional, Matilda era estupenda, una muchacha llena de vida, vigor y energía; como ser racional, era terriblemente ignorante, intratable, despreocupada e ilógica, y, en consecuencia, resultaba agotadora para la persona encargada de cultivar su inteligencia y reformar su conducta [...] Moralmente, Matilda era insensata, obstinada, violenta y poco razonable. Una prueba de su lamentable estado mental era el hecho de que, siguiendo el ejemplo de su padre, había aprendido a blasfemar como un carretero.»
También debo decir una cosa: mientras duró la lectura estuve enganchadísima, porque es un libro que se lee muy fácil y tiene su inevitable historia de amor (un poco sosaina, a la altura de la prota, pero la verdad es que me ha gustado). Además deja entrever que no todas las institutrices tienen una experiencia tan positiva como la de Jane Eyre; las malas experiencias que pasa Agnes probablemente tenían muchos más visos de realidad. En conjunto puedo decir que la lectura ha estado bien, pero no es una novela que plantee giros emocionantes ni personajes carismáticos que la hagan memorable. Aun así, la recomiendo.
Por cierto, me encanta la portada que ha elegido Alba para su edición de la novela. Refleja muy bien muchas de las escenas de la novela, en las que Agnes acababa hasta el moño de la tropa de energúmenos que tenía como pupilos, jeje...

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MariaT
 18 febrero 2018
El año pasado luego de leer y amar La inquilina de Wildfell Hall quedé con muchas ganas de encontrarme con la primera novela de Anne Brontë. Hace poco Hannah del blog Luminous Words, creó el Reto Brontë en el que se nos propone, entre otras cosas, leer durante este 2015 un libro publicado por cada una de las hermanas, y ya que Anne es mi favorita, tocó iniciar con Agnes Grey.
"Leer es mi ocupación preferida cuando tengo tiempo para hacerlo, y libros que leer."

En ella, conoceremos a Agnes, una joven de diecinueve años, la hija menor de un pastor que pierde de forma trágica su fortuna y que decide ser institutriz para ayudar económicamente a su familia y lograr su independencia; pero poco se podría imaginar lo complicado que sería ejercer la enseñanza en la vida real y lo diferente que es en cuanto a sus expectativas.
Su primer trabajo se desarrollará en la mansión Wellwood, donde deberá cuidar de tres niños: Tom de siete años, May Ann de seis y Fanny de cuatro. Pero no sólo es su falta de experiencia lo que complica el cuidado de los niños, sino la falta total de autoridad que como institutriz tiene sobre los chiquillos. Se le exige a ella que le enseñe modales y los controle, pero no se le permite de ningún modo castigarles, por lo que no hay consecuencias cuando ellos actúan mal.
Los padres tampoco muestran autoridad y culpan a Agnes por el mal comportamiento de los niños. Hay pasajes donde incluso permiten que el hijo mayor torture animales como medio de entretenimiento, una auténtica pesadilla.
Sin embargo, a pesar de una primera mala experiencia, Agnes no se desalienta y lo intenta de nuevo; llega a la casa de los Murray, una familia de un terrateniente y por consiguiente más acomodada que la de los Bloomfield. En Horton Lodge se tendrá que hacer cargo de Rosalie de 16 años y de su hermana Matilda de 14, donde también se le indica que debe ser paciente y su trabajo consiste en hacer felices a las chicas sin poder reprenderles. Chicas que terminan siendo, una extremadamente vanidosa y hasta cruel, mientras la segunda es temperamental y egoísta.
Se evidencia lo complicado que podía ser el trabajo de institutriz, en donde incluso los horarios para comer dependían de los niños. Una posición social delicada en una época donde el estatus lo era todo, concibiendo a las institutrices, como algo sólo ligeramente superior a un criado, pero a la vez despreciada por éstos. Pero tampoco se le consideraba iguales a las damas de la familia, lo que las convertía en una especie de figura solitaria, poco apreciada o respetada.
En esta obra Anne Brontë, al igual que en su segunda novela, aborda el tema religioso y puede que sea porque este tema sea recurrente en su trabajo, lo que la condenó a ser la menos conocida o apreciada de las hermanas; siendo una verdadera pena.
Agnes Grey nos cuenta una historia de amor, que hará sufrir en silencio a nuestra protagonista. Creo que los momentos más emotivos en la narración se dan precisamente cuando la pobre Agnes tiene el corazón roto y hasta escribe poesía. Sin embargo, a mi lado más romántico le abría gustado que cierta declaración de amor fuese más apasionada, pero no se puede negar que la elegida, es coherente con el carácter de los personajes.
"Nadie lo conocía como yo; nadie sabía apreciarlo como yo; nadie podría amarlo como yo... podría, si se me permitiese."
Me gusta particularmente que los personajes femeninos creados por Anne Brontë sean fuertes, como es el caso de la madre de Agnes, o nuestra propia institutriz, que no necesita de ningún hombre para salvarse.
Por su carácter de autobiografía, donde se relatan las vivencias de Anne Brontë como institutriz, es una novela realista, que está escrita de forma sencilla y con un estilo simple, pero que no por ello es menos critica con la sociedad en la que le toca vivir. La menor de las Brontë escribió su novela para que así su experiencia pudiese ser utilizada.
Considerando que en el siglo XIX se pensaba que las mujeres debían ser mantenidas por sus padres y luego por sus maridos y sin poder trabajar; era realmente complicado conseguir una fuente de ingresos que no hicieran perder a una dama su posición, por lo que ser institutriz era la mejor oportunidad para las jóvenes cuyas familias no podían mantenerlas, pero no por ello era un trabajo fácil, como se encargó de reflejar Anne a la perfección.
En definitiva, es un libro que vale la pena leer. Es una novela que nos permite ver cómo era vivir en la sociedad victoriana sin ser considerada un igual, desempeñando un trabajo que nos demuestra que muchas veces el estatus no tienen nada que ver con los valores y con una protagonista que dista mucho de ser perfecta pero que es fuerte, no necesita ser salvada, pues se salva ella misma. Por ello y más, Anne sigue siendo mi Brontë favorita.
Enlace: http://inthenevernever.blogs..
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Citas y frases (18) Ver más Añadir cita
LiveletrasloveLiveletraslove28 julio 2020
No puedo imaginar muchas situaciones más hostiles que una en la que, por mucho que te esfuerces por hacer las cosas bien, por mucho que te esfuerces por cumplir tus obligaciones, tus esfuerzos son pisoteados y desde lados por las personas a tu cargo, e injustamente censurados y tergiversados por quienes están por encima de ti.
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LiveletrasloveLiveletraslove28 julio 2020
Me hubiera gustado decir algo para justificarme, pero cuando intenté hablar noté que me fallaba la voz y, antes de demostrar mis emociones o dejar que se me escspasen las lágrimas, decidí guardar silencio y aguantarlo todo como si de verdad fuera culpa mía.
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LiveletrasloveLiveletraslove28 julio 2020
Las acciones que presenciamos cada día, las palabras que escuchamos, todo nos va conduciendo de forma natural a actuar de la misma forma que las personas con las que convivimos.
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LiveletrasloveLiveletraslove28 julio 2020
El corazón humano es como el caucho: se hincha muy fácilmente, pero cuesta mucho hacerlo estallar.
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Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield05 abril 2018
¡Qué maravilloso sería convertirse en una institutriz! Salir al mundo; comenzar una nueva vida, ser responsable de mis actos, poner en práctica mis facultades aún no desarrolladas, poner a pruebas mis poderes desconocidos; ganar mi propio sustento y ayudar también a mi padre, a mi madre y a mi hermana, además de ahorrarles los gastos de mi comida y de mi vestuario; demostrar a papá de lo que era capaz su pequeña Agnes, convencer a mamá y a Mary de que no era el ser desvalido e inconsciente que suponían. Y entonces, ¡qué estupendo que me confiaran la labor de cuidar y educar a unos ñiños!
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