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ANA MARÍA; DE LA FUENTE RODRÍGUEZ (Traductor)
ISBN : 8491051325
Editorial: PENGUIN (26/11/2015)

Calificación promedio : 4.5/5 (sobre 161 calificaciones)
Resumen:
Penguin Clásicos publica en una cuidada edición esta obra maestra de la literatura inglesa de todos los tiempos, para conmemorar el bicentenario de la publicación original de la novela en 1813. A lo largo de una trama que discurre con la precisión de un mecanismo de relojería, Jane Austen perfila una galería de personajes que conforman un perfecto y sutil retrato de la época: las peripecias de una dama empeñada en casar a sus hijas con el mejor partido de la regi... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (43) Ver más Añadir una crítica
Yani
 04 abril 2018
Se hace difícil reseñar un clásico del cual ya está (casi) todo dicho, así que me voy a concentrar en mi opinión y no tanto en los elementos que describen al libro. Es, como la mayoría de los trabajos de Austen, una historia que se puede amar completamente por el desarrollo de los acontecimientos o vilipendiar porque los protagonistas carecen de sensualidad, cosa que lo hace aburrido para estos tiempos (o los lectores acostumbrados a estos tiempos). Sin embargo, creo que el problema pasa por la mala fama que le han hecho a Orgullo y prejuicio como un libro romántico en una época donde la definición del género está llena de contradicciones. Digo “mala fama” no porque un libro romántico sea de cuarta categoría (a pesar de que algunos lo son), sino porque me parece erróneo adjudicárselo a OyP con tanta soltura. Esta relectura abrió líneas de lectura que no había explorado y reafirmó que el objetivo principal de Austen era el de mostrar las ridiculeces que soportaba en esos años, usando como excusa la concertación de uno o varios matrimonios. Ese abanico que despliega en OyP lo vuelve más complicado, menos empalagoso y me sugiere por qué Austen nunca se casó, dejando a un lado que pueda confesarlo en alguna carta que todavía no leí. No la culpo.
Orgullo y prejuicio cuenta la historia de la familia Bennet, residentes de Longbourn, que está compuesta por padre, madre y cinco hijas mujeres (de mayor a menor): Jane, Elizabeth (Lizzy), Mary, Catherine y Lydia. Debido a que las mujeres no pueden heredar propiedades y a la muerte del señor Bennet la casa se legaría a un pariente varón, la madre de las muchachas no piensa en otra cosa que en acomodarlas mediante matrimonios ventajosos. Así que, cuando Charles Bingley, un hombre muy acaudalado, se muda cerca de los Bennet, la noticia de su soltería pone en alerta los instintos casamenteros de la señora de Longbourn. Ahí empieza la historia. Bingley tomará partido por Jane y, a la vez, este tiene un amigo medio gruñón que será importante en la trama: Fitzwilliam Darcy.
La novela transcurre entre bailes, visitas, cartas, chismes y comparaciones entre la ciudad y el campo. Eso está garantizado por Austen. Noté que en esta ocasión los sucesos se me hicieron más fluidos y, comparándolos con otros libros de la misma autora, hasta fueron más agradables. de acuerdo a mi punto de vista, OyP está trabajado lo justo y necesario y goza de más libertad narrativa que Emma, por ejemplo. Hasta los personajes se sienten menos encorsetados en sus papeles y resultan más simpáticos, incluso si no lo son (estoy mirando a Collins de reojo, aunque admito que aporta la dosis de humor). El inicio se mete de lleno con el conflicto principal, es decir, la llegada de Bingley y su amigo Darcy, así que no introduce con lentitud. Eso me provocó dudas porque me daba la sensación de estar ante un libro troceado (hay cuestiones, como la relación entre el señor y la señora Bennet o las personalidades de las hermanas, que se hacen esperar), de esos en donde la información aparece mágicamente cuando la trama lo requiere, pero a la vez no. En la balanza pesó más la idea de que OyP es una novela que se desenvuelve sin la obligación de retratar todo en diez largas páginas sólo para que el lector pueda recorrer el resto sin sobresaltos. Me gustó que se tome el tiempo.
Si no mencioné antes a Lizzy fue porque ella merecía su párrafo aparte. Es la verdadera protagonista de la historia ya que la mayoría de la narración se concentra en sus pensamientos y en su perspectiva. Lizzy odiará a Darcy por su porte reservado y orgulloso, sin olvidar que dice algo antipático sobre ella cuando la conoce. Y Darcy, por su parte, se mantiene distante de esa muchacha tan vivaz y contestadora. Me atrevo a decir que ella es una heroína bastante rara para la época. O, tal vez, yo me haya topado con pocas mujeres en la literatura de principios del siglo XIX que razonen tanto y tengan la capacidad de decidir qué hacer con sus vidas… a pesar de que las madres sean manojos de nervios andantes que las exponen como adornos en subasta. al leer las salvajadas que exclama la señora Bennet (porque no habla, grita), toma sentido. de vuelta a Lizzy, me parece que le hace honor al pedestal de personajes literarios en donde está ubicada. Se avergüenza de la familia, se pasa de prejuiciosa, le cuesta pensar bien de la gente y está lejos de ser una sabelotodo. Austen nunca la presenta como un modelo a seguir, si no como un ser humano con errores y aciertos que busca desesperadamente la normalidad en un entorno que dedica horas y horas a hablar del matrimonio, la renta anual de X, vestidos y la vida de los vecinos, incluso en los momentos más delicados. Lizzy podría ser tranquilamente una mujer de este siglo atrapada en costumbres que hasta ella misma acepta, como el hecho de que una persona de rango inferior no pueda hablarle primero a una de rango superior y deba ser al revés.
Me sorprendió encontrar (evidentemente, lo había olvidado) una descripción detallada de la indiferencia del señor Bennet hacia su esposa. En sus intercambios de opiniones se nota que a Bennet le importa un comino lo que le suceda a la señora, pero no había esperado que Austen le dedicara tiempo a ese matrimonio y que Lizzy fuera la que da la puntada final, en donde muestra su desilusión. Son párrafos agridulces y profundizan el comportamiento de Bennet en la novela. El “patriarca” de la casa pasa horas en la biblioteca e interviene para decidir… hasta que su voz se apaga. Los bocadillos que mete el señor Bennet se cuentan con los dedos y, a pesar de su hilaridad, transmiten la sensación de que él preferiría estar en cualquier otro lugar menos en esa casa llena de mujeres. En la primera lectura del libro lo vi con ojos más inocentes, pero ahora cambió un poco mi perspectiva. Con respecto a su esposa, sobrepasa los límites de mi paciencia si ignoro que se casó con el hombre equivocado. Me enoja que sólo piense en ganar esa carrera absurda que disputa con sus vecinas: “a ver quién establece a las mujeres primero”.
No puedo omitir el tema de la relación amorosa entre los protagonistas, más allá de que sea muy común hablar de ello. Me encanta la forma paulatina en la que estos dos tercos van cambiando los sentimientos desdeñosos por unos más positivos. En mis escenas favoritas siempre están ellos dos porque sus diálogos son chispeantes, incluso cuando pelean. Darcy trae polémica a la hora de opinar sobre él por las actitudes en las primeras páginas, pero creo que compensa las faltas en el carácter con lo que hace por Lizzy. Es más humano que sea imperfecto y no un depósito de cualidades que en la vida real brillan por su ausencia.
Sostengo (no reseñé la primera lectura pero recuerdo qué me había faltado para las cinco estrellas) que el desenlace de la historia me pareció apresurado. En las últimas veinte páginas convergen todos los conflictos y se resuelven para que después Austen explique, en escasos párrafos, el destino de cada personaje. He observado este problema en otros libros de la autora y el más reciente fue Emma. Particularmente, me hubiera encantado saber más de Mary, un personaje que se mueve como una sombra y es censurada cuando aparece. Una cuestión nueva que advertí fue que Bingley tiene poca participación y me dejó con ganas de conocerlo más. Aparece bastante al inicio y después la narración se limita a proporcionar información sobre su accionar, sin ahondar en el momento clave que le corresponde. Creo que se lo pinta mejor a Collins con las cartas larguísimas que escribe y su charlatanería pomposa. Estas cosas que señalo no desmitifican a Austen (para mí sigue siendo prácticamente indiscutible), sino que, a mis ojos, permiten considerar cuál de sus obras se acerca a la perfección, si eso existe. El hecho de que pueda aburrir o no pertenece al campo de la percepción del lector. Este libro me pareció muy dinámico aunque eso no justifique el final a las corridas, claro está.
Orgullo y prejuicio vale la pena el esfuerzo. No es un libro para todos (no existe el libro “para todos”, según mi criterio), pero al menos se puede utilizar para probar si Jane Austen se convierte en una escritora favorita o en una que conviene ignorar, pensando en una generación de lectores que probablemente la conozca más por las adaptaciones cinematográficas que por las novelas en sí.
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Utopia
 23 mayo 2018
Este libro lo leí por primera vez hace dos años y este verano no sé por qué lo tuve mucho en mente, así que decidí volvérmelo a leer. Y me dije yo, en el blog todavía no he reseñado ningún clásico, ¡este tiene que ser el primero! Y dicho y hecho.
Como podéis deducir, si lo he releído, es porque me encanta. de hecho, algo curioso que me ha pasado con este libro es que la segunda vez que lo he leído me ha gustado más que la primera. Tal vez porque la primera vez intentaba buscar las cosas que eran iguales/parecidas y las que no tenían nada que ver con la película de 2005, protagonizada por mi querida Keira Knightley y Matthew Macfadyen y la conclusión a la que llegué al terminar la novela fue que ni a la novela ni a la película les falta ni les sobra nada. Son dos puntos de vista maravillosos ambos y cada uno aporta una cosa. de 10 los dos.
Pero, centrándonos en el libro, no, no tiene un vocabulario difícil, que era lo que más me echaba para atrás de la novela antes de leerla. de hecho, Austen utiliza un vocabulario de la época, evidentemente, pero muy sencillo y fácil de seguir. Con una prosa que emana belleza por todos lados, pero sin dejar apartadas la cotidianidad y la sencillez.
Con descripciones necesarias y nada pesadas que hacen que te transportes a la época de finales del siglo XVIII y principios del XIX, personajes muy bien definidos, algunos que van evolucionando a lo largo de la trama y otros que siguen en sus trece todo el rato (Lydia, ¡EJEM!), pero a todos los sentirás muy cercanos y humanos a pesar de la diferencia de época, pues aunque los diálogos sean mucho más elaborados los de aquella época que los de ahora, los temas de conversación sean un poco diferentes y las costumbres también hayan cambiado, hay ciertos sentimientos y temas universales que jamás pasarán de moda, con los que te identificarás y por los que amarás esta novela, entre los que encontramos la familia, la libertad, el amor, el desamor, la amistad, el dinero, la naturaleza, la traición, la inmadurez...
La verdad es que me resulta apasionante cómo a través de la familia Bennet, protagonistas de esta historia, y su entorno, la autora nos transmite los valores y preocupaciones de la época de una manera clara y entretenida.
Situación: Cinco hermanas, todas solteras, en una familia de clase media cuya única esperanza de no quedar desamparadas al fallecer su padre es la perspectiva de sus casamientos, a poder ser, ventajosos, cuando de repente se instalan una temporada en el pueblo dos jóvenes bastante apuestos, con posibles y solteros. ¡La familia está salvada! Salvo por el hecho de que uno de los jóvenes es un hombre arrogante que ni si quiera se digna a bailar con nadie que no sea de su círculo en su primer baile del pueblo. Por contra, el otro es un hombre tan afable como divertido y simpático que desde el primer momento se fija en la mayor de las Bennet. Todo parece ir genial, hasta que su amigo, el señor Darcy, y las hermanas repelentes del señor Binlgey se oponen a tal casamiento, por considerar a la muchacha de clase inferior y a su familia hasta vulgar.
Todas esperanzas quedan así frustradas y más aún cuando el legítimo heredero del patrimonio de los Bennet, el señor Collins, un primo lejano al que le corresponde todo solo por el hecho de ser varón, se pone en contacto con ellos para visitarles. El miedo a que los eche de la casa en cuanto muera el señor Bennet invade al a familia, pero, de nuevo, se ven aliviados, o al menos la señora Bennet, cuando descubren que el propósito del señor Collins es encontrar esposa entre una de sus primas. La elegida para tal propósito finalmente resulta ser la señorita Elizabeth Bennet, la segunda de las cinco hermanas y la que más carácter e inteligencia y perspicacia posee. Naturalmente, una mujer tan independiente y que tiene de sí misma tan alta percepción no se va a dejar engatusar por alguien a quien no ama. Pero, ¿quién podría estar a la altura de Elizabeth para así merecer su compañía para el resto de su vida?
Solo alguien con tanto carácter, inteligencia y un corazón tan enorme como el suyo podría merecer su estima. Sin embargo, los malentendidos, los prejuicios y el orgullo jugarán en su contra enturbiando su relación hasta que llega un momento en que los sentimientos no se pueden ocultar. Ese momento en el que te olvidas de los prejuicios, te tragas tu orgullo e intentas esclarecerlo todo para demostrarle a esa persona que te ha cautivado de que tus sentimientos son sinceros y que la amas, que harías todo lo que estuviese en tu mano por verla feliz, porque su felicidad es la tuya.
En resumen, una historia entrañable, llena de giros inesperados que hacen que en ningún momento decaiga el ritmo, que a cada página haya algo nuevo por descubrir y que te enamores de muchos personajes y odies a otros tantos (Wickham, ¡EJEM!).
Es curioso, pero en esta novela escrita hace siglos he encontrado mucha verdad y aunque sea ficción, veo muchos aspectos de mi vida reflejados en ella. No sé si a vosotros os transmitirá lo mismo, pero a mí desde luego me tiene cautivada.
¡Ah! Y que conste que a mí no me gustan nada los libros románticos. Para mí o hay algo más en la trama aparte de una historia de amor o directamente no leo el libro. Y creo que esto es lo que hace de Orgullo y Prejuicio una comedia romántica, porque sí, tiene puntos muy divertidos, única y excepcional, porque no es para nada empalagosa, no es la típica historia de adolescentes que se mueren por tener un romance, no enamorarse, sino tener un romance. Esta historia trasciende mucho más y, aunque el amor juega un papel importante, yo diría que la verdadera protagonista aquí es la vida y las vueltas a las que por más que intentemos acostumbrarnos, al final siempre nos sorprenden.
Enlace: http://utopiainthemoonlight...
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SandraCP
 14 junio 2018
Es una verdad mundialmente conocida que el inicio de Orgullo y Prejuicio es uno de los más famosos de la historia: Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa. Aunque ya lo había leído hace tiempo, no recordaba prácticamente nada así que pude conocer desde el principio a los Bennet y sus diferentes caracteres. La historia nos cuenta las dificultades que puede vivir una familia con cinco hijas sin posibilidad de herencia, lo que hace que el principal objetivo de la señora Bennet sea colocar a sus hijas en matrimonios provechosos aunque el señor Bennet prefiere no darse cuenta de esas necesidades y encerrarse en su biblioteca. Con la llegada de un apuesto joven a la zona, el señor Bingley, todas las familias competirán por conseguir que se case con sus hijas pero tras un primer encuentro parece que a él sólo le interesa Jane, la hija mayor de los Bennet. Además del señor Bingley, le acompañarán sus dos hermanas y un amigo, el señor Darcy, quien consigue ganarse el odio de toda la comarca con sus prepotencias y sus desaires a los vecinos a los que considera indignos de su trato. Una de las personas que mayor inquina le tiene es Elizabeth Bennet, con la que se negó a bailar en su primer encuentro lo que conllevará una relación basada en ese odio y las continuas luchas dialécticas.
Nada más empezar el libro, nos damos cuenta que, en comparación con Sentido y sensibilidad, la obra maestra de Jane Austen destaca por la agilidad de su narración y la cantidad de diálogos con los que consigue que los capítulos se hagan muy cortos. Aunque personalmente tengo que reconocer que el libro se me ha hecho un poco largo. No quiero que lo entendáis como una crítica, sino que, simplemente, el inicio se me hizo un poco lento en cuanto a que me parecía que la historia no avanzaba. Ahora, eso sí, llegados a cierto punto del libro (en torno al capítulo XX, para no desvelar nada 😉) no podía parar de leer. A partir de ese momento necesitaba saber más, avanzar más rápido y, sin embargo, la historia parecía complicarse. Eso sí, nada que no se solucione con seguir leyendo y disfrutar de la trama y su maravilloso final.
Pero si hay algo que me ha conquistado de Orgullo y prejuicio han sido sus personajes protagonistas. Tanto Elizabeth como Darcy me parecen dos personajes con una personalidad que destaca por encima de todos los demás. Mientras el resto del mundo se empeña en seguir la corriente de lo que se espera de ellos, mantienen sus principios y luchan por defenderlos frente a quien se ponga por delante. Claro que esto también conlleva a que tengan muchos prejuicios y un orgullo que les supera. Para mí, es increíble la evolución que tienen ambos en sus pensamientos y en actitud. Saben defender sus opiniones, apostar por ellas, equivocarse, reflexionar y aprender. Por contra, tenemos el ejemplo contrario de personajes que actúan sin pensar, sólo por impulsos, consiguiendo que lleguemos a odiarlas por momentos. Sólo voy a daros dos nombres: señora Bennet y Lydia.
Con esto volvemos a la crítica social, un tema del que ya os hablé en Sentido y sensibilidad y que en este Jane Austen vuelve a demostrar que es toda una maestra en el tema. Reuniones sociales que sólo se basan en el aparentar, familias angustiadas por vivir en una sociedad machista en las que las mujeres no pueden heredar, la racionalidad de aceptar un matrimonio sin amor por consiguir así un futuro mejor, personas que se desviven por agasajar a sus superiores aunque con ello pierdan continuamente la dignidad, adolescentes alocadas y maleducadas que no son capaces de ver más allá de la imagen y los sombreros y que no aprenden con el paso del tiempo de sus errores... no sé, ¿os suena de algo? Yo diría que muchas de estas cosas perviven en nuestro día a día, aunque demos gracias porque algunas de ellas como las herencias y los matrimonios concertados van extinguiéndose poco a poco (aunque ya sé que perviven en algunas zonas y culturas).
En resumen, una obra maestra de la literatura de las que te hacen sonreír con situaciones cómicas, enamorarte de personajes como Darcy, indignarte con la actitud de Lydia o sufrir con las dudas de Elizabeth. de lectura obligatoria.
Enlace: http://miviajeliterario.blog..
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taniaentrelibros
 07 julio 2018
Hoy vengo con la reseña de un libro que adoro, pero antes de hablar del libro quiero hablar de como lo conocí. Tengo que reconocer que yo nunca he sido muy fanática de los clásicos, creo que algunos que he leído no estaban hechos para mi por lo que realmente nunca había prestado atención al género ni a sus libros.

Hace unos años vi que se iba a estrenar la película de Orgullo y prejuicio y el trailer me gustó un montón por lo que decidía darle la oportunidad a la película, tengo que decir que se convirtió desde aquel momento en una película que he visto por lo menos 100 veces. Bien es cierto que la película no es nada del otro mundo pero la manera en la que suceden los hechos y la historia en si me encantó, pues bien, una vez terminé la película me dispuse a mirar si existía el libro, se que es muy famoso pero como he dicho yo no prestaba atención al género. Nada más vi que la película estaba basada en un libro me fui a la librería a por el y lo devoré esa misma noche, aún lo recuerdo como si fuera hoy.

Tengo que reconocer que aquel libro me costó un poco, tiene frases y palabras demasiado antiguas para mi pero aún así disfruté un montón su lectura, por supuesto tengo que admitir que prefiero mil veces más el libro que la película pero el hecho de poder ponerle cara a los personajes me hizo conectar a la perfección con la novela. Este libro es uno de esos que nunca me cansaré de leerlo, intento leerlo una vez al año ya que como digo es uno de mis favoritos pero por ejemplo el año pasado no se me dio la ocasión de poder hacerlo por falta de tiempo y al ver la preciosa edición que ha sacado la editorial Alma no me la podía perder.

Poco puedo decir que de esta novela que no sepa a día de hoy, en ella se encuentra una historia de amor de esas que hacen suspirar y es que aunque los protagonistas no comienzan de la mejor manera poco a poco irán dejando a un lado sus prejuicios y su orgullo para que consiga triunfar el amor. Creo que es de esas pocas novelas que puedes decir que es perfecta, te hace disfrutar, enamorarte, enfadarte, suspirar, entristecer, pero lo mas importante es que te da esperanza, porque cuando crees que todo está perdido una mañana al salir el sol puedes encontrar tu destino.

A pesar de que creo que todo el mundo conoce este libro voy a hacer un resumen para que las personas que no lo han leído se animen a hacerlo ya que estoy segura que al igual que yo terminarán amando el libro.

El libro nos presenta a Elisabeth y al señor Darcy, dos personas de clases sociales y personalidades muy diferentes, él es un hombre rico con una gran renta anual y muchos terrenos y una gran casa, arrogante, frío y arisco, ella por el contrario es hija de una familia humilde que no aspira a ser la reina del baile, a Elisabeth lo que le gusta son los libros y es una persona cariñosa, sociable y amable. Estos dos personajes los cuales no podrían ser mas diferentes como he mencionado ya por eso en el momento en que se conocen ya saltan las primeras chicas, pero no en plan romántico, que va, Elisabeth le dará un pequeño escarmiento al señor Darcy.

Ella tiene otras cuatro hermanas las cuales estarán muy presentes en la novela sobre todo Jane, la mayor. Darcy por el contrario solo tiene una hermana pero mas pequeña que él. El hecho de que Jane esté presente es que quedará prendada del mejor amigo de Darcy, Bingley, él no se quedará muy atrás porque la hermana mayor de Elisabeth es hermosa y poco a poco se irán acercando y eso hará que Elisabeth tenga que soportar a Darcy, si he dicho soportar porque para ella es un suplicio verle, pero lo que no sabe es que en realidad lo que ansia es tenerlo a su lado.

Ese momento llegará, él le declarará su amor pero madre mía, las maneras en que lo hace dejan mucho que desear y ella le dará otro escarmiento dejándolo y en palabras actuales diciendo que no lo quiere ni regalado. Creo que esa parte de la novela es de mis favoritas, Elisabeth no se deja amilanar por nada ni nadie y aunque su corazón ansíe algo no dejará que nadie juzgue mal a su familia o a ella misma.

Todo esto dará pie a muchas cosas, conoceremos muchos personajes que serán importantes en la historia, veremos esa tensión del amor no correspondido, veremos como los personajes intentan superar el amor que sienten pero otro hecho que sucede casi al final de la novela hará que los dos se replanteen lo que sienten llegando así al desenlace de la novela, el cual a mi opinión es mucho mejor que el que le han puesto a la película que a mi me supo a poco.

Quiero decirle a todo el mundo que me lea que el contenido de la novela es el original, eso sí, utiliza un lenguaje mas actual que hace la novela mas de nuestra época, me explico, no tiene palabras tan antiguas y rebuscadas como el otro sino que aquí encontraremos un lenguaje mas sencillo pero siempre respetando el contenido original como ya he mencionado. Por supuesto la edición como podéis apreciar en la foto es preciosa, en persona mucho más tengo que reconocerlo, además está cuidada al detalle y si el libro de por si era uno de mis favoritos con esta edición lo es mucho más.

El libro tiene un montón de ilustraciones, mi libro antiguo no tenía ninguna y ha sido estupendo poder completar la lectura con ellas porque me parecen de lo mas llamativas y originales, le da a la edición ese toque moderno y fabuloso que necesita, enserio es que no tengo ningún pero ni en cuanto al libro, ni la historia, ni la edición, ni nada.

Ha sido una maravilla poder obtener este ejemplar y reencontrarme con una historia que adoro desde hace ya muchos años con un nuevo estilo mucho mas llamativo y precioso que sin duda se quedará en mi estantería como un gran tesoro que cuidará a su hermano pequeño durante muchos, muchos años.
Enlace: http://www.taniaentrelibros...
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Lalectora
 08 febrero 2018
Jane la escribió con tan sólo veinte añitos e inicialmente la llamó First impressions (Primeras impresiones). Se publicó por primera vez de forma anónima. Pero pronto se convirtió en un éxito editorial lo que llevó a que Jane Austen se convirtiera en una escritora famosa.
Más allá de ser una novela romántica, Orgullo y prejuicio es una crítica a las convenciones sociales de la época y a la diferencia de clases y Elizabeth Bennet podría considerarse una heroína moderna. No es una joven al uso de la época. Es una mujer con opiniones propias, una lengua afilada y decidida a casarse por amor sin miedo a enfrentarse a la soltería en caso de no conseguirlo.
Me he reído mucho con el señor Bennet y su sarcasmo en esta relectura. Y es que esta obra está llena de ironía ya desde la primera frase que da comienzo a la novela: "Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa."
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Citas y frases (30) Ver más Añadir cita
GalenaGalena02 noviembre 2017
[…] No se puede decir que alguien sea de verdad brillante si no sobrepasa con mucho a lo que encontramos de ordinario. Una mujer ha de tener un conocimiento completo de la música, el canto, del dibujo, del baile y de los idiomas modernos para merecer ese calificativo; y junto a todo eso, ha de poseer un algo indefinible en el semblante y en la manera de andar, así como en el tono de voz, la elocución y la manera de expresarse, porque, de lo contrario, sólo merecerá a medias ese elogio.
—Ha de poseer todo eso —añadió Darcy—, y aún algo más sustancial, mediante el perfeccionamiento de su inteligencia gracias a unas lecturas muy extensas.
—Ya no me sorprende que sólo conozca usted a seis mujeres con tan grandes perfecciones. Más bien me maravilla que conozca usted alguna.
—¿Es usted tan dura con su propio sexo como para dudar de la posibilidad de todo ello?
—Yo no he visto nunca una mujer así. No he visto nunca reunidos tanta capacidad, tanto buen gusto, aplicación y elegancia como usted describe.
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joselyngrjoselyngr14 junio 2018
El señor Bennet era una mezcla tan rara de vivo ingenio, humor sarcástico, espíritu taciturno y volubilidad que veintitrés años habían sido insuficientes para que su mujer lograra llegar a comprender su carácter.
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GalenaGalena08 diciembre 2017
El señor Bingley era apuesto y de aspecto distinguido, semblante agradable y de trato cordial, sin la menor muestra de afectación. Sus hermanas también eran mujeres distinguidas, con aspecto de estar perfectamente al tanto de la última moda. Su cuñado, el señor Hurst, parecía, sin más, un caballero; pero el señor Darcy, el amigo del señor Bingley, pronto llamó la atención de los presentes por su aventajada estatura y buen talle, facciones regulares, nobleza de porte y por la información -que empezó a correr de boca en boca antes de que hubieran transcurrido cinco minutos desde su llegada- de que contaba con diez mil libras de renta. Los caballeros decidieron que era un hombre de excelente figura y las damas lo declararon mucho más apuesto que Bingley; pero aunque se le contempló con gran admiración durante la primera mitad de la velada, su actitud provocó un desagrado creciente que redujo de inmediato su popularidad; se descubrió que era orgulloso, que se consideraba superior a todos los presentes y que era persona difícil de contentar; y ni siquiera la importancia de sus propiedades en Derbyshire bastó para contrarrestar la expresión severa y desagradable que lo hacía indigno de cualquier comparación con el nuevo ocupante de Netherfield.
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GalenaGalena08 diciembre 2017
En su propio comportamiento encontraba una fuente constante de malestar y arrepentimiento; y en los lamentables defectos de su familia, un tema de dolor aún más hondo. No cabía esperanza remediarlos. Su padre, que se daba por satisfecho con reírse de ellos, nunca se esforzaría para reprimir la insensata frivolidad de sus hijas menores; y su madre, cuyos modales tanto dejaban que desear, ni siquiera se percataba de sus defectos. Elizabeth se había aliado muchas veces con Jane en un esfuerzo común para poner límites a la imprudencia de Cahterine y Lydia; pero, mientras contaran con el apoyo de la indulgencia materna, ¿cabía acso alguna posibilidad de mejora? Catherine, sin carácter, irritable y completamente dominada por Lydia, consideraba siempre insultantes los consejos de sus hermanas mayores; y Lydia, terca y despreocupada, apenas las escuchaba. Eran ignorantes, perezosas y presumidas. Mientras hubiera un oficial en Meryton coquetearían con él; y mientras desde Longbourn se pudiera ir andando a Meryton, seguirían yendo.
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LaPetitaLlibreriaLaPetitaLlibreria26 julio 2018
“Me resulta increíble," dijo Bingley, "cómo todas las jóvenes tienen tanta paciencia como para cultivar todos esos talentos." (…) "Una mujer debe tener un amplio conocimiento de música, canto, dibujo, danza, y lenguas modernas para merecerse esa palabra (talentosa); y, aparte de todo esto, debe haber algo en su aire y en su manera de andar, en el tono de su voz, en su forma de relacionarse con la gente y en su expresión, de no ser así, no merecerá completamente la palabra."
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