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ANA MARÍA; DE LA FUENTE RODRÍGUEZ (Traductor)
ISBN : 8491051325
Editorial: Penguin Random House (26/11/2015)

Calificación promedio : 4.49/5 (sobre 352 calificaciones)
Resumen:
Es la obra maestra de Jane Austen y una de las obras maestras de la literatura inglesa de todos los tiempos. ¿Por qué leer en el siglo XXI un clásico como Orgullo y prejuicio? Porque Jane Austen nos habla, a través de la adorable Elizabeth Bennet, sobre la importancia de escuchar nuestro propio deseo. Han pasado más de doscientos años y seguimos hablando de lo mismo. Orgullo y prejuicio es la obra maestra de Jane Austen; en ella, la ironía, unos personajes paradigmá... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (104) Ver más Añadir una crítica
Yani
 04 abril 2018
Se hace difícil reseñar un clásico del cual ya está (casi) todo dicho, así que me voy a concentrar en mi opinión y no tanto en los elementos que describen al libro. Es, como la mayoría de los trabajos de Austen, una historia que se puede amar completamente por el desarrollo de los acontecimientos o vilipendiar porque los protagonistas carecen de sensualidad, cosa que lo hace aburrido para estos tiempos (o los lectores acostumbrados a estos tiempos). Sin embargo, creo que el problema pasa por la mala fama que le han hecho a Orgullo y prejuicio como un libro romántico en una época donde la definición del género está llena de contradicciones. Digo “mala fama” no porque un libro romántico sea de cuarta categoría (a pesar de que algunos lo son), sino porque me parece erróneo adjudicárselo a OyP con tanta soltura. Esta relectura abrió líneas de lectura que no había explorado y reafirmó que el objetivo principal de Austen era el de mostrar las ridiculeces que soportaba en esos años, usando como excusa la concertación de uno o varios matrimonios. Ese abanico que despliega en OyP lo vuelve más complicado, menos empalagoso y me sugiere por qué Austen nunca se casó, dejando a un lado que pueda confesarlo en alguna carta que todavía no leí. No la culpo.
Orgullo y prejuicio cuenta la historia de la familia Bennet, residentes de Longbourn, que está compuesta por padre, madre y cinco hijas mujeres (de mayor a menor): Jane, Elizabeth (Lizzy), Mary, Catherine y Lydia. Debido a que las mujeres no pueden heredar propiedades y a la muerte del señor Bennet la casa se legaría a un pariente varón, la madre de las muchachas no piensa en otra cosa que en acomodarlas mediante matrimonios ventajosos. Así que, cuando Charles Bingley, un hombre muy acaudalado, se muda cerca de los Bennet, la noticia de su soltería pone en alerta los instintos casamenteros de la señora de Longbourn. Ahí empieza la historia. Bingley tomará partido por Jane y, a la vez, este tiene un amigo medio gruñón que será importante en la trama: Fitzwilliam Darcy.
La novela transcurre entre bailes, visitas, cartas, chismes y comparaciones entre la ciudad y el campo. Eso está garantizado por Austen. Noté que en esta ocasión los sucesos se me hicieron más fluidos y, comparándolos con otros libros de la misma autora, hasta fueron más agradables. de acuerdo a mi punto de vista, OyP está trabajado lo justo y necesario y goza de más libertad narrativa que Emma, por ejemplo. Hasta los personajes se sienten menos encorsetados en sus papeles y resultan más simpáticos, incluso si no lo son (estoy mirando a Collins de reojo, aunque admito que aporta la dosis de humor). El inicio se mete de lleno con el conflicto principal, es decir, la llegada de Bingley y su amigo Darcy, así que no introduce con lentitud. Eso me provocó dudas porque me daba la sensación de estar ante un libro troceado (hay cuestiones, como la relación entre el señor y la señora Bennet o las personalidades de las hermanas, que se hacen esperar), de esos en donde la información aparece mágicamente cuando la trama lo requiere, pero a la vez no. En la balanza pesó más la idea de que OyP es una novela que se desenvuelve sin la obligación de retratar todo en diez largas páginas sólo para que el lector pueda recorrer el resto sin sobresaltos. Me gustó que se tome el tiempo.
Si no mencioné antes a Lizzy fue porque ella merecía su párrafo aparte. Es la verdadera protagonista de la historia ya que la mayoría de la narración se concentra en sus pensamientos y en su perspectiva. Lizzy odiará a Darcy por su porte reservado y orgulloso, sin olvidar que dice algo antipático sobre ella cuando la conoce. Y Darcy, por su parte, se mantiene distante de esa muchacha tan vivaz y contestadora. Me atrevo a decir que ella es una heroína bastante rara para la época. O, tal vez, yo me haya topado con pocas mujeres en la literatura de principios del siglo XIX que razonen tanto y tengan la capacidad de decidir qué hacer con sus vidas… a pesar de que las madres sean manojos de nervios andantes que las exponen como adornos en subasta. al leer las salvajadas que exclama la señora Bennet (porque no habla, grita), toma sentido. de vuelta a Lizzy, me parece que le hace honor al pedestal de personajes literarios en donde está ubicada. Se avergüenza de la familia, se pasa de prejuiciosa, le cuesta pensar bien de la gente y está lejos de ser una sabelotodo. Austen nunca la presenta como un modelo a seguir, si no como un ser humano con errores y aciertos que busca desesperadamente la normalidad en un entorno que dedica horas y horas a hablar del matrimonio, la renta anual de X, vestidos y la vida de los vecinos, incluso en los momentos más delicados. Lizzy podría ser tranquilamente una mujer de este siglo atrapada en costumbres que hasta ella misma acepta, como el hecho de que una persona de rango inferior no pueda hablarle primero a una de rango superior y deba ser al revés.
Me sorprendió encontrar (evidentemente, lo había olvidado) una descripción detallada de la indiferencia del señor Bennet hacia su esposa. En sus intercambios de opiniones se nota que a Bennet le importa un comino lo que le suceda a la señora, pero no había esperado que Austen le dedicara tiempo a ese matrimonio y que Lizzy fuera la que da la puntada final, en donde muestra su desilusión. Son párrafos agridulces y profundizan el comportamiento de Bennet en la novela. El “patriarca” de la casa pasa horas en la biblioteca e interviene para decidir… hasta que su voz se apaga. Los bocadillos que mete el señor Bennet se cuentan con los dedos y, a pesar de su hilaridad, transmiten la sensación de que él preferiría estar en cualquier otro lugar menos en esa casa llena de mujeres. En la primera lectura del libro lo vi con ojos más inocentes, pero ahora cambió un poco mi perspectiva. Con respecto a su esposa, sobrepasa los límites de mi paciencia si ignoro que se casó con el hombre equivocado. Me enoja que sólo piense en ganar esa carrera absurda que disputa con sus vecinas: “a ver quién establece a las mujeres primero”.
No puedo omitir el tema de la relación amorosa entre los protagonistas, más allá de que sea muy común hablar de ello. Me encanta la forma paulatina en la que estos dos tercos van cambiando los sentimientos desdeñosos por unos más positivos. En mis escenas favoritas siempre están ellos dos porque sus diálogos son chispeantes, incluso cuando pelean. Darcy trae polémica a la hora de opinar sobre él por las actitudes en las primeras páginas, pero creo que compensa las faltas en el carácter con lo que hace por Lizzy. Es más humano que sea imperfecto y no un depósito de cualidades que en la vida real brillan por su ausencia.
Sostengo (no reseñé la primera lectura pero recuerdo qué me había faltado para las cinco estrellas) que el desenlace de la historia me pareció apresurado. En las últimas veinte páginas convergen todos los conflictos y se resuelven para que después Austen explique, en escasos párrafos, el destino de cada personaje. He observado este problema en otros libros de la autora y el más reciente fue Emma. Particularmente, me hubiera encantado saber más de Mary, un personaje que se mueve como una sombra y es censurada cuando aparece. Una cuestión nueva que advertí fue que Bingley tiene poca participación y me dejó con ganas de conocerlo más. Aparece bastante al inicio y después la narración se limita a proporcionar información sobre su accionar, sin ahondar en el momento clave que le corresponde. Creo que se lo pinta mejor a Collins con las cartas larguísimas que escribe y su charlatanería pomposa. Estas cosas que señalo no desmitifican a Austen (para mí sigue siendo prácticamente indiscutible), sino que, a mis ojos, permiten considerar cuál de sus obras se acerca a la perfección, si eso existe. El hecho de que pueda aburrir o no pertenece al campo de la percepción del lector. Este libro me pareció muy dinámico aunque eso no justifique el final a las corridas, claro está.
Orgullo y prejuicio vale la pena el esfuerzo. No es un libro para todos (no existe el libro “para todos”, según mi criterio), pero al menos se puede utilizar para probar si Jane Austen se convierte en una escritora favorita o en una que conviene ignorar, pensando en una generación de lectores que probablemente la conozca más por las adaptaciones cinematográficas que por las novelas en sí.
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Celeste_Cruz
 26 febrero 2020
La familia Bennet es una familia que, aunque está en una buena situación económica y es respetable, no destaca precisamente por su linaje o parentesco, sobre todo la señora Bennet, cuyo carácter no es el más favorable y bien visto. Este matrimonio está afincado en el condado de Kent con sus cinco hijas: Kitty, Lydia, Mary, Lizzy y Jane. La máxima aspiración de la madre de las criaturas es casarlas sin demasiada tardanza y asegurarles un matrimonio adecuado, a ser posible con un hombre rico. Sus deseos serán escuchados cuando aparezca Charles Bingley, un hombre que, junto con su mejor amigo el señor Darcy, serán la comidilla de la clase acomodada cuando alquilan una casa en las cercanías. La señora Bennet comenzará a forzar encuentros con Bingley y a organizar y a asistir a bailes para que este descubra la belleza de su hija mayor, Jane, y se enamore de ella, propiciando un magnífico matrimonio.
Por otro lado, al contrario que Bingley, Darcy no destacará por su amabilidad ni por las buenas palabras que cuenta la gente de él. Es un hombre más bien distante, seco y al que tildan de orgulloso debido a su fortuna y a su porte. A pesar de que Bingley le adora, no provoca el mismo entusiasmo en su círculo ni en quienes interactúan con él. Es por esto que Elisabeth, Lizzy, no empezará con buen pie cuando coincidan en el primer baile, dejándose llevar por las habladurías y las apariencias. Darcy es un caballero que no se siente cómodo en este tipo de eventos sociales, algo que no le granjeará simpatía puesto que, además, tampoco tiene reparo en mostrar su disgusto.
Así pues, Jane Austen nos mete de lleno en las intrigas amorosas y románticas típicas de la Inglaterra victoriana. Esta novela no tiene una trama precisamente compleja, sino que vamos descubriendo cómo se van relacionando los personajes entre ellos, ya sea mediante intereses económicos, sociales o amorosos. al ser un narrador omnipresente, conocemos a todos los personajes que aparecen (que no son pocos) y cómo viven, cuál es su estatus, cuáles son sus aspiraciones, deseos... Aun así, el argumento principal gira en torno a la familia Bennet, especialmente en torno a sus dos hijas mayores, Jane y Lizzy. Jane termina sintiendo un profundo interés por Bingley, aunque las cosas al principio no irán como su madre planea, mientras que Lizzy poco a poco irá descubriendo más acerca del señor Darcy, lo que logrará que cambie su opinión sobre él.
Lo que más me ha fascinado ha sido, por supuesto, el magnífico retrato que hace Austen de la sociedad del momento, sobre todo de la clase alta. Se plasma a la perfección la importancia del dinero y del estatus, algo perpetuado en los matrimonios que, si bien en algunos había amor, lo que primaba era que fuera ventajoso; las intrigas respecto a dichos matrimonios y qué familias se iban a unir, sobre todo por conveniencia; la importancia de las apariencias y de los modales socialmente aceptables... Los personajes están perfectamente caracterizados. Jane es una chica dulce, empática, muy amable y que prioriza a los demás por encima de ella misma. Es el modelo perfecto de joven hermosa, bien educada y de modales impecables. La relación que tiene con Lizzy me parece preciosa y he sufrido mucho por ella y por su romance con Bingley, otro trozo de pan, muy tímido a inseguro pero muy bueno. Lizzy es un personaje que sorprende por ser una mujer fuerte, que no se deja pisotear, que sabe lo que quiere y que no se calla ante nada. Se podría decir que, en parte, es la antítesis de lo que se esperaba de una mujer de aquella época. No tienen ningún reparo en contestar con mucho ingenio y picardia al señor Darcy cuando este hace algún comentario inoportuno o desagradable. O tampoco tiene reparos en replicar a personajes como Lady Catherine, una mujer que siempre consigue lo que quiere gracias a su fortuna y su posición. Por eso, junto a Jane, son mis mujeres favoritas. Me parece maravilloso el retrato que la autora hace de ellas y cómo utiliza a Lizzy para hacer críticas mordaces sobre la sociedad y las reglas impuestas, especialmente a las damas. Mi tercer favorito es, por supuesto, Darcy. Es un caballero que sigue la línea de Lizzy pues no tiene tampoco inconveniente en mostrar su aburrimiento en los bailes que no disfruta, en soltar comentarios directos y no acordes con la etiqueta que se requiere o en decir sin complejos que la madre de las Bennet es desagradable por su forma de ser. Tampoco tiene pelos en la lengua y esa forma de ser le ha granjeado más enemigos que amigos. Sin embargo, no todo es lo que parece, como averiguará Lizzy, y el señor Darcy es mucho más de lo que aparenta.

En cuanto al resto de personajes, encontramos a la señora Bennet, una mujer más bien necia (como la define incluso su marido) cuyo único afán es casar a sus hijas con un buen partido, que tenga dinero y buena posición; el señor Bennet, por su parte, es un hombre también de carácter, bastante sincero y directo que nos recuerda mucho a Lizzy, por esto ella es su hija favorita. Ha habido escenas en las que me he reído mucho con él debido a sus comentarios más bien inapropiados. de las hijas Bennet, las más insoportables son Lydia y Kitty, pues son adolescentes insolentes, caprichosas, consentidas y que hacen lo que quieren sin importar las consecuencias. de ellas dos no he soportado sobre todo a Lydia, por cierto episodio que no voy a desvelar si aún no os habéis leído el libro. Hay muchísimos más personajes, todos ellos perfectamente caracterizados, pero si tuviera que comentarlos uno por uno no acabaríamos nunca.
Como ya he dicho, lo más destacable es la ambientación y el retrato de la sociedad que hace Jane Austen. Esta autora crea una perfecta ventana al pasado mediante la cuál podemos conocer cómo funcionaba el mundo victoriano y cuál era su manera de pensar y perspectiva. No solo eso, sino que crea un personaje femenino, Lizzy, que va en contra de lo establecido y con una personalidad fuerte, que se cuestiona los cánones y patrones del momento y que no tiene ningún reparo en expresar en voz alta su opinión. Esto, a mi modo de ver, es bastante transgresor, especialmente teniendo el cuenta el contexto en que fue escrito. Por esto, Orgullo y prejucio es una obra que no decae en el tiempo, que sigue siendo moderna a su manera.
No solo es un clásico de la literatura, sino que es una obra magnífica en todos sus aspectos. Es atemporal y se puede disfrutar muchísimo de ella incluso leyéndola hoy en día.

Enlace: https://notodoesfantasia.blo..
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Lalectora
 08 febrero 2018
Jane la escribió con tan sólo veinte añitos e inicialmente la llamó First impressions (Primeras impresiones). Se publicó por primera vez de forma anónima. Pero pronto se convirtió en un éxito editorial lo que llevó a que Jane Austen se convirtiera en una escritora famosa.
Más allá de ser una novela romántica, Orgullo y prejuicio es una crítica a las convenciones sociales de la época y a la diferencia de clases y Elizabeth Bennet podría considerarse una heroína moderna. No es una joven al uso de la época. Es una mujer con opiniones propias, una lengua afilada y decidida a casarse por amor sin miedo a enfrentarse a la soltería en caso de no conseguirlo.
Me he reído mucho con el señor Bennet y su sarcasmo en esta relectura. Y es que esta obra está llena de ironía ya desde la primera frase que da comienzo a la novela: "Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa."
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MonicaM
 04 junio 2019
He de confesar que no soy muy fan de leer clásicos,de hecho creo que es el primer o segundo clásico que leo, más que nada porque siempre ando leyendo novedades.
Este clásico ha provocado en mí diversas contradicciones. Me explico. He tenido una mezcla entre "me aburre" y "me engancha."
Lo cierto es que me ha aburrido en más de una ocasión, me he distraído en algunos capítulos y en algunas páginas no sabía bien de qué hablaba. Lo que ha provocado que a veces me perdiera.
Este libro consta de 61 capítulos más un índice en el que indica los capítulos y las páginas donde podremos encontrarlos.
He tenido que buscar la relación entre algunos personajes porque comencé la lectura y al poco la dejé por otros motivos. Volví a retomarla y bueno, no recordaba muchos datos. Lógico.
He tardado bastante en leerlo porque si contamos con la primera vez que lo empecé sumado a cuando lo retomé pues no sabría decirte cuánto tiempo transcurrió.
Así explicado por encima nos encontramos antes un personaje que, desde mi percepeción, ha sido el mejor de la historia. Si lo extrapolamos a la actualidad, a nadie nos caería bien. Pero a mi me hizo mucha gracia. Os hablo de Fitzwilliam Darcy. Es un hombre rico con unas características un tanto especiales, todos los definen como el peor del mundo. Es orgulloso y solo se relaciona con personas de su mismo status social. Con todos estos detalles a mi me ha encantado el personaje, pero claro, al resto de personas, en la historia, lo han detestado.
Luego encontramos a otro gran personaje que ha sido una de las protagonistas. Elizabeth Bennet. La segunda de sus cinco hermanas.
Además de estos dos protagonistas, encontramos al resto de personajes:
El señor y la señora Bennet, Jane, Mary, Catherine, Lydia y Elizabeth, las hermanas e hijas Bennet.
Charles Bingley,el mejor amigo de Darcy, Williams Collins sobrino de los Benet y primos de sus hijas. George Wickham, gran enemigo de Darcy.
Principalmente, lo que la autora buscaba era transmitirnos cómo era la sociedad británica en el cambio de siglo.
La historia al principio comenzó a aburrirme bastante, más adelante, solo quería acabarlo y saber el final.
Me he reído en algunas partes con la arrogancia de Darcy. Ya os digo que ha sido mi personaje favorito. Aunque Elizabeth también me ha gustado.
Nada más acabar acabar el libro solo tenía ganas de ver la película basada en la historia. Os comentaré más adelante en otro apartado improvisado.
Darcy acaba de llegar a Longbourn. Decide asistir a un baile acompañado por su mejor amigo Charles Bingley. Este, anima a Darcy a sacar a bailar a Elizabeth pero la respuesta de este no puede ser más desastrosa. Alega que no va a sacarla solo porque es de un status social bajo y él solo se codea con personas de su mismo status.
A partir de este momento, Elizabeth junto con el resto del pueblo solo puede hablar mal de Darcy. Aunque también debemos confesar que Lizzy se deja llevar y se cree todo lo que dicen. Nada más conocerlo lo juzga, solo porque los demás habitantes no quiere verlo por la zona.
Darcy, que en un primer momento no quiere saber nada de Lizzy, comienza a cambiar su manera de verla pues la hermana mayor de esta ha enfermado y debe ir a cuidarla, lo que provoca que tenga demasiados encuentros con Darcy. Este comienza a mirarla más y su opinión va cambiando con respecto a ella.
Y bueno, podría pasarme horas y horas hablando de la historia pero eso significaría hacer spoiler y sabéis que principalmente lo odio. Así que dejo aquí el entusiasmo de contaros más.
Como decía en un primer momento me aburrió enormemente, pero tras un par de búsquedas en las que me aclaraba la relación de personajes logré situarme. He acabado la historia y solo puedo deciros que me ha encantado. Y en cuanto a la película os cuento cositas a continuación.
Y en cuanto a seguir leyendo clásicos deciros que por ahora no me planteo seguir porque necesito leer thriller ya que hace bastante que no leo alguno. Sabéis que últimamente solo quiero leer romance, pues ya la historia ha cambiado.
Comienzo a declararme fan de estos apartados improvisados. Bien, pues comparando el libro con la película deciros que he llegado a un par de conclusiones con respecto a la película.
Unas de las primeras cosas que me han gustado es la historia de amor que se transmite y el buen rollo entre las cinco hermanas. Algo complicado de transmitir.
Por otro lado, algunas escenas planteadas no son como las imaginé mientras leía la historia. La principal causa es que han cambiado detalles que desde el punto de vista de un lector que tiene reciente la historia relatada en el libro, podemos decir que hay diferencias, pero no muchas. Ya que, son pequeños detalles que hace diferente una historia de la otra.

Cuando Darcy se despide de Elizabeth, este le deja una carta, en el libro le da la carta mientra esta da un paseo. En la película se lo da mientras esta está en la casa de los Collins.
En cuanto a los personajes, he de confesar que el elenco es muy acertado y han sido tal y como lo imaginé.
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SandraCP
 14 junio 2018
Es una verdad mundialmente conocida que el inicio de Orgullo y Prejuicio es uno de los más famosos de la historia: Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa. Aunque ya lo había leído hace tiempo, no recordaba prácticamente nada así que pude conocer desde el principio a los Bennet y sus diferentes caracteres. La historia nos cuenta las dificultades que puede vivir una familia con cinco hijas sin posibilidad de herencia, lo que hace que el principal objetivo de la señora Bennet sea colocar a sus hijas en matrimonios provechosos aunque el señor Bennet prefiere no darse cuenta de esas necesidades y encerrarse en su biblioteca. Con la llegada de un apuesto joven a la zona, el señor Bingley, todas las familias competirán por conseguir que se case con sus hijas pero tras un primer encuentro parece que a él sólo le interesa Jane, la hija mayor de los Bennet. Además del señor Bingley, le acompañarán sus dos hermanas y un amigo, el señor Darcy, quien consigue ganarse el odio de toda la comarca con sus prepotencias y sus desaires a los vecinos a los que considera indignos de su trato. Una de las personas que mayor inquina le tiene es Elizabeth Bennet, con la que se negó a bailar en su primer encuentro lo que conllevará una relación basada en ese odio y las continuas luchas dialécticas.
Nada más empezar el libro, nos damos cuenta que, en comparación con Sentido y sensibilidad, la obra maestra de Jane Austen destaca por la agilidad de su narración y la cantidad de diálogos con los que consigue que los capítulos se hagan muy cortos. Aunque personalmente tengo que reconocer que el libro se me ha hecho un poco largo. No quiero que lo entendáis como una crítica, sino que, simplemente, el inicio se me hizo un poco lento en cuanto a que me parecía que la historia no avanzaba. Ahora, eso sí, llegados a cierto punto del libro (en torno al capítulo XX, para no desvelar nada 😉) no podía parar de leer. A partir de ese momento necesitaba saber más, avanzar más rápido y, sin embargo, la historia parecía complicarse. Eso sí, nada que no se solucione con seguir leyendo y disfrutar de la trama y su maravilloso final.
Pero si hay algo que me ha conquistado de Orgullo y prejuicio han sido sus personajes protagonistas. Tanto Elizabeth como Darcy me parecen dos personajes con una personalidad que destaca por encima de todos los demás. Mientras el resto del mundo se empeña en seguir la corriente de lo que se espera de ellos, mantienen sus principios y luchan por defenderlos frente a quien se ponga por delante. Claro que esto también conlleva a que tengan muchos prejuicios y un orgullo que les supera. Para mí, es increíble la evolución que tienen ambos en sus pensamientos y en actitud. Saben defender sus opiniones, apostar por ellas, equivocarse, reflexionar y aprender. Por contra, tenemos el ejemplo contrario de personajes que actúan sin pensar, sólo por impulsos, consiguiendo que lleguemos a odiarlas por momentos. Sólo voy a daros dos nombres: señora Bennet y Lydia.
Con esto volvemos a la crítica social, un tema del que ya os hablé en Sentido y sensibilidad y que en este Jane Austen vuelve a demostrar que es toda una maestra en el tema. Reuniones sociales que sólo se basan en el aparentar, familias angustiadas por vivir en una sociedad machista en las que las mujeres no pueden heredar, la racionalidad de aceptar un matrimonio sin amor por consiguir así un futuro mejor, personas que se desviven por agasajar a sus superiores aunque con ello pierdan continuamente la dignidad, adolescentes alocadas y maleducadas que no son capaces de ver más allá de la imagen y los sombreros y que no aprenden con el paso del tiempo de sus errores... no sé, ¿os suena de algo? Yo diría que muchas de estas cosas perviven en nuestro día a día, aunque demos gracias porque algunas de ellas como las herencias y los matrimonios concertados van extinguiéndose poco a poco (aunque ya sé que perviven en algunas zonas y culturas).
En resumen, una obra maestra de la literatura de las que te hacen sonreír con situaciones cómicas, enamorarte de personajes como Darcy, indignarte con la actitud de Lydia o sufrir con las dudas de Elizabeth. de lectura obligatoria.
Enlace: http://miviajeliterario.blog..
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Citas y frases (47) Ver más Añadir cita
GalenaGalena02 noviembre 2017
[…] No se puede decir que alguien sea de verdad brillante si no sobrepasa con mucho a lo que encontramos de ordinario. Una mujer ha de tener un conocimiento completo de la música, el canto, del dibujo, del baile y de los idiomas modernos para merecer ese calificativo; y junto a todo eso, ha de poseer un algo indefinible en el semblante y en la manera de andar, así como en el tono de voz, la elocución y la manera de expresarse, porque, de lo contrario, sólo merecerá a medias ese elogio.
—Ha de poseer todo eso —añadió Darcy—, y aún algo más sustancial, mediante el perfeccionamiento de su inteligencia gracias a unas lecturas muy extensas.
—Ya no me sorprende que sólo conozca usted a seis mujeres con tan grandes perfecciones. Más bien me maravilla que conozca usted alguna.
—¿Es usted tan dura con su propio sexo como para dudar de la posibilidad de todo ello?
—Yo no he visto nunca una mujer así. No he visto nunca reunidos tanta capacidad, tanto buen gusto, aplicación y elegancia como usted describe.
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BlanJaimeBlanJaime23 julio 2019
-Son pocas las personas que en verdad amo, y aún menos de las que pienso bien. Entre más veo este mundo, más insatisfecha estoy con él. Cada día confirma mi creencia en la inconsistencia del humano y de la poca dependencia que se puede tener en la apariencia del mérito o el sentido. –Elizabeth Bennet.
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joselyngrjoselyngr14 junio 2018
El señor Bennet era una mezcla tan rara de vivo ingenio, humor sarcástico, espíritu taciturno y volubilidad que veintitrés años habían sido insuficientes para que su mujer lograra llegar a comprender su carácter.
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GuadiDelVittoGuadiDelVitto15 noviembre 2018
"Si sus sentimientos siguen siendo los mismos, dígamelo, mi afecto y mis deseos no han cambiado, pero sólo una palabra suya me hará silenciar para siempre. Sin embargo, si sus sentimientos han cambiado quiero decirle que ha usted embrujado mi cuerpo y mi alma, y que la amo, ardientemente, y ya nada podrá separarme de usted".
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GalenaGalena08 diciembre 2017
El señor Bingley era apuesto y de aspecto distinguido, semblante agradable y de trato cordial, sin la menor muestra de afectación. Sus hermanas también eran mujeres distinguidas, con aspecto de estar perfectamente al tanto de la última moda. Su cuñado, el señor Hurst, parecía, sin más, un caballero; pero el señor Darcy, el amigo del señor Bingley, pronto llamó la atención de los presentes por su aventajada estatura y buen talle, facciones regulares, nobleza de porte y por la información -que empezó a correr de boca en boca antes de que hubieran transcurrido cinco minutos desde su llegada- de que contaba con diez mil libras de renta. Los caballeros decidieron que era un hombre de excelente figura y las damas lo declararon mucho más apuesto que Bingley; pero aunque se le contempló con gran admiración durante la primera mitad de la velada, su actitud provocó un desagrado creciente que redujo de inmediato su popularidad; se descubrió que era orgulloso, que se consideraba superior a todos los presentes y que era persona difícil de contentar; y ni siquiera la importancia de sus propiedades en Derbyshire bastó para contrarrestar la expresión severa y desagradable que lo hacía indigno de cualquier comparación con el nuevo ocupante de Netherfield.
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Jane Austen (16 de diciembre de 1775-18 de julio de 1817) fue una novelista británica que vivió durante la

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