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ISBN : 8417430601
Editorial: Editorial Alma (05/02/2020)

Calificación promedio : 3.98/5 (sobre 107 calificaciones)
Resumen:
Penguin Clásicos nos brinda esta preciosa edición de Emma para conmemorar el bicentenario de la publicación original de la novela en 1815. «Jane Austen es una maestra en dibujar emociones más profundas que lasque aparecen superficialmente. Nos estimula a añadir lo que no está.»Virginia Woolf Emma cuenta la historia de una inteligente y laboriosa joven empeñada en hacer de celestina de todas sus amistades. Cuando su institutriz, amiga y confidente decide contraer... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (54) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 28 noviembre 2017
Emma Woodhouse solo tiene veintiún años y es casi de pleno derecho la señora de Hartfield. Allí vive sola junto a su padre desde que su hermana se casó y se marchó a vivir a Londres. Bella, rica, mimada y consentida, con una aguda inteligencia, y con un sentido muy arraigado de su superioridad en la escala social sobre todos sus vecinos de Highbury, está convencida de que es la artífice del buen matrimonio que su amada institutriz, la señora Taylor, ha hecho con el señor Weston. Y decide que es tan buena organizando y encauzando las vidas de los demás que se dispone a hacer lo mismo por más vecinos. Harriet Smith, jovencita abandonada en la niñez, hija de no se sabe quién, y que vive en una especie de escuela para señoritas, es su siguiente víctima. La convierte en su nueva amiga del alma, la convence de que a pesar de sus dudosos orígenes es hija de un caballero, que debe aspirar a mucho más que lo que dictan las convenciones sociales, y escoge para ella al señor Elton, párroco de la localidad. Está dispuesta a todo con tal de conseguir que este matrimonio se lleve a cabo.
Por otro lado, la aburrida sociedad de Highbury espera con ansias la llegada del hijo del señor Weston, Frank Churchill, cuya fama y virtudes, en su mayor parte proclamadas por su propio padre, le preceden. Emma sabe que por la cabeza de los señores Weston ronda la idea de un matrimonio entre el señor Churchill y ella, y aunque ella misma no es muy proclive a esa idea, su reputación llama poderosamente su atención y está deseando conocerle. El señor Knightley, caballero sensato y cuñado de Emma, 16 años mayor que ella, ni ve con buenos ojos lo que está haciendo con Harriet Smith y el señor Elton, ni tiene muy buena opinión sobre Frank Churchill, y jamás se ha callado nada ante ella. Es un hombre de modales bruscos y poco galantes que ha guiado sus pasos desde que Emma nació; siempre le dice lo que piensa, cuando cree que se equivoca, y no piensa dejar de hacerlo ahora.
Emma presenta quizás a la heroína protagonista más atípica de las seis novelas principales de Jane Austen. Creo que llegó a decir, antes de escribir el libro, que iba a dar vida a una protagonista que no le caería bien a nadie más que a ella, y aunque no es del todo cierto (con todos sus defectos, la prefiero a otras heroínas muchísimo más queridas... lo dejaré ahí xD), sí que es verdad que, a priori, es con la que menos se empatiza, sobre todo en una primera lectura. Te enfadas con ella, y al rato entiendes que no tiene malicia ninguna. Pero ves cómo se equivoca de nuevo, y la lectura se convierte en un tira y afloja con un personaje que está en su camino de madurez y aprendizaje en la vida a lo largo de las casi seiscientas páginas de historia.

Las diferencias empiezan con su situación social y familiar. No tenemos una familia de clase media donde hay varias hermanas, ni la protagonista es una mujer sin dote posible ni perspectivas de un buen matrimonio porque, de hecho, ni siquiera busca dicho matrimonio, como ocurre en casi todas sus novelas. No, Emma es todo lo contrario. Emma vive sola con su padre, es rica, dueña y señora de la mansión del lugar y pertenece a la familia de mayor posición social de la región, razón por la cual todos le deben deferencia. No piensa casarse ni en enamorarse nunca, porque ni tiene predisposición a ello, ni lo necesita: ya posee una fortuna, ya tiene la posición social, ya es la más importante en su círculo social y su padre la adora y no ve defecto alguno en ella. No cree que vaya a encontrar a ningún hombre que supere todo eso, y no piensa en casarse. Como lo tiene todo en la vida, se dedica a intentar arreglar las de aquellas que están por debajo en el escalafón... es tan arrogante, que cree que puede y debe arreglar la vida de todos a su alrededor. Siempre tiene que salirse con la suya, imponerse sobre los demás, y además tiene un concepto sobre sí misma demasiado elevado.
Pintada así, parece insufrible. Y lo es en muchas ocasiones. Incluso cruel con aquellos que son muy inferiores a ella en inteligencia y posición social, como la pobre, extenuante y pesada señorita Bates, dando lugar a una de las escenas más famosas de la obra entre ella y el señor Knightley, único ser que ve sus defectos y se los reprocha. Pero al tiempo Emma se hace querer, y tiene muchas buenas cualidades que comenzarán solo a prevalecer conforme las vidas de los que le rodean giren y cambien en torno a sus decisiones. Esta historia no es una historia de jovencitas y caballeros y sus enredos amorosos, sino la de una joven que lo tiene todo, que se aburre con mucha facilidad, que persuade y manipula, y que transita su camino hacia la madurez y la sensatez en unas páginas en las que vierte las primeras lágrimas de su vida ante nuestros ojos cuando es consciente de las consecuencias de su vanidad y mal juicio.
No os voy a decir lo de siempre, que este libro es un retrato maravilloso de la sociedad de la época, los distintos personajes que formaban parte de ella y sus pautas sociales. Estas singularidades están presentes en toda la obra de esta autora y sería redundar en lo ya dicho. Sí que os puedo decir que contiene probablemente la más realista de todas las historias de amor de sus novelas. Y que su protagonista masculino es probablemente el mejor, como hombre y como caballero, de todos sus protagonistas masculinos, siendo solo igualado moralmente por el coronel Brandon de Sense and sensibility. Ni el orgullo y los prejuicios de Darcy ni el rencor y el resentimiento de Frederick Wentworth, son comparabales a la elevada catadura moral y recto comportamiento del señor Knightley. Pero ya se sabe que los mejores siempre permanecen en la sombra :)
La reservada y cauta Jane Fairfax, su cargante y fatigosa tía la señorita Bates, el extremadamente hipocondríaco señor Woodhouse, el altanero y falso señor Elton, la arpía y engreída de su esposa, el simpático aunque caprichoso Frank Churchill, el feliz matrimonio Weston, la ingenua y moldeable señorita Smith... son los vecinos de Highbury que forman parte de la vida de Emma Woodhouse y que son tocados en mayor o menor medida por la varita de sus decisiones. Hay escenas maravillosas, como las de los dos bailes, que sobre todo con las relecturas ganan en perfección en cuanto a la imagen que ofrecen sobre todos y cada uno de estos personajes. En esas relecturas te das cuenta de algo que solo puede apreciarse cuando ya se conoce el destino final de cada uno de ellos: la muchísima información que Jane Austen da sobre las circunstancias de cada uno, de lo milimetrado que está todo lo que se narra en la historia, y de que realmente no hay ni un solo cabo suelto.

Hace poco me dijo una amiga que la genialidad de Jane Austen estaba en que sus libros cambiaban para el lector según su edad, sus vivencias... que dependiendo del momento en el que estemos de nuestras vidas vamos empatizando más con unos que con otros porque sus historias y sus personajes son tan reales que conectamos con el momento que viven. Tiene mucha razón, y Emma en concreto es el libro que más se ha beneficiado de este transcurrir de los años. Lo he comprendido mucho más en las relecturas que la primera vez que lo leí muy jovencita. Y cada vez que lo releo, me parece más genial, más agudo y más benevolente con las carencias y debilidades del ser humano, con el aprendizaje que supone en sí misma la vida. Emma no solo es la heroína Austen más diferente, sino también quizás la más imperfecta, y aun así es fácil comprenderla en sus defectos y perdonarla en el reconocimiento de sus errores. Y veo además mucho cariño de la autora en su protagonista precisamente por eso: no se lo pone nada fácil, le hace cometer muchas injusticias, muchas equivocaciones que de cara al lector no le favorecen en absoluto, y aun así Jane sabía que la entenderíamos y no la juzgaríamos, y que de hecho acabaríamos cogiéndole cariño.
Si digo que Emma es otra joyita me estaría repitiendo. No quiero hacerlo. Pero me resulta imposible no decirlo, porque lo es. Y no sé si al final he conseguido no extenderme demasiado; probablemente no, pero creedme que he metido tijera y solo he dejado lo que creo imprescindible que debe estar aquí.
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astateaine
 16 abril 2021
Emma es una novela bastante atípica, la razón es que la protagonista es un personaje que de buenas a primeras no cae bien al lector. La razón es una chica mimada, caprichosa que se cree con el derecho de intervenir en la vida de los demás sin siquiera tomar en cuenta la opinión de aquellos en cuyas vidas se entromete. Aunque si hay que decir que lo hace con buenas intenciones y esto hace que el personaje sea molesto, pero no detestable. Con el correr de los capítulos Emma se va ganando el afecto del lector, en la medida que ella misma va madurando y aprendiendo de sus propios errores.
Emma es una muchacha que curiosamente no tiene como planes ni como objeto en la vida contraer matrimonio, eso no impide que lo tenga como meta para mujeres cercanas a ello, la razón no necesita contrae ese vínculo para mejorar de posición social y económico. Así que se las da de Celestina con no muy buenos resultados, mejor dicho armando bastantes enredos y confusiones que hacen las delicias del lector.
En la novela vemos de manera clara como estaba constituida la sociedad en la época de la autora, lo importante que era la posición social, el pertenecer a determinado grupo, el tener una familia y un apellido que sirvan de respaldo.
En la novela hay muchos personajes que destacan, pero lejos uno de mis favoritos es el padre de Emma, un hombre viudo que ve a través de los ojos de su hija y que además está obsesionado con el cuidado de la salud, se lo podría calificar de hipocondriaco, pero que causa más de una risa en el lector con sus ocurrencias y consejos para conservar la salud.
El final de la novela igual me ha gustado, Emma tiene una evolución como personaje, aprende que no puede pretender manejar y acomodar la vida de los demás menos si no sabe lo que quiere para la propia.
Emma es un personaje que no tiene las características de una típica heroína de novela romántica, no es idílica ni modélica, por el contrario como dije antes es caprichosa, y en ciertas ocasiones actúa con egoísmo y falta de consideración hacia los sentimientos de los demás, pero Jane Austen la supo dotar de una personalidad compleja que a la vez va evolucionando de manera positiva




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Yani
 20 marzo 2018
Gracias, Jane Austen, por no decepcionarme aún. Se nota que este libro lo escribió durante la madurez, porque ni Sentido y sensibilidad ni Orgullo y prejuicio tienen una trama que parece muy sencilla y que logra construir algo más complejo. Uno de los motivos puede llegar a ser una protagonista que no lleva un cartel pidiendo que el lector la quiera (salvo en ocasiones puntuales) y muchos personajes que dan falsas impresiones. No pueden faltar las descripciones de los entretenimientos de zonas rurales y la fina ironía que utiliza Austen para quejarse de la sociedad. Podría haber sido perfecto pero, sobre el final (y trataré de justificarlo sin spoilers más adelante), se cortan hilos sin ninguna delicadeza y los acontecimientos se precipitan mucho. Contrastando esto con la lentitud del principio, no puedo pasarlo por alto.
Como siempre, la corrección de la sinopsis de la edición que leí: Emma no se muda a Hartfield porque ella ya vive allí. No está aburrida y Knightley no debería aparecer de golpe en el párrafo. En resumidas cuentas, Emma Woodhouse es una señorita de veintiún años, vive con su padre y ambos pertenecen a la buena sociedad de Highbury. La que se muda es la institutriz, Anne Weston, porque se casa. El matrimonio estuvo casi arreglado por Emma, ya que tiene como pasatiempo armar parejas y la boda correspondiente. Esto le va a traer problemas cuando intente hacer lo mismo con Harriet Smith, una amiga de condición social inferior.
Después del insoportable párrafo que cuenta el argumento, los elogios: me encanta Emma como protagonista y creo que es una de las mejores de las novelas de Jane Austen (me falta leer Mansfield Park , para tener una idea acabada). Es egoísta, juzga a los demás por su clase social, cree que es la titiritera de la gente que la rodea y sólo tiene a George Knightley para que la enderece un poco en sus acciones. No quiere casarse y analiza punto por punto las situaciones que vive. No se la puede apreciar apenas empieza el libro porque la actitud molesta, es cierto, pero no se puede sacar a Emma de su contexto. Vive en una época en donde las personas eran definidas por sus posesiones y su renta anual, así que ella hace lo mismo porque, en realidad, no es tan inteligente como la pintan. Su poder de observación no es infalible y, por supuesto, no hay párrafos en donde filosofe sobre la vida o la economía de Gran Bretaña. Su inteligencia está basada en lo que se consideraba así en ese siglo para las mujeres. Obviamente, a los hombres se los medía con otros parámetros y tal vez por eso Emma toca una fibra sensible y Frank Churchill o Elton, que son más insoportables que ella, no lo hacen. Así que no hemos cambiado. Lo importante es que Emma va suavizando las opiniones y las actitudes a medida que se mete en problemas porque, a fin de cuentas, tiene capacidad de autocrítica. Me hubiera gustado que predijera las consecuencias de sus actos antes de ejecutarlos, ya que era tan lista.
Hay otros que merecen que se los mencione porque completan el universo Austen. Knightley, Harriet y Augusta son tres muestras de distintos tipos de personas que se encuentran a menudo en estas novelas, pero tienen características que los diferencian del resto. Knightley tiene todo y no presume, Harriet no tiene nada y no le importa y Augusta tiene todo y lo refriega en cualquier rostro que se le cruce. Creo que Austen trabaja muy bien con estos tres y los desarrolla para que queden como ejemplo de esa sociedad que ella tanto miraba de reojo (el tratamiento era mutuo, me atrevo a decir). Luego está el padre de Emma, siempre listo para aportar la cuota de humor con su excesiva preocupación médica y climática. Todos son muy sinceros y algunas frases son difíciles de digerir desde la perspectiva de un siglo más benevolente, aunque sobrevivan los hipócritas.
El puntapié inicial de la historia se da cuando Emma desea que Harriet, en detrimento de un hombre humilde que ama, se case con el señor Elton, quien la haría ascender socialmente. Harriet es una especie de proyecto de Emma y, a pesar de la manipulación a la que la pobre chica se somete sin ofrecer resistencia, la amistad entre ellas llega a ser importante en la trama. A partir de allí, se suceden los equívocos que no pueden faltar en las novelas de Austen, las palabras mal interpretadas, los temperamentos poco sondeados. Hay bailes, visitas y excursiones (otra cosa no se puede hacer, ya que no están en Londres) que sirven de marco para estos sucesos. Están bien armados y no detecté muchas conversaciones innecesarias, salvo las de la señorita Bates porque lo requería su personaje. Siempre está la sensación de que dan demasiadas vueltas para decir algo simple, pero se puede superar. La narración es afilada y se me hizo más llevadera y sensible que la de otras novelas de Austen (como Sensatez y sentimientos, por ejemplo). Básicamente, todo está bien. Sin embargo, porque nada existe sin un “sin embargo”, la resolución del final me pareció precipitada. Creo que es uno de los pequeños defectos de la escritora: en las últimas treinta páginas se revelan cosas que se pueden sospechar desde el principio y, aunque causan enternecimiento, producen efecto de choque. O de incomodidad, al menos. Los cabos sueltos se dejan así como están y no pude atisbar un esfuerzo por terminarlos de buena manera.
Con Emma queda reforzada la idea de que hay elementos que no se pueden juntar sólo porque se le ocurre a una sola persona sin tener en cuenta los sentimientos de la otra. Aun así, predomina (guste o no guste) la conveniencia por sobre los sentimientos. Austen no ofrece muchas salidas a esto: si alguien ama a una persona de baja condición, entonces las amistades y el trato hacia ella cambiarán de acuerdo a cuántos escalones baje. Si los sube, obviamente, tendrá más beneficios. Y esta novela lo aclara y lo explica con lujos de detalles, además de cierta insistencia. Allí está la habilidad de Austen. Puede llegar a ser muy instructiva… y muy convincente.
Emma se toma o se deja. A pesar de que el inicio no tiene un brillo que invite a seguir leyendo, lo bueno empieza a surgir a los pocos capítulos. Ya no se vuelve tan largo y los personajes adquieren forma junto con la trama. Reconozco que Emma no es la protagonista más simpática del mundo y le falta mucho para ser Lizzie Bennet, pero tampoco encuentro razones para odiarla fervorosamente. El libro en sí mismo me pareció muy bueno y lo recomendaría para lectores pacientes que no le temen a personajes no muy heroicos.

Enlace: http://desarmandoclasicos.bl..
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ididelmar
 01 abril 2021
Esta es la primera obra de Jane Austen que leo, y tengo que decir que, al mes de terminar de leerla, la volví a releer y por supuesto, me gustó más aún.
Está escrita en tercera persona, aunque se ven las emociones y pensamientos sobre todo de Emma, y también hay algunos momentos del señor Knightley.
Es una sociedad clasista que le da mucha importancia, no tanto al dinero, sino a los comportamientos y contactos que tienen los personajes y se ve muy bien como son las relaciones de unos con otros. Me encanta ver como era aquella época (ni loca viviría ahí), las interacciones que tenían, el sacar 15 minutos para visitar a una persona y tomar un té, los bailes que se celebraban…
Tiene bastantes personajes y todos tienen su historia. al principio me costó encajar a todos con todos porque entre los cambios de apellidos de las mujeres al casarse y lo que se han cambiado por otras circunstancias me hacía un lío. Están muy bien desarrollados y tienen bastante profundidad. Cada uno es muy diferente a los demás y tienen un rasgo que los destaca de los demás en algún aspecto.
Emma me cayó bastante mal al principio. Me pareció muy estirada y clasista. Acababa de terminar de leer Rojo, blanco y sangre azul, así que el cambio fue bastante drástico, pero cuando me acostumbré a la época, le cogí cariño. Es caprichosa porque siempre se ha salido con la suya y nadie le ha dicho nunca que no, pero es muy inteligente y buena persona.
El señor Knightley por ahora se ha convertido en mi personaje favorito de Austen. Se pasa todo el libro regañando a Emma por los comportamientos que tiene con los demás, aunque a veces se pasa un poco, pero lo hace para poner un poco de disciplina en ella (que le hace falta). Lo que hace al final del libro (los que lo hayáis leído me entenderéis) no lo hace nadie en esa época, pero le da igual lo que piensen los demás.
Aunque el señor Knightley es de clase alta, ve a todos como iguales, es muy respetuoso y amable con todos, pero no es amigo de todos, cierra bocas cuando lo tiene que hacer y siempre dice lo que piensa y no se anda con rodeos ni esconde nada. Es un personaje muy transparente.
Harriet al principio me pareció algo tonta y completamente influenciable, pero es normal porque Emma la tenía eclipsada con la promesa de buscarle un buen marido que le diera una buena vida, pero, por suerte, a lo largo de la historia va cambiando.
El señor y la señora Elton son dos horrores de personas. Son tal para cual, de eso no hay duda, pero creo que hay pocos personajes que me hayan caído tan mal. Porque puedes odiar a un personaje por algo que ha hecho, pero en este caso es por cómo son, se creen superiores a todo el mundo y quieren manejarlo todo.
Cada vez que la señora Elton hablaba me ponía de los nervios y bendita paciencia la que tuvieron todos con ella, aunque la que más, Jane Fairfax que no la dejaba tranquila, que pesadilla de mujer, yo no hubiese aguantado tanto tiempo.
El señor y la señora Weston (antigua institutriz de Emma) me encantaron, son muy buenos amigos de Emma, aunque parecen que forman parte de su familia, como si fueran sus tíos.
Frank Churchill es el hijo del señor Weston y tengo sentimientos encontrados con este personaje. No es que sea malo, pero tiene un lado un poco raro, que no termino de fiarme de él, no sé cómo explicarme, pero es una persona que no le importa mentir para salirse con la suya, se podría decir que no es muy honesto, yo no me fiaría mucho de él, la verdad.
Vamos a pasar a la señorita Bates porque madre mía, como habla esa mujer. A los que habéis leído esta historia no sé si os habrá pasado, pero cada vez que había un diálogo de ella, inconscientemente leía más rápido, como si fuera el ritmo al que ella hablaba.
Jane Fairfax es la sobrina de la señorita Bates. En la primera lectura no me caía muy bien, porque la iba descubriendo por los ojos de Emma, pero en la relectura ya entendía porque se comportaba de esa forma y me cayó mucho mejor y hasta me dio pena por todo lo que tenía que aguantar. Es que me imagino tener que vivir con la señorita Bates y tener de “mentora” a la señora Elton y me da algo.
El señor Woodhouse es el padre de Emma y es un amor, aunque no podría convivir con él con todas las manías que tiene, Emma le quiere mucho y de hecho es uno de los motivos por los que no piensa casarse, porque si no tendría que abandonarlo.
Algo que me he dado cuenta es que hay una preocupación horrible por los resfriados, coger frío y las corrientes de aire, casi como una fobia en todos los personajes.
Siempre están pasando cosas y aunque hay una parte en la que parece que no pasa nada, solo te está preparando para lo que llega, que no es poca cosa.
En la primera lectura shippeaba porque más o menos sabía lo que pasaba (me autoespoileé) y porque el libro da para shippeos, pero en la relectura, como ya sabía lo que iba a pasar, shippeaba más aún.
Aunque está escrito en 1815, es bastante fácil de leer, algunas frases sí que me tuve que parar y volver atrás y necesitaba más silencio del normal, pero se lee bastante rápido.
El final me encantó, es cerrado y queda todo bien atado. Lo único que no me gustó nada es que con lo bonito que era todo, la señora Elton fuera la que tuviera la última palabra en la historia.
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RulaBooks
 10 junio 2020
3.25/5⭐
La historia nos habla de la vida de Emma, una joven de 20 años que tiene todas las comodidades para poder llevar una vida plena. Iremos acompañándola en su día a día mientras se entretiene buscandole pareja a su amiga Harriet, una joven sin grandes dones que se convertirá en su protegida.
Este es el segundo libro que leo de Jane Austen y de momento el que más he disfrutado. Creo que el punto fuerte de la novela es sin duda la increíble construcción de los personajes que hace Jane Austen, cada cual más único y carismático.
Emma es una joven muy elocuente y con una gran cantidad de virtudes, lo que, sumado a su posición social, hace que todas las personas del lugar le tengan alta estima. Según tengo entendido a Emma o la amas o la odias, ya que resulta muy entrometida y superficial la mayor parte del tiempo, pero yo, me he reído mucho con ella. Me ha resultado una protagonista única, que no se suele ver en las novelas, y me he entretenido mucho con su incansable necesidad de emparejar a todo el mundo y meterse en la vida de los demás.
Pero no solo me ha gustado Emma, sino que la mayor parte de los personajes de esta obra logran transmitir perfectamente un tipo de comportamiento y personalidad muy marcado. Creo que esto es algo que caracteriza a Jane Austen. El señor Woodhouse, la señora Bates, Harriet, el señor Knightley... todos son únicos.
Personalmente lo que me ha fallado en esta novela es que no me ha terminado de enganchar en su mayor parte y se me ha hecho algo larga. Creo que es una historia que entretiene y tiene muchos elementos cómicos, pero conforme iba leyendo no tenía esas ganas de continuar y descubrir que iba a pasar. Pienso que es normal ya que no deja de ser una novela costumbrista, pero ha habido otros clásico dentro de este género que si me han provocado esta sensación.
En definitiva, creo que es una novela donde los personajes son excelentes y hay muchos elementos satíricos que la convierten en una historia muy diferente y única, sobre todo teniendo en cuenta la época en la que se escribió. Emma es un personaje que recordaré siempre. Sin embargo, creo que sigue siendo una obra ciertamente aburrida que, aún con sus cotilleos y líos entre las gentes del pueblo no me ha terminado de enganchar como me esperaba. Quizás haya influído la época en la que lo he leído pero, en definitiva, creo que es una historia entretenida, con capítulos buenos y personajes únicos pero que no me ha terminado de gustar.
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Citas y frases (30) Ver más Añadir cita
GalenaGalena19 noviembre 2017
—¡Ahora quiere usted escaparse! Pero, piénselo bien, no debe asustarle delegar en mí esos poderes. No soy una jovencita en edad de merecer. Las mujeres casadas pueden ocuparse de esas cuestiones sin el menor peligro. Es mi fiesta. Déjeme hacerlo. Yo me encargaré de las invitaciones.
—No —replicó el señor Knightley con mucha serenidad—; sólo existe una mujer casada a quien permitiría invitar a Donwell Abbey a los huéspedes de su elección, y se trata de…
—La señora Weston, imagino —irrumpió la señora Elton, bastante molesta.
—No; la señora Knightley. Y hasta que exista una señora Knightley, me seguiré encargando personalmente de esos asuntos.
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GalenaGalena12 diciembre 2017
La señora Bates, viuda de un antiguo vicario de Highbury, era una señora muy anciana, de vuelta ya de casi todo, si se exceptúan el té y el cuatrillo. La señora Bates vivía muy modestamente, con una hija soltera, y recibía la consideración y el respeto que suele despertar una anciana inofensiva en circunstancias tan desafortunadas. Su hija disfrutaba de una popularidad inusitada, tratándose de unya mujer que no era joven, ni hermosa ni rica y que ni siquiera estaba casada. La señorita Bates se encontraba en una pésima situación frente al mundo precisamente por gozar de tanta popularidad; y carecía de la superioridad intelectual que la reconciliara consigo misma o que asustara a quienes pudieran aborrecerla, obligándoles a manifestarle respeto al menos en público. La señorita Bates nunca había presumido de belleza ni de inteligencia. Su juventud transcurrió sin relieve y ahora dedicaba los años de madurez a cuidar de una madre a quien sel e iba la cabeza, esforzándose por sacar el mejor partido posible a sus pequeños ingresos. La señorita Bates, sin embargo, era una mujer feliz y una mujer de la que todo el mundo hablaba con simpatía. Eran su bondad para con todos y su buen carácter las cualidades responsables de tales maravillas.
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GalenaGalena12 diciembre 2017
Su declaración y su propuesta de matrimonio no le habían servido de nada. Emma no creía en su afecto, y sus infundadas esperanzas la insultaban. El señor Elton quería casarse bien y, después de tener la arrogancia de poner los ojos en ella, fingían estar enamorad. A Emma no le cabía la menor duda de que su desengaño no le haría perder el sueño. Faltaba afecto sincero tanto en sus modales como en sus palabras. Había prodigado suspiros y frases acarameladas, pero era difícil reunir un conjunto de expresiones o utilizar un tono de voz menos ligados con el verdadero amor. No necesitaba apiadarse de él, porque sólo buscaba mejorar su posición social y enriquecerse; y si la señorita Woodhouse de Hartfield, heredera de treinta mil libras, no era tan fácil de conseguir como había imaginado, el señor Elton pronto volvería a intentarlo con otra que dispusiera de veinte o de diez.
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marta_lomarta_lo05 julio 2020
La casa era más grande que la de Hartfield y completamente diferente; ocupaba una ancha extensión de terreno de manera irregular, y poseía muchas habitaciones amplias y cómodas y una o dos verdaderamente maravillosas.
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GalenaGalena12 diciembre 2017
Pareció como si se produjera inmediatamente una impresión favorable, como si sus ojos recibieran la verdad de los de Emma, y su nueva actitud fuera inmediatamente captada y celebrada. La expresión del señor Knightley se modificó. Emma se sintió extraordinariamente complacida y su satisfacción aumentó gracias a un gesto que iba más allá de la simple amistad: el señor Knightley le tomó la mano. Emma no sabría decir si fue ella quien hizo el primer movimiento: quizá se la ofreciera incluso; pero lo cierto fue que él se la tomó, la estrechó y estaba a punto de llevársela a los labios cuando, por un motivo u otro, se detuvo. Por qué tuvo escrúpulo tan repentino, por qué cambió de idea cuando ya casi lo había hecho, fue algo que Emma no entendió. Hubiera sido más razonable no detenerse, pensó.
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Vidéo de Jane Austen
Elizabeth Bennet es la segunda de cinco hijas. A pesar de que su madre tiene muchas ganas de casarlas a todas con maridos ricos, Elizabeth está decidida a hacerlo solo por amor.
En una fiesta conoce al señor Darcy, que al principio le parece orgulloso y altivo.
Pero las primeras impresiones a veces engañan,
Una versión fresca y con ilustraciones divertidas del famoso relato de Jane Austen.
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Jane Austen (16 de diciembre de 1775-18 de julio de 1817) fue una novelista británica que vivió durante la

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