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Lourdes Porta (Traductor)
ISBN : 8483835037
Editorial: Tusquets (01/06/2007)

Calificación promedio : 3.39/5 (sobre 18 calificaciones)
Resumen:
Hajime vive una existencia relativamente feliz ?se ha casado, es padre de dos niñas y dueño de un club de jazz? cuando se reencuentra con Shimamoto, su mejor amiga de la infancia y la adolescencia. Y la atracción renace Hajime parece dispuesto a dejarlo todo por ella... Una historia sobre amores perdidos y recobrados, sobre la consumación de una promesa de plenitud, que destila la indefinible sensación de desajuste con el mundo que acucia al hombre contemporáneo.
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Críticas, Reseñas y Opiniones (9) Ver más Añadir una crítica
chibiriquete_negro
 01 marzo 2020
Las palabras al sur de la frontera me sonaban enigmáticas. Cada vez que las oía, me preguntaba qué diablos debía de haber allí, al sur de la frontera.
Murakami, H., al sur de la frontera, al oeste del sol, 2003, p.p. 21.
Al sur de la frontera, al oeste del sol, cuando compré el libro el enigma por el título crecía como una protuberancia dentro de mí, me preguntaba, ¿Qué diablos debía haber allí?, debajo del nombre de Haruki Murakami.
Al sur de la frontera,
al oeste del sol,
De por sí, el título es un haikú incompleto, que tarda 268 páginas en revelar ese último verso. Si bien, el final tiene más de cinco sílabas, podría compararse con un haiku de año nuevo, es el poema de un ciclo, las estaciones de un hombre que inicia en la primavera de la infancia, y termina en el invierno de la madurez, sin hojas, con el frío de la nieve encogiendo las raíces hasta la muerte.
Tansaku, palabra del japonés, se refiere a una larga página en dónde se escriben haikus, y, según la costumbre, se puede llevar en la espalda, cómo un atuendo, sobresaliendo detrás del cuello para ofrecerlo. de la misma manera, llegó a mi este libro, revistiendo, como un abrigo inmenso, las vitrinas de las librerías que frecuento. A diferencia de Izumi, el verano de Hajime, su segundo amor, la novela atrae no por la belleza interior de alguien que ama secretamente los diluvios y lo terremotos, sino por apariencias externas, cuantificables e impersonales; por el ruido de un tsunami de marketing que ha puesto a Murakami en la corbata de las librerías alrededor del mundo. Su escritura goza, igual que Izumi, de algo que Murakami llama magnetismo, “una fuerza que te atrae y te absorbe, te guste o no te guste, quieras o no.” (2003, p.p. 54). La novela avanza con la velocidad de un tren hacia Tokio, con la electricidad de una occidentalización vertiginosa, aséptica, depurada con los rieles de temáticas grandilocuentes; la novela de Murakami es un tren que, ante cualquier lectura minuciosa, se descarrila hacia un esnobismo que puede ocasionar el accidente del lector, e incluso, su muerte por inanición de imágenes verdaderas. El paisaje que presenta, aparentemente japonés, es tan artificioso que da la sensación de estar, ya no en un asiento de primera clase, mirando por la ventana a un melancólico paisaje de lluvia, sino en el maletero del tren, a donde guardan los trastos usados de los tripulantes. La aparición de imágenes que hay es un reciclaje que no tiene el origen manantial de una escritura como la de Kawabata, sino, más bien, se trataría del final el río de la literatura japonesa, donde ya el agua ha sido suciamente contaminada, y apenas es potable para el lector desprevenido.
Surgía una espiral y, de esa espiral, surgía otra distinta. Y la segunda espiral se entrelazaba con una tercera. Y esas espirales, vistas por supuesto con los ojos del presente, poseían una cualidad conceptual y abstracta. Lo que yo deseaba, más que nada en el mundo, era poder hablarle a Shimamoto de la existencia de esas espirales. Pero no era algo que pudiera contarse a otra persona con las palabras que yo usaba por entonces. Para expresarme con propiedad hubiera necesitado un lenguaje muy distinto, desconocido. Y ni siquiera sabía si lo que sentía era digno de ser expresado con palabras.
Murakami, H., al sur de la frontera, al oeste del sol, 2003, p.p. 32.
Murakami, de la misma manera, surge como una espiral a la que se encadenan, una detrás de otra, otras espirales. Su novela, de alguna manera, logra la expresividad de esa sensación a la que Hajime no tiene más remedio que callar, pues, sus imágenes, aparentemente líricas, las situaciones y los personajes son como melodías, si bien bastantes simples, que se repiten como en una partitura, estructuras cerradas y circulares, que se repiten indiscretamente en otras de sus obras, como una fórmula mágica, como una tonada pegajosa que poco tiene que ver con el jazz, o con las canciones de Liszt de las que tanto habla.
Murakami es el mejor autor para un Propp, el peor para un Dostoievski o para un Chejov. Si bien hay motivos agradables que aparecen una y otra vez y son fácilmente identificables en un catálogo de posibilidades, no hay polifonía, no hay una voz auténtica, ninguna devoción al idilio con la naturaleza. Incluso da la sensación de que la novela habla en primera persona de ella cuando dice, “todo cuanto se reflejaba en mis pupilas carecía de contornos definidos y movimiento.” (2003, p.p. 17). al menos por ahí podría atribuírsele la proeza de hacer meta literatura.
A al sur de la frontera, al oeste del sol también podría atribuírsele la parodia inintencionada de Mishima y de Kawabata, pues bien, la biografía de Hajime es la infancia un hombre con un erotismo y una sensibilidad latente, que es a penas patética comparada a la de Kochan, el protagonista de Confesiones de una máscara; de alguna manera Murakami es la promesa cumplida del acontecimiento que suicidó a Mishima, la degradación de los valores a la nimiedad, al vació por ausencia. de la mitad para adelante, al sur de la frontera se torna en una versión de Lo bello y lo triste, la añoranza de una mujer de infancia, desterrada por el tránsito del tiempo, pero circundada claro, por la música en vinilos, la lluvia, los cigarrillos y otra serie de tratamientos aparentemente hondos, pero superados con gracias por la simplicidad de una escritura como la de Kawabata, la fuerza poética del sonido de una campana sobrepasa al piano trio de jazz que toca en el bar de Hajime en su encuentro con la mujer de su infancia.
—Pues es lo mismo. Este mundo es igual. Si llueve, las plantas florecen; si no llueve, se secan. Los insectos son devorados por las lagartijas; y las lagartijas, por los pájaros. Pero, en definitiva, todos acaban muriendo. Y, después de muertos, se secan. Cuando una generación muere, la sucede la siguiente. Es así. Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir. Pero eso no tiene ninguna importancia. al final, solo queda el desierto. El desierto es lo único que vive de verdad.
Murakami, H., al sur de la frontera, al oeste del sol, 2003, p.p. 117.
El desierto, como una norma estética de la novela, dice algo del ayuno de variaciones que hay en ella, y de la gula de reiteraciones y filisteísmos que sobran; la esterilidad como una forma, excesos de arena, granos idénticos, repetidos incontablemente en una duna, que, si bien es hermosa, se desmorona fácilmente entre las manos. Tampoco hay espinas, no hay cactus que duelan, solo esa confortable playa anaranjada de la arena, y las aves de rapiña comiendo de la carne usada, de la carne descompuesta.
—Tal vez sea porque no me gusta que me defrauden. Cuando leo un libro malo, tengo la sensación de haber malgastado el tiempo. Y eso me decepciona. Antes no me sucedía. Disponía de mucho tiempo y, aunque pensara: ¡Vaya tontería acabo de leer!, siempre tenía la impresión de que algo habría sacado de allí. Dentro de lo que cabía, claro. Pero ahora no. Solo pienso que he perdido el tiempo. Quizá tenga que ver con hacerse viejo.
Murakami, H., al sur de la frontera, al oeste del sol, 2003, p.p. 131.
Tal vez, en mi lectura, tuve la sensación de que me estoy volviendo viejo.


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MURAKAMI, H., al sur de la frontera, al oeste de sol, traducción de Lourdes Porta, 2003; Barcelona, Tusquets editores.
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anamrs
 13 marzo 2018
Fue mi primer encuentro con Murakami y así como su estilo me gustó mucho la historia no me gustó nada.
Fui capaz de entender el por qué del modo de actuar del protagonista pero eso no significa que me haya gustado como actúa. No creo que en ningún momento hubiera estado enamorado de Shimamoto, creo que simplemente estaba obsesionado con los "Y si..." de la vida, en concreto con el "Y si hubiera seguido en contacto con ella" que le supuso Shimamoto. No creo que fuera amor porque ella ya no era la persona que una vez conoció, había cambiado y en esos pocos encuentros no llegó a conocerla. Hajime simplemente no quería verlo porque vivía estancado en el pasado y en las posibilidades que no fueron.
Tampoco me gustó su justificación para ser infiel, no siendo infiel (?). Entendía lo que quería decir pero simplemente lo encuentro una justificación facilona para hacer lo que le da la gana y por más propósitos de mejora que hacía nunca acababa cumpliendo ninguno.
Además, la historia simplemente deja demasiados interrogantes abiertos. Incluido el que me interesaba a mí: Shimamoto y su pasado.
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gamasdeazul
 17 noviembre 2020
Este es uno de los libros más realistas del autor, no tiene elementos fantásticos, así que se lo suelo recomendar a personas que les gustan este tipo de historias 🤭 Aunque siempre insisto en que conozcan el realismo mágico que lo caracteriza 🧐 En definitiva, ¿me gusta este libro? Sí, mucho.⠀

🌼Hajime, el protagonista, nos relata su vida desde su infancia y la profunda huella que Shimamoto, su vecina, dejó en él; pasando por relatos de su adolescencia y finalmente cómo llegó a su vida actual: padre de dos niñas, felizmente casado y con un negocio que adora. La inesperada intrusión de su amiga de la infancia lo lleva a plantearse muchas cuestiones personales 🤔 ¿Cómo elegimos vivir nuestra vida? ¿Nos dejamos llevar, sin darnos cuenta, por la monotonía? ¿O es posible aferrarse a aquello que nos apasiona? Con la bella voz de Nat King Cole de fondo, Murakami nos desafía a pensar estos tópicos. Y debo decir que tanto “Pretends” como "South of the border” se volvieron canciones icónicas que relaciono con este libro 😍⠀

🌼La relectura siempre fue algo que dejo muy de lado, pero sí reconozco que ahora pude apreciar cosas que quizás a los 16 años pasé por alto. Fue una experiencia muy linda 🥰
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Ares
 20 febrero 2020
Hajime vive en Tokio,pero siente que en su vida sigue aún faltando algo,hasta que se casa y tiene dos hijas. Cree que su vida ya no puede mejorar,pero un día aparece el amor de su vida. Esa chica que ama desde los doce años y está dispuesto a dejarlo todo para irse con ella.
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No puedo decir que me haya gustado,pero tampoco que no me haya gustado. Quería tener la experiencia de leer a Haruki Murakami y con este libro lo he conseguido.
Ha sido como leer una biografía del personaje desde los 12 hasta los 37. Contando como ha sido su vida,las chicas que ha conocido, los trabajos que ha tenido,los estudios,su vida de casado y siendo padre,sus amantes...pero solo eso.
Me ha parecido un libro muy plano y no muy interesante, pero...me ha gustado. Dentro de lo que cabe,claro.
Haruki tiene una forma de escribir que engancha. Ya puedes estar leyendo una lista de la compra que si lo escribe este señor,la leerás hasta que la acabes,pero en cuanto a la historia que trata en este libro,me ha parecido demasiado normal.
Era como si vas al bar y te rencuentras con tu amigo de la infancia y ambos os ponéis al día de como han sido vuestras vidas.
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laviejadelengua_
 20 noviembre 2020
Este fue el primer libro de Murakami que leí y el único. Es un libro que se torna un poco difícil de seguir, podría decir que hasta se vuelve tedioso. Está inundado de referencias a la cultura del jazz, lo cual a mi parecer lo torna un poco pretencioso y hasta rebuscado. Sentí que Murakami quería demostrar su intelecto esforzándose demasiado.
Lo que sí me pareció interesante es el retrato de las relaciones familiares según la cultura japonesa, tan diferente a la nuestra.
No es un mal libro, al fin y al cabo, es la historia de un hombre que llega a la crisis de la mediana edad y se reencuentra con su amor de la adolescencia. Un poco cliché tal vez, pero hay que darle una oportunidad.
Punto a favor: la descripción de los paisajes japoneses es sublime, después de leerlo quise viajar a Japón.
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Citas y frases (1) Añadir cita
Edd62Edd6219 septiembre 2018
Por mas lejos que fuera seguia siendo yo, por mas que me alejara mis carencias seguian siendo las mismas, por mas que el decorado cambiase , seguia siendo el mismo ser incompleto
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Vidéo de Haruki Murakami
Tokio Blues Norwegian Wood es una de las novelas más reconocidas del escritor japonés Haruki Murakami . Únete a la discusión de este libro en el #ClubPlaneta en compañía de Kyoko SWords, Un espacio para Ana, Álvaro González (el profe) y Juan David Correa.
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