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Marina Bornas Montaña (Traductor)
ISBN : 8416634629
Editorial: Duomo ediciones (28/01/2019)

Calificación promedio : 3.58/5 (sobre 19 calificaciones)
Resumen:
Keiko Furukura tiene 36 años y está soltera. De hecho, nunca ha tenido pareja. Desde que abandonó a su tradicional familia para mudarse a Tokio, trabaja a tiempo parcial como dependienta de una konbini, un supermercado japonés abierto las 24 horas del día. Siempre ha sentido que no encajaba en la sociedad, pero en la tienda ha encontrado un mundo predecible, gobernado por un manual que dicta a los trabajadores cómo actuar y qué decir. Ha conseguido lograr esa normal... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (16) Ver más Añadir una crítica
Yalonso
 18 junio 2019
La dependienta es una mujer adulta que nunca ha encajado bien en la sociedad básicamente porque no sabe que se espera de ella, no hay manual para la vida. Keiko o Furukura trata de "curarse" de su mal de no encajar en la sociedad, pero también yo tengo que curarme, porque no veo lo que otros han visto en esta novela al punto de convertirse en un "referente de la literatura nipona" y en un "best seller" internacional.
Para mi la novela cuenta la anodina vida de la protagonista que gira total y exclusivamente alrededor de la tienda dónde trabaja... no fue hasta la mitad del libro que entendí de que iba la historia, fue bien triste que tuviera que leer tantas paginas para enterarme de que la trama... vaya, pero al menos entendí y a partir de ahí la historia avanzaba con más dinamismo y llegado un punto hasta leí con avidez, para ver en qué paraba aquella historia que me parecía sin ton ni son.
Creo que tengo que echarle la culpa de mi total desconcierto con esta novela a mi falta de referentes, es la primera obra de literatura contemporánea japonesa que leo y mi experiencia con la literatura japonesa en general es escasa.
El tema podría ser universal, por cuanto en todas las sociedades o grupos humanos hay reglas, algunas tácitas y otras explícitas. Y la búsqueda de nuestro lugar en el mundo toca a todos, pero la forma en que está contada la historia es muy cerrada, lenta y hasta monótona.
Algunas críticas señalan que la novela es hilarante, me apena que no pude verle la vis cómica por ningún lado.
La verdad es que se acabó cuando empezaba a gustarme… creo que el mensaje quedó inconcluso. Lo mejor para mi fue el final.
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Inquilinas_Netherfield
 21 mayo 2019
Sayaka Murata recrea en La dependienta una melodía de la vida donde parece que las notas discordantes no tienen cabida por interpretarse a distinto ritmo. Keiko Furukura es una de esas tantas notas que, por razones desconocidas, no encaja en la sociedad en la que vive, y ese sentimiento es inherente a su biografía. Cuando mira a su alrededor, descubre el estupor y la tristeza que producen en los demás las reacciones que a ella le resultan de lo más naturales.
Por ello, conforme la protagonista va creciendo se despierta en ella un anhelo urgente y devastador, un deseo irrefrenable: la aceptación, sentirse normal. Parece que este proceso articulado llega a su fin cuando entra a trabajar por horas como dependienta en una Konbini, un supermercado japonés abierto la 24 horas del día.
En la tienda le proporcionan un manual práctico de cómo hacer las cosas en cada momento y en cada lugar. En él está todo regulado, desde el lenguaje al comportamiento, la uniformidad... en definitiva, en una Konbini todo esta protocolizado en interés del cliente. Keiko recibe la formación adecuada para llegar a ser la dependienta perfecta y desempeñar su puesto a la perfección, y eso es lo que hace.
Pero con el transcurrir de los años empiezan a llegar los peros y los por qués, y comienzan a crecer esos flecos que la sociedad, con su soberana legalidad, cuestiona sin ningún tipo de rubor ni sonrojo. A Keiko le llegan directa o indirectamente todos estos runrunes que hacen que se desajuste y se descoloque en ese engranaje perfecto que compone la Konbini, su microcosmos particular. Es en este momento de la historia cuando La dependienta entra en acción: se acelera para ajustar todas esas razones y poder seguir siendo parte de la unidad perfecta que es la sociedad normal.
Para que todo lo anterior ocurra hay que tener el arrojo y la energía suficientes, y nuestra extraordinaria heroína sin duda los tiene. A pesar de sus peculiares circunstancias sitúa siempre a los demás por encima, y así es como decide en cada momento lo que tiene o no tiene que hacer, lo que parece bien y lo que está fuera de la sociedad normal.
Keiko ha cumplido 36 años y, por tanto, debe encontrar un trabajo fijo o debe casarse y formar una familia. Eso es lo que se espera de ella y es lo que debe hacer. No le queda otra que emparejarse con alguien; el amor, la cooperación o los intereses mutuos no tienen por qué tener cabida en esta ecuación y, además, no tendría que dejar ese universo perfecto que es su querida Konbini. Así, de está manera se ajusta para no desarticularse de la buena sociedad.
Cuando da los primeros pasos en su nueva vida descubre cómo todos aquellos que le rodean, ya sean compañeros, amigos o familias, cambian y transforman su actitud hacia ella. Parecen felices porque, por fin, Keiko Furukura se ha curado, ya forma parte de la normalidad... Su felicidad o infelicidad las dejo aparte: en todas las casas cuecen habas, y estos dos parámetros al parecer no son de gran importancia. Tú simplemente haz lo que debes, Keiko, lo que se espera que tienes que hacer.
Y aquí es cuando la historia se transforma en moraleja... o no. A pesar de todo, Keiko sabrá mirar en su interior y ver lo que realmente le interesa. Si descubre su lugar en el mundo y sigue con su misión y todas las demás cosas y asuntos que el desarrollo personal aconseja, es algo que ya no os puedo revelar. Sería llegar al final de la historia y, aunque sea corta, merece la pena leerla por todo lo que transmite y el torrente de empatía que circula desde la protagonista hacia los lectores, sentimiento que Sayaka Murata ha sabido encajar y diseñar de manera espléndida.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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Vane24
 05 junio 2019
En La Dependienta, conocemos a Keiko, una chica de "treintaytantos", que nos va narrando parte de su día a día; nos desgrana sus pensamientos e inquietudes y además conocemos su infancia, que no ha sido nada fácil.
En una sociedad en la que todo tiene que seguir un guión, Keiko se sale de sus líneas y por lo tanto no está bien visto, y se podría considerar que no es "apta" para ingresar en la sociedad.
Sin novio, soltera, viviendo sola, trabajando en una tienda por horas (algo que consideran válido para estudiantes pero no para gente de su edad), sin casi relacionarse con su familia y amigos... Keiko es criticada por todo ello. La insisten continuamente en que busque pareja, se case, tenga hijos, busque otro trabajo... sin tener en cuenta lo que ella quiere, necesita o con lo que se siente agusto.
Vemos como Keiko intenta entrar en ese guión, a raíz de que conoce a un chico en su misma situación, que entra a trabajar por un corto periodo de tiempo en la misma tienda. Por un lapso de tiempo, Keiko ve que eso es lo que se espera de ella, y que todo el mundo está contento, incluso piensan que "se ha curado", como la dice todo el rato su familia.
Pronto descubre que es todo una ilusión, y cuando está en busca de otro trabajo, entra de nuevo a una tienda Konbini, como en la que ella trabajaba, y descubre que eso es lo que ella quiere, lo que la hace feliz y lo que quiere seguir haciendo. Y no lo que los demás quieren.
Una novela que es un grito a que sin duda seguimos en la edad de Piedra, como hace referencia en muchas partes del libro. Todos encasillados en lo mismo, y si alguien saca aunque sea un poco la patita de ese camino, ya que es un raro y no lo concebimos.
Desde luego que nos da mucho que pensar esta novela, y nos demuestra que a pesar de todo lo que la sociedad ha cambiado, aún nos queda mucho más camino por recorrer.
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LAKY
 10 marzo 2019
Keiko Furukura tiene 36 años, vive en Tokio, está soltera y trabaja por horas en una Konbini. Keiko se sentía diferente desde que era una niña: no quería las mismas cosas que las demás niñas, ni las demás adolescentes, ni las demás mujeres jóvenes. No pensaba igual ni actuaba igual. Su familia y sus amigos siempre la han tenido por rara y han pretendido “curarla”. Keiko sentía que no encajaba en ningún sitio. Hasta que empezó a trabajar en una konbini
Cuando tenía dieciocho años vio que estaban haciendo obras en un local. Pronto supo que iban a abrir una konbini, una especie de tienda de ultramarinos abierta veinticuatro horas al día trescientos sesenta y cinco días al año. Echó la solicitud y la cogieron así que empezó a trabajar allí. Y encontró su lugar en el mundo
«Independientemente de nuestro sexo, nuestra edad o nacionalidad, al ponernos el uniforme nos convertíamos en “dependientes” ya no había diferencias entre nosotros».

La konbini tenía unas normas muy estrictas en cuanto a vestimenta (uniforme) y comportamiento (la sonrisas, las palabras a decir al cliente…, todo está regularizado en unos márgenes muy estrictos). Pero justo eso es lo que Keiko necesitaba. Cumpliendo las normas, haciendo lo que se espera de ella, Keiko se iguala a los demás; es una más, una dependienta. Así que Keiko es feliz en la tienda y no aspira a más.
Por lo que lleva ya allí dieciocho años, trabajando por horas. Y, claro, vuelve a ser “la rara”. A su edad ya tenia que haberse casado y tenido hijos, tenía que haber dejado de trabajar para cuidar a su familia o bien haber encontrado un trabajo fijo. El trabajo por horas en una konbini no es lo que se espera de una mujer hecha y derecha y la sociedad empieza a presionarla de nuevo.
Considero que “La dependienta” es una pequeña gran novela. Con una historia muy sencilla en la que, si lo piensas bien, no pasa apenas nada pero al mismo tiempo pasan muchas cosas, nos trae una fuerte crítica social hacia la sociedad japonesa y, sobre todo, al papel de la mujer. Ya había leído en alguna parte (creo que referido a la familia real) que la sociedad japonesa era muy machista y Sayaka Murata nos lo muestra perfectamente. Una sociedad que juzga a las mujeres en particular, a los individuos en general y no tolera a quien se sale del guión, a quien es diferente. Es por eso que Keiko, para adaptarse, para uniformizarse, no aspira a más que a ser una dependienta. Y se le da genial. Y disfruta de su trabajo. Pero eso no basta, claro, porque la sociedad le pide más.
La dependienta” es una novelita muy corta. No llega a doscientas páginas con letra más bien grande. No está dividida a capítulos e invita a ser leída de un tirón. En ella hay bastante diálogo y el ritmo es ágil: si bien no pasan grandes cosas, la historia transcurre de forma fluida y se lee muy a gusto
Toda la historia se basa en el personaje de Keiko, de quien el lector se acaba enamorando. En un mundo en el que la mayoría de la gente quiere destacar, individualizarse de la masa, ella quiere todo lo contrario: fundirse en la masa, no destacar, no llamar la atención. Es considerada rara por sus semejantes y, ciertamente, algunos de sus comportamientos nos extrañan al principio. Y no me refiero a que no se quiera casar o a que, pasados los treinta, siga trabajando por horas. Me refiero a que no siente como los demás, no empatiza y yo diría que tiene algún tipo de patología leve (probablemente del ámbito autista). Pero poco a poco, sin casi darnos cuenta, se va haciendo con nosotros. le vamos cogiendo cariño, entendiéndola y animando a que siga siendo como ella es, a que no haga caso a los demás y que viva su vida como quiere y necesita.

Conclusión final
Ya os digo que tenía miedo a la novela por venir de dónde viene. Creo que la última novela japonesa que había leído fue “Sputnik, mi amor” de Murakami y no me gustó nada (sí, sé que este hombre tiene muchos adeptos, que su nombre suena constantemente para el Nobel, que a la gente le apasiona.. pero a mí me pareció una novela muy rara y eso que algunos me dijeron que era quizás la menos rara de sus novelas). Fue tan mala la experiencia con esa novela que no me he vuelto a acercar a Murakami ni, de rebote, a la literatura japonesa. le tengo mucha prevención. Sin embargo, algo tan mundano como una dependienta en una tienda me parecía que no podía ser demasiado “raro” y así ha sido. Evidentemente, la sociedad japonesa es distinta a la nuestra y Keiko es diferente a los japoneses y a nosotros pero me ha conquistado la sencillez de una historia crítica a la par que entrañable.

Enlace: https://librosquehayqueleer-..
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Raquel
 19 febrero 2019
Mi valoración es de 3.5 sobre 5 aunque no sé si dale 4 estrellas...
Keiko es la protagonista de esta novela, mujer japonesa, de 36 soltera y entera, independiente económicamente, con estudios superiores y que trabaja por horas en una tienda de conveniencia, lo que nosotros conocemos como un supermercado 24 horas abierto, donde hay turnos de trabajo y varios encargados dependiendo de los horarios.
Por casualidades de la vida, mientras Keiko estudiaba derecho empezó a trabajar por horas en un supermercado, ella estaba encantada con su trabajo y con la disciplina de la tienda, aún así terminó sus estudios pero no buscó trabajo de lo suyo, ni se propuso tener un trabajo fijo, con todos mis respetos, en ciertos momentos, con algunas de las actitudes de la protagonista me ha parecido "autista" porque de otra manera no entiendo ciertos pensamientos que tiene.
Mientras "era joven" nadie le dijo nada pero a partir de "cierta edad" ya empezaba a notar presión de los compañeros de trabajo y familia.
Me encanta como la escritora relata ser mujer soltera en Japón, lo que la sociedad le exige, como ve la protagonista el mundo sin necesidad, hasta ese momento, de un compañero de vida, reflejando una sociedad un tanto hipócrita.
La narración es fluida, ágil, muy divertida pero a veces surrealista, sobre todo hacia el final, sacándome un de los personajes masculinos de mis casillas, me ha indignado su conducta pero también el de la protagonista con su comportamiento con este personaje.
No es un libro para contar, es un libro para leer y pensar, recapacitar y valorar lo que se tiene o a lo que se renuncia.
Me ha encantado la pluma de la autora, es maravillosa pero no le doy 5 estrellas porque el final es de traca, un tanto surrealista aunque en el fondo, la protagonista es fiel a sus convicciones.
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Las críticas de la prensa (2)
elperiodico16 abril 2019
La autora denuncia en 'La dependienta' la presión social que sufren las solteras en el país nipón.
Leer la crítica en el sitio web: elperiodico
elmundo13 marzo 2019
La escritora japonesa Sayaka Murata convierte el Premio Akutagawa en un 'best seller' global con 'La dependienta'.
Leer la crítica en el sitio web: elmundo
Citas y frases (2) Añadir cita
Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield21 mayo 2019
Una vez los oí discutiendo sobre cómo podían "curarme", y recuerdo que pensé que era yo quien tenía que arreglar algo.
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abaniteabanite04 abril 2019
Las personas que no contribuyen a la comunidad, ya sea casándose y teniendo hijos o saliendo a cazar y ganando dinero, son herejes. Por eso los demás se meten constantemente en sus vidas.
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