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ISBN : 1947783793
Editorial: Alfaguara (07/08/2018)

Calificación promedio : 3.91/5 (sobre 179 calificaciones)
Resumen:
Tras la Verdad, la Desaparición. SOLO DICKER PODÍA SUPERARSE A SÍ MISMO. Más de 4.000.000 de lectores la están esperando. Por el ganador del Premio Goncourt des Lycéens, del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, del Premio Lire, del Premio Qué Leer y del Premio San Clemente. #AdictosaDicker «Seiscientas cincuenta páginas que nos harán adorar el insomnio.»Valérie Trierweiler, Paris Match La noche del 30 de julio de 1994, la apacible población de Orphea, en ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (77) Ver más Añadir una crítica
Ros
 31 August 2022
Lo leí, sí, pero no me entusiasmó, entretiene. Pero……
El autor suizo es ya bastante conocido por toda una serie de novelas que han tenido un gran éxito. Para mí, es el primero que leo, y me parece que de momento aquí lo dejo, pero conocerlo ha estado bien.

Narra la historia de un cuádruple asesinato cometido el 30 de Julio de 1994 durante un famoso festival de teatro en la pequeña e idealizada ciudad costera de Orphea, en Los Hamptons.

La familia del alcalde fue asesinada en su propia casa, el alcalde, su hijo y su mujer y también una mujer que estaba haciendo deporte y parece que vio al asesino.
Dos jóvenes policías neoyorkinos, Jesse Rosenberg y Derek Scott, llevan a cabo la investigación, identifican al culpable y el caso queda cerrado.
Sin embargo, veinte años más tarde, cuando uno de ellos. Rosenberg, iba a dejar el cuerpo de policía, en la ceremonia de despedida, la periodista Stephanie Mailer que investiga el cuádruple crimen y del que está escribiendo un libro, se acerca a ellos para manifestar que se equivocaron en su investigación, pero acaba también siendo asesinada. Demasiados asesinatos.
De aquí, obviamente, el título de la novela.
Es entonces, cuando Jesse y Derek, que han ascendido respectivamente a capitán y sargento, vuelven al pueblo sospechando que el asesino quedó impune y no descartan que también haya matado a la periodista.
Así comienzan de nuevo la investigación y esta vez junto a la viceinspectora de policía Anna Kanner, una talentosa policía incorporada recientemente a la comisaría de Orphea.
Y en estas circunstancias se tienen que resolver dos casos, los crímenes del pasado y la desaparición de la periodista.
La novela avanza entre el pasado y el presente, a la que se van sumando personajes, muchos personajes con sus enrevesadas historias personales.
En la celebración del famoso festival de teatro, surgen nuevas tramas con muchas ramificaciones, intrigas y algunas sorpresas, y entre secreto y secreto se nos va desvelando poco a poco, lo ocurrido, que acaba resolviéndose todo en las últimas páginas.
Un desenlace inesperado, ya que después de destriparnos las peculiares vidas de tantos personajes, con tantos secretos y rarezas, parecen todos posibles asesinos.

Una novela de suspense estructurada en capítulos cortos con cambios de narrador y de lectura facilísima.
Para mí, son los personajes y los capítulos relacionados con algunos de ellos, como el escritor de la obra de teatro “La noche negra”, Harvey Kirk o también el crítico Meta Ostrovski con todas sus rarezas, los más interesantes de la novela.

Pienso que la obra es irregular, extensa y muy convencional.
Aunque el autor, es un hábil generador de intrigas y cuyo propósito queda muy claro, sencillamente entretener y eso es lo que consigue, y es leído y seguido por una gran cantidad de personas que ya admiran al autor por sus anteriores novelas.
Hay muchos seguidores del autor y sus obras, aunque yo no lo sea, lo entiendo perfectamente. Este es uno de los motivos que me impulsó a su lectura. Afortunadamente la variedad es lo que hace más interesante nuestros comentarios y leerlos en páginas como Babelio.
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Beatriz_Villarino
 23 September 2018
No puede ser que cada vez que lea un libro de este autor me ocurra lo mismo, me encanta; el siguiente me gusta más que el anterior, y me hipnotiza tanto que deseo enormemente poder escribir como él. Sus historias, una vez leídas las novelas, son sencillas, quiero decir que los asesinatos o lo que ocurra, tienen sentido y, además, son de resolución bastante lógica; pero hasta llegar ahí has de pasar, en este caso, por 650 páginas complejas para enterarte de quién es el asesino, cuáles son los motivos que lo llevan a ello y qué relación tienen todos entre sí, asesino, asesinos, asesinado, asesinados. No quiero revelar mucho porque La desaparición de Stephanie Mailer hay que leerla. Desde la primera página queda atrapado el lector y no puede parar. En concreto, a mí me ha fastidiado tener que dejar el libro para atender otros asuntos o porque me dolía la cabeza debido al tiempo empleado en la lectura, ya que como son alrededor de cuarenta personajes, y en principio todos parecen culpables, además de que van apareciendo de forma totalmente conveniente —o aleatoria según se mire—, tuve que ir tomando notas de quién era cada uno, qué filiación o relación tenía con el anterior y por qué aparecía en la novela. Si no, es imposible, al menos yo soy incapaz de ir recordándolos a todos en todo momento. Con La desaparición de Stephanie Mailer me ha pasado algo parecido a lo que me ocurrió hace ya muchos años, cuando leí Cien años de soledad; con la novela de García Márquez me fui haciendo un árbol genealógico para entender mejor la trama y con la de Joël Dicker, he ido anotando la relación entre los personajes y las causas de su aparición para enterarme bien; no quería que se me escapase ningún detalle. En realidad me podría haber ahorrado algo de ese trabajo pues el autor ha tenido la deferencia de colocar al final la lista de los 31 personajes principales y su cargo. No obstante no me arrepiento de mi trabajo pues me ha permitido observar casi con lupa todos los movimientos y entender a la perfección el final, incluso sentir cierta empatía hacia el asesino, o hacia alguno de ellos.
Antes de criticar esta novela, que creo que lo voy a hacer con una palabra, ¡Formidable!, quiero comentar algo que me ha llamado la atención, y que, curiosamente está al final de la misma, una vez que hemos descubierto lo ocurrido. Hay dos personajes que se unen para estrenar La noche negra de Stephanie Mailer, uno como autor de la obra y otro como director. La representación es un fracaso y ante ello, el crítico-autor opina «Lo que no tiene éxito es forzosamente espléndido, palabra de crítico». Esto es completamente falso, la prueba la había dado este mismo personaje, al principio de la novela, cuando pasa de ser un crítico admirado a alguien a quien nadie lee porque todos se han dado cuenta de su proceder, «cogió la última relación de libros más vendidos de Nueva York, fue subiendo la lista con el dedo hasta el de mayores ventas y escribió un texto asesino sobre aquella novela lamentable que ni siquiera había abierto»; de hecho en una entrevista ya se lo dicen «hay algunas malas lenguas que afirman que los críticos literarios son escritores fracasados […] —Sandeces, querida amiga […] nunca he conocido a un crítico que soñase con escribir…». Esta ironía imagino que es un guiño de Dicker a las críticas que reciben algunas obras literarias de aquellos que se limitan a juzgarlas, la mayoría de las veces sin saber cómo. Si no, no se entiende, él mismo es la prueba, con 33 años es un éxito de ventas porque, creo, hoy tiene pocos rivales que puedan hacerle sombra.
No quiero atribuirme el cargo de crítica literaria, sería algo desorbitado, pero es cierto que algunos alumnos me han preguntado por qué no escribo un libro; alguna vez me lo he propuesto, y siempre he terminado por verlo imposible, o la historia era demasiado obvia, o los diálogos poco profundos, o me quedaba en blanco. Sin embargo al juzgar las obras de los demás sí reconozco, casi siempre, cuándo son buenas, y no tengo ningún problema en afirmar que me gustaría estar en el lugar del autor, que todo eso hubiese salido de mi mente. Por eso, cuando veo que hoy escribe “cualquiera” no lo soporto, me ocurre algo parecido al sentimiento de Otrovski ante la novela de Alice
Alice se escondió en el armario del despacho justo antes de que Otrovski llegara […]
—¿Le he hecho algún daño sin querer, Steven? […] Si es así le pido disculpas […]
—¡Porque tiene que guardarme mucho rencor por algo para imponerme semejante lectura! Y por si fuera poco, aquí estoy perdiendo aún más tiempo en comentarla […] Sueña con ser escritor, ¿no es así Steven?
—No, no soy el autor del texto –le aseguré.
—[…] Hasta un mono lo haría mejor. Hágale un favor a la humanidad ¿quiere? No siga por ese camino. Pruebe a pintar, quizá. O a tocar el oboe.
No voy a ser tan categórica como Otrovski, pero estamos rodeados de verdaderas obras de arte (aunque haya gustos para todo) y es una pena perder el tiempo con mediocridades.
Dicho esto queda confirmado que a mí me hubiera gustado realizar una obra maestra y que Jöel Dicker es un artista, es más, yo diría que es un genio. Ahora veremos por qué.
El lector es incapaz de encontrar al culpable hasta que no llega casi a la última página; es cierto que, una vez leída la novela, si empezamos de nuevo, nos damos cuenta de que hay tantas pistas para descubrirlo que parece imposible no haber caído en la cuenta, a no ser porque cada vez que aparece un personaje diferente encierra ciertos intereses para que continúe o cese la investigación, que lo muestran como sospechoso. Llegamos a recelar de los vecinos, de los periodistas, de los políticos y de la propia policía. La pregunta constante es ¿por qué?, ¿qué relación hay? y, como si fuera un puzle, el propio asesino es quien da forma a todo y nos presenta las piezas unidas en una secuencia tan coherente que no podía haber sido otra. Creo que es el mayor acierto de Dicker, enredar fechas, lugares, personajes, acciones durante seiscientas páginas para esclarecerlo en unas pocas y que los lectores conozcamos a la perfección a los integrantes, no sólo a los asesinados o a los asesinos.
Todos son importantes porque de esta manera percibimos cómo es la sociedad, sus integrantes, sus reacciones y consecuencias: el que ha sido alguien en un momento y ahora no es nada porque no era tan bueno como creía pero tiene un precio como casi todo el mundo,
—¿Quiere que le mienta descaradamente a la prensa ensalzando una obra que nunca he visto?
—[…] A cambio lo acomodo esta misma noche en una suite del Palace del Lago hasta que termine el festival.
—¡Choque esos cinco, amigo!
Una sociedad formada no sólo por buenas personas «un hombre simpático, afable, que procedía de buena familia. Un vecino activo y comprometido. Tenía un restaurante. Miembro del cuerpo de bomberos voluntarios», o buenos profesionales «—Bueno, pues ten la bondad, a pesar de todo, de ir a vaciar un cargador en el polígono de tiro antes de andar por ahí con ese trasto en el cinturón. Señores, rematen esta investigación pronto y bien». En La desaparición de Stephanie Mailer aparecen todos aquellos perfiles que cada vez más pueblan las ciudades actuales: corruptos «la cuenta en que se ingresaba el dinero: era una cuenta diferente, también del señor Gordon, pero abierta en nuestra sucursal de Bozeman, en Montana»; mafiosos «—Todo el mundo tiene que saber que el alcalde Gordon es un criminal. —Júrame que no dirás nada, Megan ¡Cerrarán las empresas, condenarán a los directivos, los obreros irán al paro […] Gordon es muy hábil. Mucho más de lo que parece»; egoístas «Entre el hallazgo del cadáver de Stephanie y el anuncio del alcalde de que se cancelaban los fuegos artificiales del Cuatro de Julio […] Delante del edificio municipal un grupo de manifestantes, todos ellos comerciantes de la ciudad, se había reunido para pedir que se mantuvieran los fuegos artificiales»; cobardes «Tuve miedo, capitán. Y me sentí avergonzado […] Era la primera vez que decía que tenía miedo»; manipuladores «—[…] Tú ya has conseguido que echase a Stephanie y la cabeza de Otrovski. ¡No pretenderás diezmarme la revista, digo yo! Alice lo fulminó con la mirada y luego exigió un regalo»; chantajeados «¿Cómo había llegado a aquello? ¿cómo se veía a los cincuenta años liado con aquella chica?»; celosos «—La investigación es secreta, ¡y un cuerno! Estoy segura de que Natasha está enterada de todo»; acosados «Había sido una buena alumna, muy capaz, ambiciosa y querida […] Todo cuanto había querido lo había tenido. Y luego había llegado Tara Scalini y la tragedia posterior»; los que anteponen su posición al plano humanitario «¡Si corre el rumor de que anda rondando por aquí un asesino, la temporada de verano se va al carajo! ¿Se da cuenta de lo que esto supone para nosotros?»; los estúpidos «¡Qué bien había hablado! ¡Qué interesante era […] En pocas palabras había resumido la decadencia de la humanidad. ¡Qué orgulloso estaba de que su pensamiento fuera tan ágil y su cerebro tan portentoso».
No cabe duda de que la sociedad queda diseccionada, porque no solo existen estas personas en Orphea, son personajes universales de hoy, de ahí que vivamos en condiciones cada vez más engañosas, menos seguras, más hipócritas.
Por eso aparecen, asimismo temas tan actuales como el de la paridad en los trabajos, «La única razón de que estés aquí es que el alcalde Brown, con sus condenadas ideas revolucionarias, quería a toda costa nombrar a una mujer en la policía […] historias de diversidad, de discriminación y de no sé qué más gilipolleces», o la efectividad real de los psicólogos, tan demandados y en los que dejamos caer toda la responsabilidad, sin tener en cuenta que los primeros que tenemos que implicarnos, en los problemas que nos afectan somos nosotros «Cuando hablamos de eso en la sesión fue porque Dakota se quejaba de que registrabas su habitación para buscar droga. Lo que dijo el doctor Jern fue que convirtiéramos su cuarto en un espacio propio que respetáramos, que implantásemos un principio de confianza».
Y por supuesto, el poder del dinero, por encima incluso de los sentimientos supuestamente más profundos. Parece que hasta el dolor más insoportable puede desaparecer con una bonita suma por medio «la incitación al suicidio podría considerarse homicidio […] te enfrentas a una pena entre siete y quince años de cárcel. A menos que lleguemos a un acuerdo con la familia de Tara […] Quieren nuestra casa de Orphea […] —Pues suya es entonces —dijo mi padre—.»
Ante este panorama no es de extrañar que la sociedad funcione mal, se ha deshumanizado y, si nos fijamos, el dinero, el afán de poder es el desencadenante.
El narrador es excepcional, o mejor dicho los narradores, porque la novela está escrita mediante una polifonía narrativa que favorece el entendimiento de lo sucedido durante veinte años en Orphea. La voz de Jesse Rosenberg es la que relata el presente, veinte años después de, aún muy joven, resolver su primer caso, que le trajo tanto la gloria como la desgracia. Su compañero, Derek Scott relata lo ocurrido en 1994 cuando ambos resolvieron el asesinato múltiple de Orphea.
Pero nada es lo que parece y Stephanie Mailer da la voz de alarma, de forma que Jesse (a punto de jubilarse con 45 años) y Derek, retoman el caso junto a Anna Kanner, la tercera voz narrativa, subjefa de la policía de Orphea.
Pero entre estas voces narrativas encontramos las de otros personajes que van apareciendo y que aportan, junto a un narrador ocasional en tercera persona, mayor tensión a la lectura sobre todo porque dan pie a una serie de diálogos impactantes, llenos de ironía, humor incluso, o tragedia; verdaderos protagonistas de la novela pues la hacen dinámica, adictiva, de ritmo apabullante que no desaprovecha el autor para conseguir el retrato evolutivo de una sociedad.
Podría alargarme aportando ejemplos de ese humor, de las descripciones, justas pero acertadas, pero no quiero desentrañar nada más. Leer a Dicker y disfrutar con él es una obligación personal.

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mariabv2012
 18 September 2022
Éste es el tercer libro que leo del autor y me ha gustado mucho. La manera tan peculiar que tiene de adentrarnos en el argumento e ir dosificando la información con cuentagotas me parece genial, a mí me resulta original y amena, a otros les puede parecer tedioso y desorganizado. Creo que ya puedo asegurar que es uno de mis escritores favoritos del género y voy a leer toda su bibliografía.
Igual que en las otras novelas que he leído, el autor construye muy bien cada uno de sus personajes profundizando en sus sentimientos, emociones y personalidad, haciéndolos bastante creíbles. Los capítulos son cortos y se leen bien, le dan agilidad a la lectura al igual que la alternancia de tiempos y escenarios.
Me ha tenido atrapada y adicta a la lectura los tres días que he tardado en terminarlo. Me ha proporcionado muy buenos ratos y algunas horas de sueño perdidas, pero eso es lo que busco en un buen libro, que me atrape y me dé satisfacciones, Y éste lo ha conseguido plenamente.
Te aviso, posible lector/a de esta reseña y otras que he escrito o vaya a escribir, que me apasiona el género de terror, policial y suspense. No creo que sea muy objetiva al escribirlas, pero siempre va bien tener diferentes interpretaciones y opiniones sobre un mismo libro; en tu mano está aprovechar lo que te convenga de cada una y crearte la tuya propia.
¿Qué si te lo recomiendo? Pues claro que sí, creo que puedes pasar unos buenos ratos leyéndolo.
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AlhanaRhiverCross
 08 September 2018
Comenzaré aclarando que he “leído” esta novela por primera vez de forma diferente: mediante un audiolibro. No sabía muy bien cómo iba a salir esta experiencia y más siendo uno de mis autores favoritos por los que siento verdadera adoración y disfruto leyendo cada palabra de cada página. Sin embargo, en mi desconocimiento de esta forma de lectura no era consciente de la calidad que puede llegar a tener, así que ha sido un completo placer haber ido “leyendo” esta historia con las voces de profesionales como Luis Posada (que os sonará más como Leonardo DiCaprio o Johnny Depp), Nuria Mediavilla (la voz de Kate Winslet o Angelina Jolie) o Raúl Llorens (para mí, el Capitán América). Así que el disfrute ha sido doble porque la lectura ha sido, literalmente, inmersiva y podía ir escuchando la novela por la calle o mientras hacía las tareas en casa. Así que, por si no lo he dejado claro, si todavía dudáis con el formato audiolibro, os recomiendo que os lancéis a probar porque a lo mejor os gusta, quién sabe.
Dicho esto, La Desaparición de Stephanie Mailer es Dicker en estado puro desde el inicio de la novela. Reúne misterio, desapariciones, asesinatos, unos sospechosos de lo más variopinto, historias del pasado que vuelven a perturbar el presente, y además, un halo de melancolía hacia el mundillo de los escritores, que parece ser una seña de identidad de este autor. Además, mejor debería aclarar también que la tal Stephanie ni es el protagonista ni el problema principal a resolver en esta novela de suspense, más bien es un elemento fundamental para que se desencadenen los hechos que dan lugar a la trama: un cuádruple asesinato en los años 90 que no se cerró correctamente. Ahora, veinte años más tarde, la señorita Mailer acude a los principales investigadores del caso de aquel entonces para advertirles de su supuesto error en el archivo del caso. Entonces, sí, la señorita Mailer, cumplida su función en la trama, desaparece y ahí comienza todo.
En medio de todo esto nos encontramos al coro de personajes más amplio que le he visto a este autor. Me centraré en los principales, que son además los tres investigadores tanto del caso 1994 como en 2014. Por un lado, Jesse Rosenberg tiene cuarenta y pico y quiere retirarse de la policía para cumplir un sueño de juventud: abrir un restaurante. Pero justo cuando le están brindando los honores por su prejubilación, aparece Stephanie y le chafa el plan, porque ahora tiene que volver a contactar con Derek Scott, su compañero hace 20 años y mejor amigo desde entonces. Derek no está por la labor de remover el pasado y reabrir el caso porque está felizmente casado, con hijas y con un tranquilo trabajo de oficina en la comisaría. Sin embargo, cuando se les suma Anna Kanner, la subjefa de su departamento, ansiosa por demostrar que se merece el puesto que ocupa en un mundo de hombres (todo un puntazo incluir este aspecto con todo lo que tiene que aguantar), los tres deciden empezar a indagar y poco a poco ven que algo no cuadra en ese asesinato de una familia entera y una testigo presencial.
El trío de ases que encabeza el reparto está construido en cuanto a historia personal un poco demasiado. Me explico: hay anécdotas, historias personales y capítulos enteros que sólo sirven para que los conozcamos a ellos, pero algunas bien podrían haberse simplemente comentado o directamente no son necesarias (como el caso de la situación matrimonial de Anna o la historia del restaurante de Jesse). También es verdad que no deja de ser una forma de que conozcamos en profundidad a todos los implicados, pero para mí uno de los fallos de este libro sería que tenemos construcción innecesaria incluso para los secundarios menos relevantes. Por eso, en lo que creo que todos coincidiremos es en que a esta novela le sobran páginas, capítulos e historias enteras. Bastantes, diría yo. Reconozco que para mí es un placer leer cada frase que escriba este autor, y disfruto mientras leo, pero también me doy cuenta de que más o menos un 25% de este libro es paja, otro 25% es construcción innecesaria de ciertos personajes (con historias personales, pasados y anécdotas que no aportan nada) y por fin la otra mitad restante ya es la trama en sí dedicada a la investigación central, los interrogatorios, las versiones de testigos y sospechosos y todo lo que conlleva un thriller convencional.
Sin embargo, como comentaba antes, muchas de esas páginas están dedicadas al ambiente escritoril y lo cierto es que he disfrutado de cada una de ellas. Por ejemplo, como trasfondo de la mayor parte de la novela tenemos una obra de teatro en la que el director y autor del guión asegura que recreará lo sucedido hace 20 años y en la que revelará quién fue el asesino en el último acto, poniendo en peligro a los actores y al público porque los culpables podrían ponerse nerviosos si piensan que los van a desenmascarar. También hay referencias al drama de una novela robada y algunos escenarios como una librería de segunda mano. Así que todo en conjunto deja un regusto muy agradable también para los que somos aficionados a la lectura y la escritura.
Por otra parte, el autor tiene la destreza de convertir en misterio hasta el detalle menos relevante de la trama y nos mete la curiosidad en el cuerpo para que queramos saber. Su estilo no es demasiado elaborado, más bien es sencillo en cuanto a lenguaje y estructuras, pero cuida mucho la forma de narrar los hechos y cuándo ir soltando datos y enlazándolos sin contarlo todo de golpe, así también no ayuda a trabajar las teoría mientras leemos. Por último, el desenlace es imprevisible y muy bien hilado, pero para mi gusto demasiado simple para lo enrevesada que ha sido toda trama. En realidad no es un problema porque el libro es adictivo precisamente porque sabemos que lo que pensamos que ocurrió en 1994 no es lo que realmente ocurrió por lo que necesitamos leer y leer para llegar a la explicación y mientras tanto, vamos pasando de un sospechoso a otro.
Para resumir, no he echado en falta nada en esta novela y por el contario es posible que me ha haya sobrado porque, esta vez, Joël Dicker ha pecado por exceso pero yo se lo perdono todo. No he podido soltar el libro (técnicamente, la APP para escuchar a cada rato el audiolibro) y me ha encantado conocer a estos personajes, quizás demasiado en profundidad. Es un libro extenso pero que si coge con ganas, se hace muy ameno y mantiene la intriga lo suficiente arriba para no parar de leer hasta el final, sorprendente y adecuado para una buena novela policíaca con muchos más elementos, además del misterio central. Desde luego si no habéis leído nunca a Dicker, no recomendaría que empezárais a leerlo por esta novela porque quizás no queráis volver a leer nunca nada más de él. Soy consciente de lo mucho que me gusta a mí pero comprendo que sus libros son demasiado largos para que todo el mundo disfrute de cada palabra como lo hago yo. Pero si aún así seguís sintiendo curiosidad, dadle tiempo en los primeros capítulos y os enganchará sin remedio.
Enlace: https://enmitiempolibro.blog..
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MisLecturas
 25 July 2020
Hoy os traigo mis impresiones sobre este thriller negro que presenta una rica galería de personajes y cuya trama va a girar en torno a la investigación de un crimen múltiple, que actúa como un hilo rojo que los conectará a ellos y sus historias, para acabar fundiéndose en un final coherente y que sorprenderá a más de uno.

En el verano de 1994, la pequeña y pacífica localidad de Orphea, situada en la costa este de los Estados Unidos, fue golpeada por un terrible crimen la misma noche de la inauguración de la primera edición de su festival de teatro. Joseph Gordon, el alcalde de la ciudad, su mujer y su hijo, aparecen asesinados en su domicilio. El macabro hallazgo lo realiza uno de los primeros agentes en llegar a la escena de otro crimen ocurrido delante de la casa de los Gordon. El cuerpo de una vecina yacía acribillado a tiros, probablemente fue testigo del triple crimen cuando pasaba por allí practicando footing. El caso fue resuelto con éxito por dos jóvenes y ambiciosos policías de Nueva York, Jesse Rosenberg y Derek Scott, quienes consiguieron desenmascarar al asesino gracias a una serie de pruebas "incuestionables", lo que les valió los elogios de sus superiores e incluso una condecoración.

Veinte años más tarde, Rosenberg, ahora capitán de la policía, ha decidido poner fin a sus veintitrés años de servicio en el cuerpo y jubilarse para dedicarse con mucha ilusión a un nuevo proyecto. Da por cerrado así un capítulo de su vida cuando Stephanie Mailer, la periodista de un diario local de Orphea, le insinúa que se equivocaron de culpable en el cuádruple crimen. Ella tiene en su poder información de peso para aseverar con rotundidad sus palabras. Un par de días más tarde, la joven desaparece en circunstancias misteriosas. ¿Qué le ha ocurrido a la intrépida periodista? ¿Qué veracidad tiene lo que ha descubierto? Y, sobre todo ¿qué pasó en realidad la tarde del 30 de julio de 1994 en Orphea? ¿Se cerró en falso la investigación y el verdadero asesino ha dormido con la conciencia tranquila durante dos décadas? Aunque Jesse se va del cuerpo, tiene claro que la duda planteada lo atormentará, despertando los fantasmas del pasado que ha intentado mantener ocultos en la penumbra de su memoria y no cejará hasta aclarar lo ocurrido, a pesar de la inexistencia de indicios que permitan desconfiar de las conclusiones de la investigación llevada a cabo en 1994.

Con el teatro como telón de fondo, toda esta historia tiene su origen en la desaparición de una periodista que asevera que la investigación de un caso se cerró en falso, sembrando la duda sobre la identidad del asesino de un cuádruple crimen ocurrido dos décadas atrás. Stephanie focalizará y será el vínculo de unión de toda la trama, aunque curiosamente es el personaje que está menos presente ya que solo aparece, de manera fugaz, en una sola escena. Joel Dicker se ha planteado un doble desafío: presentar diferentes puntos de vista sobre los hechos, con un enfoque narrativo múltiple, tanto en primera como en tercera persona, a través de una treintena de personajes que ofrecerán su versión personal de los acontecimientos; y ofrecer a los lectores una implacable cuenta regresiva…

La lectura de "La desaparición de Stephanie Mailer" ha sido algo así como jugar a un complejo sudoku de nivel dios en el que las hipótesis irán surgiendo de manera tan prolífica como los champiñones tras una copiosa jornada de lluvia. La combinación de dos hilos temporales, que se alternarán conjugando el presente y el pasado, es el recurso utilizado por su autor para aumentar la dosis de intriga, creando una trama de máximo suspense que cuenta con una gran profusión de personajes, algunos de ellos totalmente obviables porque sus historias no aportan nada al argumento, y repleta de pistas falsas y giros argumentales que dan lugar a que el lector apenas tenga tiempo de aburrirse. Cada capítulo es una oportunidad para descubrir una nueva perspectiva, un nuevo elemento para conectar a los precedentes y, en última instancia, lograr tejer el complejo tapiz que haga aflorar la verdad sobre la desaparición de Stephanie Mailer.

Con una prosa cuidada y sencilla, un ritmo que se presenta dinámico al principio pero luego se torna irregular e impide el avance a causa de las incontables subtramas relacionadas con todos y cada uno de sus personajes, algunas de la cuales ni siquiera atañen a la trama principal, y que se entrelazan en dos hilos argumentales alejados en el tiempo por dos décadas, el autor ha logrado urdir una novela demasiado extensa y que lógicamente presenta un nutrido friso de personajes, de muy variado talante, lo que imposibilita profundizar en todos al mismo nivel. En la mayoría de ellos, su personalidad y las líneas que los contornan se presentan desdibujadas, sobre todo a nivel psicológico. La inclusión de un par de personajes deliberadamente esperpénticos, meras caricaturas que desentonan con el resto, me ha parecido algo disparatado e innecesario.


Sintetizando: "La desaparición de Stephanie Mailer" es un thriller coral caleidoscópico de múltiples personajes y diferentes puntos de vista. Una novela muy extensa y de intrincada trama que está ambientada en una bucólica y tranquila localidad de los Hamptons. Su argumento se articula en dos planos temporales simultaneados para resolver unos crímenes que podrían estar conectados entre sí. Una historia que recomiendo a los lectores de Joel Dicker pero que, estando muy bien escrita, no llega al mismo nivel de la novela que lo encumbró a la fama.
Enlace: https://www.mislecturas.es/2..
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Las críticas de la prensa (3)
elinformador30 November 2018
Jöel Dicker presenta su novela, “La desaparición de Stephanie Mailer”, donde profundiza en el mundo de la literatura y el misterio.
Leer la crítica en el sitio web: elinformador
Abc28 August 2018
Vuelve con la misma premisa con la que alcanzó el éxito: un crimen pasado que no se cierra, que sigue marcando vidas, que determina el presente. El interés de la historia no es tanto el crimen en sí mismo que no es especialmente interesante porque ya se ha cometido sino todas las consecuencias que tiene en la vida de la gente que está alrededor
Leer la crítica en el sitio web: Abc
ElPais29 June 2018
Joël Dicker vuelve a probar los límites del género negro con 'La desaparición de Stephanie Mailer'.
Leer la crítica en el sitio web: ElPais
Citas y frases (18) Ver más Añadir cita
mariabv2012mariabv201215 September 2022
No hay nada que me agrade más que la salida del sol, en cualquier estación, en el puerto deportivo. Ver cómo perfora el horizonte de tinta un puntito rosa fuerte, y luego naranja, y ver esa bola de fuego que se alza despacio por encima de las olas.
Comentar  Me gusta         210
RosRos31 August 2022
Da igual de dónde vengas, la gente te juzgará por adónde vas.
Comentar  Me gusta         240
AbemarAbemar29 January 2019
Cuando has matado una vez, puedes matar dos veces. Y cuando has matado dos veces, puedes matar a toda la humanidad”
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mariabv2012mariabv201214 September 2022
No hay nada que me agrade más que las calles tranquilas y en paz, envueltas en el calor de las noches de verano de cielo azul marino cuajado de estrellas.
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MarinievesMarinieves15 November 2020
Me acuerdo de la primera vez en que me encontré con Tara Scalini, en marzo de 2004. Yo tenía nueve años. Nos habíamos conocido porque las dos habíamos sido finalistas en un concurso de deletrear, en Nueva York. Fue un flechazo amistoso. Ese día ninguna de las dos queríamos ganar.
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Videos de Joël Dicker (15) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de  Joël Dicker
Joël Dicker y Carles Porta fueron los autores encargados de inaugurar los encuentros literarios de la Noche Más Negra (Penguin Libros) en Fnac L'Illa.
El fenómeno del thriller europeo presentó su nueva novela "El caso de Alaska Sanders", y Carles Porta, el gran referente del true crime en España, que ha publicado con gran éxito "Crímenes/Crims". Dialogaron sobre su fascinación compartida por el crimen y lo que revela acerca de la naturaleza humana y el cuerpo social.
Estos libros son un must para todo amante del thriller y puedes encontrarlos en:
"El caso Alaska Sanders" https://www.fnac.es/a9160684/Joel-Dicker-El-caso-Alaska-Sanders#omnsearchpos=1?origin=YT_Exporg
"Crímenes. Diez casos reales" https://www.fnac.es/a8977594/Carles-Porta-Crimenes#omnsearchpos=2?origin=YT_Exporg
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