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Amaya García Gallego;María Teresa Gallego Urrutia; (Traductor)
ISBN : 842043938X
Editorial: Alfaguara (03/06/2020)

Calificación promedio : 3.65/5 (sobre 36 calificaciones)
Resumen:
Una noche de diciembre, un cadáver yace en el suelo de la habitación 622 del Palace de Verbier, un hotel de lujo en los Alpes suizos. La investigación policial no llegará nunca a término y el paso del tiempo hará que muchos olviden lo sucedido. Años más tarde, el escritor Joël Dicker llega a ese mismo hotel para recuperarse de una ruptura sentimental. No se imagina que terminará investigando el viejo crimen, y no lo hará solo: Scarlett, la bella huésped y aspirante ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (25) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 13 agosto 2020
He terminado la novela y no he podido resistir la tentación de releer determinados episodios. En realidad empecé de nuevo por el Prólogo pero comprendí que, si me dejaba llevar, podría llegar de nuevo hasta el final. Probablemente lo haga, pero en otro momento; es un gozo, sabiendo lo que sabemos al terminar, leer todos los sucesos que presentaban un enigma, o no, y descubrir la grandeza de la trama y la ironía de los diálogos que aunque se manifestaba en la primera lectura, en la segunda aparece como toda una declaración de intenciones.
En principio, El enigma de la habitación 622 parece contener un argumento simple, el editor de Joël Dicker, Bernard de Fallois, fallece a los 91 años; la pena del escritor se agranda por una pelea que tiene con su novia Sloane, lo que provoca que él vaya a pasar unos días de descanso a un hotel de los Alpes suizos, el Palace de Verbier. Cuando lo hospedan en la habitación 623 se da cuenta de que no existe la 622. Scarlett Leonas, que conoce de oídas a Dicker, también está hospedada en esa planta y deciden investigar un asesinato que ocurrió tiempo atrás en la habitación fantasma.
Nada es lo que parece. No hay simplicidad en el argumento que se va expandiendo como una tela de araña para acoger a cuatro, cinco tramas diferentes, o más. En el fondo El enigma de la habitación 622 es un homenaje al editor Bernard de Fallois, todo gira en torno a él, no solo el capítulo 20; la erudición de la que hacía gala este editor aparece en el personaje de Lev Levovitch, la pasión por los payasos se deja intuir en el personaje, casi infantil, Macaire Ebezner, la pasión por Proust se encuentra en el simbolismo que suponen personajes como Tarnogol y, por supuesto, en las digresiones de la novela, portadoras de la memoria involuntaria, que nos llevan al convencimiento del poder que el paso del tiempo ejerce sobre las personas; precisamente esta marcha inevitable consigue que entendamos a los demás desde una perspectiva diferente. Asimismo de Fallois era, según nos enteramos en la novela, un apasionado del cine «Le hablé de lo erudito que era. le hablé de su pasión por los payasos. le hablé de su pasión por el cine. le hablé de su pasión por Proust». Y, por supuesto, El enigma de la habitación 622 aparece como una extraordinaria película del mago del suspense, Alfred Hitchcock.
Así pues, este argumento simple del que hablábamos va creando uno de los mayores suspenses posibles a base de recursos narrativos que se reformulan en visuales, porque Joël Dicker tiene la capacidad de expresarse por medio de imágenes que se subordinan al impacto dramático, con lo que construye el suspense, de hecho, toda la novela es un espectáculo dirigido a un público entregado desde la primera página.
Sagamore no entendía nada […]
—Puede marcharse.
—¿De verdad? —Dijo Macaire, extrañado, al tiempo que se ponía de pie.
–He hablado por teléfono con la pareja de jubilados a la que asesinó salvajemente. Están muy bien de salud. le mandan recuerdos, por cierto.
[…]
Hasta que de pronto, se le iluminó la mente.
Se quedó de una pieza.
Acababa de entenderlo todo.
La incertidumbre, de personajes y lectores, es constante. Recibimos la información poco a poco, pero de forma constante. La tensión viene de lugares insospechados, y de personajes más insospechados aún, que además aportan pistas falsas falsamente evidentes, de forma que siempre vamos a sospechar de quien no es culpable; no sabemos si está jugando o no con nosotros. Ningún personaje es lo que parece. Da igual que sea principal o secundario, protagonista o antagonista. A veces nos encontramos con alguno anecdótico que despierta las sospechas de otro personaje principal, creando en el lector una sensación de indefensión tal que termina sospechando de todos. La focalización cambia constantemente para que solo veamos a través de los ojos que le interesan al autor, dando como resultado que quedemos contagiados de las preocupaciones de un personaje determinado. A veces, cuando creemos que el problema está solucionado y la historia avanzará sin sorpresas, aparece un hecho fortuito (una intoxicación en masa, otro personaje inesperado, unas instrucciones desconocidas...) que arruina el hilo argumental y da la vuelta a la historia, tantas veces como quiera Dicker, con lo que impide que algunos personajes lleven a cabo sus objetivos,
Odiaba cenar sola. Odiaba estar sola. Sacó el teléfono del bolso y estuvo un buen rato sin llamar a Lev.
[…]
—…¿Cómo se encuentra?
—Bien, Alfred —contestó Anastasia, turbada.
Se subió al asiento de atrás sin pararse a pensarlo […] le preguntó
—¿Cómo se las apaña Lev?
Los momentos de tensión se acentúan, paradójicamente, con secuencias de contraste humorístico (que resultan hilarantes al releer la novela). El registro ligero utilizado puede introducir detalles irónicos que intensifican los momentos cruciales. El suspense de este mago de la literatura no consiste en que aparezca en el lector alguna pregunta de vez en cuando, sino en la cantidad de información que este recibe, tanta que es necesario, a veces, parar de leer para que las acciones tomen forma en nuestra mente, para ordenar épocas, lugares, personajes. Sabemos de antemano que hay un asesinato, que hay una intoxicación, que hay una pérdida de acciones, pero no conocemos el porqué.
Los diferentes puntos de vista aportan intriga. Dicker no duda en subvertir el orden cronológico, en intercalar datos en un relato que percibiremos como incoherencias, capaces de contener la propia incoherencia del espíritu humano, la indisciplina mental de algunos personajes que por falta de decisión, como Anastasia, se ven abocados al sufrimiento, o el pensamiento turbio de otros que por ineptitud, como Macaire, se ven consagrados a la envidia.
Una de las técnicas utilizadas, con un resultado sorprendente, es investigar el asesinato sustituyendo lo observado por lo oído, de manera que la ironía queda renovada con la parodia en más de una ocasión y la descripción de algunos personajes, como Tarnogol o Kazan, se ve reemplazada por el simbolismo.
Otra técnica interesante es dejar pistas para que el lector avezado las asocie con satisfacción, hasta que al pasar la página se derrumban sus conclusiones.
Las expresiones son a veces casi infantiles, esto ayuda a relajar al lector y consigue que luego permanezca en su mente la situación inesperada, los gestos de los personajes que se agolpan como si los viese en una película.
Contrasta la localización espaciotemporal tan exacta en algunos momentos «A, principios de verano de 2018, cuando acudí al Palace de Verbier», ante la indefinición de otros sucesos. No sabemos el año del asesinato, sí el día, incluso la hora. Esta técnica acrecienta el suspense, como también lo hace el intercalar historias que podrían funcionar por separado:
Empezamos con la historia de amor, actual, entre Joel y Sloane. Historia que termina el 22 de junio para dar paso a otra el 23. Una trama que Joel lleva a cabo con Scarlett, otra huésped del hotel Palace de Verbier. Entre los dos investigan un asesinato que ocurrió allí, mientras van detallando el proceso de la escritura.
De la historia del asesinato se deriva la trama ocurrida en el Banco Ebezner, donde aparece el análisis crítico de una sociedad moderna. Las intrigas de banqueros y altos cargos, la falta de escrúpulos para conseguir cualquier deseo. de aquí deriva el matrimonio entre Anastasia y Macaire Ebezner, pero este realismo social se diluye en la novela romántica protagonizada por Lev Levovitch y Anastasia, capaces de crear una fantasía en la que vivir y donde quedan retratados sus sentimientos más profundos. El realismo psicológico se expone también en los personajes que interactúan con ellos. La ambición de Olga y la presión que ejerce sobre sus hijas para que asciendan en la sociedad a costa de lo que sea, contrasta con la presión que Sol ejerce sobre su hijo para que se mantenga en sus raíces.
También por separado podría funcionar la vida de Levovitch, su infancia, su relación con su padre, sus acercamientos al Banco Ebezner hasta desembocar en el triángulo de intrigas, celos y amor que protagoniza junto a Macaire y Anastasia.
En un giro inesperado estas historias toman cuerpo, a través de la metaliteratura, en una trama nueva en la que Joël Dicker, como hiciera Unamuno con su nivola, habla con sus personajes para quedar todos integrados en El enigma de la habitación 622. Magistral.
Entre los recursos de estilo predomina el humor, desde la exposición de engaños casi infantiles hasta la mezcla de recuerdos con la realidad «lo vio encima de ella, besándola, susurrándole: ¿Un poquito más de zumo de naranja, señorita? Ay, no, vaya, eso lo decía Arma, que venía a molestar».
Las situaciones pueden dar un vuelco tras un diálogo intrascendente, consiguiendo dejar más intrigado al lector. Otras veces la intriga viene del propio narrador que pregunta de forma retórica para contestar humorísticamente él mismo «Deseaba ver a la dueña de ese carmín y abrazarla muy fuerte. ¿Dónde estaba? Estaba en el armario empotrado, allí mismo…».
Además del humor y referencias metaliterarias, encontramos asociaciones con otro tipo de literatura en las alusiones al cuento de la lechera «La policía iría volando a trincarlo […] Igual hasta le cargaban el asesinato […] Levovitch con una cadena perpetua y Anastasia, ahora sola, arrastrándose de vuelta», o a la tragedia de Otelho «el pañuelo bordado con el nombre de Sinior Tarnogol, que Macaire le robó aquella noche». Y si esto no es suficiente, a veces los personajes escenifican lo que dice el narrador, de manera que ambas voces interactúan aportando un tinte dramático a la novela hasta conseguir que el lector se sienta como ante una pantalla por la que van pasando estos personajes «Anastasia llegó al Palace […] Llamó a las puertas pero ninguna se abrió. Gritó desesperadamente “¡Lev! ¡Lev!” pero solo le respondió el silencio».
El recuerdo de Bernard, su pasión por el cine, se trasluce incluso en el nombre de los personajes. El chófer de Levovitch es Alfred. Lev es el “Conde Romanov” que además está enamorado de Anastasia (hija superviviente de la matanza perpetrada contra la familia real rusa en 1918, llevado a la gran pantalla en varias ocasiones). El psicoanalista Kazan nos recuerda, irónicamente, al director de películas de calado social que reflejó la crisis de identidad en El compromiso.
Y, por supuesto, como Hitchcock venía haciendo en sus películas para desviar la atención y quitar tensión al suspense, también Joël Dicker tiene algún cameo en la novela.
De repente, interrumpo mi novela. Solo en mi habitación, en el sosiego de la noche, pienso en Ginebra […] Que acogió a los míos y nos dio una patria
Y, por supuesto, como ocurría con Hitchcock, esto no hace sino que leamos con más interés porque queremos saber más hasta que, por fin, llegamos a la última página, respiramos y no podemos dejar de rendir un homenaje tremendo a este monstruo de la narrativa, a este nuevo Fénix de los ingenios. Y volvemos atrás, y releemos, y disfrutamos casi tanto como tuvo que hacerlo Dicker mientras escribía la novela. Creo que el homenaje a Fallois está presente en cada línea. Si el editor pudiera leerla estaría orgulloso no solo del autor sino de él mismo, porque creyó en Dicker desde el primer momento.

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mariacriado
 06 octubre 2020

Conocí a Jöel Dicker por su novela “La verdad sobre el caso Harry Quebert” y desde entonces lo sigo. Es un escritor, cuyo trabajo se caracteriza por el misterio, por el thriller, se le da realmente bien.
El enigma de la habitación 622” es un thriller, pero además es otras muchas cosas. Vayamos por partes. Todo comienza con un escritor, que “casualmente” se llama Jöel. Entre él y Scarlett, una chica a la que conoce recientemente en un hotel, se disponen a investigar por qué en ese hotel hay una habitación 621 y una 623, faltando la 622. Ese enigma es el que intentan desentrañar.
El enigma de la habitación 622” tiene varias líneas temporales. La actualidad, donde Jöel y Scarlett investigan qué pasó en un tiempo atrás, donde en la habitación 622 hubo un asesinato. Ese otro tiempo es la siguiente línea temporal, un tiempo indeterminado en el que nunca se especifica qué año es. La tercera línea temporal se sitúa quince años antes del asesinato. Todo esto podría parecer enredoso pero no lo es. En todo momento sabemos quién relata y cuando.
Toda la historia, desde el principio es muy misteriosa. En todos los thrillers que he leído hasta ahora, hemos sabido la identidad de la persona hayada muerta, y nuestra labor es saber quién la asesinó. Pues Jöel Dicker riza el rizo y hasta la mitad del libro no sabemos quién fue asesinado en la habitación 622. Y es una novela de más de seiscientas páginas. Claro está, que al asesino no lo descubriremos hasta las ultimísimas páginas.
Hasta ahora, no he comentado que es un thriller pero es un thriller muy peculiar. Jöel Dicker se ha atrevido a salir de su zona de confort y ha creado una historia, dicho sea de paso, muy complicada, con unos toques de humor, sin olvidar nunca su base que es un thriller. Algo muy difícil de conseguir, pero que le ha quedado redondo.
Respecto a los personajes, yo diría que son en sí más importantes que el propio argumento. Jöel Dicker ha sabido trabajarse en mi opinión los mejores personajes de todos sus libros. Eso sí, olvida todo lo anteriormente escrito por Dicker, porque no tiene nada que ver. Son personajes y forma de escribir totalmente distintos.
El enigma de la habitación 622” es una novela coral. Hay muchos personajes. Desde el principio tomamos como protagonista principal a Macaire, conocemos cómo llegó a ser un alto directivo del banco de su padre. Pero según avanza la historia, vamos viendo que hay otro protagonista aún más principal que él. Y al final de sus más de seiscientas páginas nos damos cuenta de que hay más personajes principales, tan enredada llega a ser la trama que hay más de un protagonista principal. Y los secundarios…también son principales!
La lectura de “El enigma de la habitación 622” ha sido para mí como estar viendo una serie de televisión, que por cierto, ¡ojalá hagan!. A cada capítulo que acababa ya estaba deseando saber qué iba a pasar después, cómo iba a enredar más la madeja el autor. Aunque la historia está ideada en un plano temporal actual, yo la imaginaba en los años cuarenta o cincuenta, en blanco y negro, con el vestuario de aquella época. Supongo que será por la forma de narrar del autor. Para mí ha sido una gozada.
Otro punto que me ha gustado mucho es que el autor, ha creado a su propio personaje, a Jöel, escritor, el mismo que va a investigar sobre el asesinato de la habitación 622. Esto le ha dado pie para rendir un homenaje a su editor Bernard de Fallois, fallecido en el año 2018. Entre líneas, Jöel le cuenta a Scarlett cómo fue su relación con él, y podremos enterarnos cómo llegaron a conocerse y varios detalles bastante sentimentales entre escritor y editor. Me ha gustado la explicación que nos da de cómo llegó “La verdad sobre el caso Harry Quebert” a convertirse en serie de televisión, el casting, ambientación, etc. Un precioso homenaje. Todo esto sin restar importancia a la trama principal, que es descubrir el misterio que rodea a la habitación 622.
El enigma de la habitación 622” tiene un final de los de soltar el libro, ponerse en pie y aplaudir durante cinco minutos. Un final redondo.
Y es que aunque Jöel Dicker ha creado una trama enredada, con muchos misterios, al final, todo queda perfectamente hilado. No podría haber quedado más perfecta. Tanto que dan ganas de volver a releer si no todo el libro, ciertos pasajes para asegurarnos que el autor no nos ha vendido gato por liebre. Aseguro que lo haré.
En resumen, “El enigma de la habitación 622” es un thriller poco convencional, con un misterio que te hará morderte las uñas, con unos personajes muy pero que muy peculiares, con una trama muy enredada que por más que pienses, por más elucubraciones que hagas, no podrás ni imaginar el final. Una trama con un sentido del humor que también te hará dar alguna que otra carcajada. Para mí, una novela redonda. ¡Bravo por el señor Dicker!
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Bookworm
 10 septiembre 2020
Tenía muchas ganas de leer la última novela de Dicker. Desde que lo descubrí con "La verdad sobre el caso Harry Quebert" he leído todo lo que ha ido publicando e incluso tengo en casa pendiente de lectura su primera novela "Los últimos días de nuestros padres". Decidí reservármela para mis vacaciones alejada del mundo virtual, pero reconozco que la cogí con cierto recelo. No había querido leer ninguna reseña para que mis expectativas no se vieran afectadas, pero lo cierto es que sí me dio tiempo a ver algún que otro comentario que no era precisamente muy adulador.
Empezaré diciendo que a mí Dicker me gusta mucho. Sé que a la mayoría de los que no les gustó la novela de Harry Quebert el resto de libros que ha ido publicando tampoco les ha convencido (que digo yo que para qué insistir entonces, a veces me da la sensación de que los "haters" insisten con un autor que no les gusta simplemente para poder cargarse la novela en vez de leer algo que verdaderamente les haga disfrutar...) El caso que iba con pies de plomo con este libro pero reconozco que a mí me ha gustado. Es cierto que de todos los que he leído es el que menos, pero me ha tenido bien distraída unos cuantos días.
No ha sido una novela que haya devorado, es verdad, pero no se puede decir que no sea una historia entretenida con mil giros (más o menos inesperados) pero quizás lo más sorprendente ha sido encontrarme con este cambio de registro respecto a sus novelas anteriores. Ha habido momentos durante la lectura que no sabía si estaba en medio de una novela de misterio (que no novela negra) o una comedia, la verdad. Por momentos resulta algo disparada y ya sé que es una novela, ya sé que es ficción y ya sé que el autor se puede sacar de la manga la historia que le apetezca, pero es cierto que cuesta mucho, pero mucho mucho, pensar que todo lo que ocurre a lo largo de quince años en esta historia se pueda sostener en la vida real. Es difícil hablar de esto sin hacer spoilers, así que siento ser tan misteriosa, pero... mantener "esa/s mentira/s" tanto tiempo me parece prácticamente imposible, sin embargo gracias a eso la historia funciona y aunque sospeché algo (a la altura del capítulo 47 ya tenía clara parte de esa "mentira") adivinar el resto era imposible, al menos para mí lo ha sido.
La novela está protagonizada por el propio Dicker y con ella ha querido rendir un bonito homenaje a su editor Bernard de Fallois, a quien por cierto está dedicado el libro.
A mi editor, amigo y maestro, Bernar de Fallois (1926-2018) Ojalá todos los escritores del mundo puedan conocer algún día a un editor tan excepcional.
Durante su estancia en un lujoso hotel en los Alpes suizos, el Palace de Verbier, Dicker se aloja en la habitación 621 bis, justo entre la 621 y la 623. ¿No hay habitación 622 pregunta con curiosidad al botones que le lleva su equipaje? La respuesta que le da es que probablemente haya sido un error y Dicker quizás se hubiera contentado con esa extraña respuesta si no llega a ser por Scarlett Leonas, otra huésped del hotel que entabla conversación con él cuando lo reconoce como "el Escritor" y comienza a preguntarle cómo se le ocurren sus ideas para las novelas. Como ejemplo para empezar a desarrollar una historia Scarlett propone averiguar el misterio que hay tras esa habitación 621 bis y enseguida demuestra ser una gran detective. No tardará en averiguar que sí existió la habitación 622. En ella tuvo lugar un asesinato que a día de hoy sigue sin resolverse y en un intento de que los huéspedes olvidaran lo que allí ocurrió decidieron suprimir ese número.
Lo que empieza como una especie de juego, les animará a investigar los sucesos ocurridos la noche del asesinato y eso llevará al lector a un continuo ir y venir en el tiempo de forma un tanto desordenada que no llega a hacer que te despistes, pero ... casi y durante esta singular investigación conoceremos a los Ebezner, una familia con larga tradición en el mundo de la banca, pasando de padres a hijos la presidencia de su propio Banco (uno de los más importantes en Ginebra), al menos así ha sido hasta la muerte de su último presidente Abel Ebezner, que en el lugar de elegir a su hijo Macaire como sucesor deja a elección del Consejo del Banco el nombramiento del nuevo Presidente.
Una vez al año el Banco Ebezner celebra El Gran Fin de Semana del Banco en el Hotel Palace de Verbier donde invita a todos sus empleados. Cuando se va a cumplir un año tras la muerte de su último presidente, el Consejo decide aprovechar ese Gran Fin de Semana para anunciar el nombre del nuevo presidente, pero todo se irá al traste cuando se descubre el cadáver de uno de los asistentes en la habitación 622. Y ya no os cuento más sobre este tema porque sería de locos intentar profundizar en ello y porque así vais descubriendo poco a poco cada uno de los muchos giros de esta historia donde no hay ni un personaje que no guarde un secreto (cuando no varios) y que no tenga mil planes en mente, además todos creen tener un as en la manga hasta que ese as se esfuma con el siguiente movimiento de otro personaje, desmontando así también las sospechas que el lector va construyendo.
Personalmente una de las cosas que más me ha gustado de la novela ha sido ese homenaje al editor que el autor muy hábilmente mantiene durante toda la novela cuando habla con Scarlett. A ella le va contando como conoció a Bernard, cómo a pesar de esa diferencia de edad conectaron tan bien y llegaron a ser grandes amigos, cómo le publicó su primera novela (mi eterna pendiente) y cómo fue un fracaso, pero cómo decidió publicar la segunda que resultó ser todo lo contrario, incluso cómo "Harry Quebert" se convirtió en una serie de televisión... pero sobre todo me ha gustado porque se el cariño y respeto que Dicker tenía y tendrá toda la vida por Bernard de Fallois traspasa las páginas.
“Bernard le dio sentido a mi vida. Cuidó de mí siempre. Fue mi buena estrella. Pero no se puede evitar que una estrella no sea fugaz”.
"El enigma de la habitación 622" es un auténtico puzle. Llega un momento que tienes tantas preguntas sin contestar en la cabeza que no sabes muy bien si el autor logrará hacer encajar todo, pero sí, lo hace y aunque en algún momento, sobre todo durante algunos diálogos, me ha parecido muy flojito "literariamente" hablando, me lo ha pasado muy bien leyendo la novela. No puedo decir otra cosa, a pesar de que sé que no está teniendo demasiado éxito entre muchos lectores. Yo desde luego repetiré con Dicker, no tengo dudas.

Enlace: https://bitacorademislectura..
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Ariencilla
 29 junio 2020
Sorprendente, adictivo, BRUTAL!!
Es la primera novela que leo del autor y estoy flipando!! No sé como serán las demás pero esta es espectacular!
Mención especial: el homenaje que hace a su editor, Bernard de Fallois, en forma de este libro, me parece lo más especial que he leído en mucho tiempo.

La reseña:
Huyendo de una ruptura amorosa y de la pérdida de alguien esencial en su vida, el autor Joël Dicker decide pasar unos días relajados en el idílico hotel Palace de Verbier, ubicado en los Alpes suizos. Pero la tranquilidad se esfuma cuando junto con Scarlett, su vecina de habitación, se lanzan a descubrir el misterio que ocurrió hace algunos años: el crimen de la habitación 622.
Así, Joël y Scarlett empiezan sus pesquisas para intentar resolver el asesinato que la propia policía no ha podido cerrar. Con mucho descaro y usando la influencia de Joël como escritor de renombre, van desentrañando las piezas que componen algo mucho más grande lo que podía parecer en realidad.
La historia se cuenta en diferentes puntos temporales. Por un lado tenemos el presente con Joël y Scarlett donde, además de ir recopilando pruebas y entrevistas con los implicados en el crimen, también conoceremos la historia de Bernard, el editor y amigo de Joël que murió hace poco. El autor ha utilizado esta novela para honrar a su antiguo editor y lo ha hecho de una manera sublime. Aunque no sea un personaje propiamente dicho de la historia, llegamos a conocer Bernard de Fallois, una persona real y maravillosa que logra cautivarte por su pasión y amor a los libros y a la vida en general. También el autor nos cuenta sus inicios y como Bernard le alzó hasta un éxito bien merecido. Esta parte es la que más me ha emocionado sin duda.
Por otro lado, tenemos las líneas temporales del pasado. Una se desarrolla días antes del asesinato, empezando una semana antes hasta horas después del mismo, el autor nos regala detalles para ir montando nuestra propia imagen en la cabeza. La otra línea temporal del pasado se sitúa 15 años antes de que se cometa el crimen y será crucial para que podamos entenderlo todo.
La acción principal se sitúa en el Palace de Verbier, un espléndido hotel de los Alpes suizos al que el autor consigue transportarnos. Allí celebra su encuentro anual uno de los bancos más grandes de Suiza y serán sus miembros los protagonistas e implicados en el asesinato que ocurre en uno de las habitaciones del hotel.
No quiero entrar en más detalles pero os digo que este libro es absolutamente sorprendente, encontramos intrigas, conspiraciones, secretos, luchas de poder y mentiras en el seno de un banco muy respetado, pero también dramas familiares y alguna historia de amor. Es una novela muy completa!
En cuanto al ritmo, al principio es algo pausado ya que te va presentando poco a poco a los personajes y la situación, hay tantos hilos que es mejor un comienzo sosegado que nos permita hacernos bien con la coyuntura. Pero de repente se vuelve totalmente adictivo, la necesidad de resolver el misterio antes que Joël y Scarlett se hace imperiosa, el autor consigue implicarte en el libro y que no quieras soltarlo. Los giros no cesan, cuando crees que no puede sorprenderte más, lo consigue de nuevo.
La forma de escribir me ha parecido impresionante, entiendo todas las críticas positivas sobre su narrativa, es realmente un maestro de la novela negra y tengo muchas ganas de leer más libros suyos. Directo y brutal pero también reflexivo, Joël Dicker sabe como calarte hondo y atraparte con su pluma.
En resumen, "El enigma de la habitación 622" es una novela negra completa y adictiva, con unos giros inesperados y una atmósfera envolvente que te mete de lleno en la historia.
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noemiseshat
 31 agosto 2020
Este ha sido uno de mis estupendísimos regalos de cumpleaños. Sigo a Joël Dicker desde La verdad sobre el caso Harry Quebert y su última novela siempre tiene prioridad en mi agenda lectora. Por eso mismo, siempre tengo unas expectativas elevadas cuando empiezo a leerle, aunque si un día estas no se cumplen, tampoco pasa nada, soy consciente de que todos los libros de un autor no pueden gustar igual.
El enigma de la habitación 622 ha sido sin duda, una gran lectura. Una historia dentro de varias historias.
Por un lado la investigación del misterioso crimen sucedido en un hotel de montaña en los Alpes suizos años atrás.
El mismo escritor será el que se encargue de tal propósito en un momento complicado de su vida, acompañado de Scarlett Leonas una peculiar asistente temporal que le animará a seguir la pista de un asesinato sin resolver y escribir un nuevo libro.
Este hecho es testimonial, y secundario, otra forma de jugar con el lector como Jöel nos tiene acostumbrados, escribiendo el libro mientras investiga y jugando con la ambigüedad de lo que pudo pasar (en su imaginación) y lo que pasó en realidad. No creo que responda a ningún molesto ataque de ego o narcisismo.
La investigación en sí, se cuenta en varias líneas temporales:
a) El momento presente situado en el 2018.
b) El momento en que empieza la historia y los personajes se conocen, 15 años atrás.
c) El momento del asesinato y os días previos a este.
Además durante el libro el autor hace pequeñas acotaciones en la narración (tres horas antes, un mes después, etc.), por lo que hay que estar atento para no perderse en la trama. Precisamente esto entiendo que no guste a todo el mundo, pues es cierto que en algún momento puedes sentirte algo despistado, como digo siempre (y esto es muy personal), creo que no debemos acostumbrarnos a lecturas demasiado fáciles si nuestro deseo es también poder disfrutar de lecturas más complejas.
Paso a paso "el escritor" como le llama Scarlett, va construyendo una historia de espionaje financiero en la Suiza de los paraisos fiscales plagado de ambiciones directivas y económicas, pasiones sentimentales y hechos y personajes que no son lo que parecen. El autor es especialista en darle la vuelta a la historia una y otra vez y llevar a dichos personajes al límite remarcando su bastante escandalosa humanidad, (algunos de ellos son bastante peculiares y caricaturescos). le imagino con un gran mapa delante de su escritorio, construyendo esta historia, preguntándoles sus motivos y diseccionándoles con precisión. Con Jöel Dicker y su Enigma de la habitación 622, me he dedicado a dejarme llevar, prácticamente ni he hecho el esfuerzo de sospechar, pues todo el mundo tenía sus motivos y sabía que su "modus operandi" es darle un último giro siempre a la narración hasta el final.
Por último deciros que me ha encantado el homenaje que este libro supone a su editor, amigo y maestro Bernard de Fallois, muerto en el 2018.
Este se convierte de la mano de Jöel en un personaje más del libro, pues nos cuenta muchas anécdotas de su relación y de como le descubrió y le convirtió en un escritor leído en todo el mundo antes de los treinta años.
Una vez más, me confieso #AdictaADicker y por muchos años más. Lo recomiendo esplendorosamente si disfrutáis de este género y si no, también 😉
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Las críticas de la prensa (4)
Infolibre02 agosto 2020
Todo gira alrededor de la famosa habitación. Pero a lo que se accede es a una serie torrencial de vínculos y traiciones, de forcejeos feroces alrededor de la presidencia del banco privado más importante de Suiza.
Leer la crítica en el sitio web: Infolibre
elperiodico24 julio 2020
El escritor suizo regresa con 'El enigma de la habitación 622', una lucha por el poder en la cúpula de un banco suizo vestida con un triángulo amoroso.
Leer la crítica en el sitio web: elperiodico
Laverdad30 junio 2020
Dicker se convierte de nuevo en personaje de su novela para resolver junto a una escritora primeriza un crimen del pasado en el mundo de las altas finanzas.
Leer la crítica en el sitio web: Laverdad
elmundo22 junio 2020
oël Dicker regresa con el que promete ser otro best seller, El enigma de la habitación 622 (Alfaguara), un adictivo thriller que también es una suerte de autobiografía literaria centrada en la desaparecida figura de Bernard de Fallois, el mítico editor parisino (lo fue de Simenon) que convirtió La verdad sobre el caso Harry Québert en un éxito mundial.
Leer la crítica en el sitio web: elmundo
Citas y frases (15) Ver más Añadir cita
Mundo_GamusinoMundo_Gamusino25 agosto 2020
La vida es una novela que ya sabemos como termina: al final el protagonista muere. Así que lo más importante no es cómo acaba nuestra historia, sino cómo vamos a llenar las páginas. Pues la vida, igual que una novela, tiene que ser una aventura. Y las aventuras son las vacaciones de la vida.
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lore_granpilore_granpi18 agosto 2020
La vida es una novela que ya sabemos cómo termina: al final el protagonista muere. Así que lo más importante no es cómo acaba nuestra historia, sino cómo vamos a llenar las páginas. Pues la vida, igual que una novela, tiene que ser una aventura.
Comentar  Me gusta         20
Letrasdeluz7Letrasdeluz710 agosto 2020
El éxito de un libro no se mide en función de la cantidad de ejemplares vendidos, sino de la felicidad y el placer que se han podido sentir al editarlo.
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politobookspolitobooks09 junio 2020
¿Qué somos capaces de hacer para defender a las personas que queremos? Ese es el rasero por el que medimos el sentido de nuestra propia vida.
Comentar  Me gusta         30
MilvidasymilhistoriasMilvidasymilhistorias04 agosto 2020
La gente suele creer que para empezar a escribir una novela hace falta una idea. Cuando en realidad la novela nace, antes que nada, de un anhelo: el anhelo de escribir. Un anhelo que te entra y que nadie puede evitar, un anhelo que te distrae de todo lo demás.
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Videos de Joël Dicker (9) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de  Joël Dicker
Vuelve el «principito de la literatura negra contemporánea, el niño mimado de la industria literaria» (GQ): el nuevo thriller de Joël Dicker es su novela más personal.
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