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FRANCESC PARCERISAS VAZQUEZ (Traductor)
ISBN : 8482645951
Editorial: RBA (11/10/2012)

Calificación promedio : 4.25/5 (sobre 265 calificaciones)
Resumen:
Muy pocas veces un libro ha sido tan leído y amado como el clásico de J.R.R. Tolkien, El Hobbit. Desde que fuera publicado por primera vez en 1937, no ha dejado de deleitar a sucesivas generaciones de lectores en todo el mundo. Como todos los grandes clásicos, la relectura de El Hobbit despierta nuevas ideas y perspectivas en la mente del lector; la Tierra Media de Tolkien es una mina inagotable de tesoros y conocimientos, con raíces que nacen de las profundidades d... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (79) Ver más Añadir una crítica
Homolectus
 22 marzo 2021
Naturalmente, cuando alguien me conoce más de cerca y descubre mi pasión por la obra de Tolkien la siguiente pregunta es: “pero ¿Qué tiene Tolkien?”, “¿Por qué él?”, “¿Por qué la goma por el hombre?”. Ante estas preguntas muchas veces formuladas nunca tuve una respuesta muy clara más allá de una pequeña sonrisa cómplice y un “porque me gusta” o un “porque me parece fascinante”; nada más. Tardé muchos años en descubrir la verdadera razón de esto tan hondo que siento por Tolkien y lo descubrí leyendo el libro por nosécualvez en la vida, justo antes de hacer esta reseña. El porqué de mi profunda admiración por la obra de Tolkien es hondo y radica en dos hechos: El tenor que tiene su obra no solo al beber de tantas fuentes mitológicas tan ricas, sino también por ser capaz de abrirse ante el lector de formas tan diferentes cuantas veces se lea. En serio que es una obra que múltiples filtros denotan la cosmovisión —muy consciente, sea dicho— con la que Tolkien se tomaba su trabajo de escribir.
La segunda razón, más personal, pero que quiero que quede de forma explícita en algún lado alguna vez en la vida es el hecho de que todas las veces que he creído que todo estaba perdido, cuando pensaba que no quedaba nada, la Tierra Media siempre ha venido a mí, ha hecho las veces de Última (o Primera) Morada en los momentos que lo he necesitado.
En síntesis, Tolkien es lo que es para mí porque siempre que lo leo descubro cosas nuevas bajo luces diferentes y porque me ha acompañado durante algo más de la mitad de mi vida. ¡Ese par de bobaditas!
Dicho esto, y dejando el sentimentalismo que nadie pidió de lado, entremos en tema. Para dar un resumen del libro no se me ocurre mejor idea que traer a colación el primero de todos los que se hayan escrito del libro, pues es el mejor y el que dio el impulso final que necesitaba el libro para ser publicado y paso a citar textual:
"Bilbo Bolsón era un hobbit que vivía en su cueva de hobbit y nunca salía en busca de aventuras, hasta que el mago Gandalf y sus enanos le convencieron de que fuese. Pasó momentos emocionantes luchando contra trasgos y wargos. Por fin llega a la montaña solitaria. Smaug, el dragón que la custodia, muere, y después de una batalla con los trasgos, el hobbit vuelve a su casa ¡rico!
Este libro, que tiene mapas, no necesita ilustraciones, es bueno y debería gustar a todos los chicos entre 5 y 9 años." (R. Unwing, 1936)

Para nadie es un secreto que El Hobbit tiene uno de los comienzos más memorables de la literatura, eso no lo digo yo; lo dice la web, y no solo en un artículo en la página 37 de Google, sino muchos otros que lo ubican en la lista de los mejores 37, 50, 20 y yo no sé cuántos más. Pero lejos de que muchos lectores seamos capaces de recitar al menos las dos primeras líneas del libro, el inicio del libro es un inicio contundente, memorable por los antecedentes que narra y lleno de datos sobre nuestros personajes que captan inmediatamente la atención del lector. Acá Tolkien no escatima en escupir todo lo que se le ocurre sobre los hobbits para presentarlos de la mejor manera y que no quede duda alguna sobre lo diferentes e interesantes que son, no solo a los ojos del lector, sino también a los ojos de los demás habitantes de la Tierra Media.
Claramente este es un libro escrito para niños, para unos en particular; y las evidencias de esto son dos elementos en particular: El narrador, que entra en escena cada tanto para recordarnos su presencia y hacer hincapié en hechos particulares del presente y del pasado —tanto próximo como remoto— de la historia. El narrador así resulta ser elemento que rompe la cuarta pared cada tanto con el fin de recordar donde está el lector y fungir como un cambio en el ritmo narrativo. Es curioso que esta técnica haya sido usada por Tolkien solo acá, pues para El Señor de los Anillos cambia por completo; pero de eso hablaremos más llegado el momento.
A la par del narrador flotante en la historia, los capítulos son otro elemento bastante distintivo del libro: Cada uno por separado son una aventura. Todos tienen un origen del conflicto, un punto cumbre y una solución del problema. Este es otro de los elementos que viene al libro desde el origen de la historia ya que, al ser originalmente una narración que Tolkien contaba a sus hijos durante el invierno, a manera de capítulos, cada uno de ellos debía tener en sí mismo un desarrollo histórico suficiente para mantenerlos cautivados con la historia ¡Cosa que logró con creces! Desde este punto de vista, El Hobbit es la colección de anécdotas del viaje que llevó a Bilbo desde su casa a Erebor, una colección de cuentos de cómo un hobbit vivió la aventura de su vida.
En medio de todo esto, el libro contiene poderosísimas descripciones de lugares, objetos y situaciones que evocan de manera impecable cada elemento que se quiere evocar. de estas hay un par que vale la pena leer varias veces y tomarse el tiempo justo para contemplarlas porque nada parece dicho sin ningún motivo, cada palabra es una pincelada muy bien pensada antes de posarse sobre el lienzo.
Ahora, si hablamos de personajes, Tolkien no se queda solo con decirnos las descripciones de cada uno de ellos —que también las hace muy bien—, Tolkien en esto se toma el trabajo muy en serio y de la mayoría de personajes nos presenta sus orígenes y procedencia. En este asunto Tolkien cava a lo más hondo para mostrar las raíces de cada uno de sus personajes; cosa que para algunos puede resultar como información innecesaria, pero que bajan la narración del plano fantástico y anclan los personajes a la realidad, todo ello gracias a su pasado familiar. ¿Será que a todas luces Tolkien sigue siendo para niños? O ¿El Hobbit sigue siendo un libro sobrevalorado?
No contento con esto, Tolkien procura acercar más los personajes al lector —creo que en este punto el lector se siente como el miembro número 15 de la Compañía— y cada tanto suelta elementos que procuran entablar una conexión con el mundo real. La comida es el más común de estos elementos y el que resulte más fácil de seguir para cualquier persona que lea el libro; así que no es un libro que sea bueno leer con hambre y lejos de la despensa. En esta categoría de elementos que conectan el libro con el mundo real entran las descripciones espaciales que hace Tolkien, a tal punto de dar direcciones precisas en el mapa ¡Esto es una pasada!; la anécdota de cómo un hobbit inventó el golf es otro de estos elementos, quizás el más curioso y el que lleva a preguntarse por un momento la verosimilitud de la narración.
Creo que sobra decir que el título hace referencia a Bilbo y este es el personaje más desarrollado de todos y el que experimenta una mayor evolución a lo largo de la novela. Cada vez brota más su vena Tuk aventurera, osada e ingeniosa; esta parece estar más cómoda cuanto más lejos se esté de Bolsón Cerrado; caso contrario el de su vena Bolsón, que añora con nostalgia su agujero y la vida llena de comodidad que su hogar le provee.
La iniciativa de Bilbo es mayor cada vez que sale en escena y le permite poco a poco tomar un papel más protagónico que el que tiene al comienzo de la aventura; esta le va a permitir dejar de ser un simple comisionado por parte de la Compañía cada vez que están en apuros para convertirse en merecedor del respeto de los enanos, algo que no dejan de recalcar cada vez que tienen ocasión. Bilbo llega a idear planes por sí solo, antes de ejecutarlos y dejar de improvisar sobre la marcha; esto es la cúspide de su desarrollo como personaje, pues el Bilbo que entra en Erebor —de forma épica y muy emocionante— es completamente diferente al que atiende a los enanos de mala gana en su casa al comienzo de la historia; parece que son dos personajes que comparten solo el nombre.
Pero todo no es mérito de Bilbo solo, el anillo —que luego será el detonante del heroico viaje que su sobrino Frodo tendrá hasta Mordor—, es parte fundamental en este asunto. Con él, Bilbo pierde cualquier asomo de duda que tenía y llega a enfrentarse a cosas que muy seguramente le hubieran hecho saltar del asiento si se encontrara en su hogar. Bilbo es el pequeño hobbit que con su actuar siempre en pro del bienestar de sus compañeros, es capaz de ganarse el respeto de reyes, de enanos, de hombres y de enanos; ellos siempre a su servicio, hasta el fin de los tiempos.
Del libro, hay tres capítulos que para mí son fundamentales y que exhiben muy bien el desarrollo de nuestro personaje principal: 1.Una tertulia inesperada, 5.Acertijos en las tinieblas y 9.Barriles de contrabando. Los motivos del porqué creo que son los más importantes ya los he mencionado en esta reseña; pero de nuevo y de forma conexa con la historia diré que el primero ubican al lector en la aventura y en lo que está por venir; el segundo de estos es el capítulo donde aparece el terrible Gollum y el capítulo en el cual Bilbo encuentra el anillo que tan útil será en lo que queda de la aventura de su familia; el tercero es un punto en el cual Bilbo demuestra su madurez y en vez de preferir abandonar a la Compañía, les sigue sus pasos, poniendo en peligro de nuevo su vida, para intentar rescatar a los enanos de su prisión; algo que logra con creces y con una fórmula que no lo considera a él como variable de esta, hasta último momento.
En El Hobbit hay algo que quizás pase desapercibido para los más pequeños de la casa, e incluso para los lectores más incautos y que es otra prueba —como si 1700 palabras después hiciera falta otra prueba— del ingenio que está detrás del papel y que firma el libro. Los juegos de palabras se asoman cada tanto y desde el comienzo del libro y van desde un simple enredo filológico sobre el significado del buenos días, pasan por los juegos lógicos de muchos y nadie, tiene su punto más icónico con el juego de acertijos entre Bilbo y Gollum, que termina con el acertijo más particular que se ha hecho en toda la historia hobbit y que llegan incluso a servir como herramienta para resumir la aventura que han vivido enanos y hobbit antes de llegar a Erebor; porque acá: el hobbit que fue arrebatado de la comodidad de su casa es capaz de recurrir a su ingenuo para con algo de artimaña y un nivel de abstracción bastante interesante, intentar intrincar los pensamientos de Smaug. Yo, personalmente, me quedo con este juego de acertijos como el mejor de todo el libro.
De Smaug, el dragón, hay algo que sobresale por encima de cualquier otro elemento —todos ellos bastante arquetípicos y de fácil rastreo en la literatura— y que contribuye a que este haya sido capaz de conservar su posición durante tantos años. Smaug sufre una transformación desde el hecho narrado por Thorin y los enanos más viejos de la Compañía, ser convierte en historia, en anécdota; y luego casi que en un mito; en una historia que nada más se cuenta para entretener a las nuevas generaciones de Ciudad del Lago, donde conforme con el pasar del tiempo y generaciones se ha perdido el miedo al dragón.
El Hobbit es una novela que Tolkien no pensó originalmente ni para que tuviera una continuación, ni para que encajara en su Legendarium, todo esto vino con el éxito que fue apenas se puso en las librerías en 1937; es por esto que procura dejar la menor cantidad de cabos sueltos y de que todo quede cerrado. No resulta extraño que, ante la inmediata comisión de parte de su editor de más historias sobre hobbits, su primera respuesta haya sido estar frente al papel en blanco por mucho tiempo.
Esto también se evidencia en algunos elementos que tienen una única mención en la obra de Tolkien y que extrañamente no tienen ese hondo cavar que lo caracteriza sobre el origen de las cosas. En esta categoría caben los gigantes de piedra, los hombres gusano y otra cantidad de asuntos que no tienen una explicación fuera del libro. Este asunto, que no es nada corto, quiero dejarlo acá hasta este punto, luego, quizás vuelva a él en otro espacio.
Pero bueno, como “no todo lo que reluce es oro” e intentando acudir a un poco de objetividad para escribir esta reseña sobre uno de los libros que abrazo con el alma cada tanto; hay cosas de este libro que no están del todo bien, o que por lo menos para mí opacan la obra.
El más evidente a vuelo de águila es Gandalf, que la mayoría de veces parece ser más una suerte de Deus ex machine para la Compañía, que cualquier otra cosa. Es un guía amañado, que aparece y desaparece al parecer según le convenga y para el cual la aventura no parece ser prioridad. Llega un punto donde uno sabe que tarde o temprano va a aparecer Gandalf para salvar el día y que todo siga en armonía. Creo que esto se debe al hecho de que, quizás, Tolkien aún ignoraba la realidad del personaje y sus verdaderas intenciones y motivaciones; algo que descubriremos mucho tiempo después, y hablo de después incluso de El Señor de los Anillos.
A la par de esto, está el hecho de que todo lo que se cuenta en la historia encaja de una forma que a veces resulta bastante inverosímil: Nuestros aventureros llegan a la morada de Elrond justo en una luna que es acorde con las runas escondidas del mapa de Thror, Bilbo encuentra la Piedra del Arca como si nada entre tanto tesoro y las fechas son demasiado beneficiosas para nuestros aventureros ¡Ojalá en la vida más cosas fueran así!
Hay algo que logré notar por primera vez durante esta lectura del libro y es cierta aspereza de Tolkien hacia los gobernantes por elección popular, una pena que sea de esos temas que tienen poco desarrollo acá y luego; pero es muy evidente el hecho por la forma en la que Bardo se refiere al gobernante de la Ciudad del Lago. Una muestra, de que todos somos hijos de nuestra época y país.
Tolkien no era un aparecido con ganas de ganar dinero a costa de sus libros, Tolkien era un académico a la vieja usanza que pasaba su tiempo libre inventando historias tanto para entretener a sus hijos, como para intentar reconstruir ese pasado mitológico que quizás Inglaterra tuvo en algún momento. El Hobbit es una novela en la cual confluyen muchas facetas de Tolkien y que resultan ser la puerta de entrada para su mundo, para su mitología; acá confluye su conocimiento profesional en lenguas y literatura, los pueblos y lugares imaginarios que ya tenía en su cabeza, su faceta como ilustrador, sus dotes de poeta —en el libro hay un total de 16 poemas y 8 acertijos—; y su sensibilidad del estilo y sencillez necesario para contar historias a los niños. Seguir creyendo que esto fue hecho a la ligera, que Tolkien no sabía lo que hacía o cualquier otra cosa del tipo a estas alturas del asunto es en realidad una muestra de lo corto de entendimiento que sea el que diga algo del tipo.
Mientras leía el libro descubrí varias cosas que quiero regalarles: Hobbit songs es una lista de reproducción de Spotify con música que se ha inspirado en la obra de Tolkien y que viene muy bien para acompañar la lectura del libro. The Hobbit & Lord of the Rings Film Music Collection es un álbum de la orquesta filarmónica de Praga en donde interpretan de forma increíble la música compuesta por Howard Shore para ambas trilogías y que me acompañó escribiendo esta reseña, también disponible en Spotify. Y por último, esta frase de otra grande de la literatura, que también admiraba mucho a Tolkien y que estoy seguro, comparte un lugar con él en Valinor, hablo de Ursula K. le Guin y que viene muy bien para terminar:
"La noción de que la fantasía es solo para los inmaduros surge de un malentendido obstinado tanto de la madurez como de la imaginación."

Yo he caminado la Tierra Media ya un par de veces, y espero que me falten muchas más veces por hacerlo. Espero no cansarme de hacerlo, porque todas las veces que lo he hecho he descubierto nuevas cosas que, a lo mejor, la vez anterior no estaban allí ante mis ojos; o quizás yo mismo olvidé como excusa para volver a andar por ella. Sea como sea, allí estaré para rato, porque en ella también voy a hombros de gigantes.
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patriciamiranda782
 05 mayo 2020
Cuando uno entra en el mundo de un libro nunca sabe con qué se encontrará. Las historias a veces alcanzan a cubrir las expectativas y otras veces las superan ampliamente.
Pero nunca como con El Hobbit me he sentido tan a gusto en un mundo tan maravilloso y lejano pero a la vez tan posible y creíble que uno transita las páginas de la historia sabiendo que no estás allí pero que con un parpadeo se puede estar.
Cuando alrededor de 1930, J. R. R. Tolkien comenzó a escribir El hobbit, hacía ya diez años que trabajaba en el vasto panorama mitológico de El Libro de los Relatos, que más tarde se llamaría El Silmarillion. Así como esas crónicas tempranas narraban los mitos inmemoriales de la Primera y Segunda Edad, Tolkien pronto advirtió que El hobbit iba ordenándose de algún modo como un relato de la Tercera Edad.
25 cosas que no sabías de El Hobbit
La Tierra Media fue concebida como un territorio imaginario del planeta Tierra, algo así como un período de tiempo que ocurrió antes de los primeros hechos históricos que se conocen. Los distintos reinos están inspirados en territorios europeos, de hecho, Hobbiton estaría en Oxford, Inglaterra.
El estilo directo y lineal, con alusiones (que el autor deploró más tarde) a un público infantil, no impide la poderosa irrupción de los grandes temas tolkienianos (el poder, la codicia, la guerra, la muerte) que reaparecerían en una dimensión más épica en El Señor de los Anillos.
Para quienes quieren entrar en el mundo de Tolkien no hay mejor puerta entonces que EL Hobbit.
La magia se codea con la realidad de un mundo inventado donde los valores esenciales son tan similares a nuestro mundo de todos los días que sus personajes parecen estar a nuestro lado en cada escena y entonces, sus miedos son los nuestros, sus desvelos se hacen propios y de golpe estamos viviendo la súper poderosa atracción de lo maravilloso contado desde aquello que desde niños supimos que es posible alcanzar con solo jugar el juego de ser por un momento ese héroe de papel.
El personaje central de la historia es Bilbo Bolsón un hobbit, pacífico, hogareño, como son todos los hobbits, no hacen nada impredecible y no dan que hablar a sus vecinos. Un día se le anuncia que el mago Gandalf iría a visitarlo, pero antes de la llegada del mago acuden a su casa de improviso, uno tras otro hasta un total de trece enanos que empiezan a desbaratar su pacífica, ordenada y hogareña existencia. Sin saber muy bien cómo, Bilbo acaba siendo contratado como saqueador de la expedición, cuyo destino es recuperar un tesoro guardado en el interior de una montaña y custodiada por el gran dragón Smaug. Por el camino se encontrarán con trolls, orcos, lobos, arañas, elfos, serán huespedes del hombre-oso y se verán prisioneros de los elfos del Bosque Negro. En medio de todas estas aventuras Bilbo encuentra algo, un anillo que más tarde adquirirá una importancia tal que dará pie a la saga de El Señor de los anillos.
¿Es posible ser objetivo al escribir una reseña de El Hobbit? En mi caso no y confieso que la subjetividad en este caso se adueñará de cada lector que con su nueva mirada resemantizará el contenido y los mensajes subliminales de la historia que más allá de ser el comienzo de un largo camino de lecturas se transformará en el basamento de un mundo tan maravilloso como real y tan soberbio como simple en su lectura.
El libro es producto de las historias que el mismos Tolkien les narraba a sus hijos de forma tal que no es de asombrar que sea una lectura elegida por muchos jóvenes. Y aunque llegó a mis manos a una edad en que el mundo infantil ha quedado sumamente lejos, no por eso deja de sorprenderme, de maravillarme y por momentos de sentir nostalgia por no haberlo conocido y disfrutado antes.
Es sabido que un libro nos está esperando desde siempre y si me dejo llevar por la magia de posibles realidades y aceptando que el tiempo no deja de fluir es posible sentir que El Hobbit me está esperando desde hace tanto tiempo que no puedo menos que sentirlo como ese nuevo amigo que nunca me abandonará porque desde siempre estuvo conmigo aunque yo no lo supiera.
El Hobbit, como dije más arriba era originariamente un libro pensado para niños, eso se nota en el leguaje sencillo y en la linealidad de la historia que os va arrastrando sin contragolpes técnicos de envergadura. Sin embargo, la verdadera belleza de la historia radica en la simpleza de su narración y en la profundidad del sentido que la historia adquiere dentro del mundo que nos rodea. Un libro siempre vigente, un clásico justamente porque nos habla de la vida, no importa dónde y cuándo la vida se desarrolle siempre existirá el miedo, el honor, la lucha y la amistad, la codicia, la dignidad y la lealtad, y esos son los valores con los cuales Tolkien nos abofetea en cada página y son los sentimientos que nos pertenecen porque somos Bilbo, somos Gandalf y tenemos también un poco de la personalidad de los enanos, de los elfos, incluso de los trasgos y los trolls o los huargos.
Tenemos incluso algo de Gollum, una extraña criatura, pequeña y viscosa, «tan oscuro como la oscuridad, excepto dos grandes ojos redondos y pálidos en la cara flaca». Ese personaje enigmático que regresará para sorprendernos en El señor de los anillos y que hace en El Hobbit su entrada triunfal inaugurando un personaje en el cual la dicotomía entre el bien y el mal instalados en un solo ser nos atrapa desde el comienzo.
Y es que con Gollum uno no puede sentirse ajeno a la lógica simple y sencilla, a los razonamientos simples que nos obligan a afirmar que en lo sencillo está lo complejo y que lo complejo es tan sencillo que solo es incomprensible si nos dejamos ganar por eso que nos han contado que somos y no por lo que somos. Si es verdad que desde niños nos roban la pureza y con ella la conciencia y la comprensión básica del mundo, Gollum con sus acertijos nos la devuelve.
Canta sin voz,
Vuela sin alas,
Sin dientes muerde,
Sin boca habla.
Cuando seguí leyendo, ya segura de que había adivinado el acertijo, no lo puede creer:
-¡Un momento! –gritó Bilbo, pensando aún en las cosas que se comían. Por fortuna una vez había oído algo semejante, y recobrando el ingenio, pensó en la respuesta-.El viento, el viento, naturalmente –dijo, y quedó tan complacido que en el acto inventó otro acertijo.
Y es que yo también había pensado en el viento a pesar de no haber escuchado nunca nada parecido y entonces, quizás desde ese instante (estaba en la página 84) es que sentí que el mundo de Tolkien era el mundo donde siempre quise estar o el mundo del cual nunca debería haber salido.
Lo bueno es que El Hobbit me ha hecho entrar al mundo de El Señor de los anillos con una mirada distinta, tal vez con la conciencia recuperada y seguro con la certeza de que no hay mundos imposibles si dejamos de lado la razón y nos dejamos ganar por una historia desde el corazón.

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AlmaLectora
 09 marzo 2020
Este libro fue una relectura que quise hacer este verano. Y es que la primera vez que lo leí fue con 12/13 años y desde entonces no he parado de leer libros de fantasía. Este libro fue el que logró que no dejara de leer, y sobre todo en que siguiera imaginando y creando en mi mente mundos mágicos.
Seguro que todos (quien más quien menos) conocéis la historia del anillo de poder. En esta ocasión lo que nos cuenta el autor es como Bilbo Bolson, el tío hobbit de Frodo, consiguió el anillo que luego dará tantos problemas a su sobrino y amigos.
Si habéis leído la trilogía del Señor de los Anillos, os digo que esta "precuela" está escrita de forma menos adulta ya que en un principio fue una historia que el autor se inventó para contársela a sus hijos.
Lo que nos iremos encontrando a lo largo del libro son una serie de continuas aventuras que vivirá Bilbo junto a unos enanos en busca de un tesoro "perdido". En cada uno de los capítulos en que está dividido el libro nos encontraremos una de las aventuras que vivirán estos pequeños personajes.
En esta ocasión, Tolkien no se extiende en las descripciones de lugares, personajes, sino que dice lo esencial de cada sitio o personaje para que la lectura sea más amena y rápida. Los sucesos son muy rápidos. Y como os digo, esos sucesos comienzan y terminan en el mismo capítulo. Por lo que el viaje se hace muy ameno y rápido para los lectores, aunque no para los personajes, ya que del principio al final transcurre un año.
Recordaba los acontecimientos principales pero no recordaba esa forma directa que tiene el autor de hablar con el lector, haciéndole participe de las aventuras de los personajes o recordandole  acontecimientos anteriores que son importantes en ese momento.
Lo que me ha parecido un poco precipitado y creía recordar como una gran batalla es el final. Pero todo ocurre tan rápido que ahora casi ni me he dado cuenta.
A lo largo de la historia podemos ver como toda esta aventura que Bilbo decide hacer por pura diversión, le cambia la forma de pensar y de ser, ya que va evolucionando a lo largo de la historia hasta llegar al final ser el hobbit que conocemos la mayoría en la continuación de estas aventuras.
Además de la aventura escrita en prosa tenemos una gran cantidad de acertijos que hacen los protagonistas por diversión o para superar alguna prueba que deben realizar para continuar su camino. También encontramos escritos en verso las canciones tan particulares que hacen los enanos y que amenizan las horas de viaje.
En conclusión, un libro que página tras página te adentra en una gran aventura. Y como todos sabemos es el comienzo de algo mucho más grande de lo que todos piensan al comienzo de este viaje. Os lo recomiendo con los ojos cerrados, ya que es un clásico que debéis leer una vez en vuestra vida.
Enlace: https://almalectora.wordpres..
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jjarnau1
 19 marzo 2021
Reseñar a estas alturas "El Hobbit" puede ser una tarea complicada, o bastante sencilla; complicada porque supongo que ya casi todo el mundo conoce la historia, ya sea por el libro, cómics, la antigua película de animación, la nueva versión fílmica de Peter Jackson, etc. También puede dificultarlo el que desde hace décadas, "El Hobbit" sea un libro unido indisolublemente a "El Señor de los Anillos", y a prácticamente toda la obra de J. R. R Tolkien. Por otro lado, tal vez el que sea tan conocido podría hacer que fuera más fácil comentarlo, pues casi todo el mundo tiene ya una noción de lo que trata este libro.
Enfocado así, pienso que lo que más me va a costar, es el separarlo de "El Señor de los Anillos", en primer lugar, y de la recién estrena película de Peter Jackson; así que, en la medida de lo posible, intentaré no referirme a ellos pero sé que, en algunos momentos, será prácticamente imposible no hacer referencia a alguno de estos temas.
Bien, dicho esto, comencemos con la reseña propiamente dicha: "El Hobbit" es en realidad un cuento infantil/juvenil (me niego a referirme a él estrictamente como infantil, dado la crudeza de algunas de sus imágenes, y de ciertas "moralejas" que de él se pueden extraer) que Tolkien contaba a sus hijos. Era práctica común, y varios de esos cuentos fueron posteriormente publicados (Las aventuras de Tom Bombadil, Roverandom, El señor Bliss, etc). Por eso encontramos en él las características, podríamos decir que comunes, de los cuentos; la presencia de la voz del narrador, la acción enlazada en cada capítulo del libro, y las "enseñanzas" que se pueden extraer de su lectura.
Así, comenzando por esta última característica, podríamos vislumbrar varias moralejas, como por ejemplo que gracias al esfuerzo y al tesón se pueden conseguir metas muy altas, aunque en principio no nos creamos merecedores de ellas -superación-; el valor de la amistad, la solidaridad y el respeto por todos, aunque sean muy diferentes a nosotros; que la codicia y la ambición desmedida pueden llevarnos por malos caminos, etc. Sobre la voz del narrador, al ser en origen un cuento contado a sus hijos, ésta se hace muy presente, comentando muy a menudo cosas con la "audiencia", como si estuviéramos presentes en el momento en que se está contando. Y la acción; casi desde el principio cada capítulo está repleto de acción, enlazándola a través del libro; existen distribuidos por la novela, ciertos momentos de respiro, para no abrumar con acción continua de principio a fin (el reposo en Rivendel, o en casa de Beorn, por ejemplo), pero el "leiv motiv" de la narración es la acción. A veces esta acción peca de violenta, con algunas imágenes algo fuertes si catalogamos el libro como infantil, no así si nos adentramos en la novela juvenil.
Ahora me doy cuenta de que no he comentado el argumento, tal vez debido a lo que decía en el primer párrafo, dándolo por conocido; por si acaso alguno no lo conoce, voy a tratar de resumirlo: Bilbo Bolsón es un hobbit que vive plácidamente en su casa de Bolsón Cerrado. Allí llega Gandalf, un mago conocido por sus fuegos artificiales y, sin comerlo ni beberlo, Bilbo ve su casa inundada de enanos; son Thorin Escudo de Roble y su compañía, que han ido porque Gandalf les ha dicho que Bilbo completará el grupo como saqueador profesional (Bilbo se sorprende, pues nunca ha sido nada parecido). Finalmente, el grupo, incluido Gandalf, salen con la misión de recuperar el oro que el Dragón Smaug robó cuando atacó y diezmó la morada de los enanos, y las tierras de los alrededores. Correrán muchas aventuras, en las que Bilbo, para su propia sorpresa, será uno de los protagonistas, si no el propio protagonista algunas veces; conforme la historia avanza, el hobbit va tomando más y más protagonismo, siendo a menudo, y se podría decir que finalmente, el que tomará las riendas de todo el asunto.
Como novela de fantasía (juvenil/infantil), hay que suspender momentáneamente, o al menos rebajar, el límite de credibilidad, y aceptar muchas situaciones como lo que son, fantasía. Pero claro, ¿qué vamos a hacer si no en una narración ya de entrada con enanos, hobbits y magos, en la que irán apareciendo elfos, dragones, trolls, trasgos, etc? Esto lo digo porque siempre habrá quien se queje por ciertas escenas un poco "deux ex machina", en la que los protagonistas serán salvados en última instancia por elementos que podrían considerarse externos a la acción; pero en este caso se podría decir que no son en absoluto ajenos a la historia, si no integrados en la misma, aunque en principio no nos lo pudiera parecer.
Aquí voy a hacer la primera comparativa con "El Señor de los Anillos"; al ser "El Hobbit" una obra más juvenil, y más sencilla que la otra, más enfocada a la aventura pura, y con el estilo narrativo del cuento, la narración es más fluida y mejor estructurada, por lo que la integración de elementos, en principio, externos a la propia acción -los posibles "deux ex machina"- está bien conseguida, y no llega a chirriar casi en ningún momento… y en el que lo podría hacer, en el caso de cierto anillo mágico que vuelve invisible al protagonista… bien, un recurso narrativo dentro del fantástico, además, tomado de otras fuentes como por ejemplo "El Anillo de los Nibelungos", y que además sabemos que tendrá su posterior importancia.
En resumen, un excelente "cuento", con acción a raudales, de los que podemos extraer, aparte de la aventura por la aventura, ciertas lecciones de superación personal, de la amistad y la solidaridad, de adónde conduce la avaricia y la codicia, y algunas más a lo largo de la narración.
Bueno, pues he conseguido finalizarla sin hacer referencia a la película, y con una sola a "El Señor de los Anillos".

Enlace: http://jjarnau1.blogspot.com..
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Imaginatura
 20 noviembre 2017
Siempre me resulta bastante difícil reseñar libros amados por generaciones, libros clásicos, de la lista de “leer antes de morir”. Quiero decir tanto y no sé de qué manera, porque temo expresar lo que verdaderamente opino (ya que la mayoría de las veces no me parecen tan geniales como los pintan)… Pero en ésta ocasión, me encuentro sin palabras, no encuentro las adecuadas… No sé qué decir… Estoy con la mente aun viajando, recordando con cariño a los personajes y disfrutando de los rezagos que me han quedado de éste genial libro.
Comencé a leer El hobbit a principios de año pero lo dejé porque lo estaba leyendo en la computadora y no quería hacerlo así. Abandoné. Pero ante la terrible realidad y la nueva posibilidad de leerlo en el celular, decidí que ya era momento de volver a la Tierra Media. Y así fue…
Bilbo Baggins (como a mí me gusta llamarle) conquistó mi corazón apenas aparecer en las páginas. Aunque creo que eso se debió, en mayor parte, a que imaginé a Martin Freeman (Bilbo en la adaptación cinematográfica) y sus espectaculares movimientos, gestos y reacciones; sin embargo, no se puede negar que Bilbo tiene un encanto especial: es un hobbit, un hobbit que vive en un agujero bajo la tierra y que es bastante normal, gusta de la comodidad de su hogar y de las comidas que con tanto amor guarda en su alacena. Ay, como que me vi reflejada en él, comiendo segundos desayunos y amando estar encerrada.
Voy a traer a colación algo que vi el otro día en la película Jurassic Park III; el Dr. Alan Grant dice que hay dos personas en éste mundo: quienes quieren ser astronautas y quienes quieren ser astrónomos. El astronauta va a allá arriba, vive la aventura, mientras que el astrónomo investiga y estudia todo desde un lugar seguro… ¡Por supuesto, me acordé de Bilbo! Él comienza siendo un hobbit bien asentado en su agujero, casi tiene raíces en los pies (además del pelo característico)… Entonces llega Gandalf y luego, su casa está infestada de enanos que beben, cantan canciones monas y buscan recuperar el hogar que les fue arrebatado por un dragón hace muchos años. Y Bilbo está allí, en su propio hogar, sin entender mucho, pero teniendo cosquillitas porque una parte de él quiere dejar de ser astrónomo y convertirse en astronauta. Y claro que decide salir a buscar la aventura… Y es aquí donde amo más a Bilbo, porque a pesar de estar en una aventura, conviviendo con enanos, conociendo elfos y huyendo de un ejército de wargos, se encuentra añorando su hogar continuamente, desenado estar muy lejos de donde realmente está.
Amé que Bilbo fuese así, porque de los libros con los que me he topado, la mayoría de los personajes hace lo que hace o lo que le dicen que no haga, con mucho coraje. No recuerdo haber leído mucho sobre personajes añorando la tranquilidad, deseando estar en casa, disfrutando de buenas comidas… Quizá es que tengo mala memoria. Sea así o no, el hecho es que amo la valentía de Bilbo, valentía que surge en los momentos necesarios, cuando debe enfrentarse a lo inevitable.
El resto de los personajes me parecieron tan adorables como Bilbo. Thorin, un poco gruñón, pero aun así adorable. Sí me confundí mucho con el resto de los enanos, pero estudiarlos en las entrevistas de la película me ayudó un poquito. de Smaug, el pequeño villano, debo decir que también lo adoré. Un dragón parlante no se encuentra siempre.
Pero, como en todas las lecturas, hay algo que no me satisface y es que SPOILER no se ve realmente lo que ocurre con Smaug, cómo es derrotado. Quería leer eso; pensé que sería parte de la historia, ¡pero no! Y otra cosa, es que el final fue muy inesperado. de hecho, pensé que me había saltado alguna página, que había algo mal, que faltaba algo… Fue muy inesperado. No podía creer que lo hubiese acabado, porque fue un libro tan ameno que… creo que quería leerlo por mucho tiempo más.
¿Necesito añadir algo? Como conclusión: fue un libro increíble, lleno de aventuras emocionantes y sucesos inesperados. Fantástico. No cabe duda que Tolkien creó un universo maravilloso en el que me gustaría vivir. ¡Por eso quiero mudarme a Nueva Zelanda, y de paso me llevo a la Centi conmigo!
"Smaug yacía, con las alas plegadas como un inmenso murciélago, medio vuelto de costado, de modo que el hobbit alcanzaba a verle la parte inferior, y el vientre largo y pálido incrustado con gemas y fragmentos de oro de tanto estar acostado en ese lecho valioso. Detrás, en las paredes más próximas, podían verse confusamente cotas de malla, y hachas, espadas, lanzas y yelmos colgados; y allí, en hileras, había grandes jarrones y vasijas, rebosantes de una riqueza inestimable."
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Citas y frases (24) Ver más Añadir cita
NidodeLeonesNidodeLeones11 noviembre 2020
¿No dejarás de creer en las profecías sólo porque ayudaste a que se cumplieran? No supondrás ¿verdad? que todas tus aventuras y escapadas fueron producto de la mera suerte, para tu beneficio exclusivo. Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!
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Gerardo_trinidadGerardo_trinidad13 agosto 2020
¿Me deseas un buen día, o quieres decir que es un buen día, lo quiera yo o no; o que hoy te sientes bien; o que es un día en que conviene ser bueno?
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AnaMAnaM16 octubre 2019
En un agujero en el suelo vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.
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MelBookishMelBookish19 noviembre 2018
En estos lugares somos gente sencilla y tranquila y no estamos acostumbrados a las aventuras. ¡Cosas desagradables, molestas e incómodas que retrasan la cena!
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LalectoraLalectora17 noviembre 2017
Si muchos de nosotros dieran más valor a la comida, la alegría y las canciones que al oro atesorado, este sería un mundo más feliz.
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La frase pertenece a J.R.R. Tolkien. El Silmarillion.
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