InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
ISBN : 849489935X
Editorial: Sigilo Editorial (04/09/2019)

Calificación promedio : 4.12/5 (sobre 34 calificaciones)
Resumen:
Dice Cometierra:
«Me acosté en el suelo, sin abrir los ojos. Había aprendido que de esa oscuridad nacían formas. Traté de verlas y de no pensar en nada más, ni siquiera en el dolor que me llegaba desde la panza. Nada, salvo un brillo que miré con toda atención hasta que se transformó en dos ojos negros. Y de a poco, como si la hubiera fabricado la noche, vi la cara de María, los hombros, el pelo que nacía de la oscuridad más profunda que había visto en mi vid... >Voir plus
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ES
Críticas, Reseñas y Opiniones (26) Ver más Añadir una crítica
vedacris
 20 octubre 2021
"Acaricié la tierra que me daba ojos nuevos, visiones que solo veía yo. Sabía cuánto duele el aviso de los cuerpos robados.
Acaricié la tierra, cerré el puño y levanté en mi mano la llave que abría la puerta por la que se habían ido María y tantas chicas, ellas sí hijas queridas de la carne de otra mujer. Levanté la tierra, tragué, tragué más, tragué mucho para que nacieran los ojos nuevos y pudiera ver."

Cometierra es una niña que ha nacido con el don de "ver", a través de un sexto sentido, dónde y cómo se encuentran las personas desaparecidas, así como los detalles que pueden ayudar a encontrarlas (vivas o muertas). Vive en un barrio marginal de Buenos Aires donde la miseria y la violencia están a la orden del día.
En todo momento vivimos la lucha interior que tiene entre utilizar su don o no hacerlo, ya que, aunque siente la responsabilidad de ayudar a los demás, el impacto emocional de esas visiones -y el esfuerzo físco para llegar a ellas- sumado a la conciencia de la violencia que le rodea, le hacen más mal que bien a nivel personal.
Estamos ante una novela corta (170 páginas) dividida en tres partes. La primera comienza con la muerte de la madre de Cometierra a manos de su padre y conocemos sus visiones. En la segunda parte han pasado algunos años; nuestra protagonista vive sola con su hermano y ya no es tan niña, ha hecho de su don su medio de vida. Conocemos en esta parte -la más extensa- las emociones más íntimas de la protagonista cuando realiza las búsquedas que le piden y las relaciones personales que establece con otras personas. La última parte, cercana en el tiempo a la anterior, nos proporciona el desenlace de algunos de los hechos acaecidos en la parte central del libro.
Muchas son las alegorías que Reyes utiliza en esta novela y muchos también son los temas tratados: el dolor que todas sentimos como propio cuando una mujer desaparece o es asesinada, el modo de vida de las zonas más desfavorecidas de las grandes ciudades, la amistad, el amor, la sororidad, el apoyo entre hermanos, la violencia en todas sus formas (aunque es cierto que se hace más hincapié en los feminicidios), la mirada hacia otro lado de la sociedad cuando no le toca de cerca, la indiferencia policial cuando lo brutal se convierte en cotidiano, la soledad, el rechazo al diferente, etc.
Es un relato triste y duro, pero que a la vez infunde mucha ternura y dulzura en algunos fragmentos. Hay mucha desesperanza en él, pero la autora introduce pequeños rayitos de luz que, aunque mínimos, dejan un poso de esperanza.
La mezcla entre magia y realidad me ha parecido una buena técnica para tratar los temas principales de la historia, y también me ha gustado mucho que la narración sea en primera persona, hace que te sientas muy cerca de Cometierra y empatices con ella desde la primera página.
Es una lectura sencilla, pero que a mí se me ha complicado por el lenguaje utilizado: demasiados argentinismos que me obligaban a buscar constantemente definiciones (no siempre pude deducirlas por contexto) y que me sacaban bastante de la lectura. A pesar de esto es una novela que atrapa y que te anima a seguir sin casi soltar el libro -los capítulos cortos ayudan-. La necesidad de saber cómo resolverá Cometierra las desapariciones, las decisiones que irá tomando respecto a su don, qué significado tendrán sus sueños, etc. han hecho que lo lea en un suspiro.
Sin llegar a ser una gran obra maestra -y teniendo en cuenta que es la primera novela de la autora- me ha gustado bastante y recomiendo su lectura, pero tengo sentimientos encontrados respecto a mi valoración general. Creo que hay partes realmente buenas, muy bien escritas y hasta poéticas, pero me ha faltado fuerza. Fuerza en la crítica, fuerza en las emociones y fuerza en el personaje pricipal. También tengo la sensación de que el no estar familiarizada con el ambiente, costumbres y lenguaje, puede haber hecho que me pierda algunos detalles importantes de la historia, o no me he perdido nada y lo que he percibido es lo que hay... dificil saberlo...
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
Beatriz_Villarino
 02 noviembre 2019
En un pueblo de la Argentina más profunda, la violencia machista es lo que domina. Cuando una mujer es asesinada a golpes por su marido, la niña, huérfana, ve lo ocurrido al echarse tierra de la tumba en la boca. Este don maldito queda como característica de esta chica, a quien acuden aquellas mujeres víctimas de alguna pérdida, para que Cometierra les revele la verdad.
Dolores Reyes plasma de forma certera, en una mezcla de realidad y alucinación, la condición de la mujer. Cometierra es casi invisible para todos, de hecho, sólo en el juego virtual consigue realizar su deseo más auténtico «La golpiza le comió un montón de energía y en la pantalla apareció FINISH HIM! Raidem se tambaleaba en el medio de la escena y pude terminar de matarlo».
La novela podría ser un cuento en el que la acción queda sustituida por la emoción, los pensamientos, los recuerdos que aparecen en la mente de la protagonista, que, al llegar de la mano de la videncia extraña de la que hace gala, quedan en una nebulosa de misterio, aunque en la lectura seamos conscientes de asistir a una realidad concreta, una realidad en forma de espiral que atrapa a Cometierra hasta conseguir desvanecerla. El estilo ayuda a agrandar la confusión de la protagonista con hipérboles gradatorias que acrecientan el sufrimiento psíquico; los sentimientos duelen más que el propio cuerpo lacerado. El mundo interior se abre paso en lo material, «Los ojos me ardían, las manos me quemaban, pero lo peor era la tierra de Ian adentro de mi cuerpo».
El lenguaje utilizado por la narradora-protagonista, plagado de localismos y locuciones argentinas refleja su cultura, y combinado con expresiones vulgares evidencia el nivel social al que pertenece «mi personaje saltaba hacia atrás y Hernán se cagaba de la risa». El espacio y los personajes de Cometierra reflejan la problemática social de la mujer y denuncian el estado en el que se encuentra aún hoy, en el siglo XXI. Para que esta acusación sea más efectiva, la autora establece un intento, conseguido, de arruinar la verosimilitud realista y la estructura requerida en una novela a favor de la creación libre.
Dolores Reyes deja su alma en Cometierra pues no se aleja de su ficción sino que se introduce en ella. La presencia de la autora se intensifica, se agranda hasta tomar consistencia de Mujer, como persona que vive a expensas del hombre, como ser cuya sensibilidad se acentúa porque así lo viene experimentando a lo largo de los siglos, como alguien dispuesta a sacrificarse, a sufrir no sólo por ella misma sino en nombre de quienes la rodean, sobre todo si son, a su vez, mujeres.
Por las páginas de Cometierra circulan personajes fácilmente reconocibles en la sociedad actual: la madre, muerta a manos de su marido, de una niña a la que deja desamparada y necesitada de seguir pidiéndole ayuda aunque ya no esté «Sin vos no soy nada, no quiero ser».
La tía de la niña, que no se ve capaz de enfrentarse a la situación de abandono en la que ha quedado su sobrina «—Sucia. Te veo tragando tierra otra vez y te quemo la lengua con el encendedor».
Los propios niños del barrio, acosadores de quien tiene una sensibilidad especial aunque sea fruto del sufrimiento más terrible. «En la escuela, con el tiempo, nos dejaron de joder. No hubo más tierra adentro de mi mochila ensuciándome los cuadernos».
La profesora de la niña, asesinada también, como su madre, y con quien intenta comunicarse para saber qué ocurrió, pues las autoridades, hombres, no se esfuerzan lo suficiente, «y cuando la policía dejó de buscarla […] la busqué al borde del patio, en la tierra donde paraba sus lindas botas para vernos jugar».
Los propios familiares de Cometierra, que la van abandonando cuando temen ser tomados por locos, o brujos; la superstición sigue estando hoy presente en la sociedad, da igual que sea rural o urbana «Cuando al día siguiente encontraron el cuerpo de la seño Ana en el terreno del Corralón Panda, la tía se fue».
Los amigos que, cuando observan el peligro, también desaparecen; nadie quiere enfrentarse a los asesinos, a los violadores, a las mafias que arremeten contra los más débiles «Hernán no hizo como mi hermano. Estaba callado y no se me acercaba».
Las propias mujeres que le piden ayuda, víctimas de violencia machista, también van apareciendo en tinieblas a pedir ayuda a Cometierra. Ella se las dará aunque esté predestinada a la amenaza y la soledad «Cerraba todo. La casa y nosotros, el día entero a oscuras».
Es tal el desamparo al que se ve sometida que ya no se siente una persona. La incomunicación obligada a la que es reducida consigue que ni ella misma se acepte como persona, que vea normal la poca estimación que se le tiene socialmente; de hecho, es la propia mujer quien se observa como un animal herido «Como no podía imaginarme a mí misma muriendo, me imaginaba a una perra que arrastraba una de sus patas».
Llega un punto en el que, a pesar de encontrar a alguien que la acepta y la trata bien, los fantasmas que la persiguen no la dejan; por eso decide que debe romper con lo que la rodea. No puede seguir ayudando porque precisa vivir, no quiere ser otra víctima más, necesita ser, «un nombre para mí».
Dolores Reyes ha querido, con su escritura, evitar más pena y desolación a la mujer. Para conseguirlo, muchos deberían leer la novela. Es un canto a la igualdad, una llamada para que todos luchemos contra la lenta tortura física y psicológica que supone la violencia machista, una manera elegante y dura, poética y desoladora de decir basta. Imprescindible.

Enlace: https://elblogaurisecular.bl..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         44
Paloma
 03 agosto 2021

Cometierra me deja una sensación agridulce, porque me pareció una historia bien planteada en un inicio pero que se derrumbó al final. La novela trata de una niña que pierde a su madre consecuencia de la violencia doméstica y que, en este vacío y pérdida traumática, comienza a comer tierra. al hacerlo, puede ver la muerte de su madre (a manos del padre) y, a partir de ese momento, desarrolla este “don” que le permite conocer el destino de otras personas que han desaparecido o muerto al ingerir la tierra que ellos han pisado. Evidentemente esta conducta la hará distinta al resto de las personas, quienes la mirarán con temor y una especie de fascinación malsana. Así, la protagonista poco a poco se aleja del mundo exterior para quedarse con su hermano pero, al mismo tiempo, comienza a tener solicitudes de madres, padres y parejas que desean saber qué pasó con su familiar o amigo.
La premisa de esta historia me pareció espectacular por innovadora y una idea que juntó aspectos de una novela de suspenso con elementos de realismo mágico. También, no pude evitar recordar mi infancia en donde ciertamente, tuve compañeros que eran castigados por comer tierra y que ahora que reflexiono, quizá es una conducta nada extraña entre los niños. Sin embargo, en la novela este comportamiento es aterrador y conmovedor al mismo tiempo, porque la protagonista empieza a ingerir tierra para llenar el vacío de la muerte de la madre y entonces descubre no solo lo que le pasó a ella, sino a muchas otras mujeres desaparecidas y asesinadas, una de las realidades más terribles de América Latina. En este contexto desolador, otro aspecto que me encantó del libro es la relación entre la protagonista y su hermano Walter. Me pareció bellísima la forma en que la autora retrata esta relación filial y que de alguna manera mantiene a flote ala protagonista en sus años más oscuros.
Como mencioné, la primera parte del libro me gustó mucho ya que la autora logra realmente involucrar al lector en este mundo de muerte, violencia y pérdida al cual le suma un elemento un tanto de terror –las visiones de los muertos, los desaparecidos, etc. Sin embargo, creo que no ayudó nada la sinopsis la cual señala que la historia trata de la “violencia contra las mujeres” en América Latina, porque la realidad es que si bien la protagonista ve a aquellas que han sido secuestradas o asesinadas por hombres, no hay una exploración a profundidad sobre el tema del feminicidio o la violencia de género. Y estoy de acuerdo, probablemente no era necesario pero entonces, la novela no debe promocionar que sí se abordan estos temas. En ese sentido, creo que la historia hubiera podido explorar otros caminos, como el thriller o novela de crímenes (sin eliminar el punto de partida de la historia que es, la violencia de género) y presentar una trama más densa y de otro género.
Creo que es justo lo anterior lo que hace que la segunda parte de la historia sea menos contundente y se pierda en una serie de anécdotas que en mi opinión, ya no tenían mucho que ver con la premisa inicial. Conforme la historia progresa, pasan los años y la protagonista sigue comiendo tierra para saber qué pasó con personas que por ejemplo, se suicidaron o fueron víctimas de violencia callejera. Asimismo, empieza a tener sueños con muertos quienes le piden ayuda para atrapar a los responsables de un crimen. Insisto: las anécdotas no son malas pero creo que hubiera funcionado mejor en una novela de otro género literario porque así incluidas, creo le restan impacto al texto.
Asimismo, me parece que la protagonista no experimenta crecimiento ni madurez emocional. No quiero ser muy dura con esto, porque es perfectamente entendible que al perder a los padres de una manera tan trágica, el trauma sea tal que impida seguir adelante pero no sé –al no haber esta evolución, me pareció que al final Cometierra terminó siendo una mujer muy plana.
Por otra parte, la autora decidió introducir situaciones que, a mi parecer, salieron sobrando de la historia, empezando por las escenas de sexo explícitas y terminando con la trifulca final cuyo desenlace es la muerte de un conocido de Walter y su hermana. Y en verdad que no tengo nada en contra de escenas fuertes pero las sentí un tanto gratuitas: no entiendo como la descripción de una relación íntima tiene que ver con el poder sobrenatural de la protagonista ni porque la muerte de un personaje secundario termina siendo decisivo en una historia que va de fantasmas y violencia contra las mujeres.
No es un libro malo y entiendo que es el debut de Dolores Reyes, así que sin duda, no descartaría leer lo que continúe publicando ya que su estilo me gustó y la historia, un poco más pulida, hubiera resultado mucho más impactante,. Como punto a parte, la literatura argentina contemporánea me está gustando mucho –si bien no son similares, algo en la escritura de Reyes (en el tema o en la narrativa, no lo sé), me recordó un poco a Mariana Enríquez.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
Lucha
 29 febrero 2020
Se trata de la primera novela de Dolores Reyes, profesora y activista argentina. Cuenta a través del personaje que da nombre al libro, una muchacha que al comer tierra tiene visiones sobre personas muertas o desaparecidas (cuando era niña cogió un poco de la tierra que cubría el ataud de madre y al llevársela a la boca ve al asesino, su propio padre), la violencia en la que vive la población periférica de Buenos Aires. La novela está dedicada a Melina Romero y Araceli Ramis, enterradas en un cementerio cerca de la escuela en la que Dolores Reyes trabaja desde hace años. La dedicatoria incluye a todas las víctimas de femicidio y a sus sobrevivientes. En la novela los sobrevivivientes son los familiares de estas mujeres y jóvenes desaparecidos que acuden a Cometierra, después de haber ido a la policía sin obtener mayor respuesta, para encontrarlos. En un mundo en el que los casos no los resuelve la policía y el aparato de justicia y de investigación ignoran estas muertes, la gente recurre a otros espacios, otros actores, una vidente en este caso, una niña que crece con un don que a su vez es una maldición, algo de lo que no se puede deshacer aunque lo intente. Narrada con una sencillez abrumadora ¿Cómo se puede contar historias tan densas, oscuras y violentas con un lenguaje tan fresco y sencillo?, en esta historia abunda también la poesía sobre todo en las descripciones de la protagonista y de su entorno, de su casa. La veracidad de los diálogos se mezcla con la carga onírica de las visiones y pensamientos de Cometierra. Es uno de esos libros que empiezas y no puedes dejar de leer y cuando terminas sientes que algo te cambió, que un tornado te atravesó el cuerpo. Una obra que denuncia como lo viene haciendo la novela negra, lo más podrido de la sociedad, pero no es un libro que se pueda insertar únicamente dentro de este género (es fantástica, es testimonial...) y en esto también radica su fuerza. Cometierra es una novela poderosa, narrada desde la voz de este personaje tan tierno como crudo, tan pero tan conmovedor.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         70
lamagaarg
 20 octubre 2021
Leí por ahí en algún libro que la realidad siempre supera a la ficción porque es su madre, lo cual me resulta sensato y lógico. Pero sensato y lógico no significa agradable. Pasa cada vez que contamos asesinatos y a veces conocemos las razones, a veces las ignoramos, pero en cualquier caso no son relevantes a lo que es, el arrebato de una vida. La impotencia, el dolor de quienes quedan de este lado.
"Cometierra" de Dolores Reyes nos presenta a una anti-heroína, una mujer con el poder de encontrar a los desaparecidos a través del consumo de la tierra.Así, con pocas palabras y jerga de barrio, vemos en cada página el reflejo del dolor que genera una desaparición, la desesperación de la búsqueda, la esperanza del reencuentro para bien o para mal. Y, por sobre todo, descubrimos la responsabilidad que genera semejante poder en una joven huérfana, así como la carga que conlleva el descubrimiento de verdades tan violentas y crueles.
Hay una pregunta que aparece en cada párrafo: cómo puede un ser humano lidiar con la verdad. La lectura me deja esa pregunta, si podríamos lidiar con todo lo que no se sabe.
Y la premisa que presenta Dolores Reyes se vuelve una oportunidad de homenajear, como ella misma indica, a todas las víctimas y a todos los sobrevivientes.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00

Las críticas de la prensa (2)
revistan16 mayo 2020
“Cometierra” es el primer libro de Dolores Reyes. Salió hace un año y ya lleva cuatro ediciones. Llegó a España y ahora lo quieren de Estados Unidos, Francia e Italia, entre otros países.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
ElPais24 septiembre 2019
Cometierra, como Casandra, tiene el don, quizá la maldición, de hallar la verdad. Y lo usa en la primera novela de Dolores Reyes para romper el silencio y pedir justicia.
Leer la crítica en el sitio web: ElPais
Citas y frases (5) Añadir cita
MacabeaMacabea30 julio 2020
Empezaba a ver que los que buscan a una persona tienen algo, una marca cerca de los ojos, de la boca, la mezcla de dolor, de bronca, de fuerza, de espera, hecha cuerpo. Algo roto, en donde vive el que no vuelve.
Comentar  Me gusta         40
Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino02 noviembre 2019
Se quedó abrazándome un rato largo. No me podía mover ni decir nada. Tampoco quería. Así todo estaba perfecto. El abrazo me curaba el cuerpo. Ya no me dolía el estómago ni la cabeza. No tenía miedo. Nada.
Comentar  Me gusta         20
Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino02 noviembre 2019
Cerré los ojos, sintiendo cómo la tierra se calentaba, cómo me quemaba adentro, y volví a comer un poco más. La tierra era el veneno necesario para viajar hasta el cuerpo de María y yo tenía que llegar.
Comentar  Me gusta         20
JulsCarabajalJulsCarabajal26 mayo 2021
Se quedó abrazándome un rato largo. No me podía mover ni decir nada. Tampoco quería. Así todo estaba perfecto. El abrazo me curaba el cuerpo. Ya no me dolía el estómago ni la cabeza. No tenía miedo. Nada.
Comentar  Me gusta         00
YuukiYuuki12 mayo 2020
Después empecé a comer tierra por otros que querían hablar. Otros, que ya se fueron.
Comentar  Me gusta         10
Videos de Dolores Reyes (4) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Dolores Reyes
Conversatorio entre Mónica Ojeda, Dolores Reyes y Michelle Roche Rodríguez. Modera Lucía Campanella.
otros libros clasificados: literatura argentinaVer más
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ES




Test Ver más

Escritores latinoamericanos ¿Quién es el autor?

Como agua para chocolate

Laura Esquivel
Isabel Allende
Gabriela Mistral

15 preguntas
107 lectores participarón
Thèmes : literatura latinoamericanaCrear un test sobre este libro
.. ..