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ISBN : 849489935X
Editorial: Sigilo Editorial (04/09/2019)

Calificación promedio : 4.19/5 (sobre 18 calificaciones)
Resumen:
Dice Cometierra:
«Me acosté en el suelo, sin abrir los ojos. Había aprendido que de esa oscuridad nacían formas. Traté de verlas y de no pensar en nada más, ni siquiera en el dolor que me llegaba desde la panza. Nada, salvo un brillo que miré con toda atención hasta que se transformó en dos ojos negros. Y de a poco, como si la hubiera fabricado la noche, vi la cara de María, los hombros, el pelo que nacía de la oscuridad más profunda que había visto en mi vid... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (15) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 02 noviembre 2019
En un pueblo de la Argentina más profunda, la violencia machista es lo que domina. Cuando una mujer es asesinada a golpes por su marido, la niña, huérfana, ve lo ocurrido al echarse tierra de la tumba en la boca. Este don maldito queda como característica de esta chica, a quien acuden aquellas mujeres víctimas de alguna pérdida, para que Cometierra les revele la verdad.
Dolores Reyes plasma de forma certera, en una mezcla de realidad y alucinación, la condición de la mujer. Cometierra es casi invisible para todos, de hecho, sólo en el juego virtual consigue realizar su deseo más auténtico «La golpiza le comió un montón de energía y en la pantalla apareció FINISH HIM! Raidem se tambaleaba en el medio de la escena y pude terminar de matarlo».
La novela podría ser un cuento en el que la acción queda sustituida por la emoción, los pensamientos, los recuerdos que aparecen en la mente de la protagonista, que, al llegar de la mano de la videncia extraña de la que hace gala, quedan en una nebulosa de misterio, aunque en la lectura seamos conscientes de asistir a una realidad concreta, una realidad en forma de espiral que atrapa a Cometierra hasta conseguir desvanecerla. El estilo ayuda a agrandar la confusión de la protagonista con hipérboles gradatorias que acrecientan el sufrimiento psíquico; los sentimientos duelen más que el propio cuerpo lacerado. El mundo interior se abre paso en lo material, «Los ojos me ardían, las manos me quemaban, pero lo peor era la tierra de Ian adentro de mi cuerpo».
El lenguaje utilizado por la narradora-protagonista, plagado de localismos y locuciones argentinas refleja su cultura, y combinado con expresiones vulgares evidencia el nivel social al que pertenece «mi personaje saltaba hacia atrás y Hernán se cagaba de la risa». El espacio y los personajes de Cometierra reflejan la problemática social de la mujer y denuncian el estado en el que se encuentra aún hoy, en el siglo XXI. Para que esta acusación sea más efectiva, la autora establece un intento, conseguido, de arruinar la verosimilitud realista y la estructura requerida en una novela a favor de la creación libre.
Dolores Reyes deja su alma en Cometierra pues no se aleja de su ficción sino que se introduce en ella. La presencia de la autora se intensifica, se agranda hasta tomar consistencia de Mujer, como persona que vive a expensas del hombre, como ser cuya sensibilidad se acentúa porque así lo viene experimentando a lo largo de los siglos, como alguien dispuesta a sacrificarse, a sufrir no sólo por ella misma sino en nombre de quienes la rodean, sobre todo si son, a su vez, mujeres.
Por las páginas de Cometierra circulan personajes fácilmente reconocibles en la sociedad actual: la madre, muerta a manos de su marido, de una niña a la que deja desamparada y necesitada de seguir pidiéndole ayuda aunque ya no esté «Sin vos no soy nada, no quiero ser».
La tía de la niña, que no se ve capaz de enfrentarse a la situación de abandono en la que ha quedado su sobrina «—Sucia. Te veo tragando tierra otra vez y te quemo la lengua con el encendedor».
Los propios niños del barrio, acosadores de quien tiene una sensibilidad especial aunque sea fruto del sufrimiento más terrible. «En la escuela, con el tiempo, nos dejaron de joder. No hubo más tierra adentro de mi mochila ensuciándome los cuadernos».
La profesora de la niña, asesinada también, como su madre, y con quien intenta comunicarse para saber qué ocurrió, pues las autoridades, hombres, no se esfuerzan lo suficiente, «y cuando la policía dejó de buscarla […] la busqué al borde del patio, en la tierra donde paraba sus lindas botas para vernos jugar».
Los propios familiares de Cometierra, que la van abandonando cuando temen ser tomados por locos, o brujos; la superstición sigue estando hoy presente en la sociedad, da igual que sea rural o urbana «Cuando al día siguiente encontraron el cuerpo de la seño Ana en el terreno del Corralón Panda, la tía se fue».
Los amigos que, cuando observan el peligro, también desaparecen; nadie quiere enfrentarse a los asesinos, a los violadores, a las mafias que arremeten contra los más débiles «Hernán no hizo como mi hermano. Estaba callado y no se me acercaba».
Las propias mujeres que le piden ayuda, víctimas de violencia machista, también van apareciendo en tinieblas a pedir ayuda a Cometierra. Ella se las dará aunque esté predestinada a la amenaza y la soledad «Cerraba todo. La casa y nosotros, el día entero a oscuras».
Es tal el desamparo al que se ve sometida que ya no se siente una persona. La incomunicación obligada a la que es reducida consigue que ni ella misma se acepte como persona, que vea normal la poca estimación que se le tiene socialmente; de hecho, es la propia mujer quien se observa como un animal herido «Como no podía imaginarme a mí misma muriendo, me imaginaba a una perra que arrastraba una de sus patas».
Llega un punto en el que, a pesar de encontrar a alguien que la acepta y la trata bien, los fantasmas que la persiguen no la dejan; por eso decide que debe romper con lo que la rodea. No puede seguir ayudando porque precisa vivir, no quiere ser otra víctima más, necesita ser, «un nombre para mí».
Dolores Reyes ha querido, con su escritura, evitar más pena y desolación a la mujer. Para conseguirlo, muchos deberían leer la novela. Es un canto a la igualdad, una llamada para que todos luchemos contra la lenta tortura física y psicológica que supone la violencia machista, una manera elegante y dura, poética y desoladora de decir basta. Imprescindible.

Enlace: https://elblogaurisecular.bl..
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Lucha
 29 febrero 2020
Se trata de la primera novela de Dolores Reyes, profesora y activista argentina. Cuenta a través del personaje que da nombre al libro, una muchacha que al comer tierra tiene visiones sobre personas muertas o desaparecidas (cuando era niña cogió un poco de la tierra que cubría el ataud de madre y al llevársela a la boca ve al asesino, su propio padre), la violencia en la que vive la población periférica de Buenos Aires. La novela está dedicada a Melina Romero y Araceli Ramis, enterradas en un cementerio cerca de la escuela en la que Dolores Reyes trabaja desde hace años. La dedicatoria incluye a todas las víctimas de femicidio y a sus sobrevivientes. En la novela los sobrevivivientes son los familiares de estas mujeres y jóvenes desaparecidos que acuden a Cometierra, después de haber ido a la policía sin obtener mayor respuesta, para encontrarlos. En un mundo en el que los casos no los resuelve la policía y el aparato de justicia y de investigación ignoran estas muertes, la gente recurre a otros espacios, otros actores, una vidente en este caso, una niña que crece con un don que a su vez es una maldición, algo de lo que no se puede deshacer aunque lo intente. Narrada con una sencillez abrumadora ¿Cómo se puede contar historias tan densas, oscuras y violentas con un lenguaje tan fresco y sencillo?, en esta historia abunda también la poesía sobre todo en las descripciones de la protagonista y de su entorno, de su casa. La veracidad de los diálogos se mezcla con la carga onírica de las visiones y pensamientos de Cometierra. Es uno de esos libros que empiezas y no puedes dejar de leer y cuando terminas sientes que algo te cambió, que un tornado te atravesó el cuerpo. Una obra que denuncia como lo viene haciendo la novela negra, lo más podrido de la sociedad, pero no es un libro que se pueda insertar únicamente dentro de este género (es fantástica, es testimonial...) y en esto también radica su fuerza. Cometierra es una novela poderosa, narrada desde la voz de este personaje tan tierno como crudo, tan pero tan conmovedor.
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Hefesto
 08 febrero 2020
Cometierra no es una historia amable. No es una obra resumible con la etiqueta de realismo fantástico a pesar del argumento y los elementos que la integran. Es denuncia, dolor y sensibilidad. Es protesta y también una llamada a la resistencia y la esperanza.
Cuando una niña se derrumba sobre la tumba de su madre y fruto de la desesperación se lleva a la boca la tierra que cubre el ataúd, consigue ver al asesino: su propio padre. Poco tiempo después, su tía, superada por las circunstancias y desentendida de cualquier afecto hacia ella y su hermano Walter les abandona dejándoles solos en el mundo. A partir de ese momento deben sobrevivir por sus propios medios; él encuentra trabajo en un taller y ella, poco a poco, comienza a utilizar su don para ayudar a quien se lo pide. Sin embargo, a pesar de su excepcionalidad, no es importante. Es invisible para todos los que no la necesitan y de esa forma casi deja de existir si no es para desempeñar su talento olvidándose incluso de su nombre. Todos la llaman “Cometierra”.
La autora, con una narración en primera persona cargada de localismos y expresiones acordes a una joven de la clase social más desfavorecida, nos traslada a una pequeña localidad de la Argentina más empobrecida donde la violencia, las muertes y las desapariciones están a la orden del día y donde la policía, inmersa en un bucle de inoperancia y racismo, es el ejemplo más palpable del fallo y la desprotección del sistema.
Buscando constantemente calor humano, con su maestra de infancia fallecida que le habla en sueños como única amiga y a veces repudiada por su don, ayuda a quien se lo pide (normalmente otras mujeres), arriesgando su vida y sacrificando su bienestar. Comer tierra es un proceso doloroso, desagradable en sí mismo que le induce visiones duras en las que empatiza con las víctimas sintiéndose afectada. Y a pesar de su altruismo y su buen corazón pronto confirma que la soledad, el abandono y la negación de ayuda por parte de los demás será una constante en su vida. Pero superando las decepciones seguirá intentando abrirse a la vida, descubrirá el amor y vivirá el sexo de una forma instintiva y pasional, extensión de sus sentimientos, hasta que tenga que decidir si continuar o no por un camino que anula su propia identidad.
Esta maravillosa novela que descubrí en El Blog Aurisecular de Beatriz_Villarino es un canto a la mujer, aún hoy en día maltratada, desprotegida e invisible en muchas partes del mundo. La mujer como ser que generalmente antepone a los demás frente a sí misma evitando alterar el orden establecido. Pero también es un llamamiento a romper esas cadenas y elegir un camino propio.
Enlace: https://elyunquedehefesto.bl..
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CeciHauff
 25 febrero 2020
Es una novela inquietante y breve, la leí de un tirón. Es el primer libro de Dolores Reyes; llegué hasta él porque había visto muy buenos comentarios de otros escritores argentinos.
La protagonista es una niña que crece y se hace adolescente durante el relato; vive en una villa con su hermano. El contexto es pobre y violento, pero enseguida me sentí familiarizada con ese universo hostil, como si esa sensación me la hubiera generado el mismo relato.
La protagonista tiene un poder que se activa cuando come tierra. Pero ella no abusa de ese recurso ni está muy convencida de seguir usándolo. 
El personaje de la protagonista está muy bien construido. Ni siquiera me acuerdo su nombre porque está escrito en primera persona  y los otros la llaman Cometierra o pendeja. Ella me generó muchas inquietudes, como quedarme pensando por qué la chica no hizo esto o lo otro. Ella es autónoma e impredecible. 
La narración tiene un estilo propio que requiere atravesar las primeras páginas para entrar en el juego y habituarse. Luego se hacen fluidos tanto el lenguaje como la lectura.
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lauli
 13 septiembre 2020
Hay libros que son inabarcables. Por más que uno quiera se hace difícil contener en unas pocas palabras todo lo que nos pasa por el cuerpo y la cabeza transitándolos. Así que intentaré transmitirles una breve aproximación a la experiencia de esta novela.
En sus menos de 200 páginas, con una prosa que oscila entre la poesía y el registro más prosaico y realista, Dolores Reyes nos asesta, como proponía Arlt, un cross de derecha a la mandíbula, al contarnos la vida en ese conurbano bonaerense donde la violencia es parte de una realidad cotidiana. La violencia de los secuestros, los femicidios, las violaciones, pero también la del abandono, el trabajo infantil y sobre todo la violencia de un sistema donde endémicamente existen vidas descartables. Lo sobrenatural está incorporado en la novela de forma muy orgánica, como parte también de una cosmovisión propia del mundo narrado: un mundo donde las supersticiones, las “maes” y las visiones ofrecen el alivio y el socorro que las instituciones estatales niegan.
Cometierra es la protagonista de la novela. Su identidad queda así supeditada a su don: comiendo tierra puede conectarse con los muertos, los desaparecidos, los sin voz, para traerles justicia. Pero ese don viene acompañado de un gran dolor: Cometierra es testigo forzada en sus visiones del femicidio de su madre a manos de su padre, y de la violación y asesinato de su maestra más querida a manos de una patota. Cometierra siente este don como una maldición de a ratos, pero comprende también la responsabilidad que conlleva. Con un lenguaje descarnado, como descarnado debe ser cualquier intento de narrar lo inenarrable, Dolores Reyes nos interna en el corazón de las tinieblas y nos interpela a abrir los ojos, como Cometierra, y escuchar las voces de los descartados. Una novela fundamental para contar un presente que duele y requiere que salgamos del sopor para luchar por cambiarlo.
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Las críticas de la prensa (2)
revistan16 mayo 2020
“Cometierra” es el primer libro de Dolores Reyes. Salió hace un año y ya lleva cuatro ediciones. Llegó a España y ahora lo quieren de Estados Unidos, Francia e Italia, entre otros países.
Leer la crítica en el sitio web: revistan
ElPais24 septiembre 2019
Cometierra, como Casandra, tiene el don, quizá la maldición, de hallar la verdad. Y lo usa en la primera novela de Dolores Reyes para romper el silencio y pedir justicia.
Leer la crítica en el sitio web: ElPais
Citas y frases (4) Añadir cita
MacabeaMacabea30 julio 2020
Empezaba a ver que los que buscan a una persona tienen algo, una marca cerca de los ojos, de la boca, la mezcla de dolor, de bronca, de fuerza, de espera, hecha cuerpo. Algo roto, en donde vive el que no vuelve.
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Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino02 noviembre 2019
Se quedó abrazándome un rato largo. No me podía mover ni decir nada. Tampoco quería. Así todo estaba perfecto. El abrazo me curaba el cuerpo. Ya no me dolía el estómago ni la cabeza. No tenía miedo. Nada.
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Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino02 noviembre 2019
Cerré los ojos, sintiendo cómo la tierra se calentaba, cómo me quemaba adentro, y volví a comer un poco más. La tierra era el veneno necesario para viajar hasta el cuerpo de María y yo tenía que llegar.
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YuukiYuuki12 mayo 2020
Después empecé a comer tierra por otros que querían hablar. Otros, que ya se fueron.
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Videos de Dolores Reyes (2) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Dolores Reyes
A partir del 1 de septiembre en librerías
Escribe Dolores Reyes sobre este libro: Para atravesar los misterios del amor travesti, Camila va armada de su voz de arrope y los amuletos que supo construir en la intensidad de la noche. Algunas veces ama y otras odia, desea y es deseada, mezcla la pena y la dicha en cada uno de los cuerpos sobre los que se derrama. Una vez fecundada, engendra versos carnívoros y plantas dóciles que pueblan los balcones que sus tacos habitan. Enorme forjadora de magia, sólo podemos estirar el cuello desde abajo para verla sangrar, arder y reírse del mundo.
Quizás la memoria por los amantes idos sea la que menos duela de todas las que nos ofrenda su escritura, está también la madre alquilada a otra familia, la fatiga del padre en su lucha contra la pobreza, la amada del amante, los amigos muertos. Por momentos quisiéramos blindarla de algunos recuerdos, pero sería como encapsular a una luciérnaga, un parpadeo de la luz más delicada antes de la absoluta oscuridad. Un ser frágil atrapando las palabras que le llegan por el aire libre de la experiencia.
El corazón lector que se anime a transitar la belleza salvaje de la novia de Sandro no podrá salir ileso.
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