InicioMis librosAñadir libros
Descubrir
LibrosAutoresLectoresCríticasCitasListasTestReto lectura
ISBN : 8498383102
Editorial: Salamandra (18/11/2010)

Calificación promedio : 4.1/5 (sobre 5 calificaciones)
Resumen:
Cuando publicó Nieve en otoño, su tercera novela después de David Golder y El baile, con apenas veintiocho años, el prestigio de Irène Némirovsky era ya notable, y no sólo en Francia. El New York Times la había bautizado como «la sucesora de Dostoievski» por su capacidad para reflejar las contradicciones de la vida y sus complejidades morales. En este breve relato sobre el exilio y la nostalgia, Némirovsky exhibe una vez más el don de aproximar sus personajes a los ... >Voir plus
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea
Críticas, Reseñas y Opiniones (4) Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 20 octubre 2018
La historia de Tatiana Ivanova es la historia del pueblo ruso hasta que llega la Revolución de octubre del 17 para delimitar una serie de cambios sociales a los que no todos se amoldan. En realidad Tatiana no tiene historia, es una anciana de 70 años que no tiene nada. Entró a trabajar muy jovencita en casa de la familia aristocrática Alexándrovich y se quedó allí al cuidado de tres generaciones. Su mundo es muy reducido aunque no le ha hecho falta nada más. Por eso, después de cincuenta años, permanece en la mansión, de buen grado, al cuidado de las pertenencias familiares mientras que dos hijos parten al frente y el resto huye a Francia temiendo las represalias de los revolucionarios. Poco a poco, las riquezas se van acabando, la familia ha terminado con las provisiones que se llevó, uno de los hijos muere en la guerra y Tatiana cruza Europa para encontrarse con los que quedan y llevarles unas joyas que guardó personalmente. al llegar a París se da cuenta de que ése no es su sitio. Tatiana anhela el frío y la nieve que no llega en otoño.
No sé si catalogar, Nieve en otoño como un cuento, novela corta o relato; pero eso es lo de menos. Lo que importa es la impresión que permanece en nosotros. al terminar la lectura somos conscientes, no antes, de que no hay grandes descripciones, ni grandes emociones. «Las habitaciones de los chicos estaban en la parte antigua de la casa, un hermoso edificio de noble arquitectura, con un frontón griego adornado de columnas». Precisamente en la ausencia de detalles aparecen las sensaciones divididas de toda una sociedad. El desmoronamiento de la grandeza convive con una sumisión que comienza a dejar de serlo «…los criados recogían los cristales en silencio […] todos repitieron al unísono, como una monótona cantinela aprendida de memoria: —Bueno, pues… adiós, Kiril Nikolaiévich… Adiós, Yuri Nikolaiévich». Pocas palabras bastan, a veces incluso frases sin terminar, para expresar las contradicciones del ser humano «Antaño, cuando se marchaban los barin… Los tiempos han cambiado. Y los hombres también».
Al terminar la lectura somos conscientes de que en realidad hay muy poca acción, prácticamente no pasa nada, si excluimos, claro, el principio y el final. Irene Nemirovsky podría haber incidido en la revolución, en el dolor del pueblo, en la muerte del hijo y la pena de los padres, en la angustia de ver destrozado tu mundo acogedor, en las consecuencias de tener que adaptarse a un medio hostil en el que no somos nada. Pero el movimiento, la intriga, los sucesos no le interesan a la autora. Y ante nosotros se levanta un texto metafórico, en el que destaca la lucha interior del ser humano, de ahí su corta extensión; la protagonista nos descubre, con sus ojos de sirviente, la vida de la clase alta, una vida a la que ella se ha amoldado por rutina, que le ha dado cosas buenas o malas pero que no son suyas realmente, una vida dominada por la lealtad; y con sus ojos de trabajadora, la esperanza del que aspira a algo nuevo ahora, al final de su vida, la necesidad de cambio y libertad. «Durante el día, el aire y la luz lo inundaban todo. Pero cuando llegaba la noche, con su extraño silencio, Tatiana Ivanova se decía “Ya es hora de que vengan otros”». Una libertad que ella, sin embargo, no siente que le pertenece, como tantos otros, considera su felicidad en manos de la religión «Aún creía estar viéndola retirarse a su paso, santiguándose.» y sin embargo la nostalgia de sus raíces y del tiempo perdido la aplasta constantemente, no la deja respirar; tenaz en su búsqueda del frío, no parará hasta encontrarlo.
Creo que Tatiana es una heroína diferente, puede que algo similar a la Benina de Misericordia de Pérez-Galdós. Como ella, es leal hacia sus amos hasta límites insospechados. Como ella también, una mártir que, por creencias religiosas y un amor incondicional, vive en busca de la felicidad de los que están por encima socialmente. Nada se dice de sus sentimientos hacia ella misma como persona, durante los 50 años a cargo de la familia Nikolaiévich, pero al final de su vida está sumida, como el pueblo ruso, en el dolor del que no tiene nada, del que le han quitado incluso sus orígenes:
«—¿Aún te acuerdas de nuestra casa? —le preguntó en voz baja su ama
[…]
—¿Que si me acuerdo […] Podría decir dónde estaba cada cosa […] Recuerdo cada vestido que se ponía, y los trajes de los niños […] El canapé donde estaba sentada cuando yo le bajaba los niños […] los diamantes que adornaban su cabello […] ¡Ay, Dios mío! Luliska no los tendrá así»
No se puede decir más con tan pocas palabras. La protagonista, abanderada del obrero ruso, se enfrenta a una sociedad inmisericorde que avanza sin tener en cuenta las reivindicaciones de libertad, reivindicaciones que a modo de implicaturas aparecen veladas en el texto, probablemente por la condición de judía de la autora.
Creo que Irène Némirovsky estuvo influenciada por Anton Chejov; es cierto que le falta el punto de subversión del autor; también lo es que carece del humor blanco que puebla las páginas del maestro del cuento, pero los temas se basan, como los de Chejov, en los problemas y cambios de una comunidad, así como en el destino del hombre en esa organización. Y si los personajes de Chejov se rebelan en la sociedad de finales del XIX, los de Némirovsky denuncian su nuevo destino, que no consigue sino animalizarlos, dejarlos sin ilusión, hasta degradarlos «respirando con repugnancia el tufo de los fregaderos», «iban y venían como las moscas de otoño», «una muchacha normanda […] robusta como un percherón», «Kiril […] volvía a casa […] con el deseo de yacer inerte sobre aquellos adoquines rosáceos»
Igualmente, la técnica del monólogo interior es una constante en la novela; la protagonista, como los personajes de Chejov, reproduce sus impresiones, asociaciones y pensamientos en un libre fluir que se mezcla con las palabras razonadas del diálogo:
«—Bueno, Yuroska, adiós… Cuídate mucho, hijo. Cómo pasaba el tiempo… de niño, cuando se marchaba al instituto de Moscú […] Ay, mi pequeño Yuroska!»
No es sólo la semejanza con Galdós o con Chejov; la novela mantiene el espíritu del Realismo del XIX, aunque cronológicamente podría incluirse al final de la llamada Edad de Plata Rusa (finales del XIX, principios del XX), cuando las vanguardias llaman a la puerta de la literatura. Pero Nieve en otoño no es modernista ni simbolista. La guerra civil de 1918 es la base del relato, en el que aparece la lucha del hombre entre la atracción que le supone lo nuevo «Nilolai Alexándrovich y su mujer los seguían despacio, penosamente, pero con la misma ansia de libertad y aire» y el apego a lo antiguo «Los padres se quedaban allí, escuchando con aire melancólico la música de las orquestas, recordando las islas y los jardines de Moscú».
Irène Némirovsky no pretende describir la vida cotidiana o las costumbres de la aristocracia rusa y su venida a menos; lo que nuestra autora persigue, y consigue, es hacernos comprender la esencia de la vida a través de la representación de la cotidianeidad; de ahí que la prosa se estilice en cada página hasta volverse lírica «Avivó el paso, deslumbrada por una especie de lluvia de fuego que le salpicaba los párpados […] La anciana se acercó al pretil y miró con fijeza la resplandeciente franja celeste».

Enlace: http://elblogaurisecular.blo..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
Alsondeunlibro
 09 febrero 2022
Una historia breve de nostalgia y añoranza hacia la tierra natal, narrada a través de la mirada de la anciana niñera de una familia aristocrática de Moscú.
No quería terminar el año sin leer a Irène Némirovsky y creo que esta novela corta ha sido una muy buena opción para descubrir su estilo y la delicadeza y sensibilidad con la que describe hechos acontecidos en períodos trágicos y oscuros, llenos de desesperación y tristeza.
Desde las primeras páginas conseguí conectar enseguida con Tatiana Ivanovna, la protagonista que narra en primera persona las situaciones que vivió en compañía de sus señores, los Karin, con los que finalmente se reúne en el exilio. A través de un estilo sencillo y centrado en los detalles, la autora construye una historia que muestra la complejidad y las contradicciones que se vivían en una sociedad marcada por la desgracia y la desigualdad.
A principios del siglo XX, la mayor parte de la población rusa era rural, existía una pequeña élite bien posicionada, y la desigualdad y concentración extrema del poder (y los recursos económicos) eran las notas predominantes en el imperio de la Rusia zarista. La situación de malestar estalló con la revolución bolchevique de 1917, y muchas familias se vieron obligadas a huir lejos.
Nieve en otoño” es una historia de supervivencia, de sufrimiento y búsqueda de un hogar lejos del propio, en un mundo distinto, al que es necesario adaptarse y desde el que seguir hacia delante. Irène ha conseguido conmoverme y agitar sentimientos contradictorios en mi interior. Por un lado, me he imaginado cómo serían el desasosiego y la profunda melancolía que debieron de sentir todas las personas que eran despojadas de sus recuerdos, sus paisajes, amaneceres, y sus seres queridos. Por otra parte, la esperanza, la fuerza y la valentía para lanzarse hacia lo desconocido, hacia nuevos lugares, atardeceres distintos y sitios en los que la nieve no llega hasta el fin del otoño...
Esta lectura, a pesar de su brevedad, me ha dejado con la sensación de haber acompañado intensamente a Tatiana durante su vida. Una vida que un día se paró y que la obligó a asentarse en un lugar desde el que empezar de cero, desde el que anhelar y recordar su verdadero origen, su verdadera esencia.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         10
rae77
 20 abril 2022
"Nieve en otoño" de Irene Nemirovsky
A través de la anciana Tatiana Ivanovna, que ha dedicado cincuenta y un años de su vida a servir a sus señores, conoceremos a los Karin. Ella los ha visto nacer y crecer en su mansión cerca de Moscú y ha criado a varias generaciones. Con la llegada de la Revolución de Octubre, la familia huye, y la fiel criada permanece en la vieja casa cuidando de sus solitarios tesoros. Más tarde Tatiana se reunirá con los Karin en París, y seguirá al servicio de la familia, que ha perdido su posición social y su fortuna. Los Karin y su sirvienta necesitarán olvidar para salir adelante, pero la vieja Tatiana nunca deja de soñar con su tierra natal, y sufre para adaptarse a la vida en un lugar donde las primeras nieves no llegan hasta pasado el otoño.
*Me ha encantado esta novela corta. Es increíble como en menos de cien páginas nos presenta una historia completa con una trama clara y unos personajes muy distintos. Tatiana es un personaje que desprende cariño. Todo está narrado en un tono evocador y triste, pues la mujer se aferra a sus recuerdos y al pasado. Aunque el final es triste, no podría haber tenido otro.
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
SoniaRah
 06 mayo 2022
¿Se puede sintentizar los cambios políticos y sociales y todo el dolor que acarreó la Revolución rusa de 1917 en menos de 100 páginas? Se puede sí, si eres Irène Némirovsky. Y es que esta escritora es capaz de condensar en muy pocas páginas todo eso y mucho más.
Es una novela cargada de simbolismos y sentimientos.
A través de la mirada de la anciana Tatiana Ivanovna, la niñera de los Karin, vemos como la Rusia de los zares finaliza, como se alza el pueblo contra la alta sociedad, pero también nos muestra el horror de la guerra, la sinrazón de las muertes, el exilio forzoso, la miseria y un gran sentimiento de desarraigo. Nos muestras cómo las personas de la alta sociedad que huyen de la guerra tienen que vivir en la miseria, cómo se tienen que reinventar para poder sobrevivir, y cómo los jóvenes se debaten entre la educación recibida y la necesidad de adaptarse a un nuevo entorno con nuevas costumbres y necesidades vitales que cubrir.
Pero es ella, Tatiana el eje central de la novela, sus ojos son los que nos muestran todo y los que se pierden en la nada. Su lealtad hacia «sus señores» le lleva a huir con ellos, o quizás no sea la lealtad lo que la mueve sino un sentimiento de pertenencia o seguridad alrededor de ellos. Sea como fuere, el dolor que refleja su mirada cala en lo más hondo de nosotros.
Y todo esto en menos de 100 páginas.
Irène Némirovsky es una de las grandísimas escritoras que nos dio el siglo XX, poco se habla de esta autora para la calidad maravillosa de sus novelas.
Enlace: https://tulibroytu.wordpress..
+ Leer más
Comentar  Me gusta         00
otros libros clasificados: literatura ucranianaVer más
Comprar este libro en papel, epub, pdf en

Bookshop ORGCasa del libroAmazon ESAgapea





Test Ver más

¿Conocedor o experto en literatura francesa?

¿Cuál de los siguientes libros fue escrito por Gustave Flaubert?

Memorias de un loco
El más bello amor
Elogio de París

16 preguntas
42 lectores participarón
Thèmes : literatura francesa , Literatura en francésCrear un test sobre este libro