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Laura Vidal Sanz (Traductor)
ISBN : 8484289710
Editorial: Alba Editorial (02/04/2014)

Calificación promedio : 4.7/5 (sobre 27 calificaciones)
Resumen:
Basada en la historia real de la última mujer decapitada en Islandia, acusada del brutal asesinato de dos hombres, Ritos funerarios es una novela de suspense y de pasiones íntimas con el trasfondo del paisaje helado de la Islandia del siglo XIX. Agnes, mientras espera la hora de su ejecución, es confinada en la granja de un matrimonio y de sus dos hijas. Horrorizada, la familia ni siquiera quiere hablar con ella. Tan solo el joven ayudante de un pastor intenta compr... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (17) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 26 abril 2019
En lo que va de año, y en mi cruzada contra los pendientes, he leído dos de esos libros que estaban por todas partes hace un par de años y que, precisamente por ese motivo, yo dejé enfriarse en la estantería. Quería leerlos cuando ya apenas se hablase de ellos. Uno ha sido El cuento de la criada, que todavía no sé si traeré por aquí porque tengo muchísimo pendiente de reseñar y estoy descartando muchos libros (no llego a todos, leo mucho más rápido de lo que puedo reseñar). El otro ha sido Ritos funerarios, que os traigo hoy, y tengo que decirlo, aunque sé que será una opinión impopular y lo mismo alguien se lleva las manos a la cabeza por el olimpo en el que está El cuento de la criada: Ritos funerarios me ha parecido mejor libro en todos los aspectos. No estoy diciendo que me haya parecido malo el de la criada, pero... Da igual, el caso es que hoy estoy aquí para hablar de Ritos funerarios. Maravilloso. Por ir adelantando.
Imagino que la historia ya es conocida. Ritos funerarios es una obra de ficción basada en la historia real de la última persona que fue ejecutada en Islandia en enero de 1830. Esa persona, una mujer, fue Agnes Magnúsdóttir. Tenía unos 34 años cuando murió. Fue acusada, junto a otro hombre y otra mujer, del asesinato de Natan Ketilsson y Pétur Jónsson durante la madrugada de 14 de marzo de 1828. Las otras dos personas acusadas junto a ella corrieron distintas suertes: él, Fridrik Sigurdsson, fue ejecutado minutos antes que Agnes (el penúltimo sentenciado a muerte en Islandia); ella, Sigrídur Gudmundsdóttir, se ganó el favor de sus acusadores por su belleza y juventud y le fue conmutada la pena de muerte por la cadena perpetua. Estos son los hechos reales sobre los que se sustenta este libro, que además aporta la traducción de muchos documentos y cartas oficiales y judiciales de la época sobre los sucesos y el devenir de los reos hasta el momento de su muerte. Estos datos son, por tanto, los hechos históricos inmutables y objetivos.
¿Pero de qué va realmente Ritos funerarios? Aquí es donde Hannah Kent deslumbra como autora novel, porque se adentra en territorios ya transitados y le da una vuelta de tuerca completa a la forma de abordar una historia como esta. Estamos nuevamente ante una historia cuyo final ya conocemos y en el que no hay sorpresa posible, y precisamente por eso el camino hacia ese final lo es todo. Y la autora construye ese camino baldosa a baldosa sin tener apenas bagaje literario, que es lo más sorprendente, como solo son capaces de hacerlo aquellas personas que tienen un talento innato para la literatura y para contar historias... y si puedo ir más allá, diría que como no serían capaces de hacerlo autores con una trayectoria más extensa y laureada y muchos más recursos sustentados por la experiencia.
En aquella época no había prisiones ni celdas en Islandia porque a los sentenciados a muerte los ejecutaban en Dinamarca (a la que Islandia pertenecía por aquel entonces), así que al decidir hacer con Agnes y compañía una excepción para que sirviesen como ejemplo de las consecuencias de cometer un delito grave y ejecutarlos en su propia tierra, la única solución fue la de hacerles esperar en casas particulares hasta el día en que se cumpliese la sentencia. Así es como llega Agnes a la granja de Kornsá, donde tendrá que vivir con el matrimonio Jónsdóttir, formado por Jón y Margrét, y sus hijas, Steina y Lauga, además de los sirvientes y trabajadores de la granja. Haceos una idea de cómo eran estas casas: básicamente una habitación, en la que dormían todos juntos (la familia y los sirvientes) sin intimidad ninguna, y una cocina separada por una tela colgada del techo. Ya está. Ahí tendría que vivir y dormir también Agnes. Así que cuando les dicen que tienen que acogerla, a lo que están obligados al ser Jón alguacil del gobierno, el rechazo y el miedo son absolutos: es una asesina, y no hay que darle muchas vueltas para ponernos en su lugar.
Decía arriba que la virtud de este libro, el todo de este libro, es la aproximación que hace la autora a la historia. Ya llego a eso. Y es que Ritos funerarios no va de saber o descubrir si Agnes fue culpable o no de esos asesinatos, o al menos la narración no gira en torno a eso; sí, conoceremos su versión de la historia, por supuesto, a la que llegará con el transcurrir de las páginas, con cuentagotas y gracias a sus conversaciones con Toti, el joven pastor elegido por ella para prepararla y guiarla hacia la hora de su muerte. Pero el eje central, lo que sustenta la trama, es la relación que se va estableciendo entre Agnes y los Jónsdóttir, la evolución en la percepción que van teniendo de ella a lo largo de los meses los cuatro miembros de esa familia, y que es muy diferente según miremos hacia cualquiera de ellos: unos se resisten más que otros, provoca discusiones entre hermanas, y aunque no la quieren cerca, es inevitable la proximidad casi claustrofóbica por la falta de espacio.
Agnes es una condenada a muerte sin fecha de ejecución, no saben el tiempo que estará ahí y no pueden tenerla atada a la pata de una cama. Así que mientras tanto trabaja como una criada, ayuda en todas las tareas de la granja y vive bajo su techo como un miembro más de la familia. Y cuando el lector cierra el libro, cuando rememora la historia días, semanas después, no es la muerte de Agnes la que le emociona, la que le pone un nudo en el estómago: es el cuadro que se le queda en la retina de los Jónsdóttir, Agnes y Toti en una habitación llena de camas y un frío recorriéndoles el cuerpo que nada tiene que ver con la temperatura inclemente de enero más allá de esas paredes. Y yo lloré con ese cuadro, lo sigo teniendo en la cabeza, y no sé todavía cómo lo hizo Hannah Kent para llevarme hasta ahí, a esa empatía con cada una de las personas hacinadas en esa habitación y sus diferentes puntos de vista.
No sé si es conocida la forma en que nació este libro, pero resumiéndolo mucho, durante unos meses que pasó en Islandia como estudiante de intercambio con una familia de acogida (ella es australiana), Hannah Kent descubrió la historia de Agnes y la última decapitación en Islandia, y se obsesionó tanto con ella que una vez de vuelta en Australia, decidió convertirla en su trabajo de fin de carrera, con toda la labor ingente de documentación e investigación que requieren unos sucesos de los que apenas constan documentos escritos. El siguiente paso fue el libro, pero obviamente hay muchísimos puntos negros imposibles de aclarar por mucha documentación con la que se trabaje. Ella en su momento dijo que no le gustaba que se denominase a su novela como novela histórica porque el escenario histórico no era lo importante, lo importante eran los personajes, y que esto era una biografía hipotética, posible, pero en modo alguno definitiva o certificada. Es su versión de cómo pudieron ser esos meses, de cómo pudo ser Agnes y lo que se le pudo pasar por la cabeza sabiendo que iba a morir pero viviendo en el limbo de la incertidumbre de cuándo llegaría ese día, de lo que pudo o no pudo ocurrir la noche de los asesinatos y los meses anteriores, y de su relación con la familia que la acogió hasta su muerte.
No es un libro para lectores que necesiten que pasen muchas cosas cuando tienen un libro entre las manos. Aquí no lo van a encontrar porque estamos ante eso que se ha dado en llamar novela de personajes, y a eso se aferra página tras página. La narración es pausada, en primera persona y en presente cuando es Agnes la que habla, en tercera persona y en pasado cuando abordamos los puntos de vista de los demás. Las cartas y documentos son traducciones de los originales; un gran porcentaje de los personajes de este libro, reales. El estilo de Kent es sencillamente fantástico y su visión de la historia muy personal, tanto cuando te mete dentro de la cabeza de Agnes como cuando describe cómo gira la vida a su alrededor, o en la forma en que te traslada a Islandia, a su tierra, su gente, su clima... se nota que lleva el país metido en la cabeza, que lo conoce, y rezuma respeto y conocimiento de lo que habla. Estás en Islandia mientras te sumerges en el libro, no sé otra forma de describirlo.
He leído mucho en lo que va de año, y de momento es mi novela favorita de 2019. Con eso creo que está todo dicho, y aunque me quedo con ganas de hablaros de muchas cosas, porque es de esos libros de los que me sale escribir y escribir, lo dejo aquí y no abuso de vuestra paciencia. No hay nada más bonito que disfrutar con un libro, emocionarte con él y sentir que te llega muy dentro, sea por el motivo que sea.
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Bookworm
 26 abril 2020
Ritos funerarios” está basada en la vida real de Agnes Magnusdottir, la última mujer decapitada en Islandia en enero de 1830, acusada, junto a otras dos personas (Friðrik Sigurdsson y Þingeyrar Guðmundsdóttir), del asesinato de dos hombres (Natan Ketilsson y Pétur Jónsson). Evidentemente, tal como la autora nos cuenta en las notas finales del libro, el trabajo de documentación fue exhaustivo, pudiendo acceder a archivos ministeriales, registros parroquiales, censos, publicaciones y muchas conversaciones con islandeses. Tras años de trabajo decidió reconstruir la historia haciendo de ella una interpretación muy personal y particular que ha dado como resultado una magnífica novela, que no solo está maravillosamente escrita, sino que consigue transportarnos a los lugares por donde transitan los personajes llegando por momentos a sentir el frío islandés e incluso los olores tan potentes que predominan en algunas escenas.
Así pues podemos decir que “Ritos funerarios” es una novela histórica, en la que se nos narran los últimos meses de la vida de la acusada, que mientras espera la fecha de su sentencia de muerte, en enviada a Kornsá, a la granja de Jon, alguacil de la comarca donde vive con su esposa Margrét y sus dos hijas Lauga y Steina. A pesar de que se les promete una compensación por alojar a la acusada, a la familia le disgusta profundamente la situación, pero no les queda otra que aceptarla.
En Kornsá, Agnes también recibirá con cierta frecuencia la visita de un reverendo que ella misma pudo elegir (Þorvardur Jónsson "Tóti") con la misión de "reconciliar" a la acusada con Dios, pero pronto se dará cuenta que rezando y leyendo salmos no va por buen camino, así que la invitará a contarle su historia y así Tóti y el lector irán conociendo la historia de Agnes relatada en primera persona por ella misma. Las partes narradas por Agnes se alternan con otras narradas en tercera persona, que nos llevan al día a día en la granja, describiendo con detalle el duro trabajo que cada habitante de la granja debe realizar, nos muestran cómo es la relación entre ellos y en particular con Agnes, cómo a medida que pasa el tiempo y empiezan a escuchar su historia comienzan a tener dudas sobre lo que realmente ocurrió...
Agnes se nos presenta como una mujer bastante culta, que para la época en que transcurre la historia es algo que me ha sorprendido para bien, a pesar de que en su vida no ha hecho otra cosa que acumular tragedias.
“... ven que tengo una cabeza sobre los hombros y creen que una mujer que piensa no es de fiar. Y le guste o no, ésa es la verdad, reverendo”.
La verdad es que el personaje de Agnes está maravillosamente construido. No sé exactamente cuánto habrá de verdad o de real en la historia que aquí se narra y cuánto habrá "rellenado" la autora, pero inevitablemente me vi empatizando con ella y tal y como nos cuenta su historia no es difícil creer que las cosas ocurrieron como ella le acaba contando a Margrét. A lo largo de su relato veremos que Agnes nunca ha sido dueña de su destino y cuando pensó que quizás había encontrado su lugar, una vez más estaba equivocada. Su historia es una reflexión sobre la libertad (la falta de libertad), sobre el amor y la esperanza en los peores momentos.
Que Agnes sea un gran personaje no significa que el resto lo sean menos. El joven reverendo que la asiste, también me ha gustado mucho. Su inexperiencia le hace dudar sobre si es o no la persona adecuada para ayudar espiritualmente a una asesina y nos transmite sobre todo al principio su incomodidad cuando conoce a Agnes y ve que con ella no va a funcionar lo que en principio le han ordenado hacer.
Otro personaje que me ha gustado mucho es Margrét. Entiendo su reacción cuando sabe que debe alojar en su casa a una asesina. Hay que tener en cuenta que todos dormían en el mismo espacio común, las baðstofa ¿Cómo proteger a sus hijas de una asesina? ¿Cómo va a ser capaz de vigilarla continuamente?
El trato del reverendo y de Margrét con Agnes producirá en ellos poco a poco un cambio que los lectores iremos iremos apreciando mientras avanzamos en a lectura, encontrando al final de la misma a dos personajes muy diferentes a cómo los conocimos al inicio.
Otra parte muy destacable de la novela es la ambientación. Estamos en Islandia, siglo XIX. Si ya los parajes y el clima de por sí son impactantes también lo es ver cómo influyen en la vida de los habitantes de Kornsá, sobre todo por la falta de recursos para poder moverse libremente. El duro clima marca el ritmo de la vida en la granja y las necesidades de los habitantes y a veces es imposible hacer planes. En ocasiones no se puede viajar salvo que uno quiera morir congelado en el intento, los trabajadores de una granja, por ejemplo, deben pensar muy bien el momento de dejar su trabajo para buscar otro porque dependiendo del clima la distancia entre granjas puede marcar la diferencia entre llegar vivo o no llegar.
“Jón protestó diciendo que la tormenta era demasiado fuerte y que no se le podía pedir que hiciera algo así, pero Björn era un hombre exigente. Así que Jón se abrigó con gruesas prendas y salió, pero regresó al poco, cubierto de nieve y de hielo, y le dijo a mi padre adoptivo que no veía más allá de tres pasos delante de él y que aquel tiempo significaba muerte segura. Y, sin embargo, Björn le obligó a intentarlo de nuevo, y cuando Jón regresó, aterido y diciendo que apenas conseguía mantenerse en pie, tal era la fuerza del viento, y que no había podido avanzar más de dos metros, mi padre adoptivo le sujetó por el cuello de la chaqueta y lo empujó fuera. Creo que entonces, cuando abrió la puerta, se dio cuenta de lo peligroso que era aquel tiempo, porque cuando Jón volvió a los pocos minutos, temblando de frío y de furia, Björn no dijo nada y le dejó que se desvistiera y se metiera en la cama para entrar en calor”.
Además de lograr que nos sintamos en plena ventisca, la autora hace un retrato estupendo de las costumbres de los habitantes de la granja, sus ropas, sus comidas, la forma de trabajar... realmente consigue que sintamos el cansancio, el frío, el olor que a veces puede ser bastante desagradable (sangre, humo, grasa de ballena...)
La verdad es que he disfrutado mucho con esta novela y reconozco que si no hubiera sido por el reto a lo mejor nunca hubiera leído esta historia tan íntima y profunda, que se hace tan vívida envolviendo al lector en una atmósfera en la que el frío traspasa las páginas, mientras Agnes nos cuenta cómo murieron Natan y Petur y cuánto tuvo ella que ver en el asunto. Es una historia profunda, llena de rabia e ¿injusticia? que me ha encantado. Sólo pongo una mini-pega y es que me he vuelto loca con los nombres, a veces ya dudaba si estaba leyendo el nombre de una persona o de un lugar. de poco me ha servido la ayuda al principio del libro con el tema de la pronunciación, la verdad.
Enlace: https://bitacorademislectura..
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Janire
 22 enero 2018
Nada más oír hablar de esta obra, sabía que me iba a gustar, lo que no me esperaba es que fuera a disfrutar tanto de este libro.
Esta novela es la obra debut de Hanna Kent, y es que se trata de su trabajo de fin de curso de escritura Creativa, y gustó tanto y ganó tantos premios, que decidieron publicarsela.
La historia que se narra en estas páginas cuenta los últimos años de vida de Agnes, mujer que ha sido condenada a muerte por el asesinato de dos hombres, y que en 1830 se convirtió en la última mujer en morir decapitada en Islandia.
Este hecho es verídico y ocurrió de verdad, y aunque sepamos cómo acaba el libro, eso no desluce absolutamente nada el gran trabajo que hace la autora para narrar todos los sentimientos que se esconden en cada página de esta novela.
Al ser condenada a muerte, es trasladada a una granja hasta el día de su ejecución, y allí tendrá que convivir con una familia que ha sido designada para vigilarla, y recibirá las visitas frecuentes de un sacerdote elegido por ella misma para ayudarla a encontrar el camino del perdón.
A lo largo de las páginas se nos muestra la convivencia en la granja, los prejuicios con los que la familia recibe a Agnes y los pensamientos de la condenada, y es que la historia está narrada de dos formas distintas, mediante un narrador en tercera persona y mediante Agnes, que narra lo que ve, lo que siente y lo que piensa en cada momento en primera persona, haciendo esa narración mucho más absorvente, especial y dura para el lector.
Uno de los puntos fuertes de esta obra es la ambientación. Jamás me he topado con un libro en el cual la ambientación practicamente fuera un personaje más, ya que en este caso, al estar ambientado en Islandia, el clima frío, oscuro e invernal, acentúa la dureza y la crueldad de la historia que tenemos entre manos.
Sin duda alguna, la protagonista principal es Agnes. Una mujer fuerte, culta y muy capaz de todo. Su participación en el crimen no está demasiado clara, pero creo que su condena viene dada por ser una mujer atípica para la época, ya que era igual de culta o más que algunos hombres y no mostraba debilidad ante nada. La verdad es que es de los mejores personajes con los que me he topado en toda mi vida como lectora.
La autora ha comentado en varias entrevistas, que poco se sabe de la mujer que era Agnes. Pocas cosas hay reflejadas en archivos y documentos sobre ella. Lo que sí se sabe es que en el juicio la calificaron de monstruo, básicamente por no mostrar ningún tipo de sentimiento ni a favor ni en contra, por lo que Hanna Kent quiso convertir a ese "monstruo" en humano en estas páginas. Tengo que decir que lo ha logrado con creces, porque me he pasado toda la lectura deseando que el final de la obra cambiara y Agnes fuera indultada.
Toda la narración está llena de unos sentimientos que hacen que el lector tenga que dejar de leer en más de una ocasión por sufrir un nudo en la garganta, pero también está muy bien escrita y planteada la historia, ya que se le da a cada cosa o situación la importancia justa que se merece. También es una lectura adictiva, de fácil comprensión y que logra captar la atención del lector, logrando que éste se mimetice con lo que está leyendo y conecte con todo lo que ocurre.
Tras haber finalizado esta lectura, este libro ha pasado a ser uno de mis favoritos. Lo recomendaré sin duda alguna porque estoy convencida de que, en mayor o menor medida, gustará a todo el mundo. Y estoy deseando saber con qué nos sorprende la autora en su segunda novela, creo que estamos ante una gran autora y que dará bastante que hablar.
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Palabradelectora
 13 mayo 2021
"Ritos funerarios" esta basado en la historia real de Agnes Magnúsdóttir, la última mujer condenada en Islandia a la decapitación por el asesinato de dos hombres. La novela se centra en los últimos meses de vida de Agnes cuando es trasladada, ante la ausencia de cárceles en Ia isla, a vivir en una granja. La autora nos convierte en testigos de la vida dentro de la casa y de la evolución de la relación de Agnes con la familia y con el sacerdote encargado de guiarla espiritualmente.
La historia de Agnes está llena de dolor y de prejuicios. Es la historia de una mujer que fue juzgada mucho antes de los hechos, desde su nacimiento, porque era pobre y porque era demasiado inteligente, algo prohibido si no eras un hombre. Cada palabra de Agnes es una punzada al corazón, la autora hace uso de un lenguaje poetico que te traspasa y logra que  cada sentimiento de Agnes lo sientas como propio.
Del mismo modo la autora te hace ver el paisaje, sentir el frío de la nieve, el olor del heno recién cortado o el calor del fuego dentro de la cocina de la granja. Y es que este libro está muy bien escrito, el capítulo final es devastador, durísimo pero a la vez de una belleza impoluta.
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nefertiti5
 20 noviembre 2019
No tengo palabras para describir todo lo que me ha hecho sentir esta novela y seguramente con mi reseña no le voy a dejar a la altura que se merece.
Ya había leido la otra novela de esta autora Los buenos y no sé si por su atmósfera o qué, no terminó de convencerme del todo, pero esta novela me la había recomendado mucha gente y con razón.
La autora hizo un trabajo de investigación inmenso antes de ponerse a escribir este libro, en él nos narra la historia de Agnes Magnusdottir, la última mujer decapitada en Islandia en el siglo XIX, por lo tanto, esta novela está basada en hechos reales y ya sabemos desde el inicio cuál va a ser el desenlace, aunque yo he esperado por momentos que no terminara así.
La pluma de Hannah Kent es maravillosa. Nos cuenta la historia de Agnes, haciendonos sentir rabia e impotencia, que llores por Agnes y que empatices con ella desde el principio.
La autora, también, nos pone al inicio de cada capítulo fragmentos de documentos que recopiló cuanso se estaba documentando.
He leido que piensan hacer la adaptación cinematográfica de este libro con Jennifer Lawrence en el papel de Agnes, espero que la película esté a la altura de la novela.
Ritos funerarios es una novela absorbente, maravillosa y perfectamente ambientada. La autora ha querido darle humanidad a una mujer a la que muchos consideraban un monstruo sin sentimientos y lo ha conseguido.
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Citas y frases (12) Ver más Añadir cita
LavidamurmuraLavidamurmura30 abril 2021
Los que no están siendo arrastrados a la muerte no pueden comprender que el corazón se te endurece y afila hasta convertirse en un nido de rocas con un huevo huero y solitario en el interior. Estoy yerma; nada crecerá ya nunca en mí. Soy el pez muerto puesto a secar en el aire frío. Soy el pájaro muerto en la orilla. Estoy seca, no sé si sangraré cuando me arrastren al encuentro del hacha. No, sigo caliente, la sangre aun aúlla en mis venas igual que el viento, y sacude el nido vacío y pregunta dónde han ido todas las aves, ¿dónde han ido?
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LavidamurmuraLavidamurmura30 abril 2021
¿Qué es Dios si no una distracción de la ciénaga en que estamos todos atrapados? Todos somos náufragos. Varados en un barrizal de pobreza.
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LavidamurmuraLavidamurmura30 abril 2021
Luego, más tarde, el peso de sus argumentos me asfixió y sus oscuros pensamientos cobraron sentido. Luego, más tarde, nuestras lenguas produjeron desprendimientos de tierra y quedamos atrapados entre las grietas, entre lo que decíamos y queríamos decir, hasta que no fuimos capaces de encontrarnos el uno al otro, hasta que desconfiamos de las palabras en nuestras bocas.
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LavidamurmuraLavidamurmura30 abril 2021
Noto la lengua tan cansada que se me desploma en la boca como un pájaro muerto, todo plumas mojadas, entre las piedras de mis dientes.
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LavidamurmuraLavidamurmura26 abril 2021
Criminal. La palabra se queda suspendida en el aire. Pesada, inmune a las embestidas del viento. Quiero negar con la cabeza. Esa palabra no me corresponde, quiero decirle. No se ajusta a mí ni a quien soy. La mía es otra, esa palabra le corresponde a otra persona. Pero ¿qué sentido tiene protestar por el lenguaje?
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