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ISBN : 8498383455
Editorial: Salamandra (03/02/2011)

Calificación promedio : 3.72/5 (sobre 55 calificaciones)
Resumen:
Con tan sólo veintiséis años, Paolo Giordano se ha convertido en el fenómeno editorial más relevante de los últimos tiempos en Italia. La soledad de los números primos, primera novela de este licenciado en Física Teórica, ha sido galardonada con el Premio Strega 2008 —el más importante de Italia— y ha conseguido un éxito sin precedentes para un autor novel: más de un millón de ejemplares vendidos. Asimismo, ha despertado un gran interés internacional y será traducid... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (19) Ver más Añadir una crítica
gustavoadolfo
 23 junio 2021
Sé que existen muchas reseñas de esta novela y que la gran mayoría concluyen que es una obra que bien merece la pena ser leída. No se equivocan. Por lo regular, esas reseñas resaltan la juventud de su autor y la alta recepción de la obra. No sobra recordar que Paolo Giordano (1982-) tenía 26 años cuando su ópera prima alcanzó, entre otros reconocimientos: el Premio Strega 2008 de Novela (el máximo galardón literario entregado en su país, Italia), el Premio Merck Serono, el Premio Campiello, el Premio Fiesole de narrativa de autores menores de 40 y el Premio de Literatura Alassio Cento libri. Asimismo, la obra vendió millones de ejemplares y luego alcanzó diferentes traducciones: al inglés, al español, al francés, al portugués y al holandés. En España obtuvo el Premio de los Lectores 2009, de la revista Qué Leer. En el año 2010 se realizó una adaptación cinematográfica de la obra a cargo de Saverio Costanzo (1975-). Por último, es necesario decir que, a pesar de los años que se han sucedido desde su primera edición, el libro continúa siendo editado profusamente. Así que no hay duda: La soledad de los números primos es una verdadera anomalía, un fenómeno poco común en el mundo literario.
Las reseñas también reparan en la bonita metáfora que la obra construye, en la que se relaciona la soledad humana con la naturaleza propia de los números primos gemelos: uno muy cerca del otro, pero separados por los números pares. de esta manera lo expone el narrador: “Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos” (124). Para este momento, y tal como lo hacen los reseñistas, los lectores debemos recordar que el autor de la novela, además de escribir, es un científico: exactamente, un Licenciado en Física Teórica.
Ahora bien, considero que existen otras razones para que el lector se decida a leer esta novela, por ejemplo:
La forma
Para empezar, quiero llamar la atención sobre un asunto formal que, aunque podría ser una casualidad, prefiero creer que se trata de un acto deliberado: la novela tiene 47 capítulos cortos, todos ellos en el interior de siete partes tituladas (de nuevo: los números primos). Algunas partes contienen un solo capítulo, otras hasta 17. Además de estar tituladas, cada parte está fechada (desde el año 1983 y hasta el 2007); lo que indica el paso del tiempo en la historia: desde que Mattia tiene, más o menos siete años, y hasta que cumple 31. de esta manera, las dos primeras partes están dedicadas a la niñez de los personajes; la tercera y cuarta (fechadas, respectivamente, en 1991 y 1995) a la adolescencia; y, desde la quinta y hasta la última parte, a la adultez de ambos.
En cada uno de los momentos que aquí hemos señalado cambia el tono de la narración, tal como ya es otra la vida de los personajes: la niñez se concentra en las tragedias de los personajes: Alice sufre un accidente que la deja coja de por vida y Mattia se culpa por la desaparición de su hermana. Los capítulos dedicados a la adolescencia exponen una serie consecutiva de crueldades que permiten medir los daños ocasionados por sus respectivas tragedias: Alice es víctima de acoso y sufre de anorexia, mientras que Mattia se autolesiona y se aísla del mundo. En comparación a estos primeros capítulos, en los que se prioriza la acción; los capítulos dedicados a la adultez se focalizan en la reflexión y en la manera en que cada personaje asume, para sí mismo, las consecuencias de sus actos pasados, lo que hace que la obra adquiera un tono melancólico.
No sobra decir que la novela empieza narrando, por separado, la vida de los dos personajes: los capítulos impares están dedicados a la historia de Alice, los capítulos pares a la historia de Mattia. Ambos personajes se encuentran, por primera vez en la narración, en el capítulo siete, siendo adolescentes. Luego, los capítulos siguen reservados para cada personaje, pero cada uno de ellos viéndose afectado por la existencia del otro. Es indudable que el encuentro entre ambos los marca en su interior, en la manera en que se ven ellos mismos en el mundo. En el capítulo trece vuelven a encontrarse, físicamente. En este capítulo los protagonistas tienen la primera oportunidad de estar solos en la fiesta de Viola, una conocida del colegio; sin embargo, el encuentro no los alcanza y ambos personajes se separan.
El resto de la obra contiene una estructura similar: momentos en los que ambos personajes se encuentran, mediados por tiempos largos en los que están separados físicamente. A pesar de los encuentros, los personajes no logran confesarse su amor. La lejanía, y con ella la soledad, se hace más patente cuando, en la adultez, Mattia abandona el país y Alice se casa con Fabio.
Al final de la obra Alice propicia un nuevo encuentro, en el capítulo 45. Este encuentro tampoco será definitivo y, de esta manera, los dos últimos capítulos están dedicados –como al inicio de la obra–, a la vida separada de los dos protagonistas: el capítulo con el número par se centra en la historia de Mattia, el capítulo impar en la historia de Alice.
La no-comunicación
La distancia que separa a los números primos, Alice y Mattia, no es propia –únicamente–, de ellos dos. Es una constante que afecta a todos los personajes de la novela. Esa distancia, convertida en soledad, tiene su raíz en la incomunicación. Así la describe el narrador, cuando los protagonistas son adolescentes y luego adultos, respectivamente:
“Hablaban poco, pero pasaban mucho tiempo juntos, sumido cada cual en su propio abismo, aunque sintiéndose sostenidos y salvados por el otro, sin necesidad de muchas palabras” (63).
“Sobre sus cabezas flotaba una gran burbuja llena de cosas que tendrían que decirse y los dos miraban al suelo para no verla” (165).
La no-comunicación también afecta a los padres que han renunciado a intentar conocer a sus hijos; afecta a los profesores que se han desatendido de la vida de sus estudiantes; y afecta a Soledad, la empleada en casa de los padres de Alice, quien prefiere fingir la muerte de su esposo y adoptar el luto, en lugar de aceptar que ha sido abandonada. Incluso, afecta a Nadia, una mujer que Mattia ha conocido: ambos viajan en el asiento de atrás del taxi, separados por el silencio y la distancia que dibujan sus cuerpos, cada uno en su respectivo extremo.
La soledad, como producto de la falta de comunicación, parece una enfermedad que afecta a todos por igual en esta novela: sin importar la edad, el género o la nacionalidad. Resulta indiciario que en el capítulo 45, cuando se narra el último encuentro entre los protagonistas, el narrador repare en el hecho de que los personajes utilizan, con frecuencia, el espejo retrovisor del auto, en el que claramente se puede leer: “Objects in the mirror are closer than they appear” (263); sin embargo, a pesar de ello, ninguno de los dos se acerca, ninguno logra poner en palabras aquello que los invade y los carcome en su interior.
La psicología y la crueldad
La soledad de los números primos también narra la historia del daño que hacen las palabras y los silencios de los adultos. Desde este punto de vista, considero un gran trabajo el que hace el autor al intentar exponer la psicología de los niños y los adolescentes, sus formas de pensar y de razonar, de medir el mundo de los adultos y la manera en que ellos mismos se miden. Así, por ejemplo, y de forma muy triste, percibimos que algunos de ellos llegan a creer que no son nada y que no tienen ningún valor.
Asimismo, esta novela también narra la melancolía de los adultos, así como nuestras inseguridades: la constante evaluación que hacemos de nuestras vidas, esos pensamientos que hacen que nos preguntemos cómo hubieran sido nuestras vidas si hubiéramos intentado algo distinto…
Por último, quiero llamar la atención sobre la institución escolar que reúne por primera vez a los protagonistas. El narrador dice, de pasada, que la edificación data de tiempos del fascismo (49). No creo que sea una mera casualidad o algún dato superficial. Considero que esta mención es un símbolo palpable de la maldad y la sinrazón que afecta a los protagonistas y a sus compañeros de clase. Pensemos en las burlas y el acoso, el chantaje y la violencia, incluso sexual. Asimismo, esta mención es un símbolo de la violencia que infligen los profesores y adultos que ya no están interesados en sus estudiantes y en sus hijos. Los fascistas ya no necesitan llevar uniformes. A veces, tampoco necesita castigar por mano propia: ahora cada quien, antes de ser culpado y antes de ser castigado, decide herirse de la manera que mejor le nazca. Algunos dejan de comer, otros se autolesionan… a la final: todos víctimas y victimarios.
Además de la soledad de los números primos (2008), Paolo Giordano es autor de tres novelas y un ensayo, a saber: El cuerpo humano (2012), Como de la familia (2014), Conquistar el cielo (2018) y En tiempos de contagio (2020). Todas publicadas en español por la editorial Salamandra.
Yo no conozco sus otras obras, así que no sé si lo ocurrido con esta primera novela ha sido suerte; de seguro que no, pues las editoriales y los lectores siguen apoyando a su autor. de todos modos, si fuera suerte, no sería la primera vez –en este mundo lleno de anomalías–, que un escritor produzca al principio su obra de mayor renombre. Y si así fuere, considero que de seguro el éxito de la obra le permitirá al autor dedicar el resto de su vida a superarse así mismo: una verdadera ganancia para alguien que quiere dedicarse a escribir, y una promesa para el propio arte literario.

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Homolectus
 11 noviembre 2020
Entre los números primos —aquellos que solo son divisibles por ellos mismos y por 1— existen otros todavía mucho más particulares: Los números primos gemelos, dos números primos que justo en medio tienen un número par, tan cerca y a la vez tan lejos. Bajo esta premisa Giordano nos narra una historia tan cotidiana, tan cercana y real, que es inevitable no sentirse identificado con las situaciones que viven los personajes a lo largo de la historia.
Alice y Mattia son dos personas del común a las que no les pasan nada extraño más allá de lo que a cualquier persona le logre pasar en su vida. No tienen súper poderes, no ven el futuro o algo del tipo. Esto es lo primero que me llamó la atención, pues la novela es sobre gente de a pie, sobre sus problemas propios y cómo llevan la vida con ellos, en síntesis; es una novela sobre gente real.
Una de las impresiones que me deja el libro es que sin duda y sin importar el lugar y ambiente en el cual suceda, crecer es muy difícil y supone mucha fuerza para afrontar todas las situaciones propias de cada etapa: La niñez con muchas de las imposiciones de los padres y el no querer defraudarlos sin ni siquiera entender el porqué, la escuela, los amigos con sus propios mundos y con el afán de querer agradar a los demás y hacerse un lugar en el mundo a toda costa. A estas y muchas más cosas nos hemos visto enfrentados todos, en menor o mayor grado; pero siempre han estado ahí y lo que somos, es una suma de cómo lo sorteamos llegado el momento.
La forma en la que está contada la historia —una tercera persona muy bien marcada— y los saltos temporales que se dan, dejan la impresión de que lo que se tiene al frente no es un libro, sino un álbum de fotos de instantes precisos que detrás esconden una situación particular, es por esto que a veces cuesta un poco imaginar a los personajes más adultos que en páginas anteriores y te obliga a intentar adivinar el cambio de apariencia de los personajes con el correr de los años.
Si bien mencioné que los personajes de la novela son personas comunes y silvestres, la forma en la que Mattia ve el mundo no deja de ser particular y un poco diferente a como el resto de las personas lo pueden ver. Mattia busca el detalle de cada cosa que está a su alrededor, mide distancias, ángulos y fenómenos físicos que pasan a su alrededor; algo que no creo que muchos hagamos al caminar por la calle o al viajar en carro por la autopista. Junto con esto, los guiños y menciones que se hacen en la novela a la Ciencia son un detalle de fina coquetería y dejan muy claro el lugar de procedencia del autor, creo que lo que uno aprende a hacer en la vida difícilmente lo deja así “cambie” de bando.
Eso por un lado y solo hablando de los personajes principales. Si hablamos de los secundarios, hay unos que son mejor tratados que otros, hay unos que van y vienen durante la historia, otros que pierden protagonismo estrepitosamente y otros con los que simplemente no logré conectar a la hora de saber su trato final, casi que de forma anecdótica al final de una película justo antes de salir los créditos.
Junto con esto y con las posibilidades que se van poniendo al frente de Alice y Mattia queda más que claro la razón por la cual el autor escoge el título para su opera prima: Las decisiones que tomemos nos alegarán o acercaran de las personas que nos rodean, lo cual no es malo, ni lo controlaremos; es simplemente una consecuencia natural de la vida.
Con un final que personalmente me dejó un poco melancólico y con cierto sinsabor, este par de números primos poco a poco dejan de ser primos gemelos y pareciera que entre ellos, conforme pasan los años, se interpone todo el infinito.
Con una prosa ligera, constante y práctica Paolo Giordano nos entrega en esta novela una historia que bien podría ser la historia de cualquier persona que nos hayamos cruzado en algún momento de la vida. Una novela que por momentos nos permite identificarnos con uno de sus personajes y por momentos con otro, una historia que, si bien no tiene un pico de clímax, deja latente que a veces somos simples pasajeros de esta barca llamada vida.
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penaconvirgulilla
 15 noviembre 2020
Lo primero que me pregunté cuando el libro al fin pudo llegar a mis manos fue: ¿cómo contaría una historia un físico teórico? Eso fue lo que más me llamó la atención, cómo el lenguaje y sus significados se adaptan a los oficios, a veces tan técnicos y estructurados como en la física y otras veces dinámicos y armoniosos como se evidencia en la literatura. Otro elemento que me cautivó fue la juventud de Giordano, con tan solo veintisiete años crea una novela bastante ordenada. Yo, a esa edad, estaba sopesando el cambio que hice de mi primera carrera profesional. de cualquier modo, no tiene caso compararse con nadie, las condiciones que nos rodean han sido y serán diferentes para todos y eso está bien, o por lo menos eso quiero creer.
En cuanto al contenido, tan pronto se abordan los primeros capítulos es inevitable hallar perturbación por el par de historias cotidianas y oscuras que personifican sus protagonistas. En El ángel de la nieve (1983) nos cuentan una cruda anécdota en la infancia de Alice Della Rocca, quien termina atrapada entre la nieve mientras cumplía con sus clases de esquí. Por otro lado, en El principio de Arquímedes (1984), nos cuentan la historia de los gemelos Michela y Mattia. Estos hermanos tienen capacidades diferentes. Mattia es un niño muy inteligente, mientras que Michela tiene ciertos impedimentos cognitivos que hacen florecer en el exterior sentimientos adversos y sombríos que terminan con su desaparición. A partir de este momento se comienzan a configurar las dos historias a través del tiempo. La capacidad de tratar aspectos tan crudos que sabemos que existen pero que a veces preferimos hacer a un lado, hace que tenga un inicio muy impactante y que nos quedemos esperando más.
Después de este vigoroso comienzo, la prosa de Giordano se hace cada vez más amena y envolvente. Es fácil quedarse en sus párrafos, familiarizarse con los paisajes y escenarios que describe, además de hacerse una idea de la personalidad de los personajes. El autor divide la novela en siete capítulos y a cada uno le atribuye su propio espacio temporal. En ellos hace madurar a sus protagonistas, los describe con gran detalle y permite que el lector abrace sus particularidades, que sostenga la mirada en sus defectos, no se detecta un esmero en atestarlos de virtuosidad, y esto, para mí, es muy significativo; reconocernos en la deformación.
A pesar de su ligereza, a veces se notan descripciones repetidas que podrían generar una desconexión con lo narrado; el encogimiento de los hombros, por ejemplo. Es una acción reiterativa y desgastante.
Sin embargo, considero que es una novela cautivadora que inevitablemente nos hace reflexionar en la importancia de nuestras decisiones, pero principalmente, en sus consecuencias correspondientes. Con estas acciones y reacciones se tejen episodios y distancias cortas que se pueden expandir hasta el infinito.
Es una lectura que rememora el tránsito que suelen representar las demás personas en nuestras vidas.
Les agradezco por permitir el encuentro con esta obra y hablar un poco sobre ella.
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Strigoaica_reads
 15 junio 2021
Bueno, este es de esos libros a los cuales es difícil asignarles una calificación, ya que el libro como tal te da lo que te promete, y es eso, la historia de dos personas que por más que intenten estar juntas no pueden hacerlo, personas que a temprana edad vivieron un suceso que los marcó de por vida y que por ende sienten que no pueden cambiar, que es mejor que la vida haga con ellos lo que le plazca. Pero al final del libro quedas con un sabor de boca difícil de explicar, porque dadas las circunstancias del libro era lo que tenía que pasar, pero a la vez es un tanto frustrante ver cómo dos personas deciden no hacer nada por su felicidad y solo están bien con vivir.
La narración es sencilla, los capítulos son en su mayoría cortos y ves la perspectiva de ambos personajes. Alice es una niña que vivió condicionada por las expectativas de los demás, y Mattia es un niño que al parecer nunca supo cómo expresar sus emociones, vivía enajenado de su existencia y era casi como que su existencia fuera dada por la lógica. El libro te va mostrando la vida de ambos a través del tiempo, y aunque se supone que el autor te ubica antes en qué año estás, a veces, dentro de esos mismos saltos temporales hay pasajes que son confusos y no entiendes si es un recuerdo o qué.
Me gustó que el autor usara lo de los números primos gemelos que por más que estén casi juntos, siempre hay un número en medio como metáfora para contar la historia de Mattia y Alice. al principio no entendía como las vidas de estas dos personas tan diferentes podrían colisionar algún día, pero la forma en que sucedió fue orgánica y para nada forzada. La amistad que se teje entre ambos también es interesante y aunque ambos quieren ayudar al otro existe algo que se los impide.
Y bueno, en general puedo decir que es un libro que sirve su propósito, y que al final entiendes que la soledad no es solo estar solo físicamente sino que la peor clase de soledad es cuando hay personas que se preocupan por ti (o lo intentan) pero por alguna razón parece que no pueden entrar en tu vida, que existe un número entre esas personas y tú qué evita que estés en esa soledad emocional.
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difershinji
 10 julio 2021
«La soledad de los números primos» de Paolo Giordano compara de manera metafórica el fenómeno matemático conocido como «números primos gemelos» que se caracterizan por estar separados por otro número intermedio, por ejemplo, el número 11 y el 13; con la vida de los protagonistas, una especie de relación distante que los conmina a tener un abismo que los separa aunque estén tan cerca.
Los protagonistas son Alice y Mattia, cada uno con una tragedia que los marcará de por vida, mientras Alice sufre un accidente que deja su pierna lisiada; Mattia pierde a su hermana gemela, una niña con retraso mental de la cual se avergonzaba. Las circunstancias hacen que se encuentren y creen una amistad fuerte pero impersonal, una relación brumosa e intangible.
La situación de la amistad entre Alice y Mattia es el fuerte en toda la narración, Giordano logra establecer un extraño ambiente de unión entre los protagonistas, dos personas con demonios que no lograron vencer y que los persiguen aún en su adultez; el abismo entre ellos está tan bien establecido que logra agobiar al lector de igual forma que las personalidades enajenadas del mundo de Alice y Mattia, siendo más notoria en el segundo.
Giordano trae una narración simple, sin argucias ni presunciones, sólo expone como la de dos personas confluyen sin llegar a fundirse, dos perfectos extraños que se suponen amigos, que se suponen queridos uno por el otro, pero que en lo profundo de sus almas no son más que entes egoístas que bailan al ritmo de las circunstancias.
«La soledad de los números primos» no es una novela para todos, es más bien un grito adolescente de cómo se supone es la vida desde la visión juvenil, una narración casi sin propósito, una historia vacía como vacío es el espíritu de sus protagonistas, además puede lograr que se forme un abismo entre lector y la historia, irónicamente creando una distancia como la de los «números primos gemelos».
Enlace: https://un-libro-un-cafe.blo..
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Citas y frases (12) Ver más Añadir cita
MyrsaMyrsa28 julio 2020
" Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan un sitio en la infinita serie de los números naturales y están como todos los demás, emparedados entre otros dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que algunas veces pensaba que en esa serie figuran por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían...
Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos... "
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Merysg3Merysg326 mayo 2020
En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silenciosos y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que la parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir donde.
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noatbuknoatbuk04 diciembre 2018
Los desórdenes del mundo, del tipo que fueran, no le afectaban, no tenían cabida en su mente equilibrada y racional, para la cual simplemente no existían. Cuando un obstáculo se interponía en su camino, él lo sorteaba sin variar el paso y seguía como si tal cosa. No dudaba casi nunca.
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HumildeLectorHumildeLector03 diciembre 2020
En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.
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noatbuknoatbuk04 diciembre 2018
Estaban unidos por un hilo invisible, oculto entre mil cosas de poca importancia, que sólo podía existir entre dos personas como ellos: dos soledades que se reconocían.
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