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Nicole d'Amonville Alegría; (Traductor)
ISBN : 8439735146
Editorial: LITERATURA RANDOM HOUSE (08/11/2018)

Calificación promedio : 3.4/5 (sobre 20 calificaciones)
Resumen:
Permafrost es el sorprendente debut de Eva Baltasar, una historia contundente, íntima y carnal de una protagonista con pulsiones suicidas que se protege del exterior pero se entrega con intensidad al sexo con otras mujeres, la literatura y el arte. El permafrost es esa capa de la tierra permanentemente congelada y es también la membrana que cubre a la protagonista de esta novela. Escrita en primera persona, nos presenta a una mujer en etapa de formación que se ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (16) Ver más Añadir una crítica
marenpergamino
 01 junio 2022
Me hubiera encantado que me gustase este libro, peeeero... no fue el caso😕, porque me desagrada bastante el mensaje que termina dejando la autora. Y encima creo que es totalmente contrario a lo que ella quería transmitir en realidad🤦‍♀️.
Yo creo que Eva Baltasar quería hacer una crítica social, en la que dijera que a pesar de que la mujer posmoderna ha ganado muchas batallas y que ya no debe obligatoriamente cumplir con los roles tradicionales que se nos imponían anteriormente, esa mujer sigue siendo juzgada peyorativamente. Se tolera a regañadientes que  no seamos madres, que no seamos esposas, que seamos lesbianas, pero se sigue creyendo que las que lo hacemos somos todas unas locas.
El tema es que para decir esto elige a la protagonista con peor actitud en la historia de la literatura: está bien, la juzga la mami🙄, cree que es un desastre. Pero es que sí es un desastre! Lo único que hace es pensar en sexo o en suicidarse y está insatisfecha hasta con las cosas con las que debería ser feliz.
Encima, dado el desarrollo del libro, Eva Baltasar termina, sin querer queriendo, diciendo lo siguiente: " las mujeres  posmodernas ganaron tanta libertad que ya no saben que hacer con ella"🤦‍♀️. Peor aún, transmite la idea, sumamente negativa, de que como ya no tenemos verdaderas batallas que librar, nos sobra el tiempo y ese mismo tiempo solo lo empleamos en pensar  estupideces como quitarnos la vida cada dos minutos🤦‍♀️.
Y ya que estamos, pareciera que la autora dice: " saben que? Las mujeres ahora están demasiado despreocupadas. Deberían volver a mandarnos a la cocina, volver a cagarnos un poco a palos y volver a embarazarnos de prepo para que estemos entretenidas y que no nos sobre el tiempo para pensar idioteces"🤦‍♀️🙄😒
A mi me gustaria transmitir la idea de que las mujeres pueden ser felices aunque no se casen,  no tengan hijos...simplemente porque ahora hemos ganado mayor poder de elección. Y poder elegir tu destino es por si solo, un motivo de felicidad. Seamos hombres o mujeres.
P.d: este libro me recordó a " la campana de cristal", en el que la protagonista intenta matarse varias veces. La cuestión es que ahí, Esther se sentía realmente presionada porque era una chica prometedora que estaba en el momento justo de elegir su futuro. Si lo hacía mal, si se equivocaba, seria juzgada y rechazada. Ella realmente se sentía sin aire, aplastada bajo una campana en la que era sometida al escrutinio publico.
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Beatriz_Villarino
 02 diciembre 2018
Acabo de leer Permafrost, me lo ha regalado mi hija y espero de todo corazón que nuestra relación no haya sido como la que la protagonista mantiene con su madre. Lo espero porque al leer Permafrost he sentido unas ganas inmensas de escribir sobre mis emociones; en muchos casos me he sentido identificada, en otros no, afortunadamente, pero si me decido a escribir será, como siempre, para mí misma (curiosamente también el psicólogo me “recetó” que escribiera cuando me sintiera mal, y va bien; al final dejas de pensar en lo que te atormenta, aunque sea por el hecho de no tenerlo que escribir de nuevo).
Siento, como la protagonista, que todo lo que nos va pasando a lo largo de nuestra vida se va quedando en la mente, es como posos de un café que tomamos hace mucho tiempo y cuesta trabajo quitar, están ahí, forman parte de nosotros y de nuestra identidad.
También estoy de acuerdo con ella en que la personalidad se forma con ayuda de quienes nos rodean, por eso debemos dejar de lado a aquellas personas que nos hacen sufrir, aunque a veces sea demasiado tarde, o nos dé miedo enfrentarnos a determinadas situaciones que ya están marcadas por estereotipos sociales ¿qué van a pensar de nosotros si actuamos como queremos? En fin, no voy ahora a hablar de mis obsesiones, a pesar de que al leer esta novela he descubierto que son bastantes.
Leer Permafrost es como varias sesiones con el psicólogo pero todas juntas, sin dosificar, de forma que el cuerpo se va quedando helado hasta que, de manera catártica, rompemos esa capa de hielo, y nos reímos… Porque Eva Baltasar consigue tratar temas universales como la angustia ante la vida, la incomprensión, los complejos, la depresión, las pesadillas, el suicidio, la madre absorbente, el padre despreocupado, el sexo, el amor… y tanto dolor queda expuesto a veces con ironía, muchas otras con humor y siempre de forma poética. Aunque no faltan las críticas a una sociedad que hace sufrir a todo el que se sale de la norma, impuesta por otro lado, hace cientos o miles de años y en sociedades totalmente distintas a la actual
Entenderla es más fácil de lo que ella cree. En cambio comprenderla es tan indeseable como cultivar gusanos en una úlcera. Según ella, una lesbiana solo tiene suficiente estabilidad para hacer la mona (de Pascua)
Tampoco faltan las críticas al organismo médico estatal, falto de preocupación por el propio Gobierno «Para mayor seguridad anulé la visita al dermatólogo y reinicié el proceso. Tenía por delante diez meses de espera».
La novela es un monólogo interior, de ahí que los diálogos, cuando aparecen, estén construidos en estilo libre. Hay alguno en estilo indirecto, básicamente cuando se trata de su sobrina «“¿Quieres que te cuente cosas, tía?”, me pregunta mi sobrina desde la cama». Creo intuir por qué ese cambio cuando se trata de la niña, pero lo dejaremos para comentarlo más adelante.
En principio la protagonista piensa, más que relata, en el porqué de su continuo malestar, la familia es el principal motivo, algún problema con su hermana porque le achaca falta de sinceridad y madurez consigo misma
“¿Iglesia? ¿Te vas a casar por la iglesia […] Antes la veo en una reserva de la biosfera, un zigurat, un santuario sintoísta […] “Claro. Queremos una boda romántica…
con su padre, porque no se ha preocupado por ellas, sus hijas,
A papá le basta con saber que estamos- bien- de- salud.
y sobre todo, con su madre, demasiado obsesiva, demasiado absorbente, demasiado dura con ella, tanto que la ha traumatizado desde pequeña
El escritorio era de madera de pino y tenía una cubierta blanca a prueba de niñas. “Es para hacer los deberes […] Ni pintar ni recortar ni pensamientos de utilizar el cúter. Por cierto ¿dónde está el cúter? ¿No debería estar aquí? ¿En el bote? ¿Con las tijeras? Busca el cúter y déjalo en su sitio” Con las tijeras
¿Es por eso por lo que en ningún momento sabemos su nombre? Es como si no tuviera identidad, de ahí que le asuste tomar decisiones, crear vínculos, comprometerse de verdad
Legalizar el matrimonio homosexual ha sido una gran cosa, no lo discuto, pero a mí ya me iba bien antes.
de ahí que disfrute de su soledad y de las innumerables maneras de salir de ella, siempre en forma de suicidio
Un suicida con éxito es hoy un héroe
Al tratar este tema tan serio bajo el punto de vista humorístico nos damos cuenta de que ese suicidio es otra circunstancia que ella acoge simplemente en su fantasía, aunque nunca tenemos plena certeza
…una ya no puede ni endilgarse un hueso de aceituna por el tubo equivocado, te forzarán a escupirlo aunque tengan que partirte las costillas y perforarte un pulmón.
y la tensión va en aumento conforme van pasando los capítulos. También, fruto de la tristeza continua, se desarrolla en ella una sensualidad extrema, es como si sólo viviera para obtener placer, aunque sea efímero, por su falta de compromiso y, en ocasiones, falta de integridad hacia ella misma
Mentir es una manera de resistir, una estrategia de camuflaje para individuos socialmente poco agresivos como yo.
No se puede culpar continuamente a los demás sin hacer algo por salir del agujero en el que nos encontramos. Y ella no hace nada excepto huir, no se enfrenta a lo que realmente le ha hecho daño, no se enfrenta a su familia, huye de ella y al querer borrar el problema sin desafiarlo vive en un constante vacío existencial.
“Pues vete de au pair y podrás tirarte el día leyendo” Solo tendría que llevar a los niños a la escuela […] Además, cabía la posibilidad de que recibiera un pequeño sueldo. Quizá sí, pensé. Quizá sí
La epanadiplosis con la que termina su reflexión consigue reforzar la idea de huida. La apatía derivada del sentimiento de soledad hace que sufra un constante desorden emocional, agrandado paradójicamente por los diminutivos «Cardrona es microbiano, una discreta acumulación de casitas en un ilimitado campo de golf, como el montoncito de tierra que indica la presencia de un hormiguero en un descampado».
La protagonista tiene una idea preconcebida de la vida, idea angustiosa que desea borrar hasta que todo quede en línea recta, sin fisuras, sin altibajos. No le atrae lo real, ella busca un equilibrio propio; más que buscarlo desea encontrarlo, y está claro que en una sociedad no hay equilibrio, no existe la perfección, al menos no la misma armonía para todos, porque el ser humano es diferente, siempre habrá algo que desee y no tenga, y nos haga pensar en injusticias, en asimetrías, en nepotismo. Así pues, ella se deja llevar por lo que le va sucediendo e intenta darle forma, pero es una forma efímera, como la que aparece en el sueño, por eso no deja que su obra permanezca, por eso vive en un esfuerzo constante. Vive sus traumas, uno tras otro y cae una vez tras otra hasta que logra salir de ellos; eso esperamos, aunque sea a costa de las desgracias de los demás.
Conforme leemos los capítulos nos damos cuenta de que están escritos de manera caótica, no siguen una linealidad, tienen saltos en el tiempo, como el pensamiento; esta forma de escribir creo que define asimismo a la protagonista innominada, su caos interno puede venir de su complejo de inferioridad, se siente insignificante respecto de quienes la rodean, de quienes la aman incluso, por eso deja a todas sus parejas, no es capaz de mantener una relación seria con ninguna mujer, «hay mujeres que me hacen sentir absolutamente lesbiana», a pesar de que le hayan dado muestras de verdadero amor, a pesar de que le hayan pedido matrimonio, a pesar de que se hayan intentado —alguna sí, de verdad— quitar la vida al ser abandonadas
No hay nada peor que sentirte exclusividad de otra persona, tener que oír, reducida a pieza de lego, que eres decisiva en la felicidad o infelicidad de otra persona. ¿Nos hemos vuelto locos? […] tuve que asistir a automutilaciones y eso era mucho peor. “Si de verdad quieres abrirte las venas haz los cortes en vertical de una puta vez ¡y déjame tranquila, joder!”
El caso es que ella no se siente merecedora de mujeres que la sobrepasan en belleza, inteligencia, posibilidades económicas, así que una vez agotado el mero placer, las deja, no quiere más responsabilidades, ha cumplido las expectativas con las que fantaseaba. También presiente, o siente la muerte como una forma de amor, algo que atrapa al cuerpo por sorpresa «Que lo pille desprevenido, pues». Esta reflexión convierte a todas sus preparaciones suicidas en paradoja «Me refiero a que no será accidental, habrá una intencionada voluntad, una orden ya escrita. Llegado el momento será sólo cuestión de ejecutarla».
En otras ocasiones la paradoja deriva de la ironía, la falsedad con la que nos enfrentamos a situaciones usuales, cotidianas, que viene incrementada en el libro por la escritura automática, sin puntuación ni signos ortográficos. A la protagonista le da igual lo que ocurra a su alrededor, no medita, es como una autómata que dice lo que tiene que decir «Activo mi formato de voz agradable».
Cuando no piensa en suicidarse sus razonamientos son bastante coherentes, de hecho creo que da en el clavo en todos, o casi todos. La percepción anafórica del tiempo es distinta a la catafórica, por eso, durante la juventud vemos delante de nosotros un futuro negro ante cualquier error, creemos que no hay tiempo para subsanarlo, hasta que llega ese futuro y al convertirse en un presente con menos futuro, las expectativas se abren como un abanico «¡Demasiado tarde para las Bellas Artes! sollozaba. A los veintitrés crees que ya es tarde para todo. No es hasta los cuarenta cuando te percatas de que aún estás a tiempo, si no de todo, al menos de todo lo que importa».
Y, efectivamente, a ella le llega un futuro agridulce, pues dos seres antagónicos, como ella, incapaz de disimular su angustia y su sobrina, incapaz de disimular su esperanza, reanudarán este ciclo opresivo, maravilloso, que es la vida.
Formalmente es una novela, pero Eva Baltasar nos ofrece poesía, así que podríamos calificarla de prosa poética; contiene todos los elementos de una historia, trama, personajes, narrador, diálogos, y no obstante predominan los recursos poéticos; en un mismo párrafo se acumulan personificaciones, comparaciones, metáforas y oxímoron «La humedad tiene la manía de introducirse en las partes más vulnerables del cuerpo. No la tolero. No sé vivir con ella, no sé hacerlo, penetra hasta rincones insospechados de mi interior, como una lava untuosa y helada». Las hipérboles aparecen como entes magnificadores de lo cotidiano «El suplicio siempre culminaba en una suerte de coma que me dejaba tirada al fondo de todo de un profundo sueño» (la menstruación). Las comparaciones son, a veces, imposibles «Sus ojos eran formidables […] palpitantes como fetos». Capítulos que, por sí mismos, forman un microrrelato, como el 13. Capacidad absoluta para unir metáforas poéticas a un vocabulario vulgar «Adoro, adoro las manos de mujer […] los dedos agudos, la movilidad casi musical de las coyunturas […] En realidad quien lo repetía era mi coño». Facilidad para las aliteraciones que acrecientan el ritmo «pensador impenitente», o desenvoltura a la hora de incluir un léxico técnico en imágenes humorísticas antitéticas «Soy una gran amante de las diaminas cadaverina y putrescina. Los aminoácidos en descomposición, ¡qué gran fuente de vida!». Metáforas engrandecedoras, comparables a un neopetrarquismo «estar con una mujer es como sacar la cabeza al exterior y descubrir que de verdad has excavado esos seis metros que quedaban». Cosificaciones humorísticas basadas en la pintura «Pienso en Paul Klee, en El cuento del enanito […] Qué lástima no haber hecho Bellas Artes, tengo a mi hermana tan desaprovechada como una cesta de Navidad en casa de mamá». Metáforas sinestésicas inverosímiles «Y lo preguntaba así, en cursiva, porque ella era capaz de aplicar estilos al habla». Las anáforas, los paralelismos y enumeración afirman, asimismo, un aire poético «Cuando bajo a comprar […] Cuando voy a nadar […] Cuando…» que culmina en la propia autora, capaz de ver belleza, paradójicamente, como su protagonista, en cualquier situación «No era guapa, pero el sol de la mañana entraba […] que casi la atravesaba […] y la revestía de una belleza que sin duda no tenía fuera de la consulta».
¡Bravo, Eva! Podría estar hablando del libro días y días. de hecho es de los que han de releerse de vez en cuando.

Enlace: http://elblogaurisecular.blo..
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canino_68
 17 mayo 2022
Leído en 2022
Reseña repescada para Babelio
Llegué a este libro con los cinco sentidos, con ansias de disfrutarlo, y a pesar de que me costó entrar por estar escrito de forma muy retórica, y metafóricamente en exceso, me gustó lo que me proponía la autora:
Mujer joven, liberal, independiente, sexualmente liberada, feminista, su relación con sus padres, con su hermana, con sus amantes.....
Todo muy bien contado en una inteligente primera persona , nos hace confidentes de sus pensamientos y cavilaciones, de sus dudas, preocupaciones, sus detalles amorosos, nos lleva por sus vicisitudes existenciales, para derivar en lo más importante : sus deseos suicidas.
Y digo importante porque parece una circunstancia lo suficiente potente para alarmarnos y abrir los ojos a ver que pasa.....
Y resulta que no; está metido con calzador en el texto, como si la autora tuviera la idea inicial: "la protagonista se quiere suicidar", pero no consigue hilarlo con el resto de lo que nos cuenta, convirtiéndolo en una frivolidad.
No termino de entender el porqué de su actitud, ni consigo empatizar con ella.
Es claramente una crítica a la sociedad, y un reclamo a la diferencia, a la libertad del individuo para hacer lo que le venga en gana, incluido el no querer vivir, pero lo cuenta de tal manera, que acaba dando igual.
Los tramos sobre las relaciones de la protagonista con su entorno, sus conflictos mas mundanos, y sus escarceos sexuales están muy bien, pero todo en conjunto no termina de armonizar.
Este Permafrost, junto a Boulder, y Mamut de Eva Baltasar conforman un triptico sobre vida, deseos, conflictos, en femenino.
De momento el primero.... asi, así....😏 Claro que es una primera novela , ya los otros dos si por casualidad me cayeran de regalo no diría que no a su lectura 🙄, porque por voluntad propia va a ser que no.
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vedacris
 20 octubre 2021
"Viva aún desprendo cierto calor, me imagino blandísima por dentro. Por fuera lo soy más de lo que creo, casi un producto de pastelería, un objeto de cera tibia barnizado, atractivo como una primera línea. Cada célula se reproduce, ajena a mí, y a la vez me reproduce, me convierte en una entidad debida. Si todas esas partes microscópicas dejasen de trabajar, aunque fuera un segundo…"

La protagonista y narradora de esta historia nos cuenta, a modo de diario y rememorando varias etapas de su vida, la relación que mantiene con su propia vida y cuerpo, con las mujeres que en algún momento fueron sus amantes, con una hermana tanto o más inestable mentalmente que ella y con una madre controladora.
Esta narradora, de la que nunca llegamos a conocer el nombre, es una mujer con escasas habilidades sociales, introvertida, lesbiana, con tendencias suicidas y muy vinculada al mundo del arte y la literatura.
"El sexo me aleja de la muerte. Aún así no me acerca a la vida."
Toda la novela gira en torno a esa necesidad que la protagonista tiene de quitarse la vida, la idea recurrente del suicidio convertido en intención y fantasía, a su sensación de no encajar en este mundo pero al mismo tiempo tampoco dejarse influir por él, su "idilio con la muerte", y por otro lado su manera de aferrarse a la vida, de experimentar la intensidad de la misma a través del sexo y el placer, ya sea con otras mujeres o en solitario.
Tengo sentimientos encontrados con esta lectura. Me parece un libro valiente que habla de temas tabús de los que no se suele hablar: El sexo lésbico, el suicidio, la masturbación, las medicaciones para los trastornos mentales, las relaciones tóxicas dentro de la familia... y esto siempre es interesante. Por otro lado la narración -muy poética e intimista- es algo que me gusta, pero creo que en ocasiones abusa del estilo y más que prosa poética lo convierte en poesía en prosa, y no digo que eso esté mal, pero no es lo esperado. También, en ocasiones, abusa de un lenguaje demasiado rebuscado, lo que me provocaba frenadas en seco (para releer y entender o para buscar el significado de las palabras y darle sentido a lo leído) que me sacaban de la lectura y me fastidiaba, porque es una lectura que invita a leer sin descanso y atrapa bastante.
Creo que esta obra podría encuadrarse dentro de la metaficción, cosa que al principio me descolocó un poco pero a la que acabé cogiéndole el gusto y reconozco que este aspecto está muy bien llevado. Es un texto inteligente y sensible, con toques de humor negro que desdramatiza bastante algunas situaciones, pero que no ha acabado de enamorarme.
Es posible que las expectativas con las que empecé a leerlo -después de llevar casi dos años oyendo hablar maravillas de él- hayan influido en mi manera de verlo y senirlo. Quizá la propia protagonista, esa manera de aislarse y enfrentarse al mundo, ese "permafrost" tan apropiado del título, hayan impedido que empatice con ella y por lo tanto no me haya permitido entrar en la historia como ésta merecía. También puede ser que no fuera mi momento para este libro. Tampoco el final me ha parecido bueno: un golpe de efecto que no creo que haya conseguido cumplir su cometido, y yo soy mucho de finales y un mal final (como uno bueno) pueden cambiar de un plumazo mi opinión general del libro. No lo sé... pero el caso es que, a pesar de haberme gustado mucho, hay algo que no me deja ponerlo al nivel que he oído/leído; lo cual no impide que lo recomiende, ya que me parece una lectura intensa e interesante.
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RepellentBoy
 06 julio 2020
Ya me declaro fan de esta señora, es una maravilla como escribe. La historia es narrada en primera persona por una protagonista deprimida, a la que le cuesta (o no quiere) relacionarse con el exterior y que constantemente fantasea con la idea del suicidio. Con esta premisa, cabría pensar que es un libro complicado de leer, pero nada más lejos de la realidad. Además de ser super corto, la pluma de la escritora es adictiva. Un ejemplo perfecto de que se puede escribir maravillosamente bien, sin ser pedante.
He disfrutado mucho de los diferentes personajes, que están tan bien creados. Por una parte, la protagonista tiene ese punto introvertido, que no quiere experimentar apego hacia los demás y frustra esto en el sexo. También nos encontramos con su hermana, que detrás de su aparente positivismo extremo, se esconde una adicción a los medicamentos. Por último tenemos a la madre de estas dos, controladora y egocéntrica, que vive para conseguir que sus hijas cumplan los objetivos que ella considera importantes.
Empaticé mucho con el personaje principal, ya que aún siendo dura su situación, el tono irónico de ella lo hacía terriblemente ameno y te hace comprenderla perfectamente. El final me dejó con la boca abierta hasta el suelo. Y lo mejor es que parece que Eva Baltasar quiere explorar el tema en otras dos historias, y una de ellas ya está publicada, así que en breve estaré con ella.
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Las críticas de la prensa (1)
ElPais09 enero 2019
‘Permafrost’ es la esperada traducción al castellano de la primera novela de Eva Baltasar, el lúcido autorretrato de una mujer independiente que huye del compromiso.
Leer la crítica en el sitio web: ElPais
Citas y frases (3) Añadir cita
HefestoHefesto17 septiembre 2019
A los veintitrés crees que ya es tarde para todo. No es hasta los cuarenta cuando te percatas de que aún estás a tiempo, si no de todo, al menos de todo lo que importa. Al fin y al cabo has dedicado más de una década a aprender qué importa.
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lizquieslizquies04 septiembre 2020
"a los 23 crees que ya es tarde para todo. No es hasta los cuarenta cuando te percatas de que aún estás a tiempo, si no de todo, al menos de todo lo que importa"
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MrWonderBookMrWonderBook09 diciembre 2018
El sexo me aleja de la muerte.
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Videos de Eva Baltasar (3) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Eva Baltasar
Eva Baltasar, autora las novelas Permafrost (Literatura Random House, 2018) y Boulder (Literatura Random House, 2020) disecciona en sus obras cuestiones como la homosexualidad, el suicidio, la pérdida, las relaciones familiares, la soledad y la maternidad. Baltasar conversará con Laura Restrepo, escritora y periodista colombiana, autora de novelas como Delirio (Alfaguara, 2004) y Los Divinos (Alfaguara, 2017), en las que retrata el exilio, la violencia y una mezcla de ficción y la realidad que nos rodea.
Participa: Eva Baltasar, Laura Restrepo Presenta: Anna Guitart
"Sappheiros - Embrace" está bajo licencia Creative Commons license (CC BY 3.0) Música promocionada por BreakingCopyright: http://bit.ly/sappheiros-embrace
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