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Benito Gómez Ibáñez (Traductor)
ISBN : 8432218111
Editorial: Booket (06/06/2013)

Calificación promedio : 4.58/5 (sobre 6 calificaciones)
Resumen:
Nathan Glass, un hombre de sesenta años que acaba de superar una enfermedad, ha decidido retirarse a Brooklyn para pasar los últimos años de su vida. En el barrio, acude asiduamente a una cafetería, donde estrecha vínculos con una camarera, y a una librería regentada por un peculiarpersonaje. La casualidad le lleva a coincidir con su sobrino Tom, con quien había perdido el contacto, que intenta ganarse la vida combinando los trabajos de librero y taxista. Brooklyn l... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (3) Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 26 octubre 2018
Paul Auster, ha sido ponerte en mi vida y cambiarla para siempre.
Todo, o casi, estaba dormido; las neuronas, los patrones mentales, el interés y la chispa habían desaparecido o emigrado (no sé cuándo y no sé adónde), y ni siquiera me había enterado. Solo sé que mi gusanillo lector se encontraba realmente apático, indolente y aburrido (supongo que es una consecuencia sine qua nom de mimarlo y darle bien muy bien de comer).
Él, todo satisfecho y glotón, estaba totalmente desinteresado y desconectado; vivía en la inapetencia total, ya no creía ni le interesaban otras historias y solo podía verse su barriga literata, hinchada y reluciente... muy reluciente... jajaja.
Discúlpame, Paul, por este comienzo un tanto absurdo; es lo que me sale de dentro y, aunque la reseña parezca un tanto divagante, intentaré hacer algo decente y honesto.
Arrancamos. Fue llegar a la página 59 de Brooklyn Follies, y volver a florecer e interesarme.
"El gran espectáculo de la falta de honradez. Lo tienes por todas partes donde mires y, te guste o no, es de lo más divertido que se puede ver."
Todo el libro es un recorrido interior y exterior, una vomitera de sentimientos, una redención con un resurgimiento. Naturalmente, ante esto no me queda otra que reconocer lo que veo cuando lo leo: la grandeza de la buena literatura y mi amor y devoción por su lectura, esa que te llega al alma, la que persiste y existe; la que siempre se queda, la que nutre tu inteligencia y construye tu ser.
Paul, ¿has visto lo que has hecho? No hay nada como espabilarse y contagiarse de tu perfecta narrativa y empezar a soltar soliloquios a deshoras y a destiempos. Es lo que toca: el despertar viene acompañado de reacciones extrañas y, en mi caso, Brooklyn Follies ha sido el despertador-avisador de lo que no estaba haciendo y lo que sí debía hacer.
Con su prosa deliciosa, Paul Auster nos sumerge en una aparente cotidianidad donde el costumbrismo alcanza niveles de sublime creación gracias a todo ese fluir de circunstancias, lugares y personas comunes pertenecientes al gremio de los no elegidos, a los desconectados y olvidados. En su sabiduría y buen hacer, es capaz de modelarlos para darles una vida y un propósito, y encontramos la gracia o el quid de todo lo anterior en saber hilar y cohesionar... en definitiva, en transformar lo más trillado y sencillo, lo que no tiene filtros ni dobleces, en lucidez y alma.
En Brooklyn Follies vemos al gran maestro juntando letras y palabras, creando y produciendo vida, luz y energía, haciendo que el lector quede atrapado como una polilla en su historia y en su narración. A partir de aquí la entrega es total; solo quieres saber, escuchar y acompañar a Nathan Glass (personaje principal, maestro-director), ser su humilde lazarillo, absorber su sabiduría y vitalidad... Convertirte en su pequeño saltamontes.
La sipnosis del libro hace un flaco favor a Nathan; parece que vamos a tratar con un individuo que ha vuelto a sus orígenes para morir, que está desahuciado y casi enterrado, que va a ser una carga, que no sirve para nada, que sus historias no interesan. Pues no, todo lo contrario: nuestro Nathan tiene sus achaques como cualquier hijo de vecino, pero él lo es todo en la historia, la columna vertebral, el hilo conductor, el peso de la argumentación, el tronco robusto y fuerte al que agarrarse, la mano en el naufragio. Sin este personaje, Brooklyn Follies no tendría lugar, ni cabida y ni siquiera una pizca de interés.
Las maravillosas coincidencias de Nathan en la historia se transforman en las conexiones necesarias para tejer la red donde los demás personajes conviven a pesar de sus diferencias sociales, religiosas o políticas, situando siempre en un plano superior la tolerancia y el perdón, ingredientes que acompañan y que marcan los destinos (más o menos perdidos) de todos ellos. Estos beberán (con mejor o peor resultado) de los consejos del gran Nathan, descubriendo una sabiduría casi divina representada en la sencillez y la simpleza. La eliminación de la complejidad artificial les hará ver como lo haría un buen Sancho: lo que se ve es lo que hay, y no son castillos en el aire ni gigantes.
El resultado de todo esto es un conjunto a través del cual se percibe claramente un positivismo bondadoso y desprendido, ese que cualifica a los seres extraordinarios. Con ayuda del mentor, Nat, observamos cómo las vidas de los distintos personajes fluyen, se mueven y renacen en su universo particular, el imaginado por el autor y ambientado en el barrio neoyorquino de Brooklyn.
No voy a contar más de la historia; el futuro lector perdería la oportunidad de descubrir a unos personajes vivos, infinitos y profundos, encajados perfectamente en un ambiente real y cotidiano donde lo sencillo es fruto de la elegancia, la precisión y la inteligencia plasmada en escritura.
Imposible embutir lo anterior en una simple elegía de alguien que va a morir; más bien habría que hacerlo en todo lo contrario, una alegoría a la alegría, pues por toda la obra corre el disfrute de la vida y de su ahora. Después que venga lo que tenga que venir; hasta entonces toca celebrar y vivir el presente. Esta es la lección que condensa todo el saber de nuestro buen Nathan Glass.
Brooklyn Follies es deleite y recreación en cada párrafo y en cada palabra. Y mejor que Paul Auster no lo voy a expresar yo.
"Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor."
Gracias, por recordármelo.
Enlace: https://inquilinasnetherfiel..
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santialonsoyuso
 20 junio 2018
Brooklyn es uno de esos rincones del mundo por los que no me importaría perderme cuando llega el otoño. El mar de hojas rojas y amarillas que cubren los adoquines te transporta a una atmósfera ajena a la realidad.
Me atrevo a discernir que Paul Auster pensaba en esta hipótesis cuando se lanzó a escribir las aventuras del bueno de Nathan Glass por los distintos recovecos del condado más habitado de Nueva York.
Con Brooklyn Follies me he embarcado en la inmensidad literaria fruto del escritor oriundo de New Jersey. Con una estructura lineal distribuida a través de varios capítulos, Auster nos sumerge en una historia metaliteraria de la mano de Nat, un hombre sexagenario que afronta una nueva vida tras superar una dura enfermedad.
La trama se va construyendo a sí misma. Cada suceso es una puerta que cuando se cierra abre otra nueva hasta que el lector llega a la última página y vislumbra así el final.
Respecto al estilo, me ha impactado la facilidad pasmosa con la que Auster crea una historia tras otra para encadenar un conjunto impecable. Paul tiene una capacidad innata para mover los hilos psicológicos de sus protagonistas y jugar, al mismo tiempo, con la mente del lector y sus ilusiones. Haciendo gala de su ingenio como literato, es capaz de hacer que nos encariñemos (o todo lo contrario) de un personaje en el ridículo minuto que empleas en leer una página. Por otra parte, el vocabulario, aparentemente sencillo y cómico, nos ayuda a empatizar y distinguir la personalidad de cada uno.
Parafraseando aquello de que lo esencial reside en los pequeños detalles, el peso de la novela recae en la cotidianeidad y en los pormenores a los que se enfrentan los nombres que pululan por las calles de Brooklyn. La nostalgia por el paso del tiempo, la oportunidad de descubrir nuevos caminos y emociones, el amor, la amistad y la conciencia humana saltan directos desde las estrofas para quedarse en nuestro interior.
Por último, siempre valoro de manera positiva que la lectura no solo sirva como mero entretenimiento, sino que te remueva y te descubra nuevas historias con las que nutrir nuestra existencia.
De todas las curiosidades (que no son pocas) mencionadas en Brooklyn Follies, destaco la que hace referencia a Kafka y la muñeca viajera. El escritor checo, recién llegado a Berlín en su último año de vida, descubre a una pequeña llorando en un parque de la capital alemana por una razón desoladora; había perdido a su muñeca. Afligido ante tamaña situación, le confiesa a la niña que su muñeca ha salido de viaje y que le ha escrito una carta en la que le cuenta su experiencia. Así, Kafka dedicó las últimas semanas de su vida a escribir por las tardes una nueva misiva que informaba a la pequeña del trepidante viaje que emprendió su muñeca sin ella.
Espero que os haya gustado la reseña, que os animéis a comentarla y que, sobre todo, leáis y descubráis la obra de Paul Auster.
Enlace: https://lacasadelnomada.com/..
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gusjohanbcn
 26 marzo 2019
Paul Auster es un genio y (¡una vez más!) lo deja patente en Brooklyn follies, desgranando personajes entrañables unidos por historias (pasados), situaciones, relaciones, momentos... sublimes! La forma (en ésta, aunque en todas sus novelas) en que describe el escenario en que sus historias toman forma es magistral y contribuye sobremanera a hacer de sus personajes (personalidades) protagonistas tan increíbles como entrañables. Brooklyn follies nos acerca a un Brooklyn (valga la redundancia) desconocido seguramente por la mayoría pero que enseguida se convierte en un entrañable lugar que hace eco en nuestros corazones como si hubiéramos recorrido sus calles desde siempre. Mientras lees los recuerdos de un norteamericano recorriendo las calles que dieron forma a su vida, no es extraño que te veas a ti mismo de igual modo recorriendo las tuyas en Madrid, Barcelona o Valencia; hay que ser un GENIO (con mayúsculas) para hacer que a tus lectores les entre por los ojos algo tan ajeno como una ciudad que tal vez no conozcan de igual modo que recuerdan los barrios de su niñez. Gracias Paul!
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Citas y frases (3) Añadir cita
Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield25 octubre 2018
Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor.
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santialonsoyusosantialonsoyuso20 junio 2018
… pero la piel sigue siendo la piel, y cuando alguien que te gusta te acaricia, te abraza o te besa en la boca, te sigues derritiendo de la misma manera que cuando creías que ibas a vivir eternamente.
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Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield25 octubre 2018
El gran espectáculo de la falta de honradez. Lo tienes por todas partes donde mires y, te guste o no, es de lo más divertido que se puede ver.
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