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Joan Parra Contreras (Traductor)
ISBN : 8433966669
208 páginas
Editorial: Editorial Anagrama (30/09/2000)

Calificación promedio : 4.14/5 (sobre 104 calificaciones)
Resumen:
Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens... El ritual se repite dur... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (39) Ver más Añadir una crítica
rafaperez
 10 December 2022
El viaje introspectivo que propone Bernard Schlink me ha tocado un pie, o, por las dudas, no me importa, no me llama la atención y en ocasiones me estorba.

Bien planteadas sus reflexiones, con mucha lógica y perfectamente entendibles, pero me dan igual y me hacen bostezar.
Me refiero a todo pensamiento que sale del argumento y que si bien es ropa de calidad ni me abriga, ni es vestuario para la ocasión y me rompen una lectura agradable que mejora mucho en su tramo final.

En cuanto al meollo del asunto, para empezar lo de Hanna tiene nombre y es un delito.
Abuso de menores, psicológico, pues aun cuando las relaciones sexuales son consentidas, nuestra revisora de trenes las utiliza para manipular y humillar a Michael, adolescente de 15 años, y a esta edad sin más enfoque ni experiencia y con la vulnerabilidad a flor de piel, marca y mucho.

Todo el libro es una muestra de ello, y de su incapacidad por adaptarse a ningún tipo de relación en pareja, a un cargo de conciencia y sentimiento de culpa de amar al monstruo o al mito sexual.

El lector es una buena novela con multitud de detalles, excelente prosa, estructura y ejecución, con un enfoque distinto sobre los juicios posteriores a las barbaridades cometidas en los campos de concentración y donde lo mejor, se lee en voz alta.

Muy abierta, donde cada lector puede hacer su interpretación y al que le llegará de forma muy distinta.

En mi caso, pese a empatizar con Michael en algunas cosas, no fue suficiente, me quedé sin héroe a mitad de camino, y aunque el libro merece la pena, no va a quedar entre mis grandes obras.

Otras veces juraría sobre la tumba de Trajano por recomemdar o no, en este caso no me atrevo, le veo las bondades al texto, pero algo no ha terminado de hacer la conexión entre el escritor y la boina que llevo puesta.

¿Habré perdido paladar?
Para esto, sinceramente me voy con mis lanzas...



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MaribelCalle
 27 May 2022
Durante más de un año tenía pendiente esta novela. La he visto leída muchas veces por aquí y lo primero que puedo decir es que me ha sorprendido tanto que aún hoy es difícil hablar de ella sin limitar toda su dimensión.
Aun siendo tan corta daría para tres argumentos o novelas distintas, a saber.
Una encuentro casual entre un adolescente y una guapa señora que le dobla la edad , terminará en una relación que combina literatura y deseo durante un tiempo y que luego desaparece como si no hubiera ocurrido nunca.
Un estudiante de derecho es testigo de un juicio en el que se determina la culpabilidad en un acto cruel e inhumano en la triste etapa de la Alemania nazi y su personal manera de tratar a los prisioneros que no se encuadran en sus preceptos.
Tras casi dos décadas en la cárcel , una mujer está a punto de salir al mundo libre para enfrentarse a lo mejor y lo peor de una historia que no ha vivido.
Cada una de estas partes nos presentan un dilema moral que difícilmente no te planteas mientras vas leyendo y que vas cambiando según vas avanzando en la historia y que te llevará a plantearte si en una relación amorosa ocasionan no hay límites legales y éticos, si las dos partes viven igual y está n preparados del mismo modo para una relación. Por otra parte, ¿ somos responsables de nuestros actos independientemente de los motivos que nos lleven a estar en un momento y en un lugar determinado?. ¿ Existe la redención, el arrepentimiento y son éstos suficientes para saldar las cuentas de nuestros actos?,
Con una prosa magnífica, una secuencia dinámica y un final muy muy emotivo , solo puedo decir que este autor me ha conquistado con esta novela que puede gustar o no, pero que es muchas cosas , pero no insulsa y que da para cuestionar muchos aspectos.
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laurass89
 29 September 2018
EL LÍMITE DE LA CULPA. RELEYENDO EL LECTOR DE BERNHARD SCHLINK

Han pasado muchos años de mis peores elecciones vitales. Cuando elegimos pensamos en el presente, quizá en un futuro no más allá de cinco o diez años. En mi caso, han pasado siete y todavía me come la culpa por algunas de mis decisiones. Estas malas elecciones, que en principio no tienen más transcendencia que para el individuo, se potencian si las hace una nación en su conjunto. En este sentido, en una ecuación matemática que me supongo, se deduce que la culpabilidad habrá de prolongarse más en el tiempo, pero ¿hasta cuándo?

Esta es la cuestión que sobrecoge a nuestro autor, Berhard Shlink, en su obra El lector. Juzgada y basado su atractivo en la relación de una mujer adulta con un adolescente, la novela oculta más. Schlink, profesor de leyes y juez alemán, a través de la figura de Michael Berg, nos ofrece una reflexión sobre la actuación de las generaciones siguientes a propósito del holocausto nazi. La culpa, el arrepentimiento y el desconocimiento gobiernan la novela que quiere ir más allá de la pura lógica judicial, planteando de manera objetiva la participación de ambas partes. No lo limita a un simple y moralista «culpables», sino que supone una exploración sin dolor del porqué de los hechos y las circunstancias.

¿Cómo podemos contarlo?

Por ello, considero que el tema es lo suficientemente contundente como para dejaros por primera vez una verdadera sinopsis. Aunque parece que hay spoilers, de verdad, no hay. Los spoilers de la novela serían otra cosa, indagad.

Alemania, pasada ya la Segunda Guerra Mundial, un chico de 15 años enferma de camino a casa desde el colegio y es socorrido por una mujer desconocida que lo acompaña a casa. Cuando se recupera Michael acude de nuevo a casa de Hanna para agradecerle el gesto y es en ese momento cuando empieza la relación sentimental entre ambos, hasta que Hanna desaparece.
Pasado el tiempo, cuando Michael está a punto de terminar su carrera como abogado, se matricula en un seminario sobre Auschwitz gracias al cual acude como público al juicio a unas guardianas de los campos de trabajo. En él vuelve a ver a Hanna, una de las acusadas, una de las guardianas. Durante el desarrollo del juicio Hanna confiesa sus actos, aunque poco a poco empezamos a ver ciertas incoherencias entre la acusación, los testimonios de Hanna y los del resto de las acusadas. En este momento el juicio tiene un parón y Michael aprovecha para acudir a un campo de trabajo, el de Struthof, buscando comprender y poder condenar el crimen de Hanna. Acabado el juicio, Michael continuará con su vida.
Dieciocho años después, Hanna se suicida en la cárcel un día antes de su puesta en libertad. En la carta de despedida Hanna pide que Michael entregue su dinero a una de las supervivientes. Así, Michael viaja a Estados Unidos para reunirse con ella. La superviviente no concede el perdón a Hanna, pero permite que el dinero se entregue en nombre de la mujer a una asociación judía contra el analfabetismo
Como podemos ver la posibilidad de tratar la culpa parte de dos pilares: el amor y la educación. El amor es la primera relación culpable de Michael y la última de Hanna, la educación es la excusa para que todo esto suceda. Para que comprendamos al otro.

La historia en sí misma es una novela de formación. En ella se nos permite ver la evolución del protagonista, Michael, desde su adolescencia hasta su madurez tardía. En todo ese proceso, podemos ver a través de los sentimientos que aloja en sí Michael, no solo por Hanna, sino también por sus compañeros y por su pueblo, lo difícil que es culpar a alguien que queremos y peor, que somos. Michael no deja de ser un muchacho alemán que ha sido criado por quienes callaron en su momento, los que fingieron no ver. En ese sentido, la parte del juicio es la más reveladora, puesto que alguno de sus compañeros critican abiertamente la actuación de sus padres, libres de culpa ellos supuestamente. Pero es que somos nosotros los que juzgamos, ¿no? ¿Nosotros hemos de perdonar?

Sinceridad como modelo narrativo

Aunque no sabría cómo llamarlo, si sinceridad o ingenuidad, sin duda este es el gran punto que a día de hoy hace que vuelva al libro y lo repiense. Lo fundamental de esta novela es que nos permite, de una manera real, que juzguemos por nosotros mismos.

Increíblemente Schlink lo consigue desde el principio de la novela de una manera muy sencilla: cede su voz al protagonista. Aunque puede parecer que el recurso es fácil, son muchos los escritores que dando voz a sus personajes no pueden dejar de traslucirse en ellos (por poner un ejemplo, Naomi Alderman). Sin embargo, la narración de Michael Berg sobre la culpa permite que el lector entre libre de prejuicios en la cuestión y se adentre con la misma ingenuidad que gobierna al protagonista.

Poco a poco el protagonista, a través de su relación afectiva, va asumiendo lo que es la culpa, lo que es no prever las consecuencias, lo que es conocerlas y aceptarlas aún con esas. Desde ese primer acercamiento no agresivo, lento y bien expuesto, y enmarcado en la inexperiencia de la juventud, pasamos a una culpa más compleja. La culpa de Hanna

Con ella, la culpa no se justifica, como podríamos pensar en un principio. No se maquilla en ningún momento el acontecimiento tratado, el holocausto. de hecho, lo que hace que podamos acercarnos a esa perspectiva de la culpa, la simpleza de Hanna Schmidt, refleja aún mejor y quizá con más crudeza lo sucedido en los campos de trabajo, ella no se sentía culpable en ese momento.

Y las perspectivas no terminan, tenemos también testimonio de las víctimas que ofrece su visión del no perdón. No se puede perdonar de ninguna manera lo que ha sucedido. Con esto y con el final del libro, en el que el autor no emite juicio alguno en boca de Michael, se permite que el lector sopese todo lo que se ha desarrollado y se plantee qué haría en su lugar. ¿Perdonaríamos la culpa que recae sobre nuestros padres? ¿Somos los indicados para perdonar? ¿Seguimos siendo nosotros culpables?

La culpa en los personajes

Esta sinceridad de la que he hablado más arriba no implica que los personajes sean simples o no tengan responsabilidades. Ambos hacen mal, como veremos a continuación, y esa culpa individual se aúna a la culpa y castigo que el pueblo alemán ha soportado.

Narrada en pasado a modo de memorias, el narrador-protagonista, Michael Berg, realiza un flashback desde el presente. Así consigue el narrador, adulto y con su vida hecha, que conozcamos a su yo del pasado, un muchacho ingenuo, curioso y feliz con su relación con Hanna, aunque también incómodo e inexperto. Poco a poco este muchacho limpio comenzará a sufrir las consecuencias, ya que evoluciona a un hombre incapaz de mantener una relación con una mujer. de esta manera el personaje justifica su propia caracterización psicológica, es un hombre que evolucionó al margen de lo social. Porque todo esto conlleva para él una desgracia: ¿cuánto tiempo podemos culpar a alguien?, ¿cuánto tiempo podemos o debemos sentirnos culpables?

Frente a él encontraremos a Hanna, una mujer adulta que ronda la treintena y que parece no tener pasado. Su relación con Michael supone una segunda oportunidad, aunque esto no lo sabremos hasta casi el final de la obra, por lo que su evolución se efectúa de manera abrupta durante el juicio y su estancia en la cárcel. En esos momentos, cuando descubrimos el pasado de Hanna, entendemos su comportamiento con Michael. Lo que resulta de esta revelación de culpas es que la carga de Hanna es otra completamente diferente, más compleja. Y Michael cae abatido por ello. Ya no puede culparla, ha quedado solo él con su culpa. Y parece que nosotros la libramos de la culpa también.

Sin embargo, el autor no deja de explicarnos que esto no es cosa de individuos. Michael acarrea la culpa de su juventud y Hanna la inexperiencia en los campos de trabajo, pero en la novela hay asuntos mayores. Así encontramos que los personajes corales, es decir, el resto de acusadas y el aparato jurídico, cumplen la misión de reflejar las justificaciones del pueblo alemán sobre el holocausto y las acusaciones sobre el holocausto, respectivamente.

No es para tanto

Reconozco que la obra no es para tanto. La lees un par de veces y ya has explorado todo lo que te puede dar.
A nivel técnico, en los pasajes narrativos el ritmo es ágil y fluido, pero hay algunos pasajes que no aportan contenido a la trama o aportan poco para el gran desarrollo que se contempla (sobre todo teniendo en cuenta que lo que aportan es deducible). Los pasajes oníricos y los monólogos interiores son reveladores, la verdad, pero frenan muchísimo el hilo de la novela y nos dejan en una reflexión suspendida.

Por otro lado, en la obra se relatan una serie de crímenes nazis los cuales, según algunos críticos, están muy atenuados por lo que el autor caería en falsificación histórica. Ahora bien, debemos reconocer que nada de lo que cuenta es falso y que la intención de la obra no es explicar cómo era la vida en los campos sino las consecuencias a posteriori en las siguientes generaciones, explicar qué posibles circunstancias pueden llevar a una persona que no es inherentemente malvada a ejecutar esos crímenes y, por último, cuestionarse las ideas de culpa y perdón.

Finalmente, cabe reconocer que la libertad que nos ofrece para reflexionar sobre la culpa podría conllevar como punto negativo que el protagonista parezca quedar a la deriva una vez que la causa de esa culpa, Hanna, desaparece. Sin embargo, y como esto va de culpas creo que este punto negativo de lo mejor de la novela es culpa nuestra. El límite de la culpa es que no hay límite, que lo determinamos nosotros. Y aún somos unos niños que tienen miedo a no sentirse culpables.
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raquelferviolin
 21 October 2023
Dividida en tres partes, esta novela nos expone el tema del amor adolescente, el abandono y la soledad, todo ello mezclado con los juicios a los nazis e implicados tras el fin de la segunda guerra mundial, y generaciones de alemanes perseguidos por su oscuro pasado.

Estoy un poco quemada con las novelas de la II guerra mundial, no porque no me gusten, sino porque en estos temas uno necesita un poco de espacio para reflexionar un poco más a fondo con las barbaridades que encuentra escritas. Si bien este libro no está focalizado en los campos de exterminio, en los juicios por crímenes de guerra no podían quedar atrás, y hay una base fundada con testimonios y documentos en la historia que nos vuelve a remover las tripas.

Es una novela que se lee rápido, con capítulos muy cortitos y un hilo narrativo muy bien pensado que "te atrapa". Esta ha sido otra recomendación "preciosa" del librero al que definitivamente voy a dejar de pedir consejo, porque cada vez que me dice que algo es precioso a mí ya me da la risa! Esto no es precioso, es terrible hombre! En fin, si no conocíais la obra, dadle una oportunidad
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Paloma
 10 February 2018
"Porque sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos.”

Ésta es una historia de amor, de pérdida, de culpa, de erotismo, de aprendizaje, de horror. Me ha parecido extraordinaria la manera en que Schlink logra construir una historia, si no de amor, sí sobre la relación entre dos seres humanos cuyos caminos se intersectan en un punto y cambian para siempre, al tiempo que reflexiona sobre el impacto que un terrible hecho histórico tiene sobre un país, su gente y su futuro.

Michael Berg conoce a Hanna Schmitz una tarde en la que él, en una crisis de hepatitis, vomita y está a punto de desmayarse fuera de su edificio. Ella, una mujer de 36 años, ayuda al joven de apenas 15 a limpiarse y recuperarse y lo lleva a casa. Michael regresa para agradecerle y de esa forma, se asoma por primera vez a los secretos de la atracción hacia una mujer: el descubrimiento de otro cuerpo, lo sensual de un gesto, lo erótico de una mirada.
Sin ningún tapujo, se vuelven amantes y al poco tiempo, desarrollan una extraña costumbre: ella le pide que le lea libros antes de tener relaciones, el preámbulo amoroso. Así suceden varios meses, en los que Michael vive sólo para los momentos en que se encuentra con Hanna y que evoluciona a una especie de relación –viajan juntos, ríen, pelean. Y aunque desde el principio se sabe sin esperanza, el día que Hanna se marcha sin despedirse, la vida del adolescente cambia de manera irremediable. Como él mismo describe, adoptó una actitud de fanfarronería y superioridad, esforzándose por mostrarse como alguien que no se dejaba afectar ni conmover por nada ni nadie.

Siete años después, siendo estudiante de derecho, Michael vuelve a ver a Hanna durante su juicio como criminal de guerra –Hanna había pertenecido a las fuerzas de la SS y sido guardia en dos campos de concentración. Ella, ésa mujer que Michael había percibido como dura, fría, distante a pesar del amor, había sido parte, o había sido, el horror.

Y es aquí en donde la novela da un vuelco, pasando de una historia de amor a una reflexión sobre las acciones de personas, hombres y mujeres que parecían tan comunes y corrientes y que, sin embargo, fueron parte de uno de los momentos más crueles y oscuros de la historia de la humanidad –el Holocausto. Si bien el libro no entra en detalle sobre los crímenes de Hanna, entendemos que fueron terribles; que hubo testigos, sobrevivientes que la señalan e incluso, otras de las mujeres juzgadas, la acusan de ser quien les ordenaba actuar de tal o cual manera. Sin embargo, se sabe también que Hanna escogía, en el campo de concentración, a mujeres a quienes llevaba a su habitación y les pedía que le leyeran en voz alta.

Michael pronto se da cuenta que la gran culpa, el peor crimen para la propia Hanna no había sido su actuar en los campos de concentración –de hecho, quedé con la impresión que el personaje no siente algún tipo de remordimiento– sino el ser analfabeta. En su afán por esconder esta verdad, Hanna tomó decisiones que la llevar a unirse a la SS y ahí, a cambiar su destino. Michael entonces se debate entre juzgar a esa mujer, o comprenderla y perdonarla por sus crímenes. ¿Tuvo ella la culpa? ¿Sus circunstancias la llevaron a tomar una decisión equivocada? Pero, ¿podría ella no saber que actuaba mal cuando evidentemente eran acciones atroces, que terminaron con vidas humanas?
En este punto Schlink explora el peso de la memoria histórica del nazismo en las siguientes generaciones de alemanes, planteando la gran carga moral y social que implicó. Un pasaje que me impactó es cuando Michael platica con un hombre quién lo está llevando a un campo de concentración y al saber por qué quiere visitarlo, el hombre le dice:

“El verdugo no obedece órdenes. Simplemente hace su trabajo; no odia a las personas a las que ejecuta, no lo hace por venganza, no las mata porque se interpongan en su camino o lo amenacen o lo ataquen. le son completamente indiferentes. Tan indiferentes, que le da lo mismo matarlas o no matarlas.” (p. 143).

Si no todos los que fueron parte de la maquinaria nazi odiaban a los judíos, ¿entonces cómo pudieron asesinarlos? ¿Qué es más monstruoso entonces, el odio hacia un pueblo o la indiferencia que convierte al ser humano en máquinas, incapaz de discernir entre el bien y el mal? La respuesta no es fácil y quizá hoy en día Alemania, y el resto del mundo, continúa intentando descifrarla –y la historia reciente nos ha mostrado otras cosas en los que la indiferencia ha sido la peor cómplice.

Creo que Hanna es un analogía de la guerra –así como ésta destruyó y marcó a una generación, así esta mujer marcó a Michael por siempre. Aunque pasaron los años, él jamás aprendió a ser feliz tras perderla –obsesión, amor, no resulta claro– pero lo que fuera, la esencia de Hanna siempre lo persiguió y no le permitió amar verdaderamente a otra mujer. Cuando la reencontró, no sólo recordó la relación amorosa sino que Hanna le hizo enfrentar la historia de su país, de culpas, de crímenes innombrables con el resultado determinante de que Michael nunca pudo ser genuinamente libre.
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Citas y frases (25) Ver más Añadir cita
CienletrasporlatidoCienletrasporlatido28 October 2018
«Años más tarde comprendí que lo que había cautivado mi mirada no había sido su figura, sino sus posturas y sus movimientos. Durante un tiempo, cada vez que tenía novia le pedía que se pusiera medias, pero no me apetecía explicar el motivo de mi ruego, revelar el enigma de aquel encuentro entre la cocina y el pasillo. Así, todas entendieron mi ruego como un capricho, una afición a la ropa interior picante, una extravagancia erótica, y cuando complacían mi deseo, se deshacían en poses coquetas. Y no era eso lo que había cautivado mi mirada. Ella no posaba, no coqueteaba. Tampoco recuerdo que lo hiciera ninguna otra vez. Recuerdo que su cuerpo, sus posturas y sus movimientos me parecían a veces torpes. No es que fuera torpe. Más bien parecía que se recogiera en el interior de su cuerpo, que lo abandonara a sí mismo y a su propio ritmo pausado, indiferente a los mandatos de la cabeza, y olvidara el mundo exterior. Fue ese mismo olvido del mundo lo que vi en sus posturas y movimientos al ponerse las medias. Pero entonces no era torpe, sino fluida, graciosa, seductora; una seducción que no emanaba de los pechos, las piernas y las nalgas, sino que era una invitación a olvidar el mundo dentro del cuerpo.»
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Inquilinas_NetherfieldInquilinas_Netherfield03 September 2018
¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? ¿Por qué se oscurece el recuerdo de unos años felices de matrimonio cuando nos enteramos de que el otro tuvo un amante durante todo ese tiempo? ¿Acaso porque en semejante situación no se puede ser feliz? Y, sin embargo, ¡éramos felices! A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque solo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado, ¿es dolor?
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meylingbruzualmeylingbruzual29 July 2022
Siempre he tenido la sensación de que nadie me entendía, de que nadie sabía quién era yo y qué me había llevado a la situación en que estaba. Y ¿sabes una cosa? Cuando nadie te entiende, tampoco te puede pedir cuentas.
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HexekatHexekat14 July 2022
Porque sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado ¿es dolor?
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JairoAzJairoAz19 April 2024
Estaba orgulloso de ella. Y al mismo tiempo me daba pena, me daba pena su vida retrasada y fracasada, y pensé con tristeza en los retrasos y los fracasos de la vida en general. Pensé que cuando se ha dejado pasar el momento justo, cuando alguien se ha negado demasiado tiempo a algo, o se lo han negado, ese algo por fuerza llega demasiado tarde, por más que uno lo acometa con todas sus fuerzas y lo reciba con gozo. ¿0 quizá no existe «demasiado tarde, sólo «tarde», y «tarde» es mejor que «nunca»? No lo sé.
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Videos de Bernhard Schlink (3) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Bernhard Schlink
Bernhard Schlink es un gran retratista de las grietas de la historia de Alemania y, por ende, de las de la Europa de los siglos XX y XXI. Con el foco puesto en lo personal, Schlink muestra cómo la historia atraviesa los rincones más íntimos de las familias y las personas, con profundidad y de forma deslumbrante.
Irene Vallejo, filóloga y autora de 'El infinito en un junco' o 'Manifiesto por la lectura', entre otros, habla con el autor alemán sobre 'La nieta', libro en el que reflexiona sobre las heridas todavía abiertas de la reunificación y de los retos del presente.
-- Bernhard Schlink (Bielefeld, 1944) es jurista y vive entre Berlín y Nueva York. Anagrama lo incorporó al catálogo en 1997 con 'El lector', que dos años antes fue saludada como un gran acontecimiento literario, traducida a 39 idiomas y llevada al cine, y que se convirtió en un extraordinario bestseller internacional, un clásico moderno. 'La nieta' es su última novela, publicada en castellano con traducción de Daniel Najmías en 2023. -- Espacio cedido para la grabación por Room Mate Hotels Subtítulos del vídeo: Daniel Najmías --
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