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Enrique Sordo (Traductor)
ISBN : 8435018415
Editorial: Edhasa (04/11/2002)

Calificación promedio : 3.29/5 (sobre 12 calificaciones)
Resumen:
NUEVO FORMATO DE BOLSILLO: Acaso la mejor novela catalana del siglo, ésta fue publicada en 1962 y profusamente traducida y reeditada. En ella, la sencilla historia de una mujer se carga de una profunda significación al condensar la evocación de toda una forma de vida que agoniza.
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Críticas, Reseñas y Opiniones (5) Añadir una crítica
MarioG17
 11 febrero 2020
«Claro que era verdad, como mi padre siempre decía, que yo había nacido exigente…, pero lo que a mí me pasaba es que no sabía muy bien por qué estaba en el mundo», dice Mercè Rodoreda en La plaza del diamante a través de la protagonista. El pasado 10 de octubre se cumplieron 111 años del nacimiento de la escritora catalana, que estuvo en este mundo para dar a luz obras literarias como la que ahora nos atañe.
La plaza del diamante, publicada originalmente en 1962, se presenta en esta edición más reciente de Edhasa y traducida por Enrique Sordo como una obra, quizás no la más célebre de Rodoreda, pero sí una de las más reconocidas. Con La muerte y la primavera como obra magna de esta autora y otras de magnífica calidad como Cuánta, cuánta guerra, Rodoreda pone el foco en esta novela en su protagonista, Natalia, aunque más conocida como Colometa.
Narrada en primera persona, la novela comienza hablándonos de Colometa y de cuando conoció al que más tarde sería su marido. Con su madre muerta y su padre casado de segundas y sin apenas relación con ella, Colometa se rinde a un muchacho aparentemente afable que conoce. Pronto, el lector se irá dando cuenta de cómo trata este hombre a Colometa, llegando a levantarle la mano en actitud de pegarle poco después de conocerse y maltratándola psicológicamente también desde antes de casarse.
Con el paso de las páginas, la narración se apacigua y la relación se vuelve rutinaria, con menos referencias a este maltrato, desarrollando la vida de esta pareja que va saliendo adelante con un hijo, una hija y un criadero de palomas. Todo parece ir bien hasta que llega la Segunda República y el marido de Colometa se compromete con el nuevo gobierno. A partir de aquí, la narradora dará un salto temporal hasta la Guerra Civil española, que obligará al marido de Colometa a ir al Frente de Aragón, donde morirá más adelante.
Colometa y sus hijos vivirán penurias y miserias por culpa de la guerra, mientras que el lector podrá contemplar con el paso de los capítulos cómo la tristeza se pasea por la novela, escondida en personajes como Mateu, un amigo de la familia, que se marcha al mismo frente a defender la República, previendo su derrota.
La segunda parte de la novela está anegada de emotividad al tomar un cariz desolador, y las últimas cien páginas son de una tristeza destacable. Con la miseria de la guerra comiéndose los cimientos de sus vidas, Colometa lo pasará mal sin poder alimentar a sus hijos y culpando a la guerra de haber separado a una familia que, mejor o peor, iba saliendo adelante siendo relativamente feliz y manteniéndose unida. La desesperación se entrelaza con la ayuda desinteresada de otros en un paisaje de guerracivilismo que generó pobreza y hambre.
La plaza del diamante existe y está en Barcelona, ciudad natal de Rodoreda y en la que se desarrolla la trama de la novela. Ese es el escenario donde se mueve Colometa y por donde en su día también se movió Rodoreda para luego escribir esta novela. La muerte y la primavera es un emblema de las literaturas catalana y española, y no es para menos. Sin embargo, La plaza del diamante tiene ese encanto narrativo con el eco de la Guerra Civil de fondo y una historia trágica que conmueve al lector.
Esta es una novela que, pese a no ser la más conocida de Rodoreda, está infravalorada, por su incalculable valor humano y sentimental que la historia y los personajes transmiten en sus páginas.
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pasiondelalectura
 21 octubre 2018
La plaza del Diamante es una obra maestra y es arduo escribir un billete sobre una obra tan rica y compleja.
En todas las obras de Rodoreda la protagonista tiene un vacío existencial, encontrándose abandonada de todos y sin una función concreta.
La plaza el Diamante (1962) la escribió en Ginebra en 1960, durante el exilio; la novela se considera como la obra más importante de la narrativa catalana de la posguerra, ambientada en el barrio popular de Gracià en Barcelona; es una novela histórica, psicológica, costumbrista y universal que da para varios niveles de lectura, con muchas metáfóras y simbolismos.
El libro corresponde a una estructura de Bildungsroman o novela de formación porque seguiremos paso a paso el destino de Natalia desde su formación individual y luego colectiva (relacionada con un tiempo histórico dramático) hasta la madurez y una metamorfosis. La novela versa sobre el aislamiento, la soledad y el silencio de una mujer de esa época y en esas condiciones.
LA NOVELA : la novela tiene una estructura circular porque comienza y termina en la plaza del Diamante, una plaza del barrio de Gracià (erigida sobre un terreno comprado en 1860 por un joyero). La plaza es una metáfora de libertad para Natalia, una chica como tantas, de clase obrera cuya vida y esperanzas fueron destrozadas por la Guerra Civil. Natalia va a pasar de la potestad del padre a la potestad de un marido que la aniquila totalmente, robándole hasta el nombre decidiendo que se llamará Colometa (diminutivo de coloma o paloma pequeña en catalán).
Natalia vive con su padre y la segunda esposa de éste, trabaja en una pastelería hasta que conoce a Quimet en la fiesta de San Juan en la plaza del Diamante. A partir de este encuentro, Quimet decide de todo, la aniquila como persona y la llama Colometa o María. La pareja tendrá dos niños y vive bien aunque Quimet es algo desaprensivo y soñador, violento y tiránico en su hogar, es el reflejo del rol paternalista. Quimet sueña hacer fortuna con la crianza de palomas y toma para ello parte del espacio de libertad que tenía Colometa en el terrado de su apartamento y decide construir allí un palomar. Las palomas invadirán el espacio de Colometa que comienza a odiarlas. Estas palomas en el relato son un símbolo (entre otros tantos símbolos como el color azul, las flores, el gato de la suegra, los lazos de la suegra, el embudo etc). Las palomas aquí tienen un símbolo de sujeción y de fragilidad pero no de libertad porque están enjauladas exactamente como Colometa. La construcción del palomar es otro elemento simbólico que supone un microcosmos social donde todas las clases están representadas por tantos estilos de palomas diferentes.
La actitud de rechazo de las palomas será la primera rebeldía de Colometa y un paso hacia su madurez y la recuperación de una identidad.
Quimet partirá a la guerra y no volverá como muchos, dejando una viuda y dos niños totalmente desamparados. Es tal la miseria de Colometa que la pobre mujer piensa envenenar a sus hijos con aguafuerte y luego suicidarse, pero un tendero del barrio que la conocía bien a última hora le tiende la mano y le propone primero ayuda y luego matrimonio. Es un matrimonio blanco porque el buen hombre ha quedado lisiado después de la guerra.
Gran parte de la novela funciona con un monólogo interior donde Colometa habla y comenta su vida de manera simple, casi simplona, pero sincera e inocente; los años se suceden desde antes de la Segunda República (capítulos I a XVII), pasando por la Guerra Civil (capítulos XVIII a XXXII) hasta la posguerra (capítulos XXXIII a XLIX) . Es más o menos de los años 1928 a los 50 y tantos.
Los espacios domésticos de Natalia/Colometa son cerrados contrastando con los espacios masculinos que son abiertos. Colometa circula primero en el apartamento del padre y la pastelería donde trabaja, luego en el apartamento de Quimet, luego en el apartamento donde ejerce de criada para terminar en el apartamento de su segundo marido.
Las calles en la novela (Colometa tiene miedo de la calle Mayor) son metáforas de cierta fuerza social que le impide avanzar en la vida. al principio de su vida Colometa tiene miedo de los espacios abiertos y se confina en sus cuatro paredes. En cambio en el período de su madurez su agorafobia se transformará en claustrofobia y elle busca los parques y jardines abiertos y con flores (pasión de Rodoreda).
Al final de la novela Natalia está preparada para reconstruír su personalidad y parte a visitar los lugares donde vivió armada de un cuchillo que simboliza la ruptura con lo anterior. Así, dará un alarido descomunal como para romper el silencio y la pasividad de su pasado.
Una obra de una gran riqueza interpretativa que con tanto simbolismo me recuerda lo mejor de la obra de la escritora chilena María Luisa Bombal una contemporánea (1910-1983).
Enlace: https://pasiondelalectura.wo..
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sgonzarribas
 26 diciembre 2019
La forma de ver la vida de Natalia, personaje principal de la historia, la manera tan personal que tiene la autora de acercate a sus sentimientos y pensamientos, como evoluciona el personaje casi sin darte cuenta siendo alguien totalmente distinto del principio hasta el fin, hace que considere la "Plaça del Diamant" una de las lecturas obligatorias para cualquier amante de la literatura. Hay tantos detalles, metáforas, simbolismos, que cada frase utilizada es digna de ser analizada. Es la historia de una chica normal, como cualquiera de la época, con una historia muy normal de aquellos años, hasta que te das cuenta que tanta normalidad enmascara una realidad que envuelve a la protagonista en un laberinto de difícil salida.
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raxel92
 17 febrero 2018
Esta es la historia de Natalia, una joven y humilde barcelonesa. En el momento en el que la conocemos, aún es una adolescente que vive los últimos años “buenos” antes de la inevitable guerra civil española. Tiene a sus amigos y a su noviete, todo parece que marcha bien, que su única preocupación es casarse, formar una familia y hacerse con una buena casa donde criar a sus futuros hijos. Pero aparece en escena Quimet, el joven que conseguirá robarle el corazón; así que nada, deja al otro chiquillo y decide empezar una vida junto a él. Una decisión crucial. Quimet, desde el minuto uno, la bautiza con el apodo de Colometa, su nuevo nombre. Natalia deja de existir para dar paso a esta nueva mujer, quien será una sombra de lo que fue. Vive como cree que debe, hace lo que considera correcto, cuida de su marido, tiene hijos, lleva la casa, intenta que todo esté en orden y limpio, a pesar del nido de palomas que debe aguantar en el tejado (idea de su querido marido)… Vamos, todo un chollo. Se suceden los años, llega la guerra civil y Quimet deja el hogar como tantos otros. Penurias, hambre, supervivencia en estado puro…, un ambiente nada acogedor que consigue una verdadera evolución de nuestra Colometa. Ya no es aquella niña sino una mujer con arrugas, con experiencia y con una fuerza que no sabía que tenía...
[Más en el enlace]
Enlace: http://labibliotecaderachel...
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Mundosconsolapas
 15 abril 2020
Este libro me lo tuve que leer para el instituto y, aunque no tenía muy buenas expectativas me acabó tocando muy a fondo. Es denso de leer y las descripciones son muy detalladas y eso hizo que me quedara atascada más de una vez, pero consiguió sacarme decenas de lágrimas en todo momento.
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Video de Mercè Rodoreda (1) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Mercè Rodoreda
Con motivo de la exposición El exilio republicano de 1939, ochenta años después, la Biblioteca Nacional de España organiza bajo el título Las que se fueron una mesa redonda sobre las mujeres en el exilio. En ella participan Mercedes Gómez Blesa, José Luis Ferris y modera Mª Ángeles Cabré.
Durante la Guerra Civil, muchas escritoras españolas, María Zambrano, Mercè Rodoreda, María Teresa León, Luisa Carnés o Rosa Chacel; optaron por el exilio. Algunas de ellas se marcharon solas, otras acompañadas por maridos escritores o artistas. Algunas cruzaron la frontera francesa y se quedaron en el país vecino, mientras otras viajaron hasta países transatlánticos. Hubo quien regresó temprano, quien tardó en regresar y quien murió en su país de adopción sin saborear el final del franquismo. En sus respectivos destinos, casi siempre transitorios, escribieron testimonios del desarraigo y valiosas obras tanto del pensamiento como de la literatura de ficción. Han sido bautizadas con el nombre de “El exilio violeta”.
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