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Crítica de pasiondelalectura


pasiondelalectura
21 octubre 2018
La plaza del Diamante es una obra maestra y es arduo escribir un billete sobre una obra tan rica y compleja.

En todas las obras de Rodoreda la protagonista tiene un vacío existencial, encontrándose abandonada de todos y sin una función concreta.

La plaza el Diamante (1962) la escribió en Ginebra en 1960, durante el exilio; la novela se considera como la obra más importante de la narrativa catalana de la posguerra, ambientada en el barrio popular de Gracià en Barcelona; es una novela histórica, psicológica, costumbrista y universal que da para varios niveles de lectura, con muchas metáfóras y simbolismos.

El libro corresponde a una estructura de Bildungsroman o novela de formación porque seguiremos paso a paso el destino de Natalia desde su formación individual y luego colectiva (relacionada con un tiempo histórico dramático) hasta la madurez y una metamorfosis. La novela versa sobre el aislamiento, la soledad y el silencio de una mujer de esa época y en esas condiciones.
LA NOVELA : la novela tiene una estructura circular porque comienza y termina en la plaza del Diamante, una plaza del barrio de Gracià (erigida sobre un terreno comprado en 1860 por un joyero). La plaza es una metáfora de libertad para Natalia, una chica como tantas, de clase obrera cuya vida y esperanzas fueron destrozadas por la Guerra Civil. Natalia va a pasar de la potestad del padre a la potestad de un marido que la aniquila totalmente, robándole hasta el nombre decidiendo que se llamará Colometa (diminutivo de coloma o paloma pequeña en catalán).

Natalia vive con su padre y la segunda esposa de éste, trabaja en una pastelería hasta que conoce a Quimet en la fiesta de San Juan en la plaza del Diamante. A partir de este encuentro, Quimet decide de todo, la aniquila como persona y la llama Colometa o María. La pareja tendrá dos niños y vive bien aunque Quimet es algo desaprensivo y soñador, violento y tiránico en su hogar, es el reflejo del rol paternalista. Quimet sueña hacer fortuna con la crianza de palomas y toma para ello parte del espacio de libertad que tenía Colometa en el terrado de su apartamento y decide construir allí un palomar. Las palomas invadirán el espacio de Colometa que comienza a odiarlas. Estas palomas en el relato son un símbolo (entre otros tantos símbolos como el color azul, las flores, el gato de la suegra, los lazos de la suegra, el embudo etc). Las palomas aquí tienen un símbolo de sujeción y de fragilidad pero no de libertad porque están enjauladas exactamente como Colometa. La construcción del palomar es otro elemento simbólico que supone un microcosmos social donde todas las clases están representadas por tantos estilos de palomas diferentes.

La actitud de rechazo de las palomas será la primera rebeldía de Colometa y un paso hacia su madurez y la recuperación de una identidad.

Quimet partirá a la guerra y no volverá como muchos, dejando una viuda y dos niños totalmente desamparados. Es tal la miseria de Colometa que la pobre mujer piensa envenenar a sus hijos con aguafuerte y luego suicidarse, pero un tendero del barrio que la conocía bien a última hora le tiende la mano y le propone primero ayuda y luego matrimonio. Es un matrimonio blanco porque el buen hombre ha quedado lisiado después de la guerra.

Gran parte de la novela funciona con un monólogo interior donde Colometa habla y comenta su vida de manera simple, casi simplona, pero sincera e inocente; los años se suceden desde antes de la Segunda República (capítulos I a XVII), pasando por la Guerra Civil (capítulos XVIII a XXXII) hasta la posguerra (capítulos XXXIII a XLIX) . Es más o menos de los años 1928 a los 50 y tantos.

Los espacios domésticos de Natalia/Colometa son cerrados contrastando con los espacios masculinos que son abiertos. Colometa circula primero en el apartamento del padre y la pastelería donde trabaja, luego en el apartamento de Quimet, luego en el apartamento donde ejerce de criada para terminar en el apartamento de su segundo marido.

Las calles en la novela (Colometa tiene miedo de la calle Mayor) son metáforas de cierta fuerza social que le impide avanzar en la vida. al principio de su vida Colometa tiene miedo de los espacios abiertos y se confina en sus cuatro paredes. En cambio en el período de su madurez su agorafobia se transformará en claustrofobia y elle busca los parques y jardines abiertos y con flores (pasión de Rodoreda).

Al final de la novela Natalia está preparada para reconstruír su personalidad y parte a visitar los lugares donde vivió armada de un cuchillo que simboliza la ruptura con lo anterior. Así, dará un alarido descomunal como para romper el silencio y la pasividad de su pasado.

Una obra de una gran riqueza interpretativa que con tanto simbolismo me recuerda lo mejor de la obra de la escritora chilena María Luisa Bombal una contemporánea (1910-1983).
Enlace: https://pasiondelalectura.wo..
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