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Críticas sobre Lectura fácil (10)
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mifuga
 15 marzo 2021
Lectura fácil se crea en los años sesenta como método literarario para acercar los clásicos de la literatura a las personas con discapacidad intelectual, así como a los lectores con dificultades de comprensión lectora. Ese es el título que Cristina Morales le ofrece a su criatura, ganadora del Premio Herralde de Novela de 2018 y del Premio Nacional de Narrativa de 2019. La crítica define a esta joven escritora como: "Tan incorrecta políticamente como divertida, tan transgresora como desternillante, visceral, combativa, brutal y al mismo tiempo tierna " (Rosa Martí, Esquire).
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La novela está protagonizada por cuatro mujeres: Nati, Patri, Marga y Àngels. Todas ellas con distintos grados de discapacidad intelectual y una, siguiendo el Método de lectura fácil, lo que da sentido al título. Lo que en un primer momento puede resultar incapacitante para su expresión, resulta revelador, ya que todas ellas señalan, hablan y opinan sobre lo que piensan y sienten, sin ningún pudor y sin ningún tapujo, dando lugar a una historia cruda, que tiene mucho de tragicomedia en la que uno, en ocasiones, se siente un poco mal por reír. Expresan todo lo que, por educación, muchas veces, nos callamos. Y lo hacen con frescura, con rabia, con resignación, con fuerza, en una suerte de escritura automática, muy particular ya sea desde su móvil o a través de las declaraciones ante una jueza, en un fanzine o en las actas de sus reuniones anarquistas, haciendo de ello todo un ejemplo de rebeldía.
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Los mal llamados durante años "subnormales", "idiotas", "mongoles", estigmatizados en sus pueblos y mirados con cierta pena y algo de rechazo por sus convecinos, demuestran que tienen un pensamiento claro, no uno, muchísimos, y un ardiente deseo de libertad, del que se les ha privado por su propio bien, sin tener en cuenta realmente el bienestar del individuo. Ellas desean gozar de la vida, de los placeres sencillos como una caña en un bar, sin falsear las facturas cambiándola por un refresco, desearse y poseerse, porque el amor y el sexo también son realidades que no es posible extirpar y, sobre todo, recuperar una dignidad que les ha sido arrebatada.
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Beatriz_Villarino
 02 septiembre 2020
Lectura fácil es un título engañoso; se lee bien, en eso no hay problema. No hay palabras difíciles, no hay metáforas complicadas, no hay términos especializados al alcance de unos pocos. En ese sentido es un libro de lectura fácil. Lo complicado aparece en el fondo, cuando se quiere profundizar en lo que piden las cuatro protagonistas. Lo complicado está señalado en la propia portada, en el subtítulo, que es de mayor tamaño que el propio título: NI AMO, NI DIOS, NI MARIDO, NI PARTIDO NI DE FÚTBOL. Aquí está el contenido y aquí está el problema, porque la sociedad está conformada según una estructura más o menos rígida pero totalmente inflexible. Lo lógico es que todos se atengan, incluso disfruten, a las normas que obligan a determinados comportamientos en determinadas situaciones. Normas que, por otro lado, siguen siendo patriarcales. Así que si eres mujer lo tienes más difícil, si eres discapacitado también se complica la vida, si seres discapacitada, mujer y además bisexual está claro que supones una lacra a la que hay que ocultar para que el perfecto organigrama social siga su curso. No importan los sentimientos de la afectada, que por otro lado, si es discapacitada no serán muchos.

Con este sarcasmo y dureza hacia la sociedad actual está escrito Lectura fácil. Cristina Morales se apoya en cuatro discapacitadas con diferente disfunción intelectual para que nos acerquen el punto de vista que otras personas, no preparadas para vivir independientemente, tienen del funcionamiento de distintas instituciones. En el análisis de estas cuatro familiares vamos viendo sus gustos, sus necesidades, sus sentimientos y las coacciones que deben sufrir desde que son diagnosticadas.

Las cuatro se expresan libremente; irónicamente, al ser discapacitadas no entienden de eufemismos, así que el lenguaje utilizado por todas ellas es directo, tanto que a veces golpea con fuerza para que paremos a tomar aire y reflexionar.

En Lectura fácil encontramos una crítica a la democracia, sistema que pone en marcha un excesivo paternalismo, para que todos se adapten fácilmente a lo considerado “normal” «¿Por qué crees tú que al público se le debe enseñar a mirar? ¿También tú crees que la enseñanza es algo inocente? ¿También […] crees en la alfabetización al margen de la politización emancipadora?». Y está claro que los que no tienen un coeficiente intelectual estándar no pueden adaptarse fácilmente a las normas estándar. En este sentido las cuatro protagonistas contradicen, desde su posición, al sistema sociopolítico. Ángels tiene un 40% de discapacidad, ha leído el manual Lectura fácil y, siguiendo al pie de la letra sus indicaciones, está escribiendo una novela autobiográfica desde el WatShap. Patricia tiene un 52% «y subiendo porque aunque estoy bastante buena por un trastorno alimentario adolescente y […] trastorno del lenguaje, tengo un poco de esclerosis tuberosa en el lóbulo frontal y otro poco en los ojos». Marga, con un 66% de discapacidad intelectual, se ha dado cuenta de que no es normal y eso le ha hecho caer en una fuerte depresión que la obliga a tomar pastillas. Nati tiene un 70% a raíz de un accidente que sufrió en la universidad, a punto de obtener el doctorado.

Las cuatro son primas, además Nati y Patri son hermanas. Desde la niñez, excepto Nati, pasaron un calvario por centros para discapacitados, separadas de los pocos familiares que tenían, y de su pueblo.

Ahora han conseguido vivir organizadamente en un piso tutelado, cada una ayudando en lo que puede, hasta que Marga cree que debería salir de allí para estar con gente “normal” con la que realmente se pueda integrar y la haga ser más espabilada. Así que se va del piso y recala en una reunión de okupas, que la ayudan a entrar en otro «todo lo que quiero es no vivir más con estas tres retrasadas que me están volviendo a mí todavía más retrasada, porque tener esta depresión y darme cuenta de las cosas (o darme cuenta de las cosas y por tanto tener esta depresión) es lo mejor que me ha pasado en la vida». Pero Marga supone otro problema para esta sociedad que quiere integrarla. Tiene un apetito sexual increíble y, al igual que pusieron a dieta estricta a Ángels para que no comiera tanto, quieren esterilizar a Marga para que aplaque esta necesidad. En las declaraciones del «proceso de solicitud de autorización para la esterilización de incapaces» vemos la falta de libertad y el acoso al que son sometidas por parte de las instituciones «no solo viene a nuestra casa sino que pregunta por nosotras en el barrio, le pregunta al chino de abajo, les pregunta a los vecinos y pregunta en el centro cívico».

También podemos intuir la falta de profesionalidad con la que se diagnostican algunas “diversidades” o superponer al bienestar del discapacitado el ahorrar un dinero a las entidades autonómicas, «y por su desidia hacia el bien común le pusieron a la Marga un porcentaje más bajo del que le correspondía y […] en vez de su integración […] favoreciendo su marginación, que es lo contrario a la inclusión, lo contrario al bienestar y lo contrario a la democracia».

Lectura fácil es difícil; está escrita desde diferentes formatos, de manera que constituye la exposición de un yo narrativo que se acerca al yo ensayístico, reflexivo, desde variados discursos. La carga discursiva poética de Ángels, la lógica teórica de Patri, la exegética de Nati y la primaria de Marga consiguen que la novela genere una nueva especialidad de narración autorreflexiva, que va cuestionando a posteriori lo expuesto en el discurso, «¿Qué ahora la Marga en vez de 66% tiene un 86% de minusvalía porque no se puede preñar […] y entonces hay que “discapacitarla” o “diversificarle” el “chirri”? ¡Pues se le discapacita, se le diversifica y “pa” su casa con doscientos euros más de pensión al mes!».

Al tener las protagonistas un grado más o menos elevado de discapacidad, sus pensamientos no forman parte de lo que entendemos los “capacitados” por sociedad sino que se construyen en el terreno de lo discursivo, de lo ficticio, aunque la finalidad principal sea profundizar en la crítica al sistema social real.

La novela de Ángels constituye un texto metaliterario sobre cómo escribir, es una literatura que trata de sí misma, de modo que se convierte en narrativa metaficcional que pasa a ser performativa en los saltos temporales, en las digresiones que convierten el decir en hacer, «esto es una digresión» «esto se hace siempre en los libros para que los lectores se enteren mejor».

El humor inocente preside las páginas de la novela de Ángels, lo vemos en la polisemia «oraciones significa frases, no oraciones de rezar», en el empleo del género lingüístico «aunque se diga solo lector […] pude ser una mujer», o en la comprobación de definiciones «rebeldía es cuando no estás de acuerdo con una norma y te la saltas […] Soy una escritora rebelde». Y a través de este humor nos adentramos en la tristeza de quienes no pueden tomar iniciativas, de quienes no tienen derecho a la queja, a la disconformidad, de quienes deben obedecer bajo amenazas, de quienes temen a las represalias. Nos adentramos en una sociedad que no es perfecta y además es especialmente cruel con aquellos que no se ajustan al patrón, aunque se empeñe en aparentar que es políticamente correcta.

Mediante las diferentes perspectivas de las protagonistas, la autora propone la dirección en la que leer la novela. La idea que desarrolla una de ellas se transforma en diferente por parte de otra, sugiriendo en esta cadena una transformación del sistema. La novela de Cristina Morales se traslada a la crítica social y nos la presenta desde la intención de conformar una construcción estética. El pensamiento de Morales está en el acoplamiento de los 4 juicios que son de una claridad meridiana aunque vienen, paradójicamente, de cuatro discapacitadas.

La hibridez de formas escritas: fanzine, novela, diálogo, declaración… supone algo que singulariza la narrativa actual posmoderna. Lo visible del mundo queda fraccionado y disperso entre verdades absolutas o relativas en las que la identidad de cada protagonista se disuelve en los reflejos que proyecta su espejo; reflejos de trasfondo epistemológico del hombre o la sociedad. Las verdades relativas conforman la oposición entre ficción – realidad. La intertextualidad establece relaciones con la realidad, por lo que desvela diferentes niveles de lectura. de esta forma, la crítica a la comercialización, a la mediatización social y a la vulgarización de la literatura para hacerla accesible a un público amplio se expone oculta en un pensamiento que sobrepasa el coeficiente intelectual pretendido, porque queda oculto en la ficción novelesca e impide la mímesis realista. Esto da como resultado la ironía carente de toda la ingenuidad expuesta en la que el lector, como interpretante de la lectura de ese mundo fantástico, irreal, es de gran importancia.

Lectura fácil es una novela totalmente actual, un híbrido que reivindica simultáneamente la metanovela, la autobiografía, la novela policíaca o el ensayo. Todos estos subgéneros tienen entidad propia, y al desarrollarse en cada trama forman parte de la trama general: el estado de una sociedad excesivamente normalizada en la que las diferencias a esa norma tienen poca cabida, no son bien vistas o, como mucho, a la larga resultan molestas. de este modo la ficción de Lectura fácil es mínima o lo menos llamativo; lo que leemos, sin apenas darnos cuenta, es un ensayo, o la crónica, de este mundo ininteligible del que formamos parte.

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RepellentBoy
 01 julio 2020
Nati, Marga, Patricia y Ángels son cuatro mujeres que tienen "discapacidad intelectual" y han pasado de vivir en una residencia donde eran cuidadas (y privadas de su total capacidad para tomar cualquier decición), a hacerlo en un piso tutelado. Sus vidas siguen siendo controladas por el estado y estas cuidadoras se encargan de controlar que no se "descarríen".

La historia me ha gustado un montón. Muy acertada la crítica tan cruda que hace a este tipo de residencias donde no se tienen en consideración los deseos de sus pacientes, como si fueran personas sin derecho a nada y todo se soluciona drogándolos con medicación. Atontándolos, los frenan y los controlan mejor. También se habla, aunque mas por encima de los problemas con la vivienda, y de las situación de los okupas en Barcelona.

Me ha gustado también mucho que las cuatro protagonistas tuvieran voces muy marcada y diferentes, pudiendo distinguirlas perfectamente. Todas con vidas y deseos muy diferentes, pero todas saben lo que quieren y lo que no quieren. Es bastante duro ver como su opinión no cuenta. No interesa. El final me ha parecido muy duro y triste. Me ha emocionado bastante, y no en el buen sentido. Aunque, imagino, es bastante realista.

Interesante el movimiento de "lectura fácil", un tipo de escritura orientada a que todas las personas puedan entender y acceder a la cultura por igual. Me parece una iniciativa importantísima y la desconocía. Aunque el libro no la cumpla al 100%, si que hay partes así.

La pega que le pongo a esta novela es que se me ha hecho algo larga y repetitiva. Creo que con la mitad de páginas se podría haber llegado a lo mismo sin resultar, en ocasiones, cansina y cargante.
Aún así, muy muy recomendable.
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vedacris
 03 octubre 2021
Hacía tiempo que, por casualidad, le había yo echado el ojo a esta novela. Esa portada con un texto tan rosa, pero con un mensaje tan contundente, me atrajo.

Al recibir su autora, Cristina Morales, el Premio Nacional de Narrativa 2019 gracias a esta obra concreta, ya no había excusa para enfrentarme a ella sin más demora.

Abrir este libro y leer la cita inicial, adelanta un poco el tono que nos va a acompañar en sus más de cuatrocientas páginas:

"Afirmo que la puta es mi madre
y que la puta es mi hermana
y que la puta soy yo
y que todos mis hermanos son maricones.
No nos basta con enunciar ni vocear
nuestras diferencias:
Soy mujer,
Soy lesbiana,
Soy india,
Soy madre,
Soy loca,
Soy puta,
Soy vieja,
Soy joven,
Soy discapacitada,
Soy blanca,
Soy morena,
Soy pobre."

María Galindo. "Feminismo urgente ¡A despatriarcar!". 2013

Efectivamente estamos ante una novela contra todo; irreverente, rebelde, mordaz, políticamente incorrectísima, feminista, defensora de la diversidad, con mucho humor, bien cargada de ironía y con un fondo de tristeza enorme. Una narración que pone contra las cuerdas a la doble moral existente en varios ámbitos de nuestro presente.

Barcelona 2018. Cuatro mujeres con discapacidad intelectual y parientas entre sí conviven en un piso tutelado de la Generalitat en el barrio de la Barceloneta. Sus grados de discapacidad son diferentes, así como sus edades y sus formas de ver la vida y enfrentarse a ella.

Nati, la más discapacitada de todas, es la que menos pelos tiene en la lengua. Una pensadora crítica y lúcida que es, quizá, la que más nos haga pensar a lo largo de toda la novela. Amante de los fanzines y la danza, es la antisocial, anticapitalista y feminista del grupo. La vamos conociendo a través de las largas disertaciones, en primera persona, que hay en toda la novela.

Patri, hermana de Nati, es una mujer miope, con logorrea, a la que conocemos a través de las declaraciones que hace en el juzgado por la solicitud de esterilización forzosa interpuesta por la Generalitat contra su prima Marga.

Marga es un personaje tierno que, a parte de la discapacidad, está incapacitada legalmente, tiene una conducta sexual desordenada (o no) y una depresión crónica debido a su "conciencia de discapacidad". Principalmente sabemos de ella a través de las actas de reuniones de un grupo de "Acción Libertaria" donde acude con la idea de Okupar una vivienda y abandonar el piso tutelado.

Àngels, prima de todas las anteriores, es tartamuda, obesa y la que tiene un porcentaje menor de discapacidad. Está escribiendo una novela con el método de Lectura Fácil, y es a través de dicha novela como conocemos partes de su vida.


A través de cada una de las voces, no solo conocemos a la que en ese momento habla, sino que nos vamos enterando también de datos imprescindibles de las demás. Vivimos con ellas sus revoluciones individuales y su lucha colectiva por tener una vida lo más normalizada e integrada en la sociedad posible, despues de pasar media vida en centros de internamiento. Sufrimos con ellas la opresión de un sistema que no sabe, o no quiere, darles la dignidad debida. Y nos frustramos con ellas -y con la lectura- cuando descubrimos en nosotras mismas alguna de las actitudes claramente condenadas en el libro.

Aunque el tema de fondo es la esterilización forzosa a la que se quiere someter a Marga, muchos y variados temas son los que se abordan en esta novela de forma directa y valiente: la política, el machismo, el capitalismo, la libertad sexual, las incongruencias de los activismos y, como no podía ser de otra manera, es una crítica feroz del trato que se le da a los enfermos mentales y personas con diversidad funcional en el actual sistema sanitario (y social) español. Es un grito contra la institucionalización sin control y la famacoterapia a discreción. Es un duro juicio contra la falta de autodeterminación que tienen estas personas aunque no estén incapacitadas legalmente. Una firme oposición a la infantilización y estigmatización de la discapacidad.


Es un libro que se lee bien y está muy bien escrito, con una diferenciación muy clara de las distintas voces y personalidades narradoras. Me he reído y también me ha entristecido. Utiliza una prosa accesible, aunque los monologos de Nati, la mayoría de las veces, son muy enrevesados (en cuanto a forma y vocabulario) y cuesta un poco más asimilarlos. Creo que le sobran algunas páginas, no porque no sea interesante lo que en ellas se narra, sino por reiterativas.

Me ha gustado bastante, pero es un libro difícil de recomendar, es muy crudo. Ahora me resulta más fácil comprender las diferencias tan abismales de amor-odio en las críticas que he escuchado/leído.
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crismonteoliva
 18 septiembre 2020
Existe en Italia una cadena de radio cuyo eslogan dice «para gente muy normal» (para más inri, en inglés, que en si en España nos quejamos del abuso de los anglicismos, lo de los italianos es ya, como diríamos por aquí, la repera). El mensajito, por más que lo haya escuchado mil veces, siempre me descoloca. ¿Qué quieren decir con eso de que solo ponen música para la gente muy normal? ¿Qué entienden ellos por gente normal? ¿Es solo la gente normal para ellos gente de bien? Y luego pienso: ¿qué tiene exactamente de bueno ser normal? ¿Y todo esto a qué viene?, os preguntaréis vosotros. Pues a que hace unas semanas leí Lectura fácil, la novela de Cristina Morales ganadora del Premio Herralde 2018 y por fin me he decidido a hablaros de ella.
Àngels, Nati, Marga y Patri son cuatro mujeres discapacitadas mentales en distinto grado y emparentadas entre sí que comparten un piso tutelado en primera línea de playa de Barcelona. Aunque la convivencia no siempre es fácil, las cuatro han conseguido vivir de forma prácticamente autónoma durante un tiempo. Cuando su libertad se ve en peligro por culpa de los informes negativos de las encargadas de la administración en vigilarlas, Marga decide que ha de encontrar una casa para ocupar ella sola. Para ello, contará con la ayuda de Nati, su prima más conflictiva, y de los componentes de un ateneo anarquista. Como es de esperar, los planes de Marga se acaban truncando en algún momento del proceso. ¿Conseguirán las primas seguir en su piso tutelado, a pesar de todo?
Esta es la historia de cuatro parientas tan distintas entre ellas como valiosas por sí mismas. La mayor de todas ellas es Àngels, una chica tartamuda que no tuvo problemas en vivir en los centros rurales y urbanos para discapacitados mentales hasta que allí empezaron a maltratar a sus primas. Àngels pensó entonces en cómo sacarlas a todas allí. Su plan, después de varios pasos previos, las llevó a todas a vivir en un piso tutelado del que pronto tal vez tengan que marcharse.
Pero antes de conocer a Àngels y su historia, conoceremos a Nati. Nati, el personaje que más páginas abarca de esta novela con sus memorias, sus argumentaciones y su rabia hacia el patriarcado, los fachas y todo lo que crea que oprime a la mujer, era una bailarina dedicada y una estudiosa a punto de acabar su doctorado cuando un misterioso incidente la dejó discapacitada. Desde entonces, cada vez que Nati se ofusca lo más mínimo, dos compuertas de cristal le tapan la cara y hacen que no pare de discutir con quien sea hasta que ella le apetezca terminar. Como bien dice su hermana, Patricia, es imposible discutir con Nati: ella siempre hará lo que sea por tener la razón. ¿Y la tiene realmente? Pues yo diría que aunque muchas veces se ponga un tanto pesada, buena parte de lo que Nati dice y escribe (en esta novela veremos también un original Fanzine hecho por ella), da, cuanto menos, para un buen rato de reflexión.
Patricia es la hermana de Nati. A ella la conoceremos, fundamentalmente, por las declaraciones que hace ante la jueza encargada de decidir si es necesario esterilizar o no a Marga. Patricia, que apenas puede ver por una enfermedad degenerativa, habla muy rápido y se altera con facilidad, lo que la lleva a llorar y a formar estropicios en la cocina. Como veremos en los episodios protagonizados por ella, Patricia quiere a sus parientas, pero también diría y haría cualquier cosa por quedarse en el piso tutelado.
De Marga sabremos tanto por lo que Nati cuenta de ella como por las actas de las descacharrantes sesiones que se celebran en el ateneo anarquista al que acude para pedir ayuda. Marga está deprimida desde que, no hace mucho en la narración, llegó a tener consciencia de su discapacidad. Harta de que no la dejen vivir su sexualidad (mucha) como ella quiere y de que los servicios sociales la controlen, decide ocupar un piso con todas sus consecuencias.
Y luego está Àngels, que ha decidido escribir una novela por el método de lectura fácil, un sistema de escritura que se emplea para las personas que tienen mermadas sus capacidades lectoras de forma temporal o permanente. Será a través de su novela cómo sabremos del pasado de las cuatro mujeres, de los sacrificios de la mayor de ellas y de su necesidad de buscar su lugar en una sociedad que intenta llevar al redil de esa idílica normalidad a todo el que es diferente.
Imagino que a estas alturas habréis leído ya todo tipo de opiniones sobre este libro, muchas de las mejores reflejadas en la megafaja que la editorial ha impuesto a la segunda edición de esta obra. Igual estáis ya hartos de leer que esta es una novela revolucionaria, necesaria tanto desde el punto de vista feminista como desde el de la revisión de las políticas actuales y de la sociedad en la que vivimos. Una novela que para muchos puede resultar incómoda, para otros, una revelación (ahí me incluyo: no voy a negar que esta obra me ha marcado) y para muchos una lectura para nada fácil, a pesar de su irónico título (todo un acierto, he de decir).
¿Por qué seguir entonces hablando de este libro? Porque verdaderamente lo merece. Este es un libro denso en contenidos que giran alrededor de la realidad de la sociedad española, en general, y de ciertos colectivos, en particular, lo que podría llegar a dar la sensación de que va a ser una lectura pesada. Y, sin embargo, para el lector ávido de buenas experiencias lectoras estoy segura que resultará todo lo contrario precisamente por estar también este libro lleno de elementos que lo hacen de verdad auténtico: distintas formas de mostrarnos, con la narración, la realidad de sus protagonistas; mujeres con personalidades muy marcadas que buscan, unas, encajar en esta sociedad que mete en el mismo saco a personas con distintas funcionalidades y los convence, en muchas ocasiones, de que tienen que aspirar a ser como la gente supuestamente normal; otras que quieren romper con la sociedad y vivir su propia vida; anarquistas más centrados en discutir entre ellos cualquier concepto antes de centrarse en los temas importantes por los que se reúnen; servicios sociales que ofrecen actividades dentro de lo políticamente correcto y se escandalizan cuando alguien se sale de sus normas establecidas y, sobre todo, montones y montones de momentos verdaderamente desternillantes que hicieron que durante unos pocos días me aferrara a las páginas de esta novela como Nati lo haría a una buena discusión sobre machirulos y fachas.
Lectura fácil, en definitiva, es una magnífica obra sobre cuatro mujeres esclavas de un sistema que apenas les deja libertad. Una novela sobre el derecho de cada persona a vivir su intimidad de la manera que le dé la gana, lo pernicioso que resulta lo políticamente correcto en numerosos aspectos de nuestra sociedad actual y lo mucho que nos queda por ganar en materia de igualdad. Una historia llena de fuerza, originalidad, autenticidad, risas y significado que no dejará indiferente a ninguno de sus lectores. Y tú, ¿a qué esperas para hacerte ya con tu ejemplar de Lectura fácil?
Por cierto, la gente normal no existe. Es una falacia inventada para que algunos se sientan tranquilos. Todos somos raros a los ojos de alguien. Y eso sí que está bien.

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Sergiols
 10 septiembre 2020
Me resulta complicado escribir una reseña de una novela de la que ya se ha escrito mucho y bien. Debo decir que escribo esta reseña de manera completamente visceral (como también es visceral la propia novela), pues acabó de terminar su lectura y no quiero reflexionar mucho antes de escribirla (espero que no provoque una reseña pobre o con falta de profundidad).
La novela trata de cuatro mujeres con distinto grado de discapacidad, las cuales nos relatan sus historias. Ahora bien, lo interesante es toda la crítica, columna vertebral de la novela, que despliega Cristina Morales contra numerosos frentes (machismo, fascismo, algún tipo de feminismo, capitalismo, anarquismo, al Estado, a la política, a la administración, etcétera). No deja, en definitiva, títere con cabeza.
Con todo, pienso que el mayor elemento criticado es el de la alienación de la sociedad, sociedad que es sumisa y cohartada de libertades. de hecho, el personaje de Marga, para mí el más entrañable y maltratado, es un caso evidente de esto: es quizá el personaje más revolucionario y libertario y al que, por ende, más ata en corto la administración o los sistemas sociales.
Si entramos en tema estilístico, tengo que reconocer que me ha maravillado. En primer lugar porque cada personaje cuenta con una forma narrativa distinta para contarnos su historia, algo complejo y que, creo, es un punto muy fuerte de la novela. Después, el estilo lingüístico, con un léxico muy coloquial, entendido esto como algo muy positivo, pues adapta la forma de hablar de una forma verosímil. Quizá con el personaje de Nati decide adoptar un lenguaje mucho más culto y complejo (algo que me ha recordado mucho a Mendoza y su detective) creo que es muy interesante porque rompe con los prejuicios que el lector pueda tener de un personaje con un alto grado de discapacidad intelectual.
Soy consciente de que me dejó muchas cosas sin comentar (incluso con un análisis al que se le puede dedicar mucho tiempo seguiría siendo insuficiente para abarcar esta novela). Solo puedo recomendar su lectura a todo el mundo y, por supuesto, dar las gracias a Cristina por este texto.
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Yannick
 17 agosto 2021
Una lectura diferente, no apta para cualquier lector/a. Por momentos desternillante y por momentos difícil de seguir. Eso sí, entiendo perfectamente el Premio Herralde de Novela que recibió la autora porque su capacidad para tratar con la discapacidad y la incapacidad (valga la redundacia), su talento para crear cuatro estilos narrativos completamente diferentes en cuanto a contenido y forma se refiere y que su lectura conjunta encaje sin problemas es impresionante.
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Pichi
 15 febrero 2021
Este libro me ha sorprendido gratamente. Nos muestra una temática que normalmente no es tratada dentro de la literatura actual. El formato también es muy interesante. Gracias Cristina por mostrarnoscotro tipo de literatura. Lo recomiendo para ver otro punto de vista.
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aituns
 20 octubre 2020
Cuatro parientas, cuatro personalidades dispares, cuatro grados diferentes de "discapacidad intelectual", cuatro formas de narrar el núcleo de la historia y la propia de cada una. Una okupación. Y, como dice la autora, un campo de batalla y un retrato de la sociedad contemporánea cuyo epicentro es, en ésta aventura, la ciudad de Barcelona. Son la Ángels, la Marga, la Patri y la Nati, unas cracks! .
Os lo súper recomiendo si os queréis reír una "jartá" y si os gusta la novela contemporánea.
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Tardesdelibro
 14 septiembre 2020
Estoy sorprendida con este libro, quizás por el desconocimiento que tenía del tema. de una manera original la autora nos adentra en una realidad cruda, contada de tal forma que te implicas y comprendes. Lectura recomendable para ser más solidario y abrir la mente.
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