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Celia Recarey Rendo (Traductor)Jorge Cano Cuenca (Traductor)
ISBN : 8491814124
Editorial: Alianza (28/02/2019)

Calificación promedio : 3.41/5 (sobre 29 calificaciones)
Resumen:
CIRCE. UNA HEROÍNA. UNA HECHICERA. UNA MUJER QUE ENCUENTRA SU PODER.CAERÁS BAJO SU HECHIZO.
En el palacio de Helios, dios del sol y el más poderoso de los titanes, nace una niña. Pero Circe es una niña rara: carece de los poderes de su padre y de la agresiva capacidad de seducción de su madre. Cuando acude al mundo de los mortales en busca de
compañía, descubre que sí posee un poder, el poder de la brujería, con el que puede transformar a sus rival... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (28) Ver más Añadir una crítica
Lawerson
 31 marzo 2019
La primera vez que me topé con Circe, después de que muchos lectores y lectoras de habla inglesa empezaran a hablar de él, me enamoré de su portada. Luego, su sinopsis me atrapó. ¿Una nueva historia donde la mitología era el pilar central de toda la trama? ¡Sí, por favor! Así que no tardó en estar dentro de mi wishlist. La verdad es que era un libro que no me atrevía a leer en inglés porque, bueno, ya de por sí no estoy aún familiarizada a leer en ese idioma, así que imaginaos si me lanzo dentro de un libro, donde ya de por sí la mitología tiene sus nudos y sus complicaciones, en inglés. No obstante, pronto también llegó la noticia de que, al fin, Circe iba a llegar a España gracias a AdN, ¡y qué ilusión! Así que, cuando me comentaron que estaban interesados en mandarme un ejemplar de promoción, ni lo dudé. Ese libro lo tenía que leer fuera como fuera. En mi cabeza ya tenía una visión de lo que me iba a encontrar: una aventura con acción a raudales, donde Circe tenía que luchar contra aquellos que siempre se han puesto en su contra, rebelándose de su padre y luchando por sí sola para conseguir justicia y libertad, todo al estilo de los libros de Percy Jackson. Desgraciadamente, no ha sido en absoluto así. Más bien un sueño o una fantasía, Circe es, en realidad, una obra histórico/biográfíca que se me ha hecho muy pesada y aburrida. Una completa decepción.
Usando una narración en primera persona sin dejar atrás la vida y visión de Circe, desde el primer momento se nota que es más la historia de la vida de ésta que otra cosa. Es por eso que, en los primeros capítulos, ya tenemos momentos lentos y densos sobre cómo era ella de pequeña, su relación con su madre, sus hermanos y hermanas, incluso con su padre, pasando con ella por una fase de abandono, de dolor y de estar aguantando pullas, insultos y desprecios por todos lados, una chiquilla inocente que, todavía, tiene mucho que aprender. En esos momentos, mi lectura era pausada, el montón de descripciones con el que la autora va adornar cada una de las páginas hacía que ricamente estuviera muy bien ambientado, sí, pero no lograba, aún, dar con algo interesante que me enganchara. Aunque la mitología es algo que va a estar presente en todo momento a raíz de las innumerables historias en las que Circe, indirectamente, se va a ver rodeada después de escucharlas en boca de otros, seguía sin congeniar con una trama que no avanzaba ni daba nada nuevo. Esos héroes mitológicos, los primeros, cobraban vida a raíz de anécdotas que los dioses escuchaban para luego contar entre risas y entre exagerados añadidos. Las primeras doscientas páginas van a ser, simplemente, ésto. Despertar con Circe, andar con ella por la playa, seguir escuchando las malas palabras que le llegaban de todos sitios. Empapándonos de una ambientación muy marcada por las costumbres que siempre han ido de la mano con esa mitología clásica que, de alguna manera, hemos estudiado o leído, donde las mujeres se siguen viendo como unas inútiles creadas solo para engendrar y engendrar a más hijos, sin más propósito que ese, pronto empecé a ver la realidad de un libro que, a esas alturas, se me estaba haciendo muy cuesta arriba por su poco entretenimiento, su nula acción, sin nada que cortase esa monotonía y con repeticiones, una tras otra, que estaban en cada paso que daba Circe por palacio y en su vida.
Si bien es cierto que, en algunos puntos, la autora ha sabido meter historias mitológicas bastante interesantes para que, de alguna manera, aprendas más sobre ello y profundices en sus nombres, criaturas y más, pensaba que, tras ese cambio tan brusco en los acontecimientos en relación a Circe y su vida, la cosa iba a cambiar. Cuán equivocada estaba. Se cambia de escenario, sí. Se deja atrás el palacio de Helios, dejamos de estar rodeados diariamente de esos titanes que no hacen más que poner en ridículo a los humanos entre jarra y jarra y dejamos atrás una familia que nadie desearía tener. Todo eso lo cambiamos por una isla solitaria sin más vida que unos animales salvajes. Sin embargo, todo lo que había antes, esa lentitud, repetición, esa monotonía y pesadez, se traslada con nosotros. Y volvemos a empezar. La lectura de este libro ha sido, para mí, una cuesta muy, pero que muy empinada. No pasa absolutamente nada en las más de cuatrocientas páginas que tiene el libro. Circe crece, pero los capítulos se resumen en andar sobre la hierba, adentrarse en el bosque, recoger plantas, descubrir los poderes mágicos de Circe, estar sola, llegar un barco, tener algo más de actividad, más historias que llegan de la lejanía sobre los siguientes heróes de la mitología, ahora se van otra vez, Circe vuelve a estar sola y se repite el ciclo. Una y otra y otra vez. Hasta el final. de vez en cuando hay alguna sorpresa escondida en la visita de Hermes y sus juegos, oculta tras un parón del exilio de Circe para visitar un reino lejano donde estaremos presente en otro de los grandes mitos que hemos oído por todos lados como es el del Minotauro y su famoso laberinto, o en la llegada de Odiseo. Pero no hay nada más, siempre sigue, el libro, el mismo patrón tedioso que no me ha enganchado en ningún momento. Es más, tal era la cantidad de repeticiones que había que, en más de una ocasión, estaba leyendo sin estar leyendo en realidad, mi mente en otra parte sin hacer caso a algo que, después, ni siquiera era importante para la trama del libro.
Mi principal problema ha sido ese, sobretodo, por pensar que iba a ser una historia épica. Pero la historia de Circe que se muestra en este libro es la misma historia que puedes encontrar si vas a la biblioteca y coges prestado un libro de mitología clásica sobre Circe. Nada novedoso. Eso es algo con lo que tampoco cuenta. Si estás familiarizado, más o menos, con el personaje de Circe, nada de lo que hay aquí te sorprenderá, todo te parecerá conocido. Así que no, aquí no hay una reinterpretación del mito de Circe como el que esperaba. No hay una aventura en la que embarcarse, no hay acción, ni representación de nada. Aquí hay una biografía que me ha costado horrores seguir por el puro aburrimiento que me estaba causando. Supongo que fue un error mío el pensar que me iba a topar con una historia similar a la que, siempre, nos tiene preparada Rick Riordan. Un viaje por los diferentes reinos, palacios y mares que ocupan el gran mundo de los dioses, luchas por allí, batallas por allá. Es que ni eso. Circe no participa en nada de lo que le cuentan salvo en esa ocasión con el Minotauro. Vivimos las guerras a lo lejos, de manera superficial, mientras los años pasan como los segundos en la vida de Circe. Conocemos datos a través de los hijos o conocidos de estos héroes que llegan a la isla y a la casa de Circe. Y, cuando llega Odiseo, ese personaje que promete unos acontecimientos de infarto, dinámicos y con movimiento, a mi pesar la historia se vuelve más soporífera si cabe. Te doy de comer, te doy de beber, te quedas una estación más mientras nos acostamos y piensas en tu mujer e hijo allí en Ítaca, comiendo y bebiendo y NADA MÁS.
Sí que hay dos cosas que me han gustado y es lo que han hecho que el libro no fuera un completo suspenso. Por un lado tenemos la prosa de Madeline Miller. Era la primera vez que leía algo de ella y me ha gustado mucho su manera de narrar. Lo hace todo con delicadeza, con una magia propia de la mitología, te da ese toque para que sientas que están ante héroes, dioses y diosas. Se ha notado muchísimo el gran trabajo que ha hecho a la hora de documentarse, siendo una conocedora de la mitología, capaz de contar mil y una historias y relacionar, con exactitud y sin fallos, quizás con algunas libertades, todo ese mundo legendario. Gracias a esto puedes indagar más dentro de todo este inmenso mundo, tienes una cercanía muy buena con la que ganarás conceptos, nuevas ideas y una nueva visión. Eso me ha gustado mucho. Lo otro es que, gracias a esas historias que contaban esos viajeros que llegaban a la costa de Eea y que justamente se relaciona con lo que os acabo de decir de la pluma y el conocimiento de la autora, el libro ha tenido algo de vida. Si no llega a ser por esos héroes y heroínas, arriesgando sus vidas para enfrentarse a criaturas marinas, al cíclope, a arpías y más seres de pesadilla, si no llega a ser por esos príncipe y princesas que van a por objetos de toda clase, codiciosos, y si no llega a ser por esos dioses y diosas, desde luego, el libro se hubiera hecho imposible de leer. Esos han sido mis momentos preferidos del libro que, aunque algunos se me hacían lentos, al menos dejábamos aparcada la rutina de la vida de Circe para ponernos, momentáneamente, en la piel de diferentes personajes como pueden ser Dédalo, Escila, el rey Minos, Jasón.... Sin embargo, tener de pasada estas historias y tener a Circe como punto central de todo, un personaje que tampoco es que sea la mar de interesante, no ha sido suficiente para mí.
Es por eso que, desgraciadamente, Circe se convierte en la gran decepción del año. Una historia en la que no pasa absolutamente nada salvo la narración de esas leyendas mitológicas de otros personajes, el libro es el día a día de Circe, un personaje que tampoco me ha dicho gran cosa, creando un libro aburrido a más no poder que no aporta nada interesante, ni nuevo, ni nada a lo que engancharse.
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Beatriz_Villarino
 11 noviembre 2019
Me gusta hablar con Amaya porque veo en sus razonamientos la sabiduría adquirida al estudiar otras culturas, la aceptación de todos los seres humanos como seres diferentes, la frialdad necesaria para tomar buenas decisiones y la ternura infinita con que las lleva a cabo.
Amaya me ha dejado este libro y, al terminarlo, me ha venido a la mente algo que leí y no llegué a entender hasta ahora: según el escritor y cineasta colombiano René Rebetez Cortez, «La ciencia ficción no es sólo un género literario, sino algo más: un estado de conciencia».
En Circe hay numerosos episodios que exponen el estado de conciencia social; sólo tenemos que asistir, horrorizados, a la tortura que los dioses le infligen a Prometeo. El espanto no viene tanto por el dolor sufrido, sino por cómo somos capaces de presenciar un suplicio constante, hasta el punto de sentirnos invulnerables al sufrimiento ajeno. Asimismo el encumbramiento de Glauco, un pescador convertido en dios, golpea la conciencia de todos los que pueden escalar socialmente y olvidan con rapidez sus raíces. O las mentiras, fruto de la desconfianza en nosotros mismos, que llegamos a utilizar para ascender en la sociedad. Los hermanos de Circe, Perses, Pasífae y Eetes, ocultan sus poderes a su propio padre, Helios, y a Zeus, por temor a ser castigados.
Prometeo, Glauco, Pasífae… todos forman parte de una mitología nacida hace miles de años, aunque reflejen la conciencia actual del ser humano; por eso son universales.
Madeline Miller, ha escrito una obra que encierra una serie de características distinguibles con facilidad: Con una narrativa sencilla aunque expectante, que nos recuerda en ocasiones a un cuento de aventuras por el héroe protagonista, la exaltación de la osadía o los cambios de suerte, la autora relata, entre otros, el viaje de Circe, convertida en Perses, por el estrecho de Mesina para llevar, con éxito, a Dédalo y su tripulación de vuelta a Creta «Los remeros se estremecían a causa del esfuerzo y del miedo, y los escálamos chirriaban a pesar de estar engrasados […] Ella golpeó la popa del barco. La cubierta reventó en astillas y un tramo de regala saltó por los aires […] pero lograron aguantar, y con cada momento que pasaba estábamos más lejos».
Está claro que la narración, presidida por seres fantásticos que conviven con humanos, se convierte en cuento maravilloso al exagerar las cualidades de algunos personajes, sobre todo los que rodean a nuestra protagonista para entorpecer constantemente sus actos, con prohibiciones o dificultades que extreman las características de un mundo sobrenatural: «Lo llamaban el monte Dicte. Ni siquiera los osos, los lobos o los leones se atrevían a transitar por él, solo las cabras sagradas, con sus enormes cuernos que se retorcían como caracolas.»
Pero aparecen monstruos que generan, como en un cuento de terror, acciones angustiantes en una atmósfera de inquietud que se traslada al lector aumentando su tensión, «Intenté retirar la mano, pero sus mandíbulas la tenían firmemente agarrada. Asustada, tiré. Los bordes de la herida se separaron y la cosa se deslizó hacia delante. Se agitaba como un pez en el anzuelo, y la porquería que soltaba llegó hasta nuestro rostro».
La novela recrea diferentes técnicas para completar la narración de un pasado, un presente y un futuro. Con las catáforas imprime expectación en el lector que, ávido de saber a quién se refiere la narradora o de qué aspecto trata, multiplica el interés por lo que está leyendo «Ella entró como una ola por mi puerta al siguiente anochecer; tenía los músculos de los hombros duros como piedras […] detrás de mí caminaba mi leona salvaje». Las prolepsis presentan una historia redonda del mito y satisfacen la curiosidad del lector que se entera de cómo termina, al tiempo que entiende cómo empezó todo gracias a las analepsis.
Con las digresiones sobre otros personajes o hechos secundarios, el entorno mitológico de Circe queda cubierto, pues consiguen que conozcamos a casi todos los que tuvieron contacto con ella, familiares, amigos o enemigos «Sabía que la amaba (a Penélope) desde el momento en que me había hablado de que tejía. Y, aun así, se había quedado, mes tras mes, y yo me había dejado engatusar […] todas aquellas noches en mi cama no habían sido más que sus mañas de viajero».
La narración está efectuada en primera persona por la propia Circe, de esa forma los sucesos adquieren verosimilitud ante el lector, sin que se dé cuenta de que, en ocasiones, la mitología está adaptada al nuevo contexto novelado. Es una metaliteratura, donde encontramos otra acomodación de la interpretación de los mitos.
Finalmente, al igual que en cualquier obra de ciencia ficción, el lector es capaz de adentrarse con Circe en realidades paralelas, como el océano más profundo o la burbuja que hace de la isla real Eea, donde se siente a salvo del peligro que supone su propia realidad. También Dédalo parte, en su caso, de la tecnología más rudimentaria para huir de su confinamiento. Consigue volar, ayudado por conocimientos científicos y plumas de animal, aunque su atrevimiento será castigado por los propios dioses. Esta nueva realidad, las profundidades del mar o el cielo surcado, no son sino deseos pasados de un hombre hechos posibles en un presente, desde la ciencia.
En la tortura eterna de Prometeo, en el cambio a humano de algunos inmortales o a dios de algunos hombres, observamos el interrogante que la autora imprime en los lectores sobre asuntos trascendentes para la humanidad, como el paso del tiempo, la vida o la muerte.
Esta incógnita está presidida por una atmósfera de ahogo, en el inexplicable temor que sentimos en el parto de Pasífae, quien da a luz al Minotauro, o en la muerte de Ulises causada por su propio hijo para conseguir que se cumplan las leyes del destino. Sólo la propia naturaleza será la encargada de actuar como salvaguarda a los asaltos sufridos por los demonios que nos atacan; por eso Circe necesitará el contacto con las flores, con la vegetación, para ser consciente de su poder, «Aprendí que el mejor momento para cosechar mis plantas era bajo la luna […] ese fue el instante en que me sentí bruja por primera vez».
Pues llegados a este punto, yo me pregunto, fruto de mi ignorancia, ¿no será la mitología, al menos, la antecesora de la ciencia ficción? Puede ser, o no, da igual. Lo importante es que Miller se adentra en el mito de Circe para modelarlo en su espacio ficticio y conseguir que la venganza de esta diosa sea el resultado del sufrimiento al ver constantemente destrozados sus sentimientos. Circe es un personaje atractivo, que ayuda sin temor a las consecuencias, que apuesta por la libertad, aunque ésta conlleve la soledad, antes que seguir soportando humillaciones; que se va formando como ser humano con tareas propias de hombre, como la lucha, y de mujer, como la maternidad; que es inconformista e incansable en su preparación. Nunca abandona; trabaja, estudia, experimenta, se equivoca una y otra vez hasta alcanzar la perfección, que irónicamente encuentra en la imperfección del ser humano.
Madeleine Miller expone las relaciones familiares, las intrigas de los poderosos, y la fuerza ingobernable femenina en un mundo de hombres, en dos historias diferentes aunque paralelas en el recorrido; con un ritmo narrativo ágil, entretenido, divertido a veces, duro otras.
No quiero desvelar el argumento literal de Circe, merece la pena disfrutar de él en todo momento, pero la historia recreada, de esta maga inmortal, es una clara metáfora de la historia de la mujer; la propiedad de un padre o de un marido, capaz de razonar aunque haciendo prevalecer los sentimientos en una aceptación incuestionable de la supremacía masculina, que ha pasado por constantes humillaciones para conseguir migajas de lo que ella creía amor, hasta llegar a autodespreciarse, «la pena que hace a las de nuestra clase preferir ser una piedra o un árbol en lugar de ser carne».
Sólo cuando la mujer es consciente de que no es tratada como ser humano, puede adoptar una postura calculadora que le permita ser libre para tomar las decisiones que quiera; puede prepararse para luchar y defenderse de quienes intentan atentar contra ella, física o mentalmente, y puede decidir a quién y cuándo amará, sin importar las consecuencias, sin temer al dolor o a la muerte; puede ser implacable con quienes pretenden victimizarla y desplegar toda la ternura y sacrificio necesarios para conseguir que alguien a quien quiere sea feliz. Porque quiere. Y es libre. «El dolor eterno a cambio de unos cuantos años más para tu hijo mortal […] —Estoy lista– dije».
¡Brindemos por esta mujer!

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Celeste_Cruz
 15 enero 2020
Circe es la hija del titán y dios sol, Helios, y de la ninfa Perse, hija del titán Océano. Sin embargo, desde pequeña será marginada por sus hermanos Perses y Pasífae así como por parte de su madre, pues carece de poderes y no tiene ninguna capacidad especial. Además, su voz suena diferente y tampoco comparte la belleza de sus progenitores, lo que hace que sea despreciada por unos y por otros. Junto a su hermano pequeño Eetes, el único que parece comprenderla y apreciarla de verdad, viaja a una pequeña isla del mundo humano. Cuando Eetes se va del palacio de Helios para gobernar y Circe se quede sola, esta acudirá a menudo a esa isla, lejos de los insultos de su familia. Será allí cuando un día aparezca Glauco, un joven y exhausto marinero del que, poco a poco, se enamorará. Pero Glauco es mortal, es un humano normal, por lo que, desesperada, Circe intenta convertirle en dios a toda costa. Será en ese instante cuando descubra que, a pesar de lo que parece, en realidad por sus venas sí que corre magia: la magia de la brujería. Consigue convertir a Glauco en dios pero pronto se da cuenta de que lo que el marinero sentía por ella era puro afecto, no amor de verdad. Por lo que, cuando este se enamora de la bella ninfa Escila y rechaza a Circe, ella, furiosa, decide echar mano una vez más de su magia y convertir a Escila en un monstruo marino insaciable. Cuando Circe confiesa este horrible acto, Helios, con consenso de Zeus y el resto de Olímpicos, la exilia a una isla llamada Ea. Será allí donde aproveche su soledad para perfeccionar su don y convertirse en una de las hechiceras más poderosas.
Si sois unos locos de la mitología como yo y os gusta leer las historias de los dioses como si fuera una novela, sin duda Madeline Miller es la autora más indicada. Lo cierto es que yo no conocía nada de Circe, solo que era una hechicera hija de Helios y poco más. Me sorprendió que la autora escogiera para su siguiente novela a un personaje tan poco conocido entre el público no experto en el tema, sobre todo teniendo en cuenta que su gran salto al mercado fue nada menos que con Aquiles y la guerra de Troya, historia muy famosa y con todo tipo de contenido multimedia. Por tanto, la curiosidad que me produjo la elección de personaje fue otro de los motivos que me impulsaron a leer la historia. Circe es la protagonista indiscutible, por lo que la novela está narrada en primera persona. Desde que la exilian en Ea, rodeada de sus animales salvajes como lobos y leones, podemos ver cómo este personaje se va desarrollando, madurando al pasar de ser una niña ingenua e inocente a una bruja en plena facultad de sus poderes. Una lección importante y que me gustó mucho es que si llega a ser tan poderosa no es porque sea una diosa y porque los poderes sean innatos en ella, sino porque pasa muchísimos años practicando, ensayando, estudiando sobre las diferentes plantas y sus propiedades. La inmensidad de su capacidad mágica no le es innata, sino que es fruto de su esfuerzo, fuerza de voluntad y tesón.
De la mano de Circe conoceremos a personajes muy importantes de la mitología griega como a Pasífae, su hermana, que os sonará por ser la legendaria reina de Creta y madre del Minotauro. Cuando a Circe se le perdone temporalmente el exilio para acudir a Creta a ayudarla con el parto, también conoceremos a Dédalo, el brillante artesano que construyó el Laberinto del Minotauro, y a su hijo Ícaro, el muchacho que voló demasiado cerca del sol con sus alas unidas por cera. También conoceremos, por supuesto, al rey Minos, el poderoso monarca de la isla. Otros personajes relevantes son Prometeo, al que Circe conoce cuando todavía es una niña puesto que asiste al castigo que le imponen los dioses por regalarle el fuego a los mortales; somos testigos del nacimiento del monstruo Escila que vive en el remolino de Caribdis y se alimenta de todos los barcos que pasan a su lado; también a Jasón y Medea, la hija de su hermano Eetes, cuando estos desembarquen en la isla de Circe para pedir ayuda; y, por último, nos encontramos con nuestro viejo amigo Ulises (Odiseo en la traducción) que también desembarca en Ea y, posteriormente, con su mujer Penélope y su hijo Telémaco.
Respecto a los personajes, la evolución de Circe es espectacular. Con el paso de los (muchos) años se vuelve más sabia y es capaz de aprender de sus errores. A pesar de su enorme poder, es una bruja sensata que sabe cuándo y qué batallas librar. Aunque toda esta sensatez desaparecerá cuando nazca su hijo, Telégono, por el que luchará sin importar las consecuencias de sus actos. En este sentido, se muestra la maternidad con sus pros y sus contras, llena de alegrías y se sufrimiento, no solo contando la parte buena de la misma. Madeline Miller nos presenta a la diosa, a la bruja, a la mujer y a la madre, incidiendo de una manera brillante en cada una de sus facetas. al igual que pasaba con Aquiles, la autora tiene una gran capacidad para humanizar a sus personajes, incluso a los dioses. Esto te permite empatizar con ellos y comprender el por qué de sus decisiones. A pesar de esto, aunque admiro el retrato que se hace de Circe, es una protagonista con la que no llegué a conectar. Circe en ocasiones me resultaba voluble e impulsiva, se dejaba llevar más por los sentimientos que por la razón. Sin embargo, esto a su vez significaba que en esos instantes era más humana que diosa, puesto que su exilio le permitió poder estar entre los humanos y conocerlos mejor, por lo que, si obviamos su poder, podía pasar por una mujer mortal. El otro personaje más relevante, desde mi punto de vista, en esta novela es el de Ulises. Como ya comenté en La canción de Aquiles, Ulises es un personaje que siempre me ha gustado. No obstante, siento que mientras que en la otra novela Miller mostraba la cara más amable, carismática y atractiva del héroe, en Circe nos describe la otra parte, la del soldado cruelmente astuto, sanguinario, egocéntrico, orgulloso y egoísta. Esto se va visualizando mientras él mismo cuenta sus propias heroicidades, pero es aún más evidente cuando sea Circe quien lo narre y quien tenga que dar una visión completa del verdadero Ulises. Esto me dejó bastante desconcertada porque parecían dos personajes diferentes, como si el Ulises de la canción de Aquiles y el de Circe fueran dos Ulises separados. También me gustaría destacar a Dédalo, puesto que es un personaje al que todos conocemos (o casi todos) y por primera vez, al menos yo, he podido leer al Dédalo más humano y no solo al genio que dejó boquiabierta a la Hélade. Por último me gustaría mencionar a Penélope por su fortaleza y su saber estar a pesar de las circunstancias y a su hijo Telémaco, un chico muy inteligente y con los pies en la tierra.
Madeline Miller no solo nos cuenta la historia de esta hechicera, sino que lo hace desde una visión evidentemente reivindicativa. Las mujeres en la Grecia Clásica siempre han sido representadas como las culpables de los males ajenos, sobre todo de los hombres, como seres egoístas, irracionales y que actúan de una manera impulsiva. Lo que sabemos de los grandes nombres femeninos (Helena, Afrodita, Medea...) son sus errores, que por su culpa se cometieron guerras y actos horribles. Lo que hace Miller es hablarnos de lo que hay detrás de esos actos, de por qué actuaron como lo hicieron. En Circe estas mujeres se representan, en efecto, con todas sus virtudes y defectos pero como bien nos retrata la autora, los actos que cometen se deben al rechazo que sufren, a que las ven como objetos de discordia y como máquinas de crear herederos que pueden ser usadas a placer, no como seres humanos. Por tanto, esta visión humanizadora que he comentado antes cubre a todos los personajes, a sus motivaciones, razones y vidas. Todas las mujeres que se comportan amoralmente lo hacen para sobrevivir en un mundo que es hostil para ellas. Esto se aprecia no solo en los personajes principales, sino, por ejemplo, en las ninfas que los dioses mandan a casa de Circe para que las meta en vereda porque son demasiado rebeldes.
Lo cierto es que la historia de esta novela me ha gustado por la forma en que la autora retrata a los personajes y esa parte de la mitología griega. Sin embargo, hay muchos puntos negativos para mí. El principal es que se me ha hecho lenta y pesada. Las primeras ciento cincuenta páginas (aproximadamente) las devoré de seguido porque estaba muy enganchada y quería saber más. Pero cuando es exiliada, todo se vuelve monótono y repetitivo. Es normal porque, al fin y al cabo, está sola y en una isla, por lo que no hay mucho que hacer. Pero creo que muchos capítulos en los que solo se limita a describir lo que hacía en su día a día y cómo recolectaba plantas para sus hechizos sobraban. Apenas hay acción, hay momentos muy específicos que se pueden contar como novedosos en la vida de soledad de Circe y eso hace que, como lector, termines aburriéndote de que no suceda nada interesante. Incluso la llegada de Ulises, que yo esperaba con ganas, termina tornándose repetitiva. Esto es comprensible porque, como ya he dicho, al estar exiliada no hay mucho que Circe pueda hacer ni mucha acción que contar, pero eso no quita que a veces resulte tedioso. En cuanto al final, a mi en lo personal me ha resultado desagradable. Sé que eso sucedió de verdad en la mitología y que, por lo tanto, era necesario incluirlo debido a que Miller hace lo posible porque sus relatos sean lo más veraces posibles a la historia y tenga poca licencias creativas, pero, de todas formas, a mi me repelió bastante.
Por último, comentar que la pluma de la autora es magistral como siempre. Es una gozada leerla, a pesar de lo dicho más arriba, y sin duda es una manera estupenda de conocer la vida de personajes míticos sin leer puros libros de mitología divulgativa. La edición de Alianza es una preciosidad. Es en tapa dura con sobrecubierta (que, además, brilla en dorado) y en la tapa, por dentro, tiene un mapa la mar de bonito. La edición de España es una verdadera gozada y encima a muy buen precio.
Es una obra muy buena para aprender sobre mitología de una forma amena y bien narrada. Pero si no te gusta la mitología no es un libro que vayas a disfrutar, debido a su lentitud, monotonía y carencia de acción la mayor parte de la novela.
Enlace: https://notodoesfantasia.blo..
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Suenosentreletras7
 28 febrero 2019
Hoy os traigo la reseña de Circe, escrito por Madeline Miller y publicado por Alianza de Novelas. El libro sale a la venta el 28 de febrero pero gracias a la editorial quien muy amablemente me ofreció esta lectura, he podido leer la galerada de la novela en primicia , así que muchísimas gracias por darme la oportunidad de conocer a Circe antes de hora^^ le tenía unas ganas enormes a este libro; soy una apasionada de la mitología en general y la griega siempre me ha fascinado. Es más, estudié la carrera de Historia en parte por la asignatura de Historia Antigua (Grecia y Roma). La autora se hizo muy famosa gracias a su anterior libro, La canción de Aquiles, pero a mi me llamaba más este, Circe, ya que es un personaje de la mitología bastante desconocido en comparación con otros Dioses como Zeus o Apolo, y tenía mucha curiosidad. ¿Me habrá gustado? Sigue leyendo.

En primer lugar quiero aclarar una serie de puntos:
1- Estamos ante un libro adulto, para nada juvenil. Hay escenas gráficas de violencia y hay escenas de violaciones, aunque estas no son explícitas, simplemente se dan a entender.
2- No es una novela de aventuras, no hay prácticamente acción durante toda la historia. Es una novela histórica contando un nuevo punto de vista sobre el personaje mitológico de Circe, es decir, un retelling histórico.
3- Circe no es una protagonista fácil. Es cruel, egoísta, celosa Una antiheroína.
4- La lectura es muy densa y si no te gusta la historia antigua o la mitología clásica, te vas a aburrir.
Quedando esto aclarado, voy a ir analizando la novela. Este libro nos cuenta la historia de Circe, una niña nacida de una nereida y de un titán: Helios, dios del sol y Perseis, una oceánide. Desde que nació, fue rechazada por sus padres, sufriendo continuas burlas tanto de ellos, como de sus hermanos y de los demás titanes, sus familiares. No nació con una belleza destacada y tenía una voz frágil y débil. Tampoco era poderosa ya que no podía hacer nada en comparación con su familia, simplemente era inmortal y se pasaba los dias postrándose ante su padre y humillándose intentando ganarse su favor. Pero todo esto cambia un día cuando es desterrada y enviada al exilio, a una isla llamada Ea. Allí Circe se las tendrá que valer por sí misma si no quiere volverse loca en la soledad de aquella isla remota sin la compañía de ningún mortal ni dios.
Lo que más me ha gustado del libro es el mismísimo personaje de Circe. Tiene una construcción y evolución impresionantes, desde el principio del libro hasta el final. La Circe que conoceremos al principio de la historia no tiene nada que ver con la Circe de la que nos despediremos al final. Y es que esta historia va justamente de eso: como Circe se encuentra a sí misma, cómo encuentra su propia voz y se vuelve poderosa gracias a su esfuerzo diario, constancia y perseverancia. Va superando las adversidades de su vida inmortal. Y esto tiene mucho mérito ya que Circe no lo tiene nada fácil. Nacida de Titanes e Inmortal, siente enseguida que no encaja en ese mundo, por lo que su exilio le parece una bendición. Circe tendrá que pasar por numerosas adversidades, la vida misma y lo que tenemos que soportar todos los mortales día a día: valerse por sí misma, descubrir la sexualidad y el amor, la soledad, la maternidad...y el hecho de ser mujer ya que daba igual que fueras Diosa, Titan o Mortal: ser mujer conllevaba ser vista como un trozo de carne dispuesto como un manjar para los hombres. Hay numerosas insinuaciones de violaciones como por ejemplo cuando se dice que las "ninfas son muy fáciles de atrapar." Y como cuando la hermana de Circe, Pasífae, le dice que "no sabes lo que he tenido que dejarme hacer por mi propio hermano." En este sentido es un libro muy feminista, ya que la autora nos hace testigos en primera fila sobre todo lo que tenían que aguantar las mujeres y todo lo que tenían que hacer para sobrevivir en un mundo patriarcal donde los hombres tenían todo el poder.
Como he comentado antes, hay violaciones y la propia Circe sufre una, pero no es una escena ni gráfica ni explícita, es más bien emocional pero igual de dura. En cuanto a la violencia, hay bastante y esta si que es bastante gráfica, como por ejemplo, la tortura de Prometeo, el parto de Pasifae, abusos, incesto... puede sonar bastante fuerte pero en la mitología griega la violencia estaba a la orden del día, todos/as conocemos la crueldad de los Dioses. Y esto es algo que quiero destacar. La autora consigue transmitir a la perfección la crueldad, el egoísmo , el narcisismo de estos Dioses y Titanes, su despotismo respecto a los humanos, a los mortales. Saben que están por encima, y no somos absolutamente nada para ellos y les da igual lo que nos pase. Es más, disfrutan con nuestras desgracias y les encanta vernos sufrir y morir en terribles sufrimientos.
En general la novela me ha encantado, pero hay cosas que no me han terminado de convencer. Circe tendrá numerosos amantes y recibirá la visita de varios personajes como Dédalo y el propio Odiseo. Pues toda la parte de la historia que se centra en Odiseo no me ha gustado nada aunque creo que es necesaria. No me ha gustado nada el personaje de Odiseo, me ha parecido despreciable y el comportamiento de Circe con él me ha parecido frustrante. En plan: eres una mujer fuerte, valiente e independiente, y caes rendida ante un hombre así.... Quiero pensar que Circe lo usa para sus propios intereses y no al revés, pero aun así es una parte de la historia que no he disfrutado. Por otro lado, hay partes de la novela que se me han hecho cuesta arriba y es que me he llegado a aburrir porque no pasaba especialmente nada. No estamos ante una lectura fácil ni amena. Pero aun así, a mi me ha parecido mágica e hipnotizante, lo cual ayuda mucho. Habrá gente que abandone el libro y gente que se lo termine en un día, como hice yo.
El final me ha parecido absolutamente perfecto y no he podido estar más contenta. Ha sido acabar el libro y formarse una sonrisa en la cara. Días después de acabarlo, Circe sigue conmigo y creo que me seguirá acompañando durante un buen tiempo. Estamos ante una historia bellísima y dura, trágica y alegre, sobre una mujer que se tiene que hacer un hueco dentro de se mundo de superficialidad y vanidad, una mujer que quiere ser algo más que un recipiente para procrear dioses y dioses. Circe quiere ser alguien, quiere ser fuerte y hará todo lo posible para conseguirlo.
En definitiva, Circe es un Retelling histórico muy notable, con una protagonista compleja y fuerte que no te dejará indiferente. Violento, duro, trágico y bello, Circe es un libro que se quedará contigo mucho tiempo.

Enlace: http://addicionaloslibros.bl..
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Paloma
 18 enero 2020
"Pero cuando se lleva una vida solitaria, se dan pocos y preciosos momentos en los que un alma se sumerge junto a otra, del mismo modo que, una vez al año, las estrellas rozan la tierra. Para mí Dédalo fue esa clase de constelación”
Ha pasado una semana desde que terminé esta novela y aun no sé bien cómo me siento sobre la historia. le di cuatro estrellas porque no me decepcionó en ningún momento, y porque la narrativa me pareció espectacular –poética, nostálgica y muy acorde con lo que nos cuenta sobre la vida de Circe, hechicera de la mitología griega. Yo prácticamente no conocía nada de ella –así que este fue un descubrimiento para mí.
Circe es hija de Helios, el sol, y es la menos afortunada y querida de sus descendientes –siempre distinta, también con una inclinación hacia los seres humanos, y cuya curiosidad la lleva a ser desterrada a la isla de Eea, en donde pasará milenios, encontrándose con otras deidades y ninfas pero también atrayendo a hombres. En este destierro también se encuentra a sí misma, descubriendo sus poderes con la magia y también la realidad un tanto cruel del mundo de los dioses.
Como lectora, no pude evitar sentirme triste por la vida solitaria de Circe, que sufrió de todo: desde la indiferencia de sus padres, el escarnio de sus hermanos, hasta decepciones y pérdidas amorosas constantes. Sin duda, eso la hizo más fuerte y esto es parte del desarrollo del personaje que la autora logra con éxito.
Sin embargo, he de reconocer que en algunos momentos la historia me pareció un tanto larga, y con bastantes descripciones. Creo que a mitad del libro la narrativa pierde ritmo, y no porque lo que se cuenta no sea válido o importante (no puedo decir que hubiera sido mejor que se eliminaran capítulos), pero aun así, hubo momentos en que no sentía una imperiosa necesidad de regresar a la historia. Esto en sí no tiene nada de malo -tal vez como lectora moderna me he acostumbrado a buscar lo que es más dinámico, o lo más fácilmente digerible; quizá nos desacostumbramos a valorar y apreciar los textos que nos demandan atención en los detalles o momentos apacibles de la narración.
He leído algunas reseñas, que señalan que la sinopsis es equivocada y que aunque se prometió una mujer empoderada y libre, que rompe ciertos cánones, les pareció que este retrato de Circe era muy distinto: una mujer resignada, que se la pasa de amorío en amorío. No estoy de acuerdo: lo que rescato de la novela de Miller –y que da para mucha más reflexión– es precisamente cómo se es rebelde sin necesidad de golpear o ser una mujer tirana y lo difícil que ha resultado para las mujeres, precisamente eso: liberarse de ciertas expectativas o imposiciones de la sociedad o incluso de uno misma. Circe no es un personaje femenino revolucionario (por lo menos en la representación de esta autora); prácticamente nunca desafía a nadie, y en ocasiones se deja amedrentar por las personas cercanas a ella (amantes o hermanos). Y sin embargo, en esta aparente calma, tenemos a una mujer/deidad que se descubre, se conoce poco a poco y con ello, reconoce la fuerza espiritual que tiene, al punto que decide estar sola y apreciar esa soledad. Incluso, a aquellos a quienes amó (salvo su primer gran enamoramiento), los deja ir porque sabe que no son el camino para su realización. Y el entendimiento de esto, es en esencia, revolucionario.
Circe me ha dejado perpleja y es sin duda un texto que deseo volver a leer eventualmente.
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Las críticas de la prensa (1)
ElPais22 marzo 2019
La novelista y filóloga estadounidense se suma a una larga serie de escritoras que, de Margaret Atwood a Toni Morrison, han recreado los mitos clásicos desde una visión que reivindica la voz de las mujeres.
Leer la crítica en el sitio web: ElPais
Citas y frases (15) Ver más Añadir cita
Beatriz_VillarinoBeatriz_Villarino12 noviembre 2019
-Nada -respondí-, Aire.
-No es lo mismo -argumentó-; la nada es el vacío absoluto, mientras que el aire lo llena todo. Es aliento, vida y espíritu, las palabras que pronunciamos.
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MiTijuanaLectoraMiTijuanaLectora30 octubre 2019
Toda mi vida había sido lúgubre y había transcurrido en las profundidades, pero yo no formaba parte de aquellas oscuras aguas; era una criatura inmersa en ellas.
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MiTijuanaLectoraMiTijuanaLectora17 noviembre 2019
A menudo los hombres más necesitados son los que más detestan mostrar agradecimiento y están dispuestos a atacarte solo por volver a sentirse poderosos.
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MariaTMariaT28 febrero 2019
Dejadme que os diga qué no es la hechicería: no es un poder divino que surja con un pensamiento o un parpadeo. Es algo que hay que hacer y elaborar, planear e investigar, hay que cavar, cortar y moler, cocer, decir, cantar. Y, aun después de todo esto, puede que no funcione, al contrario de los dioses.
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MariaTMariaT28 febrero 2019
Cuando nací, no había palabra para lo que yo era. Me llamaron ninfa, suponiendo que sería como mi madre, mis tías y mil primas… Esa palabra, ninfa, marcaba el alcance y la envergadura de nuestros futuros. En nuestra lengua no solo significa 'diosa', sino también 'novia'
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