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M. C. (Traductor) M. C. (Traductor)
ISBN : 8496580881
Editorial: Austral (03/09/2013)

Calificación promedio : 3.75/5 (sobre 34 calificaciones)
Resumen:
La casa de las bellas durmientes sobresale en la obra de Yasunari Kawabata por su perfección formal. Comienza con la visita del viejo Eguchi a una casa secreta gobernada por una mujer ordinaria y práctica que, al final, como él mismo, revelará su esencia inhumana. En ese burdel, el protagonista, de sesenta y siete años, pasa varias noches junto a los cuerpos de jóvenes vírgenes narcotizadas. A la vez que admira el esplendor de las figuras dormidas, remem... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (16) Ver más Añadir una crítica
MaribelCalle
 03 August 2022
Este relato lo escogí por la buena valoración de Vargas Llosa y GABO. de hecho éste último se inspiró en él al escribir una de sus novelas (Memorias de mis putas grises).
El protagonista es un anciano que acude con cierta asiduidad a un burdel muy pintoresco. El establecimiento contempla la posibilidad de pasar la noche con chicas muy jóvenes desnudas pero no siendo posible interaccionar con ellas,de hecho están narcotizadas. Se permite contemplar pero no tocar y nunca se puede repetir de chica.El relato transcurre entre una y otra visita y el recuerdo del anciano de las, mujeres de su vida hasta que se produce un incidente.
Siempre suelo leer un relato corto, muchas veces japonés , cuando terminó un libro de alto voltaje porque la estética japonesa tan pausada me resulta un buen contraste después de una buena novela de terror o suspense. En este caso, diré que me ha interesado más la vida del autor que este relato: escritor prolífico y muy popular, con una vida dura desde muy pequeño, solitario, ganador del Nobel en 1968 y fallecido por su propia mano a los 72 años.
Para mí, no es lo mejor de este autor.
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chibiriquete_negro
 01 March 2020
“Quizás el rudo tacto de los ancianos la había entrenado para hablar en sueños, para resistirse. ¿Sería eso? Rebosaba una sensualidad que hacía posible que su cuerpo conversara en silencio.
La casa de las bellas durmientes, Y. Kawabata, 2012, p.p. 25.
Acaso, la técnica japonesa más valorada para elaborar floreros es la iga. al humedecerse, los colores de esta cerámica fulguran con rebeldía a su matiz original, y presentan inusitados colores que solo aparecen a altísimas temperaturas del horno. Las cenizas y el humo de la combustión, a medida que incrementa el calor, impregnan la textura rocosa y, al disminuir nuevamente de temperatura, queda un fulgor cristalino semejante al vidrio, las figuras de los floreros iga son fortuitas, si apenas somos capaces de controlar las temperaturas a los que los sometemos, la naturaleza de la combustión opera sola, conjugando y barajando los tonos, las machas y los brillos del jarrón. Sus texturas son austeras, y adoptan un fulgor voluptuoso cuando se les humedece, nos dice Kawabata en El Japón y yo. Los jarrones iga respiran junto con el rocío de las flores.
El satori, lugar de realización del zen, es contingente a las palabras y a las acciones, ambas tienen la capacidad de aislar la realidad y de transformarla. Para Kawabata la profundidad de la religión y de la literatura no radicaba en procedimientos narrativos complejos, sino más bien perseveraba en la tradición y en la fe del espíritu benigno de la naturaleza. El zen aprende de hábitos pragmáticos, y los traslada a un régimen sagrado; siguiendo esto, partiendo de la elaboración de un jarrón acabamos de disuadir la técnica de composición de una las obras maestras de la literatura japonesa: esa es, La casa de las bellas durmientes, terminada por Kawabata hacia 1961.
La literatura japonesa es un florero a donde concatenan las flores y los tallos de lo bello y de lo desahuciado. La novela de Kawabata es recipiente de lo humano, sus amalgamas de formas son el producto de un espíritu sometido a altísimas temperaturas de dolor y de padecimiento tolerado. Solo en esta literatura puede cumplirse esa íntima y permanente transustanciación de lo visible en invisible. Lo realmente erótico, lo realmente mustio se precipitan siempre hacia lo invisible como a su realidad inmediatamente más honda, a los suscitado, que es la sintaxis con la que se escribe el japonés.
Hay un tipo de deseo parecido a un dolor agudo, no se sabe si es el sexo, o la agonía del deceso. La casa de las bellas durmientes posee una sensualidad impersonal, casi indiferente, que evoca los apuntes de Kawabata mismo cuando vio a Tokio en ruinas después del terremoto de 1923, una ciudad en contorsiones, con progresiones de formas casi eróticas, la violencia, los montones, Kawabata evoca la virginidad de la ciudad y de las geishas, desnudas por la convalecencia; así mismo son alude a los cuerpos de las niñas que duermen el sueño de la lisérgica junto a Eguchi, el protagonista, un hombre de sesenta y siete años que debe permanecer perpetuo, ajeno, a una belleza impenetrable.
Esa habilidad de Eguchi para escrutar los cuerpos con la lisonja de la reminiscencia, es una cualidad que Kawabata obtuvo viviendo con su abuelo ciego una vez que quedó huérfano; las cavilaciones del viejo Eguchi, intentando remediar la ausencia, son transcripciones del horno del dolor, al jarrón del texto, los motivos del texto se originan en la mutilación de la memoria, del espíritu llevado al extremo del suplicio por aflicción, nace la sensualidad.
Nadie más tiene la trasparencia para narrar la carne de las mujeres que permanecen dormidas por los narcóticos, para armonizar el sueño de viejos cuerpos envilecidas por el silencio del tiempo, pues, en un testimonio de las relaciones con su abuelo ciego, moribundo, y en sueño perpetuo, no hay duda que el deterioro del cuerpo demacrado sea el origen de esa extraña y macabra transparencia de la carne presente con tanta frecuencia en su obra.
Hoy por hoy la crítica cree en la facilidad de la cita como influencia, lo evidente aparece como información erudita. Llegar a La casa de las bellas durmientes con una lectura sugerida por Gabriel García Márquez es una contingencia barata para la literatura de Kawabata. El pacto de lectura con el que se llega a un texto de esta franqueza debe ser muy distinto al que sugieren ingenuas influencias, de lo contario, se leerá en Eguchi una perversión, y en su silencio: una maldición del Caribe.
______________________________________
KAWABATA, Y., El bello Japón y yo, trad. 1968, Dos ensayos de Yasunari Kawabata; Emecé ed.
KAWABATA, Y., La casa de las bellas durmientes, 2012; Barcelona, Emecé ed.
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rossygram_
 30 August 2021
BUENO🙂

Lo primero: gracias @sandry_77 por el préstamo. Aunque yo no he disfrutado el libro tanto como tú. Yo he sufrido mucho durante toda la lectura (es lo que hace que no lo valore con más nota) con el “trato” a la mujer que se da en esta historia.&#xNaN;Me ha pillado el cuerpo así, claramente, porque ya sabes que leo libros sobre otras temáticas fuertes…

💬Eguchi es un hombre de 67 años que decide entrar, por primera vez, en «La casa de las bellas durmientes». Que no es más que un excéntrico e inquietante lupanar en el que las mujeres (jóvenes vírgenes, menores de edad incluidas) siempre están dormidas, narcotizadas, y con las que solo debe dormir.

No me ha gustado nada el personaje de Eguchi, sus pensamientos para con esas mujeres inconscientes, tanto sexuales como violentos. Que las tocase y el modo en que lo hacía. Ni su historia, lo que va recordando de su vida (llena de concubinas y prostitutas).

Primer texto que leo del malogrado célebre Premio Nobel #Kawabata. Repetiré seguro, porque su forma de escribir me ha gustado.

CURIOSIDADES: sirvió de inspiración para la novela corta «Memoria de mis putas tristes» (Gabriel García Márquez).&#xNaN;La tengo en casa sin leer, por cierto.

¿Qué encontraréis en este libro? Un inquietante texto que aúna lujuria masculina, vejez, sexualidad y prostitución.

Erratas encontradas: 0 (#CeroNuloNegativoConjuntoVacío) 🎉🎉

Lectura para 3 de los #24retosdelectura:
13.- Una novela que tenga veneno
14.- Obra que puedas leer en un día
20.- Oh, vaya, no te ha gustado el/la protagonista

#LeoYComparto #bookish #DimeUnLibro #bookaholic #booklover #instalibros #bookworm #bookstagram #booket #AustralEditorial #NemureruBijo #HouseOfTheSleepingBeauties

#Libros / para #blogloqueleo / #LaCasaDeLasBellasDurmientes @australeditorial @seix_barral @planetadelibros

#HastaElTotoDelCoronavirus
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vedacris
 13 July 2021
¿Qué es “La casa de las bellas durmientes”? No deja de ser un prostíbulo japonés, pero tiene características especiales e inquietantes. La clientela de esta casa son hombres ancianos que “han dejado de ser hombres”, las chicas que allí trabajan (y no digo chicas por infantilizar, es que son realmente muy jóvenes) pasan toda la noche dormidas debido a cierta “medicina” que se les administra. Los clientes tienen normas muy claras: la penetración no va a ser posible ya que fisiológicamente han perdido esa capacidad, pero tampoco pueden llevarla a cabo por otros medios, ni lastimarlas de ningún modo, ni hacer “nada de mal gusto”. Lo que limita esas noches a dormir junto a ellas y a los toqueteos varios que podamos imaginar.
Supongo que hasta aquí entenderéis mi incomodidad y lo difícil que me ha resultado contextualizar la obra en el tiempo y el espacio para dejar al margen las gafas violetas con las que leo todo.
Pero luego están las formas y el fondo de esta historia… Aún siendo consciente de la cantidad de profundidad y musicalidad que se ha perdido en el cambio de idioma (del japonés al castellano) y de las metáforas que me he perdido precisamente por esa espiritualidad característica de la literatura oriental con la que no estoy nada familiarizada, la prosa me ha parecido una delicia. Es una historia cargada de erotismo sutil y que básicamente nos va a hacer pensar en la vida y la muerte, en las pasiones humanas, las culpas, la negación de la decrepitud que trae el tiempo y la necesidad de resistirse a “no sentir”. Las constantes referencias a la naturaleza, no solo como atrezo sino como parte de esas metáforas que os comentaba, me han parecido bellísimas.
El papel que representa la "madame" de la casa me parece impresionante. Está como en la sombra, parece no pintar nada, pero entre líneas se puede sacar mucho jugo de su presencia, su descripción y sus intervenciones.
Al final “las bellas durmientes” transcienden de su papel de prostitutas al de confidentes silenciosas que “dormidas y mudas, decían lo que los ancianos deseaban” porque “para los ancianos que pagaban este dinero, dormir junto a semejante muchacha era una felicidad fuera de este mundo” que les haría evocar tiempos mejores y a las mujeres de su vida sin pasar por la vergüenza de que unos ojos jóvenes los vieran sin su virilidad pasada.
Sigo sin ser capaz de quitarme de la cabeza la parte de esa utilización del cuerpo femenino para disfrute y goce del masculino, y encima en una situación tan de suma desventaja, pero tampoco puedo omitir lo sugerente de la “moraleja” ni la preciosa manera de escribir de Kawabata.

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Eleuka27
 04 June 2020
En este relato, acompañaremos a Eguchi en esas extrañas visitas a la casa de las bellas durmientes y mediante ellas iremos conocemos algunos pasajes del pasado del anciano, cada visita y cada bella durmiente le hará evocar un recuerdo sobre alguna de las mujeres de su vida y también se hará muchas cuestiones sobre la edad y sobre todo, de la muerte.
Ha sido un relato perturbador, aunque en general me ha gustado, ha sido una historia que me ha generado muchos sentimientos, algunos de rechazo, o incomodidad pero también me ha hecho pensar sobre ciertos temas. Seguramente sea una obra que no he logrado entender del todo pues tiene muchos dobles significados y seguramente en una relectura podría sacar mucho más y espero hacerlo más adelante.
¿Lo recomiendo? Si, me parece un relato interesante y creo que es un autor que merece la pena conocer. A mí me ha gustado descubrirlo y me quedo con ganas de leer alguna otra obra suya.
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Citas y frases (4) Añadir cita
joseluispoetryjoseluispoetry28 August 2019
Era una casa frecuentada por ancianos que ya no podían usar a las mujeres como mujeres; pero Eguchi, en su tercera visita, sabía que dormir con una muchacha semejante era un consuelo efímero, la búsqueda de la desaparecida felicidad de estar vivo. ¿Había entre los ancianos algunos que pidieran secretamente dormir para siempre junto a una muchacha narcotizada? Parecía haber una tristeza en el cuerpo de una muchacha que inspiraba a un anciano la nostalgia de la muerte. Pero entre los ancianos que visitaban la casa, Eguchi era tal vez el que más fácilmente se emocionaba; y quizás la mayoría de ellos sólo querían beber la juventud de las muchachas dormidas, disfrutar de ellas sin que se despertaran.
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Sandra1327Sandra132701 September 2022
Cualquier clase de inhumanidad se convierte, con el tiempo, en humana.



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Carlos728Carlos72802 February 2021
«Los viejos tienen la muerte, y los jóvenes el amor, y la muerte viene sólo una vez y el amor muchas»
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Sandra1327Sandra132701 September 2022
Los viejos tienen la muerte, y los jóvenes el amor, la muerte viene solo una vez y el amor muchas



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Videos de Yasunari Kawabata (2) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Yasunari Kawabata
Del escritor japonés Yasunari Kawabata, el cuento La langosta y el grillo, y del escritor italiano Dino Buzzati, el cuento Muchacha que cae.
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