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Ana Herrera (Traductor)
ISBN : 8417305394
Editorial: Roca Editorial (30/05/2019)

Calificación promedio : 3.97/5 (sobre 17 calificaciones)
Resumen:
Una poderosa distopia feminista en la línea de El cuento de la criada y El poder.«Inteligente, repleta de suspense, provocadora e intensamente perturbadora, tiene todo lo que una gran novela deber tener.» Lee ChildCIEN AL DÍA. NI UNA MÁS. Esa es la cifra de palabras que la neurolingüista Jean McClellan y el resto de mujeres tienen derecho a pronunciar cada día. Una sola palabra por encima de esa cifra y cientos de voltios de electricidad recorrerán las venas de cual... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (17) Ver más Añadir una crítica
Lawerson
 11 febrero 2019
Cien al día. Ni una más. Esa es la cifra de palabras que la neurolingüista Jean McClellan y el resto de mujeres y niñas tienen derecho a pronunciar cada día. Una sola palabra por encima de esa cifra y cientos de voltios de electricidad recorrerán las venas de cualquier mujer o niña que se atreva a sobrepasarla. Ese es el mandato del nuevo gobierno en Estados Unidos, una cápsula alejada del resto del planeta. Las mujeres no pueden escribir, los libros les han sido prohibidos, sus cuentas bancarias han sido transferidas al hombre de la familia más cercano y se han suprimido todos los empleos para las mujeres. Pero cuando el hermano del presidente sufre un extraño ataque, a Jean le devuelven temporalmente el derecho a trabajar y a hablar más de 100 palabras al día, con el objetivo de que continúe investigando la cura de la afasia, un extraño trastorno de una parte del cerebro que controla el lenguaje. Pronto Jean descubrirá que la están utilizando y que ha pasado, sin saberlo, a formar parte de un plan mucho más grande, cuya intención no es encontrar la cura de la afasia, sino conseguir algo más macabro que podría suponer el punto final y el inicio de una época completamente nueva, lista para empezar de cero.
Si sois de las personas que han leído o visto la serie de El cuento de la criada, quizás esta premisa os resulte terriblemente conocida. En una época en la que el poder femenino está más activo que nunca, da miedo que algo como ésto pueda suceder. Pero nadie nos dice ni nos protege de una posible situación tan horrenda. Ese es el escenario que plantea Christina Dalcher en Voz, un libro que no solamente sirve para ver un futuro distópico que podría convertirse en la realidad de miles de mujeres sino que, con él, se pretende incitar a la lucha por nuestros derechos, seguir con la gran estela que, desde hace unos años, estamos construyendo entre todas. Porque cuando nos quitan aquello con lo que podemos hacernos oír, nos convierten en esclavas. La vida de Jean es escalofriante, y es justo lo que nos hace ver la autora desde el principio. No más de cien palabras al día, seas mujer adulta o una niña. No hay derechos de opinión, no hay libertad, no hay unión ni hermandad. Todo cortado de raíz. Es por ello que el libro se hace tan duro, un patriarcado que, de la peor manera posible, se ha hecho con el control de una situación que detestaban ver. Y eso lo vemos en nuestra realidad cada día. Nos manifestamos, nos unimos para gritar, para provocar le cambio que necesita nuestra sociedad, y siempre hay alguien asustado por el gran poder que tenemos, viendo como su zona de confort podría desmoronarse, negando cualquier derecho que tenemos antes de poder mejorar y salir de esa burbuja. Desde ahí parte este Estados Unidos tan aterrador. Así pues, Voz es un canto más que se nos une en nuestra lucha diaria. Desde le primer momento nos vamos a sumergir, a través de una narración en primera persona, en una sociedad muy marcada por el poder masculino por encima de todas las cosas. Son ellos los que deciden, los que nos ponen una venda alrededor de la boca. El libro al principio es una lectura a través de la rabia y la impotencia de ver cómo las mujeres son tratadas como si fuéramos escoria, sin ninguna opinión que dar, una lucha a través de pequeños gestos que intenta eliminar como sea el pensamiento tan radical que se impone desde los colegios o los institutos, un nuevo orden basado en la religión que le enseña a los hombres el "perfil correcto" de una mujer: sumisa, bonita, educada, que cumple con lo que el marido dice sin rechistar, solo para tener hijos, quedarse en casa y cuidarlos. Sin embargo, Jean no ha nacido para eso.
Es una lectura bastante interesante, que te hace reaccionar y sentir mil cosas, que va consiguiendo ganar pequeñas batallas. Es una lectura muy directa a lo que quiere contar, siendo bastante precisa, recalcando constantemente la importancia de salir a la calle y no quedarse en casa de brazos cruzados creyendo que, nunca, podría suceder o aplicarse una situación como la que finalmente sacude la vida de Jean y millones de mujeres. Y, de repente, la cosa cambia. Hay un giro en los acontecimientos de Voz que incluso me hizo reír por la simple ironía. Es a partir de ese momento cuando esos pequeños actos de rebeldía se convierten en algo más, una lucha mucho más grande. La trama, que hasta entonces se había quedado en un ritmo lineal donde nos mostraba este mundo de silencio, viaja a través de situaciones que dan mucha tensión y una primera acción que no culminará hasta el final del libro. Empiezan las primeras reacciones, aparece la esperanza, están los cambios. Y un propósito que podría suponer la muerte para nuestros protagonistas. Es un sin parar, una carrera a contrarreloj, más cuando hay otro de los grandes giros de la trama que te enseña la verdad, dejándote fría, haciendo que todo, absolutamente todo, sea de vital importancia.
Sin embargo, sí que tengo que decir que el final me ha supuesto algo precipitado. Es como si la autora no supiera muy bien de qué manera acabar el libro y lo hubiera hecho todo corriendo. Esa segunda mitad del libro es bastante emocionante, hay peligros acechando en cada esquina bajo la apariencia de un guarda de seguridad, cámaras de vigilancia o los propios compañeros de trabajo. No te puedes fiar de nadie. Pero ya por el final empiezan a suceden un sinfín de cosas que son explicadas de la manera más superficial y breve que ha podido encontrar la autora para dejarlo como algo que encaja con todo lo que ha narrado anteriormente como posible final. Como digo, no es algo que me ha logrado convencer del todo. No me hubiera importado tener más páginas para poder ver con mucho más detalle cada una de las cosas que suceden en las últimas veinte páginas. Incluso hay momentos que no me han quedado del todo claros porque se mencionan un una línea y en tres palabras, como si no tuviera gran importancia. Es lo que más me ha chirriado del libro, un final que no le hace para nada la justicia que merece toda esta historia de lucha que ha ido creciendo desde el principio.
Otra cosa que también me gustaría mencionar es el tema médico que envuelve a Jean y a gran parte de la trama. Como leéis en la premisa, hay una situación en la que una enfermedad que hay que curar se convierte en el centro de todo. Es posible que Christina Dalcher tenga conocimientos médicos previos al libro, que entienda de términos, de palabrejas extrañas, pero yo no. Y cuando en el libro empezaba a leer hipótesis, trabajos, cosas médicas me liaba bastante y no lo entendía del todo. Tampoco me ha parecido algo bien llevado, a lo mejor la autora perfectamente sabía de qué estaba hablando pero, si no tienes conocimientos médicos, algunas cosas suenan a chino.
Por todo lo demás, Voz es un libro a tener en cuenta. Con un potente mensaje que te hace pensar y reaccionar, nos incita a seguir luchando, a no rendirnos, con una protagonista que vive en un peligro constante para darle la libertad a todas las mujeres que viven esclavas por culpa de cien palabras. Un grito feminista que no acallará mientras sigamos el sonido de esta voz que habla tan alto.
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Galena
 04 marzo 2019
Este ha sido uno de esos libros que estaba en cada esquina de la blogosfera, pero admito que la sinopsis me llamó la atención desde que lo vi entre las novedades de la editorial. Un libro que mezclaba el tema del feminismo con la distopía, pensé que podría gustarme. Y así fue, me gustó, pero más de lo que yo había esperado, para mi sorpresa.
Creo que me lo leí en dos días, es una historia cuyo comienzo tiene mucha fuerza, más que el final, si soy sincera. No es una novela larga, por otra parte, y la narración es directa y fluida, porque cualquier podría leérselo en poco tiempo. No sé si es exactamente distópica la historia porque el futuro del que habla es muy cercano, casi el presente, si quitamos las innovaciones tecnológicas como el brazalete. Tal vez por eso tenga tanto éxito, por eso y porque la autora ha sabido relacionar su historia con todo lo que estamos viviendo hoy en día en cuanto a los grupos políticos que afloran en todos los países y cuyo mensaje es el de retroceder en lo que se refiere a materia de igualdad de género.

Diría que, al estar ambientada en Estados Unidos va más por esos derroteros, pero también se habla de la dominación de las personas del colectivo LGBTI y de las personas negras, aunque supongo que se extendería a todas aquellas que no fuesen blancas. Por supuesto, nada novedoso, este tipo de ideologías solo admiten al varón blanco heteronormativo, nada nuevo por aquí. Sin embargo, como digo, la autora sabe jugar muy bien con eso y dibuja un ambiente claustrofóbico, que asusta y que el lector inmediatamente relaciona con lo que dicen algunos movimientos políticos. Y además la protagonista y narradora recalca una y otra vez como nadie pensaba que se pudiera llegar a tal extremo, como nadie le daba importancia… justo lo que nosotros pensaríamos, en realidad, si alguien nos dijese que se le iba a prohibir hablar a la mitad de la población.
Así que tenemos por un lado un comienzo en el que la protagonista nos va contado como es su nueva vida y como se mezcla con recuerdos en el periodo previo al de ese gobierno opresor, por lo que vemos como ella no quiso votar, no se preocupaba por cuestiones feministas, sino por sus hijos y por su trabajo y como lamenta todo lo sucedido después, piensa en su amiga activista y donde está ahora, etc. Quizá lo que más me ha impactado sea lo relacionado con su hijo mayor, a quien le han lavado el cerebro y cree firmemente en la causa. Da miedo y uno se plantea qué haría en la posición de Jean, porque es como si en su propia casa tuviera un espía, un peligro constante y justo del niño mayor que ya había crecido en un mundo libro.
Por otro lado está la infancia de su única hija, que casi no habla, que no puede aprender a leer, han tenido que enseñarla a hablar poco para que su brazalete no se active… y se mencionan muchos de los atrasos cognitivos de no poder hablar a tan temprana edad. Eso lo hace más real y pone el enfoque en cuestiones en las que tal vez el lector no habría caído de no ponérselas delante de los ojos.
Más adelante la trama avanza y a Jean le ofrecen ese trato para que investigue una cura para la afasia que sufre el hermano del presidente. Es dura negociando pero a pesar de todo lo tienen muy controlado, tiene cuatro hijos y eso la hace estar en una posición precaria. Esta parte de la investigación pensé que iba a ser más intensa, pero en realidad pasa bastante rápido porque ya tenían la mitad del trabajo hecho. Se introducen otros personajes que no me han encajado del todo bien, que quizá me han sobrado porque no se han presentado de manera que los veamos interesantes o importantes para la historia. Y si algo me descolocó son las escenas sexuales que suceden en lugares peligrosísimos… ¿en serio, con todo lo que tienen encima? Jean no es adolescente, es una mujer hecha y derecha, no me trago todo el rollo de las hormonas y el deseo implacable. Si tu vida y la de tu familia pende de un hilo creo que no hay cabeza para eso, hay algunas actitudes un tanto irresponsables que no sé si me encajan del todo con el personaje.
En cuanto al final, puede decirse que es cerrado, nos deja con todos los puntos de la historia bien hilados y eso está bien para un libro único, la verdad es que no sabía cómo lo iba a hacer la autora, ya temía que se quedase abierto, pero no es así. El pero que le pongo es que es muy precipitado, por eso la parte final de la historia pierde fuerza con respecto al principio. Quizá acabe todo de manera muy conveniente para ser verosímil, si se hubiera trabajado más ahí, si se hubieran añadido más páginas tal vez el resultado habría sido más redondo. Cuando hablamos de distopías o de fantasía los libros breves no son buenas opciones si no son parte de una saga, porque presentar el mundo en el que se ambientan requiere tiempo y ese tiempo no hay que quitárselo al final, porque los finales precipitados no gustan a nadie.
Sin embargo, mi visión general de la historia no es mala, ha decaído un poco por esto último que os digo, pero el propósito de este libro es ser entretenido y enganchar, y eso lo consigue. Habla de un tema candente en la actualidad, que preocupa a todas y todos, como lo es la desigualdad, y no solo en cuestiones de género. También nos muestra como es la vida si no se puede uno comunicar y como puede llegar a afectar vivir en una atmósfera así.
Si la sinopsis os llama la atención y os interesa os animo a leerlo, pasaréis un rato entretenido y ya digo que es de esas lecturas que se devoran más que se leen.
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MGAranguren
 02 abril 2019
Esta es una novela de esas que hacen que quieras ser uno de los personajes de la misma. Esa necesidad surge de las ganas de agarrar a alguien por las solapas, de mostrar el mosqueo que llevas encima, de decir cuatro cosas a los opresores y de felicitar a los valientes y de, ojalá, poder participar en la salvación de todo un país que se encuentra alienado y dominado por sus mandatarios.
La protagonista, Jean McClellan, es una reputada doctora que investiga un antídoto contra un tipo de afasia, la de Wernicke —un trastorno del lenguaje que impide comprender y repetir el lenguaje hablado—. Curiosamente, los dirigentes de Estados Unidos hace ocho meses que han implantado un sistema, un brazalete, que se implanta a las mujeres a los tres meses de nacer y que es una especie de contador. Las mujeres solo pueden decir 100 palabras al día o recibirán una descarga eléctrica que cada vez será más fuerte si continúan hablando. Tampoco pueden leer o trabajar, y sus cuentas bancarias han pasado a ser controladas por sus maridos. Cuando el hermano del Presidente sufre un accidente que le produce afasia de Wernicke, el Gobierno libera a Jean de su brazalete para que lo cure, aunque su libertad solo será temporal, hasta que este sane. Así que tendrá que jugar sus cartas de la mejor manera posible, aunque no será nada fácil.
La autora, Christina Dalcher, consigue su objetivo en esta novela. Enfadar al lector hasta límites insospechados, sobre todo en la primera parte del libro. Es angustioso ver cómo la libertad queda absolutamente cercenada y la manera en que lo hacen. Es doloroso ver cómo su propio hijo, poco a poco, va asumiendo y encontrando natural lo que desde la educación de los colegios, los medios de comunicación y el Estado proclaman. Es un libro que te hace pensar en los peligros que nos acechan y en lo manipulables que podemos llegar a ser.
Algunos asociarán la historia a ‘El cuento de la criada', tiene un nexo común, el del sometimiento de la mujer al hombre, pero la historia se lee y se vive de manera diferente.
La segunda parte, desde que la protagonista es liberada y se da cuenta de que todo es una encerrona, me ha gustado algo menos. Simplemente porque venía de tener unos sentimientos tan poderosos de rabia, de desolación, de angustia, que me ha pasado que, al perder esa tensión tan bien lograda, se me ha caído algo la historia. Por eso, y solo por eso, no es un libro que haya calificado con cinco estrellas, sino con cuatro y media.
Las escenas están muy bien narradas y los escenarios muy bien descritos, Christina logra que seamos algo más que un mero espectador. Me encanta además que la autora provenga del microrrelato, un género al que tengo especial devoción.
Por último, comentar que el lector tiene que saber que en las páginas del libro se va a encontrar con un thriller distópico no apto para personas que no soporten estas historias en las que se manifiesta de manera clamorosa la misoginia y la humillación del ser humano. Aunque también hay que decir que se verá a una mujer fuerte, que despertará de su letargo y se enfrentará a los poderes establecidos e intentará salvar a su hija y a todo un país.
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Diana20
 21 junio 2019
"Voz" es una novela sobrecogedora.
Nos ambienta en Estados Unidos, en donde se ha cambiado la forma de vivir de forma radical. El nuevo gobierno sostiene que para erradicar todos los problemas que ocupan la vida actual de las personas, deben tomarse medidas y cerrar la boca a las mujeres. Y es por ello mismo, que colocan unos brazaletes en sus muñecas, de cada mujer y niña, para que estas solo puedan decir 100 palabras diarias.
Además, se vuelve a establecer la pirámide de importancia -por llamarlo de alguna forma-, en donde el hombre se convierte en el centro de todo y él es quien se ocupa de las cosas importantes y de trabajar. Mientras que la mujer tiene que ser feliz en casa, con sus 100 palabras y sus hijos.
Este nuevo gobierno sube al poderío gracias a la votación, no por la imposición. Y aquí entra en juego las creencias de estas personas a las que, durante la campaña, se les estuvo repitiendo que el viejo modelo que tenían era mucho mejor que el actual. Este nuevo modelo es llamado Movimiento Puro en la novela. Y es así, como por una cosa se desencadenó otra, y acabaron en un modelo opresor.
La novela realmente, y mirando en conjunto, es fascinante. Es una ficción extrema que enmudece y molesta a quienes los lee. al menos, eso es lo que he sentido al leerlo.
Como protagonista principal, tenemos a Jean, una mujer silenciada que está harta de ver como su hija no puede expresarse libremente y como sus hijos varones dicen barbaridades. Jean es licenciada en neurolingüistica y tras la caída del gobierno, le arrebatan su proyecto, su trabajo y sus años de estudio. Impidiendo que ella pueda leer otra cosa que no sean las etiquetas de los alimentos, porque tampoco le permiten a la mujer leer o usar el lenguaje de signos.
Ellas están controladas y cualquier indicio de lenguaje de signos, también es castigado.
Jean es un personaje muy natural y real. Se arrepiente de no haber puesto cartas en el asunto cuando era el momento y se arrepiente de haber traído al mundo a una niña que no puede hablar. Ella misma se considera mala madre.
Patrick es su marido. Él ejerce un puesto importante en el gobierno, y bueno, se podría decir que es buen padre, pero bajo el punto de vista de Jean, es un padre que cumple las reglas y calla.
Steven es el mayor de los hermanos varones. Con él veremos como el nuevo sistema está haciendo mella y como las creencias se van arraigando hasta convertirse en algo básico. Realmente, mientras que leía los diálogos entre Jean y Steven, me daban ganas de cerrar el libro por las cosas que él decía. Da mucha rabia.
Sam y Leo son los dos hermanos gemelos que aun son lo suficientemente pequeños como para no entender muy bien lo que está ocurriendo. Y con ellos, está Sonia, la más pequeña de todos y a la que más duele leer, ya que en el colegio la premian por verdaderas atrocidades.
Jean está harta de su vida y del sistema. Es por eso, que cuando se le presenta la ocasión, ella decide ir a derrotar el sistema con toda su mala leche.
La novela está narrada en primera persona, por lo que podemos conocer el punto de vista de Jean. Bajo mi punto de vista, la novela es fantástica por todo lo que pretende transmitir: que en vez de evolucionar, des-evolucionamos y para mal.
El punto flojo que le veo a la novela es que el final de la trama me parece muy precipitado. Los acontecimientos se suceden todos seguidos y cuando te das cuenta, no sabes que estas leyendo exactamente. Me ha pasado, ya que en los capítulos parecía que había pasado solo un día, y en realidad habían pasado más de dos.
Sin embargo, recomiendo mucho la novela por el tipo de sociedad que describe, ya que me parece un tema actual que cabe abordar. Debemos recordar también que es una ficción llevaba a un extremo. Pero sí, la recomiendo básicamente por lo que pasan los personajes, que me parece predominantemente aterrador.
Enlace: https://lacolecciondelasletr..
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Ali
 16 marzo 2019
El caso es que la portada es impactante, pero no sé que me esperaba que hasta que no empecé a leer las primeras impresiones no me convencí. También es cierto que pocas veces leo las sinopsis salvo que ya sea un libro que quiera leer. Y como siempre quiero leer tantos... Esto es un vicio.

Pues la trama suena genial, pero es que el libro es mucho mejor.

Empieza ya con un comienzo de infarto. Presentándonos a la familia de Jane, y como viven en América debido a que las autoridades piensan que a la mujer hay que mantenerla sumisa en el hogar. Sólo pueden ir a comprar ciertos alimentos al supermercado y no todos los días de la semana. No pueden tener cuentas bancarias, ni pasaportes para salir del país, han sido sustituidas por hombres en sus puestos de trabajo y lo peor de todo, no pueden hablar. Llevan desde que nacen unas pulseras que sólo les permiten hablar 100 palabras al día, a partir de ahí van recibiendo descargas por cada palabra que sobrepasan, y cada vez las descargas son más fuertes pudiendo llegar a la muerte.

Jane, nuestra protagonista, era una profesional excelente en su trabajo. Su marido trabaja para el gobierno, su mejor amiga desapareció cuando empezaron las protestas contra esas medidas. Su hijo mayor empieza a liderar grupos de vigilan a las mujeres para chivarse de si hablan por gestos. Sus gemelos siguen creciendo, pero con quien peor lo lleva es con Sonia, su hija pequeña, que apenas entiende el por qué no puede hablar.

Una reivindicación en toda regla de la mujer, de lo poderosas de podemos llegar a ser y del miedo que podemos infundir a ciertos políticos. Pero no hay que olvidar que esto es una obra de ficción, y que ni tanto ni tan poco, en la igualdad está el tema.

A mi la novela me ha fascinado porque Jane cuando es reclamada para trabajar por el gobierno a cambio de su libertad de expresión, tiene dilemas y dudas ¿y su hija? ¿por qué tiene que someterse sólo por la voluntad del Presidente? ¿qué futuro le espera a su hija la cual apenas sabe hablar? ¿Cómo su hijo mayor ha llegado a apoyar ese movimiento?

Narrado en primera persona por Jane, no nos va a dejar indiferentes su forma de vivir la situación, de luchar por su hija, y por la situación familiar. Una heroína, vamos.

El libro se estructura en 80 capítulos. Pero son tan cortitos que su lectura se hace muy ligera. Con un lenguaje muy apropiado a la trama, en cuanto a términos científicos, y en cuanto a la historia en sí.

Resumiendo: Es una obra que nos dejará como bien dice la historia, sin palabras.
Excelente thriller, porque no deja de tener su intriga, su suspense, sus asesinatos, desapariciones, encuentros y que nos harán mantenernos en vilo durante toda su novela. Esperando un final que yo no me esperaba para nada. Cualquier cosa hubiera esperado, menos los protagonistas finales que entran en escena.
Enlace: http://www.leolalluviacaer.c..
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Las críticas de la prensa (1)
Abc01 marzo 2019
La autora presenta en «Vox», su primera novela, unos Estados Unidos en los que las mujeres sólo pueden pronunciar cien palabras al día.
Leer la crítica en el sitio web: Abc
Citas y frases (10) Ver más Añadir cita
egarciavergaraegarciavergara13 mayo 2019
Los dos hacen muy buena pareja, ambos tan rotundos en sus ideas de la vuelta a un tiempo anterior, una época en la que los hombres eran hombres y las mujeres eran mujeres, y gloria gloria aleluya, joder, las cosas eran mucho más fáciles entonces, cuando todos sabíamos cuál era nuestro hogar
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GalenaGalena04 marzo 2019
Patrick mira el contador y ve que otros tres números han desaparecido. Noto la presión de cada uno de ellos en mi pulso, con un tamborileo ominoso.
—Ya basta, Jean —dice.
Los chicos intercambian miradas preocupadas, esa preocupación que procede de saber lo que ocurre si el contador sobrepasa los tres dígitos. Uno, cero, cero. Entonces es cuando digo mis dos últimas palabras del lunes. A mi hija. Ese «buenas noches» susurrado apenas se me ha escapado cuando los ojos de Patrick se clavan en los míos, suplicantes.
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MonTseMonTse19 febrero 2019
Muchas veces quise echarle la culpa, pero no pude. Los monstruos no nacen. Se hacen, poquito a poquito, miembro a miembro, son creaciones artificiales de hombres locos que, como el equivocado Frankestein, siempre creen que lo saben todo.
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MonTseMonTse19 febrero 2019
Lo único que hace falta para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada.
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GalenaGalena04 marzo 2019
No los odio. Me digo a mí misma que no los odio.
Pero a veces sí.
Odio que los machos de mi familia le digan a Sonia lo guapa que es. Odio que sean los que la consuelan, cuando se cae de la bicicleta, que se inventen historias para contarle sobre princesas y sirenas. Odio tener que mirar y escuchar.
Me cuesta una barbaridad recordar que no han sido ellos los que me han hecho esto.
Joder.
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