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ISBN : 8432212423
Editorial: Seix Barral (18/09/2007)

Calificación promedio : 4.76/5 (sobre 19 calificaciones)
Resumen:
La obra maestra de Héctor Abad Faciolince, uno de los libros fundamentales de la literatura contemporánea en español. El 25 de agosto de 1987 Héctor Abad Gómez, médico y activista en pro de los derechos humanos, es asesinado en Medellín por los paramilitares. El olvido que seremos es su biografía novelada, escrita por su propio hijo. Un relato desgarrador y emocionante sobre la familia, que refleja, al tiempo, el infierno de la violencia que ha golpeado Colombia... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (11) Ver más Añadir una crítica
soniagpan
 18 marzo 2020
El olvido que seremos ha sido uno de los libros que más me impactó en el momento de su lectura. Para mí, esta novela es una lección de vida y de literatura.
El libro tiene como eje central un asesinato, el del médico Héctor Abad Gómez (padre del autor). Este médico que dedicó su vida a la defensa de la igualdad social y de los derechos humanos, finalmente fue asesinado por sus oponentes, en una Colombia teñida ya por la sangre de una oleada de violencia que aún persiste.
Sin embargo, y a pesar de su argumento, es un libro optimista, que trasmite la alegría de vivir a través del recuerdo agradecido de una vida que realmente mereció la pena. Sin caer nunca en el sentimentalismo ni la ñoñería, es un muestra de admiración tanto por la figura paternal como por la figura pública.
En este caso, se trata de una reconstrucción amorosa y paciente del personaje del padre. al ensalzar su carácter optimista, comprometido, solidario, modelo de educación…, su asesinato se convierte en un verdadero acto de injusticia. No obstante, el hijo no pretende crear un héroe, sino que su visión trata de ser objetiva. de hecho, tuvo que esperar veinte años para trazar este retrato, distanciándose para ver mejor los detalles (tanto los positivos como los negativos), una vez se ha enfriado también el dolor.
Aunque este libro no es una autobiografía, la presencia del autor es constante. Más que como una sombra de su padre, aparece como fruto de una educación novedosa, una educación que cuestiona los viejos valores de la tradición católica. Frente a ello, recibe una educación basada en el amor, en la confianza absoluta en su persona por encima de todo. Parece como si el escritor al que estamos leyendo, fuera el mejor legado de este médico.
La novela también deja ver los inicios de la violencia en Colombia. Se centra en la ciudad de Medellín, donde reside toda la familia, adentrándose en la visión de las clases más desfavorecidas a través de la labor del padre. Contrasta profundamente con la imagen ofrecida de la sociedad dirigente de Medellín. de estas desigualdades e injusticias sociales, se deriva gran parte de los problemas de violencia en el país. Los viajes del médico por Asia y Estados Unidos, son solo algunas menciones de un espacio que se centra especialmente en mostrarnos el país sudamericano. Se narra la historia de toda una vida desde los ojos del hijo. Se hace mención a las generaciones precedentes, pero el autor se centra especialmente en la época de madurez de su padre. La obra abarca, pues, desde los años 60 hasta el año 1987, fecha del asesinato.
Por último, el título, muy significativo, recoge la importancia del recuerdo como forma de alcanzar la vida, en este caso con varias referencias literarias claras. Concretamente el título procede de un poema de Borges encontrado en un bolsillo del padre el día que lo mataron:
Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el fin, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quien fui sobre la tierra.
También están presentes Las coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique (las trascribe el autor, comparando las distintas muertes de ambos padres) o el soneto sobre la fugacidad de la vida de Quevedo. de hecho, el último capítulo del libro está dedicado a reflexionar sobre le sentido del recuerdo y del olvido.

“Ayer se fue, mañana no ha llegado,
hoy se está yendo sin parar un punto,
soy un fue, y un será, y un es cansado.”

En definitiva, un libro para leer, releer y recodar frente al olvido.
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Maya
 31 enero 2020
Hay períodos de la vida que transcurren en una especie de armoniosa felicidad, períodos que tienen la tenue tonalidad de la alegría, y para mí los más nítidos coinciden con aquellos años, en aquellas largas vacaciones con mis primos costeños, que hablaban un español mucho más dulce y agradable que el nuestro, que era en cambio duro y montañero, unos primos que después —cuando llegaron las tragedias— volvimos a ver poco, como si nosotros nos avergonzáramos de nuestra tristeza, o como si ellos tuvieran la prudencia de no querer refregarnos en la cara su felicidad conservada […].
«El olvido que seremos», de Héctor Abad Faciolince es la historia novelada de un asesinato en Colombia, de todos los asesinatos en Colombia. Es la historia de un padre bueno, entregado y amoroso, contada por su hijo, sin odio, sin ánimo de venganza. Es todo un acto de amor hacia su padre y hacia su patria.
Cuando leemos un libro, hacemos nuestra la historia, la reinterpretamos, a cada uno nos dice una cosa. «El olvido que seremos» me ha conducido irremediablemente al asesinato de mi propio abuelo, defensor de la cultura universal y de los derechos humanos, liberal, maestro, torturado y muerto por los disparos de un grupo fascista secundado por los poderes oficiales.
Héctor Abad Gómez fue profesor de Medicina en la Universidad de Antioquía, Colombia, fundador de la Escuela Nacional de Salud Pública, médico, asesor de salud en distintos países. Su hijo, escribe su historia 20 años después de su muerte, cuando se ve capaz de describir su dolor con palabras:
”Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombre.”
La primera parte del libro se centra en el relato de la historia familiar. Héctor es el niño mimado de su padre, un niño rodeado de mujeres: cinco hermanas, su madre, las cuidadoras y una monjita. Esta parte del relato recuerda lejanamente a Gabo en su casa de Aracataca. Durante el día sus influencias serán las de su madre, mujer liberal, decidida, fuerte y católica. Por la noche con la llegada de su padres, la balanza se ajusta y se ve inmerso en un mundo científico de realidades probadas y lecturas de las mejores enciclopedias. Héctor adora a su padre, y su padre a él, y el lector va vislumbrando la personalidad del médico. Un hombre liberal que lucha por los derechos humanos, el derecho a la salud de todas las personas, el acceso al agua potable y a la vacunas. Es criticado tanto por el Gobierno de derechas como por el de izquierdas, ya que él odia el radicalismo y la violencia venga de donde venga.
Cuando le jubilan a la fuerza, empieza a alcanzar más notoriedad participando de marchas, denuncias en prensa y radio a la situación política de Colombia, señalando a los asesinos que empiezan a matar a cualquier opositor.
¿Qué nos transmite «El olvido que seremos»,? Una situación muy parecida a la de España en la guerra y posguerra. Grupos fascistas y paramilitares que sistemáticamente acaban con la cultura, con todo el que piensa distinto, con todo el que no se pliega a sus mandatos. Asesinatos cobardes como el de Héctor Abad Gómez, al que descerrajan varios tiros cuando acude al velatorio de su amigo Vélez, asesinado aquella misma mañana trágica del 25 de agosto del 87. La denuncia de la violencia sin límites que desoló Colombia en los ochenta amparada por el Estado, que contrataba paramilitares a veces amparados por la policía.
Una de las fortalezas de este relato, es la sinceridad que transmite la prosa de Héctor Abad, hijo. No sólo nos cuenta las bondades de su padre como médico y ciudadano comprometido sino que reconoce que su padre cometió muchos errores, que a menudo se dejó engañar por gente que le utilizó para su propio beneficio. Este libro no es un acto de venganza, en ningún momento se busca, no hay actitud de odio, solamente la triste laxitud que provoca la pérdida temprana e injusta e innecesaria de su padre.
Como escritor, el autor de «El olvido que seremos» no deja de mostrar el amor a los libros que le transmitió su padre:
”Los libros son un simulacro de recuerdo, una prótesis para recordar, un intento desesperado por hacer un poco más perdurable lo que es irremediablemente finito.”
Hay importantes elementos literarios en esta obra: Las coplas de Jorge Manrique son una especie de esquema para la narración, las loas a la vida de su padre que de nada sirven a la hora de la muerte, donde todos somos por fin iguales. Y él lo asume con el típico estoicismo castellano. Bellísima la insinuación del poema de Poe, Annabel Lee: la vida de la familia Abad era tan bella y tan feliz, que el cielo no tuvo más remedio que mandarles el desastre, el dolor y la muerte. Y como no, los versos de Borges que encontró en el bolsillo de la camisa ensangrentada de su padre muerto, tirado en el suelo: “Ya somos el olvido que seremos”.
Creo que esta en una obra esencial en la literatura de Colombia que nos atraviesa con un dolor irremediable.
Enlace: http://Citaenlaglorieta.com
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anzus
 09 agosto 2020
Considero que uno de los ejercicios más complejos a los que puede enfrentarse un escritor es al de narrar sus memorias, su autobiografía, o como en este caso la biografía de su padre y por consecución también la de su familia (que también termina siendo no en menor medida una radiografía del país que parece no cambiar), intentando mantener un balance estricto entre no caer en las adulaciones y tampoco menoscabar la memoria con duros juzgamientos inmerecidos por quien habita los recuerdos de la mente y el corazón.
Es está no solo la historia cruda de una Colombia de élites, hegemonías y asesinatos, de un país que olvida fácilmente, que es totalmente imposible de desligar de la vida de un hombre público cuyos ideales lo llevaron a marcar diferencia de pensamiento, acción y obra; y aunque en el momento de recorrer estas páginas, y llegar al instante en que la violencia y está vida confluyen en un solo punto que decanta en la muerte de don Héctor Abad Gómez, y la empatía se desborda y se siente la rabia, el dolor y el vacío de la familia Abad Faciolince que representa el mismo dolor vivido por miles y miles de familias a las que décadas de guerra cruzada a arrebatado a sus seres queridos y que hoy sigue sucediendo de la misma manera premeditada en todo el territorio. No es porque de alguna forma se haya vuelto paisaje que quiera poner este arco de la narración en un segundo plano de importancia, solo es que ese inmenso valor para recordar desde su duelo eterno que ha tenido el autor para hablarnos del resto de la vida de su padre ha calado más hondo en mí.
Debo decir que es esté un libro necesario y tremendamente honesto para el desahogo del escritor, pero también para la fortuna de quien lo lee, por esa forma clara que brinda el dominio y buen uso de las palabras para con ellas hacernos sentir que recorremos varias décadas de vida, pero sobre todo el poder estar presentes en una relación profunda de padre e hijo, cargada de amor, complicidad, lealtad y confianza como no suele verse en la ficción. Sin ser, ni querer parecer una relación perfecta es innegable la enorme cantidad de momentos armoniosos que contiene, la comunicación epistolar, las profundas reflexiones de la vida, la familia, la historia y el país que el padre transmite a su hijo, la forma en que cada uno en su forma y desde ese amor profundo que se profesan, exaltan sus virtudes con confianza, pero también reconocen sus errores, falencias y equivocaciones que se cometen aun teniendo las mejores intenciones y el deseo de hacer las cosas lo mejor posible.
Una obra que debe ser leída por más personas, por su contenido conmovedor, familiar, por sus reflexiones profundas, por su honestidad y también por el valor histórico personal y cultural, por las luchas que se siguen dando en la búsqueda de un mejor país.
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difershinji
 27 mayo 2019
El olvido que seremos es una novela que pretende mostrarnos la vida de Héctor Abad Gómez desde la visión amorosa y orgullosa de su hijo Héctor Abad Faciolince. Para nadie es un secreto la violencia que vivió Colombia en los años 80 y buena parte de los 90, es más, la violencia no se ha ido del todo en la actualidad y permanece latente, sin embargo, es la época de los grandes capos la que sirve como telón de fondo para la historia que plasma Héctor Abab Faciolince como una especie de homenaje a su padre ya fallecido a causa de la violencia ciega y fanática que cubrió de sangre a Colombia durante muchos años.
El amor incondicional de un padre a un hijo y viceversa es un vínculo casi sobrenatural que liga a los implicados en un contrato que solo se rompe con la muerte de uno de ellos, aunque no sea en todos los casos, la novela de Hector Abad Faciolince así lo dibuja, un amor que crece con los años entre su padre y él, convirtiendo su narración en una catarsis que trae a colación la vida, obra y muerte de de su padre, del dolor profundo que le causó un país que se hundía en la más negra de sus horas violentando y masacrando a todo quien diera su voz de protesta.
La novela es melancólica y escrita con la tristeza inherente que viene con la añoranza y el recuerdo de un ser querido, que no solo fue para el autor un padre sino un mentor que lo moldeó poco a poco en el ser humano en que se convirtió. El amor de padre a hijo se hace presente en cada página sin vergüenza alguna, se desborda sin impedimentos y deja entrever el alma de Héctor Abad Faciolince, por una pequeña grieta el lector logrará observar el nervio más intimo de autor y tal vez llegue a identificarse profundamente.
El padre del autor es humanizado tanto como la visión romántica de Héctor Abad Faciolince se lo permite, y presenta a un ser humano preocupado en demasía por su mundo que en su caso era Medellín, una ciudad que no solo la carcomía la violencia sino que la desigualdad era el pan de cada día entre las callejuelas de sus barrios paupérrimos, un personaje que aunque vivía entre lo que podría considerarse la burguesía de la ciudad, no dejaba de ser tocado por las vicisitudes que tenían que sufrir las comunidades más pobres a causa de la corrupción gubernamental y de la violencia ejercida por oscuras fuerzas que rondaban a quienes trataban de hacer luz a la realidad colombiana.
Pero el padre no era únicamente el hombre preocupado por las desigualdades, sino que era un hombre culto que educó a su hijo entre libros y autores que abrieron su mente al conocimiento, con una paradoja en su vida, mientras más culto era más ingenuo parecía ser, una ingenuidad que lo envolvió gracias al dolor de pueblo que en su alma sentía, sin lograr ver los siniestros ministerios que en él se cernían. Un hombre idealista y romántico que coqueteaba con el comunismo, que luego decepcionó al darse cuenta que la realidad de dicho sistema era más atroz y triste en la práctica que en las letras, no pudo soportar un momento las injusticias y por eso rondaron sobre su cabeza enemigos que se ganaba sin proponérselo.
No esperen una novela cualquiera que cuenta historias de vida, es más bien un escrito descarnado de un hombre que quiere quitarse el peso del dolor que lleva a cuestas y que no ha logrado borrar, escribiendo para alguien que no lo leerá nunca pero que cada palabra alivia la pena del recuerdo de la muerte de su padre querido.
No dejarán de sufrir junto con cada párrafo, de sentir con cada historia y de versen reflejados por lo menos un poco, y tal vez cuando terminen la última página acepten cada caricia de madre, de padre, de hermano, de esposo, de esposa, de cualquiera a quienes quieran, porque sin lugar a dudas llegará un día en que ese ser los deje para siempre y solo quedarán sus caricias pasadas.
"Ya somos el olvido que seremos. El polvo elemental que nos ignora." Borges.
Enlace: https://un-libro-un-cafe.blo..
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kejagapu
 28 febrero 2020
Hay relatos conmovedores, otros crudos, algunos reflexivos, los hay que quieren servir de memorias y los que buscan resaltar o denunciar. Y hay relatos como este, que logran un delicioso conjunto al incluir todos esos ingredientes. Historias que merecen ser leídas porque nos evocan una época y sociedad y está en especial una familia y un personaje digno de admirar, Héctor Abad Gómez, médico, profesor, viajero, sabio, líder, activista, pero sobre todo esposo y padre, de esos que pare el universo uno entre diez.
El autor nos retrata a un padre ejemplar, sumamente amoroso y tierno, entregado a la enseñanza de sus hijos (que me recuerda mucho a mi padre) y que envuelto en una serie de luchas sociales desde su profesión docente y médica enfrenta toda serie de obstáculos en la búsqueda de igualdad y equidad en una Colombia enferma de violencia y corrupción.
En 1987 Abad Gómez es asesinado por los paramilitares en Medellín como parte de un sistemático exterminio de opositores, líderes sociales y pensadores que tildados de "guerrilleros o comunistas" eran el blanco de ataques que quedaron impunes. Esa experiencia impulsa a Abad Faciolince a escribir y honrar las cualidades de un hombre, de un padre y criticar una cultura de desigualdades, matanzas, fanatismo religioso, violencia y no aceptación de las diferencias.
Un libro nostálgico y conmovedor que todo colombiano debería leer (pero apto para cualquier persona). Con una prosa crítica, irreverente y en ocasiones cínica Héctor Abad nos permite conocer las entrañas de sus relaciones familiares y a un hombre digno de admiración. La única especie de «queja» que tengo del libro es un exceso de odio del autor a un Dios en el que no cree y que en ocasiones se siente repetitivo. Un libro exquisito que logró que sintiera variadas emociones en cada capítulo.
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Citas y frases (6) Ver más Añadir cita
MayaMaya31 enero 2020
Hay períodos de la vida que transcurren en una especie de armoniosa felicidad, períodos que tienen la tenue tonalidad de la alegría, y para mí los más nítidos coinciden con aquellos años, en aquellas largas vacaciones con mis primos costeños, que hablaban un español mucho más dulce y agradable que el nuestro, que era en cambio duro y montañero, unos primos que después —cuando llegaron las tragedias— volvimos a ver poco, como si nosotros nos avergonzáramos de nuestra tristeza, o como si ellos tuvieran la prudencia de no querer refregarnos en la cara su felicidad conservada […].
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lucialopezgarlucialopezgar18 junio 2019
Ahora pienso que la única receta para poder soportar lo dura que es la vida al cabo de los años, es haber recibido en la infancia mucho amor de los padres. Sin ese amor exagerado que me dio mi papá, yo hubiera sido alguien mucho menos feliz.
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Mariana_mpMariana_mp29 agosto 2019
Casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombra (p.22)
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Mariana_mpMariana_mp11 diciembre 2019
Siempre me ha parecido que los despiadados carecen de imaginación literaria-- esa capacidad que nos dan las grandes novelas de meternos en la piel de otros--(p.179)
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anzusanzus09 agosto 2020
Es posible que nadie, ni los padres puedan hacer felices a sus hijos. Lo que sí es cierto y seguro es que los pueden hacer muy infelices.
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Videos de Héctor Abad Faciolince (8) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Héctor Abad Faciolince
El escritor Mauricio García Villegas junto a Héctor Abad Faciolince en el lanzamiento del libro 'El país de las emociones tristes' un libro que nos presenta los hallazgos de la llamada revolución cognitiva para explicar el peso que tienen las emociones en la naturaleza humana.
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