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ISBN : 8420426407
Editorial: Alfaguara (05/10/2017)

Calificación promedio : 4.48/5 (sobre 66 calificaciones)
Resumen:
La obra maestra de Héctor Abad Faciolince, uno de los libros fundamentales de la literatura contemporánea en español. El 25 de agosto de 1987 Héctor Abad Gómez, médico y activista en pro de los derechos humanos, es asesinado en Medellín por los paramilitares. El olvido que seremos es su biografía novelada, escrita por su propio hijo. Un relato desgarrador y emocionante sobre la familia, que refleja, al tiempo, el infierno de la violencia que ha golpeado Colombia... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (29) Ver más Añadir una crítica
soniagpan
 18 marzo 2020
El olvido que seremos ha sido uno de los libros que más me impactó en el momento de su lectura. Para mí, esta novela es una lección de vida y de literatura.
El libro tiene como eje central un asesinato, el del médico Héctor Abad Gómez (padre del autor). Este médico que dedicó su vida a la defensa de la igualdad social y de los derechos humanos, finalmente fue asesinado por sus oponentes, en una Colombia teñida ya por la sangre de una oleada de violencia que aún persiste.
Sin embargo, y a pesar de su argumento, es un libro optimista, que trasmite la alegría de vivir a través del recuerdo agradecido de una vida que realmente mereció la pena. Sin caer nunca en el sentimentalismo ni la ñoñería, es un muestra de admiración tanto por la figura paternal como por la figura pública.
En este caso, se trata de una reconstrucción amorosa y paciente del personaje del padre. al ensalzar su carácter optimista, comprometido, solidario, modelo de educación…, su asesinato se convierte en un verdadero acto de injusticia. No obstante, el hijo no pretende crear un héroe, sino que su visión trata de ser objetiva. de hecho, tuvo que esperar veinte años para trazar este retrato, distanciándose para ver mejor los detalles (tanto los positivos como los negativos), una vez se ha enfriado también el dolor.
Aunque este libro no es una autobiografía, la presencia del autor es constante. Más que como una sombra de su padre, aparece como fruto de una educación novedosa, una educación que cuestiona los viejos valores de la tradición católica. Frente a ello, recibe una educación basada en el amor, en la confianza absoluta en su persona por encima de todo. Parece como si el escritor al que estamos leyendo, fuera el mejor legado de este médico.
La novela también deja ver los inicios de la violencia en Colombia. Se centra en la ciudad de Medellín, donde reside toda la familia, adentrándose en la visión de las clases más desfavorecidas a través de la labor del padre. Contrasta profundamente con la imagen ofrecida de la sociedad dirigente de Medellín. de estas desigualdades e injusticias sociales, se deriva gran parte de los problemas de violencia en el país. Los viajes del médico por Asia y Estados Unidos, son solo algunas menciones de un espacio que se centra especialmente en mostrarnos el país sudamericano. Se narra la historia de toda una vida desde los ojos del hijo. Se hace mención a las generaciones precedentes, pero el autor se centra especialmente en la época de madurez de su padre. La obra abarca, pues, desde los años 60 hasta el año 1987, fecha del asesinato.
Por último, el título, muy significativo, recoge la importancia del recuerdo como forma de alcanzar la vida, en este caso con varias referencias literarias claras. Concretamente el título procede de un poema de Borges encontrado en un bolsillo del padre el día que lo mataron:
Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el fin, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quien fui sobre la tierra.
También están presentes Las coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique (las trascribe el autor, comparando las distintas muertes de ambos padres) o el soneto sobre la fugacidad de la vida de Quevedo. de hecho, el último capítulo del libro está dedicado a reflexionar sobre le sentido del recuerdo y del olvido.

“Ayer se fue, mañana no ha llegado,
hoy se está yendo sin parar un punto,
soy un fue, y un será, y un es cansado.”

En definitiva, un libro para leer, releer y recodar frente al olvido.
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Maya
 31 enero 2020
Hay períodos de la vida que transcurren en una especie de armoniosa felicidad, períodos que tienen la tenue tonalidad de la alegría, y para mí los más nítidos coinciden con aquellos años, en aquellas largas vacaciones con mis primos costeños, que hablaban un español mucho más dulce y agradable que el nuestro, que era en cambio duro y montañero, unos primos que después —cuando llegaron las tragedias— volvimos a ver poco, como si nosotros nos avergonzáramos de nuestra tristeza, o como si ellos tuvieran la prudencia de no querer refregarnos en la cara su felicidad conservada […].
«El olvido que seremos», de Héctor Abad Faciolince es la historia novelada de un asesinato en Colombia, de todos los asesinatos en Colombia. Es la historia de un padre bueno, entregado y amoroso, contada por su hijo, sin odio, sin ánimo de venganza. Es todo un acto de amor hacia su padre y hacia su patria.
Cuando leemos un libro, hacemos nuestra la historia, la reinterpretamos, a cada uno nos dice una cosa. «El olvido que seremos» me ha conducido irremediablemente al asesinato de mi propio abuelo, defensor de la cultura universal y de los derechos humanos, liberal, maestro, torturado y muerto por los disparos de un grupo fascista secundado por los poderes oficiales.
Héctor Abad Gómez fue profesor de Medicina en la Universidad de Antioquía, Colombia, fundador de la Escuela Nacional de Salud Pública, médico, asesor de salud en distintos países. Su hijo, escribe su historia 20 años después de su muerte, cuando se ve capaz de describir su dolor con palabras:
”Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombre.”
La primera parte del libro se centra en el relato de la historia familiar. Héctor es el niño mimado de su padre, un niño rodeado de mujeres: cinco hermanas, su madre, las cuidadoras y una monjita. Esta parte del relato recuerda lejanamente a Gabo en su casa de Aracataca. Durante el día sus influencias serán las de su madre, mujer liberal, decidida, fuerte y católica. Por la noche con la llegada de su padres, la balanza se ajusta y se ve inmerso en un mundo científico de realidades probadas y lecturas de las mejores enciclopedias. Héctor adora a su padre, y su padre a él, y el lector va vislumbrando la personalidad del médico. Un hombre liberal que lucha por los derechos humanos, el derecho a la salud de todas las personas, el acceso al agua potable y a la vacunas. Es criticado tanto por el Gobierno de derechas como por el de izquierdas, ya que él odia el radicalismo y la violencia venga de donde venga.
Cuando le jubilan a la fuerza, empieza a alcanzar más notoriedad participando de marchas, denuncias en prensa y radio a la situación política de Colombia, señalando a los asesinos que empiezan a matar a cualquier opositor.
¿Qué nos transmite «El olvido que seremos»,? Una situación muy parecida a la de España en la guerra y posguerra. Grupos fascistas y paramilitares que sistemáticamente acaban con la cultura, con todo el que piensa distinto, con todo el que no se pliega a sus mandatos. Asesinatos cobardes como el de Héctor Abad Gómez, al que descerrajan varios tiros cuando acude al velatorio de su amigo Vélez, asesinado aquella misma mañana trágica del 25 de agosto del 87. La denuncia de la violencia sin límites que desoló Colombia en los ochenta amparada por el Estado, que contrataba paramilitares a veces amparados por la policía.
Una de las fortalezas de este relato, es la sinceridad que transmite la prosa de Héctor Abad, hijo. No sólo nos cuenta las bondades de su padre como médico y ciudadano comprometido sino que reconoce que su padre cometió muchos errores, que a menudo se dejó engañar por gente que le utilizó para su propio beneficio. Este libro no es un acto de venganza, en ningún momento se busca, no hay actitud de odio, solamente la triste laxitud que provoca la pérdida temprana e injusta e innecesaria de su padre.
Como escritor, el autor de «El olvido que seremos» no deja de mostrar el amor a los libros que le transmitió su padre:
”Los libros son un simulacro de recuerdo, una prótesis para recordar, un intento desesperado por hacer un poco más perdurable lo que es irremediablemente finito.”
Hay importantes elementos literarios en esta obra: Las coplas de Jorge Manrique son una especie de esquema para la narración, las loas a la vida de su padre que de nada sirven a la hora de la muerte, donde todos somos por fin iguales. Y él lo asume con el típico estoicismo castellano. Bellísima la insinuación del poema de Poe, Annabel Lee: la vida de la familia Abad era tan bella y tan feliz, que el cielo no tuvo más remedio que mandarles el desastre, el dolor y la muerte. Y como no, los versos de Borges que encontró en el bolsillo de la camisa ensangrentada de su padre muerto, tirado en el suelo: “Ya somos el olvido que seremos”.
Creo que esta en una obra esencial en la literatura de Colombia que nos atraviesa con un dolor irremediable.
Enlace: http://Citaenlaglorieta.com
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cobooks
 23 diciembre 2021
El olvido que seremos, que título más bello. Esta es la novela que os quería reseñar hoy. Uno de los más recientes éxitos de la narrativa colombiana, ha logrado mucha fama en los últimos años aquí en España, acompañada de una producción cinematográfica encabezada por Javier Cámara.
El olvido que seremos fue publicada por primera vez en 2006, y en ella, Héctor Abad rinde un precioso homenaje a su padre. Perseguido y asesinado por su activismo político en 1987, el autor hace una oda a su padre en no más de 300 páginas desde el cariño y la admiración que siempre le profesó.
Este libro es una biografía novelada. No sabía que me enfrentaba a este género y no os voy a engañar al decir que es un género que me cuesta y normalmente tiende a aburrirme. Este libro, aún teniendo sus partes más lentas, no me ha aburrido en ningún momento. Está narrado de una manera que hace que la lectura sea muy ágil. Y aunque pueda resultar desordenado a en la narración contando a veces anécdotas atemporales, siempre sigue un hilo temporal claro.
Hay una parte en el libro que me impacto muchísimo. Me costaba seguir leyendo. Me partía el corazón cada capítulo y el sentimiento de angustia que generaba era algo real. Y esto, solo lo pueden conseguir los grandes libros.
En definitiva, es una historia para ser contada y ser escuchada. No creo que sea el libro de tu vida o puede ser que sí, pero lo que estoy seguro es que poca gente se arrepentirá de leerlo, porque las grandes novelas provocan sentimientos, y esta lo hace.
El olvido que seremos, paradójicamente, busca que el olvido sea menos olvido, y que el recuerdo de su padre perdure en el tiempo. Es un canto de amor a su familia en general y a su padre en particular.
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libroscuentosyleyendas
 18 marzo 2022
Como comienzo de año decidimos hacer un grupo experimental en el club de lectura , todos los participantes leían todos los libros propuestos por cada uno de ellos.
La idea era salir de la zona de confort para leer libros que de otra manera no hubiéramos elegido , ha sido de momento un éxito.
Est
a biografía de un hijo a un padre en la Colombia de los años 60 hasta final de los años 80 , nos narra la vida de ambos hasta el día que asesinan al padre .
Un hecho que marca la vida del hijo hasta tal punto que no la escribirá hasta 20 años después del homicidio.
Crea un escenario en el cual un padre yrasmite valores como el trabajo , el amor , los viajes, la religión y la vida , siendo este el mejor legado que le deja al mundo a través de su hijo.
Se desarrolla en una época difícil en Colombia , en la que la violencia es algo habitual todos los días. Medellín la ciudad escogida para la narración. Las clases más castigadas por la pobreza las que se beneficiarán de este Doctor volcado con su país que trasmitió a su hijo lo más importante en la vida y en la suya propia.
sin ser sentimental , trasmite una ternura y un amor hacia al progenitor que consigue que nos mimetizemos en la historia inmediatamente.
Nada queda al azar. ni el titulo que forma parte de un poema de Borges.
si queréis una lectura diferente, esta es la que necesitáis.
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anzus
 09 agosto 2020
Considero que uno de los ejercicios más complejos a los que puede enfrentarse un escritor es al de narrar sus memorias, su autobiografía, o como en este caso la biografía de su padre y por consecución también la de su familia (que también termina siendo no en menor medida una radiografía del país que parece no cambiar), intentando mantener un balance estricto entre no caer en las adulaciones y tampoco menoscabar la memoria con duros juzgamientos inmerecidos por quien habita los recuerdos de la mente y el corazón.
Es está no solo la historia cruda de una Colombia de élites, hegemonías y asesinatos, de un país que olvida fácilmente, que es totalmente imposible de desligar de la vida de un hombre público cuyos ideales lo llevaron a marcar diferencia de pensamiento, acción y obra; y aunque en el momento de recorrer estas páginas, y llegar al instante en que la violencia y está vida confluyen en un solo punto que decanta en la muerte de don Héctor Abad Gómez, y la empatía se desborda y se siente la rabia, el dolor y el vacío de la familia Abad Faciolince que representa el mismo dolor vivido por miles y miles de familias a las que décadas de guerra cruzada a arrebatado a sus seres queridos y que hoy sigue sucediendo de la misma manera premeditada en todo el territorio. No es porque de alguna forma se haya vuelto paisaje que quiera poner este arco de la narración en un segundo plano de importancia, solo es que ese inmenso valor para recordar desde su duelo eterno que ha tenido el autor para hablarnos del resto de la vida de su padre ha calado más hondo en mí.
Debo decir que es esté un libro necesario y tremendamente honesto para el desahogo del escritor, pero también para la fortuna de quien lo lee, por esa forma clara que brinda el dominio y buen uso de las palabras para con ellas hacernos sentir que recorremos varias décadas de vida, pero sobre todo el poder estar presentes en una relación profunda de padre e hijo, cargada de amor, complicidad, lealtad y confianza como no suele verse en la ficción. Sin ser, ni querer parecer una relación perfecta es innegable la enorme cantidad de momentos armoniosos que contiene, la comunicación epistolar, las profundas reflexiones de la vida, la familia, la historia y el país que el padre transmite a su hijo, la forma en que cada uno en su forma y desde ese amor profundo que se profesan, exaltan sus virtudes con confianza, pero también reconocen sus errores, falencias y equivocaciones que se cometen aun teniendo las mejores intenciones y el deseo de hacer las cosas lo mejor posible.
Una obra que debe ser leída por más personas, por su contenido conmovedor, familiar, por sus reflexiones profundas, por su honestidad y también por el valor histórico personal y cultural, por las luchas que se siguen dando en la búsqueda de un mejor país.
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Las críticas de la prensa (1)
Telam12 octubre 2021
Abad Faciolince tardó casi veinte años en poner en palabras la vida de su papá, que también es la vida de su infancia y su juventud, la de su familia y la de una casa en la que "vivían diez mujeres, un niño y un señor", tal como se lee en el libro apenas arranca la primera oración.
Leer la crítica en el sitio web: Telam
Citas y frases (27) Ver más Añadir cita
MayaMaya31 enero 2020
Hay períodos de la vida que transcurren en una especie de armoniosa felicidad, períodos que tienen la tenue tonalidad de la alegría, y para mí los más nítidos coinciden con aquellos años, en aquellas largas vacaciones con mis primos costeños, que hablaban un español mucho más dulce y agradable que el nuestro, que era en cambio duro y montañero, unos primos que después —cuando llegaron las tragedias— volvimos a ver poco, como si nosotros nos avergonzáramos de nuestra tristeza, o como si ellos tuvieran la prudencia de no querer refregarnos en la cara su felicidad conservada […].
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rafaperezrafaperez11 marzo 2022
Casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme y este libro no es otra cosa que la carta a una sombra.
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TomSawyerTomSawyer04 abril 2021
Casi siempre pasa igual:cuando la felicidad nos toca es cuando menos nos damos cuenta que somos felices,y tal vez las alturas nos mandan nuestra buena dosis de dolor para que aprendamos a ser agradecidos(...)porque mientras la felicidad nos parece algo natural y merecido, las tragedias nos parecen algo enviado desde afuera,como una venganza o un castigo decretado por potencias malignas...
Tal vez por esa experiencia en que la dicha se teñia de repente de dolor,yo ya debía de haber entendido,repito,que nuestra felicidad esta siempre en un equilibrio peligroso,inestable,a punto de resbalar por un precipicio de desolación.
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lucialopezgarlucialopezgar18 junio 2019
Ahora pienso que la única receta para poder soportar lo dura que es la vida al cabo de los años, es haber recibido en la infancia mucho amor de los padres. Sin ese amor exagerado que me dio mi papá, yo hubiera sido alguien mucho menos feliz.
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GuadalupetpnvsGuadalupetpnvs22 marzo 2022
Es una de las paradojas más tristes de mi vida. Casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombra.
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Videos de Héctor Abad Faciolince (5) Ver másAñadir vídeo
Vidéo de Héctor Abad Faciolince
El narcotráfico y la incendiaria situación de México son el telón de fondo de su novela más reciente, «La tierra de la gran promesa» (Literatura Random House), pero la existencia diurna no es lo que desvela a Juan Villoro en este diálogo con Héctor Abad Faciolince, autor de «El olvido que seremos» (Alfaguara). Es otra realidad tan perturbadora y fuera de control como aquella: el pasado, los recuerdos, las pesadillas que nos persiguen, los muertos que nos acompañan y con los que hablamos cuando dormimos, el efecto sanador del olvido y el productivo autoengaño que son los sueños, aquella «borrosa patria» de la que hablaba Octavio Paz.
Consigue «La tierra de la gran promesa»: https://bit.ly/3e0RyNs Consigue «El olvido que seremos»: https://bit.ly/3sdTlan
#JuanVillloro #HéctorAbadFaciolince
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