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Sunme Yoon (Traductor)
ISBN : 8499987915
Editorial: Planeta (03/03/2020)

Calificación promedio : 4.28/5 (sobre 118 calificaciones)
Resumen:
Yunjae tiene dieciséis años, está en la edad de las emociones desbordadas, el amor y la rabia. Pero las amígdalas de su cerebro son pequeñas, más pequeñas que una almendra y, como consecuencia, Yunjae es incapaz de sentir nada.

Educado por su madre y su abuela, aprende a identificar las emociones de los demás y a fingir estados de ánimo para no destacar en un mundo que pronto lo tachará de extraño. «Si tu interlocutor llora, tú entrecierra los ojos, ... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (74) Ver más Añadir una crítica
erick_ascencio
 19 octubre 2021
Desde que vi este libro como novedad me llamó la atención por varias cosas, entre ellas la portada (sencilla, pero llamativa), que la autora es coreana y quiero diversificar mis lecturas, y que trata temas de salud mental.
Yunjae nació con alexitimia, la incapacidad de reconocer y expresar emociones y esto le ha traído muchos problemas durante su vida. Los médicos solo lo ven como objeto de estudio, la gente lo ve cómo un anormal y en la escuela es motivo de burlas. Lidiar con este trastorno ha sido difícil para la familia, pero entre su madre y su abuela han podido sobrellevar esta situación enseñándole a identificar las emociones de otros. Yunjae tiene 16 años y está por pasar el momento más duro de su vida: su madre y su abuela son atacadas a sangre fría. A partir de ese momento tendrá que aprender a vivir y lidiar con todo solo, hasta que un par de personas entran en su vida: Gon, el bully de la escuela y el doctor Shim, su vecino.
De primera impresión suena como una historia mega emotiva con una carga emocional muy grande de trasfondo. Y en realidad sí lo es, tenemos una historia bastante única donde nuestro protagonista tendrá que atravesar muchas situaciones adversas para poder crecer personalmente. Creo que lo que más me llamaba la atención del libro es que tratara un problema de salud mental poco conocido, pero rápidamente se ve opacado por la tragedia y el drama, dejando a nuestro protagonista solo, en medio de un mundo que aborrece lo que desafía la normalidad y que no está dispuesto a comprender. Así que nuestra trama básicamente es crecer (inserte emojis de estrella para que se vea aesthetic), en medio de la adversidad, con Yunjae.
Antes de pasar a otra cosa, me gustaría hablar del tema que más llamó mi atención, la alexitimia. En el contexto en el que se nos presenta la historia es la incapacidad para reconocer, sentir y expresar emociones (como cuando Timmy Turner pide no sentir nada y siempre respondía "yo, nada"), lo que nos da como resultado a un niño aparentemente apático e insensible ante lo que pasa a su alrededor, lo que hace que sea considerado como alguien cruel. Cuando su madre se da cuenta que su hijo no tiene un comportamiento típico de su edad decide llevarlo al médico y, tras mucho batallar, dan con su diagnóstico: alexitimia, que es resultado de que su amígdala, el centro regulador de las emociones en el cerebro y que curiosamente tiene la forma y tamaño de una almendra (de ahí el título del libro :v), no se desarrolló correctamente, siendo más pequeña de lo que debería ser. El gran problema aquí es que, tan rápido como llegaron al hospital, se van, y me parece realmente una pena que se retrate al personal de la salud como personas deshumanizadas que solo ven a los pacientes como medios para lograr objetivos y no como personas, satanizándolos y glorificando a la madre. La solución que encuentran es educar a Yunjae en emociones, el cómo reconocerlas y cuáles son las respuestas esperadas a ellas. Y esto, la parte de la educación emocional, me parece más que inteligente porque, típicamente, no se enseña a entender las emociones porque se asume que es algo innato y que todos sabemos lo que significan. Terminé encantado con el hecho de que se recalque que todas las emociones son necesarias, pero que la empatía es indispensable al momento de forjar relaciones interpersonales, algo que nuestro protagonista (y un montón de onvrez más que pululan por ahí, jsjs) tiene que aprender todos los días, poco a poco.
Todo el peso de la trama lo carga Yunjae, nuestro protagonista. Es un chico de dieciséis años solitario incluso desde antes del ataque a su familia. En la escuela nunca fue popular o tuvo amigos debido a su condición médica y el miedo que generaba su expresión indiferente ante todo; posterior a la tragedia de su familia se vuelve objeto de burlas y, finalmente, el blanco del bully. Es difícil expresarme de él objetivamente porque claro que hay momentos en los que me desesperaba o quería que reaccionara ante lo que sucede en su entorno, pero no puedo evitar empatizar con su situación y sentir la soledad en la que se ve recluido día a día solo por ser diferente y que nadie se detenga a, siquiera, intentar entenderlo. Aunque si tengo que quejarme de algo y lo que definitivamente no me cuadró es que, a pesar de que su familia se la ha pasado años enseñándole cosas de manejo de emociones y cómo reaccionar de manera típica o esperada a las situaciones, Yunjae parece ciego ante lo que los demás hacen, por ejemplo, cuando no reconoce que sus compañeros se burlan de él por algo que dijo. En fin, puedo juzgarlo, pero jamás sabré del todo qué tan ciertas son mis dudas, así que solo tengo buenos sentimientos hacia él y la mayor parte del tiempo quería ser su amigo y darle un abracito porque su vida no es nada fácil y lo que más me duele es que nadie mostró empatía hacia él, pero si querían que cumpliera con las expectativas de la sociedad (la hipocresía).
Tenemos un par de personajes secundarios bastante relevantes y que terminaron gustándome en diferentes grados.
Gon, el bully del salón. Es un chico con una historia familiar súper dura, que trae dentro muchísimas cosas y la única manera que conoce para expresar sus sentimientos es la violencia. No soy fan de la manera en la que empieza a entablar su relación con Yunjae, pero una vez que el vínculo se forma, fui fan de su amistad, la forma en la que hablan de cosas importantes sin hacerlo explícitamente y crecen hasta el infinito.
El doctor Shim, su vecino. de él no sabía si realmente hablar porque no se menciona en la sinopsis, pero es parte fundamental de la historia y, a mí gusto, el personaje secundario que más aporta en todo esto porque funge de guía emocional para Yunjae y nunca se entromete de más o tiene una conducta imperativa, simplemente deja a Yunjae ser y está ahí para él y lo que necesite. Fan de este señor.
Hay un personaje extra que sale en la sinopsis, Dora, que me gusta bastante individualmente, pero que sale sobrando porque, a mí parecer, su inclusión fue forzada, nada natural, innecesaria y le quita ritmo y fuerza a la historia.
Mis partes favoritas son las escenas de la infancia de Yunjae, el tono cálido que destina a su familia y los momentos que pasó con ella. Me encanta la tercia que forman con su mamá y abuela, la necesidad que tienen estas por hacerlo encajar y que, a pesar de todo, lo aceptan y quieren tal cual es y le muestran que siempre estarán para él sin importar qué. Realmente no sé cómo son las dinámicas familiares en Corea, pero me transmitían mucho cariño y me dolió ver cómo su pequeña burbuja se rompía violentamente.
Solo hay una cosa de la que tengo que quejarme y es el hecho de que la historia se siente excesivamente cargada de drama y tragedia. Y no me refiero a su condición médica, esa es el menor de los males que tiene por afrontar. El que su familia, su pequeño refugio, sea ultrajado de una manera tan violenta, que tenga que lidiar con la soledad, un par de personajes que entras a complicarle la existencia y el posterior rechazo de la sociedad es demasiado, para ser francos. Yo habría sido fan de ver una evolución sentimental natural y escalonada, no una donde Yunjae se viera obligado a crecer por las circunstancias trágicas que lo rodean que, además, son ajenas a su persona. Me pareció un conducto inadecuado para mostrar que las personas son capaces de crecer, y por momentos sentí que la autora nos quería transmitir un mensaje de que sobreponernos a las condiciones adversas, principalmente sufriendo, es lo que nos forja y vuelve seres humanos.
La narrativa es súper amigable, nunca se llega a sentir densa o monótona, haciendo que no puedas dejar de leer, a pesar de que no pasan muchas cosas, y que lo termines en un par de días (sobre todo si son lectores lentos como yo :v). Todo está contado en primera persona desde la perspectiva de Yunjae, así que tenemos muchos vistazos a sus pensamientos, percepciones del mundo y las situaciones que vive. Siento que la autora supo transmitir el no sentir del protagonista porque, aunque las escenas tenían una fuerte carga emocional, podían llegar a sentirse frías porque, aunque Yunjae sabía lo que sucedía, no comprendía lo que motivaba dichas acciones, por ejemplo una rabieta.
En resumen, Almendra, es una historia diferente, con muchos matices, un protagonista complejo, una narrativa simple, muy empática y que resulta fácil de leer, donde se presentan varias situaciones adversas muy duras y me habría encantado que se profundizara más en ellas y la enfermedad del protagonista. Aún con sus fallos, es muy fácil querer a Yunjae y empatizar con Gon.
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Lara12
 16 mayo 2022
Desde que era una niña, mis sentimientos han sido muchísimo más fuertes que mis pensamientos, y sigo sintiéndolo asi, ya que considero, que la mayoría de los mortales, nos dejamos guiar por nuestros instintos, siendo alcanzados después, por nuestros pensamientos.

Y qué pasaría si no pudiesen salir a la superficie esos sentimientos? Qué pasa con ese corazón, que la razón no entiende? Acaso el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada?

Pues de todo eso va esta auténtica joya, que palabra a palabra, sientes como una a suave voz te susurra, despertando cada uno de tus sentidos.
No os la perdáis, es un libro imprescindible!!
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MiTijuanaLectora
 30 agosto 2021
Almendra es uno de los libros que más ansiaba leer en este año y me siento muy afortunada por poder hacerlo.
Este libro tuvo un boom impresionante gracias a que un cantante K-pop lo recomendó (o algo así) pero lo que realmente me hacía desearlo era que tenía muy poco acercamiento con libros asiáticos y quería reivindicarme con los libros de dicha cultura. La verdad es que ni siquiera se puede decir que tenga “experiencia” con los autores asiáticos, simplemente leí a uno y no me gustó su prosa :P pero con Almendra sucedió todo lo contrario, me han nacido unas ganas inmensas por querer leer más libros de dicha cultura, ya sea por sus autores o por la historia.
La sinopsis de este libro podría decirnos mucho, podríamos llegar a creer que lo sabemos todo y que no habrá mucho que nos sorprenda pero no podríamos estar más equivocados. Aun con una sinopsis tan clara, debo decirles mis queridos amigos que no sabemos NADA.
Considero que cuando se trata de libros que hablan sobre algún tipo de trastorno mental se deben de leer y sobre todo reseñar con sumo respeto porque en este tipo de tramas es cuando la ficción se encuentra entre la delgada línea de la realidad, la realidad de alguien en este planeta que llamamos hogar.
Antes de hablarles un poco de la historia, me gustaría destacar la prosa de Almendra. Nos encontraremos con capítulos cortos que fluyen con calma, casi con la misma calma de su protagonista, pero es un flujo constante que converge en un todo que dejará al lector con el corazón en la mano y con una empatía irrebatible.
En cuanto a la historia…
Yunjae no solo no comprende el mundo, él mismo es incomprendido por el propio mundo y se tiene que valer de las enseñanzas de su madre, una mujer sin duda valiente que desde que descubrió la condición de su hijo no se rindió y en medida de sus posibilidades lo educó y le enseñó a subsistir pues la alexitimia no solo se trata de la imposibilidad de percibir y expresar emociones, se trata de adaptarse al mundo porque el mundo jamás se adaptará a ellos, sin importar que eso sea lo correcto, no solo se trata de ser incomprendido y señalado, se trata de carecer de credibilidad por el simple hecho de decir las cosas sin los matices que nos regalan las emociones, hecho que constató Yunjae a la corta edad de 6 años
Pero no solo nos encontraremos con la historia de Yunjae. Si prestamos atención nos daremos cuenta de la necesidad del ser humano por recibir compasión, un requerimiento tan egoísta que no ve más que las necesidades del ser que la está pasando mal y que con toda exigencia pide ser comprendido y compadecido sin importar si el otro está en condiciones de brindar dicha atención. Y con esto no digo que este mal o que tenga que ser crucificado dicho comportamiento, simplemente es un mecanismo del ser humano para expresar su dolor.
Y dicho esto, hablemos de Goni. Un chico que creció sin afecto y que esa misma necesidad lo orilló a ser un niño hostil y un niño “malo”. Un niño malo que por diferentes motivos pero casi de la misma manera que Yunjae, no sabía expresar sus emociones y ni que decir de recibir muestras de afecto. Pero gracias a las ironías de la vida, Yunjae y él se volvieron cercanos, dos jovencitos incomprendidos por circunstancias muy distintas pero incomprendidos la fin.
Creo que sobra decir que disfruté mucho de esta lectura que a pesar de ser bastante corta nos da mucho que aprender.
Sin duda, una lectura recomendada.
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thia_
 13 marzo 2022
Yunjae tiene solo dieciséis años y un acto criminal lo ha dejado solo en el mundo. al trauma de perder a su única familia ante sus propios ojos se le suma no poder sentir nada al respecto, no poder reaccionar como se espera ni saber prever cómo será su vida en adelante.
Desde que era pequeño ha estado marcado por una palabra: alexitimia. Sus amígdalas no alcanzaron el desarrollo esperado, son apenas como dos almendras, y esto le impide experimentar emociones. No siente dolor, miedo ni tristeza, ni siquiera intuye lo que son. Por suerte su madre nunca ha perdido la esperanza en que tras una etiqueta diagnóstica se esconde un abanico de tratamientos que pueden ayudarle a ser próximo a la normalidad, a comprender el mundo, a tener amigos. Pese al interés meramente científico de los médicos que lo veían como un caso con el que experimentar y no como un niño al que ayudar, su madre desarrolla un método casero mediante etiquetas en el que entrena sus emociones, sus respuestas ante las situaciones más típicas de la sociedad y espera que su hijo un día pueda adaptarse. Lamentable el trágico accidente que ocurre en su adolescencia impide a su madre ver su evolución, continuar apoyándolo, sirviendo como punto de partida de la novela.
Nuestro protagonista se ve forzado a continuar viviendo, a buscar su lugar en el mundo y a la interacción social. Su madre y su abuela ya no están, no hay nadie que medie por él, así que debe actuar. Gracias al apoyo e interés de personajes como el doctor Shim o su compañero de clase Goni, irá aprendiendo a tomar sus propias decisiones en un proceso del que el lector es partícipe de primera mano ya que se nos presenta mediante un narrador en primera persona. El cambio del personaje es innegable y es algo que la autora plasma a la perfección al empezar con una narración fría, meramente descriptiva, en la que poco a poco van ganando espacio las relaciones personales. Los primeros capítulos con ese tipo de narración a mi parecer son perfectos, ayudan a concienciar de un "problema" real, a entender que no todo el mundo funciona y piensa del mismo modo y que no es más normal quien siente más que el otro, sino que todos somos humanos y debemos adaptarnos al mismo entorno, con la excepción de que para algunos es rutinario y para otros es un entorno hostil en el que es muy difícil entrar.
Pese a que la alexitimia tenga un papel protagónico en la novela, no se abusa de términos médicos, la concienciación y difusión del trastorno se hacen a través de las vivencias de Yunyae, al compartir pensamientos, por lo que el tono es sencillo y es fácil sentirse atrapado por la historia. Es cierto que al no tratarse de un personaje neurotípico puede que el lector no llegue a empatizar al 100% con él si no se obliga a comprender que es el mismo mundo pero con diferente óptica lo que se muestra ante él.
La novela tiene un aura de cuento, con una moraleja entrañable y un fuerte espíritu de aceptación que la convierte en recomendable para todo tipo de lectores, pero que quizá si no se examina con ojo crítico pueda llevarnos a una reflexión errónea. A partir de aquí, SPOILER:
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..
...
SPOILER ALERT!
El final es bonito, algo acelerado pero bonito, sin embargo esa belleza, esa esperanza que arroja puede hacernos pensar que lo crucial es cambiar, volverse como los demás y creer en que con esfuerzo podemos superar cualquier inconveniente (como ser neurodivergente). Es por esto que considero que debe cogerse con pinzas, como cierre bello para una historia funciona, pero como acto de concienciación puede transmitir un mensaje peligroso o hacer que se pierda lo logrado con el resto de la novela. Ser neurodivergente es una realidad como otra, igual de aceptable, igual de genuina. Soñar con un universo en el que todos nos entendamos es bonito, es ideal. Que esa comprensión venga de la superación de las divergencias y no de una convivencia en la que se entienda y no se critique (e incluso agreda) al diferente no es de ensueño, es una negación, es un paso atrás.
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Celeste_Cruz
 23 marzo 2021
Yunjae es un joven de dieciséis años incapaz de sentir nada debido a que las amígdalas de su cerebro son demasiado pequeñas como para procesar bien las emociones. Es por esto que siempre ha sido considerado un "bicho raro" porque no solo no puede expresar cómo se siente, sino que tampoco puede comprender las emociones de los demás. Todo esto hace que le resulte muy difícil entablar relaciones con su entorno o interactuar con las personas porque ni sabe expresarse ni sabe interpretar el comportamiento de los demás. Desde que era pequeño, su madre y su abuela han intentado subsanar este "defecto" tratando de enseñarle qué significa cada emoción y cuándo es correcto usarlas. Por ejemplo, intentan explicarle qué es el amor, cuándo tiene que responder con una sonrisa, cuándo debe consolar a otra persona... de este modo, Yunjae mejora un poco en su comportamiento social, aunque sigue sin ser suficiente para integrarse. Su aprendizaje continúa a lo largo de los años hasta que se ve cortado bruscamente cuando en un incidente violento mientras están paseando por la calle un hombre asesine a sangre fría a ambas mujeres delante de Yunjae. Este episodio marcará para siempre al chico, que de repente se ve completamente solo y sin nadie que pueda ayudarle. A partir de ese momento, un vecino buen amigo de su familia cuidará de él. Yunjae intentará compaginar sus estudios, con el trabajo en la librería de su madre y, al mismo tiempo, se esforzará en continuar con las enseñanzas sobre las emociones para poder integrarse.
No obstante, el suceso ocurrido corre como la pólvora entre sus compañeros, siendo especialmente morboso debido a que Yunjae presenció impasible cómo su madre y su abuela eran acuchilladas delante suya. Este evento será la comidilla del colegio y la señalización de Yunjae se acusará cuando aparezca un alumno nuevo, Goni. Es el típico bully que se dedica a increpar a los profesores, molestar al resto de alumnos y no permitir que las clases se desarrollen con normalidad debido a sus arrebatos. Por eso, no tardará en fijarse en Yunjae y sus peculiaridades, por lo que pronto lo convertirá en el blanco de sus burlas y sus palizas, disfrutando de la falta de expresividad del muchacho. Goni se propone una especie de reto y es conseguir que Yunjae finalmente muestre dolor ante los golpes o se queje, pero al no recibir lo que quiere, solo conseguirá aumentar la frustración de Goni y el odio de este hacia el chico. La relación entre ambos evolucionará a lo largo de la novela y Goni cambiará de estrategia con tal de conseguir lo que se propone.
La historia de Yunjae me ha fascinado y me ha mantenido pegada a sus páginas hasta terminármelo. Desconocía por completo que pudiera existir una patología así, un defecto físico que impidiera a la gente expresar emociones. Creo que tampoco había sido nunca consciente de lo mucho que afecta a un individuo no poder mostrar cómo se siente o no saber interpretar las expresiones de los demás y leer esta novela me ha hecho reflexionar al respecto y darme cuenta de que sin emociones no somos nada porque, al fin al cabo, su uso es lo que mueve el mundo y lo que nos define como sociedad. Quizá todos hayamos experimentado alguna vez la sensación de que en ciertas circunstancias es mejor no sentir nada y ser insensibles a lo que nos rodea, pero de la mano de Yunjae me he dado cuenta de lo contraproducente que sería eso en todos los sentidos.
No os voy a engañar, es un libro bastante duro. Por un lado, vemos la desesperación de su madre y su abuela por tratar de que su hijo encaje y lleve una vida normal. Por otro, vemos el maltrato sistemático (tanto psicológico como físico) que sufre el protagonista debido a su situación en el ámbito escolar. Los niños de su clase no entienden cómo funciona su problema y tan solo lo ven como un robot insensible al que poder decirle y hacerle de todo porque ni se va a resistir ni se va a quejar. Los profesores tampoco hacen nada al respecto. En vez de hacer comprender a sus alumnos que Yunjae es un tanto diferente y cómo deben tratarle o actuar con él, se limitan a observar impasibles y, como mucho, intervenir si la situación se vuelve demasiado grave. Yunjae se pasa toda su vida procurando adaptarse a un entorno hostil que le repudia por no ser capaz de sentir.

Su situación se agravará cuando aparezca Goni y decida hacer de su vida un infierno, pues está dispuesto a llevar al límite la resistencia de Yunjae y comprobar por su propia mano si es tan indiferente como quiere hacer ver. de esta forma, se dedicará a insultarle, despreciarle y darle palizas ante el regocijo del resto de alumnos, puesto que disfrutan del espectáculo de ver a alguien ser apaleado sin emitir ni un solo sonido de dolor. Goni se obsesionará con Yunjae hasta el punto de ir incluso a su librería a encararse con él. al principio, son tan solo matón y víctima, pero conforme avance la trama se desarrollará entre ellos una suerte de amistad un poco extraña. Goni se convertirá en una constante en la vida de Yunjae y este, pese a todo el maltrato que sufre por su parte, comenzará a disfrutar de su compañía. En este punto, algo que no me ha gustado del libro es que si bien no se justifica el comportamiento despreciable de Goni (no solo hacia Yunjae sino hacia cualquier persona que se le acerque), sí que se incide con asiduidad en el hecho de que el chico procede de una familia desestructurada y la situación que sufre en casa y la relación tan complicada que tiene con su padre alientan ese comportamiento destructivo. Aunque Goni le hace un bullying constante a Yunjae, este siempre le disculpa en su fuero interno alegando que, en el fondo, él es un buen chico hijo de sus circunstancias. Es cierto que se aprecia una evolución de Goni para bien y que finalmente nos damos cuenta de que tiene su corazoncito y todo, pero esta insistencia en "es cruel con los demás porque ha tenido una mala vida" es un discurso que ni me convence ni compro y que, sinceramente, hubiera sido mejor que no se hubiera mencionado en la novela.
Almendra está contada desde el punto de vista de Yunjae en primera persona, lo que ayuda al lector a comprender mejor su enfermedad, su percepción y cómo ve lo que le rodea. Esto hace que empaticemos muy fácilmente con él y que podamos meternos de lleno en la lectura. Yunjae también experimenta un gran cambio y si bien no es capaz de transmitir sus emociones con normalidad, sí que se aprecia cómo se relaciona con el mundo cada vez mejor, aunque para ello tenga que fingir sonrisas o palabras de consuelo. La narración es muy sencilla y bonita al mismo tiempo que es seca y directa porque, después de todo, alguien como Yunjae no puede expresarse de otra forma.
Este libro ha sido una grata sorpresa y entiendo por qué le ha gustado a tanta gente. Es una historia conmovedora que te invita a reflexionar sobre aspectos que, de otro modo, probablemente ni te habrías planteado. Aunque la premisa es un tanto dura, al mismo tiempo es bonita porque vemos de primera mano la evolución del protagonista y nos sentimos orgullosos con sus logros y sus esfuerzos. Además, es una novela cortita que se lee en un suspiro. Desde luego, Almendra no deja indiferente a nadie.
Enlace: https://notodoesfantasia.blo..
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Citas y frases (96) Ver más Añadir cita
SoniaghSoniagh10 junio 2022
(…)nadie puede saber si una historia terminará en tragedia o comedia. Quizá sea imposible desde el principio clasificar una existencia como una u otra. La vida no hace más que fluir imparable, guardándonos toda clase de sabores.
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DiemDiem06 febrero 2022
Uno de los síntomas de mi condición es que no sé lo que es el miedo. Si alguno piensa que deber ser muy bueno que me muestre siempre valiente, no tiene ni la más mínima idea del problema. El miedo es un método de defensa instintivo que cuida la integridad física. No saber lo que es el miedo no significa ser valiente, sino ser un idiota que se queda inmóvil cuando se le viene encima un automóvil.
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DiemDiem15 febrero 2022
Según mi abuela, la librería era un lugar densamente poblado, en donde miles de escritores, vivos y muertos, convivían apretujados. Sin embargo, los libros permanecían en silencio. Callaban hasta que yo los abría y solo entonces contaban sus historias en voz baja y hasta donde yo quería.
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DiemDiem08 febrero 2022
Si el amor era pronunciar sermones para indicarme qué hacer y qué no hacer en tal o cual situación mientras me miraba con los ojos llenos de lágrimas, ¿no era acaso mejor no darlo ni recibirlo? Por supuesto, nunca se lo dije. Y no lo hice gracias a que, entre esos innumerables principios de comportamiento que me hizo memorizar hasta el cansancio, había uno que rezaba «Cuando eres demasiado sincero, puedes lastimar al otro».
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LeyendoesgerundioLeyendoesgerundio01 junio 2022
La gente volvía la cabeza ante las desgracias que ocurrían lejos porque no había nada que se pudiera hacer, si no también ante las que ocurrían cerca porque los paralizaba el terror. Podían sentir, pero la mayoría de las veces no hacían nada al respecto; podían solidarizarse, es verdad, pero también se olvidaban con facilidad.
Hasta donde yo podía entenderlo, eso no estaba bien.
Yo no quería vivir de esa manera.
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