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LUIS; GIL FERNANDEZ (Traductor)
ISBN : 8491050787
Editorial: Penguin Random House (14/05/2015)

Calificación promedio : 3.91/5 (sobre 49 calificaciones)
Resumen:
Los mejores libros jamás escritos Antígona, hija del rey Edipo, se debate entre ceñirse a la ley impuesta o infringirla para honrar a su difunto hermano Antígona está basada en el mito de la mujer que se atrevió a enfrentarse a los hombres para lograr sus propósitos. En esencia, la trama de la obra plantea una reflexión sobre la tiranía, las razones del estado y los dilemas de conciencia. Representada por primera vez en el año 442 a.C., Sófocles utilizó persona... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (8) Ver más Añadir una crítica
Beatriz_Villarino
 26 noviembre 2018
A lo largo de la vida nos vamos encontrando con personas sabias, de las que aprendemos mucho, todos los días; no sólo conocimientos sino también a sobrellevar diferentes emociones. También vamos coincidiendo con gente buena que, sin ánimo de lucro dan lo que tienen, afecto, tiempo, saber, a los demás. Yo he tenido la suerte de conocer a José Antonio, no quiero poner su apellido porque sé que no le gustaría, pero él es sabio y bueno. Normalmente la vida no deja de poner dificultades a estas personas, pero como son inteligentes, saben solucionarlas a pesar del dolor y de la soledad experimentados. Pues bien, José Antonio, creo haberme referido a él aquí, en alguna ocasión, es un amigo, un buen amigo que, a pesar de no compartir una vida fuera del ámbito laboral, siempre me ha dado la ayuda que he necesitado. Espero haberle aportado algo, porque él me ha ayudado a ser mejor persona, más justa. Y ahora tengo que agradecerle un regalo, valiosísimo, la obra Antígona, según él su personaje preferido de la Antigüedad… ¡y el mío también! al menos uno de mis favoritos; de hecho cuando representamos Malas, me permití la licencia de añadir a Antígona, personaje que no aparece en la obra de Galindo Abellán, pero yo contaba con una actriz más que quería salir.
Sí, Antígona, como personaje denota fuerza, pasión, justicia, amor y una gran conciencia del vínculo fraternal. Antígona es un mito, es la representación del inconformismo ante el poder, de llevar hasta el final sus convicciones pase lo que pase, aunque se sienta sola y dolorida en lo más profundo de su alma.
Como obra teatral Sófocles demuestra una vez más la importancia de la representación, cuya máxima finalidad, como ya vimos en Edipo rey, es emocionar y conmover al espectador ¡Cómo es posible transmitir tanto en tan poco tiempo!
Si tuviera que nombrar al personaje principal, quizás no elegiría a Antígona, a pesar de que la obra lleve su nombre como era costumbre en la antigua Grecia, a pesar de que todo gira en torno a la desobediencia de ella; pero el resto de personajes están pensados para exponer una fuerza tal que entre todos aumentan el poder de convencimiento que sentimos con Antígona, y contribuyen a la vitalidad de la expresión. Son capaces de determinar las emociones ante unos espectadores que necesitan informaciones provenientes de indicios o situaciones. Y este papel lo representan tanto Corifeo «¡Oh adivino, qué profecía tan veraz realizaste!» como el que tiene un papel deuteragonista (o de segundo orden) como es el caso del Mensajero «Pues cuando los hombres traicionan sus alegrías, no creo yo que un hombre así esté vivo, sino que considero que es un cadáver que respira». El Mensajero nos está avisando de que Creonte sufrirá la mayor de las desgracias, estar muerto en vida. Algo totalmente actual; tiene gracia, han pasado 26 siglos desde que fue escrita la obra y los hombres seguimos traicionando a aquello o aquéllos que nos hacen felices, por ambición, por dinero, por soberbia… da igual, somos capaces de buscarnos el no ser por no comprender a quienes nos quieren y nos llevan la contraria por nuestro bien.
Si tenemos esto en cuenta Creonte sería el verdadero protagonista, Antígona sería la heroína, Hemón y Eurídice, héroes que no claudican ante el soberbio y lo castigan dejándolo con su dolor «le miró de arriba abajo con ojos salvajes el hijo, le escupió a la cara y, sin dar respuesta alguna, saca el doble filo de la espada […] embute en sus costillas la espada hasta la mitad, y con brazo débil, aún en sus cabales, se abraza a la doncella […] y yace, cadáver sobre cadáver».
Hasta tres enfrentamientos tiene Creonte con aquéllos que intentan hacerle ver que no se puede desafiar a la ley divina (hoy diríamos al sentido común). El primero, con Antígona; en este enfrentamiento Creonte es el representante de la antítesis entre el obrar humano y la voluntad del poder superior. Antígona es la heroína que sigue su camino hasta el final, plenamente convencida de que va a morir al oponerse a la ley terrenal; aun así lo hace y con ello aumenta su valor moral. Antígona se encuentra sola tal y como nos enteramos en el Prólogo, cuya función era poner en situación al espectador de todo lo ocurrido antes de la obra en sí, de forma que pudiera seguirla sin dificultad
ANTÍGONA.- Ismene, hermana mía entrañable, ¿acaso conoces de las desgracias de Edipo alguna que Zeus no culmine en nuestra vida?
[…]
ISMENE.- …desde que las dos quedamos privadas de nuestros dos hermanos, muertos en un solo día por matanza mutua
[…]
ANTÍGONA.- ¿No sabes que en los funerales de nuestros hermanos Creonte honra a uno y deshonra al otro? […] al cadáver de Polinices […] insepulto, tesoro dulce para las aves rapaces
[…]
ISMENE.- ¿Piensas enterrarle, cosa prohibida a la ciudad?
En este Prólogo no sólo somos conscientes del dolor de la familia; Edipo, su madre y mujer, los hermanos han muerto, sólo quedan ellas que no son más que mujeres «y no podemos luchar contra hombres». También queda reflejado el carácter fuerte y bondadoso de Antígona, rebelde ante las injusticias y consecuente con sus sentimientos «¡Corazón ardiente tienes en cosas que hielan!».
Antígona le reprocha a Ismene que se deje llevar por el temor (aunque lo entiende) de la ley humana, antes que seguir la ley divina «mantente en el desprecio de lo que los dioses aprecian».
Antígona ya en el Prólogo aparece como el héroe, el centro de la tragedia; sin ser sobrehumana, sus cualidades principales como el amor, el valor y el sentido de la justicia la hacen estar por encima de los demás. Ella es, además, la que marca el centro de interés de la obra: la voluntad férrea, las decisiones y el destino. Y sobre estas propiedades girará el argumento.
Al Prólogo le sigue un Párodo; no es sino la entrada del coro que a base de estrofas y antístrofas cantan y danzan en avance y retroceso, de forma que nos enteramos con mayor claridad de lo ocurrido. El lenguaje cambia, se hace más lírico, abundan las metáforas «cubierto con ala de nieve blanca», los epítetos épicos «al guerrero de Argos de blanco escudo», las perífrasis «excepto los malhadados que, de un solo padre y de una sola madre nacieron, blandieron el uno contra el otro sus lanzas muy poderosas, y tuvieron ambos la suerte de una muerte común», las aliteraciones «aborrece las fanfarrias» y las paranomasias «suerte-muerte» de forma que el ritmo es continuado, perfecto para mantener la atención del espectador.
Después la obra queda perfectamente dividida en 5 Episodios alternados con 5 Estásimos.
En los Episodios surgen los diálogos entre los personajes, que Sófocles aumenta hasta tres, algo que aporta asimismo ligereza y ritmo. En el primer Episodio hablan Creonte con Corifeo y un Guardián. Creonte dicta el destino de Polinices «que nadie le honre con una tumba ni llore […] y sea su cadáver comido y mutilado por perros y aves». Aparece el guardián, afectado por lo ocurrido y temeroso de lo que pueda sucederle al mensajero «Vengo aferrado a la esperanza de que nada más ha de pasarme que lo que el destino me guarda» pues «alguien enterró el cadáver», y Corifeo, con un punto de sensatez advierte de que el enterramiento pudo ser justo «que esta acción haya sido impulsada por los dioses es lo que me sugiere la reflexión desde hace rato». Las ideas de estos tres personajes quedan expuestas. Ahora se desvelan (en el coro, que ya no danza) los pensamientos del autor en el Estásimo. Sófocles se apoya en el Coro para plantear las habilidades del hombre, tanto manuales «A la imperecedera, infatigable Tierra […] desgasta con los arados […] a la raza de las aves tornadizas acorrala y apresa […] Domina […] al caballo de espesas crines», como cognitivas «Y el lenguaje y el pensamiento etéreo y los sentimientos sociales aprendió». Asimismo deja muy claras sus ideas políticas y religiosas «en tanto respete las leyes del país y la justicia comprometida con los dioses».
En el siguiente Episodio observamos la cobardía humana. Los guardianes han apresado a Antígona y, aunque apenados «es doloroso llevar a los amigos a la desgracia. Pero es natural que todo esto me importe menos que mi salvación», confiesan que el miedo a la muerte es más fuerte que el honor. Ahora surge el primer enfrentamiento de Creonte con Antígona, quien lo acusa de no respetar las leyes divinas y al que advierte que prefiere la desgracia mayor a vivir entre injusticias «Pues quien como yo vive entre muchos males, ¿cómo no ha de obtener ganancia con morir?». La valentía de Antígona cobra fuerza con el quiasmo empleado por Corifeo «¡Claro está que la muchacha es un fiero vástago de un padre fiero!». Pero Creonte no se aviene a razones «Más no debe tener el bueno la suerte del malo» y menos si son presentadas por un ser inferior «¡Pues vete bajo tierra y, si has de amar, ama a los de allá! Mientras yo viva no me mandará una mujer».
Antígona aceptará su destino pero no la humillación, por eso, antes de morir de hambre en la tumba se ahorca. En el siguiente Estásimo, la voz de Sófocles, a través del coro, advierte del valor de la familia «que lo malo parece bueno a quien un dios encamina sus entrañas a la desgracia, y actúa un tiempo mínimo fuera de la desgracia». Curioso pensamiento que, como tantos otros, fue después aceptado por la Biblia «Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas…».
En el tercer Episodio surge el enfrentamiento entre Creonte y su hijo Hemón, pues intenta que reniegue de Antígona, su prometida, por haberlo desobedecido «Ea, despréciala como a enemigo y deja que esta muchacha se case con uno en el Hades […] en absoluto hay que dejarse vencer por una mujer»; la cosificación de la mujer sigue patente, pero Hemón razona y argumenta sobre la bondad de Antígona y sobre el dolor que le causará al pueblo «¿No es ella digna de un honor áureo? Tal es el rumor oscuro que en silencio se propaga»; la fuerza del oxímoron no convence a Creonte, por lo que Hemón le advierte de que se quedará solo «¡Bien gobernarías tú solo en una ciudad desierta! […] Bien, ella morirá y tras morir destruirá a alguien».
En el siguiente Estásimo, Sófocles se hace eco (mediante el coro) del poder del amor y del destino «te estrellaste, oh hija, y alguna prueba paterna estás pagando».
Antígona confiesa, mediante antítesis, su dolor absoluto en el cuarto Episodio «Cierto es que por ser piadosa me he atraído la fama de impía […] ¡Contemplad […] por qué clase de hombres estoy sufriendo, por haber sido piadosa con la piedad!».
En el quinto Episodio llega el tercer enfrentamiento, ahora Creonte lidia con Tiresias, quien le advierte de la importancia del destino «por tu decisión contaminada está la ciudad». Aunque la obra es independiente, cierra la maldición de Edipo, el tiempo es circular y los males regresan una y otra vez por la insensatez de los gobernantes «ya no completarás muchos giros del sol antes de que tú mismo entregues un muerto de tus propias entrañas a cambio de otros muertos que de los de arriba has arrojado abajo».
En el quinto Estásimo el Coro se dirige a Baco (patrón de la agricultura y el teatro) para que imponga justicia. Y la justicia le llega a Creonte por su tiranía.
En el Éxodo, Corifeo es el encargado, como en toda la obra, de avisar al público, mediante una ticoscopia para que pueda “ver” lo que ocurre fuera de escena «Y estoy viendo al tiempo a Eurídice desdichada, de sus mansiones sale». de sus palabras se deduce la tragedia final, completa, la soledad y el dolor absoluto del que será víctima Creonte. Baco ha oído las intercesiones y ha impuesto justicia, una justicia implacable, como todas las divinas. Ahora lo llamaríamos justicia poética pues está claro que el mito es Antígona, la noble, la leal, la coherente; y del tirano Creonte nadie se acuerda, todo «consecuencia de sus propios errores».
Obra escrita en el siglo V a.C. Antígona es hoy, con el auge de las teorías feministas, abanderada del verdadero valor de la vida. Una vida en la que no podemos realizarnos según una justicia para todos, no es vida.
Gracias, Sófocles, por este legado.
Gracias, José Antonio, por tu amistad.

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Yani
 25 abril 2018
Antígona es otra protagonista que me sorprende por su construcción en esta clase de tragedias. Me llama la atención que, aunque haya muy pocos personajes femeninos, los que están tienen peso y son muy distintos entre sí. Y Antígona, además de tener una razón muy sensata por la cual respeta más a los muertos que a los vivos, también tiene una valentía admirable: se enfrenta a un rey, Creonte, con el fin de enterrar a un hermano (Polinice) que, según él, no debe recibir sepultura por haber intentado alterar el orden de Tebas. La falta del entierro del cadáver presupone la violación de una ley divina y, por lo tanto, Antígona entiende que las directivas de Creonte (poderoso, pero mortal) no son más significativas que “las de arriba”. Así que la muchacha quiere burlar a los centinelas apostados alrededor del cadáver (que fue dejado a la intemperie para que se lo coman las aves… horrible) para cumplir con el duelo.
Antígona y los demás hermanos son hijos de Edipo, así que probablemente sea útil conocer la procedencia de estos en Edipo Rey y en Edipo en Colono. Por un descuido me salteé la segunda obra, pero creo que puedo afirmar que, si se leen “hilvanadas”, la perspectiva es más completa. Porque existe una perpetuación del destino y Creonte, quien padece de una misoginia atroz y no es más insoportable porque Sófocles se cansó de componer (supongamos que fue así…), se lo echa en cara a Antígona, como si ella no lo supiera. Lo bueno de estas obras es que siempre hay alguien que se encarga de reponer hechos pasados y sirven como guías, a pesar de que uno no haya leído sobre ellos.
Antígona trata sobre el poder y la ley, sobre qué es ser un buen gobernante y cuándo se cruza el límite donde empieza la tiranía. Los diálogos son educativos (una de las finalidades de esta clase de teatro) y pueden transmitir esa sensación molesta que trae todo intento evidente de moralización. Particularmente, no es algo que tomé en cuenta a la hora de calificar. La verdad es que me gustó mucho la sencillez y la contundencia con que los personajes contrastan entre sí y tejen un desenlace. al principio todo parece suceder por casualidad y cambia bruscamente la dirección (esto me hace recordar a Jean Racine), pero aquí tiene su razón de ser. En un libro actual, un recurso de esos se señala como algo forzado en la trama y, de hecho, suelo quejarme de las resoluciones mágicas. Con los textos antiguos prefiero guardarme las objeciones, mucho más si pretendo juzgar una concepción del mundo que conozco poco y nada. Lo único que no me gustó fue la breve participación de algunos personajes a los que quería conocer más.
Es una obra muy interesante por los personajes que presenta y por su temática vigente. En ningún momento me pareció aburrida y se lee rápido. No sé si es para todos los tipos de lectores, pero creo que no me equivoco si digo que es normal tenerles miedo a estas tragedias porque desde afuera aparentan ser sumamente difíciles y pesadas. Sorprende que terminen siendo accesibles y entretenidas, más allá que uno pueda decidir qué hacer con lo que leyó. Así que Antígona resultó ser una lectura agradable, con una protagonista que hace pensar con sus decisiones y que afortunadamente tiene un temperamento desafiante. Bravo.
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Carampangue
 30 marzo 2019
Antígona es una tragedia universal, una obra que ha sobrevivido desde la Grecia clásica hasta nuestros días, siendo considerada como una de las obras más significativas de la literatura.
Es la tercera de una trilogía que nos cuenta la maldición de Edipo: en las dos primeras tragedias (Edipo Rey y Edipo en Colono) conocemos la historia del hijo de los reyes de Tebas, al que los dioses habían dado el cruel destino de matar a su padre y casarse con su madre. Aunque los reyes intentan burlar al destino, éste se abre paso y Edipo cumple su triste suerte sin saberlo, matando a su padre en una discusión de carretera y engendrando cuatro hijos con su propia madre: dos varones y dos mujeres. Cuando se entera de lo que ha hecho, Edipo se arranca los ojos y se destierra a sí mismo.
Y los dos hijos varones siguen distintos caminos, que se encontrarán al final: Polinices viaja lejos de su patria, y vuelve a ella comandando a un ejército, dispuesto a invadir Tebas, mientras el otro, Eteocles, es quien lidera al ejército defensor. El destino es cruel e inflexible, y tal como había sido dicho, los dos hermanos se dan muerte entre sí.
Y recién en este punto nos encontramos en el inicio de Antígona: ya los dos hermanos han muerto, y Creonte, el rey de Tebas, decide que el Eteocles, el hermano defensor, sea enterrado con honores de héroe, mientras Polinices, el traidor a la patria, no sea enterrado sino dejado para las fieras (hay que decir que para los antiguos griegos éste era el peor castigo posible, porque quienes no eran enterrados no encontrarían la paz por toda la eternidad).
Creonte no es un mal rey, pero es duro e inflexible: sus argumentos son los del orden, el respeto a la autoridad y lo que hoy llamaríamos "Razones de Estado", la gobernabilidad, la seguridad, el respeto máximo por la polis.
Y a él se opone Antígona, una de las hijas de Edipo. Antígona insiste en darle sepultura a su hermano, aunque la pena sea ser sepultada viva. Alega que las leyes del amor familiar son mayores y más antiguas que las del Estado, puesto que son leyes eternas, nacidas de los dioses, y que ella debe hacer lo que es justo, aunque contradiga las órdenes de los poderosos.
De este modo, la tragedia queda dispuesta: Creonte, empecinado en el respeto a la autoridad y en que nadie está por sobre la ley, no va a mostrar compasión, mientras que Antígona no va a dejar de lado sus deberes de hermana. Aquí Sófocles, el más clásico y equilibrado de los grandes trágicos, nos va presentando los temas fundamentales de su tragedia: la oposición entre las leyes y la justicia, la obediencia a los dioses, el buen gobierno, incluso el germen de lo que hoy llamamos desobediencia civil, van apareciendo en las voces de Anígona, Creonte y los demás personajes, quienes van señalando, por ejemplo, que las decisiones de un gobernante deben tomar en cuenta la voz de la ciudad.
¿Por qué Antígona es una tragedia universal? Pues por la sobriedad y elegancia de la trama, que es perfecta: el nudo de la tragedia se va cerrando de manera natural pero inexorable. Por la hondura de la discusión: aquí tenemos una problemática filosófica, profunda y muy bien planteada, donde Sófocles, aunque toma partido, no ignora los argumentos contrarios sino que los presenta de forma ecuánime. Por Antígona, un personaje inolvidable: una mujer valiente, lúcida, que lo mismo se opone a un rey que acepta la muerte por honrar a su familia: la presencia y el peso que Sófocles le otorga a un personaje femenino resulta admirable. Y sobretodo porque, en tiempos de propaganda, fake news y de democracias cada vez más frágiles, tironeadas por todo tipo de predicadores fanáticos y de políticos corruptos, intentando convencernos de que les demos nuestros votos y nuestra fe, la rebeldía de Antígona sigue siendo un faro que nos ilumina a todos.
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Edd62
 04 octubre 2018
Antigona hija de Edipo...
No es indispensable, pero si recomendable la lectura previa de “Edipo Rey
La tragedia inicia con la muerte de sus dos hermanos, combatientes en bandos diferentes , y muertos uno a manos de otro, Creonte decide honrar a Eteocles, deshonrando y pohibiendo la sepultura de Polinice,
Ante esto Antigona desobedece y confronta al rey Creonte, acusandolo de tirania,
Sepulta a su hermano y afronta el castigo , impensable que una mujer, se opusiese a los designios del rey. O de un hombre cualquiera,
Lo recrimina ademas por desoir, las leyes divinas que considera inmutables, ademas de ser la prometida de su hijo, quien tambien lo desafia y lo acusa de ser orgulloso y causar dolor a quienes lo aman,
Todo ello es ya una tragedia,
Lo que no lo es es el exquisito manejo del lenguaje, las lecciones filosoficas que se devanan parrafo a parrafo, las cuestiones morales contrapuestas,
El uso de dioses oraculos, destino manifiesto, para confrontar al hombre en su toma de decisiones,
Sófocles sin duda uno de mis favoritos entre los clasicos griegos,
Recomendable para quien teme iniciarse en los clasicos, y para quien goce de la literatura
“Piensa además, ante todo, que somos mujeres, y que, como tales, no podemos luchar contra los hombres; y luego, que estamos sometidas a gentes más poderosas que nosotras, y por tanto nos es forzoso obedecer sus órdenes aunque fuesen aún más rigurosas. En cuanto a mí se refiere, rogando a nuestros muertos que están bajo tierra que me perdonen porque cedo contra mi voluntad a la violencia, obedeceré a los que están en el poder, pues querer emprender lo que sobrepasa nuestra fuerza no tiene ningún sentido.”
Hermoso fragmento, imposible de digerir en una epoca como la nuestra
“Tales son los dardos que en mi cólera, ya que me has irritado, he lanzado como un arquero infalible contra tu corazón, y cuyas sangrantes heridas no podrás evitar.”
Los dardos que me dejaron las heridas de la ambicion por mas de su literatura
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Juliiann0
 07 marzo 2020
RECOMENDADO:
Antígona de Sófocles (496 a.C. - 406 a.C.)
Teatro -literatura griega-
Tragedia griega
Poeta y dramaturgo, una de las principales figuras del teatro trágico griego junto a Eurípides y Esquilo. La inminencia del destino, los vaticinios de la desventura, la desgracia que se acaece sobre la especie humana, son los temas más recurrentes en sus dramas. Su obra ha sido objeto de diversos estudios, incluso de una de ellas parte Freud para teorizar en el psicoanálisis lo que llamó “El complejo de Edipo”.
Antígona es una mujer que proclama la libertad de ejercer una potestad que va más allá de lo que es dado por la fuerza del hombre, contraponiéndose a un esquema arcaico, déspota, con el ánimo de poder mantener en pie su conciencia, lo que le llevará a experimentar la penuria y la soledad por la pérdida de aquellos a quienes tanto quiso y que han sido tocados igualmente por la desgracia. Esta obra se constituye como una prevalencia de los preceptos morales y la lucha para su culminación frente a los que han sido impuestos en una sociedad, donde se logra reflejar la condición humana por la crueldad, la violencia y el rechazo del que gozan algunos de sus personajes.
@Juliiann0
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Citas y frases (10) Ver más Añadir cita
Edd62Edd6222 agosto 2019
Piensa además, ante todo, que somos mujeres, y que, como tales, no podemos luchar contra los hombres; y luego, que estamos sometidas a gentes más poderosas que nosotras, y por tanto nos es forzoso obedecer sus órdenes aunque fuesen aún más rigurosas. En cuanto a mí se refiere, rogando a nuestros muertos que están bajo tierra que me perdonen porque cedo contra mi voluntad a la violencia, obedeceré a los que están en el poder, pues querer emprender lo que sobrepasa nuestra fuerza no tiene ningún sentido.
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JaelCJaelC06 noviembre 2017
No existe un mal mayor que la anarquía. Ella destruye las ciudades, deja los hogares desolados. Ella es la que rompe las líneas y provoca la fuga de la lanza aliada.
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ImKreacherImKreacher07 noviembre 2017
"Si tratas de curar la maldad con maldad, sumarás más dolor a tu destino."
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dmorabowendmorabowen07 noviembre 2017
La esperanza inconstante es un consuelo, en verdad, para muchos hombres; pero para otros muchos no es más que un engaño de sus crédulos anhelos.
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Edd62Edd6204 octubre 2018
La prudencia es con mucho la primera fuente de ventura. No se debe ser impío con los dioses. Las palabras insolentes y altaneras las pagan con grandes infortunios los espíritus orgullosos, que no aprenden a tener juicio sino cuando llegan las tardías horas de la vejez.
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