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ISBN : 8417451242
Editorial: Versátil (19/11/2018)

Calificación promedio : 4.8/5 (sobre 5 calificaciones)
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Críticas, Reseñas y Opiniones (5) Añadir una crítica
CARMINA
 30 mayo 2019
423 Colores es un canto a la vida, a la esperanza, al amor a un país y a una hija. Ante todo nos encontramos ante una novela sensorial, el universo de Ghada, que lejos de ser una pobre niña ciega se nos presenta como una persona con una rica imaginación y con unas peculiaridades que para sí querrían muchos.
Me vais a permitir abrir un inciso, porque si no lo hago no sería yo, tendemos a compadecernos de las personas con disfuncionalidades, está claro que todos los sentidos son necesarios, pero solo quien sufre la perdida parcial o total de uno de ellos sabe hasta que punto se desarrollan todos los demás. En el caso de Ghada goza de un olfato y un oído privilegiado, y de una sensibilidad única para transmitirnos su día a día. Reconozco que eso fue lo que más me llamó la atención de la novela, la forma en que Ghada demostraba que con otras funcionalidades distintas se podía ser igualmente feliz.
La novela está narrada a dos voces, la de Khaled y la de Ghada, ambas en primera persona y tanto en presente como en pasado. Quizás es el uso de esa primera persona la que hace que esta novela nos toque el corazón y nos desgarre el alma, o quizás son las atrocidades que narra que ni siquiera la inocencia e imaginación de una niña pueden embellecer.
Khaled es el PADRE, si en mayúsculas, la vida lo ha golpeado donde más le duele, se ha llevado a su compañera de viaje y su hija perdió la visión por un exceso de oxigeno en la incubadora. Ello lejos de arredrarlo le da fuerzas para intentar que su hija sea independiente, que se valga por si misma, su arma es la imaginación porque ya que Ghada no puede ver la maldad del mundo, él le crea uno paralelo que la mente de una niña pueda asimilar, de ahí que en la bella Alepo haya barrios en los que campan las brujas, y lugares prohibidos para la niña. de la misma forma cuando empieza la guerra, Alepo ha sido invadida por los dragones, y disfraza la huida de la guerra en una gran aventura en búsqueda de una flor que los ahuyentará. No se le puede negar a Khaled imaginación y una fuerza de hierro.
Ghada a pesar de ser ciega es una niña despierta, que se va guiando de los olores, los ruidos y también de las sensaciones que siente en la piel. No conoce los colores, ni entiende conceptos como la luz, sin embargo, es capaz de llevar un día a día bastante normal, con la ayuda de otras personas que le hacen la función de ojos. Su gran sueño llegar a ser escritora, y para ello va al colegio, y así cuando empieza la gran aventura y comienza a echar de menos su país, amigos, vecinos que dejó por el camino inicia un diario que pretende sea su primera novela.
La novela la comienza en un tono amargo Khaled que mucho tiempo después le escribe una carta a Ghada explicándole que le obligó a tomar las decisiones que tomó, y a emprender el viaje, sin saber que hubiera pasado si hubiera tomado una decisión distinta. Y ya ahí percibes que la novela no te va a dar tregua, porque notas como una mano te aprieta el corazón , no demasiado, pero si lo suficiente para que la lectura no sea cómoda, porque te obliga a abrir los ojos a una realidad que por silenciada parece que no exista, que la hayamos dejado atrás hace mucho.
El relevo lo toma Ghada que con su inocencia, con su bondad, con la luz que emana ella entera te va contando cosas de Siria, de las personas que le rodean, y todo ello mientras afrontan una travesía en barca peligrosa de per se, con personas a las que no conocen y con realidades tan distintas a la la suya y la vez completamente similares. La voz de Ghada y de Khaled en ese momento usan el tiempo presente para llevarnos a ratos al pasado y explicarnos uno como han llegado a esa situación y la otra como era su vida antes de la aventura.
La decisión que toma Khaled es la que hubiera tomado cualquier padre que quiere preservar a su hija del dolor, de la maldad, inventar un mundo para ella es un acto de amor sin fronteras, hacerse cargo de un chiquillo que ha perdido a la única persona que lo cuidaba demuestra la integridad de un hombre que lo tenía todo, y lo pierde todo también, porque por perder, pierde hasta la dignidad y aún así tiene que seguir adelante, quizás esa sea su condena. Las páginas de las cartas que escribe a Ghada atenazan el corazón del lector, y nos sitúan en la realidad de Siria antes de la guerra, durante los primeros días, la huída, la llegada al campo de refugiados y de nuevo la huída hacía adelante en busca de una vida mejor para Ghada y Adnan.
La humanidad de ese padre dispuesto a todo por su hija se hace un hueco en el corazón del lector, el mundo sensorial de Ghada hace que la sonrisa aflore al rostro, que la presión amaine, que la dulzura de la muchacha impregne hasta los momentos más feos de esta historia, porque una guerra y un intento de salvar la vida no es baladí, poco espacio queda para la belleza y sin embargo los autores logran que el lector sienta que las páginas escritas por Ghada sean un remanso de paz, un oasis en medio de la guerra y la barbarie.
No os voy a negar que han sabido dar con el tono adecuado, con el equilibrio justo para que esta novela sea lo que pretende ser, una ventana abierta a Siria, a su guerra, al drama de los refugiados, a los campos de concentración con sus miserias, un altavoz en medio del apagón informativo al que que Europa ha sometido una realidad incomoda que se libra no tan lejos de nuestros hogares.
A pesar de todo cuando pensabas que no cabía más dolor, cuando tenías asumido que tu mirada no podría ser la misma, el mazazo que recibes te lo confirma, nunca más vas a poder volver a ver el conflicto sirio con los mismos ojos, porque Ghada y Khaled llegan al corazón del lector para quedarse, y el final duele, y la toma de conciencia del título resulta incluso cruel, no creo que haya lector que no se haya visto afectado por ese capítulo.
La cuestión del final fue uno de las cosas más comentadas en la charla y Rafa Avendaño reconoció que fue idea de Juan Gallardo, que después de mucho hablarlo se dio cuenta de que no podría ser otro, y que incluso a él le costó escribirlo, como no le va a costar al lector leerlo, como va a salir indemne de esas líneas.
Los autores han sabido crear unos personajes ricos en matices no solo los principales, también los secundarios, he quedado completamente prendada del viejo Ahmed y de su historia, de sus habilidades como perfumero, de los secretos guardados bajo llave, de su fortaleza para seguir adelante a pesar de todo el peso que sus hombros sin duda soportaban.
423 Colores es una historia de historias, cada uno de los personajes que transita esta novela tiene vida propia, un pasado y unos te atrapan más que otros, sin duda los de mayor protagonismo Khaled y sobre todo Ghada son los que se quedan en el corazón y eso lo puedo confirmar porque hace más de un mes que he terminado esta novela y siguen conmigo, de vez en cuando releo algún párrafo por puro placer.
La novela maneja un lenguaje sencillo, lleno de sensorialidad que atrapa al lector de tal forma que no puede dejar de leer, si acaso de vez en cuando necesita tomarse un respiro, pero a la vez necesita saber del sino de lo personajes. La alternancia de voces lo dotan de mucha agilidad de manera que la lectura fluye. Es lo primero que leo de los autores aunque no descarto hacerme con otras obras, se adivina tras esta novela una gran tarea de documentación. las descripciones de Siria, de la vida allí antes de la guerra, de los primeros días, de los campos de refugiados. al mismo tiempo hacen un gran esfuerzo de mostrarnos el rico universo olfativo y auditivo de Ghada, y nos muestran que hasta las sensaciones sobre la piel son importantes para alguien carente del sentido de la vista.
Hace tiempo que no me compadezco de las personas que tienen funcionalidades distintas, las admiro por la fortaleza que muestran día a día, al mismo tiempo me doy cuenta de que para ser feliz solamente hay que proponerselo y que la perdida de un sentido no es motivo para no intentar serlo, y esta novela me ha hecho verlo claro una vez más y es algo que les agradeceré siempre a los autores.
Conclusión:
Si habéis llegado hasta aquí, habréis intuido que la novela me ha llegado muy adentro y se ha quedado conmigo una vez cerrada la última página, y sigue conmigo más de un mes después, eso os puedo asegurar que lo han logrado muy pocos libros.
A destacar la humanidad de sus personajes principales y también de los secundarios, la narración en primera voz por un padre dispuesto a cualquier cosa por salvar a su hija de la guerra y la de una niña que ve el mundo a través de la imaginación de su padre, adornada por la suya propia que no se queda atrás.
No es una lectura cómoda porque nos obliga a abrir una ventana a una realidad que desde Europa han silenciado, los sirios han sido abandonados a su suerte y 423 colores pretende ser una ventana desde la que se puedan asomar los lectores para que ese olvido no sea total.
No puedo más que recomendaros que os perdáis en el universo sensorial de Ghada y en la mirada certera de Khaled y que después compartáis vuestra opinión, porque mientras que alguien hable de ellos y los tenga presentes no serán olvidados del todo.

Enlace: https://detintaenvena.blogsp..
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AnnieMoneth
 18 julio 2019
Comencé a leer 423 Colores porque era la nueva propuesta de lectura conjunta, para el mes de julio, del grupo de Facebook, La fábrica de lectura. Se había programado la actividad para una semana y a mí me sobraron 6 días. En mi descargo solo decir que me fue imposible aparcarla sin saber qué pasaría en el siguiente capítulo. Me olvidé de todo lo que no fueran las palabras que, página tras página, se sucedían hasta configurar un relato desgarrador sobre una familia de sirios que decide huir de la guerra y embarcarse hacia Europa.
423 Colores es una novela que recuerda a La vida es bella, la película escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni, basada en la vida de Rubino Romeo Salmoni, superviviente del campo de concentración de Auschwitz. A diferencia de esta, en 423 Colores no hay un personaje que ponga una nota cómica para aliviar la tensión, pero sí encontramos una niña pequeña que hará sonreír al lector por su inocencia y modo de contemplar la vida, y ese contraste entre la realidad que vive un adulto y la ficción creada para un infante.
423 Colores está ambientada en la ciudad siria de Alepo. Los sucesos que se mencionan ayudan a situar la historia entre los años 2011 y 2013, aproximadamente. Marzo de 2011 es la fecha histórica que marca el inicio del fin de la vida que conocían millones de civiles sirios. Fue en esta misma fecha cuando al calor de la llamada ‘Primavera Árabe’, y siguiendo el ejemplo de Túnez y Egipto, se produjeron las primeras manifestaciones de ciudadanos sirios reclamando democracia y cambios políticos, económicos y sociales. Bashar al-Ásad, que había visto como caían los gobiernos en otros países árabes, envió al Ejército a disolver a los manifestantes con armas de fuego. Así comenzó un conflicto multidimensional que dura ya ocho años. La novela, publicada en 2018, no refleja todo lo acontecido hasta hoy, ni tampoco todas las aristas del problema, solo narra la vida de unos personajes antes y después de las protestas que desembocaron en una guerra. A este respecto, me parece magnífico el trabajo de investigación llevado a cabo por Juan Gallardo y Rafael Avendaño para ambientar la historia.
Ghada es una niña siria de ocho años, ciega de nacimiento, que perdió a su madre muy pronto. Vive en Alepo, con su cariñoso padre, Khaled, sus ojos en el mundo de oscuridad que la rodea y el complemento perfecto a los olores, sabores, sonidos y sensaciones que percibe. Antes de la guerra, Ghada iba al colegio, visitaba la tienda de perfumes que tenía el abuelo de su amigo Adnan y jugaba con su perrito Dobbie. Quería ser escritora y perfumista, y viajar por todo el mundo en compañía de Adnan.
Khaled adora a su hija, es su vida, y para protegerla del horror de los bombardeos en Alepo recrea una ficción para ella. Jamás puede salir sola de casa, no vaya a ser que se pierda y termine en las denominadas calles prohibidas, donde habitan brujas y hechiceros. Hay que tener cuidado con los dragones que escupen fuego, su aliento es fétido y destruyen todo a su paso; los hombres que los guían pueden hacer prisioneros y encerrarlos en mazmorras, hasta que sean liberados. Y más tarde, Khaled le cuenta que tienen que partir a una misión increíble cuyo objetivo es encontrar una flor mágica que ayudará a desterrar a los dragones, y que para ello tendrán que viajar por el mar rumbo a Lesbos, en la costa griega.
De forma alternativa, Ghada y Khaled nos relatan la vida que llevaban antes de que comenzase el conflicto, los hechos que los llevó a abandonar su casa y partir de viaje y, seguidamente, la travesía por mar. Sin embargo, la primera lo hace a través de su universo sensorial, haciéndonos partícipes de una realidad teñida de fantasía, donde los dragones existen, los colores son brillantes, y los olores y sonidos están acentuados. Y el segundo, a través de unas cartas dirigidas a la propia Ghada, donde se recoge la cruda verdad de su historia y de lo que pasó en Siria. El contraste entre las dos versiones es enorme; estas encajan a la perfección y su alternancia, además de dar agilidad a la lectura, proporciona un respiro al lector.
«Miraba hacia el futuro, tu futuro, Ghada, con la esperanza de una vida más plena y justa, para nosotros y para todos los sirios, pero la revolución no trajo nada de plenitud ni de justicia, solo trajo dragones, fuego y horror».
Además de Ghada y Khaled, los protagonistas de este libro, conoceremos a otros personajes secundarios como Adnan, el amigo de Ghada, y su abuelo. Adnan es un chico que acepta sin reservas a Ghada, y esta se siente a gusto con él porque no la tacha de rara ni se burla de ella. Además de su padre, Adnan será un soporte para ella. Aparecen otros personajes, de menor relevancia, que enriquecen la narración y la dotan de credibilidad, en los que no voy a entrar.
No es lo mismo leer una noticia, presentada de un modo impersonal, que “vivirla” a través de los personajes de un libro. Y con su singular forma de narrar (con una pluma de exquisita hermosura y sensibilidad, unas veces, cruda y sin artificio, en otras), Juan Gallardo y Rafael Avendaño consiguen embelesar al lector (al menos ese fue mi caso) ante la belleza y simplicidad del mundo de Ghada, y que este empatice con el miedo, la rabia, la desazón, el sufrimiento, las esperanzas y los sueños de Khaled.
Un último comentario. Pienso que, con 423 Colores, los autores pretendían sensibilizar sobre uno de los mayores problemas sociales del mundo actual: la situación paupérrima en que se encuentran millones de refugiados que han huido de una muerte segura debido a conflictos en su país. Según la ONU, 5,6 millones de sirios tienen la condición de refugiados tras ocho años de combates en Siria. La gran mayoría de los refugiados sirios registrados se encuentran en Turquía, y otros han logrado llegar hasta la Unión Europea, en ocasiones tras peligrosas travesías por el mar Mediterráneo. Y a este respecto, me gustaría hacer al menos una reflexión. Nadie se lanzaría a hacer un viaje en condiciones extremas, con una maleta llena de esperanzas y sueños, si la probabilidad de sobrevivir no fuera mayor que la de quedarse en su país. Los refugiados son, ante todo, personas que necesitan la ayuda de la comunidad internacional, pero también solidaridad, empatía y comprensión por parte de todos. Mirar para otro lado significaría ser «ciegos del alma».
«Una vez me preguntaste qué significa ser ciego del alma, y yo te respondí que no ser capaz de apreciar la belleza del mundo. Pero ahora puedo decirte que ser ciego del alma también significa ser insensible a las injusticias que se producen en él».
423 Colores es una novela que os animo a leer. En mi caso, estoy segura que será uno de los mejores libros que lea este año.
Enlace: https://despertaresdestonewa..
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totecabana
 23 enero 2019
No me siento capaz de hacerle justicia a este libro con una reseña o mi humilde opinión. No sé si es el libro mejor escrito, el más publicitado o el más vendido, pero si puedo decir que es un libro que transmite, transmite tanto que tocas los colores, ves en la oscuridad, crees en los dragones y sientes todo lo que maravillosamente nos va narrando. Aún siento la miel de su magnífica narrativa, esa capacidad de mostrarnos y describirnos los sentimientos, los colores, la inocencia y la bondad y al mismo tiempo te muestra la cara de la guerra, el odio, la miseria, la muerte. Además de un grito desesperado hacia la humanidad para que terminemos de despertar, para sensibilizarnos ante el dolor y el sufrimiento de nuestros hermanos en cualquier parte del mundo. No cerrar los ojos ante la guerra, dejar la pasividad o por lo menos colaborar con los diferentes organismos que si ayudan pero que no tienen recursos para mitigar tanta pérdida. La vida en Siria es totalmente desconocida por mi, y eso que en mi país, sobretodo en mi ciudad hay muchos que han podido llegar hasta acá (y eso que mi país no está en su mejor momento que digamos) pero esta ventana me abrió un poco su mundo y su dolor. Luego está la xenofobia, un acto terrible producto netamente de la ignorancia y de la falta de empatía hacia el dolor de otro ser humano que ha tenido que dejarlo todo para poder sobrevivir y empezar de cero. En fin un libro maravilloso, duro, conmovedor, aleccionador, pero sobretodo hermoso. Me llevo a Ghada y a su padre en el corazón y me llevo a un pueblo abatido por el mal a mis oraciones y las junto con las de mi pueblo y con todos los seres que son sometidos por los malos gobiernos y por las guerras.
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lectoraaburrida
 26 enero 2019
Acabé este libro hace dos horas y aún asoman lágrimas a mis ojos. No sé qué lectura afrontar ahora después de acabar algo que me ha impactado tanto.
Es un libro precioso, lleno de amor y de belleza en su descripción de lo que era el bello país que se describe antes de la guerra. Lleno también de las sensaciones de la protagonista, de sus percepciones táctiles, auditivas y en particular esa maravillosa manera de transmitirnos los olores.
Pero a pesar de esa belleza, el libro es muy duro, mucho. Bello y vergonzante. Siento vergüenza ajena y propia.
Vergüenza por tema de los refugiados...De los campos y de que la mayoría hayamos asimilado que cuando pasan las penurias que pasan e incluso en algunos casos pierden la vida tratando de pasar a otros países, ya son una cifra más.
Vergüenza de que un padre de gracias de que su hija sea ciega y sea capaz de vivir en el mundo que él le construye en lugar de ver los horrores de la guerra.
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Ali
 06 junio 2019
¡Grietas! Que título más impactante ¿verdad? Pero grietas no de las que ven los bomberos en accidentes o derrumbes, sino grietas que van quedando en la persona, a medida que van pasando servicios y desgracias a tus espaldas o en tus horas de servicio. Grietas que nos desgarran, que son dificiles de curar, que van dejando huella, pero bueno, como dicen que se supone que nos preparan para ello. Y voy a incluirme ahí, como trabajadora de un grupo de emergencias, porque lo que le pasa al protagonista que en este caso es un bombero por que el autor así lo és, nos puede pasar a cualquiera en nuestro trabajo diario.

Quien diga que te preparan para ver desgracias, acabar, y ale a comerse el bocadillo, creo que no tiene ni idea de lo que es estar en primera fila de las urgencias, pero bueno, eso es una reflexión muy personal mia.
Al igual que creo que los bomberos no son los que se llevan la peor parte de las tragedias, pero, también es una reflexión mía.

Aquí lo importante es lo que Carmelo ha venido a contarnos, de forma muy acertada. de como nos puede llegar a afectar nuestro trabajo, como pasa factura, lo duro que es, y que si, está guay, soy bombero, pero hay que estar a las duras y a las maduras, y os aseguro que no es un trabajo fácil.

La nota del autor, hace pupa. al menos para los que estamos concienciados, es real como la vida misma.

Se nota que quien lo escribe es un profesional, cuando lees por ejemplo en lugar de "ha fallecido" pone "presenta lesiones incompatibles con la vida".

El libro se encuentra narrado en primera persona, y eso hace que los casos que nos muestra así como sus sentimientos los veamos mejor reflejados. Quien dice sus sentimientos, dice angustía, alegría, pena, vamos, lo que viene a ser un "turno normal".

Yo me encuentro con sentimientos contradictorios, porque normalmente los bomberos en la zona donde vivo no son ni mucho menos los primeros en llegar, por lo que la impotencia, la mayor impotencia se la lleva el primero que llega y el último que se va. Pero no voy a entrar en protocolos de actuación, que seguro que nos aburrimos mucho, y otra cosa que no se nombra es si Carmelo ha pertenido a una base municipal o al Consorcio, aunque por lo que cuenta, quiero pensar que al Consorcio.

La novela es medio basada en hechos reales, medio ficción. ¿Por qué medio ficción? Porque claramente hay que ocultar muchos datos para que personas reales no se vean reflejadas en el libro, pero la labor del autor ha sido excepcional.

El libro como memorias y anécdotas está muy bien escrito y documentado. Es un libro que merece la pena leer.

En cuanto al estrés postraumático yo ya difiero con el autor, por cuestiones personales. Enhorabuena por saber superar un estrés de ese tipo en meses, pero recordemos que hay militares que no lo superan en su vida.
Quiero pensar, que el autor, resumiendo ha querido decir que se puede superar, el problema está en el tiempo de superación, veo yo.

Resumiendo... vivencias y anécdotas de un bombero. Como van dejando huella en esos profesionales, y casos realmente impactantes. Dónde hay un pequeño transfondo de estrés postraumático, y digo pequeño, porque este tipo de estrés puede desarrollarse de muchas otras maneras que el autor no ha descrito. Y sobre todo, la importancia de tener a alguien a tu lado que te apoye y te comprenda, eso es lo fundamental.
Enlace: http://www.leolalluviacaer.c..
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Citas y frases (4) Añadir cita
lectoraaburridalectoraaburrida26 enero 2019
Una vez me preguntaste qué significa ser ciego del alma, y yo te respondí que no ser capaz de apreciar la belleza del mundo. Pero ahora puedo decirte que ser ciego del alma también significa ser insensible a las injusticias que se producen en él.
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totecabanatotecabana22 enero 2019
Recuerdo con tanta emoción tu nacimiento, Ghada. Cuando tuve tu cuerpo en mis brazos, tan ligero que pensé que si los dejaba caer, flotarías. Tu cara era un mensaje de Dios, o el amor hecho materia
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totecabanatotecabana23 enero 2019
Cuando metí los pies en el agua sentí que estaba conectada con toda el agua del mundo, y que el agua era la sangre, el motor que ponía a todas las criaturas del planeta en movimiento. Puede más el agua que ninguna otra cosa en el mundo
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totecabanatotecabana22 enero 2019
Creer solo en lo que puedes ver. Menuda tontería. ¿Acaso cabe el mundo entero en los ojos? Yo creo en la luz y en cosas que viven más allá de la luz.
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