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Andrés Barba (Traductor)
ISBN : 8416677808
Editorial: Editorial Sexto Piso (02/04/2018)

Calificación promedio : 3.85/5 (sobre 10 calificaciones)
Resumen:
Frederick Clegg es un hombre solitario y anodino que colecciona mariposas. Miranda Grey es una radiante e inteligente niña bien que estudia arte en Londres. Frederick, que admira a Miranda pero es incapaz de abordarla con normalidad, la secuestra y la aloja con todas las comodidades en un sótano en su propiedad, una trampa perfecta acondicionada como una jaula de oro. Fowles recrea un intenso duelo psicológico donde captor y prisionera intercambian papeles con refin... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (8) Ver más Añadir una crítica
Inquilinas_Netherfield
 21 noviembre 2019
La editorial Sexto Piso reeditó el año pasado este clásico moderno (lo publicaron en su primera edición allá por 2011) y en cuanto lo vi en mi librería me hice con él, que ya sabéis que me gusta irme hacia atrás y leer esos libros pioneros cuyos parámetros sentaron las bases para mucho de lo que leemos hoy en día. El libro esperó pacientemente su turno en la estantería y este verano por fin me adentré en sus páginas. Os cuento.
Frederick Clegg es un joven peculiar, asocial, que apenas tiene relación con nadie salvo con su tía y su prima, con las que vive desde que sus padres murieron cuando él era niño, y que aparte de su trabajo como funcionario, solo se interesa por su colección de mariposas... bueno, y por Miranda, una hermosa muchacha estudiante de Arte a la que solo conoce de vista, con la que jamás ha hablado, pero que ocupa cada uno de sus pensamientos. Cree que si Miranda se molestara en conocerlo se daría cuenta que están hechos el uno para el otro, pero en cierto modo sabe que Miranda está en otra liga y lo acepta; se conforma con observarla, seguirla, o con entrar en las mismas cafeterías y pubs que ella entra y estar a unos pocos metros mientras ella disfruta de la compañía de sus amistades. Desea, anhela, sueña e imagina, pero no cruza límites. Hasta que un día le sonríe la fortuna monetaria y empieza a ver luz en el oscuro túnel: ahora tiene los medios para forzar ese encuentro, tiene la capacidad adquisitiva para crear un escenario en el que Miranda pueda conocerle y enamorarse de él tanto como él lo está de ella... que Miranda se adentre en ese escenario de manera voluntaria o no es indiferente. El dinero da a Frederick la oportunidad de pasar del deseo al hecho, del pensamiento al acto, y cuando secuestra a Miranda y se la lleva al búnker que ha decorado, amueblado, equipado y dispuesto en su honor, piensa que el comienzo de su relación será un camino de rosas... y está muy equivocado porque se le ha pasado por alto algo muy evidente: que no conoce a Miranda. No la conoce nada en absoluto.
No creáis que os he destripado la historia porque esto es solo el planteamiento. Se sabe desde la sinopsis que Frederick secuestra a Miranda porque eso no es lo importante, lo importante es lo que sucede a continuación. A partir del secuestro es donde realmente comienza la trama: cuando empieza la lucha de voluntades entre ellos, secuestrador y secuestrada... cuando empieza el juego del gato y el ratón y ambos roles saltan de un personaje a otro una y otra vez. Y es que os decía arriba que esta historia fue pionera en el momento de su publicación hace ya casi 60 años. ¿En qué fue pionera? En lo que hoy llamamos thriller psicológico, aunque vistas las múltiples, variadas y a veces surrealistas derivaciones que ha tenido este género, seguramente aquel que se acerque a esta novela con la mentalidad del lector actual y pensando en lo que hoy se considera thriller psicológico, se llevará un chasco. Y, sin embargo, es una joya. de las que relucen, de las que te hacen devorar el libro. Y la trama es mucho más moderna de lo que pueda parecer por el año en que fue publicada.
La novela está dividida en tres partes. En la primera Frederick nos cuenta en primera persona su versión de cómo ocurre todo, y para ello nos da unas pinceladas de su vida hasta el momento en que gana las quinielas y decide que, ya que es rico, puede hacer muchas cosas que antes serían impensables: una de esas cosas es poder comprar una casa y habilitarla para tener a alguien secuestrado en su interior. Ese alguien es Miranda, una joven estudiante de Arte con la que jamás ha hablado pero con la que está obsesionado. ¿Su plan? Obviamente secuestrarla, y conseguir con el tiempo que deje de verle como a su secuestrador, le conozca y se enamore de él. Para eso la colma de caprichos y de atenciones (es su manera de que el secuestro no parezca "tan" secuestro y de tenerla contenta... según él) y deja pasar el tiempo, a ver si todo discurre como él cree que debe discurrir.
La segunda parte es el diario de Miranda durante su cautiverio. Gracias a esos caprichos que os comento arriba y que Frederick le concede, Miranda consigue tener papel en el que ir escribiendo un diario secreto donde contar el día a día de su secuestro, lo que le pasa por la cabeza, lo que opina sobre Frederick, sus miedos iniciales (cree que tiene motivación sexual), cómo todo va derivando en algo totalmente distinto, su percepción sobre la gente que ha dejado fuera, si hubiese hecho algunas cosas de manera distinta de haber sabido lo que le iba a pasar... Así conocemos a una Miranda en las Antípodas del ideal recatado, sumiso y tontorrón que había imaginado Frederick, y precisamente en esa discordancia entre lo que él esperaba de Miranda y lo que realmente es Miranda, radica la lucha de voluntades en la que se convierte todo este cautiverio.
En la tercera parte, la más breve porque es la que da conclusión a la historia, volvemos a Frederick, que es el que da un final a la historia... o algo así. No os puedo decir más sobre esta parte, pero ese final, que en realidad no lo es, resulta tan genial desde el punto de vista literario como desasosegante desde el punto de vista moral.
Esta fue la primera novela publicada por Fowles (¿os sorprende que os diga esto? xD) y tanto el modo de plantearla como la estructura que escogió resultaron totalmente innovadores en su momento. Y hasta esa tercera parte en la que todo queda claro, Fowles juega con el lector, que obviamente tiene claro en la cabeza lo que está pasando, lo que está bien y lo que está mal, pero al mismo tiempo, al leer de primera mano al secuestrador durante toda la primera parte, atraviesa un paraje de ambigüedad que en realidad dista mucho de ser cierto. Es como si el lector quisiera transitar por un camino en medio del bosque y el autor le cogiera del brazo e intentara que cogiese ese otro sendero estrecho sin señalizar que se esconde entre los árboles. El lector no hace ni caso al autor y sigue por su camino, pero siente su mano sobre el brazo durante toda la lectura.

Sí que es cierto que la segunda parte, la narrada por Miranda, es más lenta, más ardua de leer por repetitiva en cuanto a los pensamientos que ella plasma sobre el papel, que se repiten una y otra vez en ciertas ocasiones, pero es que precisamente ahí radica su autenticidad, su realismo. ¿No os parece natural que una mujer secuestrada durante semanas, meses, cuya única ocupación sea la de pensar y darle vueltas a la cabeza, se enroque y reincida en pensamientos y reflexiones que le preocupan y se aferre a ellas una y otra vez? Es lo que hacemos en situaciones de estrés de la vida diaria, pensar las cosas más de lo necesario, así que imaginaos en una situación como un secuestro y la presión psicológica que eso conlleva... realmente es lo único que se puede hacer: pensar. Así que sí, el diario de Miranda es algo más pesado que la narración de Frederick, pero creo que el autor da en el clavo al plantearlo de esa manera.
Ese diario, por cierto, esconde una de las claves de este secuestro. Porque cuando leemos a Frederick leemos a un hombre que intenta todo el rato justificarse por sus acciones y cuyo eje gira alrededor de la mujer que tiene secuestrada, de la que no consigue lo que quiere y sobre la que comienza a descargar su frustración. Pero el diario de Miranda es otro mundo, un mundo mucho más complejo, en el que, dejando aparte sus reiteraciones sobre lo que ha dejado fuera, sobre lo que le gustaría hacer y ya no sabe si podrá, descubrimos a una mujer de clase acomodada, clasista, intelectual y muy inteligente (mucho más que su secuestrador), culta, formada y versada en el mundo. Y, a lo largo del secuestro, Miranda casi termina por despreciar más a Frederick por no estar a su altura, por no saber darle conversación, por no saber de arte, de literatura, de música, de política... que por su rol de secuestrador. Y este desprecio que es general por los que no han tenido las mismas oportunidades que ella, por aquellos que son inferiores en inteligencia, la sensación de superioridad desde la que observa el mundo, son parte importante de la trama, porque Miranda es la víctima pero no por ello busca agradar al lector, no se le otorga el rol de víctima que da pena sin más (que hubiese sido lo más fácil), y ese es otro de los senderos poco transitados por los que el autor quiere llevarnos.
Tanto la novela como su adaptación cinematográfica fueron muy polémicas en su día porque, por desgracia, se convirtieron en ideario de cabecera de varios psicópatas, secuestradores y asesinos en serie a lo largo de varias décadas, que argumentaban que esta historia había sido la inspiración para sus crímenes. Sobre esto no voy a entrar, hay mucha información en internet sobre ello si os interesa, pero os lo nombro aquí para que os hagáis una idea de la importancia, relevancia y fama que tuvo en su día El coleccionista.
No os puedo decir más que es un muy buen libro tanto en el planteamiento como en la ejecución, y que todo aquel que guste del suspense y/o el thriller psicólogico debería leerlo para conocer los orígenes del género. Dejando a un lado las alusiones a la época y el avance tecnológico sufrido en las últimas décadas que obviamente está ausente en esta novela, la historia, la complejidad de los personajes y la relación entre ellos bien podrían formar parte de una historia actual.
Enlace: http://inquilinasnetherfield..
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LuciaNN
 27 noviembre 2020
Cuando vi de que iba este libro, la verdad es que me dejo impresionada y tenia que darle una oportunidad.
Nuestro protagonista, Frederick, es una persona asocial, y muy raro, que únicamente tiene relación con su tía y con su prima, ya que vive con ellas tras la muerte de sus padres.
Frederick tiene dos obsesiones, una es que colecciona mariposas, y la otra es Miranda, nuestra otra protagonista, a la cual ni si quiera conoce, pero que sabe todo sobre su vida y ocupa todos sus pensamientos hasta llegar a vigilar todo lo que hace.
Un día le toca la loteria, y es por ello que decide hacer lo imposible le cueste lo que le cueste por conocer a Miranda, asique decide secuestrar a Miranda, para que todos sus sueños no sean sueños… y la llevará a una “casa” que ha decorado, amueblado y puesto todo a punto para poder vivir en ella.
A partir de aquí, es donde realmente empieza la trama, ya que existe una “lucha” entre ellos, la historia esta dividida en tres partes, la primera parte esta contada por Frederick, donde contará en primera persona, su versión, desde que conoce a Miranda hasta que la secuestra y todo lo que ocurre durante los días del secuestro… La segunda parte, es un diario de Mirando, un diario secreto donde logra escribir todo lo que siente, lo que quiere o debe hacer, lo que piensa sobre su secuestrador, sus ganas de salir de ahí… Es verdad, que esta parte, se hace algo lenta, porque habla de muchas cosas que quizá no es tan interesante para la resolución de la trama.
Y por último una tercera parte, contada también por Frederick, en la que concluye la historia, para mi una de las mas interesantes por el final tan inesperado que tiene.
El autor juega todo el rato con el lector, ya que sabes lo que esta bien y lo que no, te posiciones en una parte y al minuto en la otra, cuando te habla del secuestrador lo tomas por loco y obsesivo, pero también te das cuenta de que puedes empatizar con él en algunos momentos.
La verdad es que es un thriller psicológico muy recomendable por la época en la que fue escrito, y además se que tiene película, la cual voy a ver!
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Amnesia18
 24 diciembre 2020
«El coleccionista» narra la historia de Frederick Clegg, un hombre solitario, y Miranda, su adoración. John Fowles nos abre paso por la mente de Frederick para dar a conocer su pasado, mostrar su obsesión por Miranda y explicar cómo logró secuestrarla.
El libro está dividido en cuatro partes que incluyen los puntos de vista del captor y de la prisionera, uno narrado en primera persona y otro narrado a través de un diario. Ambos puntos de vista son reflexivos, es una herramienta narrativa que ayuda a comprender el duelo (relación) entre los personajes.
Cada diálogo, cada acto y comportamiento está calculado por los personajes y por el autor, pues hacen parte de un engranaje de reacciones que desatan el final. Además, se trata de cómo los personajes enfrentan el cautiverio físico y el confinamiento emocional.
Opinión personal: esta novela es considerada como el primer thriller psicológico moderno, algo que generalmente no leería. Sin embargo, «El coleccionista» llegó a mí como una recomendación hecha por un profesor y agradezco haberle hecho caso a sus palabras. Es un libro impresionante.
John Fowles logró una tensa conversación entre sus personajes al ponerlos a responder situaciones límite, y el resultado es increíble. La reflexión de los personajes me llevó a sentir cosas muy reales, de hecho, hay entradas en el diario de Miranda que no podré olvidar, porque me impactaron mucho. ¡Qué decir del final! me dejó boquiabierta, es buenísimo. Sin duda, este es un libro que yo también recomiendo leer.
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Bookational
 14 abril 2021
Esta novela, publicada en 1963, se considera el primer thriller psicológico moderno y ha sido fuente de inspiración de infinidad de novelas. Desafortunadamente, algunos criminales también lo tomaron como modelo.
«El coleccionista» cuenta la historia de Frederick Clegg, un hombre solitario y bastante peculiar, que trabaja en el ayuntamiento de su ciudad. Clegg sólo tiene dos pasiones: coleccionar mariposas; y espiar a Miranda, una joven y bella estudiante de arte. Un buen día le toca la lotería y decide comprar una casa en un paraje remoto, alejado de la civilización. A partir de este momento, sin ser del todo consciente de ello, empieza a planear la manera de raptar a Miranda y de recluirla en la antigua bodega situada en el suterraneo de la casa. Allí, durante semanas, podrá admirar y adorar a su antojo a su mariposa más codiciada.
Lo mejor de este relato es cómo el autor consigue que conozcamos la historia desde los puntos de vista del captor y de la cautiva. Sin ninguna duda para mí la parte más interesante (también la más dura) es la de la joven estudiante. A través de su diario, conocemos los sentimientos que tiene desde su cautiverio y los cambios que, fruto de su desesperación, se dan en su mente. Además de sentir miedo y odio por Frederick, también llega a sentir compasión por ese hombre que es incapaz de sentir nada de verdad y que no se atreve siquiera a tocarla.
Esta es una historia inquietante que mantiene en vilo al lector, quien no puede dejar de leer hasta saber cómo terminará esta cruel historia. Sin duda, aunque hoy ya no parezca una novela muy original, hay que concederle a Fowles el mérito de haber sido el precursor del género.
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Miscret
 17 junio 2018
De entrada tengo que decir que siento que la sinopsis endurece un poquitín las cosas, pues en el libro todo sucede de una manera más casual, gracias a pequeñas coincidencias que se iban dando (de acuerdo a lo que nos cuentan Frederick y Miranda) y no de una manera tan planificada. Así podemos decir que las cosas no se habrían dado como se dieron si: Frederick no hubiera ganado la lotería; la tía y la prima no se hubieran ido de viaje; Frederick no hubiera descubierto una casa aislada; hubiera hecho caso a la avaricia de su tía; Miranda no hubiera escalado en el cine; las dos mujeres hubieran prestado más atención; entre otros muchos etcéteras. Tengo que decir que este es un aspecto del libro que no fue del todo de mi agrado pues se fue presentando todo de una manera tan sencilla que al final parecía que el autor le había servido una Miranda en bandeja de plata a Frederick.
Hablando de los personajes, la verdad es que no hay uno que sea más agradable que el otro. Frederick/Fernandinand puede llegar a inspirar lástima en ciertas ocasiones pero no llega a ser alguien de quien uno pueda tener compasión o al menos sentirse inclinado a darle la razón, y Miranda, por su parte, es una persona muy fastidiosa, altanera y berrinchuda con la cual es definitivamente imposible congraciarse si no es en los pasajes narrados por Frederick donde la vemos más bien idealizada. En el aspecto de sus duelos constantes yo creo que más bien serían ataques constantes de Miranda a Frederick quien, después de bastante tiempo siendo constantemente humillado por la chica, recuerda que él es quien está en el papel de secuestrador y trata de volver a tomar las riendas, cosa que no sucede más de cinco veces en toda la historia (aunque en este momento yo solo soy capaz de recordar tres), así que ese es otro punto a mirar: realmente no parece que Miranda y Frederick estén conscientes del papel que están jugando, no es que espere un secuestrador violento y una víctima sumisa y temerosa, pero estos dos de veras que se pasan. Llegan al punto en que es la propia Miranda quien da las órdenes.
Respecto a la forma en que está escrito definitivamente prefiero los pasajes de Frederick porque realmente parece que nos estamos enterando de algo, cuando llegan los pasajes de Miranda solo la vemos llamarse humilde mientras se muestra despectiva con aquellos de clase social más baja que ella y leemos interminables páginas de fantaseos con G. P., un pintor amigo suyo que había sido pareja de la tía de Miranda.
Por el lado bueno le rescato que tiene muchas frases que te hacen ponerte a pensar acerca de lo que estar privado de tu libertad y lo que es idealizar a alguien, y el final realista que tiene, pues
Es un libro que me gustó, sin embargo tiene muchos peros en su contra por lo que no lo recomiendo tan abiertamente, solo si estás interesado en él.
Enlace: https://leiwithmis.blogspot...
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Citas y frases (2) Añadir cita
MiscretMiscret17 junio 2018
La maldad de todo el mundo está compuesta por millones de pequeñas gotas. Es una idiotez hablar de la falta de importancia de esas pequeñas gotas. Las pequeñas gotas y el océano son la misma cosa.
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MiscretMiscret17 junio 2018
Nadie, desde fuera de ella, puede imaginar lo que es la vida en una prisión. Uno piensa que, bueno, al menos tendrá horas para leer y pensar, y que el tiempo no pasará tan mal. Pero pasa terriblemente mal. Con una exasperante lentitud.
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