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ISBN : 8417761519
Editorial: Duomo ediciones (16/03/2020)

Calificación promedio : 3.7/5 (sobre 10 calificaciones)
Resumen:
La joven Violet Speedwell parece inexorablemente destinada a una existencia como mujer soltera. La Gran Guerra le ha arrebatado a su prometido, como a otras mujeres que, con los soldados, han visto partir su posibilidad de contraer matrimonio. Solo tiene una salida: ahorrar lo suficiente para dejar la casa familiar y establecerse por su cuenta. Pronto llega a Winchester, una ciudad del sur de Inglaterra donde encuentra trabajo como mecanógrafa y el amparo de un grup... >Voir plus
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Críticas, Reseñas y Opiniones (10) Ver más Añadir una crítica
Galena
 30 junio 2020
Este libro me interesó en cuanto leí su sinopsis porque estaba ambientado en un periodo de posguerra que conocía más o menos gracias a otras lecturas y a alguna serie y, especialmente a que mostraba la vida de una mujer soltera que sale adelante con sus propios medios. También se menciona el apoyo de una comunidad de mujeres que se dedican al bordado ¿hasta qué punto es común leer sobre algo así? Me pareció muy peculiar.
Además, la autora es Tracy Chevalier, una reputada escritora en el género histórico y que yo ya había leído con La joven de la perla. Eso sucedió hace muchísimos años y básicamente fue porque a mí me encantaba esa pintura de Vermeer van Delft, también hay una película que está bastante bien basada en la misma novela.
Ahora vuelto a reencontrarme con la autora y la he disfrutado mucho más que cuando tenía dieciséis años. El tema de las mujeres solteras o «solteronas» siempre me ha gustado. A lo largo de la historia las mujeres hemos sido denostadas por muchas razones y la soltería es una más. En ocasiones es difícil llegar a imaginar hasta qué punto podía ser difícil vivir bajo ese título y este tipo de novelas sirven para comprenderlo mejor. Diría que, por suerte, en la actualidad no tenemos que vivir bajo ese estigma, pero mentiría. Aunque se ha minimizado con los años, la soltería en las mujeres sigue sin estar bien vista y la sociedad la contempla con un prisma de lástima que no le da a los hombres.

Pero regresando a nuestra historia, tengo que decir que serán casi todo halagos. Esperaba que me gustase pero la he disfrutado incluso más, ha superado mis expectativas. Violet es la protagonista absoluta de la historia y es muy fácil empatizar con ella, la autora se encarga de eso. Vive sola en un lugar alejado a su hogar de toda la vida, malamente puede permitirse el cuarto en el que vive y está en una cuidad en la que no tiene ni amigos ni conocidos. Debe cuidar muchísimo lo que gasta, incluso en la comida y aun así debe tirar mano de sus ahorros.
Esta situación no es nada buena por lo que imaginaos lo mal que estaba en casa de su madre para preferir ese estilo de vida al que tenía antes. La madre de Violet es totalmente insufrible y a mis ojos no llega a redimirse en ningún momento de la historia, pero creo que la autora le ha dado un toque más realista que novelesco a la trama, así que hay algún aspecto más que no resulta del todo satisfactorio, pero entiendo su postura.
Su hermano mayor falleció en la guerra y su hermano pequeño está casado, tiene hijos y ella es consciente de que existe la presión de que al ser ella una solterona él tenga que hacerse cargo de ella en el futuro, así como de su madre. No es una posición nada cómoda y es que Violet depende siempre de alguien en cierta medida.

Con su empleo de mecanógrafa no puede ser del todo independiente y cuando se haga mayor no tendrá muchas posibilidades. Su vida se vio trastocada tras la pérdida de su hermano y su prometido, y más tarde por el fallecimiento de su padre, con quien tenía muy buena relación. Se refleja muy bien a través de ella como la guerra ha afectado a la sociedad y como hay una diferencia entre generaciones. El fenómeno de las «mujeres sobrantes» no afecta a las más jóvenes y las que viven como Violet están en un limbo. Sin embargo, no solo por motivos prácticos su vida es difícil, parece que la gente de su alrededor no quiere pensar en cómo perder al amor de su vida le pudo afectar y su madre no cree que su dolor pueda ser igual al suyo, pues ella ha perdido a un hijo.
Lo relacionado con el club de bordadoras me ha gustado, hay una gran documentación por parte de la autora y no solo en ese tema. Se explica con bastante detalle y he entendido sin problemas por qué era una motivación tan grande llevar a cabo esas labores y como beneficiaba ese trabajo a las bordadoras. Este grupo de mujeres que hacía reclinatorios y demás para la catedral de Winchester existió de verdad, al igual que un interesante personaje que se incluye en la historia, Louisa Pesel, y me ha resultado de lo más interesante.

También hay un par de personajes importantes que son campaneros y ha aprendido mucho de esa profesión, la verdad es que no tenía ni idea y una vez más la autora muestra el tiempo que le ha dedicado a la investigación de una profesión tan poco común.
Todas estas cuestiones no hacen que se deje de lado la parte más humana, la psicológica y la que tiene que ver con la evolución de la protagonista. Para mí, sin duda, ha sido lo más interesante. Violet lo tiene difícil, no hay otra forma de decirlo y cuenta con mucha fuerza mental para soportarlo todo estando tan sola, ya que con su madre prácticamente no puede contar y con su hermano lo justo, porque tampoco quiere añadirle más cargas.
Por esto, algo tan simple como pertenecer a un club de bordado le proporciona un grupo al que pertenecer y la ayudará a hacer amistades. En realidad gracias a esto podrá acercarse a mucha gente, incluso a personas que no tienen nada que ver con el club, porque tendrá una renovada confianza, una confianza que había perdido al morir su prometido y ver cómo pasaban los años y sus amigas tomaban unas vidas en las que ella ya no tenía cabida.
Es un relato ameno, entretenido y que aporta mucho, pero si lo reflexionamos es una situación dura y tan poco llamativa que poca gente, como vemos que pasa en la novela, se dedica a reflexionar sobre lo aplastante que es y el futuro limitado que las mujeres cómo Violet podían tener.
A mí me gustan este tipo de historias centradas en lo personal. No busquéis aquí grandes aventuras o giros argumentales, pero sin duda es una historia que merece la pena.
El final, lo confieso, no me pareció perfecto porque tal vez esperaba algo aún más alentador para la protagonista, no obstante respeto la posición de la autora porque si algo tiene esta historia es que no se dulcifica y muestra la realidad tal como es. Aun cuando tienes a tu familia cerca, sobre todo dependes de ti misma. Cuida a tus amigos, valórate a ti misma y aprovecha tus oportunidades.
Tracy Chevalier será una autora que vaya a tener muy en cuenta para el futuro y si os atrae esta historia os animo a darle una oportunidad.
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FINA
 11 julio 2020
Retrato de una época.
Tengo que decir que no ha sido para nada lo que esperaba, es una historia sencilla, fiel reflejo de la sociedad posterior a la primera guerra mundial donde las mujeres que perdieron a los maridos, novios y familiares siguen su día a día. Me ha sorprendido que gran parte de la historia gira entorno a la Catedral de Winchester, las bordadoras, los campaneros, las costumbres y descripciones del lugar. Violet que es nuestra protagonista se siente segura y arropada en este lugar y todo lo que representan sus muchos años de historia.
Para mí la trama no ha tenido mayor interés, no es una historia romántica, aunque si de supervivencia y de lucha, lo mejor del libro es como esta contada, con sus detalles, bien documentada, con momentos en familia y con amigas, intentando dejar su huella para el futuro, aunque me ha parecido todo muy cotidiano, no sé como explicarlo, aunque he disfrutado de la lectura, yo esperaba más.
Violet me ha gustado mucho, no es la típica protagonista, tiene 38 años y ya no espera casarse y formar una familia, sus compañeras y amigas también son todas muy particulares y entrañables.
Aunque a mí no me ha llegado del todo, es una historia que recomiendo y que esta muy bien escrita y contada.
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LAKY
 07 abril 2020
Violet Speedwell es una “mujer sobrante”. En la Gran Guerra perdió a su prometido (y a un hermano) y ahora, con casi cuarenta años, se ha quedado para vestir santos. Como muchas otras mujeres de su generación que, terminada la guerra, se encontraron con que había un “excedente” de mujeres”
Violet vivía con sus padres y su hermano hasta que la guerra le quitó a su hermano y a su prometido. Poco después murió su querido padre y ella se quedó sola con su madre, una mujer gruñona, criticona y de mal carácter, con la que nunca se ha llevado bien. Dado que Violet trabaja en una oficina de seguros, decidió pedir traslado a la oficina de una población cercana, Winchester. Y allí se traslada. Alquila una habitación en una pensión, comienza a trabajar junto a sus dos compañeras y, casi por casualidad, se mete en el grupo de bordadoras de la catedral.
“No era sencillo encontrar marido porque había dos millones menos de hombres que de mujeres. Violet había leído muchos artículos en los periódicos sobre estas “mujeres sobrantes” que se quedaban solteras debido a la guerra y que difícilmente se casarían, algo que se consideraba una tragedia, una amenaza, en una sociedad preparada para el matrimonio”

Eran otros tiempos. La mayor aspiración de la mayoría de las mujeres era casarse y tener hijos. Algunas trabajaban de jóvenes pero, en cuanto se casaban o, como mucho, cuando se quedaban embarazadas, la mayoría dejaba sus trabajos para dedicarse en exclusiva a sus familias:
"Pero a las mujeres nos han preparado para eso: para darnos a los demás, para hacerles la vida fácil, sin importar lo que nosotras sintamos. Ser siempre tan generosa puede convertirse en una tarea agotadora e ingrata".

Por supuesto que ya lo sabía, que la guerra (todas las guerras) deja más muertos que muertas y que, por ello, luego suele haber más mujeres en edad casadera que hombres. Pero nunca había visto el término “mujeres sobrantes” y la verdad es que me ha impactado. En un contexto histórico y social en el que a la mujer se le preparaba para el matrimonio, ser consciente de que no iba a poder cumplir con sus destino por el simple hecho de que no había suficientes hombres para todas, tenía que ser muy duro.
Eso le pasa a Violet. A pesar de que para ella su prometido no era un simple hombre con el que casarse; era su amor, la persona de la que estaba enamorada. Por lo que su pérdida no sólo fue la pérdida de la posibilidad de casarse, sino también la pérdida de un gran amor. Si a eso le sumamos la pérdida de su padre y de su hermano, menudo panorama tenía la pobre mujer. Por suerte, tenía su propio trabajo. Aunque no ganaba mucho, sí ganaba lo suficiente para decidir independizarse de su horrible madre. Pero a costa de muchos sacrificios personales y materiales.
Me ha gustado Violet por la evolución que experimenta a lo largo de la novela. Ya era al principio una mujer bastante decidida –al menos, tal y como solían serlo en aquella época- pero va creciendo poco a poco, a medida que se enfrenta a la soledad en la que la vida le ha colocado y decide salir poco a poco de ella. Y lo hará, al principio, a través de una especie de club de costura. Son muchas las novelas que reflejan la vida de un grupo de mujeres a través de un club -de lectura, pintura- costura, etc… en el que participan. En este caso, lo que harán serán los bordados de la catedral de Winchester; bordados que aún hoy se pueden ver y admirar.
“Las mujeres de Winchester” es una novela de ficción histórica. El contexto es histórico, los escenarios también e incluso algunos de los personajes, como Louisa Peses. No así Violet, un personaje que ha salido de la imaginación de Tracy Chevalier pero que está tan bien caracterizada que bien pudiera haber existido en la realidad.
El contexto histórico me ha gustado mucho. Nos enseña cómo se vivía en una ciudad inglesa casi veinte años después de la gran guerra y pocos años antes de que estallase la segunda.
La acción transcurre con un ritmo un tanto lento al principio que hace que la lectura requiera su tiempo. La autora se toma su tiempo para dibujar bien los escenarios tanto espaciales como temporales así como a los personajes. Por eso al principio cuesta, quizás, cogerle el truco a la novela. al menos a mi me ocurrió. Aunque al principio no pase gran cosa, el libro se lee con gusto porque la verdad es que Tracy Chevalier escribe muy bonito. Pero a medida que avanza la historia y vas cogiéndole cariño a los personajes, también van pasando más cosas y el asunto se pone cada vez más interesante. Quizás no he empezado a disfrutar realmente la lectura hasta más o menos la mitad del libro pero, cuando lo hice, lo disfruté muchísimo y la sensación final es muy positiva.
La novela se estructura en veinticinco capítulos numerados pero no titulados. Es un narrador en tercera persona quien nos cuenta la historia con una prosa en la que predomina la narración sobre el diálogo. Chevalier hace gala de una prosa delicada y elegante, muy correcta en todo momento y con dejes del pasado. Y es que, si no supiera que es una autora actual y que este libro lo ha escrito hace nada, perfectamente podría pensar que esta novela (y las demás que he leído de ella) tienen un siglo o más de vida. Escribe “como de otra época”, con el ritmo y la cadencia que podemos encontrar en algunas novelas clásicas inglesas.
Conclusión final
“Las mujeres de Winchester” es una bonita novela sobre las “mujeres sobrantes”. Aquellas mujeres educadas para casarse y que no pudieron hacerlo por no haber hombres suficientes debido a la guerra. Mujeres que han de buscar su sitio en el mundo, que son miradas con pena y con lástima por las casadas pero también con miedo, como una posible amenaza. Una bonita historia narrada con la elegante prosa de Tracy Chevalier.
Enlace: https://librosquehayqueleer-..
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Blog_La_Copela
 09 junio 2020
Tenía muchas ganas de hablaros de esta historia. La empecé con cautela, no sabía qué me iba a encontrar y no había leído antes a la autora a pesar del éxito que tuvo La joven de la perla. de modo que para mí, Tracy Chevalier era toda una aventura y Las mujeres de Winchester, que Duomo me presentaba en una edición realmente deliciosa, era toda una incógnita.
Violet es una mujer que, a los treinta y nueve años, continúa soltera y reside junto a su madre en la casa familiar. Su hermano Tom se marchó a vivir con su esposa y ha formado una familia, mientras que a ella solo le queda el recuerdo de todo lo que le ha arrebatado La Gran Guerra. Primero se llevó a su hermano George, lo que supuso un gran golpe a la familia y del que su madre no parece haberse recuperado. Un carácter amargo y una actitud de velado desprecio hacia su hija hacen cada día más difícil la convivencia.
Pero además, La Gran Guerra se llevó al prometido de Violet. Y con él, la posibilidad de crear su propio hogar y sentirse integrada en la comunidad femenina, que observa con desdén a las mujeres que no han alcanzado la meta de convertirse en esposas y madres. Así es como la protagonista se ve abocada a resignarse a un destino reservado para esas mujeres que vivirán solas hasta el momento en que no puedan hacer nada más que convertirse en una carga para otros familiares.
"Era lo más cerca que Violet estaría nunca de presumir de un hijo propio, y la situación la hizo sentirse bien, aunque también le pareció patética."
Tracy Chevalier, Las mujeres de Winchester
Violet decide que es el momento de dar un paso al frente y establecerse por su cuenta fuera de la residencia familiar. Sueña con una libertad y una independencia que no lo logrará si no se aleja, aunque sea un poco, de su hogar e intenta valerse por sí misma. Esta decisión marca el comienzo de la verdadera historia de Violet. Coloca a la protagonista de esta novela en el principio de una tímida pero valiente aventura que quedará inaugurada cuando se mude a Winchester (una ciudad al sur de Inglaterra no muy lejos de la residencia de su madre), pero sobre todo, cuando de forma inesperada pase a formar parte de la comunidad de bordadoras de la catedral.
La autora nos descubre a una Violet que, pese a las ataduras morales y ajustadas al contexto histórico, es fuerte, valiente y realmente moderna. Violet tiene muchos miedos lógicos enmarcados en el pensamiento del periodo de entreguerras, pero eso no le impide tomar muchas decisiones en pro de la amistad y el amor que nos sorprenderán por su arrojo y nos encantarán por su justicia.
Pero además, Violet es una mujer con sentimientos atemporales. No necesitamos vivir el mismo periodo histórico que ella para sentirnos como ella se siente. Y es por eso que no nos cuesta empatizar con un personaje que la autora dibuja con tanta delicadeza y precisión. No nos cuesta imaginarnos tomando la decisión de si apoyar a nuestras amistades (como nos dicta el corazón y el sentido de justicia) a pesar del miedo al rechazo social que ello pueda acarrear. Tampoco nos es difícil evocar el temor que puede producir sentirnos solos, desplazados u olvidados cuando todos aquellos que nos acompañaban en nuestro camino hayan encontrado el suyo propio y nosotros no tengamos aún el nuestro.
"Pero a las mujeres nos han preparado para eso: para darnos a los demás, para hacerles la vida fácil, sin importar lo que nosotras sintamos. Ser siempre tan generosa puede convertirse en una tarea agotadora e ingrata."
Tracy Chevalier, Las mujeres de Winchester
Encontrará un refugio a su propia soledad y una vía de escape a sus pensamientos en la tarea del bordado. La adhesión a la comunidad de bordadoras llegará a nuestra protagonista casi de forma sorpresiva e inesperada y será entonces cuando Violet descubra sentimientos nuevos como el orgullo por el fruto de su esfuerzo y la necesidad de trascendencia.
No os quiero desgranar todas las vivencias de Violet, porque os va a encantar descubrirlas a vosotros. Las mujeres de Winchester me ha tenido muy enganchada y no puedo hacer más que recomendarla. Me ha encantado acompañar a Violet en todas las decisiones que va tomando a lo largo de la trama y preocuparme, sorprenderme e incluso sonreír sin darme cuenta.
La narración es activa y no se estanca. Los capítulos tienen la extensión adecuada para que avancemos sin dificultad y con apremio a través de una historia marcada por el paso firme de una protagonista que se sumará a esa lista que todos tenemos de personajes que nos han dejado huella por una u otra razón.
"Había tantas personas que escondían historias: un marido que se había ido, un bebé sorpresa al que se hacía pasar por hermano o hermana, una pasión equivocada, una mujer perdida. (...) Cómo navegar por la vida cargando con ese equipaje sin que te vuelvas una persona triste, amargada o sentenciosa, ese era el reto."
Tracy Chevalier, Las mujeres de Winchester
Además, os vais a encontrar un final redondo. La evolución del personaje pide a gritos un final que le haga justicia y Tracy Chevalier lo teje de forma inteligente para satisfacer nuestro deseo sin resultar obvio ni previsible. Había muchas posibilidades para Violet. A medida que avanzamos en su historia nos damos cuenta de que, aunque en un principio su vida parece un callejón sin salida, sus posibilidades son infinitas y podía haber elegido una o varias de ellas. Y la que finalmente elige es, para mí, la más acertada.
Tracy Chevalier alcanzó el éxito internacional con su novela La joven de la perla, traducida a 38 idiomas y adaptada al cine protagonizada por Scarlet Johansson y Colin Firth.
Además de Las mujeres de Winchester, en el catálogo de Duomo podréis encontrar La voz de los árboles y Las huellas de la vida.
Enlace: http://lacopela.blogspot.com..
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LEMB
 14 abril 2020
El título original de esta novela, The single thread (el único hilo) parece que se acerca más a la historia que contiene. Single es una palabra que se utiliza para el término único, pero también para soltero, o soltera, de ahí que el título The single thread tenga relación con ese hilo suelto o soltero que parece que no encaja. En los años 30, y anteriores, el matrimonio era el destino lógico de las mujeres jóvenes, quienes, si bien accedían a determinados trabajos, de ellas se esperaba que viviesen con sus padres y los cuidasen si no conseguían casarse. No solo era una presión social sino también personal. Tras la I Guerra Mundial había casi 2 millones de mujeres solteras en Inglaterra y Gales debido a todos los soldados muertos y desaparecidos. Eran las llamadas mujeres excedentes o sobrantes.
Nuestra protagonista, la joven y soltera de 38 años Violet Speedwell, trabaja en Winchester como mecanógrafa desde hace varios meses cuando dejó la casa materna en Southampton, intentando buscar el sentido de su vida. Su hermano mayor y su novio murieron en la Gran Guerra, de quienes solo le queda el recuerdo, lo que la dejó destrozada, al igual que a su familia. Se siente una mujer olvidada, demasiado mayor para casarse y tener hijos; una mujer sobrante. Aun así, Violet sorprende desde el principio porque, aunque parezca apocada y tranquila, es una mujer curiosa, inteligente, necesitada, valiente y solitaria. La historia se sitúa en 1932.
Desde que tomó la decisión de coger las riendas de su propia vida, vive sola, se siente sola, trabaja y no tiene a nadie más, únicamente las visitas que hace semanalmente a su incómoda y desagradable madre y a la familia de su hermano pequeño. Así es como comienza esta historia, narrada desde el punto de vista de Violet pero en tercera persona, aportando distancia sobre lo que nos cuenta y acercándonos a ella, y a sus sentimientos.
Puede que sean solo sensaciones mías pero he leído el libro, o al menos una gran parte de él, con algo de pena, como si la autora buscara ese sentimiento en el texto, como si impregnara todo de tristeza, aunque el tono usado no sea así. He sentido rabia y dolor por Violet y lo sola que se sentía, y esa manera que tiene de interiorizar su silencio. Creo que es fácil acercarse a ella y entender por qué hace las cosas que hace.
No solo tendremos a Violet, también veremos la búsqueda de una chica por vivir como quiere, el amor de un hombre que está atado a su pasado y su presente, cómo cambia la escala de valores por casarse o por tener un hijo, la importancia de dejar una huella que perdure más allá de nosotros, quizá por ese sentimiento de vida fugaz tras la I Guerra Mundial, el dolor de las miradas, el miedo, la búsqueda, los recuerdos y el apoyo del grupo que comparte momentos.
Es como si fuera una pequeña historia de toda la vida que hay en una mujer de 38 años que se siente sobrante porque no es madre, no está casada y la guerra truncó toda su vida. Digo pequeña pero no insignificante, ya que tal cual la construye Chevalier consigue que vaya creciendo a medida que avanzamos. Quizá esa estructura temporal que a veces parece que avanza con lentitud sea la que nos lleve a tener la sensación de que subimos una cuesta, algo perdidos por el fin de esta historia. Evidentemente, sí que hay un planteamiento, un nudo y un desenlace, pero ese desenlace está algo difuso hasta casi las últimas páginas, en las que entendemos el camino que ha recorrido Violet, y nosotros con ella, y la fuerza que ha conseguido encontrar dentro de sí misma para seguir adelante. Decisiones, eso es lo importante, porque las cosas no suelen ser como nos gustaría que fueran; además de sentimientos, porque la autora consigue que los sentimientos acaben ganando terreno.
Me ha parecido una historia más sencilla de lo que pensaba y más intimista de lo que me esperaba. Creo que en eso radica su belleza, la comprensión de ella y de todos sus anhelos, que no lamentos, por lo que vivió, por lo que podría haber vivido, y por aquello que quiere vivir. Todo está narrado de una forma natural, simpática, con bastante componente íntimo. No llega a ser narrativamente muy intensa. Toda la intensidad de los sentimientos de los personajes viene dada por lo que nosotros nos imaginamos y por lo que percibimos, no tanto por las frases que utiliza para ello; eso sí, se crea una conexión entre el texto y entre tú, como lector, porque sí que acabas sintiendo en cierta manera los sentimientos de ella, de esa pérdida tan grande de su propia vida al igual que las personas que han fallecido, con el miedo que tiene a la cercanía de esa II Guerra Mundial que es inminente. No solo es encontrar su papel o propósito en la vida, sino también aceptar el paso del tiempo y el dolor de los recuerdos.
Una vez que terminé el libro me di cuenta de que era una novela de ficción histórica, sin mucha complicación y, para mí, muy acertada, que muestra la belleza y sentido de una catedral que tiene cientos de años y el mundo que cobija, así como la solidez y intemporalidad que Violet necesita para seguir adelante.

Enlace: https://millibrosenmibibliot..
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Citas y frases (14) Ver más Añadir cita
GalenaGalena30 junio 2020
—Sí, sí —respondió el señor Waterman con impaciencia—. Usted siempre piensa en el dinero ¿no, señorita Speedwell?

Al oírlo, Violet estuvo a punto de perder los estribos, pero no quería desaprovechar una oportunidad que ese le presentaba a una bordadora que necesitase ganar dinero. Y ella sabía quién lo necesitaba.

—No es fácil vivir como una mujer independiente —le contestó con toda la dulzura que fue capaz—. Me temo que el dinero es lo más importante cuando se tiene muy poco.
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megmeg27 julio 2020
(…) no era sencillo encontrar marido, porque había dos millones menos de hombres que de mujeres. Violet había leído muchos artículos en los periódicos sobre estas «mujeres sobrantes» –esa era la etiqueta que les habían puesto–, que se quedaban solteras debido a la guerra y que difícilmente se casarían, algo que se consideraba una tragedia, una amenaza, en una sociedad preparada para el matrimonio. Los periodistas parecían disfrutar de la etiqueta, que colgaban como quien clava un broche con un alfiler en la piel. Molestaba, sin duda; pero, en ocasiones, el alfiler penetraba en las capas protectoras y hacía que sangrara. Ella había supuesto que a medida que envejeciera dolería menos y se sorprendía al descubrir que incluso con treinta y ocho años –de mediana edad– las etiquetas seguían doliendo. Sin embargo, la habían llamado cosas peores: marimacho, arpía, odia-hombres.
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megmeg27 julio 2020
(…) como era habitual en este tipo de situaciones, las casadas hablaban más que las solteras, asumiendo una autoridad natural y un lugar superior en la jerarquía de mujeres que nadie cuestionaba. (…)
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LEMBLEMB11 abril 2020
Cada perdida hundió a Violet en un pozo oscuro, un vacío que se abrió en su interior y ante el cual se sintió indefensa, sumida en la desesperación. Su hermano se había ido, su prometido se había ido, Dios se había ido. El agujero tardó mucho tiempo en cerrarse, si es que llego a cerrarse realmente.
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LEMBLEMB11 abril 2020
¿Sabe, señorita Speedwell?, coser puede ser muy terapéutico cuando se ha sufrido un trauma. Los colores vivos y la repetición de simples puntadas tenían un efecto calmante en los hombres. El hecho de crear una cosa hermosa hacía maravillas con sus nervios. Me quedé muy satisfecha con los resultados.
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