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Joanna Orzechowska (Traductor)Jesús Palacios Trigo (Autor del prólogo)
ISBN : 8415130090
Editorial: Impedimenta (11/04/2011)

Calificación promedio : 4.18/5 (sobre 41 calificaciones)
Resumen:
Impedimenta se complace en presentar, por primera vez en traducción directa del polaco, Solaris, la mítica novela que consagró a Stanisław Lem como autor de culto. Un texto hoy en día considerado un clásico sin paliativos de la literatura moderna.


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Críticas, Reseñas y Opiniones (17) Ver más Añadir una crítica
Homolectus
 10 julio 2021
¡Solaris! Es tanto el nombre de un planeta que lleva años intrigando a los científicos como el nombre de esta novela. Lo cual, de entrada, es una muestra del viaje que propone Lem a la historia que nos ofrece y a un planeta lleno de misterios que podrá en entredicho todo lo que la especie humana dice conocer.
La historia comienza cuando Kris Kelvin llega a la Estación, un lugar destinado a la investigación de Solaris. El planeta es un inmenso océano que parece tener vida propia y que parece ser el causante de que el planeta no colapse al orbitar un sistema binario.
Este océano, no un líquido cualquiera, sino viscoso, extraño y hasta pesado —así lo sentí—, parece tener interacción con sus observadores y descifrar parte de su psique. Todo esto lleva a considerar el planeta como un ente vivo e inteligente, sin éxito alguno de entablar alguna comunicación con él.
La llegada de Kelvin a la Estación se ve opacada —o a lo mejor aderezada— por la intriga y el suspenso que provocan los últimos acontecimientos en ella. Pronto, él experimentará en carne y mente propia los efectos que Solaris provoca en sus visitantes. Cuando crees el pasado enterrado, Solaris hará de las suyas.
Si bien pareciera que sobre Solaris se sabe lo mismo e incluso más que sobre la vida en nuestro planeta, nada dista más de la realidad y casi que el lector y los personajes saben lo mismo sobre él. Solaris es un planeta que, pese a haber sido descubierto hace años y haberse gastado una cantidad considerable de dinero en su investigación, lo único que ha arrojado es una biblioteca llena de teorías e hipótesis, nada concluyente.
Acá se ponen a prueba siglos de conocimiento científico cosechados por los humanos y todo el vocabulario que la humanidad ha forjado para describir el universo observable. Acá los términos lo logran ser lo suficientemente precisos, ni logran explicar con lujo de detalles los fenómenos observados. Esto es algo real, esto pasa acá en la Tierra cuando un botánico tiene que valerse de mucha de la terminología usada para describir animales a la hora de describir plantas: las cosas no funcionan del todo, pero no hay más.
Lem combina de una forma muy entretenida la historia que plantea con sus personajes y el pasado de la “solaristica”. de pronto, nos encontramos leyendo el resumen de un tratado de los primeros años de investigación sobre el planeta y en otro momento retomando la historia en la Estación. Es un recurso literario que ayuda a alimentar la curiosidad del lector en la dosis justa cada tanto, no te aturde con demasiados datos al principio, ni te deja encontrarle sentido a todo a la primera; te deja ahí, te engancha.
Como biólogo, disfruté mucho de tanto contexto biológico del que se aprovecha el libro. Desde este punto de vista, el libro parece estar hecho para incomodar a los científicos y recordarles ese sentimiento de impotencia que se debe de sentir cada tanto ante un fenómeno en particular. Bajo esta óptica, el libro parece ser una excusa para contarnos un planeta, para que juntos imaginemos un lugar donde todo lo que creemos saber parece no funcionar y parece estar más lejos de la realidad de lo que nos podemos imaginar.
En el centro del libro está la cuestión sobre lo que nos hace humanos. Una cuestión que el autor presenta tanto desde el punto de vista del planeta entero, como en cada una de las manifestaciones de la psique de los personajes. Estas manifestaciones ¿Son humanas? Claramente no lo son. Son construcciones de Solaris. Ni siquiera su composición química es humana. Pero son cuerpos que sienten, que padecen, son inteligentes y aprenden. En el caso de Kelvin, no se trata de la verdadera Harey, pero sin duda alguna está viva.
El libro es casi un tratado sobre nuestra naturaleza, nuestro lugar en el cosmos y los límites del antropocentrismo con el cual, inevitablemente, hemos interpretado el universo. Lem propone una historia de ciencia ficción para hablarnos de lo grande que es nuestra ignorancia, de lo miopes que son nuestros ojos ante un universo casi infinito, lleno de descubrimientos extraordinarios que nos aguardan en algún lugar esperando a que reconozcamos en ellos algún otro deje de humanidad.
Mucho se habla de libros con comienzos maravillosos, pero quiero cerrar esta entrada caótica, como mis pensamientos y actos por estos días, hablando de las palabras de cierre de Solaris. Es, sencillamente un final para recordar, para meditar, para digerir letra a letra, para volver a él cada tanto. Lo recordaré por siempre. Siempre y cuando el siempre dure lo que dura un suspiro.
Sin duda, volveré a Solaris, sea con Kelvin o no. Acá hay mucho por descubrir, acá hay muchas maneras de descubrirse uno mismo, así sea en la distancia de un mundo incomprendido.
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laberintosdetinta
 30 diciembre 2017
Empiezo de la forma más imparcial (risas) posible, es un novelón. No puedo resistirme a contar, en primer lugar, lo fascinada que he quedado con este libro. Lem toma un tema bastante habitual en la ciencia ficción desde sus inicios, el contacto entre los humanos y otras especies extraterrestres, y con este tema tan clásico entre los clásicos consigue dar una imagen completamente diferente y renovadora del género.
¿En qué reside la diferencia? Lem se puso las pilas y le dio la vuelta a lo que le disgustaba del género, por ejemplo, siempre que se trataba este contacto entre especies inteligentes, las novelas de ciencia ficción menos trabajadas daban una respuesta facilona a diferencias de lenguaje (dispositivos de traducción, comunicación no verbal…) y de culturas. Además, era una ciencia ficción que proponía modelos antropomórficos ideales demasiado androcéntricos y poco creíbles (teniendo en cuenta todas las variables evolutivas)… lo que no concordaba nada con lo que el autor veía en este género con tantas posibilidades. de ahí que la gran idea para su trabajo fuera todo lo contrario. Una especie que es tan diferente en forma y contenido que es prácticamente imposible comunicarse con ella.
En Solaris esta nueva civilización consciente, como dice en la sinopsis, es un “océano” que abarca toda la superficie del planeta. Por lo tanto, ya tenemos una forma biológica exterior muy diferente a la nuestra, pero ¿cómo se comunica un océano, una masa de seres vivientes? El concepto masa es muy interesante, porque al platearnos esta forma de vida el autor nos pone ante la dicotomía del océano de Solaris como un ente plural, una mente colectiva frente a nuestra clara separación mental individual.
La estructura de la novela también es muy interesante, por un lado tendríamos al protagonista, Kris Kelvin, intentando hacerse con la nueva situación que se ha desencadenado en la base de investigadores en Solaris y por otra, lo tenemos paseando por la biblioteca, es decir, la acción está mediatizada por Kelvin, solo sabemos lo que él ve y lo que él siente a través de la narración en primera persona. Esta persona narrativa es algo arriesgada, solo hay que ver la de novelas juveniles que han maltratado esta narración, pero Lem la dirige con mano firme, nunca se va por derroteros que no importan, no tenemos largas reflexiones sobre temas absurdos, explicando lo mismo una y otra vez. La primera parte, Kris y los acontecimientos extraños en la base, forman parte la narración principal, en la que se dan todos los acontecimientos narrativamente relevantes y, para mi sorpresa, me encontré ante una novela de ciencia ficción con toques de suspense y de thriller psicológico y filosófico (con muchas influencias cartesianas y existencialistas). Hay una tensión constante con ese hecho tan extraño que se explica en la sinopsis.
Las visiones de personas que en realidad están muertas acosan a todos los miembros de la base y los aísla, de hecho, el motivo que mueve la acción, lo que hace que Kelvin vaya a Solaris, es el suicidio de uno de los miembros ante esa situación que lo vuelve loco. En Solaris tenemos una ambientación claustrofóbica y opresiva (tened en cuenta que es una base móvil en medio de un océano con conciencia que la podría engullir fácilmente), que reproduce la mente de Kris y la explora de cabo a rabo. Creo que la exploración psicológica de los personajes es de lo que más me ha hecho disfrutar del libro, ya que es una de las carencias que se le suele achacar a la c.f.
La otra parte de la narración, el refugio de Kris en la biblioteca, uno de los pocos sitios desde donde no se ve el océano, se utiliza para darnos datos del mundo literario, de Solaris, sin ser demasiado pesado u obvio en las explicaciones. Kris revisa cientos de libros solaristas para intentar comprender qué pasa a su alrededor y así nosotros nos enteramos de su historia. Es una manera más elegante, ya que nunca pierde el ritmo narrativo, de ofrecer información sin atacarnos con el infame infodump.
Algunos de esos informes que nos presenta tienen como punto central el intento de comunicarse con el océano sin éxito, aunque se han visto muestras de voluntad y, por lo tanto, de conciencia en él. Las preguntas que esto ofrece son muy sugerentes y pocas veces se habían dado en la ciencia ficción clásica: ¿Por qué no nos responden? ¿No nos ven o no nos oyen? ¿Nos ven y oyen, pero no les importamos? ¿O puede ser que no nos perciban como vida inteligente? Puede que ni siquiera tengan el instinto de comunicarse con nosotros, o que su forma de comunicarse sea diametralmente opuesta a la nuestra y por eso cualquier intento está destinado al fracaso. Si tuviera que definir esta parte de la trama con una palabra sería "incertidumbre". Ante las aseveraciones que se hacen sobre especies extraterrestres en otras novelas, Lem nos pone en otra tesitura, ¿y si no fueramos capaces de comunicarnos con la vida inteligente, a pesar de encontrarla? Eso sería lo más probable, Lem quiere que nada se dé por supuesto, que nos enfrentemos a nuestras limitaciones, que no nos creamos el centro del universo y asumamos que no podemos controlarlo o conocerlo todo.
Frente a otros autores que se centran en explicar diferencias culturales entre especies galácticas, Lem trabaja con un plano más profundo, con las diferencias cognitivas, lo que sin duda es un paso innovador en el género, por eso es una trama sumamente sugestiva e inteligente. Y básicamente, como toda buena ciencia ficción, lo importante es que nos habla de nosotros mismos, de nuestras ansias de grandeza y eso queda patente con las apariciones espectrales que reciben Kelvin y compañía, que les obligan a ir hacia un grado de introspección que nunca se hubieran atrevido a conocer. Es decir, ¿cómo vamos a comprender a una especie alienígenia si ni siquiera nos comprendemos ni conocemos a nosotros mismos? Un ejemplo muy simbólico es la cantidad de libros que hay en la biblioteca de la base, hay miles de ejemplares y realmente no se sabe casi nada de Solaris que justifique esa ingente cantidad de textos, es decir, a los seres humanos nos gusta teorizar sobre lo que no entendemos y acumular conocimientos (que nosotros mismos damos por válidos debido a nuestra experiencia) para sentirnos más seguros: es tremendamente irónico comparar la vasta bibliografía solarista con la falta de conocimientos reales.
También me ha gustado que el protagonista se distancie del típico científico de la ciencia ficción de los años 50: el físico, el ingeniero, el matemático. Kelvin es psicólogo, una ciencia de carácter social, por lo tanto el autor lo lleva por un camino mucho más antropológico, lo que es una perspectiva interesantísima. Otro punto fuerte sería la paranoia constante, ¿por qué aparecen réplicas de personas muertas? Solo podrían aparecer tan fieles si fueran reproducciones de tu propio cerebro, por lo que se baraja la hipótesis de que el océano se esté comunicando a través de una especie de psicoanálisis, pero no entienden cuál es el propósico. La incomprensión es otro concepto clave junto con la incapacidad de comunicarse, ni uno ni otros saben cómo comunicarse entre ellos ni lo que quieren decir cuando se comunican por lo que cada parte puede hacer una interpretacion de lo que ve que puede o no acercarse a la verdad.
En resumen, intentar entender Solaris y darnos de frente con un muro de piedra es básicamente la premisa de Solaris, un círculo vicioso que obliga a la novela y al mismo lector a autocuestionarse; es una novela autorrreferencial tanto de ella misma como del género en sí. En Solaris nada es seguro, todo lo que sabemos se fragmenta y se reconstuye, en fin, ¿qué más se puede pedir cuando nos ofrecen este virtuosismo literario?
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Edd62
 14 noviembre 2020
Solaris es una concepción diferente respecto a la ciencia ficción de su época.
Un denodado esfuerzo por desbaratar la antropomorfización, el antropocentrismo, no solo de la literatura, incluso de la ciencia.
En esta historia, cuyo protagonista Kris Kelvin psicólogo espacial se traslada a un planeta de construcción y características absolutamente diferentes a la tierra. Y que en los años que lleva estudiándose ha demostrado poseer algún tipo de vitalidad e inteligencia, imposible de desentrañar hasta ese momento.
La interacción o debería decir la acción del ser humano en el planeta consigue una tibia respuesta de parte del mismo, pero de capital importancia para los científicos,aunque al no ser la esperada, al no corresponder a formas similares a las humanas ha ido abandonándose, por ello la estación que se encarga de su estudio, ha quedado casi abandonada, tres científicos, de los cuales uno se suicida, y Kelvin como un elemento que introduce una nueva forma de abordar el intento de contacto con el planeta, vivo como entidad pero imposible de establecer los parámetros vitales del mismo.
Sin embargo el planeta al parecer si establece contacto, pero lo hace de manera indiferente, no preestablecida, no conspira, no alterna, solo sigue su propio ritmo y secuencia, mismas que impactan de manera espectacular en la mente de los científicos, que pierden los papeles al intentar conseguir una respuesta, al menos una señal que sea interpretada como interacción.
Química, física fisiología, son desalentadoramente incapaces de ser comprendidas, no así lo correspondiente a un símil a la psique humana y los sentimiento. Donde parece hurgar y jugar con ellos.
Disgrecion que abarca muchas páginas, al profundizar en los sentimientos de Kelvin por un “ visitante” proveído por el viviente mar de Solaris , “ Harey,, con quien pretende finge y cree un amor a lo Romeo y Julieta bien clarificados y de sus compañeros , que nunca son mostrados, de tal suerte que interfiere con sus sentimientos, sensaciones aportándoles esa tan necesaria condición de humanidad que puede solidificar sus principios o desbaratar su cordura.
Innovador concepto que pretende que el desfase entre la inteligencia humana y otras inteligencias son absolutamente incompatibles pues cada una sigue sus propios derroteros, sin necesidad ni interés de estas en establecer contacto,
Pero que flaquea ( según mi punto de vista ) al determinar particular importancia a sentimientos que no tendrían cabida en formas tan diferentes. Desde submicroscopicas como los virus hasta gigantescas de las cuales los planetas podrían ser solo una ínfima parte del conjunto.
Un eterno pendiente . Una mirada que ensancha mi visión y una forma diferente de abordar el tan ansiado y temido “ contacto “ que hace soñar a tantos humanos, legos y científicos.
Lem expulsado de la SFWA. ( escritores de ciencia ficción) Por decir una verdad incongruente con la de la asociación. ...fariseos . Por cierto las películas no le hacen justicia, pero visualmente si que me impactaron
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MyLastPage
 20 mayo 2022
Esta no es una lectura fácil, aborda con intensidad un amplio espectro de cuestiones sobre la humanidad: el ansia de colonización, los límites del conocimiento, la religión...
Se podría decir que el protagonista de este libro es Kris Kelvin, aunque realmente yo considero como tal al propio planeta de Solaris, formado en su totalidad por un océano protoplasmático que actúa como un ente inteligente de una forma que la humanidad aún no ha sido capaz de comprender.
Cuando Kelvin aterriza en la estación, se entera del fallecimiento de su maestro Gibarian y de que solamente quedan otros dos humanos. Sin embargo, a medida que avanzan las páginas descubriremos, junto a Kelvin, que puede que esto no sea del todo cierto.
Solaris pondrá a prueba vuestros sentidos de la misma forma que lo hace con los personajes. Hasta el final de la novela es posible que no lleguéis a distinguir qué es real y qué es fruto de la mente de los protagonistas. ¿A caso todos se han vuelto locos?
Esto, junto a la carga reflexiva del libro, conforma una experiencia de lectura inmersiva e intensa. Reconozco que después de leerlo, recurrí a los análisis de otros críticos para desgranar bien las metáforas y todo aquello que esconden sus páginas. Es uno de esos libros que dejan al lector descolocado, pero con un gran poso. Estuve días dándole vueltas y me hice muchas preguntas.
Creo que en el futuro lo volveré a releer porque tengo la sensación de que en cada lectura lograré extraer o profundizar de forma diferente en todo lo que plantea.
En el aspecto técnico también es relativamente duro, sobre todo en las partes en las que explica lo que se sabe del funcionamiento del planeta y cómo lo descubrieron. Sin embargo, la ciencia de la que se habla está más enfocada a la bioquímica y no tanto a la física como muchos otros libros del género.
Si os gusta la vertiente más reflexiva de la ci-fi, os lo recomiendo sin duda. Sin embargo, si aún no habéis leído mucho del género, no os aconsejo que empecéis por este libro o, posiblemente, salgáis huyendo 😅
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Bren
 06 enero 2018
Uno puede entender la importancia y la fascinación que tiene este libro hasta que lo lee.
Por una parte es un libro puro de Ciencia Ficción, de los llamados de primer contacto, es decir, de esos que hablan de contacto con seres extraterrestres, pero no se piensen que en eso es un libro común, porque dicho contacto no es usual o no el que siempre se plantea en este tipo de libros.
Solaris en si es un ser vivo, un planeta de agua, donde en apariencia no hay vida inteligente, pero Lam nos plantea una pregunta ¿qué es la vida inteligente? o mas bien ¿qué consideramos los humanos como inteligente?
Por supuesto para todos aquellos amantes de la ciencia ficción, toda la descripción física y teórica sobre el planeta, su funcionamiento, la descripción de las "simetríadas" y "asimetríadas" junto con "fungoides" es tan increíble tan real que puede uno perfectamente verlas en la mente.
Pero por otro lado, este libro es también de orden psicológico y filosófico, de la manera en que los habitantes de Solaris luchan con sus propios demonios, con sus cosas de alma de lo que han vivido y ahora solaris les hace enfrentar ¿qué es verdad y que es mentira? ¿es acaso un experimento? ¿es una tortura psicológica o simplemente un regalo del planeta al alma torturada de cada uno de los habitantes de solaris? Un planteamiento de reflexión pura y dura y donde Kelvin, nuestro narrador es quien nos hace dichas reflexiones.
Pero este libro de tan solo 296 paginas no nos deja ahí la cosa, es que también puede ser planteado como un libro de terror, un thriller fascinante donde nos tiene esperando en vilo lo siguiente a suceder o mas bien estamos esperando a que algo estalle, algo sucederá lo sabemos pero no sabemos cuando.
Este es sin duda uno de los libros mas profundos, difíciles y extraños que he leído, pero también uno con una planteamiento diferente, ciencia ficción de pura cepa y que se merece su lugar en los clásicos de este género, por diferente, por que su planteamiento de vida extraterrestre, de primer contacto, de inteligencia artificial y de las relaciones humanas es tan diferente a lo conocido que lo convierte en algo digno de leerse.
si, me explotó la mente, no puedo describirlo de otra manera, fue una verdadera voragine de situaciones, sentimientos y cosas raras donde nunca sabías hacia donde ibas.
Muy pero que muy bueno
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Citas y frases (26) Ver más Añadir cita
Juliiann0Juliiann024 septiembre 2021
Sin embargo, yo no tenía un hogar al que regresar. ¿La Tierra? Pensaba en sus grandes, abarrotadas y ruidosas ciudades, en las que me perdería de la misma manera que si hubiese conseguido hacer lo que pretendía, la segunda o tercera noche de mi estancia aquí: tirarme al océano que ondeaba lentamente en la oscuridad. Me ahogaré en la muchedumbre. Seré un compañero silencioso y atento, la gente me apreciará; tendré muchos conocidos, incluso amigos y mujeres; o, a lo menos, una sola mujer. Durante un tiempo, tendré que esforzarme por sonreír, saludar, levantarme cada día y hacer las miles de pequeñas cosas que componen la vida terrestre, hasta que consiga volver a hacerlas sin pensar. Encontraré nuevas aficiones, nuevas ocupaciones, pero no me entregaré por completo a ellas. A nada, ni a nadie, ya nunca más. Puede que, cuando allí sea de noche, mire hacia el cielo, donde la oscuridad de la nube de polvo, a modo de oscura cortina, cierra el paso al brillo de los dos soles: me acordaré de todo, incluso de lo que estoy pensando ahora mismo, y evocaré mis locuras y mis esperanzas con una sonrisa indulgente, que contendrá un poco de pena y un cierto aire de superioridad.
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Juliiann0Juliiann024 septiembre 2021
-¿Existen más planetas de este tipo?
-No se sabe. Tal vez sí, pero solo conocemos uno. En cualquier caso, este es muy poco frecuente, al contrario que la Tierra. Nosotros somos de lo más común, ¡somos el césped del universo! Y nos enorgullecemos de nuestra ordinariez, de que sea tan vulgar, creíamos que podíamos abarcarlo todo. Es un esquema con el que emprendimos, alegremente y con osadía, el camino: ¡otros mundos! ¿Qué son, pues, aquellos otros mundos? Los dominaremos o seremos dominados, no había nada más en esos desgraciados cerebros; ¡bah, no merece la pena! No vale la pena.
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Juliiann0Juliiann024 septiembre 2021
El ser humano puede abarcar muy pocas cosas a la vez, tan solo vemos lo que ocurre delante de nosotros, aquí y ahora. Evidenciar una multitud de procesos simultáneos, de algún modo relacionados entre sí, o incluso complementarios, supera nuestra capacidad. Es una limitación que experimentamos incluso el contacto con fenómenos relativamente sencillos. El destino de un solo hombre puede significar mucho, es difícil abarcar el destino de varios centenares, pero la historia de miles, o millones de seres humanos, en realidad no significa nada. [...]
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Juliiann0Juliiann024 septiembre 2021
[...] Salimos al cosmos preparados para todo, es decir: para la soledad, la lucha, el martirio y la muerte. La modestia nos impide decirlo en voz alta, pero a veces pensamos, de nosotros mismos, que somos maravillosos. Entretanto, no queremos conquistar el cosmos, solo pretendemos ensanchar las fronteras de la Tierra [...]
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Juliiann0Juliiann024 septiembre 2021
-¿Qué te sugirió el concepto de un dios imperfecto? -preguntó de repente, sin apartar la vista del resplandeciente desierto.
-No lo sé. Me pareció algo muy, muy acertado, ¿sabes? Es el único dios en el que estaría dispuesto a creer, un dios cuyo martirio no significa redención, que no pretende salvar a nadie, ni está al servicio de nada, sino que simplemente está.
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